Su
relevancia no reside solo en casos concretos, sino en lo que revelan sobre la
vulnerabilidad del debate público español ante campañas diseñadas desde el
extranjero.
El informe de Golden Owl, titulado El
arsenal invisible (amenazas híbridas a las elecciones españolas de 2026 y a la
seguridad nacional) describe un ecosistema de manipulación informativa
que combina granjas de páginas falsas, redes coordinadas, narrativas
trasplantadas desde otros países y actores estatales o semiestatales.
Una granja de páginas con audiencia envejecida
El primer hallazgo llama la atención
por su sofisticación operativa. Golden Owl identificó una red de páginas de
Facebook en castellano, gestionadas desde Vietnam, que se presentaban como
españoles y reunían en conjunto unos 270.000 seguidores, con un peso especial
de personas de 65 años o más. Esta franja de edad es particularmente relevante:
suele tener una alta tasa de confianza en contenidos compartidos por conocidos
o en páginas con apariencia local, y una menor familiaridad con las técnicas de
verificación. Para ampliar su alcance, las páginas recurrieron a publicidad de
pago contratada a través de cuentas con nombres vietnamitas, lo que muestra
cómo la infraestructura de difusión puede externalizarse con facilidad.
Lo más inquietante es el cambio de
función. Según el informe, a partir del 27 de octubre estas páginas dejaron de
publicar contenidos inocuos y pasaron a difundir historias electorales
fabricadas con inteligencia artificial, con un sesgo antigubernamental e
islamófobo marcado. El patrón sugiere una estrategia en dos fases: primero se
construye una audiencia creíble y de apariencia nacional, y después se redirige
hacia la manipulación política. Los investigadores lo resumen así: se trata de
crear en el extranjero audiencias que parecen españolas y dirigirlas después hacia la
manipulación intencionada, relacionada con las elecciones nacionales.
La granja vietnamita no es un caso
aislado. El informe también señala canales alojados en Sri Lanka, Indonesia,
Pakistán o Argentina que se presentan como españoles, así como un grupo de 25
cuentas vinculadas que publicaban desde Estados Unidos, Francia y Alemania y
que generaron 1,39 millones de reproducciones con etiquetas idénticas
relacionadas con la crisis de Ceuta. La coordinación temática y de etiquetas es
un indicio de planificación centralizada más que de activismo espontáneo.
La
narrativa del fraude importada
Otro episodio relevante es la
adaptación a España de la narrativa sobre el supuesto fraude en las elecciones
brasileñas. Según el informe, esta idea, difundida en Latinoamérica por medios
ultraderechistas como La derecha Diario o UHN Plus, vinculados al empresario
Javier Negre, se trasladó al contexto español en menos de media hora. El
objetivo declarado sería generar desconfianza en el sistema electoral de cara a
los comicios del 29 de noviembre.
Un dato técnico subraya la
coordinación: cuatro cuentas distintas difundieron el mismo bloque de texto, en
el mismo orden y con apenas nueve segundos de diferencia. Según los autores,
esto identifica una célula que publica a partir de un guion compartido. La
estrategia se refuerza con imágenes generadas por inteligencia artificial, como
la de un empleado de Correos destruyendo papeletas, que buscan dar apariencia
de evidencia a una acusación sin fundamento.
El mensaje converge en tres variantes: no votes por correo, el censo está amañado, robarán el resultado. El informe subraya que el discurso tiene origen nacional, aunque las redes extranjeras contribuyen a amplificarlo.
Esta combinación es especialmente preocupante
porque la desconfianza preventiva puede alimentar el rechazo a un resultado
incluso antes de conocerse, algo que los autores describen como un entorno
informativo en el que sectores nacionales y extranjeros han preparado de
antemano el rechazo.
Del fraude a la intimidación. El caso Arias Gil
Según la Policía Nacional, Arias Gil habría elaborado un informe con datos personales de casi 2.000 policías, guardias civiles, militares y agentes del CNI, y el informe documenta además la publicación de datos de un suboficial en activo. Europol lo incluyó en septiembre de 2025 en su lista de más buscados por su vinculación con el grupo de hackers NoName057[16] (*). Estos datos ilustran cómo la desinformación se combina con la intimidación y la exposición de personas concretas, con consecuencias que van más allá de lo informativo.
(*) NoName057(16).- Es un grupo de hackers de origen ruso que opera como un colectivo hacktivista de ideología nacionalista y prorrusa.
El informe describe además una red de canales de Telegram que redistribuyen en castellano contenidos de fuentes oficiales rusas, como Sputnik, TASS o el canal Rybar, así como de bloguers cercanos al Kremlin. Según sus cifras, esta red suma unos 350.000 suscriptores y 8,5 millones de visualizaciones en 16 días, con publicaciones sincronizadas que se replican entre sí. Entre sus narrativas figuran la idea de que Israel, Estados Unidos, Marruecos y la OTAN son las principales amenazas para España, o que el país es objetivo de ataques por armar a Ucrania.
Tras el accidente
ferroviario de Urda (Toledo), según el informe, el bulo del sabotaje empezó a
difundirse solo 36 minutos después de la tragedia, amplificado mediante falsas
cuentas ferroviarias y de medios.
Matices necesarios
El propio informe advierte de que no todas las actividades forman parte de una misma operación.
Son episodios distintos, con actores diversos (empresas de infraestructura digital, redes ideológicas nacionales, estructuras vinculadas a Rusia), que comparten un mismo entorno y, en algunos casos, convergen en objetivos.
Esa distinción es importante para no caer en una lectura simplista que atribuya todo a una única mano.
Aun así, el conjunto demuestra, en palabras de los investigadores, la
variedad de métodos y actores capaces de influir y/o manipular en el entorno político
español.
CONCLUSIÓN
El análisis de Golden Owl apunta a una
preocupación que va más allá de la manipulación ya documentada. Los
investigadores alertan sobre redes y narrativas consolidadas, que pueden aprovechar
el plazo del voto por correo, la noche electoral y la movilización prevista
para el día siguiente, según el resultado que arrojen las urnas.
Frente a ello, la respuesta exige tres
cosas:
- Alfabetización mediática, especialmente entre las personas mayores.
- Transparencia en plataformas sobre la publicidad política y redes coordinadas.
- Y una comunicación institucional rápida y verificable que ocupe el espacio antes de que lo llene la desinformación.
La defensa de la democracia en este
terreno depende tanto de la tecnología como de la confianza ciudadana.
Fuente: El
País.com
