27 de septiembre de 2026

ANÁLISIS. Del Derecho a la vivienda en España, entre Obligaciones Internacionales y Vacíos Legales

 INTRODUCCIÓN

El caso de Maricarmen, una mujer de 87 años desahuciada de su vivienda en Madrid a pesar de una medida cautelar de Naciones Unidas, trasciende la anécdota personal para convertirse en un síntoma de profundas deficiencias estructurales en la protección del derecho a la vivienda en España. 


La entrevista a Koldo Casla, relator especial de la ONU para la Vivienda, revela una brecha inquietante entre los compromisos internacionales suscritos por el Estado español y su aplicación real en los tribunales nacionales. Este ensayo examina las dimensiones jurídicas, políticas y éticas de esta situación, analizando cómo las carencias normativas y la falta de voluntad política han permitido que un tratado internacional vinculante fuera ignorado en favor de una interpretación restrictiva de la legislación interna.

El Incumplimiento de Obligaciones Internacionales

Cuando la jueza decidió no suspender el desahucio de Maricarmen a pesar de la medida cautelar del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, España cometió una violación clara de sus compromisos internacionales. Casla es enfático en este punto: el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales es un tratado vinculante que España ha ratificado, reconocido incluso en la Constitución española y que goza de prevalencia sobre la Ley Orgánica del Poder Judicial.

La paradoja es reveladora: la magistrada aplicó una ley menor (LOPJ) para eludir una obligación constitucional (el tratado internacional). Esto no es un vacío legal accidental, sino una decisión deliberada de no aplicar derecho de rango superior. Como señala Casla, "la jueza ha decidido no aplicar el tratado", lo que sitúa el problema no solo en la legislación, sino en la interpretación y voluntad de los jueces españoles.

Esta violación tiene consecuencias inmediatas. Incluso si el Comité DESC llegara a concluir en el fondo que no ha habido violación del derecho a la vivienda, el mero incumplimiento de la medida cautelar constituye ya una violación de un tratado internacional. España se ha colocado, así, en una posición de incumplidor de derecho internacional ante un órgano de control de Naciones Unidas.

Las Carencias Estructurales del Sistema Español

El caso de Maricarmen no es un fallo aislado, sino la manifestación de carencias sistémicas en tres niveles:

Primero, la ausencia de análisis de proporcionalidad obligatorio.- La Ley de Enjuiciamiento Civil española no garantiza que en cada desahucio se realice un análisis de proporcionalidad entre los derechos en conflicto. Aunque desde 2019 existe la posibilidad de incluirlo, no es obligatorio. En el caso de Maricarmen, el contraste es brutal: de un lado, los intereses financieros de un fondo de inversión; del otro, el derecho a la vivienda de una mujer de 87 años con una pensión de 1.300 euros que llevaba 71 años en su hogar. Sin un análisis de proporcionalidad riguroso, la vulneración del derecho social es inevitable.

Un verdadero análisis de proporcionalidad, tal como exige el derecho internacional, debe examinar las circunstancias personales de la inquilina (edad, discapacidad, situación de vulnerabilidad, presencia de menores), pero también el perfil del arrendador. No es equivalente desahuciar a favor de un pequeño propietario que depende del alquiler para vivir que favorecer a un fondo de inversión para el cual la vivienda es un mero instrumento financiero. Sin embargo, la ley española tiende a tratar ambos casos de forma idéntica.

Segundo, la falta de coordinación entre administraciones.- La responsabilidad para evitar el sinhogarismo recae en municipios y comunidades autónomas, pero sus respuestas son radicalmente distintas. No es lo mismo un desahucio en Navarra que en Madrid. Esta desigualdad territorial en derechos fundamentales es una anomalía democrática que el Derecho Internacional de Derechos Humanos no permite. Las obligaciones de protección del derecho a la vivienda no pueden ser optativas ni variar según la geografía administrativa.

Tercero, la ausencia de regulación del mercado de grandes tenedores.-Cuando un fondo de inversión compra un bloque entero con 14 pisos, la legislación española no le impone límites claros respecto a las facultades de expulsión. Esto genera un mercado especulativo donde la vivienda es tratada puramente como activo financiero, sin consideración alguna por su naturaleza de bien social esencial.

La Cuestión de la Discriminación Histórica

Un aspecto particularmente grave que Casla subraya es cómo la discriminación legal histórica de las mujeres ha llegado hasta el presente. Maricarmen no habría sido desahuciada de no ser por una segunda subrogación causada a su vez por una primera subrogación que se debió a una ley franquista que prohibía a las mujeres ser propietarias. Esta cadena de injusticia legal muestra cómo las violaciones de derechos no permanecen en el pasado, sino que se perpetúan en el presente a través de estructuras legales obsoletas nunca completamente reformadas.

El análisis de proporcionalidad internacional debe, como menciona Casla, considerar esta dimensión discriminatoria. No se puede separar el caso de Maricarmen de la historia de violencia legal contra las mujeres que lo originó.

La Magnitud del Problema

Los números hablan por sí solos: de los 145 casos ante el Comité DESC en 2024, 133 eran sobre España, la mayoría relacionados con desahucios. España no es un caso aislado dentro del sistema de la ONU; es prácticamente el caso. Esto sugiere que el problema no es una excepción sino una característica estructural del sistema español de protección de la vivienda.

Además, la respuesta de los jueces es inconsistente. Algunos han suspendido desahucios ante medidas cautelares de la ONU; otros los han ejecutado como en el caso de Maricarmen. Esto revela la falta de criterios uniformes y la necesidad de claridad legal.

Responsabilidades Distribuidas

Casla identifica una cadena de responsabilidades que merece análisis:

  1. Las Cortes Generales son responsables de modificar la Ley de Enjuiciamiento Civil para garantizar análisis de proporcionalidad obligatorio y de aclarar explícitamente en la Ley Orgánica del Poder Judicial que las medidas cautelares de órganos internacionales deben ser respetadas.
  2. Los jueces tienen una responsabilidad inmediata en aplicar correctamente el derecho de rango superior (el tratado internacional sobre el derecho a la vivienda), aunque también necesitan orientación legislativa clara.
  3. Municipios y comunidades autónomas deben ejercer sus competencias de manera coherente y garantista, sin que el derecho a la vivienda dependa de la geografía administrativa.
  4. Todas las administraciones son responsables de regular adecuadamente el mercado privado de vivienda y de invertir en vivienda pública, aspectos donde España manifiesta un claro déficit.

La Movilización Social y Sus Límites

El hecho de que el caso de Maricarmen haya generado una movilización social significativa, con apoyo de artistas, músicos y el Sindicato de Inquilinas, contrasta con la pasividad institucional. Esto sugiere que el problema no es falta de conciencia pública, sino falta de decisión política. La empatía social hacia una mujer de 87 años desahuciada existe; lo que falta es su traducción en acción legal y legislativa.

Casla señala acertadamente que el caso de Maricarmen no es único. La movilización alrededor de él es importante, pero también requiere universalización: hay que evitar que casos similares dependan de la capacidad de cada persona para movilizar la atención mediática.

Reflexiones Finales: Entre la Ley y la Justicia

El caso de Maricarmen expone una tensión fundamental en el Estado de derecho español: la diferencia entre legalidad y justicia. Una jueza ha actuado legalmente (aplicando la LOPJ), pero injustamente, porque ha preferido una ley menor sobre un derecho constitucional y una obligación internacional. Esta inversión de jerarquías normativas es característica de sistemas donde los derechos sociales son considerados aspiracionales en lugar de exigibles.

La solución requiere cambios en múltiples niveles. Legislativamente, es necesario clarificar y fortalecer el estatus de los derechos internacionales en el ordenamiento interno. Judicialmente, es preciso que los jueces entiendan que aplicar un tratado internacional vinculante no es una opción sino una obligación constitucional. Administrativamente, las comunidades autónomas y municipios deben ejercer sus competencias de manera garantista. Finalmente, en el nivel político más general, España necesita reconceptualizar la vivienda no como bien de mercado sino como derecho fundamental que requiere intervención pública y regulación clara.

El relator de la ONU para la Vivienda observa desde Londres una España que ha suscrito los compromisos internacionales correctos pero que falla en su implementación más elemental. El caso de Maricarmen no debería haber llegado a Naciones Unidas; debería haberse resuelto en los tribunales españoles con respeto al derecho internacional que la propia Constitución española reconoce. Que no haya sido así no es un fallo del derecho, sino de la política y de la voluntad institucional de aplicarlo.

POSDATA

Resulta aclaratorio y muy significativo, la ausencia total de empatía mostrada por los líderes de la oposición española de PP y Vox, hacia el caso del desahucio (gracias a una ley franquista) a Mari Carmen de 87 años y un 50% de discapacidad, y en general también hacia los 25.000 desahucios producidos en España anualmente, que supongo muchos de ellos también en situación de vulnerabilidad (algunos se han llegado a suicidar). Y también demuestra el racismo y su indiferencia hacia los derechos humanos, con el desprecio que evidencian hacia la crisis humanitaria que sigue ocurriendo en Ceuta con los migrantes, donde las autonomías gobernadas por PP y Vox, se niegan a arrimar al hombro para ayudar a solucionar dicha crisis humanitaria, y así cumplir con el Derecho Internacional. Para luego tener que aguantar a estos fascistas que vayan presumiendo de ser los defensores de los fondos buitre en España, aunque por lo que sea, la mayoría recibe requerimientos de  Hacienda, cuando no de los juzgados.

Pero siempre nos quedará el consuelo, que en esta vida o en la otra,  a todos los cerdos les llega su San Martín.

Fuente: Publico.es

TECNOLOGÍA. Del encarecimiento de los smartphones por la IA y del riesgo de una nueva brecha digital

 INTRODUCCIÓN

  La expansión de la inteligencia artificial está transformando numerosos sectores de la economía mundial, pero sus efectos no se limitan al desarrollo de nuevas aplicaciones y servicios digitales. 

El crecimiento de esta tecnología también está generando una fuerte demanda de semiconductores y componentes electrónicos, especialmente de memorias, lo que está provocando un aumento significativo de sus precios. Esta situación afecta directamente a la industria de los teléfonos inteligentes y podría tener consecuencias especialmente graves para las personas con menores ingresos.

Según el informe The State of Mobile Internet Connectivity 2026, publicado por la GSMA, el fuerte incremento del precio de las memorias y la presión sobre el suministro de componentes podrían provocar en 2026 la mayor caída de envíos de smartphones registrada hasta el momento. La situación resulta especialmente preocupante porque los teléfonos móviles constituyen una herramienta fundamental para acceder a internet, a la educación, a los servicios financieros y a numerosas oportunidades económicas. Por ello, el encarecimiento de los dispositivos no representa únicamente un problema para la industria tecnológica, sino también un posible obstáculo para la reducción de la brecha digital mundial.

El impacto de la inteligencia artificial sobre los componentes

Uno de los principales factores detrás del aumento de los precios es el crecimiento de la demanda de semiconductores destinados a centros de datos y sistemas de inteligencia artificial. Los fabricantes están destinando una proporción cada vez mayor de su capacidad productiva a componentes de alto rendimiento utilizados en estas aplicaciones. Como consecuencia, disminuye la disponibilidad de componentes para otros mercados, entre ellos el de los teléfonos móviles.

Las memorias tienen una importancia fundamental en el funcionamiento de un smartphone. Por un lado, las memorias DRAM permiten ejecutar aplicaciones y procesos, mientras que las memorias NAND se utilizan para almacenar fotografías, vídeos, aplicaciones y otros archivos. En los dispositivos actuales, tecnologías como LPDDR5X se emplean como memoria RAM y UFS 4.0 como almacenamiento interno.

El problema no se limita a las tecnologías más modernas. La presión sobre la capacidad de fabricación también está afectando a componentes anteriores que todavía son esenciales para los teléfonos económicos. Un ejemplo es la memoria LPDDR4, utilizada en numerosos dispositivos de gama de entrada. Aunque se trata de una tecnología más antigua, su encarecimiento resulta especialmente problemático porque estos componentes se utilizan precisamente en teléfonos cuyo objetivo es mantener precios reducidos.

Durante el segundo trimestre de 2026, los precios de las memorias para teléfonos aumentaron entre un 80% y un 90%, después de haberse duplicado ya entre el tercer trimestre de 2025 y el primero de 2026. En consecuencia, la memoria representa actualmente casi el 50% del coste total de fabricación de los smartphones cuyo precio mayorista es inferior a 200 dólares, aproximadamente el doble que anteriormente.

El aumento de los precios y la caída de los envíos

El incremento de los costes de producción está comenzando a trasladarse a los consumidores. Algunos smartphones comercializados en mercados emergentes han aumentado su precio hasta un 40% respecto a sus versiones anteriores. En otros casos, los precios en las tiendas han llegado a incrementarse hasta un 70% apenas unos meses después del lanzamiento, debido a la necesidad de los fabricantes de compensar el encarecimiento de los componentes.

Esta situación podría tener un impacto considerable sobre el mercado mundial. La GSMA y Counterpoint Research prevén que los envíos de smartphones disminuyan un 14% durante 2026. Esto supondría una reducción aproximada de 174 millones de dispositivos respecto a 2025 y constituiría la mayor caída anual registrada hasta ahora.

El segmento más afectado sería el de los teléfonos cuyo precio es inferior a 100 dólares, con una caída prevista del 36%, equivalente a unos 90 millones de unidades menos. Esta disminución resulta especialmente significativa porque los teléfonos económicos desempeñan un papel fundamental en los países de ingresos bajos y medios, donde el precio del dispositivo representa una de las principales barreras para acceder a internet móvil.

La brecha digital como consecuencia social

El problema adquiere una dimensión todavía mayor cuando se analiza desde la perspectiva de la brecha digital. La falta de acceso a internet no depende exclusivamente de la existencia de redes móviles. También es necesario que las personas puedan adquirir dispositivos compatibles y asumir los costes asociados a su utilización.

La GSMA calcula que aproximadamente 3.400 millones de personas no utilizaban internet móvil a finales de 2025. De ellas, alrededor de 3.100 millones vivían en zonas donde ya existía cobertura de banda ancha móvil, pero no utilizaban el servicio. Una parte importante de esta población se encuentra, por tanto, ante una denominada brecha de uso: existe infraestructura disponible, pero las personas no pueden o no quieren utilizarla.

Entre las principales causas se encuentra el precio de los dispositivos. Según las estimaciones de la GSMA, alrededor del 70% de las personas que forman parte de esta brecha de uso no acceden a internet móvil porque no disponen de un teléfono compatible o porque no pueden asumir su coste.

La situación es particularmente preocupante en el África subsahariana. La GSMA estima que los envíos de smartphones en esta región disminuirán más de un 25% durante 2026, con unos 16 millones de dispositivos menos. Además, incluso antes del último incremento de los precios de las memorias, adquirir un smartphone básico representaba a finales de 2025 un esfuerzo económico considerable. Para el 20% más pobre de la población de los países de ingresos bajos y medios, el coste de un teléfono básico equivalía de media al 44% de sus ingresos mensuales. En el África subsahariana, esta proporción alcanzaba el 76%.

Estas cifras muestran que un incremento relativamente pequeño del precio de un dispositivo puede tener consecuencias muy diferentes dependiendo del nivel de ingresos de los consumidores. Para una persona con ingresos elevados, un aumento del precio puede significar simplemente retrasar la compra o elegir otro modelo. Para una persona con recursos limitados, puede significar directamente quedar excluida del acceso a internet móvil.

El desafío de los smartphones ultrabaratos

La situación también pone en peligro los esfuerzos realizados por fabricantes y operadores para desarrollar teléfonos inteligentes especialmente económicos. Durante los últimos años se han impulsado dispositivos 4G con precios situados aproximadamente entre los 20 y los 40 dólares, con el objetivo de facilitar la incorporación de nuevos usuarios a internet.

Sin embargo, mantener estos precios se vuelve cada vez más difícil cuando aumenta el coste de los componentes. El problema es especialmente importante porque reducir el precio de los dispositivos puede tener un efecto considerable sobre la incorporación de nuevos usuarios al mundo digital.

Los cálculos de la GSMA muestran precisamente esta relación entre precio y acceso. Según sus modelos, un smartphone de 30 dólares podría permitir que alrededor de 1.600 millones de personas adicionales se incorporasen al mercado digital. Si el precio descendiera hasta los 20 dólares, el potencial aumentaría hasta aproximadamente 2.200 millones de personas que actualmente viven en zonas con cobertura de banda ancha móvil.

Estas estimaciones permiten comprender que el precio de un smartphone no es únicamente una cuestión comercial. También puede convertirse en un factor determinante para el acceso a la educación, la información, los servicios bancarios, las oportunidades laborales y otros recursos disponibles a través de internet.

Un problema que requiere respuestas coordinadas

La ralentización del acceso a internet móvil ya comenzó a observarse durante 2025. Ese año se incorporaron aproximadamente 160 millones de nuevos usuarios únicos de internet móvil en todo el mundo, frente a los 190 millones registrados en 2024. Si el precio de los dispositivos continúa aumentando, existe el riesgo de que esta desaceleración se prolongue.

Ante esta situación, la GSMA plantea la necesidad de establecer conversaciones entre fabricantes de chips, entidades financieras multilaterales y organismos reguladores. El objetivo sería encontrar mecanismos que permitan reducir el impacto del encarecimiento de los componentes sobre los teléfonos de menor precio.

La dificultad consiste en encontrar un equilibrio entre dos procesos tecnológicos importantes. Por un lado, la inteligencia artificial requiere enormes cantidades de capacidad informática y de componentes avanzados. Por otro, la expansión de la conectividad móvil necesita dispositivos asequibles que puedan llegar a personas que todavía no utilizan internet. El crecimiento de un sector tecnológico no debería convertirse involuntariamente en un obstáculo para la inclusión digital de otros sectores de la población.

CONCLUSIÓN

El aumento del precio de los componentes de los smartphones demuestra que los cambios tecnológicos pueden producir consecuencias que van mucho más allá del sector en el que se originan. El crecimiento de la inteligencia artificial está impulsando una demanda extraordinaria de semiconductores y memorias, pero esta situación está generando tensiones en el suministro que afectan también a los teléfonos móviles.

El problema adquiere una dimensión especialmente relevante en los dispositivos económicos, donde el coste de la memoria representa actualmente una parte mucho mayor del precio de fabricación. El encarecimiento de estos teléfonos puede reducir sus ventas y dificultar el acceso a internet de millones de personas, especialmente en países de ingresos bajos y medios y, de manera destacada, en el África subsahariana.

Por tanto, la posible caída de los envíos de smartphones en 2026 no debe analizarse únicamente como una cuestión relacionada con el mercado tecnológico. También representa un desafío para la inclusión digital. Mientras millones de personas todavía viven en zonas con cobertura móvil pero no utilizan internet, el precio del dispositivo continúa siendo una barrera fundamental. Mantener smartphones accesibles será, en consecuencia, una cuestión importante para evitar que la expansión de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial contribuya indirectamente a ampliar las desigualdades existentes en el acceso al mundo digital.

Fuente: Cinco Dias