11 de febrero de 2026

POLITICA ESPAÑOLA. Oportunidad histórica y estratégica de crear un Frente Amplio a la izquierda del PSOE, para que todos juntos, puedan competir con garantías, con el equivalente Frente de derechas de PP y Vox.

La propuesta abierta anunciada por Gabriel Rufián, en sintonía con el llamamiento de Yolanda Díaz a construir un “programa de mínimos” en la izquierda, ha reactivado un debate central en la política española contemporánea: la necesidad de articular un espacio político unitario a la izquierda del PSOE.   

 
Como suele decirse, la ocasión la pintan calva (sabio es el refranero español). 

Y más allá de nombres, listas o liderazgos personales, el planteamiento apunta a una cuestión estructural: cómo maximizar la representación política de un electorado, porque pese a contar con millones de votos, se ve sistemáticamente penalizado por el sistema electoral español.

Las elecciones generales del 23 de julio de 2023 dejaron una paradoja evidente. Las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE —Sumar y las formaciones que la integraron, junto a ERC, Bildu, BNG o Adelante Andalucía— obtuvieron alrededor de cuatro millones de votos, uno de cada seis sufragios válidos emitidos. Sin embargo, esa base electoral se tradujo únicamente en 45 escaños, una representación claramente inferior a su peso real en votos. La causa principal fue el llamado efecto D’Hondt (ver abajo Anexo I), un sistema proporcional imperfecto que castiga especialmente a las candidaturas fragmentadas en provincias pequeñas y medianas, donde los restos de voto acaban beneficiando, de facto, al Partido Popular o a VOX.

Desde esta constatación, la hipótesis de un Frente Amplio —aunque todavía sin una marca política definida— abre tres escenarios posibles, todos ellos positivos desde la lógica de la eficiencia electoral.

El primero, el escenario mínimo, parte de una premisa sencilla pero contundente: no sumar nuevos votos, sino concurrir unidos. Solo con los cuatro millones de votos ya existentes, la superación de las barreras provinciales permitiría transformar los restos en entre 10 y 14 escaños adicionales, elevando la representación hasta una horquilla de 55 a 59 diputados. Este resultado convertiría automáticamente a este espacio en la tercera fuerza política del país, incluso teniendo en cuenta el crecimiento que las encuestas auguran a VOX.

El segundo escenario, considerado conservador pero realista, contempla una movilización adicional del 10 al 12% del electorado. Este crecimiento podría provenir de la abstención juvenil, de votantes desencantados del PSOE o de antiguos apoyos de Podemos que no acudieron a las urnas en 2023. Alcanzar entre 4,9 y 5 millones de votos supondría obtener entre 61 y 68 escaños, consolidando un bloque de izquierdas estructural en la política española. En términos de gobernabilidad, este escenario permitiría revalidar un gobierno de coalición progresista sin necesidad de depender de fuerzas nacionalistas como Junts o Coalición Canaria, e incluso sin una movilización extraordinaria del voto socialista.

Más aún, una izquierda unificada y con vocación federal facilitaría una legislatura más estable. La posibilidad de acuerdos a largo plazo entre el PSOE y este nuevo bloque permitiría abordar cuestiones enquistadas, como la financiación autonómica o las tensiones territoriales, desde una perspectiva menos coyuntural y más estructural.

El tercer escenario, el de fuerte movilización, exige un esfuerzo político mayor: una campaña clara, un liderazgo coral y la superación de las desavenencias internas entre las fuerzas que hoy conforman Sumar y su relación con Podemos. En este caso, el Frente Amplio podría crecer hasta los 5,3 o 5,5 millones de votos, un 20% más que su base actual, traduciéndose en entre 70 y 75 escaños. El crecimiento sería especialmente significativo en territorios como Andalucía, la Comunidad Valenciana o Madrid, mientras que en Cataluña y el País Vasco el aumento sería más moderado, aunque reforzaría la solidez del espacio.

Un elemento clave del análisis es identificar quién pierde los escaños que gana esta izquierda unificada. Los datos del 23J muestran que el principal beneficiario de la fragmentación fue el Partido Popular, que obtuvo entre 7 y 9 escaños gracias a los restos de voto de la izquierda. VOX también se benefició, al igual que el propio PSOE en menor medida. En los escenarios de movilización moderada o fuerte, el ajuste mecánico del sistema electoral revertiría esta situación: el PP perdería hasta 19 escaños, VOX hasta 9 y el PSOE hasta 13, sin que medie un trasvase ideológico, sino simplemente una corrección de la distorsión representativa.

Desde el punto de vista de la dinámica de campaña, la aparición de un Frente Amplio tendría además un efecto bilateral claro. VOX tendería a replegarse en un discurso nacionalista español centralista frente a un bloque de izquierdas de carácter federal, mientras que el PSOE concentraría su confrontación directa con el PP, poniendo el foco en los logros económicos, sociales e internacionales del gobierno. Esta polarización doble ha demostrado históricamente beneficiar al PSOE, al tiempo que permite a su izquierda defender posiciones más avanzadas en materia social y territorial.

En definitiva, la propuesta de unificar el espacio a la izquierda del PSOE no es solo una cuestión de aritmética electoral, aunque los números sean elocuentes. Se trata de una oportunidad política para corregir una anomalía representativa, fortalecer la estabilidad institucional y redefinir el eje del debate político en España. En un contexto de crecimiento de la extrema derecha y de fragmentación del sistema de partidos, la unidad de la izquierda federal aparece no como una aspiración idealista, sino como una estrategia racional y necesaria para sostener y profundizar un proyecto progresista de país.

EDITORIAL

En mi opinión, el PP trabaja activamente en favor de los intereses de Vox, para ambos, acabar con la democracia española, empleándose a fondo para ello, dentro y fuera de España, con denuncias contra Gobierno de España ante Instituciones españolas y de la UE, por medio de su arsenal ideológico fascista.

Pero en el pecado está la penitencia, y de seguir así, el partido popular desaparecerá o bien se convertirá en un partido político residual, al ser fagocitado por Vox.

Y además toda España, muy probablemente se convierta en una Autocracia, a no ser que se aproveche la oportunidad histórica aquí expuesta, que a mi entender es la única que queda. Ésta tiene la peculiaridad que los partidos que formen parte de esta coalición bien sea, política o electoral, servirá para presentarse conjuntamente a las elecciones generales, con la diferencia que si la coalición es electoral, ésta desaparecerá una vez celebrados los comicios electorales correspondientes, recuperando los partidos que conformaban dicha coalición, todos sus derechos de representatividad a todos los niveles.

POSDATA

Por cierto, ahora que los jarrones chinos también hablan y por lo que se entiende, más parece que, o bien no dicen lo que piensan o bien no piensan lo que dicen, a juzgar por la terminología fascista empleada para defender sus ideas, que insulta a los votantes de sus respectivos partidos.

Más información

El Plural.es   Frente amplio propuesto por Rufián sería tercera fuerza política en España (análisis)

Fuente: Redacción y El Plural.es 

ANEXO I

¿Cómo se reparten los escaños o concejales según el método D'Hondt?

El método D’Hondt es el sistema que se utiliza para repartir los escaños o concejales entre las candidaturas de forma proporcional al número de votos obtenidos.

Como ejemplo vamos a simular un Parlamento o Ayuntamiento de 8 escaños o concejales a, repartir entre 6 candidaturas que llamaremos A, B, C , D, E y F.

En primer lugar ordenamos los resultados electorales de mayor a menor y se calcula el porcentaje de cada uno sobre el total de votos válidos, teniendo en cuenta los votos en blanco.

Para evitar una excesiva fragmentación de la cámara o la corporación, se descartan las candidaturas que no lleguen a un porcentaje mínimo de votos. En el caso de las elecciones generales este umbral es el 3% de los votos. En las elecciones locales, el porcentaje mínimo es el 5%. 

Se construye una tabla con tantas columnas como número de escaños o concejales a distribuir, completando cada columna con el número de votos de cada candidatura dividido por 1, 2, 3… hasta completarla.

Los escaños o concejales se asignan a los 8 coeficientes más altos, en orden decreciente.

En caso de empate, el escaño o concejal se asignará a la candidatura con mayor número de votos totales. Si estos también coinciden, se asignará por sorteo, y el resto de empates de forma alternativa.

El reparto de escaños o concejales queda de la siguiente forma:

  • Candidatura A. 4 escaños o concejales
  • Candidatura B. 2 escaños o concejales
  • Candidatura C. 1 escaño o concejal
  • Candidatura D. 1 escaño o concejal

EJEMPLO DEL FUNCIONAMIENTO DEL MÉTODO D´HONDT











































En resumen, en este ejemplo sobre 480.000 votos válidos, se perderían 72.000 votos de los partidos E y F, que si estos partidos fuesen de izquierdas, supondrían una gran perdida y perjuicio, para la causa social española, de izquierdas y centro izquierdas, porque derechas y ultraderechas, ni están ni se les espera, para dichos menesteres.

10 de febrero de 2026

ONU. Del “efecto Palestina” y de la deriva de las democracias liberales, caracterizado por la vigilancia extrema, el apartheid y la complicidad global

 Las reflexiones de Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas para Palestina, trascienden con mucho el marco del conflicto palestino-israelí.

En su libro “Cuando el mundo duerme” y en las declaraciones recogidas en entrevistas, Albanese plantea una tesis profundamente incómoda para las sociedades occidentales: Palestina, no es una excepción trágica del orden internacional, sino su espejo más nítido

Lo que ocurre allí no solo revela la naturaleza colonial, violenta y segregacionista del proyecto israelí, sino también la deriva de las democracias liberales contemporáneas hacia modelos de control, vigilancia y exclusión.

Uno de los ejes centrales de su análisis es la caracterización de Israel como un proyecto colonial de asentamiento. Lejos de interpretaciones que reducen la cuestión palestina a un conflicto étnico o religioso, Albanese subraya que Israel opera mediante una lógica colonial clásica: apropiación sistemática de tierras, control de recursos, demolición de viviendas, desplazamiento forzado y violencia estructural contra la población autóctona. Todo ello se sostiene a través de un régimen de apartheid, entendido no como consigna política, sino como un concepto jurídico preciso que describe la institucionalización de la segregación racial y la dominación de un grupo sobre otro.

En los territorios palestinos ocupados, esta realidad se concreta en la coexistencia de dos sistemas legales: uno civil para los colonos israelíes y otro militar para los palestinos. La ley, lejos de ser neutral, se convierte en un instrumento de dominación. Los colonos actúan con impunidad, mientras la población palestina carece de acceso real a la justicia. Según Albanese, esta estructura no solo configura un crimen contra la humanidad, sino que forma parte de una política estatal orientada a la destrucción del pueblo palestino como sujeto colectivo, lo que ella define abiertamente como genocidio.

Sin embargo, uno de los aportes más inquietantes de Albanese es su insistencia en que este sistema no podría sostenerse sin una red global de complicidades.

Israel no actúa en aislamiento.

Cuenta con el respaldo político, económico, militar y diplomático de numerosos Estados y grandes corporaciones. La Unión Europea, primer socio comercial de Israel, y Estados Unidos, su principal aliado estratégico, desempeñan un papel clave en la normalización de estos crímenes. A ello se suma la colaboración de empresas tecnológicas y de vigilancia que se benefician de una industria de seguridad cuyos productos han sido “probados” sobre la población palestina.

Consecuencias del respaldo políltico

Este punto conecta con una de las advertencias más contundentes de la relatora: la “israelización” de las democracias liberales. Israel se presenta como un modelo exportable de gobernanza securitaria, donde la vigilancia masiva, el control poblacional y la suspensión de derechos se justifican en nombre de la seguridad.

Albanese sostiene que muchas democracias occidentales avanzan hacia este modelo, en el que amplios sectores —personas pobres, migrantes, comunidades racializadas— quedan formalmente dentro del sistema democrático, pero materialmente excluidos de sus derechos. La democracia, así, se vacía de contenido y se convierte en un privilegio para unos pocos.

Solo nos queda la Sociedad Civil y la Solidaridad Internacional

Frente a este panorama, Albanese reivindica el papel de la sociedad civil y la solidaridad internacional. Denuncia la indiferencia como una forma de complicidad y sostiene que “ver sin actuar” equivale a consentir la injusticia.

En este sentido, destaca el caso de España como ejemplo de una ciudadanía políticamente madura, capaz de presionar a sus instituciones, defender la libertad académica y articular redes de apoyo al pueblo palestino. Esta movilización contrasta con la deriva autoritaria observada en otros países europeos, donde se restringen las protestas y se criminaliza la solidaridad con Palestina.

El llamado “efecto Palestina” resume esta idea: las injusticias que sufren los palestinos no son ajenas al resto del mundo, sino que resuenan en luchas locales por la vivienda, la igualdad, los derechos laborales o la libertad de expresión. Palestina se convierte así en un símbolo global de resistencia frente a un sistema ultracapitalista y securitario que normaliza la guerra como estado permanente.

En este contexto, el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) adquiere una relevancia central. Para Albanese, no se trata solo de una estrategia política, sino de una “gramática de acción” que devuelve diligencias a las personas comunes. Elegir qué consumir, qué instituciones apoyar y qué relaciones aceptar se convierte en una forma concreta de resistencia ética frente a la ocupación, el apartheid y el genocidio.

Conclusión

Finalmente, la relatora advierte que el mundo se encuentra en una encrucijada histórica. El respaldo internacional a planes como la explotación inmobiliaria de Gaza tras la devastación revela, a su juicio, un grado alarmante de decadencia moral y jurídica del orden global. O bien se produce una ruptura profunda con las prácticas que han permitido esta situación, o el futuro será más violento, más desigual y más autoritario para todos.

En definitiva, el mensaje de Francesca Albanese es tan duro como esperanzador. Pues por una parte reconoce nuestra fragilidad, pero por otra, nuestra capacidad colectiva de transformación. Como el movimiento de las alas de las mariposas de la teoría del caos, la acción conjunta de millones de personas puede desatar la tormenta necesaria, una tormenta de justicia, que ponga fin, no solo a la injusticia en Palestina, sino también a un sistema global basado en la barbarie, la exclusión, la violencia y la impunidad.

Fuente: Redacción y El Diario.es

9 de febrero de 2026

ELECCIONES EN ARAGÓN 2026. Segundo golpe al PP de Feijóo, segundo éxito de Vox, segundo revés al PSOE de Sánchez

Una victoria amarga y un tablero político más polarizado en Aragón

Las elecciones autonómicas anticipadas en Aragón han dejado un panorama político marcado por la paradoja: el Partido Popular gana, pero está más debilitado; el Partido Socialista pierde, pero no desaparece; y Vox emerge como el gran vencedor estratégico.

Lejos de clarificar la gobernabilidad, los comicios han profundizado la fragmentación parlamentaria y han reforzado a la extrema derecha, cuestionando las estrategias electorales tanto del PP como del PSOE.

El adelanto electoral impulsado por Jorge Azcón, con el aval de la dirección nacional del PP y de su líder Alberto Núñez Feijóo, perseguía un objetivo claro: reducir o eliminar la dependencia de Vox y alcanzar una mayoría suficiente para gobernar en solitario o con apoyos regionalistas. El resultado, sin embargo, ha sido el contrario. El PP no solo no ha crecido, sino que ha retrocedido respecto a 2023, perdiendo dos escaños y alrededor de 15.000 votos. Aunque sigue siendo la fuerza más votada, queda lejos de la mayoría absoluta y se ve obligado a pactar con un Vox mucho más fuerte que antes.

Este hecho convierte la victoria popular en una “victoria amarga”. La aritmética parlamentaria refuerza a Vox como actor imprescindible para la gobernabilidad de Aragón y le otorga una capacidad de presión política inédita. El crecimiento del partido de Santiago Abascal —que duplica su representación, pasando de 7 a 14 diputados— no es solo un éxito electoral, sino un síntoma de un electorado de derechas más radicalizado y de un voto de castigo que no se canaliza hacia el PP, sino hacia opciones más extremas.

El PSOE, por su parte, sufre un duro revés al caer a su suelo histórico con 18 escaños. La estrategia de Pedro Sánchez de situar a ministros al frente de candidaturas autonómicas no ha dado los frutos esperados en Aragón, como tampoco lo hizo en Extremadura. La candidatura de Pilar Alegría no logra frenar la sangría de votos ni contener el avance de la derecha, y el partido paga tanto el desgaste del Gobierno central como la falta de arraigo territorial de una candidata con poco tiempo para consolidarse ante el electorado aragonés.

Sin embargo, el retroceso socialista no beneficia de manera homogénea al PP. Parte de ese descontento se traduce en el crecimiento de fuerzas alternativas. Destaca especialmente la Chunta Aragonesista, que duplica sus escaños y capitaliza una parte del voto progresista desencantado. Este auge del aragonesismo de izquierdas contrasta con la desaparición de Podemos y del PAR, evidenciando una recomposición del espacio político tanto a izquierda como en el ámbito regionalista.

El resultado global confirma una tendencia preocupante: el bloque de la derecha se consolida y amplía su base electoral. Si en 2023 PP y Vox sumaban el 47% de los votos, ahora alcanzan el 52%, lo que indica un desplazamiento ideológico del electorado y una creciente normalización de la extrema derecha como socio de gobierno. Esta realidad contradice el relato del PP de que los adelantos electorales debilitan a Vox; más bien, parecen reforzarlo.

CONCLUSIÓN

Las elecciones aragonesas evidencian el fracaso de las estrategias electorales basadas en el cálculo táctico a corto plazo. El PP gana, pero gobierna más condicionado que nunca; el PSOE pierde, pero mantiene espacio para reconstruirse; y Vox consolida su papel como árbitro político. El resultado no aporta estabilidad ni claridad, sino que profundiza la polarización y deja a Aragón ante un futuro político más dependiente de pactos incómodos y equilibrios frágiles.

Una victoria que, lejos de cerrar una etapa, abre interrogantes inquietantes sobre la gobernabilidad y la deriva del sistema político autonómico.

Fuente: Redacción.

DERECHA ESPAÑOLA. Entre la irresponsabilidad democrática y el error estratégico

   

El PP de victoria en victoria hasta la derrota final,  que conlleva la nueva reconfiguración de la derecha española, empujado por el declive del Partido Popular y el auge de Vox.

  La polarización y el discurso catastrofista, favorecen el voto a Vox, como ha quedado demostrado en las últimas dos elecciones autonómicas.

La política española ha experimentado en la última década una profunda transformación, especialmente en el espacio de la derecha. El declive relativo del Partido Popular (PP), fuerza hegemónica del centro-derecha desde la Transición, y el auge de Vox, un partido de derecha radical surgido en 2013, reflejan cambios sociales, ideológicos y estratégicos que han reconfigurado el sistema de partidos. Este fenómeno no puede explicarse por una sola causa, sino por la convergencia de crisis internas del PP, nuevas demandas del electorado y un contexto político marcado por la polarización.

Durante décadas, el PP logró aglutinar bajo un mismo paraguas a conservadores, liberales y sectores de la derecha más dura. Sin embargo, esta “coalición amplia” comenzó a resquebrajarse a partir de la crisis económica de 2008. La gestión del gobierno de Mariano Rajoy, percibida por muchos votantes como tecnocrática, distante y poco ideológica, generó desafección tanto entre electores moderados como entre los más conservadores. A ello se sumaron los numerosos casos de corrupción —como la trama Gürtel o los papeles de Bárcenas— que erosionaron la credibilidad moral del partido y debilitaron su autoridad como referente del orden y la estabilidad.

En paralelo, el contexto político español se vio sacudido por el desafío independentista catalán, especialmente a partir del referéndum de 2017. Para una parte del electorado de derechas, la respuesta del PP fue considerada insuficiente o excesivamente prudente. Este sentimiento de frustración abrió un espacio político que Vox supo aprovechar para ocuparlo con un discurso contundente, centrado en la defensa de la unidad nacional, el recentralismo del Estado y una crítica frontal al autonomismo. Vox ofrecía claridad ideológica y un lenguaje directo en un momento en que muchos votantes percibían ambigüedad y tibieza en el PP.

El auge de Vox también debe entenderse en el marco de tendencias más amplias en Europa, donde partidos de derecha radical han capitalizado el malestar social, el miedo a la inmigración y el rechazo a ciertas agendas culturales progresistas. En España, Vox incorporó estos elementos a su discurso, cuestionando el feminismo institucional, las políticas de memoria histórica y lo que denomina “consenso progre”. Este posicionamiento le permitió movilizar a votantes que se sentían culturalmente desplazados o silenciados en el debate público.

Por su parte, el PP ha oscilado entre dos estrategias: competir con Vox endureciendo su discurso o presentarse como una fuerza moderada y de gobierno frente a los extremos. Esta ambivalencia ha dificultado la recuperación de su antigua centralidad. Cuando el PP adopta posiciones más duras, corre el riesgo de legitimar a Vox y reforzar su marco ideológico; cuando apuesta por la moderación, puede perder apoyos entre quienes buscan confrontación y firmeza. El resultado ha sido una fragmentación del voto de derechas que contrasta con la antigua hegemonía popular.

CONCLUSIÓN

En resumen, el declive del PP y el auge de Vox no son fenómenos aislados, sino partes de un mismo proceso de transformación del sistema político español. La crisis de representación, los escándalos de corrupción, el conflicto territorial y la polarización cultural han erosionado el monopolio del PP sobre la derecha y han permitido la emergencia de una alternativa más radical. El futuro de este espacio político dependerá de si el PP logra redefinir un proyecto coherente y atractivo o si la fragmentación se consolida como una característica estructural de la derecha en España, que podría derivar en la desaparición del partido popular, fagocitado por Vox.

Fuente: Redacción


5 de febrero de 2026

CLIMATOLOGÍA. De la relación del tren de borrascas que azota España, con la corriente en chorro y el cambio climático.

En los últimos años, los fenómenos meteorológicos extremos, han adquirido una presencia cada vez más habitual en el debate público y científico. 

       
  España, ejemplo de esa tendencia, en especial desde inicios de 2026, donde el país sufrió, inusual encadenamiento de borrascas de alto impacto.

En apenas cinco semanas, seis borrascas han azotado el territorio peninsular, provocando inundaciones, evacuaciones y graves daños materiales. 

Este fenómeno, lejos de ser casual, está estrechamente relacionado con la alteración de la corriente en chorro y con los efectos del cambio climático global.


La corriente en chorro o "jet stream" es un flujo de aire de gran velocidad que circula alrededor del hemisferio norte y que, en condiciones normales, actúa como una especie de autopista atmosférica que guía las borrascas atlánticas hacia el norte de Europa. Sin embargo, según explican expertos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), esta corriente se encuentra actualmente debilitada y muy ondulada. Una de las principales razones de este debilitamiento es el calentamiento acelerado del Ártico, provocado por las elevadas emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.


El calentamiento global reduce la diferencia de temperaturas entre el polo norte y el ecuador, un gradiente térmico esencial para que la corriente en chorro mantenga su fuerza y estabilidad. Cuando esta diferencia disminuye, la corriente deja de ser recta y se vuelve más sinuosa, generando grandes ondulaciones. Estas curvas favorecen la aparición de anticiclones persistentes en zonas inusuales, como el norte de Europa, que bloquean la circulación habitual de las borrascas y obligan a éstas, a desplazarse hacia el sur, impactando de lleno en la península ibérica.


Este bloqueo atmosférico explica por qué el anticiclón de las Azores no se encuentra en su posición habitual y por qué España ha recibido una cantidad de precipitaciones extraordinaria. Las cifras son reveladoras: en enero se registró un 85 % más de lluvia de lo normal, convirtiéndose en el mes de enero más lluvioso de los últimos veinticinco años. Además, el calentamiento de los océanos y de la atmósfera contribuye a que las masas de aire contengan más humedad, intensificando las lluvias y aumentando el riesgo de fenómenos extremos.


No obstante, estas situaciones han sido utilizadas por sectores negacionistas para cuestionar la existencia del cambio climático, argumentando que la presencia de episodios de frío extremo contradice el calentamiento global. Esta interpretación es errónea. Como señalan los científicos, las ondulaciones de la corriente en chorro permiten que masas de aire ártico desciendan hacia latitudes más bajas, provocando descensos puntuales de temperatura que no invalidan, sino que confirman, el desequilibrio del sistema climático (ver gráfico abajo)


En conclusión, el tren de borrascas que afecta a España no es un hecho aislado ni fortuito, sino una manifestación clara de la alteración de los patrones atmosféricos como consecuencia del cambio climático. 

La modificación de la corriente en chorro, el calentamiento del Ártico y el aumento de la humedad atmosférica forman parte de un mismo problema de fondo: el incremento global de las temperaturas debido a la actividad humana.

Comprender esta relación es fundamental para combatir la desinformación y para afrontar con mayor preparación los desafíos climáticos del presente y del futuro.

Fuente: El Diario.es





4 de febrero de 2026

OPINIÓN. De la instrumentalización del odio en las redes sociales. Y del Poder corporativo y el conflicto con la Soberanía Estatal.

Las redes sociales digitales se consolidan como principales espacios de deliberación pública del siglo XXI.  


Sin embargo, lejos de constituir foros neutrales de intercambio democrático, estas plataformas están controladas por un reducido grupo de corporaciones privadas cuyos propietarios concentran un poder económico, comunicacional y político sin precedentes.

  En este contexto, resulta necesario analizar de manera crítica por qué algunos multimillonarios dueños de redes sociales permiten —y en ciertos casos fomentan— la difusión de mensajes de odio, así como las razones por las cuales reaccionan de forma hostil frente a los gobiernos que intentan regular dichas prácticas.

  Este artículo sostiene que el odio cumple una función económica y política dentro del modelo de negocio de las plataformas, y que la confrontación con los Estados revela una disputa estructural entre el poder corporativo transnacional y la soberanía democrática.

El modelo económico de las plataformas y la rentabilidad del conflicto

  El funcionamiento de las redes sociales se inscribe en la denominada economía de la atención, donde el objetivo central es maximizar el tiempo de permanencia de los usuarios para aumentar la rentabilidad publicitaria y la extracción de datos. 

Diversos estudios han demostrado que los contenidos que generan emociones intensas —como el miedo, la indignación o el resentimiento— tienden a propagarse con mayor rapidez que aquellos de carácter informativo o reflexivo. En este sentido, los mensajes de odio y la polarización extrema no son anomalías del sistema, sino elementos funcionales a su lógica de acumulación.

  La tolerancia hacia este tipo de discursos se justifica habitualmente mediante una apelación abstracta a la libertad de expresión. No obstante, esta defensa resulta selectiva y contradictoria, ya que las mismas plataformas censuran contenidos que afectan intereses comerciales o políticos específicos. De este modo, la libertad invocada no es la del debate democrático, sino la del capital para operar sin restricciones éticas ni sociales, incluso cuando ello implica la normalización de la violencia simbólica y la discriminación.

Redes sociales como actores políticos no democráticos

  Más allá de su dimensión económica, las redes sociales actúan como actores políticos de facto. Cuando a través del control de algoritmos opacos, deciden qué contenidos se visibilizan, cuáles se silencian y qué narrativas adquieren centralidad en el espacio público. Esta capacidad de intervención tiene efectos directos sobre procesos electorales, movimientos sociales y la estabilidad institucional de los Estados.

  Sin embargo, a diferencia de los gobiernos, los dueños de estas plataformas no están sujetos a mecanismos democráticos de control ni a responsabilidades políticas ante la ciudadanía. Esta asimetría configura una forma de poder profundamente antidemocrática, en la que decisiones de enorme impacto colectivo se toman en función de intereses privados y transnacionales. La difusión del odio, en este marco, puede funcionar como una herramienta de desestabilización social y de debilitamiento del tejido democrático.

Regulación estatal y criminalización discursiva de los gobiernos

  El conflicto entre las plataformas digitales y los Estados se intensifica cuando estos últimos intentan ejercer su función reguladora, ya sea para proteger a grupos vulnerables, combatir la desinformación o exigir responsabilidad sobre los contenidos difundidos. Frente a estas iniciativas, los propietarios de las redes sociales suelen reaccionar mediante una estrategia discursiva que presenta a los gobiernos como autoritarios, censores o incluso criminales.

  Esta criminalización simbólica cumple un objetivo político preciso: deslegitimar la intervención estatal y consolidar la idea de que las corporaciones tecnológicas deben operar por encima de las leyes nacionales

  Al invertir los roles —empresas privadas como defensoras de la libertad y Estados democráticos como amenazasse erosiona la soberanía popular y se refuerza una lógica en la cual el poder económico se impone sobre el poder político.

CONCLUSIÓN  

La difusión de mensajes de odio en las redes sociales no puede entenderse como un fenómeno accidental ni exclusivamente tecnológico. Se trata de una consecuencia directa de un modelo económico y político que prioriza la rentabilidad y la concentración de poder por encima del bienestar social y la calidad democrática

La resistencia de los multimillonarios dueños de estas plataformas a la regulación estatal revela una disputa de fondo entre la democracia y una emergente oligarquía digital.

  En este escenario, la defensa genuina de la libertad de expresión exige repensar, el rol del Estado, la responsabilidad social de las plataformas y la necesidad de mecanismos de control democrático sobre los espacios digitales. De lo contrario, el odio continuará siendo utilizado como recurso económico y político, profundizando la desigualdad, la fragmentación social y la subordinación de la voluntad popular a los intereses de unos pocos (milmillonarios).

Fuente: Redacción.

MEDICINA Y SALUD. Avances médicos en la lucha contra el cáncer y la búsqueda de la vacuna

Decir que hoy, día mundial contra el cáncer, se viene a homenajear a  investigadores/as, como también a doctoras/doctores y enfermeras/os, que gracias a ellos disponemos, de mejores diagnósticos, tratamientos más eficaces y tasas de supervivencia que hace décadas parecían imposibles. 
Por que la inmunoterapia y las terapias celulares han revolucionado el campo, y la detección temprana está salvando miles de vidas cada año.

I. Introducción

El cáncer ha sido durante décadas uno de los mayores desafíos de la medicina moderna. A diferencia de muchas enfermedades infecciosas, no es causado por un solo agente externo, sino por el crecimiento descontrolado de las propias células del cuerpo. Esto lo convierte en un enemigo complejo y con múltiples formas, lo que exige estrategias terapéuticas y preventivas diversas.

En las últimas décadas hemos visto avances impresionantes que han mejorado la supervivencia, la calidad de vida y la detección temprana de muchos tipos de cáncer, aunque aún queda camino por recorrer.

II. Grandes avances médicos en la lucha contra el cáncer

1. Incrementos sustanciales en la supervivencia

Gracias a años de investigación y mejoras terapéuticas, las tasas de supervivencia han aumentado notablemente. Por ejemplo, en algunas regiones europeas y españolas se ha observado que la supervivencia a los cinco años se ha más que duplicado en las últimas cuatro décadas — lo que refleja el impacto de tratamientos más eficaces y una detección más temprana.

Estas cifras no solo son números: representan miles de personas que viven más tiempo, con mejor calidad de vida y menos sufrimiento.

2. Diagnóstico más temprano y preciso

La detección temprana es uno de los pilares para mejorar los resultados en cáncer. Tecnologías como la inteligencia artificial aplicada a mamografías han demostrado mejorar la detección de tumores sin aumentar falsos positivos, lo que permite diagnósticos antes de que la enfermedad se complique.

Además, técnicas de “biopsia líquida”, escáneres más sensibles y enfoques moleculares están expandiendo nuestra capacidad para identificar cánceres en fases iniciales o incluso antes de que causen síntomas.

3. Tratamientos más efectivos y menos invasivos

El desarrollo de nuevas terapias ha revolucionado la oncología moderna:

  • Inmunoterapia — tratamientos que “enseñan” al sistema inmune a reconocer y atacar las células cancerosas — han cambiado el pronóstico de muchas enfermedades que antes tenían muy mal desenlace.
  • Terapias celulares avanzadas (como CAR-T) han recibido aprobación y están beneficiando a pacientes con ciertos tipos de leucemia resistentes a tratamientos tradicionales.
  • Cirugías de alta precisión, apoyadas por tecnología robótica, permiten resecciones menos destructivas y mejores resultados funcionales.

Estos enfoques han disminuido la necesidad de tratamientos mutilantes y han mejorado la supervivencia global.

III. El sueño de una “vacuna contra el cáncer”

La idea de una vacuna que prevenga o cure todos los cánceres ha capturado la imaginación de investigadores y público general. Pero ¿qué significa realmente?

1. Tipos de vacunas relacionadas con el cáncer

·       Vacunas preventivas (indirectas):

Estas vacunas no atacan directamente el cáncer, sino que previenen infecciones que aumentan el riesgo de desarrollarlo. Los ejemplos más claros son las vacunas contra:

    • Virus del Papiloma Humano (VPH) — previene infecciones que pueden causar cáncer de cuello uterino y otros tumores relacionados.
    • Virus de la hepatitis B — previene la infección crónica que puede llevar a cáncer de hígado.

Estas vacunas ya están aprobadas y ampliamente utilizadas, y han demostrado reducir la incidencia de ciertos cánceres prevenibles.

·       Vacunas terapéuticas (dirigidas a personas con cáncer):

Estas se diseñan para fortalecer el sistema inmunitario del paciente ya diagnosticado y ayudarlo a combatir su propio tumor. Algunos ejemplos incluyen:

    • Sipuleucel-T: primera vacuna terapéutica aprobada para cáncer de próstata avanzado.
    • CimaVax-EGF: utilizada para carcinoma pulmonar no microcítico, muestra prolongación de supervivencia.

Además, existen vacunas experimentales como Racotumomab o candidatos de ARNm combinados con otros tratamientos inmunológicos.

2. Vacunas “universales” en investigación: ¿cuando podrían llegar?

La investigación más reciente explora vacunas que activen al sistema inmunológico contra señales comunes de las células cancerosas. Por ejemplo, equipos en EE. UU. investigan vacunas de ARNm que podrían aplicarse a muchos tipos de cáncer, usando exitosamente tecnologías aceleradas durante la pandemia de COVID-19.

Además, en 2025 había alrededor de 78 ensayos clínicos de vacunas contra el cáncer en distintas fases, lo que demuestra que estas investigaciones están avanzando rápidamente.

3. ¿Tendremos una vacuna contra el cáncer pronto?

Aquí hay varios puntos clave:

Ya existen vacunas que previenen tipos de cáncer causados por infecciones.

Hay vacunas terapéuticas aprobadas para algunos cánceres.

La ciencia está probando vacunas más amplias y eficaces, pero estas aún están en ensayos clínicos (fases 1–3) y siguen necesitando tiempo para demostrar seguridad y eficacia definitiva.

La mayoría de expertas coinciden en que una vacuna universal que prevenga todos los cánceres no llegará de la noche a la mañana. Aunque hay enfoques prometedores, aún es probable que pasen varios años — quizá una década o más — antes de ver versiones ampliamente aprobadas y accesibles de vacunas terapéuticas avanzadas.

Esto se debe a que:

  • El cáncer no es una única enfermedad, sino muchas con biología distinta.
  • Las vacunas deben demostrar eficacia en grandes poblaciones con distintos perfiles genéticos y de salud.
  • Garantizar que una vacuna no cause efectos secundarios graves lleva tiempo.

IV. Conclusión

En cuanto a las vacunas, la ciencia ha logrado avances reales y continuos: desde vacunas preventivas que reducen el riesgo de ciertos cánceres, hasta terapias innovadoras que ayudan al cuerpo a combatir tumores existentes. Sin embargo, una vacuna universal preventiva contra todos los cánceres sigue siendo un objetivo ambicioso que probablemente requiera más tiempo de investigación y validación clínica.

La buena noticia es que "la esperanza está más viva que nunca", porque cada año trae nuevos descubrimientos, nuevos ensayos clínicos y una comprensión más profunda de cómo el sistema inmunitario puede ser aliado de la humanidad en esta lucha.

Fuente: Redacción

INVESTIGACIÓN. Nuevas esperanzas frente al cáncer de páncreas: avances, límites y futuro de la investigación.

El cáncer de páncreas representa hoy uno de los mayores retos de la oncología moderna. 

En España, cada año se diagnostican más de 10.300 nuevos casos, una cifra que refleja no solo su incidencia, sino también la gravedad de una enfermedad que continúa teniendo un pronóstico especialmente desfavorable. En este contexto, los recientes avances anunciados por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han despertado una notable expectación social y mediática, al sugerir la posibilidad de un cambio de paradigma en el tratamiento de uno de los tumores más agresivos conocidos: el adenocarcinoma ductal pancreático (PDAC).

La atención pública se intensificó tras la aparición del investigador Mariano Barbacid en un programa televisivo de gran audiencia, donde calificó como un “hito histórico” el desarrollo de una nueva diana terapéutica capaz de eliminar tumores de páncreas en modelos animales de forma completa y duradera. Sin embargo, más allá del impacto mediático, es necesario situar estos hallazgos en su contexto científico real. La investigación, publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), se encuentra aún en fases iniciales, aunque ofrece resultados prometedores que podrían orientar futuras estrategias terapéuticas.

El PDAC es responsable de la mayoría de los cánceres de páncreas y se caracteriza por una supervivencia a cinco años que apenas alcanza el 10%. Esta baja tasa se debe principalmente a dos factores: su diagnóstico tardío y la limitada eficacia de los tratamientos disponibles. En los últimos años, la investigación se ha centrado en el gen KRAS, mutado en aproximadamente el 90% de los pacientes con este tipo de cáncer. Aunque los inhibidores de KRAS han supuesto un avance frente a la quimioterapia tradicional, su beneficio ha sido restringido por la rápida aparición de resistencia tumoral.

La aportación clave del estudio del CNIO reside precisamente en abordar este problema de resistencia. En lugar de bloquear un único punto de la vía de señalización de KRAS, el equipo liderado por Barbacid y la doctora Carmen Guerra diseñó una terapia de triple combinación que actúa simultáneamente sobre tres componentes distintos de dicha vía. Al aplicar esta estrategia en modelos de ratón, los investigadores lograron no solo una regresión significativa de los tumores, sino también evitar su reaparición, sin provocar toxicidades relevantes. Este enfoque sugiere que atacar el cáncer desde múltiples frentes puede ser una vía eficaz para superar uno de sus mecanismos de defensa más persistentes.

No obstante, el propio equipo científico advierte de que estos resultados, aunque alentadores, no implican una aplicación clínica inmediata. El paso de los modelos animales a los ensayos en humanos es complejo y requiere optimizar tanto la seguridad como la eficacia del tratamiento. Aun así, el estudio sienta las bases para el diseño de futuros ensayos clínicos y abre la puerta a nuevas opciones terapéuticas que podrían mejorar el pronóstico de los pacientes con PDAC en un horizonte no demasiado lejano.

Paralelamente a los avances terapéuticos, la investigación del CNIO también está contribuyendo de manera significativa al conocimiento de la predisposición genética al cáncer de páncreas. Un segundo estudio, publicado en Nature Communications, ha identificado conjuntos de genes relacionados tanto con el riesgo de desarrollar la enfermedad como con su evolución clínica. Este tipo de hallazgos resulta fundamental para el desarrollo de programas de cribado poblacional, que permitirían detectar el cáncer en fases más tempranas, cuando las posibilidades de tratamiento eficaz son considerablemente mayores.

En conclusión, los recientes avances del CNIO representan un ejemplo claro del papel crucial de la investigación biomédica en la lucha contra enfermedades de alta mortalidad. Aunque aún es pronto para hablar de curación o aplicación clínica generalizada, los resultados obtenidos apuntan a un cambio de enfoque en el tratamiento del cáncer de páncreas, combinando terapias más sofisticadas con estrategias de detección precoz. En un escenario donde el pronóstico ha sido históricamente desalentador, estos avances renuevan la esperanza y refuerzan la idea de que la ciencia, aun con cautela, sigue avanzando hacia soluciones cada vez más eficaces.

Fuente: Redacción y  Público