19 de enero de 2024

Borrell: "Israel ha financiado a Hamás durante años para intentar restar poder a la autoridad palestina de Al Fatah"

 "Los actores están demasiado enfrentados para poder llegar autónomamente a un acuerdo", ha argumentado el alto representante de la Unión Europea, que considera que la "espiral de odio seguirá generación tras generación".

El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad y vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell, ha asegurado este viernes que "Israel ha financiado a Hamás durante años para intentar restar poder a la autoridad palestina de Al Fatah".

Así lo ha asegurado Borrell durante su intervención en el solemne acto de investidura, a propuesta del Instituto de Estudios Europeos, como doctor 'honoris causa' de la Universidad de Valladolid, donde ha alertado de que si no se interviene de esta manera, la "espiral de odio seguirá generación tras generación".

"Los actores están demasiado enfrentados para poder llegar autónomamente a un acuerdo", ha argumentado, ya en declaraciones a los medios de información Borrell, que ha animado así al "mundo árabe, a Europa, a Estados Unidos y a toda la ONU" a adoptar esta decisión de reconocer la creación de un Estado palestino a pesar de la oposición de Israel.

Recordemos que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se dirigía este jueves a Estados Unidos para expresar su oposición a la creación de un Estado palestino como parte de un escenario de posguerra en Gaza.

Borrell, preguntado por si la resolución de este conflicto es posible mientras al frente de Israel siga Benjamín Netanyahu, el mandatario europeo ha indicado que "obviamente, el gobierno de Israel es un impedimento, pero los gobiernos pasan" y que lo importante es saber "cómo entienden los ciudadanos de uno y otro lado este conflicto y las posibles soluciones".

"Creo que la seguridad de Israel no puede alcanzarse solo por medios militares (...) y todo el mundo que dice estar a favor de la solución de los dos estados tiene que involucrarse activamente en hacerlo realidad" y si la comunidad internacional está a favor, pues "tendrá que imponer esa solución".

De este modo, Borrell ha demandado con "urgencia" una pausa humanitaria en la que la situación se "estabilice" en la franja, los rehenes israelíes sean "liberados" e Israel se "retire de Gaza" una vez esto suceda.

El Mar Rojo, al borde de una situación "muy peligrosa"

Sobre la extensión del conflicto entre Israel y Palestina al Mar Rojo, Borrell ha subrayado que la prioridad debe ser "evitar una escalada" del mismo, para lo que ha instado a "proteger la navegación" sin que ello suponga agravar la tensión.

"Estamos al borde de una situación que puede ser muy peligrosa y en cualquier momento puede saltar una chispa", ha alertado el alto representante de la Unión Europea, que ha indicado que la Unión "no enviará a sus barcos en misiones activas de combate, sino únicamente de protección navegación".

Fuente: Publico.es


Relatora de ONU sobre Palestina: “Es probable que en Gaza se esté cometiendo genocidio”

   Francesca Albanese, la experta de Naciones Unidas sobre los derechos humanos en los territorios ocupados palestinos viaja a España para reclamar a los gobiernos occidentales que pasen a la “acción” y es entrevistada por elpais.com

   Francesca Albanese (46 años, Ariano Irpino, Campania, Italia) es rotunda cuando describe sin ambages los crímenes que Israel está cometiendo en Gaza. Esta abogada italiana, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los territorios ocupados palestinos desde hace un año y medio, evita ser categórica a la hora de hablar de genocidio, porque el Tribunal Internacional de Justicia debe todavía “analizarlo”, pero todos sus argumentos llevan a una conclusión: la guerra en la Franja “es la monstruosidad de nuestro siglo”, como afirma en la entrevista con este diario. Recién aterrizada en España, invitada por el eurodiputado de Izquierda Unida Manu Pineda (presidente en el Europarlamento de la Delegación para las Relaciones con Palestina), cree llegada la hora que los gobiernos occidentales pasen de las condenas a la acción.

Pregunta. ¿Cree que Israel está cometiendo un genocidio en Gaza?

Respuesta. Yo apoyo firmemente la decisión de Sudáfrica de pedir medidas preventivas [ante el Tribunal Internacional de Justicia] porque creo que es muy probable que en Gaza se esté cometiendo genocidio.

P. ¿Por qué?

R. Porque el genocidio es la destrucción de un pueblo total o parcialmente a través de varios actos de matanza, infligiendo daños severos mentales o físicos y creando condiciones que hacen la vida imposible. Mire el resultado de tres meses de bombardeos. Se han usado armas prohibidas, que no deberían ser usadas en zonas altamente pobladas como Gaza, contra una población que vive atrapada en 365 kilómetros cuadrados, donde la población ha recibido órdenes de evacuación masiva y donde hay 1,9 millones de desplazados forzosos hacinados en el sur de la Franja que están siendo bombardeados mientras estamos hablando. Ya se ha confirmado la muerte de 24.000 personas, entre 7.000 y 9.000 desaparecidos y 10.000 niños asesinados. El 70% de las víctimas son mujeres y niños.

P. ¿Es entonces un genocidio?

R. ¿Qué es esto? Estas cifras no tienen un paralelismo con ninguno de los conflictos actuales. Piense en el genocidio de Srebrenica, con 8.000 asesinados. Piense en los dos años de la guerra de Rusia y Ucrania, en la que probablemente la cifra de muertos no llega a 8.000 [en referencia a los civiles, una cifra que las autoridades de Ucrania elevan hasta casi 12.000 casos, sin incluir los registrados en los territorios ocupados]. Es la monstruosidad de nuestro siglo. Y, además, mucha más gente va a morir por la falta de cuidados médicos para los 60.000 heridos. Los palestinos están muriendo de frío y de hambre y no tenemos colectivamente ni idea de cómo reaccionar ante esta monstruosidad.

P. ¿Cree que puede prosperar la demanda de Sudáfrica contra Israel?

R. Hay muchos factores. Técnicamente, diría que sí porque están pidiendo medidas provisionales, incluido el alto el fuego. Parece lo más lógico con este nivel de matanza. Como el equipo sudafricano dijo, es el primer genocidio en la historia que está siendo televisado por las víctimas. Luego, el tribunal tendrá que tomarse su tiempo para analizar la correlación entre la intención genocida que Sudáfrica ya ha documentado plenamente y la matanza, la destrucción y el sufrimiento. Pero también hay factores políticos.

No tenemos colectivamente ni idea de cómo reaccionar a esta monstruosidad”

P. ¿Cree que pueden influir al tribunal?

R. Espero que no influyan en el tribunal, que es independiente. Pero, aun así, somos seres humanos y nos afecta en el entorno en el que vivimos. Los jueces no irán a Gaza y no enviarán investigadores. Y la narrativa que se sigue difundiendo y amplificando en Occidente es que la actuación de Israel es autodefensa.

P. ¿Esta narrativa es falsa?

R. El derecho a defenderse es otra cosa, lo que no significa que Israel no tenga derecho a defenderse. Esta es la parte que a muchas personas les cuesta entender, porque el concepto de autodefensa en el derecho internacional es muy específico, muy limitado y muy técnico. Israel tendría este derecho por los ataques de Hamás del 7 de octubre, para neutralizar y repeler el ataque, restablecer la ley y el orden y tomar medidas para que se cumplan en Gaza. El derecho que Israel ha invocado es el de librar una guerra y usar la fuerza militar, que, según la jurisprudencia del Tribunal Internacional de Justicia, no existe, especialmente porque todavía ocupa el territorio palestino. Pero incluso, aunque existiera el derecho a la legítima defensa, todavía habría reglas. Pero hay tantas violaciones que no se pueden separar unas de otras.

P. ¿Como cuáles?

R. Israel sabe que si usa bombas de casi una tonelada en zonas densamente pobladas sin previo aviso va a causar un exterminio. Sabe que con la prohibición y la entrada de agua, alimentos, medicamentos y combustible, la población va a morir de hambre. Mil niños han sido amputados sin anestesia. El principio de la proporcionalidad, de las precauciones, de la protección de los civiles… Israel ha bombardeado hospital tras hospital. Y por ello es esencial examinar todo el contexto, que está apoyado por una furia genocida.

P. ¿A qué se refiere?

R. Todas esas declaraciones genocidas que fueron pronunciadas por líderes militares y políticos, como que los palestinos son animales humanos. O el concepto bíblico de amalek, invocado por el propio [primer ministro israelí, Benjamín] Netanyahu, que alude a la destrucción de todo, incluidos mujeres y niños. Es un infierno y es una locura que no podamos detenerlo.

P. Netanyahu ha afirmado que no parará hasta que sean liberados los rehenes y hasta que Hamás sea aniquilado. ¿Cómo se puede lograr el alto el fuego?

R. Estoy muy preocupada por los rehenes. No pueden estar seguros en un lugar que está siendo bombardeado. Hay rehenes que han sido tiroteados por soldados israelíes, porque pensaban que eran palestinos, pese al hecho de que llevaban una bandera blanca.

El mensaje que el mundo está mandado a los palestinos es que pueden seguir muriendo”

P. ¿Qué puede hacer entonces la comunidad internacional?

R. Los países occidentales están todavía en el estado mental de la condena o llamando a la moderación o al respeto de la ley internacional. Pero la ley internacional no se respetaba ni siquiera antes del 7 de octubre. Este nivel de impunidad sobre la violencia es sistémico y estructural, lo que crea el riesgo de generar más violencia. Son décadas de condena sin acción. Israel no ha pagado por las cinco guerras previas contra Gaza, en las que 5.300 personas fueron asesinadas durante 16 años, incluidos 1.200 niños. Por eso, el secretario general [de la ONU, António Guterres] dijo que el 7 de octubre no empezó el 7 de octubre. Construyes paz con paz y no con guerra. Así que es la hora de la acción para los gobiernos occidentales, incluido el español.

P. ¿Cómo?

R. Esto es lo que, desde mi punto de vista, un líder progresista hace: tener el coraje que ha tenido Sudáfrica. Se necesita valor y una gran brújula moral para estar en el lado correcto de la historia. Y lo que estoy diciendo no debería leerse como en detrimento de Ios israelíes. Creo que necesitamos compasión hacia ambos pueblos porque ambos han sufrido dolor de modo diferente.

P. Hay países que siguen vendiendo armas a Israel.

R. Para mí esto complicidad con un Gobierno que está cometiendo crímenes. No es necesario respaldar la tesis de que Israel comete genocidio en Gaza para dejar de vender armas. Se debe hacer si se cometen crímenes de guerra. E Israel ha destruido de manera desproporcionada las infraestructuras de Gaza, ha hecho que la Franja sea inhabitable, ha borrado a familias enteras, médicos, periodistas… Si esto no es suficiente para tomar medidas diplomáticas, políticas y económicas de alto nivel, ¿qué más se necesita? El mensaje que los países occidentales están mandando a Israel es que puede continuar. Y el mensaje que el mundo está mandado a los palestinos es que pueden seguir muriendo.

P. ¿El sistema jurídico internacional está en peligro?

R. Sí, porque el derecho internacional es tan fuerte como la voluntad de los Estados de hacerlo cumplir.

P. Usted ha sido acusada de antisemitismo por afirmar que el lobby judío controlaba Estados Unidos. ¿Qué consecuencias le ha traído esta acusación?

R. Todo aquel que se atreva a criticar a Israel se enfrenta a acusaciones de antisemitismo. Es una manera de desviar la atención de mi mensaje y del trabajo que he hecho durante 18 meses. No están cuestionando mis investigaciones ni mis interpretaciones legales ni mis afirmaciones sobre la existencia de un régimen de apartheid en el territorio ocupado palestino que funciona como una dictadura militar. Han estado rebuscando en todo lo que he dicho durante décadas en mi cuenta de Facebook. Y es algo que dije tras la guerra de 2008 en Gaza. Hoy en día nunca diría “lobby judío”. Y no porque tema las acusaciones de antisemitismo, sino porque no es correcto. En primer lugar, porque quienes apoyan a Israel no son solo los judíos, también hay cristianos sionistas. Y, por ejemplo, en Estados Unidos, los judíos están protestando y diciendo que Israel no ataque Gaza en su nombre. ¿Pero esta desafortunada frase me convierte en antisemita? Soy alguien que se ha dedicado toda la vida a la defensa de los derechos humanos, incluyendo el reconocimiento del Holocausto.

P. Pero debe hacer su trabajo como relatora sin poder entrar en Palestina, porque Israel no se lo permite. ¿Cree que podrá regresar?

R. Lo estoy intentando y no es fácil porque Israel interpreta el derecho internacional como le place. Pero en 18 meses no me lo han permitido.

Fuente: elpais.com


18 de enero de 2024

OPINIÓN. Multimillonarios ingleses y americanos, piden les suban los impuestos, mientras en España piden lo contrario.

 Quien serán más patriotas, los millonarios españoles que piden les bajen los impuestos y sino se marchan de España llevándose sus empresas (caso Ferrovial y la familia Del Pino) o los firmantes de la carta que puntualmente todos los años hacen público, desde 2019, una petición de subida de impuestos para ellos, por defender la democracia, como también sugiere el último informe de OXFAM

Parece una difícil cuestión, porque de una parte están los Aznar, Ayuso, Feijóo, Abascal y González, de turno, que con el foco mediático a su favor, dicen defender la Constitución y las bajadas de impuestos para todos, que insultando la inteligencia de la ciudanía, mantienen que todos se merecen la misma rebaja en sus tributaciones, pero a propósito olvidan mencionar:

1º) Los que cobran el SMI, o por debajo del mismo, están exentos de contribuir por IRPF y por tanto no les afecta la rebaja de impuestos.

2º) No es lo mismo para las arcas públicas, la bajada de un 10% de los impuestos a trabajadores que ganan el SMI+1€ que a un ejecutivo con sueldo millonario, puesto que los primeros, en 2024, el descuento anual por IRPF sería 1.589 € y suponiendo fuese un ejecutivo de una gran empresa con salario modesto, que digamos ingresase 1.000.000 € el descuento sería de 100.000 €de. Y sí todos los ejecutivos en España ganasen esa módica cantidad de dinero anual la hacienda púbica se vería privada de cientos de millones de euros.

3º) Que en 2023 en Madrid, 20.030 personas con más de 700.000 euros en patrimonio (exceptuando su casa) no pagan ningún impuesto por patrimonio y Madrid deja de ingresar 1.212 millones en Impuestos. Andalucía se ha sumado a esa bonificación del 100%, lo que significaría renunciar a 107 millones que ingresa hoy, y Galicia al 25%, lo que significa renunciar a 20 millones más.

En total estás tres autonomías, que en la reforma del sistema de financiación autonómica piden fondos al Estado, dejan de ingresar 1.340 millones de euros.

Pero en mi modesta opinión, que en parte coincide con lo dicho por el Presidente del Gobierno en su discurso del Foro de Davos, es bastante sencillo, las empresas no solo se deben a sus accionistas, sino también y principalmente a sus compatriotas, porque si bien, su principal objetivo es obtener beneficios, no lo es menos crear riqueza para sus compatriotas (con salarios dignos) para lo cual todos tenemos que empujar en la misma dirección. Y por ello se les entrega las subvenciones a las empresas, para que crezcan, pero no para que después con el aplauso del PP y Vox y en nombre de la libertad de mercado, se marchen de España. Pues en ese caso el Gobierno debe pedir la devolución de dichas subvenciones, y además los consumidores, podemos y debemos dejar de comprar productos o servicios de dichas empresas.

Por otra parte, caso las empresas sigan en España, y los ejecutivos de las grandes empresas del IBEX-35, continúen con sueldos y comisiones millonarias, mientras mantienen a empleados y trabajadores, salarios escasamente mileurista, se llegará, mejor dicho, ya se ha llegado al punto, en que nadie que no sea un ejecutivo, puede comprase una vivienda, y ni siquiera pueden pagarse un alquiler (incumpliendose el artículo 47 de la Constitución). 

Y si los empresarios fuesen inteligentes, se darían cuenta que están tirando piedras contra su propio tejado, ya que la locomotora de la economía española que es la construcción, se ha parado, y no tiene visos de volver a ponerse en marcha, afectando a todos las empresas del sector, (cemento, forjado, cerámica, etc.) porque los contratos además de ser minimalistas, no son indefinidos, con lo cual los bancos no dan créditos comerciales y muchísimo menos hipotecarios.

Por ello la pelota está en el tejado del empresariado, veremos si ofrecen alguna solución, que no sea echar la culpa al Gobierno de Pedro Sánchez o a los trabajadores. A ver si el Presidente de la CEOE, junto a los dirigentes del PP y Vox, que actúan de parte, demuestran que el salario que se les paga de nuestros impuestos, no es tirar el dinero, y de una vez por todas se ponen a trabajar, en lugar de faltar al respeto y ofender a la ciudadanía con insultos y desprecios.

POSDATA

Por cierto señores Feijóo y Abascal, la sede de la soberanía nacional sigue estando en el Congreso de los Diputados, y el Tribunal Constitucional sigue siendo el Tribunal de última instancia que determina la constitucionalidad de leyes y atiende recursos de amparo, respecto de procedimientos judiciales.

Y no lo digo yo, lo dice la Constitución, que es la ley de leyes, que tanto dicen defender ustedes, que con esas manifestaciones solo demuestran lo contario, y les sitúa mucho más cerca de las tesis neofascistas que de las constitucionalistas.

Y a mí también me gusta la fruta y  a buen seguro más que a ustedes.

Fuente: Redacción

250 multimillonarios piden les suban los impuestos casi un 50%

 Más de 250 milmillonarios firman una carta enviada al Foro Económico Mundial en Davos,  para pedir que la élite política reunida acuerde mayores impuestos a los ricos.

Durante estos días se celebra el Foro de Davos, una reunión anual que junta en la ciudad suiza a los empresarios, científicos y políticos más importantes del mundo. A ellos se han dirigido este miércoles más de 250 millonarios y multimillonarios para pedir que les suban los impuestos. 

"Nuestra petición es simple: os pedimos que pongáis impuestos a la gente como nosotros, los más ricos de la sociedad", dicen en una carta. "Esto no alterará de forma relevante nuestro nivel de vida, ni le quitará nada a nuestros hijos, ni hará daño al crecimiento económico de nuestras naciones. Sin embargo, conseguirá convertir la riqueza improductiva y extrema en una inversión para el futuro de nuestras democracias".

Entre los firmantes de esta petición están una heredera de Disney, Aibgail Disney, el actor de Succession Brian Cox, o Valerie Rockefeller, una de las herederas de la dinastía estadounidense. La mayoría de los firmantes son del Reino Unido y de Estados Unidos.

"También somos los que más nos beneficiamos del statu quo", reclaman en su carta. "Pero la desigualdad ha llegado a un punto límite y el coste que eso tiene para la estabilidad económica, social y ecológica es grave, y crece cada día. En definitiva, necesitamos tomar medidas ya", sentencian en el comunicado.

Bill Gates es uno de los exponentes de esta ola y lleva años pidiendo una modificación en las políticas públicas. "Creo que los ricos deberían pagar más impuestos y deberían donar su riqueza con el tiempo. Para mí al menos ha sido un trabajo muy gratificante", dijo durante un Ask Me Anything (pregúntame lo que quieras) que realizó en Reddit a principios de 2023.

El 74% de los ricos apoyan la petición

Patriotic Millionaires, un grupo de millonarios estadounidenses preocupados por la inestabilidad y la desigualdad económica de su país, han realizado una encuesta a nivel global para analizar el pensamiento de los millonarios. Para ello preguntaron a 2.300 personas con un capital superior al millón de dólares y, según los resultados, concluyeron que el 74% apoyaban el aumento de los impuestos a su riqueza.

El 58% apoyó la introducción de un impuesto del 2% a la riqueza de las personas con un capital mayor a los 10 millones de dólares, y el 54% pensaba que la riqueza extrema era una amenaza para la democracia.

En el informe Más allá del PIB: ¿quién crece y a qué precio?, elaborado por el centro de estudios Futuro Policy Lab y el Instituto Español de Analistas, pone de relieve la importancia de la desigualdad y el cambio climático como factores que han exacerbado la inestabilidad en el mundo. 

El PIB, métrica estrella del sistema económico actual, puede ser una trampa para determinar el desarrollo económico de un país, defienden en el estudio. Si entre 1946 y 1980 en Estados Unidos, todas las rentas crecían cerca de la media (2%), en las cuatro décadas siguientes se abrió una brecha insalvable. El aumento de la renta para el 50% más pobre fue inferior al 1%, mientras que el percentil más rico del país aumento su renta un 3%.

Fuente: Reuters

OPINION. Democracia versus populismo y todos juntos contra la ciudadanía

 El crecimiento del populismo, de extrema derecha y extrema izquierda, así como, de movimientos antiglobalistas, sólo se pueden entender como consecuencia del incremento de la desconfianza hacia las instituciones democráticas derivadas de la sumisión de la clase política de ideologías tradicionales a los intereses de las élites.

  En los últimos años, estos han ido in crescendo con la connivencia de importantes sectores de las sociedades en su conjunto, propiciando a otros muchos espectros de la ciudadanía una serie de herramientas destinadas a socavar principios fundamentales que rigen en toda democracia.

En puridad, este es uno de los mayores desafíos a los que se está enfrentando la democracia a principios de este siglo XXI. Cierto que los riesgos que pueden atenazar a las democracias, o en sí misma a la Democracia como elemento cohesionador de un sistema político concreto, no es nada nuevo, ergo nunca desde la IIGM estas habían estado tan cerca del abismo.

Dos son las variables exógenas que pueden ejercer una fuerza tal capaz de destruir la democracia. De un lado, el aumento del autoritarismo, y de otro, las malas actuaciones de la clase política, que en muchas ocasiones resultan determinantes en ese alejamiento de la ciudadanía hacia la misma.

Cuando hablamos de autoritarismo, no hacemos referencia a un sistema político dado, sino a una forma de adormecer una democracia a través de distintas vías, como la económica, junto a una incesante cascada mediática e intelectual, contando con los recursos y medios suficientes como para vapulear de manera constante y precisa el sistema democrático imperante

Si alguien piensa que en los países y las potencias occidentales todavía existe la democracia, se está equivocando. La democracia murió en el año 2008 con la creación de un escenario en el que los intereses de las élites se han priorizado a la defensa del bienestar de la ciudadanía. Para que esta situación haya sido efectiva ha sido necesaria la complicidad de la clase política y de las distintas administraciones públicas, sobre todo de la Justicia.

Coincidiendo con el inicio del Foro Económico Mundial de Davos, fue publicado un informe de Oxfam Intermón en el que se demuestra cómo se está produciendo una acumulación de riqueza alarmante mientras que las clases medias y trabajadoras han disminuido su capacidad adquisitiva.

Sólo en los últimos tres años el 1% más rico del mundo acumula la mitad de los activos de todo el mundo. Mientras tanto, el resto de la humanidad ha perdido 1,5 billones de dólares que equivalen a 25 días de salario mensual.

En España, el 10% más rico acumula la mitad de la riqueza nacional, mientras que el 1% de la población acapara el 22%.

En un Estado democrático y de derecho, que es lo que suponen que son las democracias, esto es inadmisible. La sumisión de la clase política que tradicionalmente ha gobernado en los países democráticos, es decir, socialdemócratas, liberales y centro derecha, ha sido la causante de esa acumulación irresponsable de riqueza, del incremento de la desconfianza en las instituciones por parte de la ciudadanía y del crecimiento de las opciones populistas de extrema derecha, extrema izquierda y los movimientos antiglobalistas.

Los ciudadanos de las democracias occidentales ya no confían en las administraciones públicas tanto como antes. No hay democracia porque quienes gobiernan en realidad y se benefician del sistema es una minoría. Es el gobierno de la minoría. 

Distintos estudios sociológicos señalan que, tras la II Guerra Mundial, un 75% de los ciudadanos de las democracias occidentales confiaban en que los gobiernos elegidos por el sufragio libre del pueblo harían lo correcto casi siempre o la mayor parte del tiempo. Sin embargo, la tendencia comenzó a tornarse levemente bajista en las décadas de 1960 y 1970. Los cambios sociales y el incremento de las clases medias hicieron que las necesidades crecieran.

En los últimos 20 años del siglo XX, el ataque neoliberal al Estado del Bienestar iniciado por Margaret Thatcher y Ronald Reagan, provocó que la desconfianza en las instituciones públicas aumentara, a pesar de coincidir con una época de expansión económica.

Sin embargo, en las últimas dos décadas esos modestos niveles de confianza se han evaporado por completo por culpa de la ineficacia de los gobiernos para resolver las necesidades reales de la ciudadanía. Según diferentes estudios, sólo un 15% de los ciudadanos de las democracias occidentales confía en sus administraciones públicas.

A esto se une la desconfianza hacia las grandes empresas porque, precisamente, son las que se están beneficiando de la creciente desigualdad que reflejan los datos del informe de Oxfam. Las diferencias salariales en momentos de crisis muestran el sistema que se ha creado. Las elevadísimas remuneraciones de los directores ejecutivos simbolizan a la perfección cómo los políticos están permitiendo que las clases dominantes se enriquezcan a costa de los trabajadores. Los niveles salariales de los directores ejecutivos, según ha detallado el Instituto de Política Económica, se han disparado en alrededor de un 1.460% por ciento desde 1978.

Hay otras situaciones que los políticos no pueden (o no quieren) resolver mientras los que más tienen siguen incrementando sus riquezas. Mientras en muchos países democráticos han vuelto las largas colas para poder obtener alimentos, los beneficios empresariales se disparan. Las pequeñas y medianas empresas no cuentan con la atención de la clase política y no resulta inhabitual se produzcan graves retrasos en el pago de las nóminas de sus trabajadores.

Por otro lado, mientras los directores ejecutivos de las grandes empresas incrementan sus salarios de manera desproporcionada, los gobiernos permiten los abusos y los fraudes laborales que derivan en el pago de sueldos por debajo del salario mínimo o las horas extra sin remunerar.

Las familias de las clases medias y trabajadoras ven cómo sus gobiernos no dedican recursos suficientes para el control de estos empresarios. Esta situación lo que provoca es que las empresas tengan impunidad absoluta. Es normal que haya desconfianza en las administraciones públicas.

Por el contrario, los ricos Los disfrutan de todo tipo de tratamientos especiales por parte de los gobiernos, sobre todo a través de políticas fiscales que incentivan el fraude, la elusión y la evasión. Además de leyes ineficaces o que materializan la injusticia, como sucede en la Comunidad de Madrid, las normativas fiscales de las democracias dejan puertas abiertas para, por ejemplo, que los activos de capital tengan una tributación mínima o nula, lo que supone un refugio para que los millonarios oculten patrimonio en acciones o productos bursátiles para reducir su aportación al Estado del Bienestar.

Esta situación que propugna la falsa creencia de que si los ricos o las grandes empresas no pagan impuestos habrá más puestos de trabajo o mejores salarios es la que, desde un punto de vista social, está generando el fracaso de los estados democráticos. Los ciudadanos ven cómo sus gobiernos no incrementan su inversión en sanidad, educación, políticas activas de empleo, recursos para la vivienda pública, subidas de salarios o de pensiones porque la clase política ha caído en la trampa de los poderosos: no hay protección social porque no existe la recaudación que deberían sostener los que más tienen o los que más ganan.

Además, los ciudadanos ven que no pueden encontrar la justicia en los tribunales cuando esas clases dominantes cometen abusos o perpetran delitos. En la gran mayoría de los países democráticos existe la percepción de que la corrupción judicial es un hecho. En algunos, la percepción pasa a ser evidencia.

Por tanto, tras el 2008 los ciudadanos han perdido la confianza en las democracias y en las administraciones públicas porque el sistema ha virado hacia la protección de los poderosos, no de los ciudadanos. Esa es una de las razones del crecimiento de los populismos de extrema derecha, extrema izquierda o de los movimientos antiglobalistas. Por esa razón, en Estados Unidos volverá a gobernar un personaje tan nocivo como Donald Trump, en Italia gobierna Giorgia Meloni y en Argentina David Milei, por citar sólo algunos. Los ciudadanos ya han probado votar a socialdemócratas, a liberales o a cualquiera de las tendencias del centro derecha. Todos ellos han fallado y, por tanto, sólo queda confiar en quienes prometen romper el sistema, algo que es una falsa esperanza porque ese sistema tiene todos los recursos posibles (y puede comprar lo imposible) para frenar a quien tenga que frenar.

Fuente: Diario16.com y Infolibre.com

16 de enero de 2024

OXFAM. Resumen del informe Desigualdad SA de 2024

 El presente informe expone la elección crucial a la que nos enfrentamos: debemos elegir entre una nueva era de supremacía de una élite milmillonaria, controlada por monopolistas y financieros, o un poder público transformador basado en la igualdad y la dignidad.

La desigualdad en cifras

   

Desde el año 2020, y durante los primeros años de esta década, la riqueza conjunta de los cinco hombres más ricos del mundo se ha duplicado con creces. Durante el mismo período, la riqueza acumulada de cerca de 5000 millones de personas a nivel global se ha reducido.


  1. Si cada uno de los cinco hombres más ricos gastase un millón de dólares diarios, les llevaría 476 años agotar su riqueza conjunta.
  2. Siete de las 10 empresas más grandes del mundo tienen un director general milmillonario, o a un milmillonario como su principal accionista.
  3. A nivel mundial, los hombres poseen 105 billones de dólares más de riqueza que las mujeres: esta diferencia de riqueza equivale a más de cuatro veces el tamaño de la economía estadounidense.
  4. El 1 % más rico de la población mundial posee el 43 % de los activos financieros globales.
  5. El 1 % más rico de la población mundial genera tantas emisiones de carbono como los dos tercios más pobres de la humanidad.
  6. En Estados Unidos, la riqueza de una familia negra promedio representa solo el 15,8 % de la de una familia media blanca.15 En Brasil, en promedio, los ingresos de las personas blancas superan en más de un 70 % a los de las personas afrodescendientes.
  7. Únicamente el 0,4 % de las 1600 empresas más grandes e influyentes del mundo se comprometen públicamente a pagar a sus trabajadores y trabajadoras un salario digno y a abogar por el pago de salarios dignos en sus cadenas de valor.
  8. Una trabajadora del sector sociosanitario necesitaría 1200 años para ganar lo que un director general de una de las empresas de la lista Fortun

Vínculo entre riqueza extrema y poder empresarial

Existe una profunda relación entre el fuerte aumento de la riqueza de los milmillonarios y el aumento del poder empresarial y monopolístico. Los beneficios de las grandes empresas enriquecen directamente a sus accionistas, a costa de las y los trabajadores y de la inmensa mayoría de la población.

Los nuevos cálculos de Oxfam arrojan luz sobre el volumen de activos financieros globales que pertenece al 1 % más rico. A partir de datos de Wealth X, hemos constatado que el 1 % más rico posee el 43% del conjunto de los activos financieros globales.30 Por regiones, el 1 % más rico posee el 48 % de la riqueza financiera en Oriente Medio, el 50 % de la riqueza en Asia y el 47 % de la riqueza en Europa.

Si nos fijamos en las 50 empresas públicas más grandes del mundo, el 34 % tienen a un milmillonario como director ejecutivo o entre sus principales accionistas, con una capitalización bursátil total de 13,3 billones de dólares.

Siete de las 10 empresas más grandes del mundo que cotizan en bolsa tienen a un milmillonario como director general o principal accionista.

Las acciones con derecho a voto de un accionista le permiten votar sobre quién debe ser el director general (CEO, en inglés) y quién debe formar parte de la junta directiva de la empresa.

Los propietarios milmillonarios utilizan este control para garantizar que el poder empresarial no deje de crecer gracias a una mayor concentración y monopolio del mercado, con el beneplácito de los Gobiernos


Formas de concentrar el poder empresarial fomentando la desigualdad

 El aumento de la monopolización ha reforzado el poder empresarial, cuyo objetivo principal, por encima de cualquier otro, es aumentar los rendimientos para los accionistas. Con el fin de maximizarlos, las empresas hacen uso de su poder y actúan de maneras que impulsan y profundizan aún más la desigualdad. En este informe se examinan cuatro de ellas:

1º) Premiando a los ricos, no a las y los trabajadores

Las empresas impulsan la desigualdad al usar su poder para forzar a la baja los salarios y dirigir las ganancias hacia los súper ricos. En 2022, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) alertó de que la caída histórica de los salarios reales podría aumentar la desigualdad y agravar el malestar social.Los análisis que hemos realizado en el marco de este informe revelan que los salarios de 791 millones de trabajadores y trabajadoras no se han revalorizado con la inflación, lo que ha resultado en una pérdida de 1,5 billones de dólares durante los últimos dos años, el equivalente a casi un mes (25 días) de sueldo perdido para cada persona empleada.49 Las mujeres son, mayoritariamente, quienes ocupan los empleos peor remunerados y más precarios y, en el año 2019, ganaron solo 51 centavos por cada dólar que los hombres obtuvieron en ingresos. Las personas racializadas se enfrentan a la explotación en las cadenas de suministro, mientras que las personas blancas se benefician de manera desproporcionada de los beneficios empresariales. Además, las empresas han utilizado su influencia para oponerse a las leyes y políticas laborales que podrían beneficiar a las y los trabajadores, ya sea luchando contra los aumentos del salario mínimo, apoyando reformas que minan los derechos laborales, estableciendo restricciones políticas a la sindicalización, o incluso apoyando retrocesos en la regulación sobre el trabajo infantil.

2º) Evadiendo y eludiendo impuestos

Las grandes empresas y sus ricos propietarios también impulsan la desigualdad al emprender una guerra fiscal sostenida y ampliamente eficaz. Los tipos nominales del impuesto sobre la renta empresarial en los países de la OCDE se han reducido a más de la mitad desde 1980.58 La planificación fiscal agresiva, el abuso de los paraísos fiscales y los incentivos resultan en tipos impositivos sobre la renta empresarial mucho más bajos, con frecuencia próximos a cero.Esto impulsa la desigualdad de varias maneras. Como el impuesto sobre la renta empresarial recae primordialmente sobre las personas más ricas, su colapso en las últimas décadas ha supuesto, de facto, otro recorte fiscal para los ricos. También ha privado a los Gobiernos de todo el mundo, pero especialmente a los del Sur global, de miles de millones de dólares en ingresos fiscales que podrían utilizarse para reducir la desigualdad y acabar con la pobreza.61 Cada dólar de impuestos evadido o eludido es una enfermera que nunca será contratada, o una escuela que no podrá construirse.

3º) Privatizando los servicios públicos

En todo el mundo, el poder empresarial presiona incesantemente al sector público, mercantilizando y segregando el acceso a servicios vitales como la educación, el agua y la atención médica, a menudo mientras las empresas disfrutan de importantes ganancias respaldadas por los contribuyentes.62 Esto puede socavar la capacidad de los Gobiernos para prestar este tipo de servicios públicos, universales y de alta calidad que tienen el potencial de reducir la desigualdad. Es mucho lo que está en juego. Los servicios básicos suponen industrias de billones de dólares e inmensas oportunidades para generar ganancias y riqueza para los ricos accionistas. El Banco Mundial y otros actores de la financiación del desarrollo han priorizado la prestación de los servicios por parte de actores privados, tratando los servicios básicos como activos y utilizando dinero público para garantizar los rendimientos de las empresas en lugar de los derechos humanos.Las firmas de capital privado se están apoderando de todo, desde los sistemas de abastecimiento de agua hasta los centros de atención médica y las residencias de mayores, en medio de una letanía de preocupaciones sobre sus deficientes e incluso trágicos resultados. La privatización puede impulsar y reforzar las desigualdades en los servicios públicos esenciales, afianzando las brechas entre ricos y pobres, excluyendo y empobreciendo a quienes no pueden asumir ese gasto, mientras que aquellos que se lo pueden permitir acceden a una atención médica y una educación de calidad. La privatización también puede impulsar las desigualdades por motivo de género, raza, y casta. Por ejemplo, Oxfam pudo constatar que, en India, las personas de casta dalit tienen que hacer frente a unos costos de atención médica privada que no pueden pagar; así como a la exclusión de la educación por motivos económicos, y a una discriminación manifiesta en ambos sectores.

4º) Impulsando el colapso climático

El poder empresarial está impulsando el colapso climático, causando a su vez un gran sufrimiento y exacerbando las desigualdades, también en cuanto a raza, clase y género. Muchos de los milmillonarios del mundo poseen, controlan, diseñan y se benefician económicamente de procesos que emiten gases de efecto invernadero, y por tanto, salen ganando cuando las empresas bloquean el progreso hacia una transición rápida y justa, cuando niegan y tergiversan la verdad sobre el cambio climático y cuando silencian y humillan a quienes se oponen a la extracción de combustibles fósiles.


Defendamos una economía al servicio de todas las personas

El poder empresarial desbocado y la extrema riqueza han sido contenidos y frenados en el pasado, y pueden volver a serlo. Este informe sugiere maneras concretas, probadas y prácticas de hacer que la economía funcione para el conjunto de la población.

Estableciendo objetivos para reducir rápida y radicalmente la desigualdad

Existe un amplio consenso sobre el hecho de que la desigualdad es demasiado alta prácticamente en todos los países y también a nivel global.

 En 2023, economistas de renombre mundial, entre los que se encontraban Jayati Ghosh y Thomas Piketty, se unieron a ex funcionarios de Naciones Unidas, del FMI y del Banco Mundial para exigir el establecimiento de objetivos claros para la reducción de la desigualdad. Oxfam apoya la idea propuesta por Joseph Stiglitz, de que cada país debería aspirar a reducir la desigualdad hasta lograr que el 40 % más pobre de la población posea los mismos ingresos que el 10 % más rico, lo que se conoce como un valor 1 del índice de Palma. Los Gobiernos más ricos tienen especial responsabilidad, dada su desmesurada influencia en el establecimiento de las reglas y normas globales. El papel del G20, liderado por Brasil, y los esfuerzos de los países del Sur en el marco de las Naciones Unidas, ofrecen oportunidades únicas para la acción multilateral para abordar la desigualdad tanto a nivel nacional como mundial.


CONTROLAR EL PODER EMPRESARIAL. Tres pasos prácticos

1. Revitalizar el Estado

Un Estado fuerte y eficaz es el mejor baluarte contra el poder empresarial. Es un proveedor de bienes públicos; un creador y diseñador de mercados; un corrector de las deficiencias del

mercado; y un propietario y operador de empresas comerciales nacionales, que en el año 2018 representaron hasta el 40 % de la producción nacional en todo el mundo.80 Los Gobiernos deben asumir una función proactiva en la configuración de sus economías para el bien común. Por ello, deben:

Garantizar los servicios públicos que combaten la desigualdad, como la sanidad, la educación, los servicios de provisión de cuidados y la seguridad alimentaria.

•Invertir en lo público, transporte, energía, vivienda y otras infraestructuras públicas.

•Explorar alternativas públicas (un monopolio público u otras) en sectores que son propensos al poder monopolístico y fundamentales para abordar la desigualdad extrema e impulsar

una rápida transición para alejarse de los combustibles fósiles. Estos podrían incluir la energía pública, el transporte público (donde los costos de inversión en la infraestructura implican que

solo pueda haber un proveedor eficiente), y otros sectores en los que existe un beneficio nacional significativo.

•Mejorar la transparencia, rendición de cuentas y supervisión de instituciones públicas (incluidas las empresas estatales).

•Fortalecer, financiar y dotar de personal la capacidad regulatoria y jurídica para hacer cumplir las normas a fin de garantizar que el sector privado sirva al bien común.

2. Regular el sector privado

Los Gobiernos deben hacer uso de su autoridad para frenar el exceso de poder del sector privado y evitar injusticias en sus cadenas de suministro, tanto a nivel nacional como internacional, debiendo en ese caso:

Acabar con los monopolios privados y poner freno al poder empresarial. Los Gobiernos pueden aprender de los recientes casos antimonopolio en Estados Unidos y Europa, y de las lecciones de la historia sobre cómo se abordó con éxito la concentración de riqueza. También deben poner fin al monopolio sobre el conocimiento, democratizando el comercio y poniendo fin al abuso de las normas de propiedad intelectual (por ejemplo, por parte de las grandes farmacéuticas sobre los medicamentos) que impulsan la desigualdad.

Dar poder a los trabajadores y trabajadoras, y a las comunidades.

Las empresas deben pagar salarios dignos y comprometerse a garantizar la justicia climática y de género: el pago de dividendos y la recompra de acciones deben prohibirse hasta que esto se haya garantizado. Apoyar, proteger y alentar a los sindicatos. Los Gobiernos deben adoptar medidas jurídicamente vinculantes para garantizar los derechos de las mujeres y de las personas racializadas, y para asegurar la debida diligencia en materia de derechos humanos y medioambiente.

•Aumentar drásticamente los impuestos a las empresas y a los ricos.

Esto incluye un impuesto permanente sobre la riqueza y un impuesto permanente sobre los beneficios extraordinarios. El G20, bajo el liderazgo de Brasil, debería impulsar un nuevo acuerdo internacional para aumentar los impuestos sobre los ingresos y la riqueza de las personas más ricas del mundo.

3. Reinventar el sector empresarial

Los Gobiernos pueden utilizar su poder para reinventar el sector privado y dotarlo de un nuevo propósito y para ello deberían:

•Utilizar todo su poder para crear y promover una nueva generación de empresas que no antepongan los intereses de sus accionistas (tales como cooperativas de trabajadores y cooperativas locales, empresas sociales, y empresas de comercio justo), que sean propiedad de los trabajadores y trabajadoras y que estén gobernadas en el interés de estas personas, de las comunidades locales y del medioambiente.

Las empresas competitivas y rentables no tienen por qué estar encadenadas por la codicia de los accionistas.

Proporcionar apoyo financiero a empresas justas. Los Gobiernos también pueden utilizar los impuestos y otros instrumentos económicos para priorizar modelos de negocio justos. No se

deben otorgar ayudas económicas ni contratos públicos a empresas que no cumplan con sus objetivos de cero emisiones netas, que paguen salarios inferiores al salario digno o que evadan o eludan impuestos.

Fuente: OXFAM (https://www.oxfam.org/es/informes/desigualdad-sa )

13 de enero de 2024

INTERNACIONAL. ¿Cómo marchará el mundo en el 2024?

El futuro es una incógnita, porque ahora  el mundo ha entrado en una dinámica guerrera, que hace vislumbrar un futuro incierto, cuando menos difícil y en cualquier caso nada prometedor.

A nivel nacional, y al decir de algunos políticos, mayormente de derechas, España va fatal, aunque según Instituciones economicas internacionales, como el FMI, es el país que siendo una de las grandes economias de la UE, se está recuperando mejor, tras los efectos devastadores, ocurridos consecuencia de, erupciones volcánicas, pandemias y guerras en Europa o, a sus puertas (Ucrania y Palestina).

¿Pero que hay detrás de todo esto?

La ideología neofascista de la extrema derecha, gana adeptos entre las clases dirigentes de partidos constitucionalistas e independentistas.

La vieja guardia dominante de partidos políticos tanto de izquierdas como de derechas, se niegan a ceder el poder a las nuevas generaciones, que bien gobiernan o bien aspiran a gobernar, torpedeando sus decisiones a golpe de manifestaciones con aura de verdad, que revisten un fondo lleno de falsedad y maldad, esgrimiendo su derecho a la libertad de expresión, con el fin último de impedir que nuevas ideas de convivencia, arraiguen en la sociedad, alegando en este caso que cualquier tiempo pasado fue mejor (sobre todo si traen vientos con aromas gallegos) y por tanto entienden que ideas y gobernanza del siglo pasado, “per se” deben mantenerse por siempre jamás de manera inalterable.

La pérdida de valores y el instinto negacionista sale a relucir en estos casos y en otros similares, como en la defensa de los derechos humanos y de la Justicia Social, del Cambio climático o del derecho a existir de países como Ucrania y Palestina. Eso sí, validando según convenga, el genocidio que están cometiendo países agresores, como Rusia e Israel, que masacran a la población civil de Ucrania y Palestina, respectivamente.

Pues a fin de cuentas, todo es cuestión de geopolítica, poder y dinero, es decir, el capitalismo en estado puro y en su máxima expresión, venga de EEUU, Rusia o China.

Es el capitalismo, estúpido, que dicen allende los mares.

Fuente: Redacción