30 de marzo de 2026

OPINIÓN. De la polarización afectiva y asimétrica a nivel global. Y de las consecuencias para la democracia española

La confrontación política es parte inherente de cualquier sistema democrático.

 

Desde los orígenes de la democracia, la política ha sido un espacio de disputa entre proyectos, valores e intereses divergentes.
 
Sin embargo, en democracias contemporáneas, y particularmente en el caso español, ha emergido un fenómeno más profundo y preocupante, la polarización afectiva (ver Anexo I)

  En donde dicha polarización, no se limita a la discrepancia ideológica, sino que implica una transformación del adversario político en enemigo moralmente ilegítimo. 

En este contexto, el análisis de la polarización no debe centrarse exclusivamente en el comportamiento de los líderes políticos, sino en la actitud de los electorados, donde se manifiesta con mayor intensidad.

  Cuando en España se interpela a los polarizadores conservadores y ultraconservadores, respecto los  responsables de la polarización en este país, con carácter general, se suelen obtener una de las dos respuestas de manual, más habituales, a cual más cínica cada una de ellas. 

  • La primera, atribuye la polarización exclusivamente al adversario: son “ellos” quienes crispan, quienes dividen y quienes son corruptos.
  • La segunda, algo más elegante pero no menos repugnante, reparte la culpa entre todos: todos tensan, todos son responsables por igual. Esta equidistancia a menudo encierra, cierta pereza intelectual y mucha maldad, aunque se presente como  una ecuanimidad.

Uno de los elementos más relevantes para comprender este fenómeno es su carácter asimétrico. A menudo se sostiene que la polarización es un proceso bilateral en el que todas las partes contribuyen por igual. Esta interpretación, que pretende ser equilibrada, incurre con frecuencia en una falsa equidistancia que dificulta un diagnóstico riguroso. 

Si la polarización fuera realmente simétrica (ver Anexo IV) cabría esperar que el rechazo a los líderes políticos fuese equivalente entre los votantes de los principales partidos. Si ese fuese el escenario, podría anticipar graves enfrentamientos y cercanos conflictos sociales. Afortunadamente, los datos en este país, todavía muestran una realidad distinta, menos sombría, pero igualmente preocupante.

Tomando como referencia las valoraciones recogidas por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se observa que el rechazo extremo hacia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por parte de los votantes del Partido Popular y Vox, alcanzan más del doble del porcentaje de rechazo que los votantes del Partido Socialista Obrero Español manifiestan hacia los líderes de ambos partidos (Alberto Núñez Feijóo por parte del PP y Santiago Abacal por parte de Vox). Esta diferencia no es trivial y sugiere, que mientras una parte del electorado percibe al adversario como un competidor legítimo, la otra lo interpreta como una amenaza moral o incluso como un actor ilegítimo dentro del sistema democrático.

Este fenómeno no surge de manera espontánea ni responde únicamente a hechos objetivos. Por el contrario, está profundamente influido por los marcos interpretativos a través de los cuales se construye la percepción política. 

La manera de presentar las acciones del adversario —como errores y discrepancias legítimas o  como pruebas de maldad condiciona decisivamente la reacción de los ciudadanos. 

En este sentido, la retórica política desempeña un papel fundamental. Cuando el adversario político deja de ser alguien equivocado, para convertirse en alguien merecedor de castigo, se erosiona el fundamento mismo de la convivencia democrática.

La polarización asimétrica (ver Anexo III) también se refleja en la forma en que los electorados se relacionan con sus propios líderes. 

Así, mientras que en el caso del electorado socialista se observa  mayor grado de entusiasmo hacia su líder, en el electorado conservador y ultraconservador este entusiasmo es considerablemente menor. 

Este contraste sugiere que la cohesión política puede construirse a partir de dos lógicas distintas: la "afirmación positiva" de un proyecto o la "negación del adversario"

La primera se basa en la identificación, la esperanza y la propuesta; la segunda, en el rechazo, el miedo y la deslegitimación.

De este análisis se desprenden varias conclusiones relevantes 

  • Primero. La polarización no es un fenómeno inevitable, sino una estrategia política que en la coyuntura actual española, puede ser incentivada (caso de las derechas) o contenida (caso de las izquierdas) por los actores implicados, los partidos políticos. 
  • Segundo. La utilización política de la polarización suele estar asociada a una debilidad en la confianza en el propio proyecto político. Cuando se recurre sistemáticamente a la descalificación del adversario, evidentemente se utiliza como tapadera para ocultar una incapacidad manifiesta para movilizar mediante propuestas propias. 
  • Tercero. Finalmente, se plantea una incógnita fundamental sobre el futuro de la democracia, si la política basada en el rechazo resulta más eficaz a corto plazo, ¿existe todavía espacio para la política constructiva que no dependa de la deslegitimación del adversario político?

En última instancia, la polarización plantea un desafío que va más allá de la competencia electoral, pues afecta a la calidad del vínculo político que sostiene a la sociedad democrática

Una ciudadanía movilizada por el entusiasmo hacia proyectos compartidos contribuye a fortalecer el vínculo democrático.  

Por el contrario, una movilización basada en el rechazo, erosiona la confianza mutua y debilita las bases de la convivencia. 

La cuestión, por tanto, no es solo quién gane las elecciones, sino también el tipo de comunidad política que se quiere construir en el proceso y que se pretende dejar para la posteridad.


EDITORIAL

Del voto como escudo a la responsabilidad de no volver al pasado

¿La ciudadanía puede actuar al respecto? Por supuesto que sí.

La democracia no es un estado permanente, sino un ejercicio diario que encuentra su máxima expresión en el derecho y en el deber moral, de votar.

 En el contexto actual, acudir a las urnas no es solo una opción política, sino un acto de resistencia frente a la polarización que amenaza con fracturar la convivencia social. 

Como bien advertía Antonio Machado, "Caminante, no hay camino, se hace camino al andar.... al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar"; sin embargo, ese camino corre el riesgo de desandarse si permitimos que la historia se repita por omisión o indiferencia.

El verdadero peligro de las democracias modernas no es solo el conflicto de ideas, sino la manipulación afectiva del electorado. 

Hoy en España, asistimos a una deriva reaccionaria, donde el partido popular y Vox, bajo retóricas de confrontación, parece han trazado a su alrededor, un "muro de Adriano" simbólico, que divide al Estado en dos bandos: ellos y el resto. 

Esta estrategia de guetos ideológicos, bebe directamente de corrientes populistas internacionales, que busca aislar al discrepante y deslegitimar las instituciones.

 Cuando la política se reduce a un juego de "buenos y malos", la democracia se vacía de contenido y se acerca peligrosamente a los tiempos en blanco y negro que este país ya superó con sangre, sudor y lágrimas.

Ante la amenaza de quedar "huérfanos políticamente", la respuesta debe ser la movilización masiva. La soberanía reside en los 49 millones de ciudadanos/as españolas/es que, como en Fuenteovejuna, deben actuar todos a una para proteger sus derechos y libertades. 

Ya no se trata solo de elegir una sigla política, sino de votar en conciencia por opciones que, como históricamente ha representado el PSOE, apuesten por la cohesión social en lugar del sectarismo. 

El objetivo salta a la vista. Se trata de evitar que la antidemocracia del fascismo actualizado, que vemos en otras partes del mundo, eche raíces definitivas en nuestro país, por medio de mensajes tóxicos, corrosivos y manipuladores hacia el electorado e Instituciones, de parte del PP y Vox, salidos de los apuntes de Ayuso y Abascal, obtenidos a su vez, de los viajes de estos al reino de Trump.

Fruto de lo anterior y como ejemplo, podríamos citar los discursos de incitación al odio, racistas y xenófobos, de señalamientos a migrantes como terroristas, de la semana pasada en las Cámaras Legislativas, por parte del Partido Popular y Vox.

En conclusión, el voto es la herramienta más poderosa para evitar que el progreso democrático se detenga. 

Defender la Constitución y la democracia es tan sencillo, y a la vez tan crucial, como ejercer el derecho al sufragio universal.

Solo a través de una participación consciente y masiva, podremos asegurar que la senda que hoy pisamos, no sea la misma a la que en el pasado, juramos nunca regresar.


POSDATA

Por cierto, no puedo estar más de acuerdo con los conservadores populares, con la idea de rebajar los impuestos por  IRPF —solo a los declarantes con ingresos más bajos, por supuesto— siempre y cuando estos, se compensen subiendo la tributación a los que tienen las rentas más altas, naturalmente.
Incluso no estaría de más, subir el impuesto de sociedades o al menos eliminar deducciones del mismo, porque en 2025 se recaudó algo más de 40.000 millones de euros con un PIB de 1,5 billones de euros, frente a los 45.000 millones de euros recaudados en 2007 por el mismo concepto, pero con un PIB de un billón de euros. 
¿Qué ha pasado desde entonces? Casi dos legislaturas del PP de Rajoy, que teniendo en cuenta que su  ministro de Hacienda hacía legislación a la carta para que las empresas pagasen menos impuestos, es de entender la bajada de la recaudación por tributación en sociedades.
Por ello,  en 2025, en pleno  crecimiento económico y con un PIB medio billón de euros superior al PIB de 2007, los  impuestos por sociedades no solo no ha subido la recaudación, que sería lo lógico, sino que se ha reducido. De lo cual se deduce que o bien han bajado los tipos impositivos para sociedades, o bien han subido demasiado las deducciones o desgravaciones, lo que obliga a cubrir con impuestos por IRPF, la menor recaudación por impuestos societarios.
Esto implica más beneficio para los empresarios y que con el IRPF, donde mayoritariamente tributa toda la clase trabajadora,  se pague la Seguridad Social, la Educación, las Pensiones y el resto de Servicios Públicos, que ya no está cubierto por los impuestos societarios.

Fuente: El País.com 


ANEXO I

POLARIZACIÓN AFECTIVA

Consiste en el aumento de la animadversión y desconfianza hacia quienes tienen ideas políticas distintas, priorizando el rechazo emocional sobre la discrepancia ideológica. Se caracteriza por considerar al "otro" (adversario político) como una amenaza o enemigo, mientras se ensalza al  grupo propio, provocando rupturas en la convivencia social y deslegitimando al adversario.

Características clave de la polarización afectiva

  • Identidad tribal.- Se asocia la identidad política con la identidad social, viendo al otro grupo como intrínsecamente malo.
  • Emociones sobre razones.- Es un fenómeno más emocional y de identidad, que racional.
  • Ruptura de lazos sociales.-  Afecta a relaciones personales, laborales y familiares, reduciendo la tolerancia y la empatía.
  • Tribalismo político.- Fomenta la creación de "nosotros" contra "ellos".
  • Consecuencias democráticas.- Genera parálisis institucional, desconfianza hacia las instituciones y aceptación de comportamientos antidemocráticos para neutralizar al bando opuesto. 

Contexto y causas

  • Aumento en España.- Según estudios, la polarización afectiva en España ha crecido significativamente, con los bloques ideológicos cada vez más cerrados.
  • Uso de medios.- El consumo de redes sociales y ciertos medios informativos intensifica este sentimiento de rechazo, ya que refuerza burbujas ideológicas.
  • Populismo.- Las actitudes populistas suelen estar correlacionadas con mayores niveles de polarización afectiva.

Este fenómeno se diferencia de la polarización ideológica, ya que las personas pueden no estar muy alejadas en ideas, pero sienten una fuerte repulsión emocional hacia otros grupos.


ANEXO II

POLARIZACIÓN IDEOLÓGICA

Se trata de un fenómeno político y social donde la opinión pública y los partidos se dividen en dos bloques contrapuestos, distanciándose de posturas moderadas hacia extremos antagonistas. Implica una radicalización de creencias, donde el adversario se percibe como enemigo, dificultando el consenso y fragmentando la sociedad. 

Características y Causas

  • División en bloques.- La sociedad se agrupa en dos bandos con visiones distantes en temas políticos, económicos o sociales.
  • Efecto "Hooligan".- Los seguidores se vuelven incondicionales y los mensajes se polarizan más que las políticas concretas.
  • Aumento de la volatilidad.- Alta movilidad electoral y la aparición de nuevos partidos intensifican la competencia.
  • Redes sociales.-  A menudo fomentan burbujas de información, aislando a las personas en sus propias posturas.

Consecuencias de la Polarización

  • Parálisis democrática.- Se inhabilitan los pactos y acuerdos entre partidos políticos.
  • Conflictividad social.- La polarización afecta las relaciones interpersonales y sociales.
  • Aumento de la polarización afectiva.- No solo se discrepa en ideas, sino que se percibe al otro bando con aversión, lo que libros consultados lo analizan como un riesgo para la democracia.

Ejemplos y Contexto

  • España.- Se observa un aumento continuo desde principios de siglo, configurando bloques claros y aumentando la brecha en temas fiscales y económicos.
  • América y Europa.- El fenómeno es notable en diversas democracias occidentales, a menudo ligado a discursos populistas.

En resumen, la polarización ideológica conlleva al abandono del centro político, adoptando una dinámica centrífuga donde las posturas se tornan inamovibles.


ANEXO III

POLARIZACIÓN ASIMÉTRICA

Es un fenómeno político que ocurre cuando uno de los polos o partidos de un sistema se desplaza hacia posiciones más extremas o ideologizadas de manera mucho más pronunciada que el otro.

A diferencia de la polarización convencional, donde ambos bandos se alejan del centro por igual, aquí existe un desequilibrio en la radicalización.

Características clave

  • Desplazamiento desigual.- Un sector político se vuelve significativamente más radical, mientras que el otro permanece más cerca del centro o se mueve de forma marginal.
  • Alteración del consenso.- Al radicalizarse un bando, el "punto medio" de la discusión se desplaza. Esto obliga al bando moderado a ceder posiciones o a negociar en terrenos que antes se consideraban extremos.
  • Naturaleza distinta de los partidos.- Algunos autores sugieren que esto ocurre porque un partido funciona como un movimiento ideológico rígido, mientras que el otro actúa como una coalición de grupos sociales con intereses diversos.

Ejemplos destacados

  • Estados Unidos.- Diversos estudios de centros como Pew Research Center, señalan que desde la década de 1970, los republicanos en el Congreso se han movido mucho más hacia la derecha que los demócratas hacia la izquierda.
  • España.-  El concepto ha sido utilizado recientemente en el debate público para describir situaciones donde se percibe como parte del espectro político (conservadores y ultraconservadores) defienden agendas sin complejos, mientras la otra parte intenta mantener marcos institucionales tradicionales (el centro político y la izquierda).

Impacto en la democracia

Este fenómeno suele dificultar la formación de acuerdos, ya que la distancia ideológica no es recíproca, lo que puede llevar al bloqueo legislativo y a una mayor hostilidad social (polarización afectiva)


ANEXO IV

POLARIZACIÓN SIMÉTRICA

A. Definición

La polarización simétrica política es un fenómeno en el que dos (o más) grupos políticos se radicalizan en direcciones opuestas de manera similar, aumentando la distancia ideológica entre ellos.

  • Ambos lados se vuelven más extremos al mismo ritmo o intensidad comparable
  • No hay un único grupo que se radicalice más: el proceso es “espejo”

B. Características principales

a) Radicalización paralela

  • Los grupos se alejan del centro político
  • Refuerzan posturas más ideológicas y menos moderadas

b) Rechazo mutuo creciente

  • Aumenta la desconfianza hacia el otro grupo
  • Se intensifica el fenómeno de “ellos vs. nosotros”

c) Homogeneización interna

  • Dentro de cada grupo hay menos diversidad de opiniones
  • Mayor presión para alinearse con la ideología dominante

d) Percepción distorsionada

  • Cada grupo percibe al otro como más extremo de lo que realmente es

C. Causas principales

a) Medios de comunicación y redes sociales

  • Cámaras de eco (solo se consumen ideas afines)
  • Algoritmos que refuerzan creencias previas

b) Identidad grupal

  • La política se convierte en parte de la identidad personal
  • Se prioriza “ganar al otro” sobre buscar soluciones

c) Liderazgo político

  • Discursos que enfatizan la confrontación
  • Incentivos electorales para movilizar a bases más radicales

d) Factores sociales y económicos

  • Crisis económicas
  • Desigualdad
  • Cambios culturales rápidos

D. Consecuencias

a) Bloqueo institucional

  • Dificultad para llegar a acuerdos
  • Parálisis legislativa

b) Aumento del conflicto social

  • Más protestas y tensiones
  • Posible radicalización violenta (en casos extremos)

c) Desinformación

  • Circulación de noticias falsas
  • Mayor credulidad hacia narrativas sesgadas

d) Erosión democrática

  • Menor confianza en instituciones
  • Cuestionamiento de procesos electorales

E. Diferencia con otros tipos de polarización

Tipo

Descripción

Simétrica

Ambos lados se radicalizan de forma similar

Asimétrica

Un lado se radicaliza más que el otro

Afectiva

Rechazo emocional al otro grupo, más allá de ideas

Ideológica

Diferencias en políticas y valores concretos

F. Ejemplo conceptual

  • Dos partidos políticos comienzan en posiciones moderadas
  • Con el tiempo, ambos:
  1. Adoptan discursos más extremos
  2. Rechazan cualquier acuerdo
  3. Movilizan a sus bases en contra del otro

ANEXO V

GUERRA CULTURAL

La guerra cultural es un conflicto ideológico y social constante en el que diferentes grupos luchan por imponer sus valores, creencias y cosmovisiones (como la identidad, la moral o la política) para determinar el rumbo de la sociedad. Se manifiesta a través de medios, arte y redes sociales, convirtiéndose en una "lucha por el relato".

Conceptos Clave de la Guerra Cultural

  • Definición y Objetivo.- Es una lucha por la hegemonía cultural, utilizando relatos, propaganda y manipulación del lenguaje para desplazar visiones contrarias e imponer una narrativa dominante.
  • Temas de Conflicto.- Abarca debates sobre leyes, políticas públicas, educación, moralidad, la estructura familiar, el feminismo, y la libertad de expresión, a menudo entre posturas tradicionales y progresistas
  • Herramientas y Medios.- Las nuevas tecnologías y redes sociales son fundamentales para masificar discursos, fragmentar la sociedad y moldear los imaginarios colectivos, especialmente entre los jóvenes.
  • Contexto Actual.- Se considera parte de las "guerras de cuarta generación", donde el ataque es cognitivo y cultural, a veces descrito como "cancelación" o batalla ideológica.
  • Origen y Evolución.- No es un fenómeno reciente; refleja tensiones históricas entre diferentes visiones del mundo. Hoy en día, se observa una lucha por la identidad nacional, donde algunos sectores buscan preservar valores tradicionales. 

En resumen, la guerra cultural implica que el arte, la comunicación y la educación se convierten en campos de batalla para definir lo que se considera correcto o aceptable en una sociedad. Y se caracteriza por intentar cambiar o eliminar, las reglas, normas o leyes que obstaculizan sus objetivos ideológicos, aún correspondiendo a la Constitución, si fuera el caso.


28 de marzo de 2026

OPINIÓN. De la repetición estratégica y del desgaste del poder estadounidense

 Hasta casi un mes después de iniciarse el conflicto, EE.UU. no cayó en la cuenta, que Trump les había metido en la trampa estratégica de Irán, que salvando las distancias, recuerda mucho a cuando, primero Bonaparte y después Hitler, invadieron Rusia y ambos se toparon con el general invierno.

Cada intervención militar, se presenta como excepcional, necesaria o inevitable suele terminar revelando patrones inquietantemente familiares.

 Lejos de constituir una anomalía, la guerra contra Irán se inscribe dentro de una lógica recurrente en la política exterior de Estados Unidos, una lógica que evidencia no tanto su fortaleza como su resistencia a reconocer un declive relativo que se arrastra desde el final de la Guerra Fría.

El paralelismo con la invasión de Irak en 2003 resulta difícil de ignorar. Entonces, bajo el liderazgo de George W. Bush, la amenaza de armas de destrucción masiva atribuida a Saddam Hussein sirvió como justificación central para la intervención. Hoy, el foco se sitúa en el programa nuclear iraní. En ambos casos, la urgencia política y la amplificación mediática han precedido a un escrutinio internacional que, con el tiempo, erosiona la credibilidad de Washington. No se trata de una repetición meramente retórica, sino de una constante estructural en la toma de decisiones estratégicas.

Esta recurrencia también se manifiesta en la planificación militar. Estados Unidos continúa confiando en su abrumadora superioridad tecnológica y operativa, en su capacidad de proyectar fuerza de manera rápida y contundente. Sin embargo, la experiencia demuestra que ganar la guerra no implica necesariamente ganar la paz. La posguerra en Irak derivó en una espiral de violencia sectaria, insurgencia y fragmentación estatal, consecuencia directa de la ausencia de una estrategia para el “día después”. En el caso de Irán, esa misma carencia vuelve a aparecer como un déficit crítico, lo que sugiere una preocupante falta de aprendizaje institucional.

A esta deficiencia se suma otro elemento clave: la marginación de voces expertas que advierten sobre los riesgos de la intervención. La política exterior parece atrapada en una dinámica de cierre cognitivo en la que la discrepancia no se integra, sino que se descarta. El resultado es una estrategia ambigua, sin objetivos políticos claramente definidos. ¿Se busca desmantelar el programa nuclear iraní? ¿Provocar un cambio de régimen en Irán? ¿O limitar su influencia regional? Esta indefinición no es un detalle menor, sino el síntoma de una intervención sin horizonte.

Las guerras sin objetivos claros rara vez terminan de manera favorable, precisamente porque carecen de un punto final legitimado tanto interna como externamente. En este contexto, el posible cierre del estrecho de Ormuz adquiere una dimensión crítica. Por esta vía transita una parte sustancial del petróleo y gas mundial, lo que convierte cualquier alteración en un problema de escala global. 

Irán, como país atacado, responde con una estrategia militar  asimétrica, ampliando el campo de batalla y trasladando la confrontación a terrenos donde puede compensar su inferioridad militar convencional.

Estados Unidos se enfrenta así a una paradoja bien conocida, sintetizada en la llamada “regla de Pottery Barn”: si lo rompes, te lo quedas. Intervenir implica asumir la responsabilidad de gestionar las consecuencias. En Irak, esto supuso años de ocupación, reconstrucción fallida y desgaste político. En el escenario iraní, implica garantizar la estabilidad de una arteria energética global cuya interrupción amenaza con desestabilizar la economía mundial.

La administración de Donald Trump se encuentra, por tanto, ante una disyuntiva clásica. Escalar el conflicto, incluso con el despliegue de tropas terrestres, o retirarse asumiendo costes económicos, tensiones con aliados y un daño significativo a la credibilidad internacional. Ninguna de las opciones es favorable, pero ambas derivan de una estrategia inicialmente mal concebida.

En este contexto, el recurso a la diplomacia coercitiva —como el despliegue de unidades militares con amenazas implícitas— no resuelve el problema de fondo. Por el contrario, incrementa el riesgo de una escalada no controlada en una región ya de por sí volátil. Además, las consecuencias geopolíticas tienden a reproducir dinámicas ya observadas: actores como Rusia se ven beneficiados por el aumento de los precios energéticos y por la redistribución de recursos militares occidentales, lo que indirectamente fortalece su posición en otros escenarios como Ucrania.

A esta complejidad se añade la falta de coherencia estratégica entre aliados. Las divergencias entre Estados Unidos e Israel en cuanto a ritmos y objetivos introducen una disonancia que debilita la posición occidental en la región. Mientras Washington actúa con urgencia, otros actores adoptan enfoques más graduales, adaptados a objetivos de largo plazo. Irán, por su parte, juega con el tiempo, la expansión del conflicto y los efectos económicos globales como instrumentos de presión.

En última instancia, la guerra contra Irán no solo pone de manifiesto los límites del poder militar estadounidense, sino también las carencias de su pensamiento estratégico. Lejos de reforzar su liderazgo global, estas intervenciones tienden a erosionarlo, evidenciando la necesidad de un enfoque más cooperativo en un sistema internacional cada vez más multipolar.

La ilegalidad de la intervención constituye un elemento central, pero no el único problema. También importan las formas y los fines. La ausencia de claridad estratégica incrementa la incertidumbre global y plantea una cuestión fundamental, ¿qué ocurre después? 

La respuesta a esta pregunta se perfila como la verdadera medida del declive relativo de Estados Unidos. Porque las guerras sin planificación, sin objetivos claros y sin comprensión del contexto no solo se pierden en el terreno, sino también en el tablero global.

Fuente: Publico.es

26 de marzo de 2026

La OCDE, rebaja previsiones de crecimiento para las economías europeas, por el conflicto en Oriente Medio, que no para la de EE.UU. que crecerá al 2% este año, al igual que su inflación, que pronostica aumentará más allá del 4%

 La OCDE, por la guerra en Irán, recorta mínimamente la previsión de crecimiento para España en 2026, hasta el 2,1% y al 1,7% el siguiente. Mientras que pronostica que este año, escalará su inflación hasta el 3%, que bajará hasta el 2,2% en 2027.  

Tras casi un mes del comienzo del conflicto en Oriente Próximo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ha revisado, mayoritariamente a la baja, sus proyecciones del pasado mes de diciembre.

De este modo, el organismo ahora señala, sobre las economías avanzadas, previsión de incremeto del PIB de España crecerá.  en 2026 un 2,1%, frente al 2,2% que había anticipado en diciembre de 2025, mientras que para el año que viene proyecta una expansión del 1,7%, también una décima por debajo de la previsión anterior.

A pesar de la revisión a la baja, el recorte de la previsión de crecimiento para España en 2026 por parte de la OCDE es la menos intensa entre las principales economías europeas, por lo que la economía española seguirá creciendo este año a un ritmo sustancialmente mayor al estimado para la zona euro, cuya expansión ha sido recortada al 0,8% en 2026 y al 1,2% en 2027, lo que supone rebajas de cuatro y dos décimas, respectivamente.

Entre las principales economías del euro, Alemania ve recortado su pronóstico de expansión este año en dos décimas, hasta el 0,8%, mientras que la OCDE mantiene sin cambios el de 2027 en el 1,5%; mientras que Francia también crecerá este año un 0,8%, dos décimas menos de lo anticipado en diciembre, y se mantiene en el 1% la expansión prevista para 2027.

De su lado, la OCDE espera que la economía italiana, la tercera mayor de la zona euro, crecerá un 0,4% en 2026 y un 0,6% en 2027, lo que implica un recorte de dos y una décima, respectivamente, en comparación con las previsiones de diciembre de 2025.

En el caso de Estados Unidos, la OCDE ha revisado tres décimas al alza su previsión de crecimiento en 2026 para la mayor economía mundial, hasta el 2%, mientras que ha recortado en dos décimas la del próximo año, hasta el 1,7%.

Entre las economías emergentes, ha mantenido sin cambios la previsión para China de una expansión del 4,4% este año y del 4,3% el siguiente, mientras que ha rebajado una décima el pronóstico para la India en 2026, hasta el 6,1%, y mantenido el de 2027 en el 6,4%.

De este modo, el crecimiento de la economía global se frenará en 2026 al 2,9% desde el 3,3% registrado en 2025, sin cambios respecto de las proyecciones anterior, mientras que la recuperación en 2027 será menos vigorosa de lo previsto previamente, alcanzando el 3%, una décima menos de lo estimado en diciembre.

En su actualización de previsiones, la OCDE señala que el conflicto en desarrollo en Oriente Próximo pondrá a prueba la resiliencia de la economía global, advirtiendo de que un período prolongado de precios elevados de la energía aumentará considerablemente los costes empresariales e incrementará la inflación, con consecuencias negativas para el crecimiento, contrarrestando los efectos positivos de la fuerte inversión en tecnología y de la reducción de los aranceles.

Asimismo, advierte de que sus proyecciones se basan en el supuesto técnico de que la magnitud actual de la perturbación en el mercado energético "se moderará con el tiempo", haciendo que los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes disminuyan gradualmente desde mediados de 2026.

MÁS INFLACIÓN

De su lado, las nuevas previsiones de inflación de la OCDE anticipan ahora una subida de precios en España del 3% este año y del 2,2% el siguiente, por encima del 2,3% y el 1,8% que respectivamente había previsto en diciembre.

En el caso de la inflación subyacente, que excluye el efecto de los precios de la energía y de los alimentos frescos, la OCDE prevé que la tasa correspondiente a España suba este año un 2,7%, medio punto porcentual más de lo previsto en diciembre, mientras que para 2027 augura una subida del 2,1%, tres décimas más.

A nivel mundial, el 'think tank' de las economías desarrolladas ahora espera una tasa de inflación del 4% este año, frente al 2,8% de diciembre, y del 2,7% en 2027, dos décimas más. Para la zona euro, la OCDE anticipa una subida de precios del 2,6% en 2026, siete décimas más, y del 2,1% el próximo año, frente al 2% previsto en diciembre. En el caso de EEUU, mientras que el pronóstico de inflación de este año escala al 4,2% desde el anterior 3%, la OCDE ha revisado siete décimas a la baja el de 2027, hasta el 1,6%.

"La experiencia pasada ha demostrado que las fluctuaciones en los precios de las materias primas pueden elevar las expectativas de inflación y las presiones inflacionarias en general", apunta la OCDE en su informe, donde recuerda que los precios ya se encontraban en niveles elevados antes del conflicto actual en Oriente Próximo a causa de la invasión de Ucrania.

En este escenario, la OCDE recomienda a los bancos centrales mantenerse vigilantes y atentos a los cambios en el equilibrio de riesgos relacionados con la evolución económica y financiera para garantizar que las presiones inflacionarias subyacentes se contengan de forma sostenible.

De tal modo, considera que el actual aumento de los precios mundiales de la energía, impulsado por la oferta, "puede obviarse siempre que las expectativas de inflación se mantengan estables", aunque admite que podría ser necesario un ajuste de la política monetaria si se observan indicios de presiones inflacionarias más generalizadas o un debilitamiento del mercado laboral.

En la zona euro, la OCDE prevé un modesto aumento de los tipos de interés oficiales en el segundo trimestre de este año para contribuir a que las expectativas de inflación se mantengan estables a pesar del alza de los precios de la energía.

RIESGOS

Por otro lado, advierte de que las interrupciones prolongadas en el suministro energético o los rendimientos inferiores a los esperados de la inversión neta en IA, o el aumento de las pérdidas en los mercados de capitales privados, "podrían desencadenar una reevaluación más generalizada del riesgo en los mercados financieros, con consecuencias adversas para la demanda privada".

A este respecto, recuerda que las empresas de IA han representado una proporción creciente de la emisión de acciones y bonos corporativos en EEUU en los últimos años, a medida que sus reservas de efectivo se han reducido, además de haber estado captando fondos en los mercados de deuda privados, que son menos transparentes.

"Esto podría generar una alta correlación del riesgo de impago en múltiples productos crediticios", apunta la institución, para la que lo sucedido con los recientes reembolsos y salidas netas de varios fondos de crédito privados sugiere posibles presiones de liquidez, que podrían transmitirse a los bancos mediante un mayor uso de líneas de crédito y generar inquietudes sobre la estabilidad financiera.

En cuanto a las medidas de apoyo fiscal desplegadas por los gobiernos en respuesta al aumento del coste de la energía, la OCDE defiende que cualquier nueva medida discrecional debe estar bien dirigida a los hogares más necesitados y a las empresas viables, preservando los incentivos para reducir el consumo de energía y contando con mecanismos de vencimiento claros.

En este sentido, avisa de que los subsidios y transferencias generalizados, las reducciones de impuestos y los topes de precios son fáciles de implementar de manera oportuna, "pero tendrán mayores costes fiscales" y debilitarán los incentivos para reducir el consumo de energía, mientras que es más probable que requieran recortes compensatorios en otras áreas de gasto si el margen presupuestario es particularmente ajustado.

"Las nuevas medidas fiscales para amortiguar el impacto del aumento de los precios de la energía agravarán los desafíos presupuestarios que enfrentan actualmente la mayoría de los gobiernos", recuerda la OCDE.

Fuente: rtve.es; EFE

ESPAÑA EN 2050. Caso mañana mismo, gobernasen el Estado el Partido Popular y Vox

 A continuación se presenta conclusión, basada en las ideas clave del informe oficial España 2050 de la Oficina Nacional de Prospectiva, ante el hipotético escenario que gobernasen PP y Vox ya mismo, y se aplicasen las ideas sobre inmigración del programa de Vox, que concluyese en la expulsión de todos los migrantes que estuvieran en España (idea está última ya manifestada por dirigentes de dicho partido).

La economía española en 2050 ante la retirada masiva de trabajadores inmigrantes

El informe España 2050 del Gobierno plantea un diagnóstico claro: el futuro económico del país estará profundamente condicionado por la evolución demográfica, especialmente por el envejecimiento y la escasez de población en edad de trabajar.

En este contexto, la inmigración no aparece como un fenómeno accesorio, sino como un elemento estructural para sostener el crecimiento económico, el mercado laboral y el Estado del bienestar. Analizar qué ocurriría si millones de inmigrantes dejasen de trabajar en España permite comprender hasta qué punto la economía futura depende de este factor.

1. Un país envejecido y con déficit de trabajadores

El informe proyecta una España con mayor esperanza de vida y baja natalidad, lo que incrementará la tasa de dependencia (más jubilados por cada trabajador). En este escenario, la inmigración es considerada una herramienta clave para “mitigar el desafío demográfico” y evitar la pérdida de fuerza laboral .

Si millones de inmigrantes abandonaran el mercado laboral, el primer impacto sería inmediato: una fuerte reducción de la población activa. Sectores intensivos en mano de obra —como agricultura, construcción, cuidados o turismo— sufrirían escasez de trabajadores, generando cuellos de botella productivos y caída de la actividad económica.

2. Impacto sobre el crecimiento económico

La economía española, según el informe, aspira a converger con los países más avanzados de la UE en productividad y renta. Sin embargo, ese crecimiento requiere suficientes trabajadores y capital humano. La salida masiva de inmigrantes implicaría:

  • Reducción del PIB potencial por menor oferta de trabajo
  • Menor dinamismo empresarial y pérdida de competitividad
  • Deslocalización de actividades económicas hacia países con mayor disponibilidad de mano de obra

Además, la evidencia reciente refuerza esta idea: la migración es “un elemento central en la configuración del futuro de España” . Sin ella, el crecimiento económico sería estructuralmente más débil.

3. Crisis del Estado del bienestar

Uno de los pilares del informe España 2050 es la sostenibilidad del Estado del bienestar. Este depende de un equilibrio entre cotizantes y beneficiarios. La salida de millones de trabajadores inmigrantes tendría efectos críticos:

  • Disminución de ingresos fiscales y cotizaciones sociales
  • Mayor presión sobre el sistema de pensiones
  • Riesgo de recortes o aumento de impuestos

El propio enfoque del informe subraya que la integración laboral de inmigrantes es esencial para evitar la pérdida de fuerza laboral y sostener las finanzas públicas . Sin ellos, el sistema entraría en tensión estructural.

4. Desequilibrios territoriales y sectoriales

El impacto no sería homogéneo. Las zonas rurales y sectores como el agrícola o el cuidado de mayores dependen en gran medida de trabajadores extranjeros. La retirada masiva provocaría:

  • Abandono de actividades agrarias
  • Falta de cuidadores en una sociedad envejecida
  • Aceleración del despoblamiento rural

Esto agravaría uno de los problemas que el propio informe identifica: los desequilibrios territoriales y demográficos.

5. Posibles mecanismos de ajuste

Ante este escenario, la economía podría intentar adaptarse mediante:

  • Automatización y digitalización (sustitución parcial del trabajo humano)
  • Aumento de la participación laboral de mujeres y mayores
  • Incremento de salarios para atraer mano de obra nacional

Sin embargo, el informe deja claro que ninguna de estas medidas por sí sola compensaría la pérdida de millones de trabajadores. La inmigración no es una solución completa al problema demográfico, pero su ausencia agravaría todos los desequilibrios existentes.

6. Conclusión

El escenario en el que millones de inmigrantes dejan de trabajar en España conduciría a una economía más pequeña, menos dinámica y con mayores tensiones fiscales y sociales. A la luz del informe España 2050, la inmigración no es solo una cuestión social o política, sino un pilar económico fundamental para sostener el crecimiento y el bienestar en las próximas décadas.

En última instancia, el ejercicio prospectivo revela una conclusión clara: sin una base suficiente de población activa —en la que la inmigración desempeña un papel esencial—, España difícilmente podrá alcanzar los niveles de prosperidad y sostenibilidad que se propone para 2050.

Fuente: Gobierno de España

 

ANEXO I

📊 1. Evolución demográfica: dependencia de la inmigración

Según los datos recientes, España alcanza máximos históricos de población gracias a la inmigración, que compensa el descenso de nacimientos .

POBLACIÓN EN ESPAÑA (aprox.)

 

50M                         ████

49M                     ████████

48M                 █████

47M             ████

46M         ███

45M     ███

      2000   2010   2020   2025   2050

 

🔹 Crecimiento reciente. Principalmente debido a la inmigración

Interpretación:

  • Sin inmigración, la curva sería plana o descendente.
  • El informe proyecta crecimiento solo si hay flujos migratorios sostenidos (~190.000/año)

📊 2. Peso de la inmigración en el crecimiento económico

Datos recientes indican que hasta el 50% del crecimiento del PIB depende de la inmigración .

CRECIMIENTO DEL PIB (simplificado)

 Total crecimiento: ██████████ 100%

 

- Inmigración:      █████      ~50%

- Resto factores:   █████      ~50%

️ Escenario sin inmigrantes:

PIB futuro (sin inmigración)

 █████  caída del crecimiento potencial (~-50%)


📊 3. Pirámide poblacional (2050)

El informe España 2050 anticipa una sociedad muy envejecida.

Con inmigración:

     👴👴👴

   👴👴👴👴👴

 👨👩👨👩👨👩

 👨👩👨👩👨👩

Sin inmigración:

     👴👴👴👴👴

   👴👴👴👴👴👴

      👨👩

      👨

️ Interpretación:

  • Menos trabajadores jóvenes
  • Más presión sobre pensiones
  • Menor base fiscal

📊 4. Relación trabajadores / pensionistas

Uno de los puntos críticos del informe:

RELACIÓN COTIZANTES POR JUBILADO

 Hoy:        ████████  (~2,3 trabajadores)

2050 (con inmigración): █████ (~1,8)

2050 (sin inmigración): ███   (~1,2 o menos)

️ Consecuencia:

  • Sistema de pensiones en tensión extrema
  • Necesidad de recortes o subidas fiscales

📊 5. Escenario económico comparado (2050)

ESCENARIOS ECONÓMICOS

          CON inmigración   SIN inmigración

---------------------------------------------------

PIB             ██████████          ██████

Empleo          █████████           ████

Pensiones       Sostenibles         En crisis

Población       Estable/crece       En declive


📊 6. Sectores más afectados

DEPENDENCIA DE MANO DE OBRA INMIGRANTE

 Agricultura     ██████████

Cuidados        ██████████

Construcción    ████████

Hostelería      ███████

 

Colapso parcial si desaparecen trabajadores extranjeros


🧠 CONCLUSIÓN FINAL

Todos los gráficos apuntan a la misma idea central del informe:

👉 La inmigración no es un factor secundario, sino estructural para:

  • sostener la población
  • mantener el crecimiento económico
  • financiar el Estado del bienestar

Sin ella, España en 2050 tendería hacia:

  • decrecimiento económico
  • envejecimiento acelerado
  • crisis fiscal