27 de abril de 2026

OPINIÓN. El dilema de la inteligencia artificial avanzada, entre la seguridad informática y el riesgo global.

Mythos, cuando la inteligencia artificial se convierte en arma de doble filo

Introducción

En un mundo saturado de promesas tecnológicas y anuncios de avances revolucionarios, emerge un dilema que trasciende la mera innovación empresarial  

El lanzamiento de Mythos Preview por Anthropic, representa un punto de inflexión que obliga a replantearse los límites éticos, regulatorios y geopolíticos de la inteligencia artificial. Lejos de ser simplemente un avance técnico más, este modelo amenaza con redefinir las reglas del juego en ciberseguridad global, planteando interrogantes que van más allá de lo que cualquier corporación debería resolver por sí sola.

El dilema de la Doble Utilidad

Mythos Preview es el ejemplo paradigmático de una tecnología de doble filo. Su capacidad para identificar vulnerabilidades críticas en cuestión de minutos podría servir como escudo defensivo sin precedentes. Sin embargo, esa misma capacidad, en manos equivocadas, se convierte en una llave maestra que abre todas las puertas de la arquitectura informática moderna.

Lo preocupante no es solo que Mythos pueda encontrar vulnerabilidades de "día cero" —aquellas desconocidas incluso para los especialistas—, sino que puede explotarlas. El hecho de que más del 99% de las vulnerabilidades detectadas aún no tengan soluciones ni parches amplifica el riesgo exponencialmente. Estamos hablando de una herramienta que descubre problemas sin que exista defensa inmediata contra ellos.

La ilusión de control total, “el Proyecto Glasswing”

Anthropic ha optado por una estrategia de contención restrictiva mediante el Proyecto Glasswing, limitando el acceso a 50 empresas estadounidenses y algunas instituciones gubernamentales. Esta aproximación revela tanto la seriedad del riesgo como la fragilidad de los mecanismos de control disponibles.

Sin embargo, esta restricción plantea un problema fundamental, ¿quién queda protegido y quién queda vulnerable? Un hospital en Tailandia, una central eléctrica en Nicaragua o la infraestructura financiera de un país africano no tienen acceso a esta tecnología defensiva. La brecha de seguridad no es solo técnica; es profundamente geopolítica. Mientras las grandes potencias occidentales se refuerzan con Mythos, el resto del mundo queda expuesto a amenazas cada vez mayores.

El giro político, de Rival a Aliado

Quizá el aspecto más revelador es cómo los gobiernos han reaccionado. Donald Trump, que semanas atrás, había vilipendiado  a Anthropic, tachando a la de empresa como "radical de izquierda y woke", cambió radicalmente de postura tras conocer las capacidades de Mythos. La visita de Dario Amodei a la Casa Blanca transformó el conflicto en colaboración estratégica.

Este giro ilustra una verdad incómoda: cuando el poder está en juego, la ideología se relativiza

Los gobiernos necesitan acceso a Mythos no porque hayan cambiado de opinión sobre Anthropic, sino porque perciben la amenaza de quedar rezagados. 

Es la lógica de la carrera armamentística aplicada a la inteligencia artificial.

La paradoja del Alarmismo Estratégico

Existe una pregunta inevitable: ¿cuánto del pánico generado en torno a Mythos responde a riesgos reales y cuánto a una estrategia comercial deliberada? Anthropic ha orquestado magistralmente un narrativa de alarma que exactamente  derivó en lo que cualquier empresa querría: acceso preferente a gobiernos y gigantes tecnológicos, demanda garantizada, y posicionamiento como actor indispensable en seguridad nacional.

Bloomberg reportó ya sobre filtraciones no autorizadas de Mythos, sugiriendo que los mecanismos de restricción están siendo vulnerados. ¿Es esto negligencia, o es la consecuencia inevitable de crear herramientas tan valiosas que el incentivo para acceder ilegalmente es prácticamente irresistible?

El período de transición al Caos Ordenado

Anthropic reconoce que "el período de transición será complejo". Esta es quizá la afirmación más honesta del comunicado: durante los meses o años que tarde la industria en cerrar las vulnerabilidades encontradas por Mythos, habrá un período de exposición sin precedentes. Los actores maliciosos tendrán una ventana de oportunidad para identificar y explotar las mismas debilidades que Mythos ha revelado.

La pregunta es inevitable: ¿puede contenerse realmente esta información en una economía digital global altamente conectada? Los datos no respetan fronteras, y el conocimiento técnico menos aún.

La cuestión del monopolio privado sobre Seguridad Global

Quizá el problema más profundo sea que una empresa privada posea una herramienta con capacidad potencial para desestabilizar gobiernos e infraestructuras críticas de naciones enteras. 

En teoría, Anthropic, en un escenario catastrófico, podría revelar vulnerabilidades de un rival geopolítico, o podría ser coaccionada por gobiernos para hacerlo.

La estructura actual —donde Anthropic decide quién accede y quién no— concentra un poder geopolítico que históricamente ha residido en gobiernos. Es un transfer de poder sin precedentes, apenas perceptible bajo la narrativa de "seguridad responsable".

La Carrera Inevitable

La advertencia final de Anthropic es brutal en su honestidad: otros modelos de IA alcanzarán capacidades similares pronto. Posiblemente ya hay equipos en OpenAI, Google DeepMind y otros laboratorios trabajando en esto. Una vez que el gato está fuera de la bolsa, no regresa.

Esto significa que el actual período de monopolio de Anthropic sobre estas capacidades es temporal. El verdadero desafío será qué ocurra cuando varios actores posean herramientas similares, incluyendo potencialmente gobiernos y grupos no estatales.

En resumen, entre la Defensa y el Pánico, Mythos Preview representa, simultáneamente, una herramienta defensiva crítica y una amenaza existencial potencial. 

El problema radica en que no tenemos instituciones globales con la legitimidad, el poder o la capacidad técnica para gestionar responsablemente una tecnología de este calibre.

El Proyecto Glasswing es un parche temporal que atiende los síntomas pero no la enfermedad: la falta de gobernanza global sobre tecnologías transformativas.

 Mientras que Anthropic trabaja para "divulgar vulnerabilidades de manera responsable" y los gobiernos occidentales se aseguran acceso preferente, la pregunta pendiente es qué ocurre con el resto del mundo.

La verdadera seguridad no vendrá de restricciones sobre quién usa Mythos, sino de crear sistemas tan resilientes que incluso cuando todas sus vulnerabilidades sean descubiertas, el daño se pueda contenener. Hasta entonces, viviremos en un período de transición donde la defensa depende de mantener secretos en un mundo cada vez menos capaz de guardarlos.

La reacción de Dario Amodei y su equipo ha sido, al menos en apariencia, prudente. El acceso al sistema ha sido restringido a un grupo selecto de empresas bajo el denominado Proyecto Glasswing, entre las que destacan gigantes tecnológicos y financieros, principalmente de Estados Unidos. El objetivo declarado está claro: utilizar el modelo para reforzar las defensas antes de que actores maliciosos puedan aprovechar estas mismas capacidades. No obstante, esta estrategia plantea interrogantes significativos sobre la concentración de poder tecnológico en manos privadas y, en particular, en un entorno geopolítico dominado por intereses nacionales. 

A ese respecto, hay que recordar que en 2013 se filtró que desde EE.UU, la NSA  (gracias a la colaboración de empresas privadas estadounidenses) espiaron a través de vulnerabilidades de la red de internet, incluso a gobiernos de sus aliados europeos, en nombre de la Seguridad Nacional, naturalmente. 

El temor no es infundado.

 Si herramientas como Mythos cayeran en manos de ciberdelincuentes o actores estatales hostiles, el impacto podría ser devastador. Desde el acceso a infraestructuras críticas —hospitales, redes eléctricas o sistemas financieros— hasta la manipulación de sistemas gubernamentales, el potencial de daño es inmenso. En este sentido, la inteligencia artificial deja de ser únicamente una herramienta de innovación para convertirse en un vector de riesgo sistémico.

Las reacciones internacionales reflejan esta preocupación. Gobiernos como los de Estados Unidos, Reino Unido y las instituciones europeas han iniciado contactos con Anthropic para evaluar el alcance de esta tecnología. Incluso figuras como Donald Trump han pasado de una postura crítica hacia la empresa a una actitud más conciliadora, reconociendo el valor estratégico de sus desarrollos. Este cambio de tono evidencia cómo la innovación tecnológica puede redefinir rápidamente las prioridades políticas y de seguridad nacional.

Sin embargo, más allá del debate sobre la seguridad, emerge una cuestión igualmente relevante: ¿hasta qué punto el alarmismo en torno a Mythos forma parte de una estrategia comercial? La percepción de amenaza puede generar una demanda urgente por soluciones que, casualmente, solo unas pocas empresas pueden ofrecer. Así, el miedo se convierte en motor de mercado, y la seguridad en un bien escaso controlado por actores privados.

CONCLUSIÓN

A largo plazo, es posible que herramientas como Mythos contribuyan a un ecosistema digital más seguro, donde los sistemas sean más robustos y resilientes. Pero el periodo de transición hacia ese escenario será, como reconocen incluso sus creadores, complejo y potencialmente inestable. La proliferación de modelos similares —incluidos aquellos de código abierto— podría democratizar estas capacidades, pero también amplificar los riesgos.

En definitiva, Mythos Preview simboliza el doble filo de la inteligencia artificial avanzada. Por un lado, ofrece una oportunidad sin precedentes para fortalecer la ciberseguridad global; por otro, introduce un nivel de vulnerabilidad que desafía las estructuras actuales de control y gobernanza. El verdadero reto no reside únicamente en la tecnología, sino en cómo la sociedad decide gestionarla: si como una herramienta al servicio del bien común o como un instrumento de poder concentrado.

Fuente: El País.com

OPINIÓN. España y la nueva era de la defensa europea, con los radares Nemus frente al desafío Shahed

Los radares que la empresa española Indra, fabricará en Córdoba, están diseñados para frenar a los drones Shahed que están revolucionando las tácticas militares en Ucrania y Oriente Medio

INTRODUCCIÓN

Los radares Nemus representan un gran avance en la capacidad defensiva europea frente a una amenaza que ha transformado radicalmente el panorama bélico internacional. Los drones Shahed iraníes, con su sencillez, bajo coste y letal efectividad, han inaugurado una nueva era de guerra asimétrica que obliga a repensar las estrategias de defensa convencionales. La respuesta española a este desafío sistémico posiciona a la ciudad andaluza como epicentro de la innovación defensiva europea, con implicaciones que trascienden lo meramente tecnológico para adentrarse en consideraciones geopolíticas de envergadura global.

La Revolución de los drones Shahed, un cambio de paradigma

Desde su irrupción masiva en agosto de 2022, los drones Shahed han subvertido las reglas del juego militar establecidas durante décadas. La diferencia de coste es tan abismal que resulta casi incomprensible desde la lógica tradicional de la guerra: mientras un misil convencional alcanza los quince millones de dólares, un Shahed cuesta entre veinte y treinta y cinco mil. Esta brecha económica no representa simplemente una ventaja financiera, sino un cambio fundamental en la ecuación costo-beneficio de la guerra moderna.

La plataforma Just Security, en su análisis especializado, ha calificado acertadamente estos dispositivos como la "columna vertebral" de los ataques rusos dirigidos a agotar defensas, maximizar daños y aterrorizar poblaciones civiles. No se trata únicamente de una herramienta militar, sino de un instrumento de terror de masas que ha probado su eficacia en múltiples teatros de operaciones.

Características Técnicas y Vulnerabilidades Estratégicas

El Royal United Services Institute británico ha destacado la "ingeniosa simplicidad" de estos drones, una característica que constituye simultáneamente su mayor fortaleza y su talón de Aquiles. Fabricados con fibra de carbono y estructura de panal, pueden ser ensamblados por prácticamente cualquier técnico, lo que democratiza la capacidad de producción y multiplica exponencialmente el riesgo de proliferación.

Las dos variantes principales —Shahed 131 y 136— presentan características operativas formidables. La primera despliega 2,2 metros de envergadura, hasta veinte kilos de explosivos y un alcance de entre setecientos y mil kilómetros. La segunda, más potente, alcanza los 2,5 metros, cuarenta kilos de carga explosiva y hasta dos mil kilómetros de distancia. Pero quizás su ventaja más significativa radica en su capacidad para volar a baja altura, haciéndolos "frustrantemente" difíciles de detectar mediante sistemas convencionales.

Sin embargo, una vez detectados, resultan relativamente vulnerables frente a defensas antiaéreas tradicionales. Esta contradicción fundamental —difíciles de encontrar, pero fáciles de derribar una vez localizados— define precisamente el problema que Indra aborda con sus radares Nemus.

Los Radares Nemus. La Respuesta Europea a un Desafío Sistémico

Frente a esta amenaza multidimensional, los radares Nemus que Indra fabricará en Córdoba representan la más avanzada respuesta defensiva europea. Basados en tecnología AESA (radar de barrido electrónico) y concebidos para pequeñas dimensiones y versatilidad táctica, estos dispositivos están específicamente diseñados para detectar, identificar y rastrear precisamente aquello que los Shahed representan.

Sus capacidades operativas son formidables: detectan no solo drones y microdrones, sino también misiles anticarro, lanzagranadas y municiones de tipo flecha. Más significativamente, están dotados para discriminar "falsos blancos" y resistir intentos de interferencia mediante técnicas de jamming, además de operar en condiciones meteorológicas extremas. En mayo de 2025, superaron exitosamente pruebas en carros de combate Leopard, demostrando su viabilidad operativa en el entorno más exigente posible.

Complementando esta capacidad táctica, Indra también fabricará en Córdoba los dispositivos S3D y LDR25, diseñados para detectar amenazas a más larga distancia, incluyendo drones, misiles balísticos y otras amenazas aéreas. Este enfoque integral —corto, medio y largo alcance— proporciona una arquitectura defensiva multinivel que aborda el problema desde múltiples ángulos.

Implicaciones Geopolíticas y Estratégicas

La decisión de concentrar esta producción en Córdoba tiene implicaciones que trascienden lo puramente industrial. Representa un reconocimiento explícito de que Europa debe desarrollar capacidades defensivas autónomas frente a amenazas asimétricas que erosionan la seguridad del flanco oriental de la OTAN y amenazan vitales intereses en Oriente Medio.

Indra proyecta crear cuatrocientos cincuenta empleos y producir cien radares anuales, cifras que, aunque modestas en términos globales, resultan significativas para una ciudad como Córdoba y ejemplifican la reconfiguración industrial que la nueva realidad geopolítica está impulsando.

El silencio de Indra respecto a aspectos estratégicos del Nemus, así como la ausencia de comentarios del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, refleja la sensibilidad clasificada de estas cuestiones, indicando que estamos ante sistemas de defensa de máxima relevancia nacional.

La Evolución de los Shahed: De lo Secreto a lo Estratégico

Comprender plenamente la amenaza requiere contextualizar la evolución de estos sistemas. Su primera aparición documentada se remonta a septiembre de 2019, cuando los huzíes yemeníes lanzaron ataques contra instalaciones petroleras saudíes. Irán mantuvo entonces silencio sobre su arma secreta. Dos años después, en julio de 2021, el Mercer Street fue alcanzado con un dispositivo idéntico. En septiembre de 2021, Israel reveló públicamente la existencia del Shahed 136, e Irán lo presentó oficialmente en ejercicios militares en diciembre.

La guerra de Ucrania proporcionó el escenario perfecto para estrenar masivamente esta nueva arma. La colaboración tecnológica entre Irán y Rusia ha intensificado su potencial destructivo, transformando un arma experimental en una herramienta sistemática de terror y presión militar.

Reflexión Final

Los radares Nemus que Córdoba fabricará no son simplemente instrumentos tecnológicos. Representan la respuesta europea a un desafío sistémico que ha probado ser capaz de paralizando economías, generando crisis energéticas y provocando muertes masivas de civiles. En un mundo donde la "ingeniosa simplicidad" de dispositivos económicos amenaza el statu quo estratégico, las soluciones como los Nemus no son lujos sino necesidades existenciales.

Córdoba, con esta fabricación, se posiciona en la vanguardia de la defensa europea frente a la guerra asimétrica del siglo XXI, confirmando que la innovación tecnológica sigue siendo el instrumento fundamental para mantener el equilibrio estratégico en un mundo cada vez más volátil e impredecible.

Fuente: El Diario.es