11 de febrero de 2026

POLITICA ESPAÑOLA. Oportunidad histórica y estratégica de crear un Frente Amplio a la izquierda del PSOE, para que todos juntos, puedan competir con garantías, con el equivalente Frente de derechas de PP y Vox.

La propuesta abierta anunciada por Gabriel Rufián, en sintonía con el llamamiento de Yolanda Díaz a construir un “programa de mínimos” en la izquierda, ha reactivado un debate central en la política española contemporánea: la necesidad de articular un espacio político unitario a la izquierda del PSOE.   

 
Como suele decirse, la ocasión la pintan calva (sabio es el refranero español). 

Y más allá de nombres, listas o liderazgos personales, el planteamiento apunta a una cuestión estructural: cómo maximizar la representación política de un electorado, porque pese a contar con millones de votos, se ve sistemáticamente penalizado por el sistema electoral español.

Las elecciones generales del 23 de julio de 2023 dejaron una paradoja evidente. Las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE —Sumar y las formaciones que la integraron, junto a ERC, Bildu, BNG o Adelante Andalucía— obtuvieron alrededor de cuatro millones de votos, uno de cada seis sufragios válidos emitidos. Sin embargo, esa base electoral se tradujo únicamente en 45 escaños, una representación claramente inferior a su peso real en votos. La causa principal fue el llamado efecto D’Hondt (ver abajo Anexo I), un sistema proporcional imperfecto que castiga especialmente a las candidaturas fragmentadas en provincias pequeñas y medianas, donde los restos de voto acaban beneficiando, de facto, al Partido Popular o a VOX.

Desde esta constatación, la hipótesis de un Frente Amplio —aunque todavía sin una marca política definida— abre tres escenarios posibles, todos ellos positivos desde la lógica de la eficiencia electoral.

El primero, el escenario mínimo, parte de una premisa sencilla pero contundente: no sumar nuevos votos, sino concurrir unidos. Solo con los cuatro millones de votos ya existentes, la superación de las barreras provinciales permitiría transformar los restos en entre 10 y 14 escaños adicionales, elevando la representación hasta una horquilla de 55 a 59 diputados. Este resultado convertiría automáticamente a este espacio en la tercera fuerza política del país, incluso teniendo en cuenta el crecimiento que las encuestas auguran a VOX.

El segundo escenario, considerado conservador pero realista, contempla una movilización adicional del 10 al 12% del electorado. Este crecimiento podría provenir de la abstención juvenil, de votantes desencantados del PSOE o de antiguos apoyos de Podemos que no acudieron a las urnas en 2023. Alcanzar entre 4,9 y 5 millones de votos supondría obtener entre 61 y 68 escaños, consolidando un bloque de izquierdas estructural en la política española. En términos de gobernabilidad, este escenario permitiría revalidar un gobierno de coalición progresista sin necesidad de depender de fuerzas nacionalistas como Junts o Coalición Canaria, e incluso sin una movilización extraordinaria del voto socialista.

Más aún, una izquierda unificada y con vocación federal facilitaría una legislatura más estable. La posibilidad de acuerdos a largo plazo entre el PSOE y este nuevo bloque permitiría abordar cuestiones enquistadas, como la financiación autonómica o las tensiones territoriales, desde una perspectiva menos coyuntural y más estructural.

El tercer escenario, el de fuerte movilización, exige un esfuerzo político mayor: una campaña clara, un liderazgo coral y la superación de las desavenencias internas entre las fuerzas que hoy conforman Sumar y su relación con Podemos. En este caso, el Frente Amplio podría crecer hasta los 5,3 o 5,5 millones de votos, un 20% más que su base actual, traduciéndose en entre 70 y 75 escaños. El crecimiento sería especialmente significativo en territorios como Andalucía, la Comunidad Valenciana o Madrid, mientras que en Cataluña y el País Vasco el aumento sería más moderado, aunque reforzaría la solidez del espacio.

Un elemento clave del análisis es identificar quién pierde los escaños que gana esta izquierda unificada. Los datos del 23J muestran que el principal beneficiario de la fragmentación fue el Partido Popular, que obtuvo entre 7 y 9 escaños gracias a los restos de voto de la izquierda. VOX también se benefició, al igual que el propio PSOE en menor medida. En los escenarios de movilización moderada o fuerte, el ajuste mecánico del sistema electoral revertiría esta situación: el PP perdería hasta 19 escaños, VOX hasta 9 y el PSOE hasta 13, sin que medie un trasvase ideológico, sino simplemente una corrección de la distorsión representativa.

Desde el punto de vista de la dinámica de campaña, la aparición de un Frente Amplio tendría además un efecto bilateral claro. VOX tendería a replegarse en un discurso nacionalista español centralista frente a un bloque de izquierdas de carácter federal, mientras que el PSOE concentraría su confrontación directa con el PP, poniendo el foco en los logros económicos, sociales e internacionales del gobierno. Esta polarización doble ha demostrado históricamente beneficiar al PSOE, al tiempo que permite a su izquierda defender posiciones más avanzadas en materia social y territorial.

En definitiva, la propuesta de unificar el espacio a la izquierda del PSOE no es solo una cuestión de aritmética electoral, aunque los números sean elocuentes. Se trata de una oportunidad política para corregir una anomalía representativa, fortalecer la estabilidad institucional y redefinir el eje del debate político en España. En un contexto de crecimiento de la extrema derecha y de fragmentación del sistema de partidos, la unidad de la izquierda federal aparece no como una aspiración idealista, sino como una estrategia racional y necesaria para sostener y profundizar un proyecto progresista de país.

EDITORIAL

En mi opinión, el PP trabaja activamente en favor de los intereses de Vox, para ambos, acabar con la democracia española, empleándose a fondo para ello, dentro y fuera de España, con denuncias contra Gobierno de España ante Instituciones españolas y de la UE, por medio de su arsenal ideológico fascista.

Pero en el pecado está la penitencia, y de seguir así, el partido popular desaparecerá o bien se convertirá en un partido político residual, al ser fagocitado por Vox.

Y además toda España, muy probablemente se convierta en una Autocracia, a no ser que se aproveche la oportunidad histórica aquí expuesta, que a mi entender es la única que queda. Ésta tiene la peculiaridad que los partidos que formen parte de esta coalición bien sea, política o electoral, servirá para presentarse así a las elecciones generales, con la diferencia que si la coalición es electoral, ésta desaparecerá una vez celebrados los comicios electorales correspondientes, recuperando los partidos que conformaban dicha coalición, todos sus derechos de representatividad a todos los niveles.

POSDATA

Por cierto, ahora los jarrones chinos hablan y por lo que se entiende, más parece que, o bien no dicen lo que piensan o bien no piensan lo que dicen, a juzgar por la terminología fascista empleada para defender sus ideas, que insulta a los votantes de sus respectivos partidos.

Más información

El Plural.es   Frente amplio propuesto por Rufián sería tercera fuerza política en España (análisis)

Fuente: Redacción y El Plural.es 

ANEXO I

¿Cómo se reparten los escaños o concejales según el método D'Hondt?

El método D’Hondt es el sistema que se utiliza para repartir los escaños o concejales entre las candidaturas de forma proporcional al número de votos obtenidos.

Como ejemplo vamos a simular un Parlamento o Ayuntamiento de 8 escaños o concejales a, repartir entre 6 candidaturas que llamaremos A, B, C , D, E y F.

En primer lugar ordenamos los resultados electorales de mayor a menor y se calcula el porcentaje de cada uno sobre el total de votos válidos, teniendo en cuenta los votos en blanco.

Para evitar una excesiva fragmentación de la cámara o la corporación, se descartan las candidaturas que no lleguen a un porcentaje mínimo de votos. En el caso de las elecciones generales este umbral es el 3% de los votos. En las elecciones locales, el porcentaje mínimo es el 5%. 

Se construye una tabla con tantas columnas como número de escaños o concejales a distribuir, completando cada columna con el número de votos de cada candidatura dividido por 1, 2, 3… hasta completarla.

Los escaños o concejales se asignan a los 8 coeficientes más altos, en orden decreciente.

En caso de empate, el escaño o concejal se asignará a la candidatura con mayor número de votos totales. Si estos también coinciden, se asignará por sorteo, y el resto de empates de forma alternativa.

El reparto de escaños o concejales queda de la siguiente forma:

  • Candidatura A. 4 escaños o concejales
  • Candidatura B. 2 escaños o concejales
  • Candidatura C. 1 escaño o concejal
  • Candidatura D. 1 escaño o concejal

EJEMPLO DEL FUNCIONAMIENTO DEL MÉTODO D´HONDT






















































En resumen, en este ejemplo sobre 480.000 votos válidos, se perderían 72.000 votos de los partidos E y F, que si estos partidos fuesen de izquierdas, sería una lástima pues supondrían un gran perjuicio para la causa social española de izquierdas y centro izquierdas, porque a las derechas y ultraderechas, ni están ni se les espera para dichos menesteres.