12 de octubre de 2026

Del futuro de Europa, ante las amenazas externas, las divisiones internas y los retos de la integración europea, según Timothy Garton Ash

Timothy Garton Ash, historiador británico y profesor emérito de Estudios Europeos de la Universidad de Oxford, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2026. 
Resumen entrevista publicada en el El Pais.com bajo el título «El desafío para Europa es triple: China en lo económico; Rusia en lo militar, y EE. UU. en lo político»

1. Idea principal

Timothy Garton Ash sostiene que Europa atraviesa un momento decisivo de su historia y que necesita reforzar su unidad política, económica y militar para preservar los logros alcanzados desde 1945. La paz, la democracia, la libertad y la prosperidad que han caracterizado al proyecto europeo durante las últimas décadas no pueden darse por garantizadas, sino que requieren un compromiso constante por parte de los gobiernos y de la ciudadanía.

El historiador identifica tres grandes desafíos internacionales que condicionan el futuro del continente: China, cuyo poder económico obliga a Europa a mejorar su competitividad; Rusia, cuya política exterior y agresión contra Ucrania representan una amenaza para la seguridad europea; y Estados Unidos, cuya incertidumbre política y posible distanciamiento de sus compromisos tradicionales con Europa ponen de manifiesto los riesgos de la dependencia estratégica.

Ante este escenario, Garton Ash considera fundamental que los países europeos asuman una mayor responsabilidad en su propia defensa, mantengan el apoyo a Ucrania, gestionen eficazmente la inmigración y desarrollen políticas comunes en ámbitos estratégicos. Su planteamiento combina una visión realista de las dificultades actuales con una defensa firme del europeísmo y de la responsabilidad de los ciudadanos en la construcción del futuro de Europa.

2. Principales temas y argumentos

2.1. El proyecto europeo: un logro que no está garantizado

Garton Ash recuerda que, durante los años setenta, Europa representaba una promesa de paz, prosperidad y cooperación entre los países del continente. La incorporación del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea en 1973 y el referéndum de 1975, en el que la mayoría de los votantes británicos apoyó la permanencia, reflejaron la importancia que tenía entonces el proyecto europeo.

En aquella época, numerosos conservadores británicos defendían la integración europea por tres razones fundamentales. En primer lugar, consideraban que la cooperación entre los Estados era esencial para evitar nuevas guerras y garantizar la paz. En segundo lugar, entendían que el Reino Unido podía ejercer una mayor influencia internacional formando parte de Europa que actuando de manera aislada. Por último, valoraban las oportunidades económicas que ofrecían la cooperación y el mercado común.

Sin embargo, el panorama político ha cambiado considerablemente. Mientras que determinados sectores conservadores han adoptado posiciones euroescépticas, otras fuerzas políticas, como los laboristas y los liberaldemócratas británicos, han mantenido una actitud más favorable a la cooperación europea.

Esta evolución demuestra que el apoyo al proyecto europeo no es permanente y que puede debilitarse como consecuencia de los cambios políticos y sociales.

La idea clave es que la paz, la democracia y el bienestar alcanzados en Europa constituyen conquistas históricas que deben defenderse activamente, ya que no existe ninguna garantía de que se mantengan por sí solas.

2.2. El Brexit y la necesidad de recuperar las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea

Garton Ash considera que la salida del Reino Unido de la Unión Europea, conocida como Brexit, fue un error tanto para los británicos como para el conjunto del continente. Desde su perspectiva, la marcha del Reino Unido supuso la pérdida de un socio importante, con experiencia política, capacidad institucional y una tradición vinculada a la defensa de las libertades.

La participación británica también contribuía a equilibrar las relaciones entre Francia y Alemania y a reforzar la cooperación dentro de la Unión. Por ello, el Brexit no solo tuvo consecuencias económicas y políticas para el Reino Unido, sino que también redujo la capacidad de actuación conjunta de Europa.

Ante esta situación, el historiador considera que el eventual regreso británico a la Unión Europea sería una opción deseable, siempre que existieran la voluntad política y el respaldo social necesarios tanto en el Reino Unido como en los Estados miembros. No obstante, reconoce que el reingreso sería un proceso complejo, debido a las dificultades políticas y a las profundas divisiones que el Brexit ha generado en la sociedad británica.

En definitiva, la salida del Reino Unido puso de manifiesto los costes de la desintegración europea y la importancia de mantener relaciones estrechas entre los países del continente, incluso cuando no comparten plenamente las mismas instituciones.

La idea clave es que el Brexit debilitó la cooperación europea y evidenció que la fragmentación política puede reducir la influencia internacional y la capacidad de respuesta del continente.

2.3. Los tres grandes desafíos exteriores de Europa

Según Garton Ash, Europa debe afrontar simultáneamente tres grandes desafíos internacionales, relacionados con el poder económico de China, la amenaza militar de Rusia y la incertidumbre política de Estados Unidos.

China: el desafío económico. El crecimiento del poder económico chino obliga a Europa a reforzar su competitividad, su capacidad industrial y su autonomía en sectores estratégicos. En un contexto de creciente competencia internacional, los países europeos necesitan coordinar sus políticas económicas y tecnológicas para evitar perder influencia.

Rusia: el desafío militar. La invasión rusa de Ucrania y las acciones híbridas atribuidas al Gobierno de Vladímir Putin representan una amenaza para la seguridad del continente. Además de la dimensión militar, estas actuaciones pueden contribuir a aumentar las tensiones y a debilitar la unidad política de los países europeos.

Estados Unidos: el desafío político. La incertidumbre sobre el compromiso estadounidense con la seguridad europea, especialmente durante la presidencia de Donald Trump, ha puesto de manifiesto la necesidad de revisar la dependencia estratégica de Washington. Aunque la relación transatlántica continúa siendo importante, Europa debe prepararse para asumir mayores responsabilidades en su propia defensa.

A estos desafíos se suman otros problemas globales, como el cambio climático y el desarrollo de la inteligencia artificial, que también exigen cooperación internacional y respuestas coordinadas.

La idea clave es que Europa se enfrenta a presiones económicas, militares y políticas al mismo tiempo que debe superar sus propias divisiones internas para responder de manera eficaz.

2.4. Ucrania y la necesidad de reforzar la defensa europea

Para Garton Ash, el futuro de Ucrania está estrechamente relacionado con el de la propia Europa. La guerra iniciada por Rusia constituye una amenaza que trasciende las fronteras ucranianas, ya que afecta al equilibrio de seguridad del continente y a los principios de soberanía e integridad territorial.

Por este motivo, el historiador considera fundamental mantener el apoyo militar, político y económico a Ucrania. Esta ayuda no responde únicamente a razones de solidaridad, sino también a la necesidad de proteger la seguridad europea y evitar que el uso de la fuerza se convierta en un instrumento aceptado para modificar las fronteras.

Al mismo tiempo, Garton Ash advierte de que Europa no puede depender indefinidamente de Estados Unidos para garantizar su defensa. La incertidumbre sobre las futuras decisiones de Washington y las diferencias políticas entre ambas orillas del Atlántico obligan a los países europeos a desarrollar mayores capacidades militares y a coordinar sus políticas de seguridad.

Esto no implica renunciar a la cooperación transatlántica, sino establecer una relación más equilibrada, en la que Europa pueda asumir una mayor responsabilidad en la protección de sus intereses.

La idea clave es que la seguridad europea requiere mantener el apoyo a Ucrania, reforzar la cooperación militar entre los Estados miembros y avanzar hacia una mayor autonomía estratégica.

2.5. La inmigración: un desafío que Europa debe convertir en una oportunidad

La inmigración constituye otro de los asuntos que más debate y división generan en las sociedades europeas. Garton Ash considera que es necesario abordar esta cuestión de manera realista, distinguiendo entre el control de la inmigración irregular y los cambios demográficos, económicos y sociales asociados a la llegada de población extranjera.

Por una parte, las entradas irregulares y las dificultades para gestionar las fronteras pueden generar entre los ciudadanos la percepción de que las instituciones han perdido el control de la situación. Por otra, la inmigración forma parte de una transformación social más amplia que plantea tanto desafíos como oportunidades.

En este sentido, el envejecimiento de la población europea, las necesidades del mercado laboral y las dificultades para sostener determinados sistemas de bienestar hacen que la inmigración pueda desempeñar un papel relevante en el desarrollo económico y demográfico del continente.

Sin embargo, para aprovechar sus posibles beneficios, no basta con reconocer su importancia. También es necesario establecer políticas eficaces de gestión fronteriza, integración social y acceso al empleo, así como mejorar la cooperación entre los países europeos. De esta manera, se pueden abordar las preocupaciones de la ciudadanía y favorecer una convivencia basada en derechos y responsabilidades compartidos.

La idea clave es que Europa debe gestionar la inmigración de forma eficaz, combinando el control de las entradas irregulares con políticas de integración que permitan responder a las necesidades económicas y demográficas del continente.

2.6. El auge del nacionalismo y del populismo contrario a la integración europea

Garton Ash también expresa su preocupación por el crecimiento de fuerzas políticas nacionalistas, populistas y contrarias a determinados aspectos de la integración europea. Estas corrientes cuestionan, en distintos grados, el papel de las instituciones supranacionales y defienden una mayor prioridad de los intereses nacionales frente a las decisiones compartidas.

El historiador considera especialmente relevante la influencia que determinados sectores políticos estadounidenses pueden ejercer al respaldar a movimientos europeos que cuestionan la integración y el orden liberal. Desde su perspectiva, estas conexiones pueden contribuir a profundizar las divisiones internas y dificultar la adopción de respuestas comunes.

La fragmentación política representa un problema importante en un contexto en el que Europa necesita actuar de forma coordinada para afrontar amenazas militares, competir económicamente con otras potencias y regular los cambios tecnológicos.

No obstante, las diferencias políticas entre los Estados miembros no desaparecen únicamente mediante llamamientos a la unidad. También es necesario atender las preocupaciones sociales y económicas que alimentan el descontento ciudadano y fomentar un debate público informado.

La idea clave es que el futuro de Europa depende tanto de su capacidad para responder a las amenazas externas como de su habilidad para gestionar las divisiones políticas y sociales que existen en su interior.

2.7. El papel de los líderes políticos y de la ciudadanía

Para Garton Ash, el fortalecimiento del proyecto europeo exige un mayor compromiso por parte de los dirigentes políticos. Considera que muchos gobiernos no explican suficientemente a sus ciudadanos por qué determinadas decisiones deben adoptarse conjuntamente en el ámbito europeo.

Esta falta de una defensa constante de la cooperación puede dificultar la comprensión de los beneficios de la integración y favorecer las posiciones contrarias al proyecto común.

En la actualidad, existen ámbitos en los que la actuación aislada de cada Estado resulta insuficiente. Entre ellos destacan la defensa y la seguridad, la creación de mercados de capitales más integrados, el desarrollo de la inteligencia artificial y el fortalecimiento de la competitividad económica.

La cooperación europea permitiría aprovechar mejor los recursos disponibles, coordinar las inversiones y aumentar la capacidad de negociación del continente frente a otras potencias.

Sin embargo, la responsabilidad no corresponde exclusivamente a los gobiernos y a las instituciones. Los ciudadanos también desempeñan un papel fundamental, ya que la continuidad del proyecto europeo depende de que comprendan su importancia histórica y participen activamente en el debate sobre su futuro.

La idea clave es que el europeísmo debe traducirse en políticas concretas y en una ciudadanía informada y comprometida con la cooperación entre los países europeos.

3. La visión histórica de Timothy Garton Ash

La trayectoria intelectual de Timothy Garton Ash ayuda a comprender su defensa actual del proyecto europeo. Su interés por Europa se consolidó durante los años setenta, cuando la integración se asociaba estrechamente con la paz, la prosperidad y la cooperación entre los Estados.

Posteriormente, su experiencia en Berlín Este y su seguimiento de los acontecimientos que condujeron a la caída del Muro de Berlín en 1989 reforzaron su compromiso con la libertad y la democratización de Europa oriental. Estos procesos históricos le permitieron observar de cerca tanto las consecuencias de los regímenes autoritarios como la importancia de las movilizaciones ciudadanas en la recuperación de los derechos y las libertades.

Entre sus principales referentes intelectuales destaca Václav Havel, escritor, disidente político y figura fundamental de la transición democrática en Europa central.

Esta experiencia explica que su interpretación de la historia europea se apoye en una idea esencial: la libertad, la democracia y la cooperación no son resultados definitivos, sino conquistas que pueden verse amenazadas y que requieren una defensa permanente.

En su libro Europa en siete capítulos y medio, Garton Ash reflexiona sobre la formación histórica del continente y sobre la necesidad de comprender el pasado para afrontar los desafíos del presente. Su propósito es mostrar que las nuevas generaciones no deben dar por garantizados los logros alcanzados durante las últimas décadas.

4. Principales propuestas para el futuro de Europa

A partir de los argumentos expuestos por Garton Ash, pueden identificarse seis grandes líneas de actuación para fortalecer el proyecto europeo:

  1. Reforzar la unidad europea. Es necesario superar las divisiones entre los Estados miembros y mejorar la coordinación política para afrontar de manera conjunta los desafíos internacionales.
  2. Desarrollar una defensa europea más autónoma. Europa debe aumentar sus capacidades militares y reducir su dependencia de Estados Unidos, sin renunciar a la cooperación transatlántica.
  3. Mantener el apoyo a Ucrania. La seguridad ucraniana debe entenderse como una cuestión estrechamente vinculada a la estabilidad y la seguridad del conjunto del continente.
  4. Mejorar la gestión de la inmigración. Es necesario combinar el control de las entradas irregulares con políticas eficaces de integración y medidas que favorezcan la contribución económica y social de la población inmigrante.
  5. Impulsar políticas comunes en sectores estratégicos. La defensa, los mercados de capitales, la inteligencia artificial y la competitividad económica requieren una mayor coordinación entre los países europeos.
  6. Fortalecer la cultura europeísta. Los dirigentes políticos deben explicar el valor de la integración, mientras que la ciudadanía debe participar activamente en la defensa de los principios democráticos y de la cooperación europea.

Estas propuestas constituyen orientaciones generales derivadas de las reflexiones del historiador, más que un programa político cerrado. Su aplicación dependerá de la voluntad de los gobiernos, de los acuerdos entre los Estados miembros y del apoyo de la ciudadanía.

5. Realismo y optimismo ante el futuro europeo

La actitud de Garton Ash puede resumirse mediante la máxima de Antonio Gramsci que recoge durante la entrevista: «Pesimismo del intelecto, optimismo de la voluntad».

Esta expresión refleja una forma de afrontar la realidad que combina el reconocimiento de las dificultades con la convicción de que todavía es posible actuar para superarlas.

Por un lado, el historiador no minimiza la gravedad de los problemas que afectan a Europa. Las amenazas externas, las divisiones políticas, el auge de los movimientos nacionalistas y las dificultades para alcanzar acuerdos comunes ponen de manifiesto la fragilidad del proyecto europeo.

Por otro lado, considera que el continente conserva razones suficientes para defender su modelo de convivencia, basado en la libertad, la democracia, la cooperación y el respeto a los derechos fundamentales.

Su optimismo no consiste en confiar en que los problemas se resolverán por sí solos, sino en reconocer que las decisiones políticas y la participación ciudadana pueden influir en el rumbo de los acontecimientos. En otras palabras, el futuro de Europa no está predeterminado: dependerá de la capacidad de sus sociedades para responder a los desafíos presentes.

6. Conclusión general

La reflexión de Timothy Garton Ash plantea una cuestión fundamental: ¿cómo puede Europa preservar sus conquistas históricas en un contexto internacional cada vez más complejo y cambiante?

El continente debe hacer frente a la competencia económica de China, a la amenaza militar de Rusia y a la incertidumbre sobre el compromiso de Estados Unidos con la seguridad europea. Al mismo tiempo, necesita abordar sus propias dificultades internas, entre ellas las consecuencias del Brexit, las controversias en torno a la inmigración, la polarización política y el crecimiento de las fuerzas contrarias a determinados aspectos de la integración.

Ante esta situación, Garton Ash defiende la necesidad de avanzar hacia una Europa más cohesionada, con mayor autonomía estratégica y con capacidad para desarrollar políticas comunes eficaces. El apoyo a Ucrania, el fortalecimiento de la defensa europea, la cooperación económica y tecnológica y la gestión de la inmigración forman parte de los ámbitos en los que considera necesario actuar de manera coordinada.

Sin embargo, la continuidad del proyecto europeo no depende únicamente de las decisiones institucionales. También requiere que los dirigentes políticos asuman su responsabilidad y que los ciudadanos comprendan el valor de la integración y participen en su defensa.

En definitiva, la tesis fundamental de Garton Ash es que Europa debe actuar de forma conjunta y asumir una mayor responsabilidad sobre su propio futuro para preservar la paz, la libertad, la democracia y la prosperidad alcanzadas desde 1945. Su planteamiento invita a afrontar los problemas con realismo, pero sin renunciar a la posibilidad de construir una Europa más fuerte, cohesionada y preparada para los desafíos del siglo XXI.

Fuente: El Pais.com