14 de octubre de 2026

OPINIÓN. El Partido Popular y Vox, no llevan bien lo de cumplir con la Constitución

En España la democracia no va bien, principalmente en autonomías donde gobierna el Partido Popular junto con Vox, o respaldado por éste. Y si gobiernan el Estado, ambos pretenden expandir a toda España esas políticas que fomentan la injusticia social, puesto que, el partido ultra pone letra y música, dejando para el obediente PP, que baile y cante, cuando toque.


1)  La Comisión Europea quita la razón de ser, a la prioridad nacional de Vox.

Introducción

El debate sobre la llamada «prioridad nacional», defendida por Vox y respaldada por el Partido Popular (PP), ha generado una importante controversia política y jurídica en España. Esta propuesta pretende dar preferencia a los ciudadanos españoles frente a los extranjeros en el acceso a determinados servicios públicos. Sin embargo, esta iniciativa ha encontrado límites en la normativa de la Unión Europea, ya que las políticas nacionales deben respetar los principios de igualdad, no discriminación y protección de los derechos fundamentales. La Comisión Europea ha advertido que aplicar este principio podría entrar en conflicto con el derecho comunitario y con la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

Desarrollo

La propuesta de establecer una prioridad para los ciudadanos españoles en el acceso a los servicios públicos plantea interrogantes sobre la igualdad de derechos entre las personas que residen en un país. Aunque los Estados tienen competencias para organizar sus políticas sociales y administrativas, estas no son ilimitadas, puesto que deben ajustarse a las normas europeas que regulan los derechos de los ciudadanos y de los residentes extranjeros.

En este contexto, la Comisión Europea ha recordado que los Estados miembros y las comunidades autónomas no pueden modificar unilateralmente las condiciones de acceso a determinados servicios cuando estas se encuentran reguladas por la legislación comunitaria. Esta advertencia pone de manifiesto que las decisiones políticas nacionales deben respetar los compromisos jurídicos asumidos dentro de la Unión Europea.

La cuestión llegó a las instituciones europeas a raíz de una pregunta presentada por Vicent Marzà, eurodiputado de Compromís e integrante del grupo de los Verdes/Alianza Libre Europea (Verdes/ALE). Marzà solicitó aclaraciones sobre la compatibilidad de la prioridad nacional con el derecho comunitario y preguntó si los criterios utilizados por algunos Estados miembros para conceder acceso a los recursos públicos podían vulnerar la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

En su respuesta, el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, señaló que los Estados miembros no pueden imponer unilateralmente requisitos de residencia superiores a cinco años en el ámbito regulado por la Directiva 2003/109/CE, relativa al estatuto de los nacionales de terceros países residentes de larga duración. Esta norma establece un marco jurídico común para proteger los derechos de las personas que cumplen las condiciones previstas para obtener dicho estatuto.

La respuesta europea resulta relevante porque establece límites a las políticas que pretenden introducir diferencias de trato basadas en la nacionalidad o en condiciones de residencia más restrictivas que las permitidas por la legislación comunitaria. 

Desde una perspectiva política, la prioridad nacional puede presentarse como una medida destinada a proteger los recursos públicos y garantizar que las necesidades de la población sean atendidas. Sin embargo, también puede generar situaciones de exclusión si se aplica de manera generalizada, sin tener en cuenta los derechos reconocidos por la legislación europea. Por ello, resulta necesario encontrar un equilibrio entre la capacidad de los Estados para gestionar sus recursos y la obligación de respetar los derechos de las personas que viven legalmente en su territorio.

Además, el debate no debe limitarse a una confrontación entre ciudadanos españoles y extranjeros. La gestión de los servicios públicos requiere políticas que garanticen su sostenibilidad, una distribución adecuada de los recursos y criterios transparentes de acceso. La nacionalidad, por sí sola, no puede utilizarse como justificación para ignorar las obligaciones legales que corresponden a los Estados miembros.

Conclusión

En conclusión, la controversia sobre la prioridad nacional defendida por Vox y respaldada por el PP demuestra que las propuestas políticas deben ajustarse al marco jurídico español y europeo. La advertencia de la Comisión Europea recuerda que los Estados miembros no pueden establecer unilateralmente determinadas restricciones cuando estas contradicen la normativa comunitaria, especialmente en materia de residencia de larga duración.

La protección de los servicios públicos constituye un objetivo legítimo, pero debe desarrollarse respetando los principios de igualdad, proporcionalidad y no discriminación, así como los derechos reconocidos por la Unión Europea. En definitiva, el reto consiste en garantizar unos servicios públicos eficaces y sostenibles sin vulnerar las normas que protegen a las personas. La verdadera fortaleza de una democracia no reside únicamente en administrar sus recursos, sino también en hacerlo conforme a la ley y respetando los derechos fundamentales

Fuente: El Plural.com

2)  La reforma del IRPF propuesta por Vox: impacto económico y consecuencias para el Estado del bienestar

Introducción

La política fiscal constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier Estado, ya que determina cómo se recaudan los recursos necesarios para financiar los servicios públicos y cómo se distribuye la carga tributaria entre los ciudadanos. En este contexto, la propuesta de Vox de modificar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) ha abierto un debate sobre la relación entre los impuestos, la equidad social y la sostenibilidad de las cuentas públicas. Según las declaraciones del ministro de Hacienda, Arcadi España, esta reforma supondría una reducción de la recaudación de aproximadamente 85.000 millones de euros anuales, una cantidad que tendría importantes consecuencias para la financiación de servicios esenciales como la educación y la sanidad.

Desarrollo

La propuesta fiscal de Vox plantea una transformación significativa del sistema actual del IRPF. Entre sus principales medidas se encuentran el establecimiento de un mínimo exento para las rentas de hasta 22.000 euros anuales, un tipo impositivo único del 15 % para los ingresos de hasta 70.000 euros y un tipo del 25 % para las rentas superiores a esa cantidad. Este modelo sustituiría al sistema progresivo vigente, en el que los tipos impositivos aumentan a medida que crece la renta, hasta alcanzar determinados tramos superiores al 40 %.

Desde la perspectiva de Vox, una reforma de estas características podría reducir la presión fiscal sobre los ciudadanos, aumentar la renta disponible de las familias y favorecer la actividad económica. Sus defensores podrían argumentar que pagar menos impuestos permite incrementar el consumo, estimular la inversión y ofrecer mayores incentivos al trabajo y al ahorro. Sin embargo, para valorar estas posibles ventajas resulta imprescindible analizar también el coste de la medida y sus efectos sobre los ingresos públicos.

Según las cifras expuestas por el ministro Arcadi España, el coste estimado de la propuesta alcanzaría los 85.000 millones de euros, mientras que la recaudación anual del IRPF se sitúa, de acuerdo con sus declaraciones, en torno a los 140.000 millones. Esta diferencia plantea una cuestión fundamental: ¿cómo se compensaría la pérdida de ingresos del Estado? Una reducción de la recaudación de tal magnitud obligaría a estudiar alternativas como la disminución del gasto público, el aumento de otros impuestos, la obtención de nuevos ingresos o el incremento del endeudamiento. Cada una de estas opciones tendría consecuencias económicas y sociales que deberían explicarse con claridad.

La preocupación del Ministerio de Hacienda se centra especialmente en la posible repercusión sobre el Estado del bienestar. Los recursos públicos permiten financiar servicios esenciales como la sanidad, la educación, las pensiones y las políticas sociales. Si disminuyeran considerablemente los ingresos tributarios sin una compensación suficiente, podría aumentar la presión sobre estas partidas presupuestarias. Por este motivo, el ministro ha comparado el coste estimado de la reforma con el gasto educativo del conjunto del país y con una parte muy importante del gasto sanitario.

No obstante, es importante señalar que una reducción de impuestos no implica necesariamente, por sí sola, un recorte automático del gasto público. El efecto final dependería de las medidas complementarias que se adoptasen, de la evolución de la actividad económica y de la respuesta de los contribuyentes. Por tanto, para evaluar rigurosamente la propuesta sería necesario conocer la metodología utilizada para calcular su coste, los posibles efectos económicos a medio y largo plazo y las alternativas previstas para mantener la financiación de los servicios públicos.

Otro aspecto relevante es la distribución de los beneficios fiscales. Según los ejemplos ofrecidos por Arcadi España, una persona que percibe el salario mínimo no obtendría ahorro con la reforma, mientras que una persona con ingresos anuales de 100.000 euros ahorraría 18.935 euros y otra con ingresos de un millón de euros dejaría de pagar aproximadamente 200.000 euros. Estas cifras, atribuidas al ministro, ilustran la preocupación del Gobierno por el reparto de las ventajas fiscales entre los distintos niveles de renta.

La cuestión central no consiste únicamente en determinar si los ciudadanos deben pagar más o menos impuestos, sino también en analizar quién se beneficia de la reducción y cómo se distribuyen sus costes. Un sistema tributario progresivo busca que quienes disponen de mayores recursos económicos contribuyan en mayor medida a la financiación colectiva. En cambio, un modelo con tipos más reducidos y menos escalones de tributación modifica esa distribución y puede disminuir la capacidad redistributiva del impuesto, dependiendo de su diseño concreto.

En este sentido, el debate sobre el IRPF refleja dos prioridades que deben examinarse conjuntamente: por una parte, la necesidad de aliviar la carga fiscal de los ciudadanos y favorecer la actividad económica; por otra, la obligación de garantizar ingresos suficientes para sostener los servicios públicos y reducir las desigualdades. La dificultad consiste en encontrar un equilibrio entre ambas, evitando que las decisiones fiscales generen consecuencias negativas que no hayan sido previstas o debidamente justificadas.

Además, en el contexto de la precampaña electoral de las elecciones previstas para el 29 de noviembre, estas propuestas adquieren una dimensión política particular. Los programas económicos de los partidos no solo expresan sus prioridades ideológicas, sino que también ofrecen modelos diferentes de organización social y económica. Por ello, las promesas de reducción de impuestos deben ir acompañadas de explicaciones transparentes sobre su financiación, sus beneficiarios y sus posibles efectos sobre el conjunto de la población.

Conclusión

La propuesta de Vox para reformar el IRPF plantea un debate que va más allá de la cuantía de los impuestos. En realidad, afecta a cuestiones fundamentales como la distribución de la riqueza, la financiación de los servicios públicos y el papel del Estado en la reducción de las desigualdades. Las cifras presentadas por el ministro Arcadi España, especialmente la estimación de un coste de 85.000 millones de euros, ponen de manifiesto la necesidad de examinar con detalle las consecuencias presupuestarias de una reforma de esta magnitud.

Reducir los impuestos puede constituir un objetivo legítimo de política económica, pero su viabilidad depende de que exista un plan creíble para compensar la pérdida de ingresos o de que se justifique cómo afectará a las cuentas públicas. Del mismo modo, mantener un sistema de recaudación suficiente no significa que todos los impuestos deban permanecer inalterados, sino que cualquier modificación debe evaluarse teniendo en cuenta sus efectos económicos y sociales.

En definitiva, el debate sobre el IRPF exige algo más que promesas electorales o advertencias políticas: requiere datos verificables, cálculos transparentes y propuestas concretas. Los ciudadanos tienen derecho a conocer no solo cuánto podrían ahorrar con una reforma fiscal, sino también qué consecuencias tendría para los servicios públicos y cómo se repartirían sus beneficios y sus costes. Solo a partir de esta información será posible valorar las distintas alternativas fiscales con rigor y comprender su verdadero impacto sobre la sociedad.

Fuente: El Diario.es

3)  Feijóo y Garamendi de acuerdo en lo fundamental, las bajas laborales son un cáncer.

Alberto Núñez Feijóo (líder del Partido Popular) y Antonio Garamendi (presidente de la CEOE) coincidieron en julio de 2026 en la necesidad de impulsar un acuerdo para reducir el absentismo laboral y las bajas médicas

Puntos clave del acuerdo y las declaraciones

  • Declaraciones de Feijóo.- El líder del PP calificó el aumento de las bajas laborales como un cáncer y sugirió revisar las condiciones o prestaciones de quienes no acuden al puesto de trabajo.
  • Posición de Garamendi.- El presidente de la patronal CEOE respaldó a Feijóo, coincidió con sus datos sobre el impacto económico (que cifran en torno a los 33.000 millones de euros) y afirmó que gran parte de las bajas se concentran en días como los lunes o los viernes.
  • Críticas sindicales.- Sindicatos como UGT y CCOO rechazaron estas afirmaciones, argumentando que no existe tal crisis de absentismo injustificado y que el incremento de las bajas responde a problemas reales de salud laboral, salud mental y retrasos en las listas de espera de la sanidad pública

Fuente: Medios digitales

4)  El partido popular y Vox, coinciden en lo nuclear de cambiar el sistema de pensiones  público, a un sistema de pensiones mixto.

El Partido Popular (PP) y Vox coinciden en parte en sus posturas sobre el modelo de pensiones.

  • Vox (según declaraciones de José María Figaredo) propone sustituir o reformar el actual sistema por un modelo mixto que combine el sistema de reparto tradicional con la capitalización individual (donde el 50% de las cotizaciones irían a una cuenta de ahorro personal del trabajador).
  • El PP (a través de portavoz Borja Sémper) defiende el sistema de pensiones actual, al que califica de «robusto y sólido», y rechaza la propuesta de Vox de semiprivatizarlo. Si bien la portavoz en el Congreso del PP, Ester Muñoz, ha dicho ayer que el sistema de pensiones público va a colapsar y hay que ir a un sistema mixto. Luego salió Feijóo prometiendo revalorizar las pensiones con el IPC pero apostilla que “los jóvenes tienen derecho a un sistema público de pensiones viable” (que sino es viable un asunto entiendo es porque va a colapsar. Que sino). Lo cual no contradice lo que dijo en 2023, cuando presentó la idea que debía introducirse la mochila austriaca en el sistema público de pensiones español (**)

(**) En junio y julio de 2023, Alberto Núñez Feijóo (líder del Partido Popular) propuso implantar en España el mecanismo conocido como la mochila austriaca dentro de su programa electoral para las elecciones generales

Los puntos clave de lo que planteó entonces incluyen:

  • Cuenta de capitalización individual.- Propuso crear un fondo o cuenta individual para cada trabajador, financiado a través de aportaciones periódicas de la empresa (detraídas o calculadas a cuenta del salario bruto), para sustituir o reformar el sistema tradicional de indemnizaciones por despido.
  • Movilidad laboral.- Defendió que el dinero acumulado en esa "mochila" sería portable, lo que permitiría al trabajador conservar su fondo de ahorro a lo largo de su vida laboral aunque cambiase de empresa, con el objetivo declarado de facilitar la movilidad en el mercado de trabajo.
  • Alternativa al pago de golpe en los despidos.- Explicó que el sistema busca evitar que la empresa tenga que afrontar el pago de una gran indemnización de una sola vez en caso de un despido, acumulando el coste mes a mes.
  • Críticas y debate político.- La propuesta generó un fuerte rechazo por parte del Gobierno de coalición (como Yolanda Díaz) y de los sindicatos, que advirtieron que la medida podría abaratar o facilitar el despido en España

Fuente: Medios digitales

5)  De aquellos polvos estos lodos. Huelga General en noviembre.

Como consecuencia de todo lo anterior surge la huelga general del 11 de noviembre posiblemente con presunto foco puesto en la crisis de la vivienda(*) por el estallido social tras el desahucio de Maricarmen, pero incluyen también otras reivindicaciones laborales. La denuncia de los bajos salarios es la principal que habían adelantado ya los sindicatos, pero además prevén incorporar la defensa del sistema público de pensiones y de la protección social de las bajas laborales ante los recientes discursos de PP y de Vox, que han hecho sonar las alarmas de posibles recortes si llegan a La Moncloa.

(*) Recordemos, que las Comunidades Autónomas donde gobierna el Partido Popular (PP) mayoritariamente se han negado a aplicar la Ley de Vivienda lo cual amplifica los efectos de la crisis de vivienda, al permitir que los precios de la venta y/o alquiler de vivienda suban como un cohete en dichas autonomías.

Fuente: El Plural.com