Informe realizado por V-Dem Institute, encargado de conceptualizar y medir la democracia, alerta que EEUU pierde estatus de “democracia liberal” por primera vez en 50 años.
Democracia,
discurso político y realidad empírica, mirados desde el informe V-Dem 2026
En el caso de España, su
uso ha sido especialmente intenso y, en ocasiones, profundamente polémico.
Diversos actores políticos han recurrido a este término no solo como ideal
normativo, sino como herramienta retórica para deslegitimar al adversario. Así,
figuras como Isabel Díaz Ayuso o representantes de Vox han acusado al Ejecutivo
liderado por Pedro Sánchez de conducir al país hacia una supuesta deriva
autoritaria, llegando incluso a establecer paralelismos con regímenes opresivos
de América Latina.
Sin
embargo, más allá de la confrontación política, resulta pertinente contrastar
estas afirmaciones con análisis sistemáticos y comparados sobre el estado de la
democracia en el mundo. En este sentido, el trabajo del politólogo sueco
Staffan Lindberg y el V-Dem Institute se presenta como una referencia
fundamental. Desde su fundación en 2014, esta institución ha desarrollado una
de las bases de datos más completas para medir la calidad democrática a nivel
global.
El
informe V-Dem Democracy Report 2026 ofrece un panorama preocupante:
aproximadamente el 74% de la población mundial vive bajo algún tipo de
autocracia, mientras que cerca de una cuarta parte de los países experimenta
procesos de retroceso democrático. Además, el nivel global de democracia ha
descendido hasta cifras comparables a finales de los años setenta, lo que
sugiere una tendencia regresiva sostenida en las últimas décadas.
En
este contexto, España aparece implícitamente integrada dentro del grupo de
democracias europeas estables. Este dato resulta especialmente relevante, ya
que contrasta de manera significativa con el discurso político que denuncia una
supuesta crisis sistémica del modelo democrático español. Si bien toda
democracia es susceptible de mejora y enfrenta desafíos constantes, los
indicadores internacionales no avalan la idea de una deriva autoritaria en el
caso español.
En
cambio, el informe sí identifica con claridad focos de preocupación en otras
democracias consolidadas, siendo el caso de Estados Unidos particularmente
significativo. Según el análisis del V-Dem Institute, el país ha dejado de ser
considerado una “democracia liberal”, categoría que implica no solo la
celebración de elecciones, sino también la garantía efectiva de derechos
civiles, la separación de poderes y la existencia de controles institucionales
robustos. Este cambio supone una ruptura histórica tras más de medio siglo de
estabilidad en esa clasificación.
El deterioro democrático en Estados Unidos destaca no solo por su magnitud, sino también por su rapidez.
En apenas un año, el índice de democracia liberal ha
sufrido un retroceso del 24%, provocando una caída en el ranking global del
puesto 20 al 51. Este fenómeno ha sido calificado como un caso de
“autocratización acelerada”, una dinámica poco habitual en democracias
consolidadas.
Entre
los factores que explican este proceso, el informe señala una creciente
concentración de poder en el Ejecutivo, acompañada de un debilitamiento del
poder Legislativo. Asimismo, se observa una erosión de los mecanismos de
control institucional, incluyendo tribunales y organismos independientes. A
esto se añade una creciente politización de la administración pública, donde la
lealtad política comienza a primar sobre la profesionalidad, comprometiendo la
neutralidad del Estado.
Otro
elemento especialmente crítico es el deterioro de la integridad del sistema
electoral. Aunque las elecciones continúan celebrándose, las presiones sobre
actores clave del proceso generan dudas sobre su equidad y transparencia. En
conjunto, estos factores configuran un escenario en el que Estados Unidos se
aproxima a lo que el informe denomina una “democracia electoral degradada”.
En conclusión, el contraste entre el discurso político y los datos empíricos pone de manifiesto la importancia de recurrir a análisis rigurosos en el debate público.
Mientras que en España la retórica política tiende a dramatizar la situación democrática, los indicadores internacionales sitúan al país dentro de parámetros de estabilidad en ese sentido.
Por el contrario, el caso estadounidense evidencia que incluso las democracias más consolidadas no son inmunes al deterioro.
En un
contexto global de retroceso democrático, resulta más necesario que nunca
preservar el rigor analítico y evitar la banalización de conceptos
fundamentales como la democracia.
Fuente: El Plural.com
