13 de febrero de 2022

TECNOLOGÍA. La UE quiere producir el 20% de los chips del mundo entero y ganar autonomía.

 La Comisión Europea teme la debilidad geopolítica frente a Moscú y Pekín que le supone su dependencia de mercados asiáticos para componentes vitales en todo tipo de productos electrónicos, desde coches hasta móviles.

La UE quiere superar la debilidad que le genera depender tanto de la producción de chips y semiconductores, y además, en plena guerra fría con China y Rusia. Así, la Comisión Europea ha anunciado este martes sus planes para convertir a la UE en una potencia de semiconductores frente a EEUU. La UE quiere producir el 20% de los chips del mundo de aquí a 2030, lo cual supone cuadriplicar su producción de semiconductores en solo ocho años.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, reconoce que la llamada ley europea de chips incluye mecanismos de ayuda estatal para destinar dinero público a lugares de producción concretos.

La norma, no obstante, reúne unos 11.000 millones de euros extraídos de las partidas presupuestarias existentes, por lo que dependerá en gran medida de las propuestas de los países miembros, a los que se suman otros 30.000 previstos en otras partidas comunitarias o estatales, hasta un total de 43.000.

Y todo ello para competir con los más de 50.000 millones de dólares anunciados por EEUU, como adelantaba El Mundo, lo cual pasa por la construcción de grandes fábricas robotizadas, "megafabs", como dice la Comisión Europea.

Con este plan la UE busca impulsar la fabricación de diminutos semiconductores que sirven para todo tipo de productos electrónicos, desde automóviles hasta teléfonos inteligentes. "Asegurar el suministro en los chips más avanzados se ha convertido en una prioridad económica y geopolítica”, afirma el comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton.

En efecto, los microchips parecen ser el puente a la prosperidad del siglo XXI, y la mayor parte de su producción se encuentra en Asia, lo que ha dejado expuestos a los fabricantes de la UE a cuellos de botella masivos durante el último año.

Los fabricantes de automóviles –la mayoría de los europeos, alemanes, el país de la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, y franceses, el país de Breton– afirman haber tenido miles de millones en pérdidas por verse obligados a detener la producción a causa de la escasez de chips.

Y lo que teme la UE es que los chips se conviertan en armas geopolíticas a medida que se intensifica la guerra fría entre China y Estados Unidos.

Alrededor del 50% de los microchips de todo el mundo y hasta el 95% de los chips más avanzados provienen de Taiwán, según Politico. Y el estatus político y jurídico de la isla con respecto a China crea inquietud en Bruselas.

"Al mejorar la seguridad de su cadena de suministro y mediante su capacidad para diseñar y producir semiconductores potentes y eficientes en el uso de los recursos, la UE está contribuyendo al reequilibrio de la cadena de suministro mundial de semiconductores", dice Bruselas: "Europa tendrá como objetivo construir asociaciones equilibradas de semiconductores con países de ideas afines [EEUU. Canadá, Reino Unido, etc]. El objetivo de estas alianzas sería cooperar en iniciativas de interés mutuo y garantizar la continuidad del suministro en tiempos de crisis. Al mismo tiempo, la UE debe estar preparada para posibles cambios repentinos en la situación política o crisis imprevistas, que podrían amenazar la seguridad del suministro de la UE. La ley de chips de la UE brindaría a la UE los medios necesarios para abordar tales situaciones y, en última instancia, para garantizar la resiliencia general de Europa".

El reglamento propuesto por la Comisión Europea debe ser debatido ahora por el Parlamento Europeo y el Consejo –los Gobiernos–, para llegar a un acuerdo antes de convertirse en norma.

Fuente: El Diario.es

DeepMind. Desarrolla un sistema de inteligencia artificial capaz de programar de forma creativa

 La compañía de Google enfrentó su herramienta a una serie de desafíos complejos y obtuvo resultados similares a los de los ‘hackers’ e ingenieros que participaron en la competición

DeepMind, la puntera compañía inglesa de desarrollo de sistemas de inteligencia artificial (IA) adquirida por Google en 2014, presentó AlphaCode, una herramienta capaz de escribir código a nivel competitivo. El mérito del programa es haber conseguido un nivel de eficacia y creatividad en la resolución de problemas comparable a la media de programadores humanos, algo nunca antes logrado.

No es el primer sistema capaz de programar: Copilot, de Microsoft, ya demostró el año pasado que podía programar de forma solvente. Sin embargo, este sistema fue acusado de aprovechar partes de código disponibles en GitHub, el repositorio de código abierto con el que fue entrenado.

La forma de operar de AlphaCode, según aseguran sus responsables, es más creativa. También copia código de otros, pero a niveles similares a los que lo hacen cualquier programador. El sistema se apoya en las llamadas redes neuronales profundas, el modelo más aplicado en el avance del aprendizaje automático o deep learning. Esta rama de la inteligencia artificial pone a trabajar al mismo tiempo a varias capas de sistemas de IA y los conecta entre sí, tratando de imitar en la medida de lo posible el funcionamiento de las neuronas del cerebro humano. En este caso, AlphaCode se entrenó con montones de ejemplos de código sacados también de GitHub y de la competición de hackers Codeforces. Cuando se le expone un problema complejo, el sistema de DeepMind elabora una cantidad masiva de soluciones distintas para luego seleccionar las diez mejores.

Los desarrolladores de AlphaCode decidieron probar su sistema en una competición (la mencionada Codeforces) con programadores e ingenieros, en la que se presenta una serie de problemas y luego se puntúa las respuestas aportadas por los participantes. Los resultados fueron muy buenos: se probó en diez rondas y se dieron cuenta de que el programa sacaba una puntuación que se situaba en la media de la obtenida por los humanos. Quedó entre el 54% de los que mejor lo hicieron de los 5.000 participantes. “Es la primera vez que un sistema computacional consigue un nivel tan competitivo en una competición para programadores de élite”, subrayan desde DeepMind.

“Los problemas a los que se enfrentó no los había visto antes el modelo durante su entrenamiento. Solucionar de forma creativa estos desafíos requiere una combinación de pensamiento crítico, lógica, algoritmos, programación y entendimiento del lenguaje natural”, añaden los desarrolladores de la herramienta.

AlphaCode está lejos de poder ser usado en otros campos que no sean la programación competitiva: su terreno es el de la investigación. “Sin embargo, el uso de sistemas de generación de código en aplicaciones presenta muchas oportunidades para programadores”, asegura el español Oriol Vinyals, investigador principal de DeepMind, director de investigación en aprendizaje profundo de la compañía londinense y responsable del programa AlphaCode . “Muchas de las herramientas que se han desarrollado a través de investigación, como los compiladores, han ayudado a los programadores a pensar a un nivel más alto de abstracción para poder así centrar sus esfuerzos en la función del programa, en vez del código en sí”, añade el experto.

La máquina vence al jugador

DeepMind consiguió fama mundial en 2016 gracias a AlphaGo, un sistema desarrollado por la compañía que fue capaz de ganar a Lee Sedol, campeón surcoreano de Go y uno de los mejores jugadores del mundo. Go es un juego de origen chino en el que la intuición desempeña un papel clave considerado mucho más complejo que el ajedrez. AlphaGo no solo derrotó 4 a 1 al gran campeón, sino que para hacerlo inventó jugadas nunca antes vistas por los expertos.

Un año después, en 2017, hizo otra demostración de músculo con AlphaZero, un programa que derrotó al mejor software de ajedrez que había en ese momento. Para que lo lograra bastó que sus creadores le enseñaran las reglas del juego y le dejaran practicar consigo mismo durante tan solo cuatro horas.

En 2019, otra de sus creaciones, AlphaStar, derrotó 10 a 1 a los mejores jugadores del mundo de StarCraft II, un popular videojuego de estrategia en tiempo real. El desafío era especialmente complejo porque en este juego, en el que dos o más jugadores tienen que desarrollar una pequeña economía de guerra y un ejército con el que aplastar a los demás, cada uno solo ve la parte del mapa en la que tiene a sus unidades. Es decir, la máquina no sabe qué está haciendo el contrincante y por tanto debe tomar decisiones basadas en la intuición.

Fuente: El Pais.com

IA. Método pionero para diseñar algoritmos éticos y responsables

 Empresas españolas colaborarán para poner en marcha sistemas de inteligencia artificial socialmente aceptables

Partiendo de la base que un algoritmo informático es un conjunto de instrucciones definidas, ordenadas y acotadas para resolver un problema, realizar un cálculo o desarrollar una tarea. En programación, un algoritmo supone el paso previo a ponerse a escribir el código.

Dos empresas españolas de referencia en el sector se han propuesto diseñar sistemas de inteligencia artificial que cumplan esos estándares en los llamados ámbitos de alto impacto (salud, empleo, educación, seguridad, servicios sociales o justicia). Se trata de Eticas, especializada en auditar algoritmos, y la desarrolladora de software Sngular. Ambas firmas emplearán una metodología pionera, inédita en este país, que ralentizará los tiempos de entrega, ya que se evaluarán y tratarán de pulir los posibles efectos negativos del sistema desde antes de que se ponga en marcha, pero que garantizará unos resultados más limpios.

¿Cómo lo harán? La idea de fondo es aportar una visión más amplia de la que tiene un ingeniero, que no necesariamente está formado para entender el contexto en el que se va a aplicar una herramienta que tenga impacto social. Eso se consigue con equipos multidisciplinares. Se necesitan ingenieros, claro, pero también trabajadores sociales, juristas o filósofos. “Para construir un edificio hacen falta arquitectos, albañiles, electricistas, fontaneros… No se le puede confiar todo el trabajo al electricista. En la tecnología de alto impacto lo estamos haciendo”, ilustra Gemma Galdon, consejera delegada de Eticas.

La UE es consciente de que los algoritmos de alto impacto necesitan ser mirados con lupa. Bruselas prepara una directiva que, previsiblemente, contemplará medidas de supervisión para los sistemas de IA que se apliquen a actividades especialmente sensibles, aquellas en las que se debe exigir un margen de error algorítmico mínimo. Si finalmente se incluyen medidas coercitivas, posiblemente las tecnológicas empiecen a dedicarle más tiempo y recursos a pensar qué posibles externalidades negativas pueden propiciar sus algoritmos.

En España, la Secretaría de Estado para la Digitalización y la Inteligencia Artificial trabaja en la confección de la Agencia de Evaluación de Algoritmos. Este organismo, creado por una petición expresa de Más País para apoyar los presupuestos de 2022 (aunque la secretaría de Estado tenía ya previsto desarrollar un ente similar), se encargará de clasificar el riesgo que presenten los algoritmos y tendrá capacidad sancionadora.

La intención de Eticas y Sngular es desarrollar de cero algoritmos que cumplan con creces esos estándares. Para ello combinarán la auditoría con el diseño técnico. “Cuando hacemos una auditoría algorítmica analizamos todo el ciclo de vida del algoritmo, desde la elección de las bases de datos del entrenamiento hasta la implementación de un sistema algorítmico”, explica Galdon. “Tenemos hasta 20 puntos de identificación de sesgos e ineficiencias y hacemos pruebas en cada uno de ellos para asegurar que no se produzcan. Cuando identificamos esas ineficiencias las subsanamos, intervenimos incorporando datos sintéticos y normas dentro de los algoritmos para asegurar que esa disfunción, ineficiencia o sesgo no se reproduce”.

Un algoritmo ético, paso a paso

Un ejemplo demasiado común de los sesgos de los que habla Galdon es la discriminación de las mujeres por parte de los sistemas algorítmicos. “Es el caso del ámbito bancario: como históricamente las mujeres no hemos sido las representantes económicas de las familias, en las bases de datos de entrenamiento de los algoritmos bancarios estamos infrarrepresentadas”, indica la experta.

Tras ese estudio previo entraría en acción Sngular. Esta tecnológica, que debutó en Bolsa a finales de año y que instauró el teletrabajo por defecto entre sus 900 empleados, se ocuparía del desarrollo técnico del sistema de IA. “Trabajar con Eticas nos aportará poder aplicar metodologías muy enfocadas en la privacidad y en todos esos aspectos regulatorios que se están empezando a contemplar, algo en lo que nosotros cojeamos”, dice Nerea Luis, responsable de IA de Sngular.

No existe una forma perfecta de diseñar un algoritmo, pero sí está claro cuál es el proceso que debería seguirse. Para Galdon, primero debería definirse bien el problema que se quiere abordar. El siguiente paso debería ser entender cuáles son los puntos de datos que pueden ayudar a resolverlo. “Hay un ejemplo del que se ha hablado bastante: un algoritmo de priorización hospitalaria que se había entrenado con datos financieros porque lo desarrolló una compañía de seguros. A menudo se usan los datos que se tienen y no los que se necesitan. ¿Qué podemos hacer? Conocer bien cuáles son los datos que me permiten tomar una buena decisión y seleccionar los inputs adecuados”.

Después de la selección, otro reto importante es ver si hay sesgos históricos en esos datos. Por ejemplo, si hay infrarrepresentación de algún colectivo: mujeres, hombres, personas no blancas, niños, mayores, habitantes de ciertas zonas, etcétera. “Las capas de discriminación que nos podemos encontrar dentro de los algoritmos son muchísimas; identificarlas es clave para poder mitigarlas”, subraya Galdon. “Por ejemplo, si sabemos que nuestra base de datos tiene condicionantes históricos que podrían llevar al algoritmo a tomar decisiones injustas sobre esos perfiles, tenemos mecanismos para solventar eso. Pero si no lo hemos identificado, ese problema no se solventa y el sesgo se reproducirá”.

Fuente: El Pais.com

TELEFONIA. ¿Qué es mejor Android o IOS?

La batalla que confronta a los dispositivos de iOS —el sistema operativo de Apple— y a los de Android —el de Google— lleva años dividiendo a los consumidores, que defienden su elección con vehemencia. Android e iOS son prácticamente equivalentes en lo relativo a las funciones que ofrecen, pero son muchos los que se plantean: ¿Realmente uno de ellos es objetivamente superior al otro?

¿Cuál es más fácil e intuitivo de utilizar?

El 9 de enero de 2007 Steve Jobs anunció uno de sus más esperados one more thing (una cosa más), expresión con la que solía dar pie a la presentación de un producto sorpresa en los eventos de Apple. Había nacido el iPhone original. Este dispositivo fue el primero en emplear una interfaz de usuario que revolucionaría por completo la industria de la telefonía: la eliminación del teclado físico y la incorporación de la pantalla multitáctil como única forma de relacionarse con el teléfono. Google tardó unos meses en reaccionar con el lanzamiento del HTC Dream y de Android 1.0, un modelo que marcó el inicio de una guerra descarnada que se mantiene hasta nuestros días.

Después de estos años en los que han podido probarse y analizarse los modelos de ambas compañías, ¿qué plataforma supera a la otra en lo relativo a la relación del usuario con su dispositivo? Lo cierto es que no hay una gran curva de aprendizaje al saltar de una a otra, puesto que ambas emplean la interfaz que universalizó el primer iPhone, pero la interpretación de esta forma de relacionarse es distinta en cada caso. Parece que sí hay acuerdo al considerar que iOS es un entorno más cerrado y Android, una plataforma más abierta: “Android juega con cierta ventaja al permitir que cada marca pueda desarrollar su propia interfaz completamente diferenciada de las del resto y añadir tantas opciones de personalización como desee”, explica Christian Collado, de Andro4all. “Ofrece al usuario un abanico de opciones mucho más amplio”, insiste.

En lo que respecta al rendimiento, “Android permite cambiar el launcher (lanzador, que sirve para personalizar las aplicaciones y los iconos, por ejemplo), lo que resulta una ventaja a nivel estético, pero una desventaja en el aspecto técnico, porque puede provocar algunos problemas de rendimiento cuando hay alguna app pesada que afecta al rendimiento del propio sistema y genera unos pequeños retrasos que en ocasiones se notan en dispositivos Android”, explica el locutor de podcast y formador Julio César Fernández.

¿Es realmente más seguro un iPhone?

Los ciberataques promovidos a través de programas maliciosos o de los engaños conocidos como phishing, en los que los delincuentes se hacen pasar por entidades o personas de confianza, se han disparado en los últimos meses, y la mala noticia es que esta tendencia no tiene visos de cambiar. Así las cosas, y considerando que el móvil es la puerta de entrada a cuentas corrientes, fotografías y demás información personal, conocer cuál es el estado de la seguridad de cada plataforma resulta fundamental. Apple lleva por bandera la seguridad y el respeto a la privacidad y, de hecho, son notorios sus enfrentamientos con las autoridades para salvaguardarlas. Ahora bien, ¿es realmente más seguro un iPhone que un Android de última generación?

“Android arrastra una mala fama en este terreno, pero la diferencia no es tan acusada en la actualidad”, explica Alexandra Guerrero, cofundadora de El Output. No obstante, aclara que iOS es más seguro “por la arquitectura del sistema”, aunque es algo que no percibe el usuario, ya que Android “está cada día más blindado”. Con todo, Apple juega con una ventaja clave en este terreno: gestiona hardware (soporte físico) y sistema operativo de forma simultánea. Esto resulta determinante en materia de seguridad: si se encuentra una vulnerabilidad en la plataforma, la actualización que la resuelve se distribuirá entre todos los iPhone del mundo en un tiempo récord. En Android, el parche para resolver el problema se aplicará con mayor dificultad entre los modelos que tengan las versiones requeridas del sistema operativo.

Collado advierte: “El principal problema de Android en este sentido está en la fragmentación: hay un gran número de dispositivos Android con versiones del sistema antiguas o con parches de seguridad desactualizados, más vulnerables a las brechas, que se han ido subsanando con cada actualización”. Aunque aclara que, al ser notablemente mayor el número de usuarios con Android en el mercado, “es normal que suelan reportarse más casos de amenazas dirigidas a la plataforma de Google que a la de Apple”. En cualquier caso, los expertos coinciden en que no hay una plataforma que sea 100 % segura.

“Cualquier sistema operativo es susceptible de ser atacado y comprometido”, advierte Fernández, quien, no obstante, incide en que “Apple realiza actualizaciones de seguridad tanto para iOS 15 como para iOS 12, dando cobertura a dispositivos con ocho años de vida o más, mientras que el compromiso de los fabricantes con los modelos de Android es menor, por lo que algunos no reciben actualizaciones de seguridad ni de sistema más allá de 24 o 36 meses”.

Con móviles de última generación, es casi una cuestión de preferencias

Elegir un ganador en esta ‘‘guerra’' es realmente complicado porque cada plataforma dispone de unas características específicas que gustan a un nicho de mercado específico. Apple ofrece a sus usuarios un ecosistema de dispositivos de enorme valor añadido, como los AirPods, el Apple Watch o el iPad. La compañía ha logrado, con el transcurso de los años, llevar su marca al terreno de los sentimientos y posicionarse como una referencia ‘aspiracional’, con lo que alcanza un índice de retención muy elevado entre los consumidores. Sin embargo, la libertad que ofrece Google en su sistema operativo permite que los fabricantes creen modelos mucho más sofisticados en términos de diseño y fuera del corsé de los californianos. Un buen ejemplo de esto lo encontramos en los distintos modelos plegables en el mercado, como los de Samsung, o los dispositivos con una pantalla secundaria en el exterior.

El grueso del público al que se dirige el iPhone no aprecia esa aparente falta de innovación como una desventaja, sino como un punto a favor, ya que no debe aprender prácticamente nada nuevo al cambiar de modelo. Desde el punto de vista de los desarrolladores, tampoco hay un ganador claro. Pedro Santos, desarrollador de Android de Todoist (el popular gestor de tareas), explica que ambas plataformas “han ido convergiendo en términos técnicos y de herramientas”, haciendo que su programación sea una cuestión de “preferencia personal”. Los modelos actuales de teléfono inteligente de ambos sistemas compiten de tú a tú en prácticamente todos los aspectos y debe ser el comprador quien valore la variedad de modelos, lo nutrido del ecosistema y, por descontado, el desembolso económico.

Fuente: El Pais.com

SUPERCOMPUTACIÓN. La Universidad de Granada pone en marcha un superordenador que realiza en 24 horas operaciones que requerían 25 años

 El ordenador ‘Albaicín’ permite la ejecución de modelos más precisos y complejos, así como simulaciones de mayor resolución

La investigación actual depende en gran medida de la capacidad de realizar procedimientos y simulaciones de cálculo intensivo que hace tiempo dejaron de poder hacerse en ordenadores normales. La ciencia requiere de supercomputadores que, en realidad, son potentes infraestructuras de computación en red con cientos de núcleos trabajando a la vez y realizando operaciones simultáneas a velocidad de vértigo. La Universidad de Granada (UGR) ha puesto en marcha el supercomputador bautizado como Albaicín, una bestia de 822 teraflops de rendimiento –un teraflop equivale a un millón de millones de operaciones por segundo– que según ha anunciado este martes su rectora, Pilar Aranda, está a disposición de más de 125 grupos de investigación y 500 científicos de la UGR y de las otras universidades públicas andaluzas.

El encendido de este nuevo supercomputador, que ha supuesto una inversión de algo más de 1,2 millones de euros, va a permitir a la comunidad científica no solo reducir significativamente el tiempo de espera de sus investigaciones, sino ampliar las líneas de investigación que hasta ahora, al requerir el proceso de datos de forma masiva, no se podían hacer en la universidad granadina. Así lo ha explicado la rectora: “Llegaremos a ámbitos a los que antes nos era imposible. Y no solo la UGR sino otras universidades andaluzas, porque queremos ser ejemplo de colaboración universitaria”. No es esta, sin embargo, la primera incursión de la UGR en la supercomputación. Según ha detallado Begoña del Pino Prieto, delegada de Universidad Digital y profesora de Arquitectura y Tecnología de Computadores, la institución puso originalmente en marcha su servicio de supercomputación hace 30 años.

De hecho, Albaicín es la tercera supercomputadora de la UGR y el avance tecnológico ha permitido un incremento de potencia significativo. La nueva máquina multiplica por 200 la velocidad de trabajo respecto a la primera, de 2007, y por 20 la capacidad de la segunda, de 2013. Jesús Rodríguez Puga, informático jefe del Servicio de Sistemas de Investigación y Supercomputación de la UGR, ha ejemplificado la capacidad de trabajo de Albaicín: “Los 9.520 núcleos son capaces de reducir a tan solo 24 horas procedimientos científicos de altísima complejidad que podrían llegar a durar 25 años”.

Blanca Biel, investigadora de Física Atómica Molecular y Nuclear de la UGR, ha explicado que su trabajo en nanotecnología, “que se basa, en gran parte, en simulaciones de materiales de escala atómica, requiere de cálculos muy complejos que solo pueden realizarse en máquinas con una gran potencia que hasta ahora tardaban tres y cuatro semanas en realizarse y que, con Albaicín, se podrán completar en menos de un día más o menos”.

Supercomputación y estrategia de futuro

Begoña del Pino ha apuntado que la supercomputación es un “elemento decisivo para impulsar la investigación, la innovación, la transferencia de alto nivel y la formación especializada, ejes estratégicos para la UGR”. Enrique Herrera, vicerrector de Investigación y Transferencia e investigador altamente citado en Ingeniería y Ciencia de computadores, ha contado que “no hay investigación de alto nivel sin infraestructuras de investigación que permitan incrementar la capacidad de computación y resolución de procedimientos y simulaciones complejas”.

Herrera opina que esta nueva infraestructura permitirá a la UGR afrontar los retos estratégicos que se han marcado y que, en este ámbito, son: “Convertir Granada y su universidad en sede de la Agencia Nacional Reguladora de Inteligencia Artificial, acoger el proyecto IFMIF-DONES [que busca una nueva fuente de energía para el futuro, inagotable y respetuosa con el medio ambiente] y poner en marcha el Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial AILab Granada, un proyecto conjunto de UGR , INDRA y Google que busca llevar el abrir el uso de la inteligencia artificial al tejido empresarial”.

El vicerrector ha anunciado también que la puesta en marcha de Albaicín es un paso más en una estrategia en supercomputación que aspira a servir, no solo a grupos de investigación nacionales, sino también a “la trasferencia e innovación para dar soluciones de computación dedicada a problemas concretos de la sociedad”. “Con el tiempo”, ha concluido, “nos gustaría dar servicio de supercomputación también a las estrategias innovadoras que surjan en empresas o instituciones públicas que requieran de este tipo de supercomputadores”.

Fuente: El Pais.com

TELEFONIA. Google Pixel 6 y Pixel 6 Pro. Salto de calidad en imagen para convertirse en el rey de la fotografía

 El gigante tecnológico lanza en España dos móviles que estrenan diseño y su propio procesador

Conclusiones tras las pruebas realizadas al Pixel 6 Pro.


Se trata del móvil más potente de Google, cuyo precio parte de los 899 euros. Es bastante grande, puesto que mide 16,3 centímetros de alto, 7,5 de ancho y 8,9 milímetros de grosor, y pesa 210 gramos. El diseño de la parte trasera es muy llamativo: una gran franja horizontal negra que agrupa las cámaras sobresale notablemente y atraviesa el terminal en la parte superior. La pantalla es de 6,7 pulgadas y tiene ligeras curvaturas en sus laterales. Su tasa de refresco alcanza los 120 Hz —al igual que la de gran parte de los móviles de gama alta en el mercado—. Este parámetro hace referencia a la cantidad de veces que la pantalla se actualiza por segundo. Por lo tanto, cuanto más alto sea, más suaves son los movimientos entre pantallas. Aunque también se consume más batería. La experiencia al usar el terminal ha resultado fluida en todos los supuestos. Para competir con los buques insignia de fabricantes como Apple, Samsung u Oppo, Google ha mejorado el hardware de sus cámaras y ha hecho una fuerte apuesta por la fotografía computacional. El sensor principal, de 50 megapíxeles, tiene un estabilizador óptico de imagen y captura hasta un 150% más de luz que su antecesor —el del Pixel 5—. El teléfono más ambicioso de Google incorpora, además, un ultra gran angular totalmente nuevo de 12 megapíxeles y un teleobjetivo de 48 megapíxeles con un zoom óptico de cuatro aumentos. La cámara frontal es de 11,1 megapíxeles.

Cuando hay luz, todas las fotografías tienen, en general, un gran nivel de detalle, colores intensos y un buen rango dinámico. Normalmente, las cámaras de los móviles suelen sufrir más en condiciones de baja luminosidad, pero desde hace algunos años una de las prioridades de Google es potenciar las cámaras en este tipo de ambientes. Y lo ha hecho bastante bien. De noche, las capturas con el sensor principal mantienen un buen nivel de detalle y apenas tienen ruido. Como suele ser habitual, con el gran angular se pierde un poco de calidad, pero los resultados siguen siendo buenos.

Borrar a personas de las fotos

Una de las herramientas más curiosas —y probablemente soñada por muchos instagramers— de la cámara de los nuevos Pixel es el borrador mágico. Con él, es posible hacer desaparecer como por arte de magia a cualquier persona u objeto que estropee una foto. En general, funciona bastante bien. Al utilizar la herramienta, el móvil reconoce a los protagonistas de la imagen y sugiere borrar a las personas que pasean a lo lejos. El usuario también puede escoger manualmente lo que desea eliminar.

En el apartado fotográfico, también es destacable el modo movimiento, que incluye dos opciones para aportar dinamismo a las fotos. La primera, llamada toma de acción, permite hacer fotos de una persona, un animal o un vehículo mientras se mueve y hacer que destaque sobre un fondo borroso. La segunda, bautizada como exposición larga, está pensada para captar el movimiento. Aunque este último modo puede resultar interesante para hacer capturas artísticas o fotografiar cascadas o el ajetreo de una ciudad, precisa de algo de práctica por parte del usuario para conseguir buenos resultados.

Las cámaras incorporan también una tecnología denominada tono real. “Desde hace décadas, las cámaras se han diseñado para fotografiar pieles claras y este sesgo se ha infiltrado en muchos algoritmos y productos visuales digitales modernos”, afirman desde la compañía, situada en Mountain View. En teoría, los nuevos móviles de Google pueden recrear cualquier tono de piel de forma más fidedigna.

El Pixel 6 Pro estrena procesador: el Tensor Flow, que es el primer chip desarrollado por la compañía. Además, cuenta con 12 GB de RAM y 128, 256 o 512 GB de almacenamiento. En el día a día, el rendimiento ha sido el esperado de un móvil de gama alta. No se ha producido ningún tipo de retardo o lag al ejecutar las aplicaciones. La batería es de 5.000 mAh y cuenta con carga rápida de 30W. Con un uso normal del móvil, normalmente alcanza el día completo, pero con un uso muy intensivo, puede quedarse algo corta.

Google Pixel 6, el hermano pequeño a un precio más asequible

El Google Pixel 6 Pro no llega solo; le acompaña su hermano pequeño, el Pixel 6, que parte de un precio de 649 euros. Ambos terminales comparten procesador y diseño, aunque el Pixel 6 es algo más pequeño. Su pantalla es de 6,4 pulgadas y tiene una tasa de refresco de 90 Hz —frente a la de 6,7 pulgadas y 120 Hz del Pixel 6 Pro—. En el apartado fotográfico, el Pixel 6 también es un poco menos ambicioso. Aunque tiene una cámara principal de 50 megapíxeles y un gran angular de 12 megapíxeles, carece de teleobjetivo. Su cámara frontal es de ocho megapíxeles. El móvil también es compatible con las redes 5G y está equipado con el procesador Tensor Flow. Además, tiene 8 GB de RAM, 128 o 256 GB de almacenamiento y una batería de 4.614 mAh.

Fuente: El Pais.com

FUSIÓN NUCLEAR. Europa marca récord absoluto de energía producida por este sistema

 El último experimento del reactor JET, en Reino Unido, consiguió generar 59 megajulios durante 5 segundos, la mayor energía jamás alcanzada con un reactor de fusión. Este paso nos acerca a conseguir la energía masiva, limpia e inagotable de las estrellas aquí, en la Tierra

Sin duda, la fusión es la energía ‘de moda’: los últimos experimentos en China, Corea y, más recientemente, en Estados Unidos, han puesto en los titulares de todo el mundo los esfuerzos más punteros de los científicos para recrear la energía del Sol aquí, en la Tierra.

Ahora, investigadores europeos (incluidos varios laboratorios de fusión españoles) han conseguido un nuevo hito en esta ‘carrera’: establecer con el reactor experimental Joint European Torus (JET) el récord de energía de fusión, generando 59 megajulios durante 5 segundos.

Hacer realidad una fuente masiva, limpia, segura e inagotable, es el objetivo

Como dato importante, a partir de dos baterías de litio de teléfono móvil y un litro de agua podríamos generar energía para una persona durante toda su vida.

En el interior de las estrellas, millones de toneladas de núcleos de hidrógeno chocan entre sí a tremendas temperaturas y presiones, uniéndose para crear un elemento más pesado y poco contaminante, el helio, y neutrones de alta energía. Es así como nuestra estrella genera de forma natural ingentes cantidades de luz y calor

En los futuros reactores de fusión para provocar esta se utilizarán como combustible isótopos del hidrógeno, deuterio y tritio. Actualmente, el deuterio se puede conseguir del agua del mar. Pero con el tritio es un poco más complicado: se puede originar a partir del litio, que es un elemento radiactivo (si bien, de baja activación). En el futuro, la reacción de fusión provocará que se genere ‘in situ’ y de forma segura en el interior de los reactores -sería físicamente imposible que ocurriera un episodio similar al de Chernóbil o Fukushima en una planta de fusión, puesto que un fallo provocaría, que la reacción se extinguiría por sí sola-. Pero por ahora, casi todos los experimentos hasta la fecha, incluidos los que se llevan a cabo en los famosos ‘Soles artificiales’ chinos, solo operan con deuterio. Pero no todos.

«El JET es el único que puede operar con deuterio y tritio a la vez», explica a Elena de la Luna, investigadora del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) y jefa de grupo de la campaña experimental en las instalaciones del JET, ubicadas en Culham, cerca de Oxford (Reino Unido). «Pero este último es difícil de manipular, y por ello tiene que pasar por muchos controles de seguridad». Y eso lleva tiempo: el último experimento en las instalaciones con estos dos isótopos combinados tuvo lugar en 1997. Entonces se consiguió llegar hasta los 21,7 megajulios durante cinco segundos. «Además, después de aquellos experimentos, el JET se embarcó en una campaña de mejoras, incluido la instalación en la primera pared de materiales que se utilizarán en ITER y a ello le siguió una fase experimental donde tuvimos que aprender a utilizar el JET después de todos los cambios introducidos».

Una ‘rosquilla’ que atesora el plasma ardiente

Las mejoras de los últimos años estaban encaminadas a que el JET fuese una réplica lo más parecida posible al Reactor Termonuclear Experimental Internacional (ITER), un proyecto internacional (con participación de China, la Unión Europea, Japón, Corea del Sur, Rusia, India y Estados Unidos) que tiene como objetivo demostrar que la energía de fusión puede ser una realidad y el paso previo para crear una planta de fusión comercial que envíe toda esta energía a la red eléctrica de nuestros hogares. ITER se está construyendo en Cadarache, una localidad al sur de Francia, y está previsto que empiece los experimentos con deuterio y tritio en 2035. Y los números que promete son apabullantes: está previsto que en las primeras pruebas alcance los 500 segundos (algo más de 8 minutos) de trabajo a alta potencia y los 1.500 (25 minutos) a media potencia, en ambos casos con temperaturas cercanas a los 150 millones de grados (10 veces la temperatura del centro del Sol) y con ganancia energética (es decir, que la energía generada sea mayor que la requerida para poner la reacción en funcionamiento, un hito que aún no se ha conseguido).

«El JET es un ITER en pequeño -señala De la Luna-, a escala diez uno». Ambos son de tipo tokamak, un diseño soviético caracterizado por ser una especie de ‘rosquilla’ metálica en cuyo interior se produce el ansiado plasma -un gas ionizado donde se produce la reacción de fusión- que se confina gracias a la acción de unos ‘superimanes’ que crean un enorme campo magnético, alcanzando las altas temperaturas que se producen en el interior del Sol. Pero, aparte de ser más pequeña, JET cuenta con tecnología más limitada. «Es una instalación con bobinas de cobre instaladas en los años ochenta y que se tienen que refrigerar, por lo que la duración del plasma con alta potencia de calentamiento está limitado a cinco segundos».

De ahí que la reacción durante el experimento, realizado a finales del año pasado, ‘solo’ se mantuviera durante ese pequeño lapso. «En realidad, en términos de estudio de la física, ese tiempo nos permite estudiar el plasma casi de forma estacionaria», señala De la Luna. Casi como si la reacción, que todavía no llegamos a comprender del todo, se parase en el tiempo. Esos cinco segundos permitirán explorar cómo funciona la fusión en la tierra en condiciones hasta ahora imposibles en los laboratorios y que abrirán la puerta no solo a mejoras en el ITER, sino también en nuestra comprensión del mundo. Entonces, ¿JET ha llegado a su límite? «Aún existen muchas incógnitas que revelar para ITER. Y mientras sigue la construcción de ITER, seguro que se nos ocurren nuevas preguntas que pueden ser contestadas con experimentos en JET. Aún queda mucha investigación por hacer con este dispositivo», señala De la Luna.

DIFERENCIAS CON OTROS EXPERIMENTO DE FUSION

‘Soles Artificiales’ Chinos

China ha invertido mucho en energía de fusión en los últimos años. Su ‘joya de la corona’ es el tokamak superconductor avanzado experimental (EAST), que consiguió sostener el plasma durante 1.056 segundos (17 minutos) a una temperatura de 70 millones de grados Celsius. Aunque estos datos puedan parecer mucho más interesantes que los del JET, la proeza tiene ‘truco’: en el EAST solo se utilizó deuterio, por lo que no se generaron niveles elevados de energía de fusión.

Láseres Estadounidenses apuntando a un diminuto punto

Hace apenas dos semanas, la revista ‘ Nature’ publicaba las conclusiones del experimento del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (California), en la Instalación Nacional de Ignición (NIF), que conseguía alcanzar los 0,17 megajulios de energía (una cantidad que se incrementó en pruebas posteriores, alcanzando los 1,3 megajulios). Aparte de la evidente diferencia de potencia entre lo conseguido por el NIF y el JET, ambos registran otras distinciones: mientras el modelo europeo es de tipo tokamak y utiliza los superimanes para crear campos magnéticos que confinen el plasma (y que sería más fácil de aplicar en futuros modelos comerciales), el estadounidense se basa en el confinamiento inercial, apuntando varios potentes láser a un punto microscópico (muy útil para la investigación básica, pero con menos recorrido para aplicarse en reactores conectados a la red).

Fuente: abc.es

Ultimátum de META a la UE. Nuevo episodio de la larga batalla por el control de los datos

 La compañía de Mark Zuckerberg, que lleva años litigando con Bruselas para que no le ponga trabas en la transferencia de datos a EE UU, se plantea llevarse Facebook e Instagram de Europa. Si lo hiciera, su negocio se vendría abajo

El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, confesó una vez a un antiguo colaborador suyo que tiene tres grandes temores en la vida: que le hackeen los sistemas, que sus empleados sufran daños físicos y que los legisladores hagan pedazos su red social. Este último miedo no es descabellado. Quizás porque el lema fundacional de Facebook, Move fast and break things (muévete rápido y rompe cosas), se tomó al pie de la letra. Así lo consideran al menos tanto el regulador de EE UU como varios gobiernos estatales del país, que abrieron hace dos años investigaciones contra la compañía por perjudicar a sus usuarios y competidores. También lo cree la UE, con quien lleva años litigando a cuenta de la exigencia comunitaria de ciertas garantías de privacidad en el tratamiento de los datos de sus ciudadanos.

La amenaza velada de Meta de abandonar el Viejo Continente, lanzada esta semana en un documento remitido a la SEC, el regulador de los mercados en EE UU, se enmarca en esta última batalla. Ni siquiera es la primera vez que Zuckerberg recurre a este dramático ultimátum: lo hizo ya en 2020, cuando el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) resolvió que el mecanismo de transferencia de datos digitales entre Europa y EE UU no era válido. Todos los datos recopilados por las plataformas de Meta se mandan a los servidores de EE UU para almacenarlos y procesarlos. El negocio de la compañía, de hecho, consiste en transformar la información que recoge de sus usuarios en pistas relevantes de cara a los anunciantes para que puedan personalizar su publicidad.

El nuevo órdago pretende influir en otra decisión judicial que está al caer: la autoridad de protección de datos irlandesa, país en el que tiene Meta su sede europea, debe decidir si el marco que se ha usado desde 2020 hasta hoy para la transferencia transatlántica de datos (las Cláusulas Contractuales Estándar, CCE) cumple o no con la normativa comunitaria. En caso negativo, Meta podría seguir enviando datos a EE UU, pero debería establecer mecanismos adicionales que garanticen la seguridad de esos datos. Es decir: se encarecería notablemente ese trasvase.

“Cuando tienes un negocio basado en un flujo constante de la información entre sus distintas compañías afiliadas y además a escala mundial, cualquier añadido en la transferencia de datos les dificulta el día a día”, señala Alejandra Matas, directora del área New Law de la división jurídica de PwC Tax. Según esta abogada, otras compañías como Amazon o Google, que se enfrentan a la misma situación, ya trabajan en ello. “Están viendo si en algunos casos es posible alojar los datos en Europa para ahorrarse el problema o viendo qué garantías adicionales pueden incluir en los contratos”.

Meta no atraviesa su mejor momento. La semana pasada se supo que, por primera vez en la historia, Facebook cayó en número de usuarios diarios: pasó de 1.930 millones a 1.929. La cifra sigue siendo enorme, inalcanzable para sus competidoras, pero los analistas ya hablan de que la red social estrella de Mark Zuckerberg puede haber tocado techo. La compañía cayó un 26% en Bolsa el día en que se hicieron públicas esas cifras, lo que debido a su mastodóntico tamaño supuso unas pérdidas de 251.000 millones de dólares. Teniendo en cuenta que los ingresos de Meta se basan en mantener una amplia base de usuarios de los que poder procesar datos relevantes para los anunciantes, renunciar a Europa significaría recortar voluntariamente una parte importante de su negocio.

De ahí que pocos le den credibilidad al anuncio de una eventual de retirada de la UE. “El problema es que simplemente no respetan la ley. Estoy seguro de que si Meta se va otros ocuparán rápidamente su espacio con un producto legal. Esto parece una amenaza ridícula lanzada por una multinacional increíblemente arrogante”, comenta a EL PAÍS el jurista austriaco Max Schrems. Este joven abogado no es alguien cualquiera en esta historia. Fue él quien prendió la chispa que puso en marcha la maquinaria jurídica comunitaria que ha tensado las cuerdas a Facebook (ahora Meta).

La autopista transatlántica de datos

En EE UU, a diferencia de en la UE, no hay ninguna ley federal que regule la gestión de los datos privados de las personas. Eso no solo significa que las empresas pueden intercambiarlos, comerciar con ellos y explotarlos a su antojo, sino que las agencias gubernamentales (como la CIA, el FBI o la NSA) pueden intervenirlos cuando quieran. La norma que ordena esas cuestiones en Europa es desde 2018 el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), pero antes que esta hubo otras. Uno de los principios fundamentales del RGPD es que el usuario debe saber para qué se usan sus datos y dar consentimiento de lo que se vaya a hacer con ellos.

Desde principios de siglo, el país norteamericano y la UE se basaron en el acuerdo Safe Harbor (Puerto Seguro) para articular el tratamiento adecuado en suelo estadounidense de los datos de ciudadanos europeos. Schrems consiguió en 2015 tras una serie de demandas interpuestas precisamente contra Facebook que el TJUE congelara ese acuerdo al considerar que si las agencias de seguridad de EE UU podían acceder a todos los datos que estuvieran en su territorio, incluyendo los de ciudadanos europeos que se almacenan en servidores americanos, estos no tenían las mismas garantías que en Europa. La sentencia se conoció como Schrems I.

Como respuesta, la Comisión Europea aprobó el acuerdo Privacy Shield (Escudo de Privacidad), que trataba de permitir con nuevas salvaguardas el intercambio transatlántico de datos. Tras ser recurrido de nuevo, el TJUE lo declaró inválido en 2020 (Schrems II). Los datos de los europeos deberían permanecer en suelo europeo para que se le apliquen las normativas comunitarias de protección de datos.

En diciembre del año pasado, la asociación NOYB (acrónimo de None Of Your Business, No es asunto tuyo), fundada y dirigida por Schrems, difundió unos documentos internos de Facebook en los que los abogados de la compañía dan a entender que no se consideran en la obligación de mantener en servidores europeos los datos privados de sus usuarios de la UE. Es decir, consideran que las dos sentencias del TJUE no les afectan, a pesar de que en ambos casos fueron la respuesta a demandas contra Facebook.

Qué puede pasar ahora

En agosto de 2020, Meta recibió una decisión preliminar de la autoridad de protección de datos irlandesa (IDPC) según la cual las transferencias de datos realizadas entre Facebook Irlanda (la matriz europea de la compañía) y la sede central de Menlo Park no cumplían todas las garantías del RGPD. “Creemos que la decisión final se tomará en la primera mitad de 2022″, señala la compañía en el documento remitido al regulador estadounidense. “Si no se adopta un nuevo marco de transferencia de datos (...) no estaremos capacitados para ofrecer nuestros productos más importantes en Europa, incluyendo Facebook e Instagram”, concluye el aviso. “No tenemos ningún deseo ni planeamos retirarnos de Europa”, se apresuró a matizar ayer un portavoz, “pero la simple realidad es que Meta depende de la transferencia de datos entre la UE y EE UU para operar sus servicios”.

No se puede decir que haya cundido el pánico en Europa. “Llevo cuatro años sin Facebook ni Twitter y la vida ha sido fantástica”, comentó a unos periodistas el ministro alemán de Economía, Robert Habeck, en unas declaraciones recogidas por Bloomberg tras coincidir en un evento en París con su homólogo francés, Bruno Le Maire. “Puedo confirmar que viviríamos muy bien sin Facebook”, añadió este último. “Los gigantes digitales deben entender que Europa resistirá y reafirmará su soberanía”. La comisaria europea de Competencia, Margrethe Vestager, ha hecho hoy unas declaraciones en el mismo sentido. “Estoy en Instagram. Si deja de funcionar ganaré 10 o 20 minutos al día”, ha dicho a Bloomberg TV.

La UE prepara de hecho dos normativas con las que materializar ese control. Se trata de la Ley de Servicios Digitales, que fija la responsabilidad de las plataformas en caso de que se publiquen contenidos ilegales, y la Ley de Mercados Digitales, diseñada para facilitar la libre competencia en las plataformas. Ambas están pendientes de ser discutidas y aprobadas por el Parlamento Europeo.

Fuente: El Pais.com

La Comision Europea amonesta a la mayoría de países de la UE por no transponer la Directiva Whistleblowing en tiempo y forma.

La Comisión Europea ha llamado la atención a la mayor parte de los países de la Unión Europea, entre ellos España, por no transponer la Directiva UE 2019/1937 o (Directiva Whistleblowing)  cuyo plazo para hacerlo concluyó el pasado 17 de diciembre de 2020.

Bruselas se ha dirigido así a un total de 24 países a través de una carta de emplazamiento enviada el pasado 27 de enero. Solo tres países, Suecia, Malta y Portugal, han hecho los deberes y han transpuesto dicha normativa que ofrece una protección integral a los denunciantes, o alertadores –como también se les denomina– de corrupción.



En concreto, la Comisión Europea, entre otros países se ha dirigido a España a través de una carta en donde le comunicaba de la apertura de expediente de infracción por no haber traspuesto en la fecha correspondiente la Directiva UE 2019/1937 de Protección de los Denunciantes, en concreto la que está registrada con el número de infracción INFR(2022)0073

¿Qué es la Directiva (UE) 2019/1937?

La Directiva (UE) 2019/1937 es una nueva normativa destinada a la protección de las personas que informen sobre infracciones en el seno interno de las empresas pertenecientes a la Unión Europea.

Esta nueva directiva establece, entre otras cuestiones, nuevas exigencias para las empresas en la creación de un canal de denuncias interno, y en la protección de los denunciantes para que no se puedan tomar represalias por sus denuncias.

Es una normativa destinada claramente a favorecer la tarea de los alertadores (delatores) o whistleblowers, pero que también puede proporcionar grandes beneficios a las empresas, al promover una cultura interna basada en la legalidad y la detección de comportamientos poco lícitos en fases tempranas.

¿Cuándo deben adaptarse las empresas a esta directiva?

La Directiva whistleblower fue aprobada por el Consejo Europeo el 23 de octubre de 2019 y entró en vigor el 16 de diciembre de ese mismo año.

El plazo para la transposición de la Directiva 2019/1937 es de dos años desde su entrada en vigor, estableciendo como fecha máxima el 21 de diciembre de 2021 para todas las organizaciones pertenecientes a la Unión Europea.

¿Quiénes deben cumplir la Directiva 2019/1937?

La Directiva 2019/1937 en España (y en el resto de la UE) deben cumplirla todas aquellas empresas que cuenten con más de 50 empleados. Estas organizaciones estarán obligadas a crear canales de denuncia internos.

Las empresas que tengan más de 250 trabajadores tendrán dos años para cumplirla después de su entrada en vigor, mientras que las que cuenta con entre 50 y 250 empleados dispondrán de dos años más.

Legislación al respecto de los paises de la UE amonestados y consecuencias del incumpliento

España es uno de los países que se encuentra a la cola de la defensa de los denunciantes de corrupción porque, directamente, no existe ninguna normativa a tal efecto ni, por supuesto, en lo referido a los buzones o canales de denuncia, para defensa de los ciudadanos. Pero la falta de legislación al respecto no debe recaer únicamente, pandemia mediante, en el gobierno actual, pues los gobiernos anteriores, incluso con mayorías absolutas, tampoco puede decirse que hicieron mucho por la defensa de los ciudadanos comprometidos con la democracia y luchadores contra la corrupción.

Hay países “con muchos deberes hechos, es el caso de Francia que tenía una ley anticorrupción, al igual que Italia. Estos tienen que tomar algunas decisiones y España parte de cero. En el caso francés, lo que estaban debatiendo es el tema de las denuncias anónimas. Con su regulación de momento estaban prohibidas. Ahora la Directiva permite esa posibilidad”.

Sobre el caso español “una de las cuestiones es saber decidir quién puede ser la autoridad que lleve los canales externos. En la Directiva se habla que los estados miembros determinarán qué autoridades pueden gestionar esos canales externos. Puede ser desde el Tribunal de Cuentas, la fiscalía o en Alemania donde se plantea una división territorial por ‘Lander’, como podría ser el caso de España con sus autonomías”.

En cuanto al procedimiento explica que “una vez recibida la carta de emplazamiento, el Gobierno de España tiene que dar respuesta a esa cuestión, como el resto de Gobiernos que no la han transpuesto”.

Normalmente entre la carta de emplazamiento y el dictamen motivado suele transcurrir entre cinco y seis meses. Ese dictamen de la Comisión es cuando no satisface la respuesta. Entre medias, la carta de contestación del Gobierno de turno, es previsible utilicen la pandemia como excusa para no haber traspuesto la Directiva Whistleblowing.

Ante la falta de incumplimiento, lo que hace la Comisión a posteriori es presentar un recurso ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Es un procedimiento parecido al de modelo 720 de declaración de bienes en extranjero. Luego llega el fallo del Tribunal y la posible sanción al estado infractor”.

Denuncias que soporta la Directiva WhistleBlower

El impacto de esta Directiva es tan grande que supone dar un giro absoluto a la cultura política, económica y empresarial, además de a la sociedad. Según la Directiva 2019/1937 de Whistleblowers, por lo menos el canal y el buzón de denuncias y los instructores habrán de estar preparados para atender denuncias sobre:

  • Cualquier contrato público, (sea cual sea la institución implicada y la cuantía, y quien lo firme por la otra parte, persona física o jurídica).
  • Servicios, productos y mercados financieros (préstamos, hipotecas, comisiones, riesgos, usura… y también alquileres)
  • Prevención del blanqueo de capitales, cumplimiento legal (compliance)
  • Financiación del terrorismo
  • Seguridad de los productos que puedan adquirirse dentro del territorio de la Unión
  • Conformidad de los productos bienes y servicios sometidos a la legislación Europea, aunque no afecte a la seguridad de los mismos.
  • Seguridad del transporte, (sea por carretera, tren, avión, fluvial o marítimo, control y vigilancia de los mismos, aduanas).
  • Protección del medio ambiente, (urbanismo, caza)
  • Protección frente a las radiaciones, (clínicas, hospitales, antenas de telecomunicaciones, wifi)
  • Seguridad nuclear
  • Seguridad de los alimentos, (etiquetado, caducidad, aditivos)
  • Control de los piensos y aditivos para animales.
  • Sanidad animal
  • Bienestar de los animales
  • Salud pública
  • Protección de los consumidores de productos y servicios, incluidos los servicios prestados por el Estado (Expresamente se cita a la Administración de Justicia, Policía, Ejercito y Hacienda).
  • Protección de la privacidad y de los datos personales
  • Seguridad de las redes telemáticas y otras infraestructuras críticas (agua, gas, electricidad y comunicaciones)
  • Sistemas de información
  • Cualesquiera infracciones que afecten a los intereses financieros de la Unión tal como se contemplan en el artículo 325 del TFUE (Lucha contra el fraude, a partir de 10.000 €)
  • Todas las infracciones relativas al mercado interior, tal como se contemplan en el artículo 26, apartado 2, del TFUE (mercado interior sin fronteras; libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales; mercados cautivos, dumping, vulneración de directivas sobre el trabajo)
  • Todas las infracciones de las normas de la Unión en materia de competencia
  • Cualquier actividad que haya percibido ayudas otorgadas por los Estados, aunque no fuera dinero directo de la Unión. (subvenciones, garantías bancarias, especial agencias, comisiones y organismos de control, transparencia, anti fraude, agencias de protección de datos, comisiones nacionales como la CNMC, Casa Real, Consejo de Estado, CGAE, CGPJ, CGPE, patronales, sindicatos, cofradías, clubs de futbol, fundaciones, patronatos, medios de comunicación, instituciones dedicada a Formación, asociaciones culturales, Imsersos o Iglesias), Consejos (Consejo de Estado), tribunales (Tribunal de Cuentas). Recordemos que la directiva menciona expresamente que se incluye todas la actividad del Poder Judicial en la Directiva y sólo se excluye de la actividad de jueces y magistrados la fase deliberatoria de las sentencias.
  • Todas las infracciones relativas al mercado interior en relación con los actos que infrinjan las normas del impuesto sobre sociedades (Por ejemplo, fiscalidades modificadas por decreto por la instalación de un proyecto empresarial).
  • Cualquier práctica cuya finalidad sea obtener una ventaja fiscal que desvirtúe el objeto o la finalidad de la legislación aplicable del impuesto sobre sociedades. A partir de la Directiva, el Estado o las Comunidades Autónomas podrán añadir más casuística, dependiendo de su asunción de competencias y se podrán añadir otras áreas que, si bien están reguladas ya por el Derecho de la Unión, ésta no cree oportuna incluirlas en la lista de procedimientos obligatorios de denuncia. Pero también la empresa o institución podrá añadir temas que puedan ser conflictivos para ella, como mobbing, acoso sexual, equiparación de cargas y retribuciones en los puestos de trabajo, etc..

RECORDARDEMOS

Que el 17 de diciembre debía haber entrado en vigor en España y en el resto de países de la Unión Europea la nueva normativa que regula el Canal de Denuncias, es decir, la Directiva (UE) 2019/1937 del Parlamento Europeo y del Consejo de 23 de octubre de 2019 relativa a la protección de las personas que informen sobre infracciones del Derecho de la Unión o lo que es lo mismo la Directiva Whistleblowing, más conocido en España como Canal Denuncias.  Esto quiere decir que las empresas de más de 50 personas trabajadoras, públicas y privadas, tendrán la obligación de implantar este sistema de denuncias. Si bien las empresas de entre 50 y 249 personas trabajadoras dispondrán de un período transitorio de dos años para ello, es decir, hasta el 17 de diciembre de 2023.

Todos los países que incumplen la Directiva 2019/1937 , disponen de unos 2 meses para justificar ante la Comisión Europea el motivo por el cual se ha dado ese incumplimiento.

Sanciones económicas por incumplimiento de la Directiva de Protección de los Denunciantes

 Si no se llevan a cabo las medidas impuestas por ley para amparar la figura de los whistleblowers, las empresas recibirán sanciones que van desde graves a muy graves

 Hasta 50.000 Euros : Sanciones muy graves

  • Impedir o dificultar el seguimiento de la denuncia
  • No cumplir con el derecho de confidencialidad del alertador
  • Practicar cualquier represalia

Hasta 25.000 Euros : Sanciones graves

  • No disponer de un canal de denuncia interno
  • Contar con un canal de denuncias interno sin garantías de confidencialidad
  • No designar a una persona responsable para la recepción de las denuncias
  • No revisar periódicamente el procedimiento de denuncia interno

Fuente:  confilegal.com  ;  diario16.com