Acusa a Sánchez de "alejar a España de las democracias occidentales" al no participar del ataque ilegal contra Irán y también tilda a su Gobierno de "zombi" por no presentar los presupuestos, cosa que, donde gobierna el Partido Popular, lleva haciéndolo muchos años. Hipocresía pura y dura.
En este
escenario, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha articulado
un ataque furibundo contra el Gobierno de Pedro Sánchez, situando su
argumentación no solo en el plano interno, sino también en el marco de la Unión
Europea.
Feijóo
ha aprovechado su presencia en Bruselas, en el seno del Partido Popular
Europeo, para proyectar una imagen de España diferenciada de la de su actual
Ejecutivo. En este
sentido, presenta a España como un socio fiable, en contraste con un Ejecutivo
que, a su juicio, es ilegítimo, que incumple compromisos y se aleja de las democracias
occidentales.
Uno
de los ejes centrales de su discurso es la política exterior. Ante la guerra en
Irán, Feijóo reivindica la necesidad de firmeza frente a las “tiranías”, así
como unidad y ambición en la acción europea. Sin embargo, acusa al Gobierno de
Sánchez de actuar en dirección contraria, convirtiéndose —según sus palabras—
en un obstáculo para la coherencia y eficacia de la Unión Europea. Esta crítica
se refuerza con la idea de que determinadas decisiones del Ejecutivo español
generan preocupación en el ámbito comunitario, tanto por su posicionamiento
internacional como por sus políticas migratorias y su relación con aliados
clave como Estados Unidos. Pero olvida comentar que el crecimiento de la economía española de los últimos años es debido a los migrantes, reconocido hasta por el FMI.
El
líder del PP también introduce un componente económico en su crítica,
especialmente en lo relativo a la gestión de la crisis derivada del conflicto
internacional. Su acusación de que el Gobierno “hace caja con la guerra” apunta
a una supuesta incoherencia entre el discurso político y la práctica fiscal.
Feijóo plantea alternativas basadas en la reducción de impuestos energéticos y
en medidas de apoyo a sectores estratégicos, defendiendo que estas políticas
permitirían contener la inflación y aliviar la carga sobre ciudadanos y
empresas. Pero oculta que PP y Vox, votan en el Congreso de Diputados en contra de decretos que incluyen medidas económicas, que favorecen a toda la ciudadanía.
Asimismo,
su discurso incorpora una fuerte deslegitimación institucional del Gobierno, al
que califica de “zombi político” por la falta de aprobación de presupuestos y
la ausencia de mayoría parlamentaria. Esta crítica no solo cuestiona la
eficacia del Ejecutivo, sino también su legitimidad para gobernar, al
considerar que incumple obligaciones constitucionales básicas y carece de
respaldo suficiente para desarrollar políticas coherentes en ámbitos clave como
la defensa o la política exterior.
Por
último, Feijóo rechaza las acusaciones que vinculan a su partido con
movimientos internos en otras formaciones políticas, como Vox, subrayando la
importancia de delimitar responsabilidades y evitar atribuciones infundadas.
Este aspecto revela la complejidad del panorama político español, donde las
relaciones entre partidos no solo se definen por la confrontación ideológica,
sino también por la necesidad de acuerdos en determinados niveles de gobierno.
En conclusión, el discurso de Feijóo se configura como una crítica integral al Gobierno de Sánchez, que combina falsos argumentos de política exterior, económica e institucional.
Más allá de su contenido concreto, este posicionamiento refleja una estrategia política orientada a reforzar su inexistente liderazgo en el ámbito europeo y a proyectarse como una alternativa al gobierno actual, supuestamente basada, en estabilidad, credibilidad internacional y gestión económica, justo lo contrario que define al partido popular.
En un contexto de incertidumbre global, intenta que su relato influya en sentido negativo tanto en percepción internacional de España como en el debate político interno.
EDITORIAL
El perfil antidemócrata y fascista del actual líder de la oposición, no viene de ahora, sino que más bien procede de los 7 ministros franquistas, fundadores de Alianza Popular, partido político primigenio del actual Partido Popular, así que de casta le viene algo.
Además esa postura, no solo demuestra su cobardía yéndose al extranjero para hablar mal de España, sino también, al no decir a toda la ciudadanía en el Congreso de Diputados, que el PP está en contra del "no a la guerra" y a favor de ir a una guerra ilegal con Trump en el conflicto con Irán, así como también, del genocidio en Gaza, Líbano y Cisjordania —como cualquier fascista que se precie de serlo— al tiempo de no respetar los derechos humanos ni el derecho internacional.
Que con esos mimbres, ya veremos en las siguientes elecciones, cuantos van a votar a la coalición fascista de PP y Vox.
Y eso en el caso que los líderes de ambos partidos, no terminen sentados en la banquillo de acusados, por asuntos relacionados con los dineros de sus respectivos partidos políticos.
También pudiese ocurrir que en el Congreso de Diputados, dichos partidos votasen en contra de consolidar el decreto-ley, que incluya un escudo social y otras medidas adyacentes al respecto, a los efectos de paliar la crisis energética ocasionada por la guerra, decayendo en consecuencia dicho decreto.
Si se diese este último supuesto, mejor sería convocar elecciones generales, que ya veríamos si la ciudadanía, votan fascismo o les echan al mar, porque la naturaleza es sabia, y cuando algo no sirve para nada, lo elimina.
Fuente: rtve.es






