INTRODUCCIÓN
La economía mundial
atraviesa una etapa marcada por la incertidumbre geopolítica, el aumento de los
precios de la energía, los avances tecnológicos y las diferencias en el ritmo
de crecimiento de los países. En este contexto, el Fondo Monetario Internacional
(FMI) ha revisado sus previsiones económicas, destacando especialmente el
comportamiento de España, cuya economía muestra una evolución más favorable de
la que se esperaba inicialmente. Sin embargo, aunque las perspectivas de
crecimiento resultan positivas para algunas economías desarrolladas, los
riesgos internacionales continúan presentes y podrían afectar la estabilidad
económica en los próximos años.
El análisis del FMI
permite comprender cómo factores internos, como el empleo y el consumo, y
factores externos, como los conflictos internacionales y la evolución de los
mercados energéticos, influyen en el crecimiento económico. Asimismo, pone de
manifiesto la importancia de la innovación tecnológica, especialmente de la
inteligencia artificial, como posible motor de desarrollo, aunque sus efectos a
largo plazo todavía generan incertidumbre.
El
crecimiento económico de España y su posición internacional
Uno de los aspectos más
destacados del informe del FMI es la revisión al alza de las previsiones de
crecimiento de España. El organismo estima que la economía española crecerá un
2,5 % en 2026, cuatro décimas más de lo previsto anteriormente. Esta cifra sitúa
a España entre las economías desarrolladas con mejor comportamiento y supera
las previsiones de crecimiento de otras grandes economías, como Estados Unidos,
cuyo avance se estima en un 2,3 %.
Este resultado refleja
la fortaleza que ha mostrado la economía española en un contexto internacional
complejo. Aunque el FMI no explica detalladamente las causas de esta mejora,
los expertos destacan la solidez del mercado laboral, el dinamismo del consumo
interno y el buen comportamiento de las exportaciones de servicios. Estos
factores contribuyen a sostener la actividad económica y favorecen la capacidad
de España para afrontar las dificultades del entorno internacional.
No obstante, las
perspectivas para 2027 son más moderadas. El FMI mantiene su previsión de
crecimiento en el 1,8 %, mientras que otras entidades económicas consideran
posible alcanzar una tasa del 2,2 %. Esta diferencia demuestra que las
previsiones económicas dependen de múltiples variables y pueden modificarse
conforme se dispone de información más reciente.
En materia de inflación,
el organismo prevé una moderación de los precios hasta el 2,7 % en 2027. Sin
embargo, el Banco de España estima una inflación del 3,7 % para ese mismo año,
debido principalmente al posible encarecimiento de la energía, especialmente
del gas. Esta discrepancia evidencia la dificultad de anticipar la evolución de
los precios en un escenario condicionado por los conflictos internacionales y
las fluctuaciones de los mercados energéticos.
Por otro lado, el
desempleo en España se mantendría por debajo del 10 % durante 2026 y 2027.
Aunque esta tasa continúa siendo alta en comparación con otros países europeos, representa una mejora importante para una economía que
históricamente ha sufrido niveles de paro elevados. Por ello, fortalecer el
empleo y mejorar la productividad siguen siendo objetivos fundamentales para
garantizar un crecimiento sostenible.
La resiliencia de las economías desarrolladas
El informe del FMI también destaca la capacidad de resistencia de las principales economías desarrolladas frente a los impactos negativos de la situación internacional.
A
pesar del incremento de los precios energéticos relacionado con la guerra con
Irán y de las tensiones comerciales, varias economías han conseguido mantener
un crecimiento relativamente sólido.
Esta resistencia se
explica, en parte, por la capacidad de adaptación de las empresas y los
hogares, la flexibilidad de la oferta energética, la utilización de reservas y
la menor intensidad energética de las economías actuales en comparación con
décadas anteriores. Estos elementos han permitido amortiguar parte de los
efectos del encarecimiento de la energía y evitar un deterioro económico más
pronunciado.
En este escenario, el
FMI ha mejorado sus perspectivas para las economías desarrolladas y atribuye
parte del resultado de la zona euro, cuyo crecimiento previsto alcanza el 1,1
%, al buen comportamiento de España y a la mejora de Irlanda. Sin embargo, la
evolución económica no es uniforme entre todos los países.
Francia y Canadá
representan algunos de los casos menos favorables. Francia crecería apenas un
0,4 % durante 2026, mientras que Canadá registraría un avance del 1,1 %,
inferior al esperado anteriormente. En el caso canadiense, las tensiones
comerciales y las medidas arancelarias impulsadas por el Gobierno de Donald
Trump han contribuido a aumentar la incertidumbre económica.
Estas diferencias
muestran que la capacidad de adaptación de cada país depende de sus
características productivas, sus relaciones comerciales y sus políticas
económicas. Por tanto, aunque las economías desarrolladas han demostrado una
notable resiliencia, no todas cuentan con las mismas condiciones para afrontar
las crisis.
Las
perspectivas de la economía mundial y los países emergentes
A pesar de la evolución
relativamente favorable de algunas economías avanzadas, el panorama mundial
continúa presentando importantes dificultades. El FMI prevé que el crecimiento
económico global se sitúe en el 3,1 % en 2026, cuatro décimas menos que en 2025,
antes de recuperarse hasta el 3,4 % en 2027.
Aunque la previsión para
2026 mejora ligeramente respecto a la estimación anterior, la desaceleración
refleja las consecuencias de los conflictos geopolíticos, las tensiones
comerciales y las dificultades que afectan a diferentes regiones del mundo.
Los países emergentes
son especialmente vulnerables a estas circunstancias, ya que sus previsiones de
crecimiento han experimentado revisiones negativas. Muchos de ellos dependen de
las importaciones de energía, cuentan con menos recursos financieros para
responder a las crisis y presentan una mayor exposición a las variaciones de
los precios internacionales.
El encarecimiento de las
materias primas puede elevar los costes de producción, reducir el poder
adquisitivo de los hogares y aumentar las dificultades de las empresas. Además,
cuando los países deben destinar más recursos a importar energía, disponen de
menos margen para invertir en educación, sanidad e infraestructuras.
Por estas razones, la
desaceleración mundial no debe interpretarse únicamente como una reducción de
las tasas de crecimiento, sino también como un desafío para la estabilidad
económica y la reducción de las desigualdades entre países.
La
inteligencia artificial y la geopolítica como factores determinantes
Otro de los elementos
centrales del análisis del FMI es la influencia de la tecnología y la
geopolítica sobre la economía mundial. Ambos factores actúan en direcciones
diferentes: mientras que la inversión en inteligencia artificial puede impulsar
la productividad y el crecimiento, los conflictos internacionales y la
fragmentación política generan riesgos que pueden frenar la actividad
económica.
La inteligencia
artificial está favoreciendo las inversiones en equipos informáticos, centros
de datos, infraestructuras digitales y otros recursos tecnológicos. Estas
inversiones pueden estimular la demanda, crear nuevas oportunidades
empresariales y mejorar la eficiencia de numerosos sectores productivos.
Sin embargo, todavía no
está claro si este impulso se traducirá en un aumento sostenido de la
productividad a largo plazo. Existe la posibilidad de que las expectativas de
beneficios vinculadas a la inteligencia artificial sean demasiado optimistas.
Si los inversores consideran que los resultados económicos no justifican las
valoraciones actuales, la inversión podría reducirse bruscamente y provocar
efectos negativos sobre los mercados financieros.
Por tanto, aunque la
inteligencia artificial representa una oportunidad importante para modernizar
la economía, sus beneficios dependerán de la capacidad de las empresas para
convertir los avances tecnológicos en mejoras reales de productividad. También será
necesario promover la formación de los trabajadores y facilitar la adaptación
de las actividades económicas a los cambios tecnológicos.
En contraste con estas
oportunidades, la geopolítica constituye una fuente importante de
inestabilidad. Las guerras prolongadas, las tensiones comerciales y la
fragmentación internacional pueden interrumpir las cadenas de suministro,
encarecer las materias primas y reactivar las presiones inflacionistas.
El FMI advierte, además,
de que los países importadores de energía y las economías de menores ingresos
pueden sufrir con mayor intensidad estas consecuencias. En este sentido, la
cooperación internacional resulta fundamental para reducir los riesgos y favorecer
un entorno económico más estable.
La deuda
pública y los desafíos de la política fiscal
El informe también llama
la atención sobre los elevados niveles de deuda pública y los déficits fiscales
que presentan varias economías importantes. Esta situación limita la capacidad
de los gobiernos para responder a futuras crisis y aumenta la importancia de
gestionar adecuadamente los recursos públicos.
Cuando los precios de la
energía y de otras materias primas aumentan, algunos gobiernos adoptan medidas
para proteger a los hogares y las empresas, como las ayudas económicas o las
reducciones fiscales. Estas actuaciones pueden ser necesarias para aliviar las
dificultades de los sectores más afectados, pero también pueden incrementar el
gasto público y reducir los ingresos del Estado.
Por ello, el FMI
considera que estas medidas deben ser específicas, temporales y no
distorsionadoras. Esto significa que deberían dirigirse principalmente a
quienes más necesitan apoyo, evitar prolongarse innecesariamente y reducir los
efectos negativos sobre el funcionamiento de los mercados.
Una política fiscal
equilibrada debe combinar la protección social con la sostenibilidad de las
cuentas públicas. Si los gobiernos acumulan déficits elevados durante periodos
prolongados, pueden encontrarse con menos recursos para afrontar futuras emergencias
y verse obligados a destinar una mayor parte de sus presupuestos al pago de
intereses.
En consecuencia, la
disciplina fiscal y la eficiencia del gasto público son elementos esenciales
para mantener la estabilidad económica sin renunciar a la protección de los
ciudadanos más vulnerables.
CONCLUSIÓN
Las previsiones del
Fondo Monetario Internacional muestran que la economía mundial mantiene una
capacidad de resistencia significativa, aunque continúa expuesta a riesgos
relacionados con los conflictos geopolíticos, los precios de la energía, las
tensiones comerciales y el aumento de la deuda pública. En este contexto,
España destaca por la fortaleza de su crecimiento económico, impulsado
principalmente por el mercado laboral, el consumo y las exportaciones de
servicios.
Sin embargo, las buenas
perspectivas españolas no eliminan los desafíos pendientes. El desempleo sigue
siendo elevado, la evolución de la inflación presenta incertidumbres y el
crecimiento podría moderarse en 2027. Por ello, será fundamental mantener políticas
que favorezcan la creación de empleo de calidad, la inversión productiva y la
mejora de la competitividad.
Al mismo tiempo, la
inteligencia artificial ofrece oportunidades para impulsar la productividad y
transformar las actividades económicas, pero sus beneficios todavía deben
demostrarse a largo plazo. Su aprovechamiento requerirá inversión, formación y
una adaptación adecuada de las empresas y los trabajadores.
En definitiva, el principal desafío de la economía mundial consiste en transformar su capacidad de resistencia en un crecimiento duradero, equilibrado e inclusivo. Para lograrlo, será necesario combinar la innovación tecnológica con políticas económicas responsables, fortalecer la cooperación internacional y proteger a los sectores más vulnerables frente a las consecuencias de la inestabilidad global.
España parte de una posición relativamente favorable, pero mantener esa ventaja se subordina a la capacidad para afrontar estos retos y convertir el crecimiento actual en bienestar económico y social a largo plazo, lo cual va a depender, principalmente, de quien salga victorioso en la próximas elecciones, que si fuesen PP y Vox, ya les digo que vamos para atrás, con el hambre que tienen estos por trincar.
Fuente:
El
Pais.com




