Los
radares que la empresa española Indra, fabricará en Córdoba, están diseñados
para frenar a los drones Shahed que están revolucionando las tácticas
militares en Ucrania y Oriente Medio
INTRODUCCIÓN
Los radares
Nemus representan un gran avance en la capacidad defensiva europea frente a una
amenaza que ha transformado radicalmente el panorama bélico internacional. Los
drones Shahed iraníes, con su sencillez, bajo coste y letal efectividad, han
inaugurado una nueva era de guerra asimétrica que obliga a repensar las
estrategias de defensa convencionales. La respuesta española a este desafío
sistémico posiciona a la ciudad andaluza como epicentro de la innovación
defensiva europea, con implicaciones que trascienden lo meramente tecnológico
para adentrarse en consideraciones geopolíticas de envergadura global.
La
Revolución de los drones Shahed, un cambio de paradigma
Desde
su irrupción masiva en agosto de 2022, los drones Shahed han subvertido las
reglas del juego militar establecidas durante décadas. La diferencia de coste
es tan abismal que resulta casi incomprensible desde la lógica tradicional de
la guerra: mientras un misil convencional alcanza los quince millones de
dólares, un Shahed cuesta entre veinte y treinta y cinco mil. Esta brecha
económica no representa simplemente una ventaja financiera, sino un cambio
fundamental en la ecuación costo-beneficio de la guerra moderna.
La
plataforma Just Security, en su análisis especializado, ha calificado
acertadamente estos dispositivos como la "columna vertebral" de los
ataques rusos dirigidos a agotar defensas, maximizar daños y aterrorizar
poblaciones civiles. No se trata únicamente de una herramienta militar, sino de
un instrumento de terror de masas que ha probado su eficacia en múltiples
teatros de operaciones.
Características
Técnicas y Vulnerabilidades Estratégicas
El
Royal United Services Institute británico ha destacado la "ingeniosa
simplicidad" de estos drones, una característica que constituye
simultáneamente su mayor fortaleza y su talón de Aquiles. Fabricados con fibra
de carbono y estructura de panal, pueden ser ensamblados por prácticamente
cualquier técnico, lo que democratiza la capacidad de producción y multiplica
exponencialmente el riesgo de proliferación.
Las dos
variantes principales —Shahed 131 y 136— presentan características operativas
formidables. La primera despliega 2,2 metros de envergadura, hasta veinte kilos
de explosivos y un alcance de entre setecientos y mil kilómetros. La segunda,
más potente, alcanza los 2,5 metros, cuarenta kilos de carga explosiva y hasta
dos mil kilómetros de distancia. Pero quizás su ventaja más significativa
radica en su capacidad para volar a baja altura, haciéndolos
"frustrantemente" difíciles de detectar mediante sistemas
convencionales.
Sin
embargo, una vez detectados, resultan relativamente vulnerables frente a
defensas antiaéreas tradicionales. Esta contradicción fundamental —difíciles de
encontrar, pero fáciles de derribar una vez localizados— define precisamente el
problema que Indra aborda con sus radares Nemus.
Los
Radares Nemus. La Respuesta Europea a un Desafío Sistémico
Frente
a esta amenaza multidimensional, los radares Nemus que Indra fabricará en
Córdoba representan la más avanzada respuesta defensiva europea. Basados en
tecnología AESA (radar de barrido electrónico) y concebidos para pequeñas
dimensiones y versatilidad táctica, estos dispositivos están específicamente
diseñados para detectar, identificar y rastrear precisamente aquello que los
Shahed representan.
Sus
capacidades operativas son formidables: detectan no solo drones y microdrones,
sino también misiles anticarro, lanzagranadas y municiones de tipo flecha. Más
significativamente, están dotados para discriminar "falsos blancos" y
resistir intentos de interferencia mediante técnicas de jamming, además de
operar en condiciones meteorológicas extremas. En mayo de 2025, superaron
exitosamente pruebas en carros de combate Leopard, demostrando su viabilidad
operativa en el entorno más exigente posible.
Complementando
esta capacidad táctica, Indra también fabricará en Córdoba los dispositivos S3D
y LDR25, diseñados para detectar amenazas a más larga distancia, incluyendo
drones, misiles balísticos y otras amenazas aéreas. Este enfoque integral
—corto, medio y largo alcance— proporciona una arquitectura defensiva
multinivel que aborda el problema desde múltiples ángulos.
Implicaciones
Geopolíticas y Estratégicas
La
decisión de concentrar esta producción en Córdoba tiene implicaciones que
trascienden lo puramente industrial. Representa un reconocimiento explícito de
que Europa debe desarrollar capacidades defensivas autónomas frente a amenazas
asimétricas que erosionan la seguridad del flanco oriental de la OTAN y
amenazan vitales intereses en Oriente Medio.
Indra
proyecta crear cuatrocientos cincuenta empleos y producir cien radares anuales,
cifras que, aunque modestas en términos globales, resultan significativas para
una ciudad como Córdoba y ejemplifican la reconfiguración industrial que la
nueva realidad geopolítica está impulsando.
El
silencio de Indra respecto a aspectos estratégicos del Nemus, así como la
ausencia de comentarios del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, refleja
la sensibilidad clasificada de estas cuestiones, indicando que estamos ante
sistemas de defensa de máxima relevancia nacional.
La
Evolución de los Shahed: De lo Secreto a lo Estratégico
Comprender
plenamente la amenaza requiere contextualizar la evolución de estos sistemas.
Su primera aparición documentada se remonta a septiembre de 2019, cuando los
huzíes yemeníes lanzaron ataques contra instalaciones petroleras saudíes. Irán
mantuvo entonces silencio sobre su arma secreta. Dos años después, en julio de
2021, el Mercer Street fue alcanzado con un dispositivo idéntico. En septiembre
de 2021, Israel reveló públicamente la existencia del Shahed 136, e Irán lo
presentó oficialmente en ejercicios militares en diciembre.
La
guerra de Ucrania proporcionó el escenario perfecto para estrenar masivamente
esta nueva arma. La colaboración tecnológica entre Irán y Rusia ha
intensificado su potencial destructivo, transformando un arma experimental en
una herramienta sistemática de terror y presión militar.
Reflexión
Final
Los
radares Nemus que Córdoba fabricará no son simplemente instrumentos
tecnológicos. Representan la respuesta europea a un desafío sistémico que ha
probado ser capaz de paralizando economías, generando crisis energéticas y
provocando muertes masivas de civiles. En un mundo donde la "ingeniosa
simplicidad" de dispositivos económicos amenaza el statu quo estratégico,
las soluciones como los Nemus no son lujos sino necesidades existenciales.
Córdoba, con esta fabricación, se posiciona en la vanguardia de la defensa europea frente a la guerra asimétrica del siglo XXI, confirmando que la innovación tecnológica sigue siendo el instrumento fundamental para mantener el equilibrio estratégico en un mundo cada vez más volátil e impredecible.
Fuente: El Diario.es
