20 de marzo de 2022

La invasión de Ucrania, mide las fortalezas y debilidades de las alianzas entre Rusia y China

 Pekín parece que saldrá vencedora de una relación en la que Moscú será cada vez más dependiente de su vecina del este, al margen de cómo termine la invasión.

Desde que el 4 de febrero los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de China, Xi Jinping, se reunieran en Pekín y firmaran un comunicado conjunto que elevaba la relación entre sus dos países al mayor nivel en 70 años, la segunda economía del mundo ha descrito así la amistad entre ambos gobiernos, emparejados por su deseo de forjar un frente ante el rival común, Estados Unidos. 
La guerra en Ucrania representa la primera prueba de fuego para la apuesta de China por esta amistad.

Occidente ha aumentado esta semana la presión sobre Pekín.

A los llamamientos de los los países europeos y los socios asiáticos como Singapur, para que utilice su influencia ante Moscú en un papel mediador, se han sumado las acusaciones de Washington, que sospecha que Pekín esté dispuesto a aportar ayuda económica y militar a Rusia.

La denuncia ha sido repetida el presidente de EE UU, Joe Biden, en su reunión telemática con Xi este viernes, en la que según la Casa Blanca ha reiterado “las implicaciones y consecuencias” de que China “apoye materialmente a Rusia mientras lanza ataques brutales contra ciudades y civiles ucranios”. No ha precisado qué tipo de consecuencias, o si podrían incluir sanciones contra Pekín que se sumen a las ya impuestas contra Rusia.

Pekín ha negado con contundencia que se plantee ayudar a Moscú, algo que elevaría el conflicto a niveles aún más peligrosos que ahora. Divulgar esa idea es “desinformación”, ha asegurado su Ministerio de Exteriores. En su réplica a Biden, Xi dibujaba a su país como una potencia amante de la paz al subrayar que “la crisis ucrania no es algo que nos guste ver” y que “el conflicto y la confrontación no le conviene a nadie”.

Desde el principio, China ha adoptado lo que define como una “neutralidad benévola”, una posición que desde Occidente se percibe como una ambigüedad escorada hacia Rusia. Envía señales a unos y otros con la aparente intención de evitar verse arrastrada al conflicto o graves consecuencias para su economía en momentos de crecimiento más débil. Evita calificar el ataque ruso de “invasión”, mientras se ha mostrado dispuesta a mediar en colaboración con la comunidad internacional y asegura que desempeña un “papel positivo” por la paz entre Kiev y Moscú.

La posición de China “no es tanto prorrusa como anti EE UU”, considera Alexander Gabuev, analista de las relaciones chino-rusas en el Centro Carnegie en Moscú. Pekín lee esta guerra siempre a través del prisma de su rivalidad con Estados Unidos (el gran eje geopolítico del siglo XXI) y “antepone sus intereses a absolutamente cualquier otra cosa”, explica.

Por tanto, apunta este experto, “China está diversificando sus apuestas”. De un lado, su amistad con Rusia es de “una importancia primordial”. Putin y Xi comparten una visión sobre los derechos humanos, el deseo de un nuevo orden global que les garantice un papel protagonista y el rechazo a EE UU y sus alianzas. Sus economías, intereses y áreas de influencia son casi perfectamente complementarias. Pero Pekín también pretende proteger su relación con Europa, un socio comercial más importante que Moscú y del que no desea que se alinee por completo con las posiciones de Washington. Tampoco quiere arriesgarse a que una cercanía excesiva a su socio estratégico le pueda reportar sanciones secundarias occidentales. Su idea, explica Gabuev, es “encontrar una manera de no ofender a Rusia y, al mismo tiempo, presentarse como una potencia benevolente”.

En ningún caso, ocurra lo que ocurra en la guerra o después de ella, Pekín dará la espalda a Rusia, consideran los expertos. China espera lograr grandes ventajas, tanto económicas (el 4 de febrero suscribió nuevos contratos para la compra de gas y petróleo rusos para los próximos 25 ó 30 años por 105.000 millones de euros) como en influencia en Moscú, en esta alianza de la que ya es el socio más importante.

“La capacidad de presión de China ya era grande, pero ahora es mucho más grande y lo será todavía más hacia el final del año”, cuando las sanciones occidentales ya estén haciendo todo su efecto, apunta Gabuev. Tanto si gana como si pierde la guerra, la economía rusa quedará muy debilitada. “Rusia no tendrá más remedio que vender a China su tecnología militar más sensible, y ofrecerle baratas sus materias primas, en yuanes. China podrá fijar el precio. Antes de la guerra, Moscú tenía otras opciones, pero esas opciones ahora han desaparecido”, señala.

                                                                                        EDITORIAL

Decía Chuchill que “el estadista piensa más en las próximas generaciones que en las próximas elecciones”, pero al líder ruso, según parece, no le preocupan dichas cuestiones (quizás por no sentirse concernido) puesto que ha mitad de partida, ya ha perdido las simultaneas que jugaba contra Estados Unidos, Europa y China.

Y al final de la guerra de Ucrania, que algún día acabará, Rusia estará arruinada y endeudada, y vendida al mejor postor, que no me cabe la menor duda, que China será. 

Y en mi opinión, finalmente, aunque el todopoderoso Putin salga ganando, los rusos, como siempre, saldrán perdiendo, pues, por mucha desinformación y cierre de fronteras que halla, los soldados muertos pesarán mucho en la opinión pública rusa, además del paro y el hambre, que tampoco se podrán ocultar. ¿Y que hará entonces el zar Putin, encarcelar a cien millones de sus compatriotas rusos, esclavizarlos tal vez o quizás algo peor?.

Fuente: El Pais.com

METAMORFOSIS. Vladímir Putin, de niño trasgresor a hombre implacable y tirano narcisista.

 El mundo contempla la brutalidad de la invasión de Ucrania ante la incredulidad de lo incomprensible y frente a la inabarcabilidad de la realidad, la ilogicidad del mundo prosoviético y de la conducta inhumana de un líder desatado, impensable en una sociedad civilizada del siglo XXI. 

Mucho se ha dicho y escrito sobre la salud mental, del líder ruso, y no cabe duda que motivos no faltan, dado que cada pocos años prepara un nuevo objetivo bélico, para luego lanzar su ejército, al objeto de dar cumplimiento a sus ansias de gloria y poder, aunque nunca coincidan con las necesidades del  pueblo ruso, de ahí la huida de cerebros y empresas de la Federación Rusa, que algunos ya lo cifran en 300.000 personas y 400 empresas, respectivamente.


Consideraciones de expolíticos y profesionales al respecto.

El expresidente François Hollande, que le trató ampliamente durante la invasión de Crimea y la guerra desatada en el Donbás en 2014, dijo hace pocos días a la prensa que no es locura, ni paranoia, sino que Putin responde a una lógica (su propia lógica) marcada por la determinación de sus ideas. “Putin solo entiende la relación de fuerza y cuando nada se le resiste, avanza”, explicó el exlíder francés.

Ciertamente Putin no es un enajenado, según fuentes consultadas al objeto de trazar su perfil psicológico. Y aunque no esté trastornado, si parece tener una acusada deriva autoritaria, de una personalidad labrada en el rigor y las dificultades, rígida en sus motivaciones y alimentada por décadas de un poder que ha ido convirtiendo en absoluto e incuestionable. Su concepción arbitraria de ese poder le ha llevado hasta el extremo de equiparar hoy su persona con el Estado, en palabras de Eva Borreguero, profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid.

Según Javier Solana, que fue alto representante de Exteriores de la UE y jefe de la OTAN,  Putin no es una persona conocible” y no te deja ver más de lo que quiere que veas”.

Breve monografía

Vladímir Vladímirovich Putin nació en 1952 en Leningrado (hoy San Petersburgo), hijo tardío de obreros humildes. Su padre trabajaba en una fábrica, su abuelo había sido cocinero y su bisabuelo, siervo en el campo, un historial común en esa Unión Soviética comunista nacida tras enterrar un zarismo feudal.

Se crio en una komunalka, ( pisos humildes de los tiempos comunistas) . De niño fue tan gamberro y “hooligan”, como él mismo reconocía, que no le admitieron en los pioneros (organización juvenil soviética). “Crecer en el patio era como vivir en la jungla”, dijo el propio Putin. Pelear hasta el final, golpear primero, sin marcha atrás, entre el culto a la fuerza y el poder de las bandas callejeras y la obligación de no mostrar jamás dudas morales ni el propio sufrimiento. Y más allá de la leyenda que haya podido construirse en torno a ese chico bajito y trasgresor de un Leningrado muy lejano a la fama intelectual y elitista de esta ciudad, reflejan el entorno en que creció.

Allí se mezcló con bandas de delincuentes hasta que, según testimonios recogidos en la miniserie documental de la BBC Putin, de espía a presidente, algo le salvó de la marginalidad: aprendió y se enganchó al yudo, un deporte en el que el KGB ojeaba y reclutaba a chicos. “Era un abusón y un pandillero y el deporte le salvó”, dice Alex Golfdarb, científico y activista ruso autor de Muerte de un disidente (Taurus), en el citado documental. “El yudo le sacó de la calle”.

Putin logró acabar los estudios y graduarse en Derecho, pero en el yudo y en los cursos que tomó para ser agente del KGB en San Petersburgo y en el Instituto Andrópov de Moscú debió aprender y labrar buena parte de las características que ha demostrado en su andadura: el hermetismo, la inexpresividad, el cálculo de oportunidades, el dominio absoluto y opacidad de lo íntimo, una frialdad que llega a amedrentar a sus interlocutores y esa máxima de las artes marciales que te enseña a utilizar y revertir la fuerza del rival contra sí mismo.

Y finalmente, tras ser reclutado por el KGB y pasar seis años en Dresde, la caída del Muro de Berlín le devolvió a su Leningrado natal. Anatoli Sobchak, entonces profesor en la Universidad Estatal (en la que había estudiado Putin), le acogió y le fichó luego como asesor cuando se convirtió en el primer alcalde democráticamente elegido de la ciudad, donde tuvo varios cargos, incluido vicealcalde, y según cuentan. Putin sabía siempre lo que hacer. Y supuestamente tal fue su éxito, a ojos del establishment (la clase dominante) pos-soviético que, en cuanto Sobchak perdió las elecciones en 1996, la Administración del presidente Yeltsin se lo llevó a Moscú.

Su ascenso ahí fue meteórico, desde la dirección de la Gestión de Bienes a responsable de Regiones, luego director del FSB (antiguo KGB, donde en su día había llegado a teniente coronel) en 1998, primer ministro en agosto de 1999 y, el 31 de diciembre de ese año, tras la dimisión de un Yeltsin alcoholizado y decrépito, presidente interino.

Reflexiones de distintas personalidades conocedoras del líder ruso

Había llegado a la cumbre política aunque no de manera casual pues, como dice Solana, saltó a Moscú a ayudar a Yeltsin, a arreglarle su salida sin represalias contra él y su familia y a organizarle, en pocas palabras, la mejor jubilación posible en su estado.

Gleb Pavlovsky, asesor en la campaña presidencial de Putin, cuenta en el citado documental que se hizo una encuesta entre los rusos sobre qué características debía tener un presidente y la mayoría había señalado a un personaje de cine: Stirlitz, el James Bond ruso.

José Manuel Durão Barroso, quien fue presidente de la Comisión Europea de 2004 a 2014, le conoció ampliamente porque compartió con él 25 intensas cumbres en múltiples lugares y todo tipo de situaciones, incluso alguna llamada intempestiva. “Es el líder que más he tratado fuera de la UE”, rememora ahora. Y recuerda sobre todo lo que llama “relámpagos, los estallidos de indignación” que entonces eran momentáneos en reuniones y cumbres por lo demás correctas. “Recuerdo una noche que nos llevó en su yate presidencial por el Volga tras una cena informal en Samara, era todo cordial, una noche magnífica y perfecta, incluso había luna llena. Y Merkel [excanciller alemana] le preguntó por el sabotaje a un gasoducto y estalló indignado, armó una buena”, cuenta Durão.

El portugués ha observado su evolución y cree que esos estallidos que entonces duraban instantes son los que ahora pueden prolongarse sin fin, como en el discurso del 22 de febrero previo a la invasión de Ucrania. “Cuando le vi, pensé que era exactamente la misma expresión, pero lo que antes era un estallido de un minuto ahora es una hora”.

El dirigente portugués cuenta que Putin tiene “un resentimiento, un revanchismo y una agresividad” con los que intenta “compensar su inseguridad de origen y de educación”. Porque ni es un intelectual ni demasiado culto y, además, no es carismático.

Dentro de Rusia, esa evolución la ha contemplado el periodista ruso Mikhail Zygar, que estos días contaba en The New York Times cómo el hombre que siempre fue “reservado y conspiranoico” ha entrado en una deriva de inaccesibilidad que le ha llevado a rodearse solo de “creadores de falsas doctrinas, impostores y calumniadores”.

Zygar, autor del libro All the Kremlin’s men (Todos los hombres del Kremlin), asegura que el presidente ha estado los dos últimos años recluido. En ese contexto, Putin “ha perdido interés en el presente y está obsesionado con el pasado”. Para verle, se ha rodeado de tales protocolos de cuarentena y aislamiento que recuerdan los comportamientos de emperadores o tiranos.

El Putin que yo conocí y traté hace 20 años ha cambiado”, cuenta Álvaro Gil-Robles, quien tuvo numerosas reuniones sobre la situación en Chechenia como comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa. “Entonces era una persona distante, lo que es lógico en muchos políticos, previsible en sus posiciones, pero se podía negociar con él y lo que se acordaba, no se movía. El de hoy lo desconozco completamente: esta brutalidad, esta crueldad no es el que yo conocí. Esto no quiere decir que fuera un angelito, ya tenía gestos autoritarios, pero no es el mismo”.

Gil-Robles y también Solana se refieren por ejemplo a esa escena de distanciamiento con Macron, al que sentó en la otra punta de una larga mesa en el Kremlin. “Cuando hablaba con él, estábamos en sendos sillones en torno a una mesita normal”, recuerda Ril-Robles. “No había esa agresividad, ese ego personal de quien se sienta solo en la mesa como un zar mientras los demás permanecen apartados. Así no le conocí yo”.

Entonces era alguien que calculaba, jugaba con qué cedía y qué conseguía a cambio, había un espacio para el diálogo y el entendimiento y así logramos crear, por ejemplo, la figura del defensor del pueblo en Chechenia o la reapertura de un juicio contra un militar violador. Eso hoy sería imposible”, asegura Gil-Robles.


El líder ruso de hoy, muestra perfil psicológico de rasgos determinados, según Jorge Sobral, catedrático de Psicología Criminal de la Universidad de Santiago de Compostela, aclara que no puede diagnosticar a Putin sin un análisis profesional, pero que el presidente ruso tiene (coincidiendo con otros profesionales) "un fuerte componente narcisista”. “Y el narcisismo”, dice, “es una degeneración de la autoestima cuando el yo se convierte en el eje de tu percepción de la realidad”. Por ello, Putin “ha puesto al servicio del narcisismo la mentira, la manipulación y la justificación de todos los medios para llegar al fin y lo que en psicología llamamos maquiavelismo”.

Otro de los elementos es la audacia, esa especie de valentía al servicio de sus finalidades, a veces perversas, la desinhibición absoluta como la que ha mostrado con los opositores encarcelados, los periodistas asesinados y ahora los ucranios. Que ya se vio en Eso se vio en la segunda guerra de Chechenia (primera de Putin, cuando aún era primer ministro), y en la exhibición de su fuerza en los asesinatos de disidentes como Litvinenko o Sripal cuando podían haber sido discretos. “Esta insensibilidad ante el dolor ajeno es típica de los tiranos”, prosigue Sobral.

Ahí engarza con esa lógica propia que mencionaba Hollande y con el diagnóstico más simple, pero certero, con que Biden sorprendió al mundo al inicio de su mandato cuando dijo: “Es un asesino”. Su “desconexión moral”, dice Sobral, le lleva a tergiversar el análisis de la realidad, a culpabilizar a la víctima, mismo truco de autoengaño que practican los agresores sexuales, los genocidas y los abusadores.

Es perfectamente posible que se lo crean y eso les hace todavía más peligrosos. Si te desconectas de la moral consensuada para crear tu propio universo moral, tienes el círculo perfecto para legitimar la barbarie”.

El resto de la historia es conocida: la deriva autoritaria, la forja de su propio universo moral y la insensibilidad ante el dolor ajeno o propio que describen los psicólogos le ha llevado hasta una invasión a Ucrania que nadie sabe dónde tendrá sus límites. Un Putin irreconocible en el que todos coinciden, y que a las pruebas de las guerras iniciadas por él, sin mediar provocación, nos remitimos.

Fuente: El Pais.com

19 de marzo de 2022

CIBERATAQUES. Alemania alerta del “riesgo considerable de ataque informático” a través de los programas de Kaspersky

 La Autoridad Federal de Seguridad Cibernética alemana, insta a compañías de infraestructuras críticas y a usuarios a evitar el uso de los antivirus de la compañía creada en Rusia. La firma niega cualquier vinculación con el Gobierno de Putin.

La Autoridad Federal de Seguridad Cibernética de Alemania (BSI, por sus siglas en alemán) ha instado este martes a compañías y usuarios a evitar el uso de los populares programas antivirus y de seguridad informática de la compañía Kaspersky, creada en Rusia en 1997. 

Según la agencia alemana, esta firma, que asegura contar con más de 400 millones de usuarios y 240.000 clientes corporativos en el mundo, supone “un riesgo considerable de un ataque informático exitoso”. Kaspersky lo niega y afirma: “Somos una empresa privada de ciberseguridad global y, como tal, no tenemos ningún vínculo con el Gobierno ruso ni con ningún otro”.

La BSI ha advertido este martes que la compañía tecnológica rusa “puede llevar a cabo operaciones ofensivas, puede verse obligada a atacar sistemas contra su voluntad, ser espiada como parte de una operación cibernética sin su conocimiento o ser mal utilizada como una herramienta para ataques contra sus propios clientes”.

La alerta de la Autoridad Federal de Seguridad Cibernética responde, según ha informado, al “proceder de las fuerzas militares y de inteligencia de Rusia, así como a las amenazas expresadas por la parte rusa en el curso del actual conflicto bélico contra la UE, la OTAN y Alemania”. La advertencia y recomendación de sustitución de sistemas de seguridad va dirigida especialmente a empresas y operadores de infraestructura crítica, que son “particularmente vulnerables”. El Aeropuerto de Múnich, uno de los mayores de Europa (50 millones de pasajeros, 100 aerolíneas y 250 destinos de 75 países antes de la pandemia) confió el pasado octubre su seguridad informática y la de sus datos al programa Kaspersky Threat Intelligence.

La popular empresa de seguridad ya fue vetada en 2017 por el entonces presidente de EE UU, Donald Trump, quien prohibió el uso de los programas de esta compañía en el Gobierno al considerar que es “vulnerable a la influencia del Kremlin”. Las cautelas se extendieron a las instituciones europeas.

La alerta alemana va en sintonía con las lanzadas por todas las agencias de ciberseguridad occidentales para que empresas e instituciones refuercen sus defensas en internet ante la guerra en Ucrania. A principios de marzo, las autoridades francesas emitieron una advertencia similar sobre el potencial de los programas de la compañía rusa. Sin embargo, la BSI va más allá al extender su recomendación sobre el uso de Kaspersky a usuarios particulares.

El pasado 1 de marzo, ante la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el creador y director general de la compañía, Eugene Kaspersky, emitió un comunicado en el que afirmaba que “la guerra no es buena para nadie” y abogaba por “el diálogo pacífico como único instrumento posible para resolver los conflictos”. Kaspersky también ha rechazado las acusaciones de servir al Gobierno ruso o poder ser utilizada por el mismo.

Fuente: El Pais.com

RUSIA. Putin, listo para lanzar el aislamiento del internet ruso del resto del mundo

Moscú está preparado para desconectar el país del ciberespacio global. Aunque oficialmente descarta aplicarlo de forma generalizada, el proyecto opera desde el viernes en las webs del Gobierno

Desde que se inició la invasión de Ucrania, corre el rumor de que Rusia podría decidir desconectarse del internet global. El lunes se filtraron unos correos firmados por el viceministro de Desarrollo Digital, Andréi Chernenko, en los que instaba a las agencias gubernamentales a tomar varias medidas para recolocar todas sus redes en territorio nacional antes del viernes. Ante el revuelo que causó la noticia, el Kremlin negó que planeara aislar el ciberespacio ruso del resto del mundo. No desmintió, en cambio, que vaya a hacerlo con las webs del Gobierno.

Moscú tiene la capacidad técnica para soltar amarras con el ciberespacio global. El proyecto de internet soberana, conocido como RuNet, fue habilitado legalmente en 2019 y ya se ha probado con éxito. RuNet permitiría que internet siga funcionando en el país, aunque reconduciendo todo el tráfico de datos a servidores nacionales controlados por autoridades estatales. Dicho de otra forma, el Kremlin decidiría qué se puede ver y qué no. A efectos prácticos, los rusos no podrían acceder a páginas de fuera del país.

Entre las medidas propuestas a las webs gubernamentales en los correos de Chernenko destacan tres. La primera, cambiar los alojamientos de sus servicios hospedados fuera del país a servidores nacionales; la segunda, borrar de sus webs todo el código JavaScript obtenido de fuentes externas; y la tercera, cambiar sus direcciones a servidores con el sistema de nombres de dominio (DNS) ruso. Esto último es lo que traduce los protocolos alfanuméricos de cada sitio de internet en nombres legibles que se puedan escribir en el navegador. En una red global no debería haber problema por estar firmado en otro lugar, pero en una que rompiese con el resto del mundo haría falta un DNS propio. Y esto es precisamente lo que suscitó el temor a la desconexión.

Cómo burlar la desconexión

Tanto la Sociedad para la Protección de internet como Roskomsvoboda han planteado a los ciudadanos “alternativas legales para desbloquear sitios web bloqueados”. Una es instalar en el móvil o en los navegadores del ordenador aplicaciones y extensiones VPN, redes privadas virtuales localizadas en otros países que reenvían el contenido de la web encriptado. Sin embargo, muchas de estas han sido eliminadas o multadas por las propias autoridades gracias a otra ley de 2018 que castiga a estos servicios por permitir el acceso a portales prohibidos. Aquel mismo año, el Gobierno impulsó otra norma que obligaba a los “servicios de diseminación de la información” a tener sus servidores en Rusia por si la policía tenía que acceder a sus mensajes.

Otra recomendación legal de las ONG es instalar una serie de aplicaciones que enmascaran la identificación del usuario (IP) y cifran la información en los intercambios de datos.

Las autoridades rusas prohibieron uno de estos servicios, como es Tor (*), en febrero del pasado año.

¿No era una VPN la panacea? Lamentablemente, no”, dice la organización de Klimarev. “Sin entrar en detalles técnicos, una VPN clásica es muy fácil de identificar y bloquear, pero hay otras herramientas que han demostrado su eficacia en China, Irán, Bielorrusia y otros países”, asegura la ONG.

La gran duda es si internet se abriría camino tras un apagón. “Si aíslan internet, no funcionará bien, aunque sí seguirán activos algunos servicios como los de los bancos, las transferencias, los pagos... Este tipo de compañías han duplicado su infraestructura en Rusia”, afirma Shárikov, de Roskomsvoboda. “Probablemente, habrá conexión con otros países. Si de pronto cierran internet, pienso que no todo el mundo podrá conectarse con el exterior, pero sí lo harán las personas que tengan algún conocimiento técnico”.


(*) INSTALACION DEL NAVEGADOR TOR

El uso de Tor Browser es bastante similar a cualquier otro navegador que uses habitualmente y puedes navegar por páginas de Internet superficial sin ningún problema, pero también podrás acceder a dominios.onion


Instalación para tablet o smartphone ANDROID

  1.  Ve a Google Play
  2. Busca “Tor Browser” o accede al enlace de descarga de Tor para Android
  3. Descarga en tu teléfono móvil
  4. Comienza a navegar de forma segura

Instalación en diferentes sistemas operativos 

  1.  Ve a la página de Tor Browser
  2. Elige tu sistema operativo
  3. Descarga el archivo en tu computador o dispositivo.
  4. Elige la carpeta de destino
  5. Instala siguiendo el proceso
  6. Ejecuta el navegador

Fuente: El Pais.com


INVASION RUSA. Ucrania planta cara a los espías con un sistema de reconocimiento facial

 La empresa estadounidense Clearview AI, investigada en seis países de la UE y multada en Italia, ofrece sus servicios a Kiev para detectar saboteadores rusos, reconocer cadáveres y reunir familias de refugiados.

Las urgencias justificadas de la guerra han llevado al Gobierno ucranio a decidir usar el sistema de reconocimiento facial de Clearview AI, una empresa estadounidense que arrastra demandas a ambos lados del Atlántico por recoger imágenes de la gente sin pedir permiso.

Según adelantó Reuters y ha confirmado este periódico, la compañía ofrece a Kiev acceso ilimitado a su herramienta desde el pasado sábado, así como entrenamiento gratuito al personal que lo vaya a manejar. El sistema, que es capaz de identificar a una persona a partir de una imagen, ya sea una fotografía o un fotograma de un vídeo, podría ser útil, dice Clearview AI, para detectar soldados rusos infiltrados, reconocer cadáveres o ayudar en la reunificación de familias de refugiados.

La startup no ha querido responder a este diario, sin embargo, sobre si planea extender la invitación de uso de su software a países fronterizos con Ucrania y miembros de la UE, como Polonia o Hungría. Estos dos Estados son conocidos por defender las aplicaciones policiales de reconocimiento facial y están concentrando buena parte del éxodo de refugiados que ha provocado la invasión.

Fuente: El Pais.com

XIAOMI 12 PRO. Nuevo buque insignia equipado con una triple cámara de 50 megapíxeles

 El móvil cuenta con una carga rápida para llenar la batería en solo 18 minutos

Xiaomi ha dado un paso adelante en la guerra de los megapíxeles para competir con los terminales más potentes del mercado. El nuevo Xiaomi 12 Pro, presentado este martes de forma global, está equipado con una triple cámara trasera de 50 megapíxeles. El tercer fabricante que más móviles vende en el mundo —solo por detrás de Apple y Samsung— ha apostado además por una carga ultrarrápida para llenar la batería del teléfono en solo 18 minutos.

El terminal es compatible con las redes 5G e incorpora el procesador Snapdragon 8 Gen 1, lo último de Qualcomm para la gama alta. Además, tiene 8 o 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento. Su batería es algo más pequeña que la de algunos de sus antecesores. De los 5.000 mAh del Xiaomi Mi 11T Pro se pasa a los 4.600 mAh. Desde la compañía aseguran que es suficiente para usar el dispositivo durante todo el día e incluso prometen “una vida libre de ansiedad por la batería”.

Los fabricantes tratan de hacer móviles que cada vez se carguen en menos tiempo. Por ejemplo, Oppo presentó en febrero el Oppo Find X5 Pro, un teléfono con una batería que se cargaba al 50% en unos 10 minutos y al 100% en poco más de media hora. El Xiaomi 12 Pro en teoría consigue aún más velocidad. Con un cargador de 120W, es posible cargar el móvil por completo en solo 18 minutos. El dispositivo también cuenta con soporte para carga inalámbrica de hasta 50 W y carga inalámbrica inversa de 10 W.

Xiaomi 12, el hermano pequeño del Xiaomi 12 Pro

La marca china también ha presentado este martes el Xiaomi 12, un móvil más compacto que, según la compañía, “se adapta perfectamente a la palma de la mano”. Este terminal mide 15,3 centímetros de alto, 7 centímetros de ancho y 8,1 milímetros de grosor. Además, pesa algo menos que su hermano mayor —180 gramos frente a los 205 gramos del Xiaomi 12 Pro—. La pantalla, de 6,3 pulgadas, cuenta con una tasa de refresco que alcanza los 120 Hz.

Aunque la cámara frontal también es de 32 megapíxeles y la principal, de 50 megapíxeles, el Xiaomi 12 es algo menos ambicioso en el apartado fotográfico: el sensor ultra gran angular es de 13 megapíxeles y el telefoto de cinco megapíxeles. El teléfono incorpora el mismo procesador, el Snapdragon 8 Gen 1. Pero en este caso tiene más variantes: de 8 o 12 GB de RAM y de 128 o 256 GB de almacenamiento.

La batería es de 4.500 mAh y la carga rápida, de 67W. Al igual que el Xiaomi 12 Pro, este móvil también es compatible con la carga inalámbrica de 50W y la carga inversa de 10W. Xiaomi destaca que ambos dispositivos aprovechan AdaptiveCharge, un algoritmo de carga inteligente que aprende y se adapta a los hábitos de carga, lo que supuestamente prolonga la vida de la batería.


 

Fuente: El Pais.com y  Xataka.com

TELEFONIA. Oppo Find X5 Pro. Carga ultrarrápida, media batería en 10 minutos

 El terminal mejora en la fotografía nocturna y prescinde de la cámara microscópica de su antecesor


OPPO ha puesto toda la carne en el asador para 2022, y los OPPO Find X5 Pro y OPPO Find X5 son su herramienta para conquistar la gama alta. La ambición en fotografía es mayor que nunca, firmando un acuerdo con Hasselblad, desarrollando su propia NPU para procesar imágenes y prometiendo importantes mejoras en los resultados finales de su cámara.


                                                        Rendimiento y batería

El Oppo Find X5 Pro es compatible con las redes 5G e incorpora el procesador de Qualcomm para la gama alta Snapdragon 8 Gen 1. Además, tiene 12 GB de memoria RAM y 256 GB de almacenamiento interno. El rendimiento del terminal es muy positivo en prácticamente todos los supuestos. Al ejecutar las aplicaciones no se ha experimentado ningún tipo de lag o retardo.

La batería es de 5.000 mAh —frente a los 4.500 mAh de su antecesor—. Con un uso normal del dispositivo, se alcanza la jornada completa. Oppo lleva años intentando crear la carga más rápida del mercado.

Vemos en figura a la derecha, la características del OPPO Find X5 Pro, el buque insignia de OPPO y firme candidato a mejor gama alta de 2022. Potencia, carga rápida de 80W y unas cámaras que prometen, comprobemos su hoja técnica.

 



Fuente: El Pais.com y Xataka.com

18 de marzo de 2022

INVASION DE UCRANIA. Putin amenazado, acorralado, engañado y traicionado.

La Federación de Rusia en estos momentos, está siendo investigada por el Fiscal del Tribunal Penal Internacional, por delitos asociados con la guerra de Ucrania, que podría determinar si Putin pudiera ser imputado, lo cual, quizás llegase a ser considerado una amenaza por el tirano presidente ruso.

El fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Karim Khan, confirmó que abrirá una investigación a raíz de la invasión de Rusia a Ucrania, y sobre la situación en Ucrania a partir del 21 de noviembre de 2013, “abarcando cualquier denuncia pasada y presente de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o genocidio cometidos en cualquier parte del territorio de Ucrania por parte de cualquier persona”.

Por otro lado, el círculo de consejeros que asesora a Putin, debieran dedicarse a otra cosa, puesto que, bien podría decirse que le engañaron, ya que valorar acertada la propuesta de Putin de invadir Ucrania, dista mucho de haber sido una acertada decisión. Prueba de ello es que Putin, ha empezado a mandar a algunos de ellos de vacaciones a Siberia, que no debe ser por el calor que ahora hace por allí.

En otro orden de cosas, el presidente Vladimir Putin arremetió contra los "traidores" de las clases altas rusas, los famosos oligarcas, que en una reunión con ministros del gobierno ruso,  señaló que Occidente busca usar una "quinta columna" de rusos desleales a su país y alineados con la vida occidental para causar división entre el pueblo ruso en torno al conflicto con Ucrania. Y añadió que su pueblo sabrá diferenciar a "la escoria y los traidores" de los patriotas.

Por otra parte, debido a las sanciones de Occidente, Putin debe sentirse acosado, donde Rusia comienza a tener problemas de liquidez para el pago de los intereses de su deuda. Además, dichos problemas también como no, inciden a la hora de alimentar no solo al ejército  invasor de Ucrania, sino a toda Rusia, porque dentro de poco, los rusos por un rublo solo obtendrán un caramelo, que unido a  las divisas  bloqueadas, todo lo cual, no creo ayude a la popularidad del presidente ruso entre su pueblo, al contrario, quizás contribuya a un alzamiento popular.

Menos mal, que los países centro europeos le echan un salvavidas, al seguirle comprando gas y petróleo, eso sí, con elevados costes a consecuencia de los precios  artificialmente inflados, provocados por una guerra ilegal y  a beneficio del ejército ruso. Para que luego pretendan ir dando lecciones de democracia al resto de países europeos, con su negativa a los cambios en el pool eléctrico.

Ahora solo falta que Putin le pida limosna a China (no veo al  gigante mandarín regalando  dinero, más bien lo contrario) para mantener la maquinaria de guerra rusa debidamente engrasada, al objeto de seguir masacrando civiles en Ucrania, porque los europeos, con mandar algunos aviones con armas, recomendar exclusivamente  negociaciones de paz  como hacen desde Unidas Podemos y bajar la calefacción a 17 grados centígrados como hacen los banqueros, cumplimos.

¿Pero hacemos lo suficiente por ayudar al valiente pueblo ucraniano?  

Deberíamos recordar, que a diferencia del resto de países europeos, vinieron a ayudar a los españoles a luchar contra los fascistas en la guerra civil española. Así que todo lo que hagamos ahora por los refugiados de ese país, es poco.

Y como no lo vamos a hacer, si hasta Vox, que no está tan lejos de las tesis fascistas, no me parece que vayan a  poner impedimentos, ya que son de raza blanca, rubios y de ojos azules.

Fuente: Redacción

España, la política, la derecha y Vox.

 Quien me iba a decir que iba a escribir sobre estas cuatro palabras, solo cuatro pero que cuatro que diría el otro.

Las tres primeras son parte consustancial de la historia política de este país por lo menos en los últimos 200 años, pero la última, se ha introducido subrepticiamente en el vocabulario de todos los españoles, a hombros de un PP que ha servido de mula, para hacernos llegar la droga de la doctrina de la ultraderecha, que una parte de los españoles ya casi la teníamos olvidada y otra, la más joven, la desconocía.

Ahora, de la mano, primero de un Casado, hoy afortunadamente desaparecido para la política, y después de un Feijóo, que nos da una de cal y otra de arena, marcando distancia unas veces con Vox y otras, bendiciendo la doctrina de la ultraderecha, como la violencia intrafamiliar, la cual demoniza implícitamente la violencia de género, diluyéndola al incorporarla a la anterior, que no casualmente coincide con la postura de Vox. Como si no existiese el dato que el pasado año hubo 173.000 denuncias de agresiones a mujeres, por 20.000 denuncias de agresiones a otros integrantes en el seno familiar, que si no me equivoco representan ocho veces unas, respecto las otras.

Con estas premisas, el PP se ha lanzado en tromba a hundir el acorazado de los fondos de 20.000 millones de euros,  destinados durante los próximos 4 años, a la Agenda 2030 y a ayudar a sobrevivir a las mujeres de los ataques de la parte de la sociedad machista española. Con la escusa que son más necesarios para los refugiados ucranianos.

Pero no es así, señores y señoras del PP y Vox, pues utilizando su propia terminología religiosa y echando mano del refranero español, “no se puede desvestir un Santo, para vestir a otro”. 

Por que nadie niega la necesidad de ayudar a los refugiados ucranianos, y yo el primero aplaudo la idea, pero no acosta de quitar los fondos europeos para que las mujeres sin recursos puedan llevar a sus hijos a las guarderías, o para los comedores escolares de dichos hijos, o para la Agenda 2030. El dinero deberá proceder de otros fondos presupuestarios.

Así que, bien harían los y las celebrities del PP, en marcar perfil propio y no fiarse tanto de que las urnas les hayan dado antes la razón, en lugar de, simplemente someterse o plegarse a todas las propuestas de Vox que como siempre, de democráticas no tienen dada.

Aunque quien sabe si es para que les den trabajo, ahora que ven que Vox sube en las encuestas como la espuma y el PP baja en caída libre.

Lo digo porque eso de que un partido político se fagocite a otro, está muy de moda en la política española. Miren sino lo que les pasó a Ciudadanos con el partido popular, y ahora le toca al PP, ¡válgame Dios!  quien lo iba a decir (que diría mi abuela, que en paz descanse).

Fuente: Redacción

ESPAÑA. Vox saca a la calle a los camioneros españoles autónomos para seguir ayudando a Putin en la guerra, desgastando al gobierno de España y por tanto a la UE

 El lunes comenzó el paro indefinido (cierre patronal)  convocado por una plataforma de transportistas al margen de las asociaciones mayoritarias, que está provocando situaciones de desabastecimiento en diferentes industrias. Y la ministra de Transportes ha dicho. “No me voy a sentar con un grupo de radicales que utiliza la violencia”

¿Está la ultraderecha detrás de los piquetes e incidentes?

El Gobierno ve claro que elementos de ultraderecha están agitando actos violentos. “Si vemos las declaraciones de miembros de la ultraderecha, que apoyan los actos, el boicot, que llaman a manifestarse este sábado”, indicó Raquel Sánchez, en referencia a la manifestación convocada por el sindicato de Vox este 19 de marzo.

Unas horas antes, la ministra portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, también indicó que los paros son “un boicot alentado desde esas posiciones violentas, de odio, de la extrema derecha, de la ultraderecha. Nada tiene que ver con el derecho a huelga, pero sí con problemas que además están generando desabastecimiento de algunos productos”.

En los últimos días se han sucedido declaraciones de miembros de Vox en favor de los paros de esta última semana. Por ejemplo, el portavoz de Vox en la Diputación de Sevilla, Rafael García, mostró el martes en Guillena, “todo el apoyo de Vox a la huelga de transportistas” convocada por la Plataforma.

Además, según una información recogida por Europa Press, instó al sector a participar “en la protesta convocada por Vox y su sindicato Solidaridad este próximo sábado 19 de marzo, frente al Ayuntamiento de Sevilla, para ”exigir al Gobierno de Sánchez soluciones urgentes ante los disparatados precios que están alcanzando en el mercado los suministros básicos como la luz, el gas o la gasolina“.

En esa misma línea, Vox ha publicado en las últimas horas mensajes para que los transportistas se sumen a las manifestaciones. Según Raquel Sánchez, lo que se han vivido en las últimas jornadas son “actuaciones violentas de un grupo de ultras que trata de someter a este país a un chantaje”.

Fuente: El Diario.es

11 de marzo de 2022

CIBERATAQUES. Ejército de piratas informáticos amenazan a Rusia con ataques incesantes en respuesta a la invasión de Ucrania.

 Anonymous y otros grupos de ciberactivistas tratan de sabotear las infraestructuras rusas para frenar el impulso de Moscú en la guerra

“Estamos creando un ejército digital”, escribía en Twitter el ministro encargado de asuntos digitales de Ucrania, Mykhailo Fedorov, el 26 de febrero. Hacía dos días de la invasión rusa, y el dirigente prometía una lista de tareas para “talentos digitales” de todo el mundo. Fedorov daba un enlace en Telegram de una cuenta que esta semana tenía ya más de 300.000 miembros. Unirse no implica ningún tipo de acción posterior, pero los encargados de su gestión no dejan de sugerir ataques concretos: bloquear páginas de ferrocarriles rusos, analizar correos electrónicos obtenidos mediante pirateo de miembros del Parlamento ruso o de webs de gobiernos regionales rusos. “Por favor, echadnos una mano. Haremos un chat de grupo para compartir pensamientos creativos y abordar la guerra de la información. Todos podéis uniros”, dice un mensaje en Telegram.

We are creating an IT army. We need digital talents. All operational tasks will be given here: https://t.co/Ie4ESfxoSn. There will be tasks for everyone. We continue to fight on the cyber front. The first task is on the channel for cyber specialists.

— Mykhailo Fedorov (@FedorovMykhailo) February 26, 2022

El otro gran grupo organizado es Anonymous. Desde el principio del conflicto, sus integrantes han ido proponiendo y ejecutando ataques con distinto éxito. Una ocurrencia fue llenar las reseñas de restaurantes en Google Maps Rusia y Bielorrusia con frases sobre la invasión. Era un ciberataque para hacer llegar información a los ciudadanos directamente. A pesar de no tener pruebas de que la acción hubiera tenido éxito, Google anunció que limitaba ese servicio: “Debido a un aumento reciente en el contenido aportado en Google Maps relacionado con la guerra en Ucrania, hemos implementado protecciones adicionales para monitorear y prevenir el contenido que viola nuestras políticas para Maps, incluido el bloqueo temporal de nuevas reseñas, fotos y vídeos en Ucrania, Rusia y Bielorrusia”, explican fuentes de la compañía.

¿Podría convertirse el conflicto en Ucrania en la primera gran ciberguerra?

También se atribuye a Anonymous haber pirateado centenares de cámaras de videovigilancia en Rusia para lanzar mensajes en contra de la invasión de Ucrania e “instar a los civiles a combatir” al Kremlin, según comprobó un reportero de Bloomberg. O que en algunas estaciones de recarga de coches eléctricos de Moscú se exhibiese en las pantallas del surtidor mensajes como “Putin es un capullo” o “Gloria a Ucrania”. Y una campaña masiva de spam mandada a rusos al azar en la que se “cuenta la verdad sobre la guerra de Ucrania”.

Anonymous no es una organización estructurada ni cerrada. Para unirse a este grupo solo hay que querer hacerlo o decir que se forma parte de él. Lanzando la preguntada a una cuenta de Twitter en español (con decenas de miles de seguidores y creada en 2020) de si era la cuenta “oficial”, que no es la más numerosa, pero sí la que tuitea sobre Ucrania a diario. Su respuesta ha sido: “Todos somos un equipo, no hay Anonymous oficial”. Eso hace que cualquier individuo u organización pueda operar bajo esa denominación.

Go to Google Maps. Go to Russia. Find a restaurant or business and write a review. When you write the review explain what is happening in Ukraine.

Idea via @Konrad03249040

— Anonymous (@YourAnonNews) February 28, 2022

“No tienen una estrategia bien definida, entre otras cosas porque la idea propia del grupo es que ni ellos mismos saben quiénes son. Cualquier persona puede ser de Anonymous siempre que comulgue con sus valores”, explica Andrea G. Rodríguez, investigadora principal en tecnologías emergentes en el centro de estudios European Policy Centre de Bruselas.

Un grupo llamado Ciberpartisanos de Bielorrusia, por ejemplo, anunció al principio del conflicto que había saboteado servicios de trenes que transportaban tropas rusas en Bielorrusia, sin que se sepa su alcance exacto. También se han filtrado los chats de más de un año de Conti, un grupo de ransomware (un tipo de software malicioso que secuestra un sistema y lo libera cuando se abona un rescate), que anunció su apoyo a la invasión rusa. De nuevo, nadie sabe con certeza quién está detrás: la filtración fue a través de una cuenta de Twitter y en la trastienda hay presuntamente un “patriota ucranio” investigador en ciberseguridad.

Esta enorme amalgama de nombres y acciones es nueva y tiene consecuencias imprevisibles: “Es algo sin muchos precedentes”, dice Lukasz Olejnik, investigador y consultor independiente en ciberseguridad y exasesor de ciberguerra del Comité Internacional de la Cruz Roja en Ginebra. En el caso del ciberejército ucranio, añade, “parece que esté algo dirigido desde arriba, pero no está claro si los efectos reales de esas actividades tienen alguna contribución significativa en el conflicto armado”.

Tampoco se sabe en qué países hay más ciberactivistas de Anonymous ni qué grado de cooperación tienen entre ellos. Sí se conocen subgrupos regionales. En España, por ejemplo, el último informe de hacktivismo del Centro Criptológico Nacional (CCN-CERT), la rama del CNI dedicada a la ciberseguridad, destaca tres. Anonymous España, Anonymous Catalonia, que desde el 1 de octubre de 2017 realizó varias operaciones de difusión de información sensible, como la revelación de datos personales de afiliados a Vox en Sabadell, y la 9ª Compañía de Anonymous, a la que se le dedica un epígrafe aparte. Así les llama el CCN-CERT, aunque ellos se autodenominan La Nueve. “Somos una perspectiva finita dentro de un concepto mucho más amplio como es Anonymous que escapa a toda delimitación. (...) No somos más que un cuestionamiento que busca poner fin a tantas asunciones trasnochadas que perpetúan el imperio de la violencia institucionalizada o capitalismo a través de internet”, se definen en una entrevista publicada en su Tumblr.

#Anonymous message to Vladimir Putin pic.twitter.com/eIy9YpDvM5

— Anonymous (@LatestAnonPress) February 27, 2022

Pese a la espectacularidad del vídeo en el que Anonymous anunció el lanzamiento de la Operación Rusia, sus capacidades reales son relativas. “Son más saboteadores que otra cosa. Sobre el papel no tienen medios para realizar un ciberataque fuerte, como entrar en los sistemas del Kremlin, bloquear una red eléctrica o tomar el centro de control ruso de los drones militares que se usan en Ucrania”, subraya Rodríguez.

“Parece que hasta el momento no hay ciberataques de alto impacto”, añade Olejnik. “Excepto quizás dos eventos, uno de los cuales es la supuesta inhabilitación de internet por satélite KA-SAT el día del inicio de la invasión. El otro efecto significativo es la interrupción (supuestamente) de los procesos de flujos de refugiados debido al ciberataque que borró los sistemas informáticos del control fronterizo” el día antes de la invasión, añade.

El informe del CCN-CERT considera que la realidad hacktivista en España “está conformada por identidades individuales de nula o baja capacitación técnica como ciberamenazas, con débil o inexistente colectivización o identidad de grupo, y motivadas fundamentalmente por lograr notoriedad mediante menciones en redes sociales”. Desde el punto de vista de este organismo, la amenaza es igualmente descafeinada en el ámbito internacional.

¿Y si hay un Gobierno detrás?

Los grupos de hacktivistas tienen un halo de justicieros del ciberespacio que causa respeto entre la comunidad de piratas informáticos e incluso entre la población no iniciada en ordenadores. No es casual que Anonymous, el grupo más famoso, tenga como imagen la careta de Guy Fawkes usada en la película V de Vendetta, todo un símbolo para la generación milenial de la resistencia ante la tiranía. Ese prestigio puede resultar goloso para quienes quieran llevar a cabo acciones muy específicas en el ciberespacio sin revelar su identidad. Porque, además de su reputación, el hecho de que se mantengan en el anonimato pone más fácil suplantarlos. Se desconoce si los servicios secretos de algún país se han hecho pasar alguna vez por un grupo de hacktivistas para encubrir un ciberataque. De lo que sí se tiene constancia es de que lo ha hecho al menos una APT, un grupo organizado de ciberpiratas profesionales supuestamente patrocinado por gobiernos.

Sucedió en 2017 en el mismo escenario hacia el que se dirigen actualmente todos los focos: Ucrania. El grupo ruso Voodoo Bear, que ese mismo año lanzó en el país el virus NotPetya, originalmente diseñado para afectar al software de contabilidad más usado en la antigua república soviética y que luego se extendió por medio mundo, llevó a cabo una serie de ataques dirigidos a sabotear las redes de comunicaciones bajo el nombre de F Society, un grupo ficticio de ciberactivistas sacado de la serie Mr. Robot. Esa fue la primera vez que esta APT realizó un ataque de falsa bandera, según contó Adam Meyers, responsable de inteligencia de CrowdStrike.

Una década antes, en 2007, Estonia sufrió una serie de ciberataques que bloquearon la arquitectura digital del país cuando las autoridades decidieron trasladar un monumento soviético a una parte menos visible de Tallin, la capital. Si bien los ataques partieron de cientos de ordenadores personales localizados en decenas de países y se coordinaron en foros de internet, la OTAN sospecha que Moscú estuvo detrás de la operación. El Kremlin siempre lo negó.

Fuente: El Pais.com