10 de mayo de 2026

OPINIÓN. La Sanidad Pública española en la encrucijada entre, Resistencia, Privatización y Movilización Ciudadana.

 
INTRODUCCIÓN


La trayectoria profesional de miles de profesionales de la salud, dan fé de las transformaciones que ha experimentado el Sistema Nacional de Salud (SNS) español. Su visión crítica sobre la privatización sanitaria, en muchos casos forjada con años de práctica médica y compromiso con la defensa de lo público, ofrece una perspectiva valiosa para entender los retos actuales que enfrenta la Sanidad Pública en España. 
  Lejos de estar en un simple retroceso, la sanidad pública se encuentra en un punto de inflexión donde fuerzas poderosas, se disputan su gestión y su futuro, mientras la movilización ciudadana emerge como herramienta fundamental para su defensa.

Potencia Estructural versus Vulnerabilidad Política

Una de las paradojas más relevantes que emerge del análisis de estos profesionales, es que la Sanidad Pública española posee una estructura institucional y tecnológica, extraordinariamente sólida. Su organización en áreas sanitarias, la universalidad de la Atención Primaria, la dotación tecnológica hospitalaria y la formación de calidad de sus profesionales la convierten en lo que algunos califican, acertadamente, de una "perita en dulce" para la industria sanitaria internacional.

Sin embargo, esta fortaleza estructural convive con una fragilidad política evidente. La sanidad pública no está siendo derrotada por sus deficiencias intrínsecas, sino todo lo contrario porque se debe a la acción deliberada de gobiernos que permiten —cuando no facilitan activamente— la penetración de lógicas privatizadoras en su interior. 

A mi entender, los casos de Galicia, Madrid, Baleares, además de Valencia primero y Andalucía como último ejemplo, no son excepciones sino manifestaciones de una estrategia sistemática que muchos denominan "privatización interna" que básicamente sería, "la introducción de mecanismos de mercado, incentivos económicos perversos y concesiones progresivas" que van transformando gradualmente un sistema público desde dentro.

La estrategia del "capital sanitario privado"

El análisis de estos profesionales de la salud, identifica inequívocamente, que la amenaza a la sanidad Pública no proviene de gobiernos aislados, sino de "grandes corporaciones, multinacionales farmacéuticas y tecnológicas" que operan con estrategias sofisticadas de captura regulatoria. La "compra de voluntades" dentro de gobiernos autonómicos y administraciones sanitarias representan una forma de corrupción política que trasciende a la simple malversación, como es la "captura sistemática de instituciones públicas" para convertirlas en extractoras de valor privado.

El ejemplo de Isabel Díaz Ayuso "regando a Quirón con 5.000 millones de euros públicos en seis años, incluso con fondos destinados a residencias públicas" no es un dato aislado sino la demostración empírica  de una lógica donde el dinero público financia infraestructuras privadas que compiten deslealmente con la sanidad Pública, generando artificialmente las listas de espera que justifican la "huida" hacia lo privado.

El Papel de las "listas de espera" como "mecanismo de captura"

El análisis más profundo de los hechos,  permite responder a la función de las listas de espera en el proceso de privatización. No se trata simplemente de un problema de gestión o recursos insuficientes. Las propias administraciones públicas facilitan, mediante lo que coloquialmente llaman "permisividad o complicidad de los gestores", que los servicios de admisión de hospitales públicos canalicen a los pacientes hacia centros privados concertados. Cuando se pide cita para operarse y responden con la frase —"en Quirón le operamos la próxima semana; si usted lo rechaza, pasa al final de la lista de espera"— es una confesión implícita de que las listas de espera son estructuralmente creadas para alimentar la privatización.

Este mecanismo es particularmente perverso porque aprovecha la vulnerabilidad del ciudadano enfermo para legitimar la expansión de la sanidad privada. No es que la sanidad pública no funcione; es que deliberadamente, se le impide funcionar para crear la demanda de servicios privados.

El Enigma de la Ineficiencia

Incremento del Gasto sin mejora de resultados 

El argumento central del discurso de estos profesionales rebate la narrativa de la "infrafinanciación". El Gasto Sanitario Público ha aumentado significativamente: de 75.000 millones en 2019 a más de 150.000 en 2025, hasta tal punto llega, que el Gobierno Central, en los últimos 7 años, ha transferido a las autonomías 300.000 millones de euros por encima de lo aportado a las autonomías en mismos 7 años entre 2011 y 2018  por  el gobierno anterior del PP de Rajoy. Sin embargo, este incremento no se traduce en mejora de acceso o reducción de listas de espera. ¿Dónde va ese dinero?

La respuesta apunta a que la privatización es "ineficiente" no porque no funcione como privatización, sino porque funciona perfectamente como transferencia de fondos públicos a manos privadas. El gasto en medicamentos (32.000 millones anuales) y en concertaciones crecientes drenan recursos que deberían fortalecer el sistema público. La "carga de enfermedad" que aumenta año tras año refleja que un sistema orientado al diagnóstico y tratamiento (modelo privatizado) abandona la promoción de la salud y la prevención (modelo público).

La dimensión política. Gobiernos cómplices

El análisis de estos profesionales, identifica sin ambigüedad que la privatización sanitaria es un proyecto político, no una necesidad económica. Los gobiernos del PP y Vox no son administradores neutrales que gestionan crisis; son actores políticos que toman decisiones deliberadas para privatizar servicios públicos

Resulta significativo el caso de Alberto Núñez Feijóo en Galicia, cuando en 2008 promulgó la Lei Galega de Saúde con el objetivo de transformar el Servizo Galego de Saúde en un “motor empresarial” o "fábrica de patentes para la industria sanitaria" que ilustra el modo que se aplica esta ideología a la privatización.

La crítica de algunos profesionales de que "gobiernos patriotas viven como marqueses gracias a multinacionales extranjeras" toca una cuestión fundamental, como es la evidencia que, "el nacionalismo político autonómico coexiste cómodamente con la venta de recursos estratégicos nacionales al capital internacional". 

Esto revela la falsedad de la dicotomía entre "patriotismo" y neoliberalismo que domina el debate público.

La Respuesta Ciudadana

Movilización y límites de la participación

La experiencia de los profesionales de Madrid, donde la movilización ciudadana logró frenar la externalización de seis hospitales, y más recientemente con la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) gallega, ofrece lecciones matizadas sobre el poder y los límites de la acción colectiva. La ILP demostró capacidad de movilización —especialmente entre mujeres— y presentó una propuesta alternativa coherente (una Atención Primaria de calidad que redujera la medicalización).

Sin embargo, su rechazo parlamentario también expone la brecha entre la capacidad de movilización de la sociedad civil y el poder real de decisión de instituciones capturadas por intereses privatizadores. En ese sentido, estos profesionales tienen razón cuando plantean que "la movilización y el voto son nuestras mejores armas", pero también está implícito en su análisis que estas armas están debilitadas cuando los gobiernos actúan con "descaro e impunidad" en defensa de intereses corporativos.

El conflicto entre la compatibilidad Público-Privada como síntoma de degradación ética

El debate sobre la compatibilidad público-privada en los contratos médicos es sintomático del modo que la privatización ha penetrado las instituciones desde dentro. Cuando los jefes de servicio pueden tener intereses privados, la gestión del sistema público se orienta naturalmente hacia la generación de demanda privada. La introducción del "complemento específico" para médicos compatibles representa una "invitación directa" a abandonar el compromiso público.

Pero el análisis de los profesionales va más allá de la mera ineficiencia: identifica la ilegalidad. Muchos médicos violan la Ley de Incompatibilidades cuando atienden en centros concertados a pacientes de su área sanitaria. Esta violación sistemática, tolerada por administraciones públicas cómplices, representa la degradación del Estado de Derecho, al servicio de intereses privatizadores.

El Seguro Privado como "síntoma"  no como "causa"

El dato de que el 26,4% de los hogares españoles tenga seguro médico privado es frecuentemente interpretado como evidencia de que los ciudadanos desconfían de la sanidad pública. Desde este análisis se invierte esa interpretación con precisión: los ciudadanos no "huyen" de lo público por desconfianza, sino porque son expulsados mediante listas de espera artificialmente generadas y un discurso público permanente sobre la "crisis" de la sanidad pública.

La adquisición de seguros privados no es una elección libre sino una respuesta adaptativa a un sistema público que ha sido deliberadamente dañado. El fraude de muchos seguros privados —que no ofrecen en realidad la cobertura que prometen— sugiere que incluso los ciudadanos son conscientes de que están comprando un fantasma, una ilusión de protección en un contexto donde lo público ha sido erosionado.

Perspectivas y desafíos futuros

El análisis finalmente plantea un escenario donde la sanidad pública española se enfrenta a una "inflexión" crítica. Los mecanismos identificados —privatización interna, listas de espera como herramienta de mercado, gobiernos cómplices, captura regulatoria por capital multinacional— están activos y en expansión, no en retroceso. La pandemia, lejos de revertir esta tendencia, fue "utilizada para este objetivo" según el estudio, generando miedo que facilita la penetración comercial privada.

Sin embargo, la existencia misma de excelentes profesionales de la salud, de asociaciones como la FADSP y de iniciativas como la ILP gallega indica que hay resistencia. El desafío es transformar la resistencia defensiva en propuestas ofensivas que reconquisten la dirección política del sistema sanitario.

CONCLUSIONES

La sanidad pública española se encuentra en un punto de inflexión porque su potencia estructural es simultáneamente su vulnerabilidad: un sistema bien diseñado, universalista y de calidad constituye un activo estratégico demasiado valioso para que el capital privado lo abandone. La "perita en dulce" está siendo devorada lentamente, no mediante el colapso abrupto sino mediante la captura gradual de sus instituciones.

La privatización no es el resultado inevitable de crisis económicas o de demandas ciudadanas auténticas. Es un proyecto político sostenido por gobiernos cómplices y facilitado por la captura regulatoria de capital multinacional. En este contexto, la defensa de la sanidad pública exige no solo movilización ciudadana sino también una clara identificación de responsables y consecuencias políticas.

La trayectoria profesional de miles de profesionales de la salud, avalan y son  recordatorio que, la Sanidad Pública no es un regalo de gobiernos benevolentes sino una conquista social que debe ser permanentemente defendida y respetada. Y que esa defensa, fundamentalmente es, una lucha por la democracia y la justicia social en una de sus manifestaciones más concretas: el acceso universal a la salud, sin restricciones como la prioridad nacional.

Fuente:  Publico.es

POLITICA. La Salud Pública como campo de batalla en la política española

PP, Vox y Junts, miserablemente tumbaron en el Congreso la Agencia Estatal de Salud Pública que hipócritamente ahora reclaman por el hantavirus.

La llegada del crucero de lujo MV Hondius a Tenerife tras detectarse un brote de hantavirus entre pasajeros y tripulación ha reabierto un debate que parecía latente desde la pandemia de coronavirus: la necesidad de contar con una Agencia Estatal de Salud Pública en España. Sin embargo, más allá de la preocupación sanitaria y de la activación de protocolos de emergencia, el episodio ha evidenciado cómo las crisis sanitarias continúan siendo utilizadas como herramientas de confrontación política entre Gobierno y oposición.

La vicesecretaria de Regeneración Institucional del Partido Popular, Cuca Gamarra, ha criticado duramente al Ejecutivo central por la inexistencia de dicha agencia, asegurando que “con Feijóo en La Moncloa ya estaría en marcha”. Esta declaración sitúa nuevamente al Partido Popular como defensor de una estructura estatal de coordinación sanitaria que, según su discurso actual, habría permitido responder con mayor eficacia ante emergencias como la del hantavirus. No obstante, esta posición ha sido rápidamente cuestionada por el propio historial parlamentario del partido.

Resulta paradójico que el PP reclame ahora una institución cuya creación contribuyó a bloquear en el Congreso de los Diputados. En marzo de 2025, el proyecto de la Agencia Estatal de Salud Pública fue rechazado tras una votación en la que Partido Popular, Vox y Junts sumaron 176 votos en contra frente a 167 favorables. La propuesta pretendía crear un organismo independiente, compuesto por especialistas y técnicos, capaz de coordinar políticas sanitarias, anticiparse a futuras pandemias y mejorar la capacidad de respuesta del sistema sanitario español.

El rechazo del PP no respondió únicamente a discrepancias técnicas o ideológicas respecto al funcionamiento de la agencia. Según el contexto parlamentario del momento, el cambio de postura de populares y neoconvergentes estuvo ligado a tensiones políticas derivadas de la Ley del Desperdicio Alimentario impulsada por el Ministerio de Agricultura. Al negarse el PSOE a aplazar dicha normativa, PP y Junts utilizaron la votación de la agencia como instrumento de presión política. 

Este episodio demuestra hasta qué punto decisiones fundamentales para la salud pública que afecta a todos los españoles, se venden por un plato de lentejas o un puñado de votos, al verse condicionadas por estrategias partidistas ajenas al interés sanitario del conjunto de toda la ciudadanía española.

Durante el debate parlamentario, algunas voces del PP llegaron incluso a descalificar el futuro organismo calificándolo de “chiringuito”. La diputada popular María del Mar Vázquez criticó especialmente la posible influencia del epidemiólogo Fernando Simón, figura muy conocida por su papel durante la pandemia de COVID-19, al que definió como “la marioneta del Gobierno que disfrazaba de ciencia las órdenes que recibía”. Este tipo de declaraciones reflejan un fenómeno preocupante: la creciente politización de la ciencia y de los expertos sanitarios, cuya credibilidad queda atrapada entre narrativas partidistas.

Con el brote de hantavirus, el nombre de Fernando Simón ha vuelto al centro del debate. Desde sectores del PP se ha cuestionado nuevamente su presencia en la gestión de la crisis sanitaria, argumentando que “no genera la tranquilidad que debería”. Tales afirmaciones ponen de manifiesto cómo determinadas figuras técnicas continúan siendo utilizadas como símbolos políticos más que como profesionales de salud pública.

Por su parte, el PSOE y otras formaciones progresistas han reaccionado acusando al PP de oportunismo político. La portavoz socialista Montse Mínguez reprochó a los populares haber votado en contra de una medida que previamente consideraban positiva en comisión parlamentaria. En la misma línea, la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, calificó la actitud de Génova como un “manual de estilo clásico”, denunciando que primero bloquearan la creación de la agencia y ahora culpen al Gobierno por su ausencia.

Más allá de las acusaciones cruzadas, el caso revela una realidad estructural: España sigue arrastrando algunas de las lecciones no resueltas de la pandemia. La COVID-19 puso de manifiesto la necesidad de reforzar los mecanismos de coordinación sanitaria, mejorar la prevención epidemiológica y construir instituciones técnicas capaces de actuar con autonomía y rapidez. La propuesta de una Agencia Estatal de Salud Pública surgió precisamente de ese consenso inicial alcanzado durante las comisiones de reconstrucción posteriores a la pandemia. Sin embargo, seis años después, el proyecto continúa paralizado por cálculos políticos.

La crisis del hantavirus demuestra que las amenazas sanitarias globales no han desaparecido. En un mundo marcado por la movilidad internacional, el turismo masivo y el riesgo constante de enfermedades emergentes, la existencia de organismos especializados ya no debería entenderse como una cuestión ideológica, sino como una necesidad estratégica de Estado. La salud pública requiere estabilidad institucional, inversión científica y cooperación política, elementos difíciles de alcanzar cuando cada emergencia se convierte en una oportunidad para desgastar al adversario.

En conclusión, el debate sobre la Agencia Estatal de Salud Pública refleja la profunda polarización política existente en España. Tanto Gobierno como oposición utilizan las crisis sanitarias como espacios de confrontación, relegando en ocasiones el consenso técnico y el interés general. El brote de hantavirus en el MV Hondius no solo ha activado protocolos médicos, sino también una batalla narrativa sobre responsabilidades, liderazgo y credibilidad. Mientras tanto, la ausencia de la agencia continúa siendo un símbolo de las dificultades del sistema político español para transformar las lecciones de la pandemia en reformas duraderas.

Fuente: El Plural.com


8 de mayo de 2026

VIROLOGIA. Del hantavirus de los Andes y del desafío de comprender los contagios humanos

La historia de las enfermedades infecciosas está marcada por momentos en los que la ciencia debe replantearse certezas que parecían inamovibles. 

Es el caso del virus de los Andes, estudiado por el microbiólogo argentino Gustavo Palacios, que representa precisamente uno de esos puntos de inflexión. 

Durante décadas, los hantavirus fueron considerados enfermedades transmitidas exclusivamente de roedores a humanos. Sin embargo, los brotes ocurridos en la Patagonia argentina entre 2018 y 2019 demostraron que el virus de los Andes podía romper ese paradigma y transmitirse entre personas mediante contactos sociales cercanos y relativamente cotidianos, generando incluso eventos “supercontagiadores”.

Los hantavirus fueron descubiertos durante la Guerra de Corea y, hasta finales del siglo XX, se asumía que no existía transmisión entre humanos. Los llamados hantavirus del “Viejo Mundo” producían principalmente síndromes renales y mantenían un patrón epidemiológico limitado al contacto con excrementos o fluidos de roedores infectados. Esta visión comenzó a cambiar en 1995, cuando científicos estadounidenses identificaron en la región de Four Corners un nuevo virus denominado “Sin Nombre Virus”, perteneciente a los hantavirus del “Nuevo Mundo”. A diferencia de sus predecesores, este causaba un síndrome pulmonar grave con una elevada tasa de mortalidad.

Poco después, en 1996, fue descubierto el virus de los Andes en Sudamérica. Desde los primeros brotes registrados en Argentina surgieron sospechas de que podía existir transmisión entre personas, aunque la comunidad científica internacional mostró resistencia a aceptar esa posibilidad. La idea resultaba disruptiva: no solo se trataba de un virus más virulento que otros hantavirus conocidos, sino también de uno capaz de generar cadenas de contagio humano. Durante años, los casos fueron interpretados como situaciones intrafamiliares o contactos extremadamente estrechos, sin evidencia suficiente para modificar el paradigma epidemiológico dominante.

El brote ocurrido en la Patagonia argentina entre 2018 y 2019 permitió finalmente reunir pruebas más contundentes. El equipo liderado por Gustavo Palacios estudió cómo tres personas infectadas participaron en espacios sociales concurridos —un cumpleaños, un funeral y una consulta médica— antes de manifestar síntomas graves. Estos encuentros funcionaron como eventos supercontagiadores que originaron 34 contagios y 11 muertes. El hallazgo fue especialmente relevante porque mostró que la transmisión podía producirse en interacciones aparentemente simples y no exclusivamente en contextos hospitalarios o sexuales.

Uno de los episodios más ilustrativos ocurrió en una fiesta de cumpleaños con alrededor de cien asistentes. Un hombre infectado permaneció poco tiempo en el lugar, unos 90 minutos, porque comenzó a sentirse febril y posteriormente murió. El análisis epidemiológico reveló que la mayoría de los contagios ocurrieron entre personas que habían mantenido proximidad cercana con él. Sin embargo, uno de los infectados se encontraba en una mesa separada. Tras reconstruir los movimientos de los asistentes, los investigadores descubrieron que ambos se habían encontrado brevemente en el baño y se habían saludado. Este detalle demostró que incluso contactos sociales relativamente breves podían ser suficientes para transmitir el virus.

A pesar de ello, Palacios insiste en que no debe generarse alarma exagerada. El virus de los Andes no posee la capacidad de transmisión sostenida que caracterizó al covid-19. En los brotes estudiados, la cadena de contagio alcanzó un máximo de tres generaciones antes de extinguirse. Esto significa que el virus encuentra rápidamente un “punto muerto” epidemiológico. Mientras el coronavirus logró propagarse globalmente debido a la dificultad para interrumpir sus cadenas de transmisión, el virus de los Andes presenta límites naturales mucho más estrictos.

No obstante, su peligrosidad sigue siendo significativa. Durante el brote argentino, el número reproductivo básico inicial fue (2,12) cifra comparable a la de algunos momentos tempranos de la pandemia de covid-19. Sin embargo, este valor disminuyó rápidamente a 0,96 una vez que se implementaron medidas de aislamiento y rastreo de contactos. Este comportamiento demuestra que las intervenciones sanitarias tempranas pueden ser altamente efectivas para controlar el virus.

La experiencia argentina también adquirió relevancia internacional debido al brote registrado en el buque MV Hondius, donde varias personas murieron tras un episodio relacionado con hantavirus. La Organización Mundial de la Salud comparó ambos acontecimientos porque los barcos constituyen ambientes cerrados que facilitan la propagación de enfermedades respiratorias. Según Palacios, las condiciones de un barco podrían ser incluso más favorables para la transmisión que las observadas en la Patagonia, una región rural y poco densa donde gran parte de la vida social ocurre al aire libre.

Otro aspecto preocupante es el largo periodo de incubación del virus, que puede alcanzar hasta 45 días. Esto obliga a mantener sistemas de vigilancia epidemiológica rigurosos y reconstrucciones detalladas de las cadenas de contacto. El caso de las personas que abandonaron el barco y continuaron viajando en avión o realizando actividades normales demuestra la importancia de la detección temprana y del monitoreo sanitario internacional.

En conclusión, el hantavirus de los Andes representa una excepción singular dentro de los hantavirus y constituye un ejemplo de cómo la ciencia evoluciona al enfrentarse a nuevos datos. El trabajo de Gustavo Palacios y otros investigadores permitió desafiar creencias establecidas y demostrar que ciertos virus zoonóticos pueden adaptarse parcialmente a la transmisión humana. Aunque el potencial epidémico del virus de los Andes es limitado en comparación con otros patógenos, su alta letalidad y capacidad de generar eventos supercontagiadores justifican la preocupación científica y sanitaria. Este caso evidencia la importancia de la investigación epidemiológica, la cooperación internacional y la disposición de la comunidad científica para revisar sus propias certezas frente a nuevas evidencias.

POSDATA

La ciudadanía española empieza a estar harta y cansada de escuchar a diario a la oposición  de este país, largar las estupideces irresponsables a las que nos tienen acostumbrados. Y ahora resulta que virólogos y expertos científicos de la Organización Mundial de la Salud, tienen  menos conocimientos que estos agitadores políticos que son Feijóo y Abascal, que solo promueven el fin del mundo con la llegada de cualquier  virus,  cuando estos ilustres ignorantes no tiene nivel ni conocimientos, ni siquiera para estar en la cola del paro, que es donde se merecen terminar todos ellos. 

Pues así lo demuestra, que cuando gobernaba el Partido Popular en el Estado de Presidente Rajoy y en la Comunidad de Madrid de Presidente Ignacio González (luego condenado por corrupción) durante la crisis del ébola del 2014, la entonces Ministra de Sanidad, la sapientísima Ana Mato, lo único que hizo fue trasladar al hospital Carlos III, a una enfermera  infectada solo 10 días tarde, que se salvó de milagro, porque primero la derivaron a la Atención Primaria, y luego al Hospital de Alcorcón que no tenía servicio de asistencia para pacientes contagiados por ébola. Para el resto de la población madrileña, hubo suerte pues se desinfectó el edificio donde donde residía la persona contagiada por ébola y solo 48 horas tarde, faltaría más.  Bueno, pues en ese contexto, este que escribe, se pasó toda la noche anterior a la publicación en el blog, buscando información al respecto para compartirla. Y estamos aquí gracias a que médicos del Hospital de Galdácano a la mañana siguiente, dieron rueda de prensa informal sobre el asunto (no descarto hubiesen recogido la información de este blog) porque Sanidad había dicho que el ébola solo se contagiaba por vía aérea, lo cual no es cierto (más información en este blog 09/10/2014) . En aquella época, además de hacer mi trabajo de informático, tuve que hacer el trabajo de investigación sobre el ébola  que unos inútiles e incompetentes como ustedes fueron incapaces de hacer. Y me refiero a PP y Vox, que por aquel entonces, ambos eran parte de la misma cuadrilla de ignorantes, y por lo que veo no han mejorado en absoluto. 

Así que a  callar, que antes de hablar hay que saber de lo que se habla.

Fuente: El País.com

7 de mayo de 2026

ESTUDIO Y OPINIÓN. De la paradoja ideológica de los sindicatos policiales españoles, entre la “neutralidad proclamada” y la “polarización observable”

Introducción 

En esta España contemporánea, existe una evidente contradicción que bien merece un análisis riguroso.
Es el caso de las organizaciones que  públicamente se definen como apolíticas y mantienen relaciones cercanas a formaciones políticas de derechas, participando con ellas en actos de marcado sesgo ideológico y adoptando posiciones que trascienden claramente el ámbito gremial. 

Este estudio examina la creciente cercanía entre sindicatos de la Policía Nacional y asociaciones de la Guardia Civil, con partidos como el PP y Vox, explorando las causas, manifestaciones y consecuencias de esta aparente contradicción.

Del discurso apolítico al discurso  constatable 

La primera paradoja fundamental radica en la autoproclamada neutralidad ideológica de estas organizaciones. Jupol y Jucil, junto a otras entidades, insisten en no tener sesgo político, argumento que sostienen como principio organizativo. Sin embargo, sus acciones recientes desmienten categóricamente esta afirmación .

La manifestación del 18 de abril ante el Congreso de los Diputados constituye un ejemplo paradigmático. La presencia simultánea de portavoces de Vox y diputados del PP junto a miles de agentes de seguridad no es un accidente anecdótico, sino el reflejo de una alineación política real. Esta confluencia sugiere que existe una comunidad de intereses que trasciende la supuesta neutralidad gremial y que se materializa en acciones coordinadas o, cuanto menos, convergentes.

La periodicidad de las manifestaciones —repetidas en varias legislaturas— evidencia que no se trata de protestas aisladas ante demandas específicas, sino de un patrón sistemático de movilización que coincide significativamente con calendarios políticos y coyunturas de enfrentamiento entre Gobierno y oposición de derechas (ver Anexo I).

Anatomía del poder sindical: SUP y Jupol

Para comprender esta dinámica, es esencial analizar cómo se distribuye el poder dentro de la Policía Nacional. El Consejo de la Policía, órgano de interlocución con el Ministerio del Interior, concentra actualmente la influencia en dos sindicatos: el histórico SUP y el emergente Jupol.

El SUP, con cinco décadas de trayectoria, representa una organización consolidada que ha evolucionado hacia posiciones críticas con el ejecutivo de Pedro Sánchez. Su acuerdo con Desokupa —empresa cuyas prácticas rozan los límites legales— ejemplifica cómo decisiones que aparentan ser meramente comerciales o gremiales contienen una dimensión ideológica clara. El acuerdo no solo provocó una crisis reputacional, sino también una fuga masiva de afiliados, revelando que ni siquiera dentro del propio sindicato existe consenso sobre esta supuesta neutralidad.

Jupol, por su parte, emerge como la expresión más explícita de esta problemática. Nacida durante la legislatura de Pedro Sánchez como escisión de Jusapol, ha operado desde posiciones que oscilan entre la derecha y la ultraderecha. Su defensa del policía Samuel Vázquez (portavoz de Seguridad de Vox) tras su suspensión, y su difusión de información falsa sobre el Gobierno y ETA, trascienden cualquier justificación gremial. Estas acciones no representan la defensa de derechos laborales específicos, sino una toma de posición política explícita.

GUARDIA CIVIL. La particularidad Militar y sus Consecuencias

La prohibición legal de sindicatos en la Guardia Civil —consecuencia de su naturaleza militar y su carácter de fuerza armada— genera una situación compleja que merece atención especial. Las asociaciones que sustituyen a los sindicatos no están sujetas a las mismas regulaciones ni supervisión que sus homólogas policiales, lo que potencialmente facilita derivas políticas.

La AUGC presenta una singularidad interesante: es la única asociación que mantiene posiciones claramente progresistas dentro de un entorno institucional cada vez más conservador. Con cinco vocales en el Consejo, actúa como contrapeso importante. Su existencia prueba que no existe una deriva inevitable hacia la derecha, sino que la evolución ideológica de otras asociaciones responde a dinámicas específicas propias.

Jucil, filial de Jusapol en la Guardia Civil, representa la cara opuesta. Sus acusaciones contra el presidente del Gobierno —calificándolo de haber cometido la "mayor felonía"— constituyen un discurso que no solo trasciende lo gremial, sino que se alinea explícitamente con la narrativa de la ultraderecha sobre amenazas existenciales a España. 

El hecho de que la propia Guardia Civil haya sancionado a esta asociación indica que incluso dentro de la institución se reconoce el carácter inapropiado de tal discurso.

Causas de la deriva Derechista

¿Por qué existe esta alineación con partidos de derechas? Varios factores explicativos merecen consideración:

  • La composición corporativa e institucional de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.- Históricamente, estas instituciones han mantenido una relación más cómoda con gobiernos conservadores. El cambio de orientación política a nivel nacional con la llegada de Pedro Sánchez generó una fricción que estas organizaciones utilizaron para movilizar a sus bases.
  • Las políticas específicas del actual Gobierno.- Temas como la cuestión catalana, la reforma de la ley de seguridad ciudadana, o la gestión de orden público, han generado cierta fricción entre el Ejecutivo y estas instituciones. Sin embargo, esta legítima fricción se canalizó  políticamente, siendo instrumentalizada por medio de actores políticos derechistas.
  • La propia estrategia del PP y Vox.- Ambos partidos han identificado en los cuerpos de seguridad un electorado potencial y una base social donde sus mensajes resuenan. El apoyo visible a estas organizaciones sindicales sirve a múltiples propósitos: generan legitimidad, canalizan votos, y crean la apariencia de que sus posiciones gozan de respaldo institucional.
  • La fragmentación sindical.- Jupol surge precisamente como una escisión de Jusapol, en un contexto de fragmentación que permitió a actores políticos derechistas influir en la configuración de nuevas organizaciones desde su origen, sin el "lastre" de tradiciones apolíticas que caracterizaban a sindicatos históricos.

La cuestión de la Legitimidad Institucional

Un aspecto crítico es cómo estas derivas afectan a la legitimidad institucional de las Fuerzas de Seguridad en una democracia plural. Cuando estos cuerpos —teniendo la responsabilidad de aplicar la ley de manera imparcial— se alinean públicamente con opciones políticas, generan varios problemas:

  • La pérdida de confianza pública.- Ciudadanos y organizaciones que no se sienten representados por esos alineamientos pueden cuestionar la imparcialidad de actuaciones policiales.
  • La fragmentación institucional.- Si diferentes sindicatos y asociaciones, representan diferentes opciones políticas, la propia institución se fragmenta, dificultando la cohesión necesaria.
  • La confusión de roles.- Los sindicatos de policías tienen un papel gremial legítimo. Pero cuando actúan como apéndices políticos de formaciones concretas, distorsionan su función.

CONCLUSIONES

La cercanía entre sindicatos de la Policía Nacional y asociaciones de Guardia Civil, con formaciones políticas como PP y Vox, es una realidad observable que contradice las proclamas de apoliticidad. 

Esta contradicción no es accidental, sino que responde a dinámicas políticas concretas: cambios en el color político del Gobierno nacional, fricción sobre políticas específicas (especialmente la cuestión catalana y vasca) y la estrategia deliberada de partidos derechistas por capturar esas bases sociales.

Las organizaciones más explícitamente implicadas —Jupol y Jucil— han nacido o evolucionado en un contexto de polarización política creciente, facilitando que actores políticos derechistas influyeran en su génesis y desarrollo ideológico. 

La existencia de contrapesos como la AUGC demuestra que no existe una deriva inevitable, pues la tendencia mayoritaria en contra es evidente.

La pregunta subyacente del análisis sería, si las asociaciones policiales estarían cada vez más escoradas a la derecha, que en este momento la respuesta sería afirmativa.

Y en referencia a quien tiene la  responsabilidad de dicha deriva, implica tanto a las propias organizaciones policiales, que no han resistido suficientemente la instrumentalización política, como a los partidos políticos que han visto en estas instituciones un espacio de influencia legítima en términos electorales, pero muy problemática en términos democráticos.

En una democracia sólida, las instituciones de seguridad deben mantener su autonomía respecto a  opciones políticas concretas, canalizando sus demandas gremiales, no mediante alineamientos manifiestos con partidos extremistas, sino a través de mecanismos institucionales. 

Cuando eso no ocurre, se erosiona la confianza pública y se compromete la legitimidad de instituciones esenciales para la convivencia democrática.

En resumen, si un Policía, Guardia Civil, Juez o Fiscal, tuviera algún sesgo político, es bastante probable que no fuese imparcial en sus actuaciones profesionales, y en ese caso no estaría impartiendo justicia conforme a la Ley, ni a la Constitución, quedando al margen del Estado de derecho. 

Es decir  cada vez que ocurra la situación anterior, estaríamos más cerca de dejar de ser un país democrático. Puesto que al final, se daría la gran paradoja que todos los inocentes estarían en la cárcel y los delincuentes en la calle. 

¿Será eso a lo que llaman el "gran reemplazo" toda la extrema derecha europea?

Fuente: Publico.es

ANEXO I

En las dos últimas legislaturas en España, los sindicatos de la Policía Nacional y las asociaciones de la Guardia Civil han convocado numerosas movilizaciones conjuntas, centradas principalmente en la equiparación salarial, la jubilación anticipada y el rechazo a reformas legislativas.

Legislatura XV (la actual: desde 2023 a la  actualidad)

Las protestas en este periodo se han intensificado por el reconocimiento como profesión de riesgo y contra acuerdos políticos de investidura.

  • 18 de abril de 2026 (Madrid).- Una de las movilizaciones más recientes y masivas. Convocada por organizaciones como JUSAPOL, JUPOL y JUCIL, miles de agentes marcharon desde la Puerta del Sol hasta el Congreso para exigir una jubilación digna (equiparada a policías autonómicos como Mossos o Ertzaintza) y el reconocimiento oficial de su labor como profesión de riesgo.
  • 12 de marzo de 2025 (Madrid).- Concentración frente al Congreso de los Diputados en protesta por la delegación de competencias de inmigración a cuerpos autonómicos y contra la denominada "ley de amnistía".
  • 28 de mayo de 2025 (Barcelona).-Concentración conjunta frente a la Delegación del Gobierno para protestar contra la "entrega de competencias al independentismo" y en defensa de la presencia estatal en Cataluña. 

Legislatura XIV (la anterior, del 2019 al 2023)

Este periodo estuvo marcado por el rechazo frontal a la reforma de la Ley de Seguridad Ciudadana (conocida como "Ley Mordaza").

  • 27 de noviembre de 2021 (Madrid).- Gran manifestación que reunió a miles de agentes de ambos cuerpos bajo el lema "No a la inseguridad ciudadana". Fue la primera vez que se movilizaron de forma tan masiva contra una propuesta de reforma legislativa del Gobierno de coalición.
  • 21 de diciembre de 2022 (Madrid).- Asamblea conjunta en la que sindicatos y asociaciones acordaron nuevas movilizaciones ante la falta de avances en las negociaciones sobre la reforma de la Ley Mordaza y la equiparación salarial pendiente.
  • Marzo de 2023 (Madrid).- Diversas concentraciones frente al Congreso y sedes gubernamentales para denunciar el "ninguneo" del Ministerio del Interior respecto a la cláusula de equiparación del acuerdo de 2018. 

Reivindicaciones Comunes

En ambas etapas, el eje vertebrador de las protestas ha sido:

  • Equiparación Salarial Real.- Denuncian que el acuerdo de 2018 no se ha cumplido íntegramente.
  • Jubilación Anticipada: Exigen poder jubilarse a los 59 años sin pérdida de poder adquisitivo, igual que los cuerpos policiales autonómicos.
  • Profesión de Riesgo.- Reclaman esta catalogación jurídica para acceder a beneficios sociales y de protección que actualmente no poseen de forma plena.

Fuente: Medios Digitales

6 de mayo de 2026

ANÁLISIS Y OPINIÓN. De los intocables del Partido Popular tras 20 años de corrupción

La absolución de Camps en el último juicio vivo del ‘caso Gürtel’ dejó sin castigo en los tribunale uns a los jefes de los ejecutivos populares más corruptos. 

Aznar, Rajoy, Aguirre y Ayuso salieron también ilesos de los escándalos enjuiciados a cuenta de sus mandatos, no por méritos propios sino por deméritos de sus juzgadores.

ANTECEDENTES

Para Bárcenas, político del PP metido desde hace años en un camino de la vida donde todo son curvas peligrosas. La ruina se le echó encima a cuenta de la corrupción y por ello fue juzgado y condenado.  Con la experiencia del tiempo que lleva atrapado en los juzgados, cuenta ahora que la justicia no es igual para todos: “Los jefes son intocables. No es lo mismo llevarte por delante a [Luis] Bárcenas que a Mariano [Rajoy]”.

Es solo una opinión, aunque los hechos confirman en parte su veredicto. Desde que los gobiernos más corruptos del PP comenzarán a sufrir las consecuencias de sus actos -2018, primera sentencia del caso Gürtel-, todos los jefes-presidentes de esta formación política han salido ilesos del calvario judicial.

La Justicia no ha sido capaz en todo este tiempo de penalizar la conducta de estos intocables. “Los jueces deberían preguntarse a quién beneficia la corrupción en los partidos y en los gobiernos. Y llegarían a la conclusión de que los principales beneficiados son: candidatos en campaña primero y presidentes del Gobierno después”, señala el político procesado por corrupción.

El PP, sentenciado en dos ocasiones como partícipe a título lucrativo de los delitos cometidos por la misma trama, acumula en los últimos seis años numerosas condenas por la corrupción de sus cargos públicos. Pero ningún fallo judicial ha golpeado todavía a sus principales líderes.

La última sentencia conocida sobre un caso probado de contratos amañados a favor de la red Gürtel absolvió a Francisco Camps, presidente de la Comunidad Valenciana entre 2003 y 2011. Pese a que el empresario beneficiado, y condenado, confesó los hechos -”Yo le pedí a Camps que me ayudara y él me ayudaba”- el tribunal no encontró la prueba definitiva del delito: ni Camps dio la orden de contratar ni firmó ningún documento que le pudiera incriminar. Otros funcionarios del Gobierno de Camps sí han sido condenados por estos hechos.

Muchos años antes (2012), Camps ya salió absuelto en otro juicio por supuesto cohecho en el caso de los trajes. Un jurado de nueve le consideró “no culpable” por 5 a 4. Y eso pese a que la investigación acreditó con facturas y testimonios que la trama corrupta pagó los trajes al entonces presidente y pese a que Camps no logró demostrar el pago de uno solo de los trajes. Su vicepresidente, Víctor Campos, confesó los hechos, devolvió los trajes que le regaló la trama corrupta y fue condenado por cohecho pasivo impropio a pagar una multa. Esa trama corrupta se enriqueció durante años a cuenta de decenas de contratos amañados por el Gobierno de Camps, quien dimitió antes de enfrentarse al juicio de los trajes.

Desde aquella sentencia absolutoria hasta hoy, la Audiencia Nacional y el Tribunal Superior de Justicia de Valencia han condenado a numerosos dirigentes y cargos públicos del PP valenciano, muchos de ellos colaboradores principales de Camps. Pero esos castigos nunca rozaron al jefe. Los subordinados siempre cargaron con la culpa.

Sobre esta cuestión elaboró una curiosa teoría Alberto Jorge Barreiro, magistrado del Supremo jubilado el 30 de abril de 2019. El voto particular de Barreiro contra una sentencia que rebajó la pena a Jaume Matas, ex presidente de Baleares, exponía las distintas varas de medir la culpa en casos de corrupción política: “En este tipo de estructuras jerarquizadas se da la circunstancia de que cuanto menor es la capacidad decisoria y competencial de un funcionario, más próximo suele estar a la materialización de la conducta delictiva y mayores posibilidades tiene de incurrir en la ejecución formal de la conducta típica (…) Se da así en no pocas ocasiones la grave contradicción de que la persona responsable de la acción delictiva es condenada como mero partícipe del delito y quien es mero ejecutor de los mandatos de un superior, competencial y disciplinariamente, es condenado como auténtico autor”.

Isabel Gallego, directora general de Medios de la Comunidad de Madrid durante las presidencias de Esperanza Aguirre e Ignacio González, sufre las consecuencias que denunció el magistrado Barreiro. Gallego está procesada en el caso Púnica por prevaricación y malversación. “Me acusan de malversar por contratar trabajos que la beneficiaban a ella (Esperanza Aguirre)”, indicó Gallego en el recurso para intentar librarse del banquillo. El PP de la Comunidad de Madrid se financió ilegalmente entre 2007 y 2011 a través de una caja b alimentada por empresarios contratistas. Con ese dinero se pagaron actos electorales no declarados al Tribunal de Cuentas y otros servicios para mejorar la imagen de sus presidentes.

Un dirigente autonómico, compañero de Isabel Gallego en el Gobierno de Aguirre, lo cuenta así: “La directora de comunicación está procesada por buscar la forma de encajar un contrato para que Esperanza Aguirre saliera guapa en las redes sociales. Gallego va para adelante en el juzgado mientras que la que sale guapa está en su casa”.

Las dos fiscales que investigaron durante años el caso Púnica se negaron a firmar el escrito final de Anticorrupción, redactado por un compañero que llegó después y exculpó a Aguirre. La presidenta del Gobierno regional y del PP de Madrid se libró así de un sumario donde la Fiscalía pide también cárcel para el secretario general del PP-Madrid, Francisco Granados, y para el gerente del PP-Madrid, Beltrán Gutiérrez, ambos trabajadores a las órdenes de Aguirre.

La expresidenta madrileña ha escapado, de momento, a todas las causas judiciales abiertas a su Gobierno. Su vicepresidente Ignacio González pasó ocho meses en prisión preventiva y está a la espera de juicio. Francisco Granados, exconsejero y exsecretario general del PP-Madrid, pasó 33 meses preso y está a la espera de juicio. Otro vicepresidente, Alfredo Prada, está siendo juzgado por la gestión de la Ciudad de la Justicia, una obra faraónica empantanada tras una inversión de más de 200 millones. Su consejero de Deportes y viceconsejero de Presidencia, Alberto López Viejo, fue condenado a 27 años de cárcel por el caso Gürtel, una trama que se enriqueció con cientos de contratos amañados de la Comunidad de Madrid. Directores generales y alcaldes de la etapa en que Aguirre era la jefa de todo en el PP de Madrid han sido condenados, procesados o imputados en diversas causas.

Es un balance parecido al que presenta Camps al frente del PP valenciano y del Ejecutivo que presidió. El resultado de su gestión se puede seguir a través de una decena de fallos judiciales para sacar algunas conclusiones: fueron ocho años de corrupción acreditada en casi todas las áreas del Ejecutivo valenciano que dirigía Camps. La cúpula de su Gobierno -un vicepresidente, varios consejeros y directores generales- y de su partido -secretario y vicesecretario general, gerente, tesorero- ha sido condenada en distintas causas abiertas por corrupción. Campañas electorales con Camps de candidato superaban con creces los gastos legales permitidos; muchos actos se financiaban mediante facturas falsas o pagos en b que asumían empresarios contratistas del Gobierno que presidía Camps; algunas consejerías y empresas públicas adjudicaban contratos amañados a la trama corrupta; hasta la visita del Papa se usó desde la televisión pública valenciana, dirigida por un hombre de confianza de Camps -condenado también a cárcel- para enriquecer a la red Gürtel. Pero Camps “nada sabe, nada recuerda, nada reconoce”, escribió el juez José Manuel Vázquez Honrubia, ponente de la sentencia que castigó con penas de cárcel a 18 personas entre políticos y empresarios por la financiación ilegal del PP valenciano.

El juez Vázquez Honrubia sospechó de Camps pero nada pudo hacer: “Es jurídicamente imposible emitir pronunciamiento alguno al respecto porque en este juicio comparece [Camps] como testigo, por lo que es obvio conforme al principio acusatorio formal que no puede hacerse ni un mero juicio de valor acerca de su conducta”.

Tampoco nadie pudo hacer un juicio de valor acerca de la conducta de José María Aznar durante los 14 años (1990-2004) que presidió un partido financiado ilegalmente con donaciones anónimas de contratistas públicos usadas para pagar sobresueldos en b: “Nunca supe nada, y yo digo que no existe ninguna caja b del Partido Popular, lo afirmo”. Mariano Rajoy, sucesor de Aznar, también negó conocer esa caja b que alimentó al partido durante casi 20 años: “Es absolutamente falso”.

Pero los tribunales les han desmentido en, al menos, dos sentencias. La última, de la Audiencia Nacional sobre la caja b con la que el partido pagó parte de las obras de su sede central, que confirmada por el Supremo pocos días después. El único condenado en esa causa ha sido Luis Bárcenas, el extesorero que declaró al juez que aquella caja b funcionó con el conocimiento y consentimiento de los presidentes del partido.

En el caso de la financiación ilegal del PP valenciano, el juez condenó a quien era secretario general, Ricardo Costa, al que consideró “el hombre que está detrás”, definido como la persona que “sin intervenir en la ejecución tiene un claro dominio de la situación, teniendo como tal la posibilidad de hacerla cesar en cualquier momento”.

El hombre que está detrás no siempre es visible para los jueces. El Tribunal Supremo aceptó la imputación por terrorismo del expresidente catalán, Carles Puigdemont, con el argumento de que tenía el poder suficiente para controlar los movimientos independentistas y evitar así la manifestación violenta celebrada en el aeropuerto contra la sentencia del procés. Para argumentar esta decisión, cinco magistrados del Supremo también hicieron referencia a la teoría del hombre que está detrás: “No se necesita probar la orden de cometer los delitos concretos, dado que quien está en la cabeza de la cadena también puede ser acusado por la omisión de controlar al aparato de poder, pudiendo y debiendo hacerlo”.

Aznar y Rajoy, presidentes de un partido que funcionó con una caja b y ocho millones de euros no declarados durante 20 años, afirmaron que entre sus funciones no estaba el control de las cuentas del partido. El Supremo tiene teorías, aplicadas a Puigdemont, que desmontan este intento de exculpación.

La cúpula política y policial del ministerio del Interior ejecutó entre 2012 y 2016, durante el mandato del Gobierno del PP; decenas de operaciones ilegales consistentes en la persecución del adversario político sin autorización judicial, fabricando en ocasiones pruebas falsas para atribuir delitos que nunca se cometieron. Entre esas operaciones también estuvo el espionaje a la familia de Luis Bárcenas, extesorero del PP, con la intención de robar documentos que pudieran incriminar al Gobierno de Mariano Rajoy en prácticas ilegales. Por todo ello, el juez Manuel García Castellón, ha procesado a media docena de comisarios de policía, algunos ya jubilados, al exministro del Interior, Jorge Fernández; y al exsecretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez.

Rajoy, jefe de Jorge Fernández durante el tiempo que la cúpula policial hizo trabajos sucios a favor del Gobierno que presidía, nunca estuvo investigado en esta causa. El expolítico del PP que fue a la cárcel por corrupción, lo tiene claro: “No es lo mismo llevarse por delante a Bárcenas que a Mariano”.

Por no hablar de Ayuso, que durante sus mandatos, casualmente se han hecho millonarios su madre y su hermano(*) y su pareja, Alberto González Amador (que defraudó a la Hacienda Publica, cerca de 351.000 euros) mayormente por ingresos de comisiones no declaradas por la venta de mascarillas. Además durante la pandemia estando Ayuso en la Presidencia de Madrid, fallecieron por presunta negligencia profesional, 7.291 ancianos y ancianas en las residencias de mayores madrileñas. Lo cual no ha merecido ni el más mínimo reproche por parte de la judicatura de este país en general, ni de la madrileña en particular.

Entonces, puede decirse que a los corruptos del PP les renta Madrid y les renta España, supuestamente, faltaría más.

(*) El enriquecimiento del entorno familiar de Isabel Díaz Ayuso, concretamente a su hermano y a su madre, ha estado vinculado principalmente a la gestión de material sanitario y relaciones comerciales con la administración pública, con episodios destacados durante la pandemia de COVID-19.

Aquí están los puntos clave basados en informaciones e investigaciones:

  • Tomás Díaz Ayuso (Hermano).- Cobró comisiones por gestionar la compra y traslado de mascarillas desde China a Madrid en abril de 2020, durante la primera ola de la pandemia.
    • El Contrato.- La empresa Priviet Sportive SL recibió un contrato de emergencia de la Comunidad de Madrid por 1,5 millones de euros para traer 250.000 mascarillas desde China.
    • La Comisión.- Tomás Díaz Ayuso recibió pagos de esta empresa, cifrados por la Fiscalía en unos 234.000 euros (aunque inicialmente se mencionaron 55.000 euros más IVA por gestiones específicas).
    • Investigación.- La Fiscalía Anticorrupción y la Fiscalía Europea investigaron el caso por un posible trato de favor, pero el caso fue archivado en marzo de 2023 al no encontrar indicios suficientes de delito. La presidenta siempre ha defendido que su hermano actuó legalmente y que ella no intervino.
  •  Isabel Ayuso Puente (madre de Ayuso).- Ha estado vinculada principalmente al sector comercial de artículos médicos y a la gestión de empresas familiares junto a su esposo, Leonardo Díaz, y su hermano mayor. Negocios vinculados a su madre. 
    • MC Infortécnica SL.- Empresa participada al 50% por la madre de Ayuso y en la que también tuvo participación su padre, Leonardo Díaz. Esta sociedad ha estado en el centro de la polémica por recibir contratos y avales.
    • Aval de Avalmadrid.- En 2011, la entidad semipública Avalmadrid concedió un aval de 400.000 euros a MC Infortécnica, el cual no fue devuelto, generando controversia por el impago de la deuda familiar.
    • Vínculos con MC Beauty & Soul SL.- Se ha mencionado su vinculación como apoderada en esta sociedad antes del cierre de su hoja registral en 2015.
    • Relación con socios de Sanidad.- Ha tenido sociedades compartidas con Juan Carlos Herrero Casasola, un administrador que ha sido adjudicatario de contratos públicos de suministros sanitarios en la Comunidad de Madrid, incluyendo ventiladores.

Las actividades de la familia Díaz Ayuso han estado bajo escrutinio debido a la venta de material médico y contratos públicos, especialmente durante la pandemia, según informaciones publicadas.

Fuente: El País.com

CONCLUSION

Esto es lo que suele pasar, cuando un Consejo General de Poder Judicial, colonizado por el Partido Popular (**), elige o nombra a los cargos judiciales (***)

(**) El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha mantenido una mayoría conservadora vinculada a los nombramientos del PP durante gran parte de la etapa constitucional:

  • Bloqueo 2018-2024.- El consejo constituido en diciembre de 2013 permaneció en funciones tras no renovarse en 2018, manteniendo vocales propuestos por el PP durante más de 5 años y 6 meses.
  • Control histórico.- Análisis de El Diario.es señalan que el PP ha mantenido influencia mayoritaria en el CGPJ durante 22 de los últimos 27 años, ya sea mediante mayorías absolutas o bloqueos de renovación cuando estaban en la oposición.

(***) Los principales cargos judiciales que elige o nombra el CGPJ incluyen:

  • Magistrados del Tribunal Supremo.- Nombramiento de los magistrados de las distintas salas del alto tribunal.
  • Presidentes de Tribunales Superiores de Justicia (TSJ).-Máximos representantes judiciales en las Comunidades Autónomas.
  • Presidentes de Audiencias Provinciales.- Responsables de las audiencias provinciales.
  • Magistrados de los Tribunales Superiores de Justicia y Audiencias.- Selección para plazas especializadas.
  • Magistrados del Tribunal Constitucional.- El CGPJ elige a dos de los doce magistrados que componen el Tribunal Constitucional

Fuente: Medios digitales


ACTUALIDAD JUDICIAL

Diferencia de trato entre el juez encargado de juzgar la kitchen y los del tribunal Supremo encargados del juicio por las mascarillas contra Ábalos, Koldo y Aldama.

La diferencia de trato judicial entre el caso Kitchen (instruido principalmente por Manuel García-Castellón en la Audiencia Nacional) y el juicio a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama (en el Tribunal Supremo) es objeto de debate político y mediático en España, percibiendo una disparidad en la "vara de medir" o la flexibilidad procedimental.

Aquí se detallan las principales diferencias observadas hasta mayo de 2026:

1. Instrucción y Cierre (Caso Kitchen)

  • Gestión del Juez García-Castellón.- Se ha criticado una instrucción que sectores de la opinión pública califican de "cortafuegos", argumentando que el juez instructor cerró la investigación impidiendo llegar a los máximos responsables políticos del PP.
  • Abrupto Cierre.- La instrucción de Kitchen fue considerada "nefasta" o excesivamente rápida en su fase final por algunos sectores, cerrando incógnitas sobre la cúpula de Interior.
  • Rol de la Presidencia del Tribunal.-Teresa Palacios, en la fase de juicio, ha sido señalada por limitar las indagaciones sobre los "artífices" de la trama. 

2. Trato y Libertades en el Juicio (Caso Koldo/Ábalos/Aldama)

  • Flexibilidad en las Declaraciones.- Se observa una mayor libertad para que Víctor de Aldama, en el Tribunal Supremo, ofrezca declaraciones extensas y detalladas sobre financiación irregular del PSOE sin presentar pruebas inmediatas, generando titulares mediáticos.
  • "Ruido" Mediático y Testimonios.- Mientras el caso Kitchen se ha visto como una instrucción más controlada, en el caso Koldo se permite que los testimonios generen un alto impacto mediático y político, centrándose en el desgaste del Gobierno actual.
  • Recusaciones Técnicas.- Los abogados de Koldo y Ábalos intentaron apartar a magistrados del tribunal del Supremo (como Manuel Marchena) por supuesta afinidad con el PP, mostrando una estrategia de defensa más agresiva frente a la composición del tribunal.
  • La acusación particular del Partido Popular.- Intenta rebajar la pena a Aldama a 4 años, en pago a los servicios prestados al PP, que no al tribunal porque el fiscal no ha tenido en su cuenta su declaración, dado que las denuncias de Aldama, no iban acompaña la falta de pruebas. Aunque por ese mismo motivo, cuando menos sorprende que el Fiscal, caso ser declarados culpables, se pida para Ábalos y Koldo se pidan cerca de 20 años de cárcel, y para el jefe de la trama según la UCO se rebaje la petición de cárcel a 7 años.

3. Diferencias en la Percepción Pública

  • Velocidad y Ritmo.- El caso mascarillas (Koldo) ha avanzado con gran celeridad en comparación con los largos tiempos de instrucción de la Kitchen (13 meses frente a 13 años de investigación en tramas del PP).
  • Doble Rasero.- Sectores críticos denuncian que, bajo la misma necesidad de justicia, los tribunales actúan con distinta severidad, limitando la investigación en Kitchen mientras que en el caso Koldo se permite una gran "verborrea".
  • Impacto de los testimonios.- En el Supremo, los acusados muestran incredulidad o sorpresa ante la magnitud de las revelaciones de Aldama, lo que contrasta con un tono más hermético en los juicios de la trama Kitchen.

En resumen, la principal diferencia percibida radica en que la instrucción de la Kitchen fue acusada de blindar a la cúpula política (cortando la investigación), mientras que en el juicio a Ábalos, Koldo y Aldama se permite un escenario más abierto y mediático donde se airean acusaciones graves contra la financiación del partido en el gobierno (PSOE).

  Fuente: Medios digitales

 

POSDATA

En referencia a la llegada a Canarias del crucero que trae turistas adinerados expuestos al virus hantavirus de los cuales 14 son españoles y procede de la Argentina de Milei (el que saca la motosierra para cerrar hospitales y echar a los médicos) amigo por cierto de Ayuso y Abascal que por algo será. 

A propósito de lo anterior, los agitadores “salvapatrias” están haciendo campaña en redes sociales con que dicho buque trae el fin del mundo. Y tengo que decir al respecto, que lo único que puede traer el fin del mundo es que gobierne el Estado español Vox solo, o con el Partido Popular, que solo saben lanzar mensajes de odio y aterrorizar a la gente.

Y otra cosa más, si hubiese sido el caso que este momento gobernase el país Vox y/o PP, estoy seguro que en lugar de cumplir las leyes del mar y salvarles, mandaban un destructor para hundirles.

Digo todo esto, para que los barbilampiños que no saben lo que fue la dictadura en España, vayan tomando apuntes, porque un día de estos, van a tener examen, y quizás muchos de ellos lo lamenten sino hacen lo correcto y votan a quien no deben, pues al final ocurrirá lo mismo que está pasando en Estados Unidos, que los líderes de la derecha radical cuando llegan al poder, siempre terminan defraudando a sus electores, haciendo lo que les viene en gana.

Fuente: Redacción