6 de junio de 2026

ESTUDIO Y OPINIÓN. De cuando la Justicia se convierte en arma política y de si existe el Lawfare en España.


 Introducción

Los datos aportados por los programas de "La Hora de la 1" presentan un fenómeno preocupante en la democracia española contemporánea: el uso sistemático del aparato judicial y de la seguridad del Estado como instrumento de persecución política. A través de las intervenciones de Silvia Intxaurrondo y Joan Navarro, emerge un patrón recurrente que trasciende los casos particulares para revelar una crisis estructural de confianza institucional. Este estudio analiza cómo el lawfare —la manipulación del sistema legal con fines políticos— ha erosionado los cimientos de la democracia española, utilizando como casos de estudio la guerra sucia contra Podemos y la instrucción contra David Sánchez.

La arquitectura del lawfare. Cloacas estatales y complicidad mediática

Uno de los hallazgos más perturbadores que documenta Intxaurrondo es la existencia de una red coordinada entre aparatos de seguridad, sectores judiciales y medios de comunicación. No se trata de errores aislados, sino de un sistema orquestado donde "informes policiales falsos" llegaban sistemáticamente a las portadas de medios de comunicación. La revelación de conversaciones entre imputados como Villarejo y directivos de medios de comunicación desenmascara una verdad incómoda: la manipulación institucional no es un accidente burocrático, sino un plan deliberado.

Este entramado representa una perversión fundamental del Estado de Derecho. Cuando las fuerzas de seguridad fabrican "expresamente pruebas contra un partido político", no estamos ante simple partidismo, estamos ante un delito. La diferencia que subraya Intxaurrondo entre "ser mentira" y "estar fabricado" es crucial. El fabricar evidencia, implica intencionalidad criminal, no negligencia.

El daño reputacional como arma. La lentitud judicial como estrategia política.

Un aspecto particularmente perverso del lawfare español es cómo la arquitectura procesal se convierte en arma letal contra los objetivos políticos. Intxaurrondo destaca que mientras un juez mantenía abiertas las investigaciones durante años contra el partido político Podemos, el daño reputacional se acumulaba sin que ninguna condena viniera a cerrar el ciclo. Esta es la naturaleza tóxica del lawfare: la acusación pública genera sospecha permanente, mientras que la eventual absolución recibe una cobertura mediática marginal.

La lentitud judicial se revela así como deliberada. No es incompetencia, sino estrategia. El objetivo no es condenar legalmente, sino desgastar políticamente. Es más efectivo tener a un partido bajo sospecha durante tres años que lograr una condena que podría ser recurrida. El sistema judicial, lejos de ser un guardián de derechos, se convierte en un instrumento de erosión electoral.

El caso David Sánchez. Cuando la política contamina la justicia ordinaria.

El análisis de Joan Navarro sobre la instrucción contra David Sánchez añade una nueva dimensión al problema. Aquí emerge una pregunta fundamental: ¿cuál es la "relevancia política" de investigar a un ciudadano particular por hechos ocurridos años antes de que su hermano accediera a la presidencia?

Navarro desenmascara el anacronismo lógico de la acusación: Pedro Sánchez no era ni secretario general en 2017, estaba "apestado", fuera del poder, sin capacidad alguna para influir en decisiones de la Diputación de Badajoz. Investigar retroactivamente a un familiar por acciones cometidas antes de que el presunto "beneficiario" tuviera poder político, es por definición, lawfare. No es justicia: es persecución.

El testimonio del teniente coronel Balas ejemplifica otro patrón inquietante: la importancia desproporcionada otorgada a interpretaciones especulativas. El oficial "une la línea de puntos" entre la creación de una plaza y una persona específica, pero esta conexión no reposa sobre hechos demostrados, sino en una narrativa construida para encajar en la trama acusatoria.

Por cierto, un compañero del teniente coronel Balas, el capitán Yepes, dice que éste va por libre y hace lo que le da la gana, porque solo aspira a que le nombren jefe de la UCO.


El desgaste como método y el "desnudismo político" como arma.

La expresión de Navarro —"desnudismo político"— captura la esencia del lawfare moderno. Obligar a 42 testigos a desfilar por los juzgados no persigue esclarecer hechos, sino generar un espectáculo de sospecha continua. Cada comparecencia es una nueva oportunidad para que los medios afirmen "aún hay preguntas sin responder", perpetuando la nube de duda sobre el acusado.

Este método es particularmente efectivo contra figuras políticas porque amplifica la vulnerabilidad: cuanto más alto el cargo, mayor el escrutinio. David Sánchez representa el caso extremo: un ciudadano particular cuya única "relevancia política" es un accidente genealógico. Su "mala suerte" de tener un hermano que posteriormente sería presidente lo convierte en objetivo permanente de investigaciones con "relevancia política" cero pero daño reputacional máximo.

La revelación interna de la Guardia Civil. El sistema se acusa a sí mismo

Un punto crítico que merece atención es la autocrítica institucional. El director de la UCO, según Navarro, caracteriza la investigación como "prospectiva y malintencionada". Esta confesión interna es devastadora porque proviene de dentro del propio sistema. No es un abogado defensor o un analista político quien denuncia el carácter espurio de la instrucción, sino los propios investigadores que reconocen estar actuando de manera arbitraria.

Cuando un órgano de seguridad del Estado reconoce internamente que sus propias investigaciones son "malintencionadas", el sistema ha llegado a un punto de no retorno. La legitimidad del Estado se fundamenta en la presunción de que actúa en beneficio general, no de facciones. Una vez roto el consenso básico, la confianza institucional colapsa.

Impacto en la democracia. Más allá de casos individuales

El lawfare no es un problema de justicia penal ordinaria. Es un problema de supervivencia democrática. Cuando los partidos políticos entienden que pueden ser destruidos no mediante derrota electoral, sino mediante persecución judicial coordinada con medios afines, la competencia electoral pierde legitimidad. Los perdedores electorales no aceptan resultados si creen que el sistema está "amañado".

Esto crea un ciclo perverso: la sospecha de lawfare genera demandas de "investigar a los investigadores", que a su vez genera acusaciones de "represalia política", erosionando progresivamente la confianza en todas las instituciones. España ha transitado hacia un estado donde la preocupación no es si existió delito, sino si existió intención de perseguir políticamente.

El papel de la prensa, cómplice o víctima

Intxaurrondo, como periodista que denuncia esto en un medio público, señala una paradoja incómoda: la prensa fue cómplice en la amplificación de las mentiras policiales. Los "informes policiales falsos que llegaban a las portadas" no llegaban solos. Había decisiones editoriales de publicarlos, validarlos, titularlos de manera sensacionalista.

Sin embargo, también es necesario reconocer que parte de la prensa, particularmente ciertos sectores de la televisión pública, ha actuado posteriormente como fiscalizador de estos abusos. La presencia de Intxaurrondo denunciando lawfare en La Hora de La 1 sugiere que al menos algunos espacios mediáticos mantienen capacidad crítica.

Fuente: El Plural.com(1)El Plural.com(2)

CONCLUSIÓN FINAL. Hacia la reconstrucción de la confianza institucional

De los datos presentados, se desprende un sistema judicial y de seguridad que ha sido capturado por lógicas políticas partidistas. El lawfare en España no es una teoría conspirativa: es una práctica documentada, reconocida internamente por los propios órganos de seguridad, y que ha dejado cicatrices profundas en la convivencia democrática.

La gravedad de estas prácticas radica en que erosionan la diferencia fundamental entre democracia y autoritarismo: el respeto por el Estado de Derecho como árbitro neutro de conflictos políticos. Cuando la Justicia se convierte en arma, cuando la policía fabrica pruebas, cuando los medios amplifican mentiras, el sistema democrático se autodestruye desde dentro.

La tarea pendiente no es meramente judicial, sino política: España necesita recuperar la fe en que sus instituciones actúan conforme a criterios de justicia, no de conveniencia partidista. Ello requiere investigación, depuración responsabilidades, pero también —y quizá más importante— la construcción de consensos sobre líneas rojas que no pueden cruzarse. El lawfare es la línea roja del Estado de Derecho. Cruzarla compromete la legitimidad democrática de cualquiera que lo practique.

Fuente: Redacción

El caso Plus Ultra contra Zapatero, ¿es otro caso de guerra sucia judicial o simplemente es otra actividad de lobby?

El caso judicial que investiga al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero es complejo, ya que mezcla elementos de ambos mundos: una intensa actividad de intermediación política y denuncias sobre una posible persecución judicial con tintes políticos, lo que se conoce como guerra sucia judicial o lawfare. Determinar qué pesa más depende de la perspectiva de cada analista y del avance de la causa en los tribunales.

Las posturas se dividen principalmente en tres interpretaciones sobre la naturaleza de la imputación:

1. Es una actividad de lobby o consultoría

  • Defensa del expresidente.- Zapatero sostiene que sus acciones se limitaron a labores de mediación internacional, geopolítica y asesoramiento. Argumenta que cobrar por facilitar contactos y analizar mercados es una práctica habitual y legítima en el sector privado para antiguos líderes políticos.
  • Falta de regulación.- Muchos expertos señalan que el caso pone de manifiesto el vacío legal crónico que existe en España. La ausencia de una ley estricta que regule los lobbies hace que sea muy difícil trazar la línea entre la influencia legítima y el tráfico de influencias.

2. Es un entramado de tráfico de influencias

  • La postura judicial.- El juez de la Audiencia Nacional y la UDEF investigan si Zapatero utilizó su posición institucional para favorecer intereses empresariales concretos a cambio de remuneraciones económicas.
  • Presuntas irregularidades.- La causa se centra en si esas labores de asesoría fueron una tapadera para encubrir comisiones ilegales, especialmente en el contexto del rescate de la aerolínea Plus Ultra. La investigación incluye delitos de organización criminal y blanqueo de capitales, pero sin pruebas concluyentes.

3. Es guerra sucia judicial (lawfare)

  • Acusación de persecución.- Diferentes partidos políticos y aliados del actual Gobierno consideran que esta causa pertenece a la categoría de guerra sucia judicial.
  • Motivación política.- Sostienen que se instrumentaliza el sistema judicial para desgastar la imagen del Partido Socialista y desestabilizar al Ejecutivo, utilizando el caso como arma arrojadiza por parte de formaciones opositoras´


REFLEXIÓN. Respecto del caso Plus Ultra

Prefiero que lean ustedes las conclusiones jurídicamente razonadas, de parte de un gran jurista de larga carrera profesional, que fue asesor de la Corte Penal Internacional.

Resumen  de estas declaraciones.

1. Contexto

Se trata del exjuez Baltasar Garzón y las declaraciones surgen tras la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el denominado caso Plus Ultra, donde Garzón cuestiona el tratamiento público y mediático de la investigación y reflexiona sobre sus implicaciones en la democracia española.

2. La "muerte civil" y la presunción de inocencia

  • Garzón denuncia que Zapatero ha sido sometido a una "muerte civil" antes de existir una sentencia firme.
  • Recuerda que una imputación es una fase de investigación y no una prueba de culpabilidad.
  • Critica que determinadas informaciones se presenten como si fueran condenas definitivas.
  • Defiende la necesidad de respetar la presunción de inocencia y evitar juicios paralelos.

3. Regulación de los expresidentes

  • Propone establecer normas claras sobre las actividades que pueden desarrollar los expresidentes.
  • Considera que su relevancia pública puede generar conflictos de intereses.
  • La regulación serviría para aumentar la transparencia y la confianza institucional.

4. Corrupción y responsabilidad política

  • Garzón diferencia entre la existencia de casos de corrupción y la respuesta política que reciben.
  • Sostiene que los casos recientes vinculados al PSOE fueron afrontados con decisiones políticas cuando aparecieron indicios.
  • Afirma que el PP no asumió plenamente las responsabilidades derivadas del caso Gürtel.
  • Destaca la importancia de la autocrítica y la rendición de cuentas para fortalecer la democracia.

5. Situación política y moción de censura

  • Considera inviable una moción de censura contra el Gobierno en las circunstancias actuales.
  • Critica la estrategia política de Alberto Núñez Feijóo por carecer, según él, de apoyos suficientes.
  • Reclama decisiones políticas más claras y menos confrontación institucional.

6. Riesgo de la extrema derecha

  • Expresa preocupación por la posibilidad de que fuerzas de extrema derecha formen parte de futuros gobiernos.
  • Advierte de posibles riesgos para derechos y libertades consolidados.
  • Señala ejemplos internacionales como Donald Trump, Javier Milei y Viktor Orbán.

7. En Síntesis 

El debate planteado por Garzón trasciende el caso concreto de Zapatero y aborda cuestiones esenciales para la calidad democrática: el respeto a la presunción de inocencia, la lucha contra la corrupción, la responsabilidad de los partidos políticos, la regulación de los expresidentes y la protección de los valores democráticos frente a la polarización política.

Fuente: Europa Press

COMPUTACIÓN CUÁNTICA. Entre la Promesa y la Realidad

Introducción

 Durante años, la computación cuántica ha sido presentada como la próxima frontera tecnológica que revolucionaría nuestro mundo.

 Sin embargo, la irrupción de la inteligencia artificial y, especialmente, de ChatGPT en 2022, ha desplazado los focos mediáticos hacia nuevos horizontes. 

En este contexto de expectativas fluctuantes y realidades complejas, la voz de Aram Harrow, investigador del MIT con 25 años de experiencia en computación cuántica, ofrece una perspectiva refrescante: ni catastrofista ni utópica, sino pragmática y científicamente honesta. Su reflexión nos invita a replantearnos qué significa realmente que una tecnología "esté lista" y cuál será su impacto verdadero en nuestras vidas.

La Paradoja del Optimismo Tardío

Resulta irónico que un científico tradicionalmente escéptico como Harrow sea ahora quien sostiene que la computación cuántica podría llegar antes de lo imaginado. Durante 25 años, ha mantenido una postura conservadora, afirmando que faltaban entre 10 y 15 años para su realización. Hoy reconoce que esa fue "la peor predicción" que ha hecho, pero no porque la computación cuántica esté aquí mañana, sino porque está más cerca de lo que él mismo creía hace poco.

Esta admisión es profundamente reveladora. Sugiere que los avances en hardware cuántico—particularmente en la creación de ordenadores con miles de cúbits—son reales y tangibles. Sin embargo, Harrow es cuidadoso al definir qué significa que la computación cuántica "haya llegado": no es simplemente la existencia de máquinas cuánticas pequeñas, sino su capacidad de resolver problemas útiles que los ordenadores clásicos no pueden abordar eficientemente. Es una distinción crucial que muchos medios de comunicación olvidan.

El "Día Cuántico" que Pasó Sin Notarse

Cuando Google ejecutó su ordenador cuántico hace unos años, realizó un cálculo que ningún ordenador clásico podía simular. Fue un hito histórico, pero también un síntoma de la desconexión entre los logros científicos y la percepción pública. Harrow lo describe con una metáfora perfecta: el "día cuántico" ya llegó y pasó, sin que casi nadie se diera cuenta.

Este fenómeno refleja una verdad incómoda sobre la innovación tecnológica: sus momentos cruciales rara vez coinciden con los titulares. La revolución digital no comenzó con un evento mediático único, sino con décadas de mejoras incrementales. De manera similar, la computación cuántica probablemente no tendrá su "momento ChatGPT"—ese instante en que la sociedad entera repentinamente entiende su valor—sino un proceso gradual de mejora y aplicación.

El Cambio Silencioso: Cúbits Mejores y Menos Ruido

La realidad actual de la computación cuántica es menos glamorosa pero más esperanzadora que los titulares sugieren. Los avances ocurren en dos frentes simultáneamente: la mejora en la calidad de los cúbits individuales y la integración de más cúbits en una sola máquina. La mencionada "Ley de Schölkopf" propone que la calidad de los cúbits mejora cada año—un ritmo sostenido y predecible.

Lo crucial aquí es que la calidad se mide en términos de ruido. Un cúbit es efectivo solo si puede realizar múltiples operaciones antes de que el ruido cuántico corrompa sus datos. Esta métrica concreta—la tasa de error decreciendo año tras año—es la verdadera historia de la computación cuántica. No es espectacular, pero es sólido. Es la Ley de Moore de la era cuántica.

Los Algoritmos, esperando al Hardware

Una de las observaciones más perspicaces de Harrow es que, durante dos décadas, los teóricos han estado "construyendo carreteras, aparcamientos e incluso autolavados" para un coche que aún no existe. Los algoritmos cuánticos han sido desarrollados sobre papel, esperando pacientemente que los ordenadores cuánticos prácticos los hagan realidad.

Esto recuerda a la historia de la inteligencia artificial: muchos de sus algoritmos fueron concebidos en los años 60, pero no demostraron su utilidad hasta que dispusimos de datos masivos y potencia computacional sin precedentes. No fue posible predecir su éxito; simplemente hubo que probar y observar. Con la computación cuántica ocurrirá algo similar. Sabemos teóricamente que la simulación de moléculas funcionará, pero solo descubriremos el verdadero alcance de sus aplicaciones cuando las máquinas existan.

Aplicaciones concretas: Moléculas y Cifrado

Harrow reconoce que siempre menciona los mismos dos casos de uso: la simulación molecular para química y ciencia de materiales, y el cifrado. Aunque pareciera una limitación, es también una fortaleza. Estas no son especulaciones vagas, sino problemas fundamentales donde la ventaja cuántica es teóricamente demostrable.

La simulación molecular es particularmente significativa. Los ordenadores cuánticos podrían diseñar nuevos medicamentos, mejorar materiales y acelererar descubrimientos científicos de manera exponencial. Respecto al cifrado, Harrow es claro: no debemos esperar 10 años para actualizar nuestros códigos de seguridad. La amenaza cuántica es real y presente, aunque su impacto económico aún no se sienta completamente.

El Impacto económico, limitado pero real

Aquí radica una de las conclusiones más honestas del investigador: la computación cuántica nunca será tan ubicua como la inteligencia artificial. No todas las personas verán directamente cómo la computación cuántica mejora su vida cotidiana. En cambio, funcionará como los superordenadores actuales: herramientas especializadas para problemas específicos.

El consumidor promedio probablemente nunca "usará" directamente un ordenador cuántico. Pero podría beneficiarse indirectamente de sus aplicaciones: a través de nuevos medicamentos descubiertos más rápidamente, de materiales superiores, de fuentes de energía más eficientes. Es un impacto real pero indirecto.

Esta realidad económica también explica por qué no veremos una "explosión" de inversión cuántica comparable a la de la IA. Los capitalistas ven con claridad que el mercado cuántico será más pequeño, aunque profundo. Las aplicaciones serán transformadoras para quienes las necesiten, pero no omnipresentes.

Bombo Mediático y expectativas realistas

Harrow toca un tema delicado: el daño potencial que causa el exceso de entusiasmo mediático. Cuando se promete que una tecnología resolverá "todos los problemas", el desencanto inevitable es corrosivo para la investigación científica seria.

Sin embargo, su conclusión es equilibrada: que la computación cuántica exista es, por sí mismo, un logro intelectualmente extraordinario. Durante milenios, desde los antiguos griegos, hemos concebido la computación como un proceso lineal y secuencial: sigue estas instrucciones paso a paso. El descubrimiento de que el universo puede procesar información de manera radicalmente diferente—aprovechando la superposición y el entrelazamiento cuánticos—es revolucionario, aunque sus aplicaciones prácticas sean limitadas.

La metáfora de Harrow es reveladora: la computación cuántica es como "un mago que sigue reglas precisas". Hay cosas que puede hacer de manera única, pero también cosas que no puede hacer, sin importar cuán poderosa sea. No es una panacea cósmica, sino una herramienta con capacidades y limitaciones específicas.

Beneficios Indirectos: La Fusión Nuclear como ejemplo

Para ilustrar cómo la computación cuántica podría impactar de manera inesperada, Harrow propone un camino fascinante hacia la fusión nuclear. Los reactores de fusión requieren superconductores más potentes. La superconductividad es un fenómeno cuántico poco comprendido. Los ordenadores cuánticos podrían desentrañar sus misterios, permitiendo el desarrollo de superconductores mejorados, que a su vez harían posibles reactores de fusión más prácticos.

Este ejemplo es particularmente iluminador porque no es una aplicación "obvia" de la computación cuántica. Surgió de pensar creativamente sobre cómo la capacidad de simular sistemas cuánticos podría resolver problemas secundarios en cadenas causales complejas. Estos tipos de aplicaciones indirectas son probablemente donde reside el verdadero potencial transformador de la tecnología.

La Competencia por el Talento

Finalmente, Harrow reconoce que la explosión de la inteligencia artificial ha alterado el panorama del talento científico. Doctorandos en física que hace una década habrían sido contratados por Google o instituciones financieras hoy se orientan hacia empresas de IA. Aunque Harrow no sugiere que esto sea necesariamente negativo, sí reconoce una realidad: los recursos, el talento y la atención pública son finitos, y tienden a fluir hacia donde se perciba el mayor potencial económico inmediato.

Sin embargo, el campo de la computación cuántica sigue creciendo. No está muriendo, solo creciendo más lentamente de lo que habría crecido en una era donde la IA no hubiera capturado tanta atención.

RESUMEN (la verdad incómoda)

Aram Harrow nos presenta una verdad incómoda para aquellos acostumbrados a narrativas binarias de éxito o fracaso. La computación cuántica no es ni la tecnología salvadora del futuro ni una promesa vacía. Es una herramienta en desarrollo que llegará a ser útil en áreas específicas, probablemente antes de lo que muchos esperaban hace una década, pero también de manera menos espectacular de lo que los titulares sugerirían.

Su honestidad es refrescante en una era de hype tecnológico desenfrenado. Al redefinir lo que significa que una tecnología "haya llegado"—no por su existencia, sino por su capacidad de resolver problemas reales que otros no pueden—nos proporciona un marco más útil para evaluar innovaciones futuras.

La computación cuántica ya está aquí, en sentido científico. Su impacto en el mundo real seguirá siendo gradual, profundo en campos específicos, e indirecto para la mayoría. Eso no es menor. Es, simplemente, la realidad.

CONCLUSIÓN (opinión)

Ahora ya colaboran entre sí la IA y el BIG DATA, en sistemas inteligentes de diferentes sectores de la sociedad civil y también militar. Pero el problema para la sociedad vendrá, cuando se les una a esos sistemas, sobre todo en el sector militar, la computación cuántica. Puesto que, aunque los avances para la humanidad se multiplicarán por un millón (el número de veces que como mínimo es más rápido un ordenador cuántico respecto a un superordenador), también se multiplicarán por un millón, la potencia y por tanto la peligrosidad, de los sistemas inteligentes militares que añadan la computación cuántica a sus sistemas militares actuales, que calculo que para dentro, de entre 10 y 15 años, ya estarán aquí.

Fuente: El Pais.com