19 de marzo de 2026

Organismos internacionales plasman el desmantelamiento sin precedentes de la democracia en Estados Unidos. Y constata, que España, a pesar de PP y Vox, es una democracia estable.

 Informe realizado por V-Dem Institute, encargado de conceptualizar y medir la democracia, alerta que EEUU pierde estatus de “democracia liberal” por primera vez en 50 años.

Democracia, discurso político y realidad empírica, mirados desde el informe V-Dem 2026

En los últimos meses, el concepto de democracia ha adquirido una centralidad indiscutible en el discurso político contemporáneo. 

En el caso de España, su uso ha sido especialmente intenso y, en ocasiones, profundamente polémico. Diversos actores políticos han recurrido a este término no solo como ideal normativo, sino como herramienta retórica para deslegitimar al adversario. Así, figuras como Isabel Díaz Ayuso o representantes de Vox han acusado al Ejecutivo liderado por Pedro Sánchez de conducir al país hacia una supuesta deriva autoritaria, llegando incluso a establecer paralelismos con regímenes opresivos de América Latina.

Sin embargo, más allá de la confrontación política, resulta pertinente contrastar estas afirmaciones con análisis sistemáticos y comparados sobre el estado de la democracia en el mundo. En este sentido, el trabajo del politólogo sueco Staffan Lindberg y el V-Dem Institute se presenta como una referencia fundamental. Desde su fundación en 2014, esta institución ha desarrollado una de las bases de datos más completas para medir la calidad democrática a nivel global.

El informe V-Dem Democracy Report 2026 ofrece un panorama preocupante: aproximadamente el 74% de la población mundial vive bajo algún tipo de autocracia, mientras que cerca de una cuarta parte de los países experimenta procesos de retroceso democrático. Además, el nivel global de democracia ha descendido hasta cifras comparables a finales de los años setenta, lo que sugiere una tendencia regresiva sostenida en las últimas décadas.

En este contexto, España aparece implícitamente integrada dentro del grupo de democracias europeas estables. Este dato resulta especialmente relevante, ya que contrasta de manera significativa con el discurso político que denuncia una supuesta crisis sistémica del modelo democrático español. Si bien toda democracia es susceptible de mejora y enfrenta desafíos constantes, los indicadores internacionales no avalan la idea de una deriva autoritaria en el caso español.

En cambio, el informe sí identifica con claridad focos de preocupación en otras democracias consolidadas, siendo el caso de Estados Unidos particularmente significativo. Según el análisis del V-Dem Institute, el país ha dejado de ser considerado una “democracia liberal”, categoría que implica no solo la celebración de elecciones, sino también la garantía efectiva de derechos civiles, la separación de poderes y la existencia de controles institucionales robustos. Este cambio supone una ruptura histórica tras más de medio siglo de estabilidad en esa clasificación.

El deterioro democrático en Estados Unidos destaca no solo por su magnitud, sino también por su rapidez

En apenas un año, el índice de democracia liberal ha sufrido un retroceso del 24%, provocando una caída en el ranking global del puesto 20 al 51. Este fenómeno ha sido calificado como un caso de “autocratización acelerada”, una dinámica poco habitual en democracias consolidadas.

Entre los factores que explican este proceso, el informe señala una creciente concentración de poder en el Ejecutivo, acompañada de un debilitamiento del poder Legislativo. Asimismo, se observa una erosión de los mecanismos de control institucional, incluyendo tribunales y organismos independientes. A esto se añade una creciente politización de la administración pública, donde la lealtad política comienza a primar sobre la profesionalidad, comprometiendo la neutralidad del Estado.

Otro elemento especialmente crítico es el deterioro de la integridad del sistema electoral. Aunque las elecciones continúan celebrándose, las presiones sobre actores clave del proceso generan dudas sobre su equidad y transparencia. En conjunto, estos factores configuran un escenario en el que Estados Unidos se aproxima a lo que el informe denomina una “democracia electoral degradada”.

En conclusión, el contraste entre el discurso político y los datos empíricos pone de manifiesto la importancia de recurrir a análisis rigurosos en el debate público. 

Mientras que en España la retórica política tiende a dramatizar la situación democrática, los indicadores internacionales sitúan al país dentro de parámetros de estabilidad en ese sentido. 

Por el contrario, el caso estadounidense evidencia que incluso las democracias más consolidadas no son inmunes al deterioro

En un contexto global de retroceso democrático, resulta más necesario que nunca preservar el rigor analítico y evitar la banalización de conceptos fundamentales como la democracia.

Fuente: El Plural.com