Mostrando entradas con la etiqueta CIENCIA E INVESTIGACION. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta CIENCIA E INVESTIGACION. Mostrar todas las entradas

19 de mayo de 2020

PANDEMIA. "La desescalada no es el final del túnel, hasta que no haya vacuna van a ser los años de la pandemia", según Margarita del Val

"La posibilidad de que la vacuna se desarrolle en España es lo suficientemente real como para que estemos poniendo toda la carne en el asador desde el CSIC", afirma la coordinadora de 200 grupos de investigación sobre la pandemia
No hay dudas de que Margarita del Val (Madrid, 1959) es una de las personas en España que más sabe sobre el coronavirus. Doctora en Bioquímica, está dirigiendo estos meses la plataforma del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que reúne a 200 grupos de investigación alrededor de la pandemia. Es multidisciplinar: en uno de esos 200 se desarrolla una de las vacunas contra la COVID-19 más avanzadas del planeta, pero también cuenta con equipos de especialistas en sociología, economía, medio ambiente o inteligencia artificial, todos abordando el desafío que supone esta crisis e intentando aportar algo para que se resuelva cuanto antes.
La plataforma se llama Salud Global, y Del Val aspira a que no quede limitada al coronavirus: "Internacionalmente nos hemos visto todos vulnerables ante los problemas de salud. Ahora buscamos una mejor reacción a la segunda ola de coronavirus, pero luego podrán surgir otras pandemias, un ataque biológico o el reto que tenemos a la vuelta de la esquina, que es la resistencia a antibióticos. Queremos que esto se convierta en una estructura para el CSIC, y sobre todo para nuestro país". Cuenta que van ampliando ese número de 200, pero por ahora solo están financiados unos 60 proyectos, principalmente a partir de donaciones privadas de empresas y particulares. En marzo recibieron una inyección estatal selectiva para los grupos provenientes del Centro Nacional de Biotecnología. A los mecenas les agradece mucho, pero opina que "la financiación pública debería ser suficiente, y no lo es".
¿Tenemos que dar por hecho una segunda ola de COVID-19? ¿Puede llegar antes del otoño?
Sí, va a haber una segunda ola de COVID-19. Que haya olas depende de que haya población vulnerable de infectarse: al principio, el 100% de la población lo era; ahora, los más optimistas hablan de que el 80% seguimos siéndolo [el 95%, según el estudio de seroprevalencia del Ministerio presentado unas horas después de esta entrevista]. Hay más en Murcia que en Madrid, pero en general sigue habiendo mucha población vulnerable en todo el mundo. Lo hemos visto en Singapur, llevan ya dos o tres olas: subida de casos, control, de nuevo subida de casos, y de nuevo control. Y en Hong Kong, Alemania, Corea del Sur y en China, en una provincia distinta a Hubei.
Pero para responder a si puede ser antes del otoño, diría que tenemos que aprender de la última pandemia. La vivimos todos: fue la de gripe A, en 2009. La gripe A se expandió explosivamente con circulación libre durante el verano de 2009 porque había mucha gente vulnerable, todos los menores de 50 (los mayores tenían cierta protección por los anticuerpos de virus de previos a la pandemia de gripe del 57). Es decir, el verano no la paró. Y luego la gripe A pasó a ser estacional, se quedó con nosotros.
¿Quiere decir eso que no podemos confiar en la estacionalidad del coronavirus, en que el verano y las altas temperaturas lo atenúen?
Frente a la estacionalidad, prima la cantidad de gente vulnerable. El calor atenuará un poco el golpe, pero en el momento en el que dejemos circulación libre será de locos otra vez, una segunda ola. Ha sido así con todas las pandemias. Los coronavirus que ya existían sí son estacionales. No es que los destruya el calor, sino especialmente que con calor hacemos más actividades al aire libre, y la transmisión se produce sobre todo en entornos cerrados y aglomerados. Este parece que también es así: en el mapa de España, las zonas más machacadas por la COVID-19 son Madrid y las dos Castillas, la meseta, zona fría. Pero repito, prima sobre eso la cantidad de gente vulnerable.
¿Por qué esta vez sí se ha optado por esta estrategia del confinamiento mundial y con la gripe A no?
A la gripe A se llegó tarde, y además resultó ser mucho más benigna. La primera vez que se intentó algo así fue con el SARS en 2003, y no fue internacional porque se logró parar con un confinamiento de este estilo solo en el sudeste asiático. Así que cuando aparece el SARS-CoV-2, un virus hermano, China, inteligentemente, decide seguir exactamente la misma estrategia. No contaban con que fuese tan contagioso y hubiese tantos asintomáticos, pero hubiese sido lo mismo. Esto no es tan letal como el SARS de 2003, pero es tan letal que sin confinamiento tendríamos un colapso absoluto del sistema sanitario, y por tanto también del económico. Además de un comportamiento ético fatal, habiendo dejado morir a mucha gente de golpe sin darles la oportunidad de tener en un tiempo vacuna y tratamiento.
¿Mientras no haya vacuna nuestro destino es esto? ¿confinamiento, control, nueva ola, y nuevo confinamiento?
Creo que habrá que ir hacia un confinamiento más selectivo, de personas vulnerables, con más posibilidades de contagiarse, diferenciando por trabajadores esenciales… acompañado de un seguimiento muy cercano de contagiados y sus contactos. Una aplicación en el móvil sería superbarata y permitiría que el confinamiento no fuera de toda la sociedad. Pero sobre todo nos tenemos que dar cuenta de que para que no vuelva a haber confinamiento tenemos que seguir siendo responsables, como hasta ahora lo ha sido la mayoría. Y saber que la desescalada no es el final del túnel. El virus sigue circulando a muy alto nivel en muchos países, en España también, y todavía hay mucha gente que se puede contagiar.
¿Se ha empezado la desescalada en España demasiado pronto, si atendemos solo a los criterios estrictamente sanitarios?
Es difícil decirlo. Está claro que en los hospitales ya no hay tantos enfermos, pero también que no estarían preparados para una liberación total. Si están preparados para la desescalada, no lo sabemos. Igual que nunca habíamos tenido una pandemia tan potente en la que cada gobierno, y cada uno de nosotros, ha intentado hacer lo que era más sensato, hay que entender que tampoco nunca hemos tenido una desescalada. En Corea van por delante, y han abierto bares, fallado, y corregido. Todos estamos haciendo prueba y error con la desescalada, y ojalá que acertemos.
A lo mejor podríamos haber hecho como en China, que esperó a tener 0 casos en Hubei, pero tampoco sabemos si eso es lo mejor. Y Hubei tenía el apoyo de todo el resto de China y aquí no tenemos esa potencia, es normal que se intente abrir por razones económicas y sociales, hay gente que no puede aguantar más por muchos motivos. Pero precisamente por eso tampoco podemos permitirnos un segundo confinamiento y debemos ser responsables para evitar que la segunda oleada no sea como la primera. Hay que ganar tiempo, se trata todo el rato de eso. Hacer todo lo más atenuado posible para que nos dé tiempo a investigar, a preparar servicios, tratamientos, a desarrollar aplicaciones en el móvil y entender que no van a afectar tanto a nuestra privacidad y van a ser mucho más eficaces que que un rastreador vaya a tu casa a preguntarte... Ganar tiempo para todo.
¿No afectarán a nuestra privacidad esas aplicaciones?
Es una preconcepción que no es cierta. Será ceder un poco de privacidad, la del día que me contagio, y bastará con que alguien lo desencripte. Es muchísimo menos que que Google sepa todo lo que compras, y una app sabe identificar con quién has estado cerca en el supermercado si te ha dado un ataque de tos, tú no.
¿Cuáles son los plazos razonables para los que podemos esperar una vacuna?
Son desconocidos. Hay decenas de iniciativas en el mundo que la buscan, algunas ya probándose. Se le ha dado mucha importancia, el esfuerzo ha sido proporcional al daño. Más que a otras vacunas, porque la investigación no es infinita, y particularmente en España, desde 2008, es precaria. Hay que tener presente que también se ha investigado mucho una vacuna contra el SIDA y no se ha conseguido; tampoco la de la malaria, pero esa quizá no se ha investigado tantísimo. Por el lado bueno, el SARS-CoV-2 muta mucho menos que el virus del SIDA, por lo que se le presupone menos complicación. Pero no sabemos plazos. En 2021 no sé si la tendremos, lo que sí tendremos en 2021 es más idea de por dónde irán las cosas. De distribución, tampoco hay plazos. La primera población en recibirla será la sanitaria y la de riesgo, no será masiva.
¿Cree que habrá problemas de patentes que harán que, cuando se descubra, sea muy cara o no esté disponible para todos los países?
Hay países que van por ahí. India y EEUU ya han dicho que ellos van primero, que no hacen tratados con nadie y, una vez que funcione y la usen en su población, verán si la venden. España tiene un acuerdo con varios países mediante el cual, quien la desarrolle, la compartirá con todos de manera equitativa. Y eso nos da una cierta seguridad. Va a haber dificultades no solo para encontrarla, sino para producirla a gran escala, son materiales biológicos que no son fáciles de conseguir… por eso tardará mucho en llegar a gente sin riesgo adicional. Nos tenemos que acostumbrar a que los que vienen van a ser los años de la pandemia. Algunas cosas tendrán que cambiar, el teletrabajo desde luego será una parte importante y habrá que optimizarlo. Estos meses ya hemos aprendido algo, pero aún no todo.
¿Es una posibilidad real que la vacuna se descubra y desarrolle en España, como dijo el ministro Pedro Duque?
Es lo suficientemente real como para que estemos poniendo toda la carne en el asador desde el CSIC. Y tenemos que contar con que será mejor si la desarrollamos aquí. Sobre todo porque tenemos opciones muy buenas. El primer grupo del CSIC que recibió financiación del Ministerio de Ciencia fue el dirigido por los doctores Luis Enjuanes e Isabel Solà para su vacuna, y científicamente es de altísimo nivel, de las mejores del mundo, aunque quizá más difícil de producir a gran escala que otras. Tenemos también la del grupo de Mariano Esteban y Juan García Arriaza, basada en la de la viruela, y otra tercera no tan mediática pero muy avanzada incluso a gran producción, del de Vicente Larraga, una adaptación de la de la leishmania en perros. Vamos muy bien, y vamos con todas porque si funcionase más de una sería un exitazo y cada una podría ser útil en un momento distinto.
¿Es más fácil que llegue un tratamiento efectivo, antes que una vacuna?
Sí, porque son más rápidos de probar, de producir en grandes cantidades… no son tan eficaces pero atenúan la mortalidad. Pero el control total llegará con la vacuna.
¿Hay que temer consecuencias a largo plazo para quien ha pasado el coronavirus? Están saliendo casos de trombos, hay quien habla de secuelas para los niños…
A quien tema eso le diría que ese miedo no es productivo, porque no puedes combatirlo con nada. No tenemos evidencia de que haya muchas secuelas hoy por hoy. Si hay síntomas inusuales, sean secuelas o no, como siempre, hay que consultar a la médica. Los investigadores clínicos están siguiendo todo para ver cuánto de frecuente es cada circunstancia, y ellos tendrán que estar siempre pendientes: hay infecciones cuyas secuelas surgen a los 10 años. A los niños se les investiga especialmente por ser una población muy especial, y sí sabemos que lo sufren más los menores de dos años por tener el sistema inmunológico menos desarrollado, pero también que su curso por lo general es leve y su capacidad de contagio es como la de cualquier otro asintomático.
¿Qué sabemos de la inmunidad? ¿Los anticuerpos nos protegen de verdad de volver a contraer la enfermedad?
Conocemos la inmunidad para los otros dos coronavirus graves en humanos, y dura varios años. Frente a este, no podemos afirmarla más allá de varios meses. Casi todos la acabaremos desarrollando, ya sea inmunidad por anticuerpos o celular, y probablemente sí dure varios años. Seguramente no será tan tremenda como la de la varicela, que dura toda la vida, pero las segundas infecciones observadas para otros coronavirus siempre son más benignas. Si sobrevives a la primera vez que pasas la COVID-19, es muy probable que de la segunda ni te enteres. En eso estoy tranquila, creo que no hay que asustarse. Aunque a nivel de población, aún no la tenemos.
¿Pero podemos aspirar a una inmunidad de grupo natural? ¿No es algo completamente descartado?
La mejor forma de lograr la inmunidad de grupo es la vacuna. De manera natural, necesitaríamos al menos 20 años, durante los que se vería también afectada la economía y la sociedad. Ya solo con la gripe se llega al límite del sistema cada año, y esto contagia más y lleva a más gente al hospital. Los que vienen serán los años de la pandemia, pero no serán 20 buscando la inmunidad de grupo, sino menos buscando la vacuna: lo haremos más rápido y en condiciones más duras. Ningún país lo está consiguiendo con inmunidad de grupo natural, tampoco Suecia. Solo ha habido dirigentes populistas intentándolo, ignorando la ciencia, y que cuando se han dado cuenta de la realidad han tenido que rectificar.
¿Qué es lo que ha fallado? ¿No había planes en Europa para afrontar una pandemia?
No estábamos preparados. El sudeste asiático tuvo un ensayo general con el SARS de 2003, pero aquí no estábamos entrenados. Nadie: ni gobierno, ni sanitarios, ni investigadores, ni ciudadanos. Si una semana antes de lo que se hizo nos dicen que nos confinan a todos, no hubiésemos hecho ni caso. Lo veíamos en China y pensábamos "qué exóticos, estos chinos están locos". ¿De verdad podíamos creer que China iba a hacer maniobras así para fastidiar su economía? Los chinos son personas razonables, como todos nosotros. Pero el 99% no se lo creía. Y llegó a Italia, aquí al lado, y seguíamos sin creérnoslo. Actuamos una semana después que Italia, igual de mal, y los debates eran sobre qué le estábamos haciendo al turismo, a los bares… cuando nadie nos estaba haciendo nada, era el virus. Seguíamos sin entenderlo.
Por eso no hemos reaccionado y por eso quiero que, ahora que nos hemos dado cuenta de lo que supone una pandemia, aprendamos de la primera ola para que la segunda sea mucho más suave. Sí confío en que hemos adquirido ya una rutina, que es un rollo pero que debemos mantener, por ejemplo como digo en la manera de trabajar. Y sobre todo que no caigamos en errores del principio, cuando hubo gente que pensó que iban a ser dos semanas y luego se agobió. Nos será mucho más fácil asumir que estos son los años de la pandemia, que tenemos que ir adaptándonos, alegrándonos de cada relajación… el final del túnel solo llegará cuando haya vacuna y con ella inmunidad de grupo.
¿Va a cambiar nuestra relación con los virus, la ciencia y entre nosotros mismos a largo plazo? Incluso después de la vacuna, ¿viviremos con la inquietud de que un virus u otra amenaza biológica nos arrase otra vez?
Cambiaría la pregunta: ¿va a cambiar nuestra relación con la investigación y con los científicos? Por favor, que cambie. Sobre lo otro, habría que preguntarle a los sociólogos. Pero miraría al pasado y a la pandemia de gripe de 1918. Ocurrió casi a la vez que la I Guerra Mundial, y en la guerra había héroes, ganadores y perdedores. Pero tras la pandemia, invadió una sensación brutal de que no habían sido capaces, de fracaso. No había héroes. Así que desapareció. Y eso que en 1918 la gente se caía muerta en mitad de la calle. Un montón de países desarrollaron la seguridad social porque en ese momento entendieron la necesidad de estar organizados, pero a nivel colectivo se optó por el olvido: vemos películas, leemos novelas y biografías de aquella época, y por lo general no se refleja la pandemia. Habría, como digo, que preguntar a sociológos, pero creo que eso es lo que hay que evitar. Creo que es más difícil que actualmente pase, pero para eso tenemos que controlarlo, tomar buenas decisiones y aprender de ellas, para sentirnos capaces.
Decía que tenemos que cambiar nuestra relación con la investigación, también que solo unas decenas de grupos en el CSIC están financiados públicamente… Tras este shock, ¿será inaceptable para la sociedad que un gobierno vuelva a recortar en Ciencia y Sanidad?
No es que se nos pueda volver a recortar o no, es que seguimos recortados. Se invirtieron 30 millones dirigidos a esto en marzo, algo ridículo en comparación con el impacto que puede tener para la economía. Y fue una inyección específica para investigación clínica, pero para los años que vienen hace falta inversión en todo: sociología, demografía, economía, biomedicina, psicología… todo hará falta. Está bien que las donaciones privadas existan, son un gran apoyo para priorizar determinadas acciones. En los países anglosajones tienen mucha cultura del mecenazgo, la fundación Bill & Melinda Gates y el Club Rotario son espectaculares. En España no tenemos esa cultura y es bueno que se instale, pero nunca puede sustituir a la financiación pública porque de ese modo quedamos vendidos a los grandes filántropos, y los científicos tenemos que ser independientes. Aunque esté bien que los mecenazgos existan, la financiación pública debería ser suficiente. Y no lo es.
Fuente: elDiario.es

25 de abril de 2020

CIENCIA. El enorme agujero en el ozono del Ártico empieza a cerrarse gracias al calor.

El cambio observado cerca del Polo Norte en no tiene nada que ver con la reducción de la contaminación debido al confinamiento
A finales de marzo surgió un fenómeno extraordinario que dejó a la comunidad científica totalmente descolocada. Se detectaba un agujero de enormes dimensiones en la capa de ozono en el Polo Norte (Ártico).
A principios de abril la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) confirmó su existencia empleando datos del satélite Sentinel-5P de Copernicus. Aunque, no era un fenómeno aislado porqué ya se habían producido ‘miniagujeros’ sobre el polo norte en otras ocasiones, si era inédito su tamaño (un millón de kilómetros cuadrados) y su duración.
La principal teoría que explica su formación pasa por unas condiciones atmosféricas poco habituales. Según los científicos, unas temperaturas inusualmente gélidas en la estratosfera han hecho que se desplomen los niveles y se abra este agujero en la capa de ozono.
Diferencia de los niveles de ozono en el Ártico en marzo de 2019 y en el mismo mes de 2020. (NASA)

Normalmente las temperaturas mínimas en el Ártico tiende a ser menores que en la Antártida porqué no se alcanzan niveles tan extremos. Pero, este año unos potentes vientos alrededor del polo norte atraparon aire frío, este fenómeno se conoce como ‘vórtice polar’.
Ahora, después de un mes, este agujero se ha cerrado. El motivo de su desaparición no tiene nada que ver con la reducción de contaminación que ha permitido en confinamiento, sino más bien a un ‘ola de calor’.
El Ártico ha experimentado un aumento de las temperaturas esta semana, con hasta 20º C por encima de las temperaturas normales para esta época del año.
Según el equipo del Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de la red europea Copernicus, el agujero no volverá a formarse, a pesar de que está previsto que el ‘vórtice polar’ vuelva a reforzarse en los próximos días.
”El agujero de la capa de ozono del hemisferio norte en el año 2020 es definitivamente un evento que bate récords”explica la científico de Copernicus, Antje Inness.
¿Cómo se formó este agujero anormalmente grande?
Durante los meses de invierno, cuando las temperaturas suelen ser extremadamente frías, ambos polos sufren un agotamiento del ozono. Para que se forme un agujero de ozono se deben alcanzar temperaturas por debajo de −80 °C, luz solar, campos de viento y sustancias como los clorofluorocarbonos (CFC).
Este año unos potentes vientos alrededor del polo norte atraparon aire frío en lo que se conoce como un “vórtice polar”: un ciclón de vientos estratosféricos.
”Es muy inusual que ocurra una reducción del ozono tan fuerte en el hemisferio norte, pero el vórtice polar de este año fue excepcionalmente fuerte y persistente, y las temperaturas fueron lo suficientemente bajas como para permitir la formación de nubes estratosféricas durante varios meses” apunta Antje Inness.
Documentación:
En una crónica publicad el 27 de marzo en la página en internet de la revista Nature, Alexandra Witze indicaba, mencionando a diversos expertos, que el gran agujero en la capa de ozono detectado ahora es “probablemente” el más grande conocido hasta la fecha en el Ártico”.
La revista científica Nature, que normalmente no puede ser acusada de sensacionalista, incluye en el titular de esta información las palabras “raro” y “grande” para referirse al agujero de ozono en el ártico.
Fuente: lavanguardia.com

14 de abril de 2020

CORONAVIRUS. De cómo la inteligencia artificial puede ayudar a frenar el COVID-19

La Inteligencia Artificial puede ser utilizada tareas de asistencia, ya que cuenta con diversas funciones como análisis de datos, predicción, aprendizaje constante, entre otras, que pueden ayudar en esta crisis.
El coronavirus COVID-19 continúa afectando a la población mundial, multiplicando diariamente el número de contagios y decesos. Aunado a esto, los países cada vez adoptan más medidas para mitigar los contagios: desde suspensión de clases, trabajo remoto, cierre de espacios públicos, hasta confinamiento, entre otros. Ante este complicado escenario, solucionar la crisis y minimizar el impacto negativo son temas urgentes en los que sectores como el de salud, la industria privada, el gobierno, así como el sector  de tecnología, ya lo llevan a cabo.
En este sentido, del lado de la industria tecnológica existe una herramienta que puede  ayudar a frenar el coronavirus: la Inteligencia Artificial (IA). Este tipo de tecnologías se pueden utilizar en tareas de asistencia, ya que cuentan con diversas funciones como análisis de datos, predicción, aprendizaje constante, entre otras, que pueden ayudar en esta crisis.
Cuando China inició su respuesta al coronavirus se apoyó en su amplia industria tecnológica, específicamente, en la inteligencia artificial, la ciencia de datos y la tecnología para rastrear y combatir la pandemia. Líderes tecnológicos como Huawei o Alibaba aceleraron el desarrollo de software para reforzar las investigaciones respecto al COVID-19. Es decir, el sector tecnológico está integralmente involucrado con médicos, académicos y entidades gubernamentales de todo el mundo para emplear sus herramientas a medida que el virus continúa propagándose por todo el mundo.
La tecnología es una gran herramienta con la que los humanos no contábamos en otras épocas donde hubo situaciones de crisis sanitarias similares, por lo que hoy es una de las principales aliadas de médicos y científicos. Por ello, de acuerdo con NDS Cognitive Labs, éstos algunos casos de cómo la IA puede ayudar a combatir una pandemia:
Inteligencia Artificial para diagnosticar el virus
Una de las partes esenciales para mitigar la pandemia que vivimos es contar con un diagnóstico cada vez más rápido y confiable del virus, por ello la compañía de Inteligencia Artificial médica, Infervision AI, lanzó una herramienta para ayudar a los médicos a detectar y controlar el coronavirus de manera rápida. Esta solución acelera el diagnóstico de neumonía y el monitoreo de epidemias.
Mientras los médicos trabajan día y noche, Infervision AI ayuda a administrar el proceso de manera eficiente. Entre sus funciones están la clasificación de pacientes, análisis de casos anormales y graves, identificación de casos de neumonía, gestión de recursos médicos, así como la comparación con casos pasados para una correcta evaluación médica, por mencionar algunos.
Por su parte, la china Alibaba desarrolló un nuevo algoritmo de inteligencia artificial para analizar las tomografías computarizadas (TC), el cual puede identificar la diferencia de imágenes entre la neumonía infectada por el coronavirus, la levemente sospechada y la no infectada en 20 segundos, con una tasa de precisión de hasta 96%.
Para atención a usuarios
Los asistentes virtuales son una opción eficaz para poder atender a varias personas en temas como solicitudes de información o preguntas específicas. Esto ayuda a que el personal médico se enfoque en actividades con mayor impacto.
Un chatbot o asistente virtual puede ser entrenado para resolver cualquier duda y canalizarla al área correspondiente. Las interacciones se pueden hacer a través de cualquier canal, ya sea Facebook, WhatsApp o dentro de una página web.
Robots y drones asistiendo humanos
La firma Terra Drone puso en marcha el apoyo de drones para transportar medicinas y material necesario para la atención del virus. En el condado de Xinchang, en China, estos vehículos aéreos sin tripulante llevan suministros médicos a los hospitales de la zona. Su ayuda trasciende también al patrullaje de espacios públicos para sancionar a quienes incumplan las medidas de cuarentena, además de que cuentan con la capacidad de tomar imágenes térmicas con las que mide la temperatura de las personas.
Otra ventaja es que los robots no son susceptibles al virus, por lo que se están empleando en tareas como recoger, esterilizar y entregar medicamentos y alimentos para aminorar la interacción humana. La empresa Pudu Technology usó robots autónomos en la restauración y acondicionamiento en más de 40 hospitales de China. Los robots aprenden de sí mismos en cada recorrido, lo que los hace cada vez más eficientes y rápidos. Actualmente, estos asistentes entregan comida dentro de los hospitales.
Supercomputadoras trabajando en una vacuna contra el coronavirus
En una pandemia global como el COVID-19, la Inteligencia Artificial y la Ciencia de Datos son cruciales debido a la cantidad de información que se genera día a día sobre el virus, la cual será una de las claves para encontrar una posible vacuna.
Ante ello, el consorcio de computación de alto rendimiento COVID-19, integrado por IBM, Microsoft, Amazon, HPE y Google, puso 16 supercomputadoras a disposición de científicos e investigadores que buscan frenar la pandemia de coronavirus. El consorcio aprobará los estudios y conectará a los investigadores con científicos informáticos para garantizar que las supercomputadoras sean utilizadas de la mejor forma y de manera gratuita.
Para identificar personas infectadas
La empresa china SenseTime utiliza un tipo de “cascos inteligentes” que los trabajadores de la provincia de Sichuan, China, usan para rastrear personas con temperatura alta. Esta herramienta puede identificar a las personas con fiebre que pudieran tener más probabilidades de tener el virus.
Aunado a esto, el gobierno chino desarrolló una interfaz de monitoreo llamada Código de Salud, la cual usa big data para rastrear y examinar el riesgo que un individuo supone en función de los viajes realizados y si estuvo cerca de personas infectadas. Tras examinarlos les asigna un color (rojo, amarillo o verde) al que las personas pueden acceder a través de aplicaciones como WeChat, y donde pueden consultar su estado para saber si deben ponerse o no en cuarentena.
Por su parte, la plataforma de cómputo en la nube de Huawei desarrolló una herramienta para comprender la composición genética del coronavirus. Los investigadores también utilizan esta tecnología para detectar drogas con el fin de encontrar una que pueda ser adecuada para el tratamiento del coronavirus. Igualmente, la tecnología del gigante chino se está utilizando para el análisis de tomografías computarizadas que podrían ayudar a identificar a los pacientes con COVID-19.
Fuente: diatioti.com

23 de febrero de 2020

IA. La Inteligencia Artificial descubre un antibiótico contra las “superbacterias”

Desde el descubrimiento de la penicilina, los antibióticos han sido uno de los pilares de la medicina moderna.
Pero han surgido dos problemas con los antibióticos: el primero es la aparición de bacterias resistentes. Esa resistencia se produce cuando las bacterias mutan genéticamente para esquivar los mecanismos que utilizan los antibióticos para matarlas.
El segundo problema es que las grandes empresas farmaceúticas han dejado de interesarse por desarrollar nuevos antibióticos. El mercado no resulta suficientemente lucrativo. La OMS lleva años denunciando la falta de innovación en este campo.
Cada año, unas 700.000 personas mueren en el mundo por problemas directamente relacionados con bacterias resistentes a los antibióticos. Un informe encargado por el gobierno de UK alerta de que, sin acción inmediata, 10 millones de personas podrían morir anualmente en 2050.
Pero puede que hayamos encontrado una solución revolucionaria: un equipo de investigadores del MIT ha descubierto una potente sustancia antibiótica gracias a la inteligencia artificial. El nuevo antibiótico acaba con la acinetobacter baumannii y la enterobacteriaceae, dos bacterias para las que la OMS considera imperativo encontrar un remedio.
¿Cómo funciona el algoritmo de inteligencia artificial?
1.    Paso 1. Entrenar la red neuronal.
1.1. El algoritmo se basa en lo que se llama una "red neuronal", un modelo matemático análogo a la arquitectura cerebral.
1.2. Lo primero que se hace siempre es entrenar al algoritmo. Para ello los científicos introdujeron una lista de 2.500 sustancias que se sabe cómo actúan frente a una bacteria llamada E Coli.
2.    Paso 2. Descubriendo un nuevo antibiótico.
2.1. Una vez el algoritmo ha aprendido cómo funcionan diferentes sustancias químicas frente a la bacteria, los científicos le introdujeron una nueva lista de 6.000 moléculas que estaban bajo investigación.
2.2. Tras algunas horas de cálculo, el algoritmo señaló una de entre las 6.000 sustancias.
2.3. Los investigadores bautizaron a esta sustancia como halicina en un guiño a "Hall", el ordenador autónomo de la película "2001. Odisea en el espacio".
2.4. Resulta que la halicina mata a bacterias como la mycobacterium de la tubercolosis y también a otro un grupo llamadas enterobacteriaceae para los que no funcionaban los antibióticos conocidos.
3.    Paso 3. ¿Podemos descubrir otros antibióticos con el mismo procedimiento?
3.1. Sí, para encontrar aún más antibióticos, los científicos probaron a introducir en el ordenador una lista que contiene 107 millones de sustancias.
3.2. Imaginad las ventajas: en vez de hacer largos experimentos en 107 millones de sustancias una por una, podemos dejar que el ordenador haga sus cálculos. Y que nos señale cuáles de entre ellas pueden ser prometedoras.
3.3. Tres días después, la computadora eligió 23 sustancias como posibles antibióticos.
Como se puede entender, los ordenadores también ayuda a la investigación médica que repercute directamente en grandes avances en la curación de enfermedades y por tanto en la salud de toda la población del planeta.
EDITORIAL
Quizás algunas enfermedades incurables, algún día no muy lejano dejan de serlo, pues estos grandes sistemas informáticos (redes neuronales) reducen los experimentos necesarios para determinar la idoneidad de cada sustancia de 3 años a 3 días.
Fuente: Publico.es

15 de enero de 2020

Consecuencias de haber perdido otra década contra el cambio climático

A pesar de las advertencias científicas y de los eventos extremos cada vez más frecuentes, en los últimos 10 años no hemos hecho un esfuerzo real para reducir las emisiones. De hecho, hemos emitido aún más, lo que requerirá un esfuerzo sin precedentes para evitar aumentos de temperatura catastróficos
Hemos perdido otra década en la lucha contra el cambio climático.
A pesar de que los gases de efecto invernadero en la atmósfera están acercándose a niveles que podrían provocar un calentamiento catastrófico, las cantidades que emitimos son cada vez mayores. Es casi seguro que nuestro fracaso colectivo en el intento de reducirlas en los últimos 10 años va a acabar con el sueño de detener la subida de las temperaturas en 1,5 °C. De hecho, cada vez parece más difícil que logremos cambios a la velocidad y la escala suficientes para que el aumento no supere los 2 °C sobre niveles preindustriales.
Entre los muchos peligros que crecen drásticamente, ese medio grado de diferencia podría acabar con los arrecifes de coral de todo el mundo y exponer regularmente a casi el 40 % de la población mundial a alarmantes olas de calor.
Hay que reconocer que la humanidad ha mostrado tímidos signos de progreso. Los vehículos eléctricos y los recursos renovables por fin están despegando, y casi 200 países se comprometieron en 2016 a reducir sus emisiones en virtud del histórico Acuerdo climático de París (Francia). 
Pero algunos países ya van tarde con sus promesas, y Estados Unidos planea retirarse del Acuerdo por completo, en un momento en el que se requieren recortes mucho más profundos. Y a pesar de todo el impulso de las tecnologías de energía limpia, de momento, las renovables no han contribuido demasiado para eliminar centrales eléctricas, coches, fábricas y edificios que contaminan la atmósfera con más emisiones cada año.
Los gráficos que presentamos a continuación revelan cuánto terreno hemos perdido por el cambio climático durante los últimos 10 años.
El CO2 sigue aumentando
El cálculo que realmente importa en el cambio climático es el que refleja el aumento continuo de las emisiones globales.
Durante un tiempo, se generó una breve esperanza de que la contaminación por gases de efecto invernadero por fin se hubiera estancado. El dióxido de carbono de los combustibles fósiles, que representa aproximadamente el 90 % de las emisiones totales de las actividades humanas, se mantuvo en línea relativamente plana entre 2013 y 2016.
La mejora de la eficiencia energética, el aumento del uso de las energías renovables y el cambio del carbón al gas natural probablemente provocaron gran parte de esa situación, especialmente en economías ricas como Estados Unidos y la Unión Europea. Pero en los años posteriores, las emisiones empezaron a subir de nuevo, impulsadas en gran medida por el crecimiento económico y las crecientes demandas de energía de los países emergentes, liderados por China e India.
Las emisiones de los combustibles fósiles en 2019 subieron un estimado de 0,6 %, lo que supone una cifra récord de 37.000 millones de toneladas métricas, una cifra que refleja tres años consecutivos de aumento, según el informe de Global Carbon Project publicado a principios de diciembre.

Esta tendencia, junto a las emisiones adicionales por los cambios en el uso del suelo y por otras actividades humanas, se ha sumado al constante aumento de las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera durante la década de 2010.

Llegar al nivel máximo
Resulta importante saber cuándo alcanzaremos el máximo nivel de emisiones. Cuanto más tiempo tardemos en llegar al pico, más contaminación tendremos que eliminar en los siguiente años si queremos evitar los umbrales peligrosos del calentamiento, como demuestran los gráficos a continuación. 

Si queremos tener alguna esperanza de limitar el calentamiento a 2 ˚C, tendremos que acelerar radicalmente la reducción de emisiones.
Además de los agresivos recortes de las emisiones, la mayoría de los modelos predictivos señalan que también tendremos que usar árboles, plantas y otros métodos para eliminar y almacenar grandes cantidades de dióxido de carbono de la atmósfera para quedarnos por debajo de este objetivo de temperatura. Pero conseguir estas llamadas "emisiones negativas" a una escala suficientemente grande será increíblemente caro y competirá directamente con otros usos cruciales del suelo, especialmente la agricultura, una actividad estratégica para alimentar a la creciente población mundial.
Los impactos ambientales
Las décadas de aumento de las emisiones siguieron provocando lo que los científicos llevan décadas advirtiendo que harían: calentar el planeta.
       A principios de diciembre, la Organización Meteorológica Mundial anunció que era probable que 2019 se convierta en el segundo o el tercer año más cálido jamás registrado, cerrando una "década de excepcional calor global". Las temperaturas medias de los anteriores períodos de cinco y 10 años seguramente también son las más altas registradas.

Este gráfico, creado con datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU., destaca claramente el incremento de las temperaturas globales de la tierra por encima de la media del siglo XX. Y muestra un aumento especialmente pronunciado en los últimos 10 años.
Las temperaturas de los océanos también subieron y el agua más cálida se expande más. Ese fenómeno, junto a la aceleración en la pérdida de las capas de hielo y los glaciares, ha elevado aún más el nivel del mar, como señala este gráfico de datos satelitales de la NASA.
De hecho, la década de 2010 marca los impactos del cambio climático de forma inconfundible, al menos para cualquier observador objetivo. A medida que subieron las temperaturas, el hielo del Ártico se derritió mucho más rápido de lo que los modelos habían previsto. Los arrecifes de coral de todo el mundo sufrieron un blanqueo generalizado y devastador. Y regiones de todo el mundo lidiaron con algunas de las sequías, huracanes, olas de calor e incendios forestales más costosos, más mortales y más extremos de la historia registrada.
Dado que el dióxido de carbono tarda años en alcanzar su efecto de calentamiento total, y que aún tenemos que empezar a reducir las emisiones, queda claro que en la década que viene nos esperan peligros todavía más graves.
Fuente: MIT Technology Review

25 de abril de 2019

CIENCIA. Físico de Harvard afirma que se puede viajar por los agujeros de gusano

Daniel jefferis ha aplicado la mecánica cuántica para recuperar lo que «cae» dentro de un agujero negro en otro entrelazado, aunque se tardaría más que recorriendo de manera tradicional el espacio entre ambos gigantes cósmicos
Los agujeros de gusano siempre han sido un quebradero de cabeza para los físicos: según la teoría, estos fenómenos conectarían un agujero negro con otro, convirtiéndose en una suerte de «atajo» a través del espacio y el tiempo. Pero en la práctica los también conocidos como puentes de Einsten-Rosen (como fueron descritos gracias a sus descubridores en 1935) tienen serias limitaciones: aparte de que nunca se han encontrado evidencias de ningún agujero de gusano, se necesitaría de una materia exótica -una entidad caracterizada por tener masa negativa y una densidad energética también negativa- para evitar que el puente espacio-temporal se cerrase y nos triturase al entrar. Pero ahora, Daniel Jefferis, físico en la Universidad de Harvard, parece haber encontrado otro modo de atravesarlo. Aunque es, obviamente, muy peligroso y, sobre todo, muy lento.
Tan lento que en realidad no merece la pena para el sueño de los viajes interestelares, ya que tardaríamos más que en el recorrido «al uso» de un agujero a otro. Así lo explicó durante la reunión anual de la American Physical Society este mes de abril Jefferis, en una ponencia en la que manifestó que si bien no tiene la aplicación de teletransportación, sí ayuda a comprender cómo puede funcionar el universo.
Utilizar la teleportación cuántica en agujeros negros
En concreto, lo que Jefferis y sus colegas afirman es que al igual que ocurre con la teletransportación cuántica, donde se saca provecho del llamado entrelazamiento cuántico -una propiedad de las partículas subatómicas que, en una explicación simple, consiste en una especie de «comunicación instantánea» que permite a las partículas entrelazadas conocer, y reaccionar en tiempo real, con lo que les sucede a sus «hermanas» entrelazadas, sin importar la distancia que las separe-, se podría hacer lo mismo entre dos agujeros negros interconectados.
En circunstancias normales, la forma del espacio-tiempo en la salida de un agujero de gusano hace que sea imposible pasar. Pero una sustancia con energía negativa podría, en teoría, superar ese obstáculo. «Si intentas atravesarlo, se colapsa demasiado rápidopara que no puedas salir», explicó Jafferis a Live Science después de su charla. Es decir, que aunque pudieras atravesarlo, necesitas energía negativa para salir del agujero, o esa «materia exótica» que aún los científicos no han encontrado.
Pero, Jafferis, junto con el físico de Harvard Ping Gao y el físico de Stanford Aron Wall, proponen utilizar los enredos cuánticos para solucionar este problema. Es decir, aplicar la mecánica cuántica a la teoría de la Relatividad y manipular uno de los agujeros negros con información del otro para, en teoría, salir sanos y salvos del agujero de gusano.
Las bases de esta teoría
En 1935, Albert Einstein, Boris Podolsky y Nathan Rosen publicaron un artículo en la revista Physical Review que muestra que bajo las reglas de la mecánica cuántica las partículas se pueden «correlacionar» entre sí, de modo que el comportamiento de una partícula impacta directamente el comportamiento de otra.
Einstein, Podolsky y Rosen pensaron que esto probaba que algo estaba mal con sus ideas sobre la mecánica cuántica, porque permitiría que la información se moviera más rápido que la velocidad de la luz entre las dos partículas -y Einsten afirmaba que no había nada más rápido que velocidad que alcanza la luz-. Ahora, los físicos saben que el entrelazamiento es real, y la teleportación cuántica es una parte casi rutinaria de la investigación en física. De hecho, se ha conseguido echar un «vistazo» dentro de un agujero negro creado dentro de una computadora cuántica.
Cómo funciona la teleportación cuántica
La teoría de la teletransportación cuántica parte de una idea relativamente sencilla: se «enredan» dos partículas de luz, A y B. B se lleva a otra habitación y a A se le «golpea» con una tercera partícula, C. Eso enredaría A y C, y rompería la conexión de A y B. Luego puede medir el estado combinado de A y C, que es diferente de los estados originales de A, B o C.
Con esa información A-C se podría manipular B para saber el estado original de C sin que nadie comunicara cómo estaba C al principio, por lo que la información ha sido «teletransportada». Este proceso de enredo también se puede dar entre objetos grandes, tan grandes como agujeros negros. El problema es que el «enredo perfecto» es mucho más difícil de conseguir.
La relación entre la mecánica cuántica y la Relatividad
En 1935, los físicos que escribían estos documentos no tenían la menor idea de que los agujeros de gusano y el enredo estaban conectados, afirmó Jafferis. Pero en 2013, los físicos Juan Maldacena y Leonard Susskind publicaron un artículo en la revista «Progress in Physics» que vinculaba las dos ideas. Argumentaban que dos agujeros negros perfectamente enredados actuarían como un agujero de gusano entre sus dos puntos en el espacio. Llamaron a la idea «ER = EPR», porque vinculaba el papel de Einstein-Rosen con el de Einstein-Podolsky-Rosen.
Sin embargo, al preguntarle si realmente podrían existir dos agujeros negros completamente enredados en el universo, Jafferis afirmó: «No, no, ciertamente no».
Pero si, hipotéticamente, tal par existiera, el método de Jafferis, Gao y Wall podría funcionar. Su enfoque, publicado por primera vez en «The Journal of High Energy Physics» en diciembre de 2017, es algo así: si lanzas a tu amigo a uno de los agujeros negros enredados, midiendo la radiación de Hawking que sale del agujero negro, y llevándola al agujero negro perfectamente entrelazado, se podría manipular para que tu amigo salga de nuevo por el nuevo agujero. La pega: tendrías que ir físicamente de un agujero a otro, por lo que sería muy lento. Sin contar con que la teoría se basa solo en principios matemáticos que aún no han sido demostrados empíricamente.
La investigación teórica sobre este método de movimiento entre agujeros negros está en curso. Pero el objetivo es se dirige más a entender la física fundamental que a realizar posibles «rescates» de agujeros negros. Pero quién sabe si alguna civilización más avanzada ya ha encontrado la forma de rescatar la información que cae a un agujero negro.
Fuente: Abc.es

3 de octubre de 2018

Premio Nobel de Química para los científicos que copiaron la evolución para curar enfermedades

La Real Academia Sueca de las Ciencias ha otorgado el premio Nobel de Química a Frances H. Arnold y George P. Smith y Sir Gregory P. Winter por usar los principios de la evolución para desarrollar proteínas y anticuerpos para curar enfermedades y desarrollar sustancias químicas, como biocombustibles o fármacos, de una forma más limpia y eficiente.
El motor de la Evolución funciona de una forma muy simple: se produce un cambio genético que se transforma en la modificación de un rasgo o una función biológica y la selección natural decide si es beneficioso o no para ese individuo. Si resulta positivo, se perpetúa a través de la reproducción. Y si no supone una ventaja, se elimina. Este principio es el que usaron en los años 80 y 90 los recién galardonados por la Academia Sueca para mejorar los procesos de la industria farmacéutica o de los combustibles limpios entre otros.
Frances Arnold (Pittsburgh, EEUU, 1956), la quinta mujer de la historia que recogerá el galardón de Química cuando se entreguen el mes de diciembre en la capital sueca, logró en el año 1993 la primera 'evolución' directa de una enzima en el laboratorio. Estas proteínas son las encargadas de acelerar las reacciones químicas que se producen en todo tipo de funciones biológicas de los seres vivos, como la transformación del alimento en energía para moverse, hacer la digestión o pensar, en el caso del ser humano. Desde entonces, esta profesora de la Universidad de California en Berkeley y del Instituto Tecnológico de California (Caltech) ha depurado esta técnica hasta hacerla parte imprescindible de buena parte de los procesos industriales de fabricación de medicamentos o de combustibles limpios que no proceden de fuentes fósiles.
La otra mitad del galardón la comparten George P. Smith (Norwalk, EEUU, 1941), de la Universidad de Harvard; y Sir Gregory P. Winter (Leicester, Reino Unido, 1951), de la Universidad de Cambridge. Smith desarrolló en el año 1985 una técnica que utiliza fagos, unos virus que infectan bacterias, para añadir cambios genéticos en estos microorganismos y fabricar así nuevas proteínas. Winter fue el primero que consiguió producir un anticuerpo monoclonal 100% humano humanizando anticuerpos de ratón gracias a la técnica desarrollada por Smith. Esta técnica, que le valió el Premio Príncipe de Asturias en 2012, ha abierto una ventana completamente nueva para la fabricación de medicamentos basados en proteínas humanas y que ha cambiado la vida a miles de personas con enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide o la psoriasis.
"Un avance espectacular"
Miguel Ángel Calleja, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH) y jefe de servicio en el hospital Virgen Macarena de Sevilla, valora de forma muy positiva el galardón, especialmente por el reconocimiento al "avance espectacular" que ha supuesto la incorporación de los anticuerpos monoclonales a la medicina.
"Es una forma de dirigir las terapias directamente hacia donde está el problema, minimizando los efectos adversos y maximizando los beneficios", señala Calleja, quien subraya que este tipo de fármacos han supuesto un antes y un después tanto en la vida de miles de pacientes aquejados de enfermedades autoinmunes como en el funcionamiento de los hospitales.
Por otro lado, Calleja también aplaude la concesión del Nobel a la impulsora de la síntesis de enzimas, medicamentos que son muy útiles en enfermedades raras como el Síndrome de Hunter, en las que los pacientes no fabrican sustancias necesarias para determinados procesos metabólicos en el organismo.
En 117 años, sólo cuatro mujeres han recibido el premio Nobel de Química.
Fuente: El Mundo.es

Científicos expertos en láser ganan Nobel de Física por herramientas hechas con luz

Un trío de científicos de Estados Unidos, Francia y Canadá fueron galardonados el martes con el Premio Nobel de Física 2018 por sus avances en la tecnología láser que convirtió haces de luz en herramientas de precisión para todos los campos, desde las cirugías oculares hasta la micromaquinaria.
Entre los premiados se encuentra la primera mujer que logra el Nobel de Física en 55 años.
Arthur Ashkin, de Bell Laboratories en Estados Unidos, obtuvo la mitad del premio por inventar las “pinzas ópticas”; mientras que el francés Gerard Mourou -quien tiene también la ciudadanía estadounidense- y la canadiense Donna Strickland compartieron la otra mitad por su trabajo en los láseres de alta intensidad.
Strickland, de la Universidad de Waterloo, Canadá, se convirtió en la tercera mujer en ganar un Nobel de Física, tras los logrados por Marie Curie en 1903 y Maria Goeppert-Mayer en 1963.
“Obviamente tenemos que celebrar a las mujeres físicas, porque estamos ahí y ojalá esto empiece a avanzar de forma más rápida”, dijo en una conferencia de prensa telefónica poco después de conseguir el galardón.
Strickland es la primera mujer que consigue un Nobel en cualquier campo en los últimos tres años. La Real Academia Sueca de Ciencias afirmó el año pasado que intentaría promover de forma más activa las nominaciones de científicas para empezar a reducir este desequilibrio.
Las invenciones de los tres científicos datan de mediados de los años de 1980 y a lo largo de los años lograron revolucionar la física de los láseres.
“Los instrumentos avanzados de precisión están abriendo áreas inexploradas de investigación y una multitud de aplicaciones industriales y médicas”, dijo la Academia en el comunicado en el que anunció el premio de 9 millones de coronas suecas (1 millón de dólares)
Fuente: Reuters