1 de noviembre de 2026

OPINIÓN. Probables consecuencias para el mundo de la pérdida del Gobierno de Netanyahu y de la derrota de Trump en las elecciones de medio mandato.

De producirse los acontecimientos planteados,  podríamos estar ante un cambio importante en el equilibrio político de Oriente Medio y en las relaciones internacionales.

Pero hay una cuestión fundamental: las consecuencias serían diferentes si hablamos de una derrota electoral, de un cambio de Gobierno o de un auténtico cambio de orientación política.

Mi análisis es que habría tres grandes ámbitos que observar: Estados Unidos y su política exterior, Israel y el conflicto palestino, y el equilibrio de fuerzas entre Irán, los países árabes y las potencias internacionales. Vayamos por partes.

1. ¿Qué pasaría si Trump pierde las elecciones de medio mandato?

Las elecciones estadounidenses son el 3 de noviembre de 2026. No se elige presidente: se renueva el Congreso, es decir, la Cámara de Representantes y parte del Senado.

Si los demócratas consiguen controlar una o ambas cámaras, Trump seguiría siendo presidente hasta enero de 2029, pero tendría más dificultades para desarrollar su programa.

Las consecuencias principales serían:

  • Menor libertad de actuación.- En el Congreso podría investigar sus decisiones, bloquear iniciativas legislativas y condicionar presupuestos.
  • Mayor control sobre las operaciones militares.- Aumentaría la presión para que la Casa Blanca justificase sus intervenciones exteriores, especialmente la guerra con Irán.
  • Mayor discusión sobre Israel.- Podrían aumentar las iniciativas para condicionar la ayuda militar estadounidense a Israel.
  • Ucrania.- Podría recuperarse el apoyo financiero y militar que ha sufrido recortes o restricciones durante la Administración Trump.
  • Rusia.- Aumentaría la presión parlamentaria para revisar determinadas concesiones o decisiones favorables a Moscú.

Reuters ha identificado precisamente estos cuatro ámbitos —Irán, Ucrania, Israel y gasto militar— como posibles puntos de fricción entre un Congreso demócrata y Trump.

Hay, sin embargo, una limitación importante: el presidente conserva amplias competencias en política exterior y como comandante en jefe. Una derrota electoral no le impediría ordenar determinadas operaciones militares.

Por tanto, no significaría un cambio automático de la política estadounidense, sino una Administración más vigilada y con mayores dificultades políticas y presupuestarias.

2. ¿Qué significaría la caída de Netanyahu?

Aquí tenemos una circunstancia muy interesante.

Las elecciones israelíes se celebraron el 27 de octubre de 2026. Los resultados iniciales no han dado una mayoría clara a ninguno de los bloques:

  • Bloque de Netanyahu, 53 escaños.
  • Bloque opositor encabezado por Gadi Eisenkot, 48 escaños.
  • Partidos árabes, 19 escaños.

El Parlamento israelí tiene 120 escaños y se necesitan 61 para formar una mayoría.

Esto significa que Netanyahu no tiene garantizada la continuidad, pero tampoco está asegurada la llegada de un Gobierno alternativo. Los partidos árabes podrían tener un papel decisivo.

Lo importante es distinguir entre la salida de Netanyahu y un cambio real de la política israelí.

Eisenkot representa una alternativa política, pero no defiende necesariamente una ruptura con la estrategia de seguridad israelí.

De hecho, hay varios aspectos en los que existe bastante coincidencia entre los principales sectores políticos israelíes:

  • Impedir que Irán consiga armamento nuclear.
  • Mantener la capacidad militar israelí frente a Hezbolá.
  • Evitar que Hamás vuelva a controlar militarmente Gaza.
  • Mantener importantes restricciones de seguridad sobre los territorios palestinos.

Donde sí podrían producirse diferencias importantes es en la política de asentamientos, la violencia de los colonos, la relación con los palestinos y la manera de gestionar los conflictos militares.

3. ¿Cómo afectarían estos cambios a las guerras de Oriente Medio?

Aquí está, en mi opinión, la parte más importante de tu pregunta.

A. Gaza y Palestina

Una salida de Netanyahu podría facilitar algunos cambios:

  • Mayor presión para mantener los alto el fuego.
  • Más facilidades para negociar la reconstrucción de Gaza.
  • Menor influencia de los ministros israelíes más contrarios a cualquier concesión territorial.
  • Más posibilidades de cooperación con Egipto, Jordania y otros países árabes.
  • Mayor disposición a negociar algún tipo de administración palestina para Gaza.

Pero no debemos confundir esto con la creación inmediata de un Estado palestino.

Eisenkot ha manifestado que no contempla la creación de un Estado palestino bajo su Gobierno. Por tanto, aunque Netanyahu desapareciera de la escena política, seguirían existiendo importantes obstáculos.

Mi valoración, es que podría haber una oportunidad diplomática para reducir la intensidad del conflicto, pero no una solución definitiva al problema palestino.

B. Líbano y Hezbolá

Aquí sería mucho más complicado.

Israel considera a Hezbolá una amenaza estratégica directa, y existe un amplio consenso político israelí sobre la necesidad de impedir que esta organización mantenga capacidad militar para atacar el norte de Israel.

Un Gobierno sin Netanyahu podría cambiar el tono diplomático y la manera de negociar, pero no necesariamente retiraría las fuerzas israelíes ni abandonaría sus objetivos de seguridad.

Por eso, una caída de Netanyahu no significaría automáticamente el final de la guerra en Líbano.

C. Irán: probablemente el asunto más delicado

Bazı gemiler Hürmüz Boğazı’ndan nasıl gizlice geçiyor?

Este es el escenario que considero más importante para el equilibrio mundial.

La confrontación entre Israel, Estados Unidos e Irán tiene consecuencias que van mucho más allá de los tres países.

Si Trump pierde el Congreso y Netanyahu pierde el Gobierno, podrían darse varias circunstancias:

  1. Menor respaldo político estadounidense a nuevas operaciones militares de gran envergadura.
  2. Más presión para negociar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní.
  3. Mayor protagonismo diplomático de Arabia Saudí, Qatar, Omán y otros países de la región.
  4. Más dificultades políticas para justificar una nueva guerra prolongada.
  5. Posibilidad de negociar mecanismos de seguridad regional.

Sin embargo, hay un elemento que no debemos olvidar, que la oposición israelí tampoco renuncia a impedir que Irán alcance capacidad nuclear militar.

Por tanto, podría cambiar la manera de afrontar el problema, pero no desaparecería el enfrentamiento estratégico.

Carnegie Endowment señala precisamente que la oposición israelí puede modificar las tácticas frente a Irán sin abandonar el objetivo de impedir que consiga la bomba nuclear.

4. Consecuencias para el resto del mundo

Creo que aquí hay cuatro grandes cuestiones.

Europa y España

Europa podría beneficiarse de una reducción de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, especialmente si se normaliza el tráfico marítimo.

Las consecuencias positivas podrían ser:

  • Menor presión sobre los precios del petróleo y del gas.
  • Menores costes de transporte y producción.
  • Menor riesgo de nuevas oleadas de refugiados.
  • Más margen para la diplomacia europea.
  • Menor riesgo de que Europa se vea arrastrada a una guerra regional.

Para España, el precio de los combustibles, la inflación y la estabilidad del Mediterráneo serían cuestiones especialmente importantes.

La Agencia Internacional de la Energía ha advertido de que las interrupciones en el estrecho de Ormuz están afectando seriamente al suministro energético mundial. Europa también sufre sus consecuencias mediante el encarecimiento de los suministros.

Rusia y Ucrania

Una derrota de Trump en las elecciones legislativas podría facilitar que el Congreso recuperase parte del apoyo militar y financiero a Ucrania.

Eso tendría dos consecuencias potenciales:

  • Rusia tendría más dificultades para conseguir que Estados Unidos reduzca su apoyo a Kiev.
  • Ucrania podría recuperar capacidad negociadora si consigue mantener sus recursos militares.

Pero también hay una paradoja: si se reduce la tensión en Oriente Medio, Estados Unidos podría liberar recursos militares que ahora necesita en el Golfo.

La relación entre los conflictos de Ucrania y Oriente Medio no es independiente: ambos compiten por recursos militares, atención diplomática y presupuestos.

CHINA

China podría ser uno de los grandes beneficiarios diplomáticos de una reducción de la influencia estadounidense en Oriente Medio.

Pekín lleva tiempo intentando ampliar sus relaciones económicas y estratégicas con Arabia Saudí, Irán y otros países de la región.

Si los gobiernos árabes empiezan a desconfiar más de la protección estadounidense, podrían diversificar sus alianzas.

Esto no significa que China vaya a sustituir militarmente a Estados Unidos, pero sí podría ganar influencia comercial, energética y diplomática.

Rusia, China y el nuevo equilibrio mundial

Hay una cuestión de fondo: los conflictos de Oriente Medio están acelerando la transformación del orden internacional.

Estamos pasando de una situación en la que Estados Unidos tenía una posición predominante a otra en la que diferentes potencias compiten por influencia.

Una reducción de la confrontación podría facilitar la cooperación internacional, pero también podría consolidar un Oriente Medio en el que Irán, Turquía, Arabia Saudí, Israel y China tengan mayor capacidad de influencia.

5. Los tres escenarios que podrían producirse

En síntesis estos podrían ser los escenarios posibles, si se diesen los cambios políticos planteados.

Escenario 1. Distensión diplomática (Posible evolución)

  • Trump queda limitado por el Congreso.
  • Netanyahu es sustituido por un Gobierno más dispuesto a negociar.
  • Estados Unidos e Irán recuperan las negociaciones.
  • Se estabiliza progresivamente Gaza y se abren negociaciones sobre Líbano.
  • Desciende la presión sobre los mercados energéticos.

Escenario 2. Cambio de dirigentes, pero continuidad militar (Posible evolución)

  • Trump sigue presionando militarmente a Irán.
  • El nuevo Gobierno israelí mantiene la estrategia de seguridad anterior.
  • Continúan los enfrentamientos con Hezbolá.
  • Gaza sigue sin una solución política definitiva.
  • Los precios energéticos permanecen elevados.

Escenario 3. Escalada regional (Riesgo que no desaparecería)

  • Trump intenta demostrar fortaleza militar pese a la derrota electoral.
  • Irán responde a nuevas operaciones estadounidenses o israelíes.
  • Se intensifican los ataques contra instalaciones energéticas y rutas marítimas.
  • Arabia Saudí y otros países del Golfo se ven involucrados directa o indirectamente.
  • Se produce una nueva crisis económica internacional.

Hay un dato que hace especialmente importante esta última posibilidad: Associated Press informó el 29 de octubre de que Estados Unidos había advertido a varios aliados de Oriente Medio de la posibilidad de nuevos ataques contra Irán después de las elecciones del 3 de noviembre. No existe una decisión definitiva de Trump, pero el riesgo de escalada es real.

6. Mi conclusión: ¿podría cambiar realmente el rumbo del mundo?

Creo que debemos separar dos cosas.

  • La salida de Netanyahu podría cambiar la política israelí, pero no necesariamente sus objetivos estratégicos.
  • La derrota electoral de Trump podría limitar su capacidad política, pero no necesariamente su voluntad de utilizar la fuerza militar.

Lo verdaderamente importante sería que ambos acontecimientos coincidieran con un cambio de estrategia estadounidense: pasar de intentar resolver los conflictos mediante la presión militar a intentar hacerlo mediante acuerdos diplomáticos.

Si eso sucediera, podríamos asistir a:

  1. Una reducción progresiva de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
  2. Una oportunidad para estabilizar Gaza.
  3. Una reducción de las tensiones entre Israel y los países árabes.
  4. Una recuperación de la diplomacia internacional.
  5. Una mejora de las perspectivas económicas mundiales.

Pero hay un problema fundamental: Irán, Israel y los países árabes tienen intereses de seguridad que no desaparecen con un cambio de Gobierno en Washington o Jerusalén.

7. La cuestión probablemente más importante

Hay algo que me parece incluso más determinante que la propia caída de Netanyahu: ¿qué haría Estados Unidos con Irán si Trump perdiera el control del Congreso y el Gobierno israelí pasara a manos de la oposición?

Porque de esa respuesta dependerían buena parte de las posibilidades de paz en Oriente Medio.

Y hay tres caminos muy distintos:

  1. Un acuerdo entre Washington y Teherán que permita reducir las sanciones, controlar el programa nuclear iraní y garantizar la seguridad del Golfo.
  2. Una paz provisional, sin resolver las rivalidades, que deje abierta la posibilidad de otra guerra.
  3. Una continuación de la confrontación militar, aunque cambien los dirigentes.

Personalmente, analizaría especialmente el primero, porque tendría consecuencias positivas para Europa, España y la economía mundial, aunque su consecución exigiría concesiones difíciles de todas las partes.

Mi pregunta de fondo sería ésta:

¿estamos ante una oportunidad de que Oriente Medio deje de ser el principal foco de inestabilidad mundial, o simplemente ante un cambio de dirigentes que mantendrá intactas las causas de las guerras?

Esa es, a mi juicio, la verdadera cuestión geopolítica de los próximos dos años.

Fuente: Medios digitales

 

OPINIÓN. Elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Prueba del poder de Donald Trump y del futuro político del país

 INTRODUCCIÓN

Las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, conocidas como midterms, representan uno de los acontecimientos políticos más importantes del sistema democrático estadounidense. Estas elecciones, que se celebran cada cuatro años a mitad del periodo presidencial, permiten a los ciudadanos expresar su opinión sobre la gestión del presidente y decidir qué partido tendrá el control del Congreso. En esta ocasión, los partidos Republicano y Demócrata se enfrentan en una disputa cuyo resultado podría cambiar el rumbo político del país y determinar la capacidad del presidente Donald Trump para continuar desarrollando su programa de gobierno.

La importancia de estas elecciones no se limita únicamente a la distribución del poder político, sino que también refleja el descontento o la aprobación de la ciudadanía respecto a las decisiones del Gobierno. Por ello, los resultados pueden convertirse en un importante indicador del futuro político de Estados Unidos.

Aspectos principales de estas elecciones

Uno de los principales aspectos de estas elecciones es la lucha por el control de la Cámara de Representantes. Esta institución está formada por 435 miembros, elegidos cada dos años, y constituye una pieza fundamental del poder legislativo estadounidense. Actualmente, los republicanos cuentan con una mayoría muy ajustada, por lo que los demócratas necesitan recuperar solamente cuatro escaños para conseguir el control de la Cámara.

Las encuestas reflejan una tendencia favorable para los demócratas, quienes podrían aprovechar el descontento de una parte de la población con la administración de Donald Trump. Según los datos presentados, solamente el 37 % de los ciudadanos aprueba la gestión del presidente. Esta situación demuestra que la popularidad presidencial puede influir considerablemente en el comportamiento electoral de los ciudadanos.

Además, la historia política estadounidense muestra que el partido que ocupa la Casa Blanca suele perder representación en las elecciones de medio mandato. Desde la Segunda Guerra Mundial, esta tendencia se ha repetido en 17 de las 19 elecciones celebradas. Esto demuestra que los votantes suelen utilizar estas elecciones como una oportunidad para equilibrar el poder político y expresar su desacuerdo con el partido gobernante.

Por otra parte, la disputa por el Senado presenta un escenario más complicado. A diferencia de la Cámara de Representantes, donde los demócratas parecen tener mayores posibilidades de victoria, el Senado representa una competición más reñida. Los republicanos mantienen actualmente la mayoría y los demócratas necesitan conseguir cuatro escaños netos para recuperar el control.

El Senado tiene una función especialmente importante, ya que participa en la aprobación de jueces, altos cargos y otras decisiones fundamentales para el funcionamiento del Gobierno. Por esta razón, perder su control supondría para Donald Trump una dificultad considerable a la hora de llevar adelante sus propuestas políticas. Los demócratas tendrían mayores posibilidades de bloquear determinadas iniciativas y ejercer una oposición más firme frente a la administración republicana.

Otro elemento importante de estas elecciones es la renovación de 36 gobernaciones estatales. Aunque muchas veces la atención se concentra en el Congreso y el Senado, los gobiernos estatales tienen una influencia directa en la vida cotidiana de los ciudadanos. Sus decisiones afectan cuestiones tan importantes como la educación, la inmigración, el aborto, los impuestos, la seguridad y los derechos civiles.

En este sentido, las elecciones estatales también representan una oportunidad para que los ciudadanos manifiesten su opinión sobre las políticas de los partidos políticos. Tanto republicanos como demócratas buscan conservar sus territorios y ampliar su influencia en aquellos Estados donde los resultados todavía son inciertos.

Es importante destacar que el poder político en Estados Unidos no depende exclusivamente del presidente. El sistema democrático estadounidense se basa en la separación de poderes y en un sistema de controles y equilibrios que impide, al menos en teoría, que una sola institución concentre toda la autoridad. Por ello, el control del Congreso y de los gobiernos estatales resulta fundamental para determinar la capacidad de actuación de cualquier presidente.

 

CONCLUSIÓN

En conclusión, las elecciones de medio mandato representan mucho más que una simple competición entre republicanos y demócratas. Son una prueba de confianza hacia el Gobierno de Donald Trump y una oportunidad para que los ciudadanos estadounidenses expresen su opinión sobre la situación política, económica y social del país.

Si los demócratas consiguen recuperar el control de una o ambas cámaras del Congreso, podrían limitar considerablemente la capacidad del presidente para aprobar nuevas leyes, impulsar sus políticas y realizar determinados nombramientos. Por el contrario, si los republicanos mantienen sus mayorías, Trump tendría mayores facilidades para continuar desarrollando su programa político.

Desde mi punto de vista, estas elecciones demuestran la importancia de la participación ciudadana y de la existencia de un sistema democrático en el que el poder pueda cambiar de manos mediante el voto. También ponen de manifiesto que ningún presidente tiene garantizado el apoyo de la población durante todo su mandato. En definitiva, el resultado de estas elecciones no solo determinará el equilibrio de poder en Estados Unidos, sino que también marcará el rumbo político del país durante los años siguientes.

Fuente: El País.com

 

RESUMEN

Elecciones de medio mandato en EE. UU.. Termómetro del poder de Trump

Este 3 de noviembre, republicanos y demócratas se disputan el control del Congreso de Estados Unidos. Las encuestas apuntan a una tendencia conocida: el partido del presidente, en este caso el republicano de Donald Trump, pierde terreno en las elecciones de medio mandato. Según los sondeos, solo el 37% de la población aprueba al mandatario, y los demócratas se perfilan como favoritos para hacerse con la mayoría en la Cámara de Representantes y, posiblemente, también en el Senado.

Esto no sorprende. Las midterms suelen castigar al partido de la Casa Blanca, y el resultado de esta cita puede determinar los dos años que quedan de mandato. Si los demócratas ganan el control de una o ambas cámaras, podrían ejercer una oposición mucho más agresiva, frenando leyes, presupuestos y nombramientos.

La Cámara de Representantes: el termómetro del país

La Cámara de Representantes tiene 435 escaños, que se renuevan cada dos años, y se necesitan 218 para gobernar. Los republicanos parten con una ventaja mínima: basta un vuelco de cuatro escaños para que los demócratas recuperen el control. La historia juega a su favor, ya que desde la Segunda Guerra Mundial el partido de la Casa Blanca ha perdido escaños en 17 de 19 elecciones de medio mandato, con una media de unos 27 puestos. La excepción reciente fue 2022, cuando los demócratas de Joe Biden sufrieron un recorte inusualmente pequeño.

A menos de tres días de la votación, los demócratas aparecen como favoritos. El promedio de 29 encuestas les otorga el 51% de los votos para la Cámara, frente al 42,5% de los republicanos, una diferencia de 8,4 puntos.

El Senado: una carrera más reñida

El Senado confirma jueces y altos cargos, y puede frenar o impulsar la agenda presidencial. Actualmente los republicanos tienen la mayoría, y los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos para recuperarla. En esta ocasión se renuevan 35 de los 100 escaños, además de dos elecciones especiales en Florida y Ohio, y varias contiendas se libran en Estados que votaron por Trump en 2024.

El Senado, a diferencia de la Cámara, a veces resiste la ola de medio mandato: en 2018, los republicanos ganaron escaños mientras perdían la Cámara. Ahora, los demócratas se encaminan a ganar terreno en cinco Estados que hoy tienen un senador republicano. Algunos, como Maine o Carolina del Norte, son territorios tradicionalmente disputados; otros, como Ohio, Texas o Alaska, llevaban décadas siendo bastiones republicanos y hoy se han vuelto competitivos.

Gobernaciones: el poder en los Estados

En 36 Estados se elige gobernador. No existe un umbral nacional, pero el mapa estatal define políticas concretas sobre aborto, derecho al voto, inmigración y educación, que afectan la vida cotidiana de los ciudadanos quizá más que muchas leyes federales. En muchos Estados también se renuevan parlamentos estatales y cargos locales como alcaldes, juntas escolares y fiscales.

Hoy el reparto de gobernaciones en disputa es equilibrado: 18 demócratas y 18 republicanos. En el conjunto del país, el mapa es de 23 gobernadores demócratas y 27 republicanos, y las midterms suelen también mover este equilibrio. En 2010 y 2014 los republicanos ampliaron su control estatal, y en 2018 los demócratas recuperaron gobiernos clave como los de Michigan, Kansas y Maine.

CONCLUSIÓN

Las elecciones de medio mandato de 2026 se presentan como un examen para la presidencia de Trump. Con la aprobación en el 37% y la tendencia histórica en contra del partido en el poder, todo apunta a un cambio de equilibrio en el Congreso. Más allá del resultado en la Cámara y el Senado, la votación también redefinirá el poder estatal en 36 Estados, con consecuencias directas para la vida de millones de estadounidenses.

Fuente: El País.com

 

SUMARIO

El artículo explica que el 3 de noviembre se celebran las elecciones de medio mandato en EE. UU., en las que se decide el control del Congreso. Las encuestas dan ventaja a los demócratas, con una aprobación de Trump del 37%, y la historia suele castigar al partido de la Casa Blanca en estas elecciones.

  • Cámara de Representantes.- 218 escaños dan la mayoría. Los republicanos tienen una ventaja mínima y los demócratas necesitan ganar cuatro escaños. El promedio de encuestas les da 51% frente a 42,5%.
  • Senado.- Los demócratas necesitan cuatro escaños netos para recuperar el control, en un contexto más reñido, con contiendas en Estados que votaron por Trump.
  • Gobernaciones.- Se eligen 36. El reparto actual está equilibrado (18 y 18 en juego) y las midterms suelen afectar también al poder estatal, que define políticas sobre aborto, voto, inmigración y educación.

Fuente: Redacción