Decir que
hoy, día mundial contra el cáncer, se viene a homenajear a investigadores/as, como también a doctoras/doctores y enfermeras/os, que gracias a ellos disponemos, de mejores diagnósticos, tratamientos más eficaces y tasas de
supervivencia que hace décadas parecían imposibles.
Por que la inmunoterapia y
las terapias celulares han revolucionado el campo, y la detección temprana está
salvando miles de vidas cada año.
I. Introducción
El
cáncer ha sido durante décadas uno de los mayores desafíos de la medicina
moderna. A diferencia de muchas enfermedades infecciosas, no es causado por un
solo agente externo, sino por el crecimiento descontrolado de las propias
células del cuerpo. Esto lo convierte en un enemigo complejo y con múltiples
formas, lo que exige estrategias terapéuticas y preventivas diversas.
En las
últimas décadas hemos visto avances impresionantes que han mejorado la
supervivencia, la calidad de vida y la detección temprana de muchos tipos de
cáncer, aunque aún queda camino por recorrer.
II. Grandes avances
médicos en la lucha contra el cáncer
1.
Incrementos sustanciales en la supervivencia
Gracias
a años de investigación y mejoras terapéuticas, las tasas de supervivencia han
aumentado notablemente. Por ejemplo, en algunas regiones europeas y españolas
se ha observado que la supervivencia a los cinco años se ha más que duplicado
en las últimas cuatro décadas — lo que refleja el impacto de tratamientos más
eficaces y una detección más temprana.
Estas
cifras no solo son números: representan miles de personas que viven más tiempo,
con mejor calidad de vida y menos sufrimiento.
2.
Diagnóstico más temprano y preciso
La
detección temprana es uno de los pilares para mejorar los resultados en cáncer.
Tecnologías como la inteligencia artificial aplicada a mamografías han
demostrado mejorar la detección de tumores sin aumentar falsos positivos, lo
que permite diagnósticos antes de que la enfermedad se complique.
Además,
técnicas de “biopsia líquida”, escáneres más sensibles y enfoques moleculares
están expandiendo nuestra capacidad para identificar cánceres en fases
iniciales o incluso antes de que causen síntomas.
3.
Tratamientos más efectivos y menos invasivos
El
desarrollo de nuevas terapias ha revolucionado la oncología moderna:
- Inmunoterapia — tratamientos que “enseñan” al
sistema inmune a reconocer y atacar las células cancerosas — han cambiado
el pronóstico de muchas enfermedades que antes tenían muy mal desenlace.
- Terapias celulares avanzadas
(como CAR-T) han
recibido aprobación y están beneficiando a pacientes con ciertos tipos de
leucemia resistentes a tratamientos tradicionales.
- Cirugías de alta precisión, apoyadas por tecnología
robótica, permiten resecciones menos destructivas y mejores resultados
funcionales.
Estos enfoques han disminuido la
necesidad de tratamientos mutilantes y han mejorado la supervivencia global.
III. El sueño de una
“vacuna contra el cáncer”
La idea de una vacuna que prevenga o
cure todos los cánceres ha capturado la imaginación de investigadores y público
general. Pero ¿qué significa realmente?
1.
Tipos de vacunas relacionadas con el cáncer
·
Vacunas
preventivas (indirectas):
Estas vacunas no atacan directamente
el cáncer, sino que previenen infecciones que aumentan el riesgo de
desarrollarlo. Los ejemplos más claros son las vacunas contra:
- Virus del Papiloma Humano (VPH) — previene infecciones que
pueden causar cáncer de cuello uterino y otros tumores relacionados.
- Virus de la hepatitis B — previene la infección crónica
que puede llevar a cáncer de hígado.
Estas vacunas ya están aprobadas y
ampliamente utilizadas, y han demostrado reducir la incidencia de ciertos
cánceres prevenibles.
· Vacunas terapéuticas (dirigidas a
personas con cáncer):
Estas se diseñan para fortalecer el
sistema inmunitario del paciente ya diagnosticado y ayudarlo a combatir su
propio tumor. Algunos ejemplos incluyen:
- Sipuleucel-T: primera vacuna terapéutica
aprobada para cáncer de próstata avanzado.
- CimaVax-EGF: utilizada para carcinoma
pulmonar no microcítico, muestra prolongación de supervivencia.
Además, existen vacunas experimentales
como Racotumomab o candidatos de ARNm combinados con otros tratamientos
inmunológicos.
2.
Vacunas “universales” en investigación: ¿cuando podrían llegar?
La
investigación más reciente explora vacunas que activen al sistema
inmunológico contra señales comunes de las células cancerosas. Por ejemplo,
equipos en EE. UU. investigan vacunas de ARNm que podrían aplicarse a muchos
tipos de cáncer, usando exitosamente tecnologías aceleradas durante la pandemia
de COVID-19.
Además, en 2025 había alrededor de 78
ensayos clínicos de vacunas contra el cáncer en distintas fases, lo que
demuestra que estas investigaciones están avanzando rápidamente.
3.
¿Tendremos una vacuna contra el cáncer pronto?
Aquí
hay varios puntos clave:
✔
Ya existen vacunas que previenen tipos de cáncer causados por infecciones.
✔ Hay
vacunas terapéuticas aprobadas para algunos cánceres.
✔ La
ciencia está probando vacunas más amplias y eficaces, pero estas aún están
en ensayos clínicos (fases 1–3) y siguen necesitando tiempo para demostrar
seguridad y eficacia definitiva.
La
mayoría de expertas coinciden en que una vacuna universal que prevenga todos
los cánceres no llegará de la noche a la mañana. Aunque hay enfoques
prometedores, aún es probable que pasen varios años — quizá una década o más
— antes de ver versiones ampliamente aprobadas y accesibles de vacunas
terapéuticas avanzadas.
Esto
se debe a que:
- El cáncer no es una única
enfermedad, sino muchas con biología distinta.
- Las vacunas deben demostrar
eficacia en grandes poblaciones con distintos perfiles genéticos y de
salud.
- Garantizar que una vacuna no
cause efectos secundarios graves lleva tiempo.
IV. Conclusión
En
cuanto a las vacunas, la ciencia ha logrado avances reales y continuos:
desde vacunas preventivas que reducen el riesgo de ciertos cánceres, hasta
terapias innovadoras que ayudan al cuerpo a combatir tumores existentes. Sin
embargo, una vacuna universal preventiva contra todos los cánceres sigue
siendo un objetivo ambicioso que probablemente requiera más tiempo de
investigación y validación clínica.
La
buena noticia es que "la esperanza está más viva que nunca", porque cada año trae
nuevos descubrimientos, nuevos ensayos clínicos y una comprensión más profunda
de cómo el sistema inmunitario puede ser aliado de la humanidad en esta lucha.
Fuente:
Redacción
INVESTIGACIÓN.
Nuevas esperanzas frente al cáncer de páncreas: avances, límites y futuro de la
investigación.
El
cáncer de páncreas representa hoy uno de los mayores retos de la oncología
moderna.
En España, cada año se diagnostican más de 10.300 nuevos casos, una
cifra que refleja no solo su incidencia, sino también la gravedad de una
enfermedad que continúa teniendo un pronóstico especialmente desfavorable. En
este contexto, los recientes avances anunciados por el Centro Nacional de
Investigaciones Oncológicas (CNIO) han despertado una notable expectación
social y mediática, al sugerir la posibilidad de un cambio de paradigma en el
tratamiento de uno de los tumores más agresivos conocidos: el adenocarcinoma
ductal pancreático (PDAC).
La
atención pública se intensificó tras la aparición del investigador Mariano
Barbacid en un programa televisivo de gran audiencia, donde calificó como un
“hito histórico” el desarrollo de una nueva diana terapéutica capaz de eliminar
tumores de páncreas en modelos animales de forma completa y duradera. Sin
embargo, más allá del impacto mediático, es necesario situar estos hallazgos en
su contexto científico real. La investigación, publicada en la revista Proceedings
of the National Academy of Sciences (PNAS), se encuentra aún en fases
iniciales, aunque ofrece resultados prometedores que podrían orientar futuras
estrategias terapéuticas.
El
PDAC es responsable de la mayoría de los cánceres de páncreas y se caracteriza
por una supervivencia a cinco años que apenas alcanza el 10%. Esta baja tasa se
debe principalmente a dos factores: su diagnóstico tardío y la limitada
eficacia de los tratamientos disponibles. En los últimos años, la investigación
se ha centrado en el gen KRAS, mutado en aproximadamente el 90% de los
pacientes con este tipo de cáncer. Aunque los inhibidores de KRAS han supuesto
un avance frente a la quimioterapia tradicional, su beneficio ha sido
restringido por la rápida aparición de resistencia tumoral.
La
aportación clave del estudio del CNIO reside precisamente en abordar este
problema de resistencia. En lugar de bloquear un único punto de la vía de
señalización de KRAS, el equipo liderado por Barbacid y la doctora Carmen
Guerra diseñó una terapia de triple combinación que actúa simultáneamente sobre
tres componentes distintos de dicha vía. Al aplicar esta estrategia en modelos
de ratón, los investigadores lograron no solo una regresión significativa de
los tumores, sino también evitar su reaparición, sin provocar toxicidades
relevantes. Este enfoque sugiere que atacar el cáncer desde múltiples frentes
puede ser una vía eficaz para superar uno de sus mecanismos de defensa más
persistentes.
No
obstante, el propio equipo científico advierte de que estos resultados, aunque
alentadores, no implican una aplicación clínica inmediata. El paso de los
modelos animales a los ensayos en humanos es complejo y requiere optimizar
tanto la seguridad como la eficacia del tratamiento. Aun así, el estudio sienta
las bases para el diseño de futuros ensayos clínicos y abre la puerta a nuevas
opciones terapéuticas que podrían mejorar el pronóstico de los pacientes con
PDAC en un horizonte no demasiado lejano.
Paralelamente
a los avances terapéuticos, la investigación del CNIO también está
contribuyendo de manera significativa al conocimiento de la predisposición
genética al cáncer de páncreas. Un segundo estudio, publicado en Nature
Communications, ha identificado conjuntos de genes relacionados tanto con
el riesgo de desarrollar la enfermedad como con su evolución clínica. Este tipo
de hallazgos resulta fundamental para el desarrollo de programas de cribado
poblacional, que permitirían detectar el cáncer en fases más tempranas, cuando
las posibilidades de tratamiento eficaz son considerablemente mayores.
En
conclusión, los recientes avances del CNIO representan un ejemplo claro del
papel crucial de la investigación biomédica en la lucha contra enfermedades de
alta mortalidad. Aunque aún es pronto para hablar de curación o aplicación
clínica generalizada, los resultados obtenidos apuntan a un cambio de enfoque
en el tratamiento del cáncer de páncreas, combinando terapias más sofisticadas
con estrategias de detección precoz. En un escenario donde el pronóstico ha
sido históricamente desalentador, estos avances renuevan la esperanza y
refuerzan la idea de que la ciencia, aun con cautela, sigue avanzando hacia
soluciones cada vez más eficaces.
Fuente:
Redacción y Público