La combinación de los tres elementos citados, es la fórmula ideal e infalible, que utilizan los populismos para lograr que una democracia se transforme en autocracias o dictaduras.
Esta deriva se nutre de la desconfianza en las democracias liberales y débiles, buscando una unidad nacional homogénea que niega el pluralismo y la diversidad social.
La conexión entre el gato de Schrödinger y la democracia se basa en la metáfora de la incertidumbre y la necesidad de "abrir la caja" para definir una realidad política, donde el elector o ciudadano debe actuar para colapsar la superposición de posibilidades (como un voto indeciso o un problema social) en una única conclusión definida, como la elección o la solución de un problema, enfrentando el riesgo inherente de la observación para evitar la parálisis o la indefinición prolongada, permitiendo el surgimiento del liderazgo o elecciones anticipadas, como es el caso de España (ver Anexo I)
Otra cosa bien
distinta, es utilizar mentiras y falsedades, como motivo electoral para pedir el
adelanto de las elecciones, utilizando la teoría del caos, para derribar gobiernos,
manipulando y confundiendo a la
población, haciéndoles creer que la culpa de todo lo que pasa en España la tiene
el Gobierno Central, repitiendo a todas horas, populistas y fascistas, que la situación está
fuera de control y que España navega sin
rumbo, ni capitán. Y que estamos gobernados por la corrupción.
A ver, que siempre ha habido y siempre
habrá corruptos, pero de ahí a decir que estamos gobernados por corruptos, hay
un abismo. Ni que estuviésemos hablando de los gobiernos del PP de Aznar o Rajoy,
donde el primero tenía a todos los ministros en la cárcel o imputados por corrupción y el segundo
permitía que sus ministros hiciesen caja con leyes a la carta para los empresarios y además consintió pagar la sede de Génova 13 del PP con dinero negro. Así que lecciones de democracia NO.
Por cierto, en dicho partido
popular, creo recordar, estaba integrado el ahora santo varón Abascal, que bien
vivía de los chiringuitos y de las mamandurrias, hasta que se hizo mayor y se
independizó, abriendo un nuevo negocio de marca comercial VOX. Que supongo ahora
dirá, que con lo bien que le iba a él con las mamandurrias, para que se había metido
en los asuntos/negocios en los que ahora está, rindiendo cuentas todos los días en los
tribunales.
Pero mire usted, si París bien
vale una misa, la Casa Banca bien merece visitar algún juzgado de vez en cuando. Y
Dios me libre de pensar que usted es un corrupto, aunque con lo de "la Revuelta" apunta maneras.
El
populismo y la arquitectura del desorden (de la teoría del caos) contra la democracia
La política del siglo
XXI ha dejado de ser un ejercicio de previsibilidad para convertirse en un
escenario dominado por la volatilidad y la incertidumbre. En este entorno, los
populismos modernos han encontrado en la teoría del caos no solo un
marco descriptivo, sino una herramienta operativa para erosionar los
fundamentos de los gobiernos democráticos. Al aprovechar la hipersensibilidad
de los sistemas sociales a pequeños cambios —el llamado "efecto
mariposa"—, estos movimientos buscan generar una desestabilización
sistémica que haga colapsar la confianza institucional.
1. La amplificación
de la incertidumbre como estrategia
La teoría del caos
postula que en sistemas complejos e inestables, variaciones mínimas en las
condiciones iniciales pueden derivar en resultados masivos e imprevisibles. Los
líderes populistas aplican este principio mediante la disrupción constante
del discurso público. En lugar de proponer programas de gobierno
estructurados, utilizan la inteligencia artificial y las redes sociales para
inyectar miles de narrativas contradictorias por hora, una tendencia que se ha
agudizado en 2026, que vulgarmente se conoce como, “inundar de mierda la
zona”. Este bombardeo informativo satura los mecanismos de verificación
democráticos, que no pueden reaccionar a "velocidad digital",
provocando que la verdad se fragmente y el ciudadano caiga en la apatía o el
cinismo.
2. La creación de
"Atractores Extraños" en la polarización
En la dinámica de
sistemas, un "atractor" es un estado hacia el cual el sistema tiende
a evolucionar. El populismo construye su propio "atractor" mediante
la división binaria entre "el pueblo" y "la élite". Al forzar
incidentes menores y convertirlos en crisis existenciales (guerras culturales o
pánicos morales), los movimientos populistas empujan al sistema democrático
fuera de su punto de equilibrio. El caos resultante no es un fin en sí mismo,
sino un medio para que el líder aparezca como la única fuerza capaz de imponer
orden en el desorden que él mismo ha fomentado o catalizado.
3. Casos recientes y
erosión institucional (2025-2026)
A inicios de 2026,
observamos cómo esta táctica de "caos controlado" ha facilitado el
retroceso democrático global. Por primera vez en décadas, el número de
autocracias supera al de democracias. Casos recientes en Europa y América
muestran patrones similares:
- Deslegitimación
de procesos electorales.- El uso de sospechas infundadas para
crear un clima de duda permanente sobre la soberanía popular.
- Explotación de
crisis externas.- La instrumentalización de la inflación y las crisis
migratorias no para buscar soluciones, sino para agravar la sensación de
desgobierno.
- Asalto a los
contrapesos.- Una
vez que el sistema está sumido en la confusión, se ejecutan cambios de
régimen que buscan "blindar" el poder contra futuras
alternancias, presentándolos como la "voluntad del pueblo"
frente a un sistema corrupto.
CONCLUSIÓN
El uso de la teoría
del caos por parte de los populismos representa una evolución sofisticada de la
demagogia tradicional. Ya no se trata solo de convencer, sino de romper la
capacidad de comprensión del ciudadano.
En 2026, el desafío
para las democracias liberales no es solo defender sus instituciones, sino
aprender a gestionar la complejidad y la velocidad del entorno digital para
evitar que el desorden sea la puerta de entrada a regímenes autoritarios. La
democracia solo sobrevive si el orden institucional es capaz de procesar el
conflicto sin desintegrarse en el caos.
POSDATA
Por cierto, no corran tanto los
de Vox y los del PP, para ensuciar la memoria de las víctimas mortales de los accidentes
ferroviarios (cuando sus cuerpos todavía no se han enfriado) e insultar a sus familiares.
Que tiempo habrá para demostrar a la gente lo farsantes y mentirosos que son en ambos partidos.
Fuente: Redacción
ANEXO I
Metáfora del Gato de
Schrödinger en política
- Superposición de
estados.- Un adelanto electoral, problema político, propuesta de reforma o candidato, pueden estar en
un estado de "vivo y muerto" (ser viable / no viable,
aceptado/rechazado) hasta que se observa su resultado o se toma una
decisión.
- El acto de
observación (la "apertura de la caja")
- El voto.- Las elecciones
actúan como el acto de observación que obliga a una opción a definirse,
colapsando la incertidumbre en una victoria o derrota.
- La acción
ciudadana.- La
protesta, la participación o la asunción de riesgos por parte de los
ciudadanos para exigir cambios, como abrir la caja para ver si una
reforma está viva o muerta, es esencial.
- El dilema de la
indefinición.- La
parálisis política, la falta de liderazgo o el exceso de prudencia pueden
dejar a la democracia en una "caja", donde las posibilidades
siguen superpuestas sin una resolución clara, permitiendo que el populismo
o la inacción crezcan.
Implicaciones para la
democracia
- Necesidad de
decisión.- La
paradoja subraya que, para que la democracia avance, se necesita valentía
para tomar decisiones y "abrir la caja", aceptando que un
resultado se definirá, incluso si conlleva riesgos.
- Liderazgo y
acción.- La
figura del líder o el ciudadano activo es clave para ser el observador que
define la realidad política, evitando que la incertidumbre se perpetúe y
se convierta en una enfermedad democrática.
- Riesgo y reforma.-
La
verdadera reforma (o la vida democrática) surge al atreverse a actuar y
visibilizar los cambios, no al permanecer en la duda de si funcionan o no.
En resumen, el gato
de Schrödinger se usa como una analogía para ilustrar que la democracia no
puede vivir eternamente en la incertidumbre; requiere observación (voto,
participación) y acción para "colapsar" las funciones de onda
políticas en realidades concretas, asumiendo el riesgo inherente a toda
decisión
Fuente: Redacción
