5 de marzo de 2022

CIBERATAQUES. La ciberguerra que no cesa de Rusia contra Ucrania.

 A mediados de enero se registró el primer ciberataque serio contra Ucrania, pero entre 2014 y 2017, grupos de ‘hackers’ vinculados a Rusia causaron estragos en el país

La ofensiva militar de esta semana de Rusia sobre Ucrania, está precedida de una ciberguerra que lleva meses, e incluso años, activa, contando desde la invasión de Crimea en 2014, que nunca han cesado del todo los ataques a los sistemas de la ex república soviética. Como le ocurrió en Ucrania en 2015, que dejó sin calefacción a miles de personas  o eliminar datos sensibles del Gobierno o  colapsar los sistemas informáticos de las empresas, como se vio en 2017 con NotPetya, virus informático, lanzado originalmente en Ucrania para torpedear instituciones de ese país y que se acabó extendiendo por todo el mundo.

La guerra cibernética es uno de los componentes de las llamadas guerras híbridas. “Consiste en un conjunto de técnicas que vienen a suplir la invasión convencional por tierra. Es complicado definir de qué instrumentos hablamos, pero incluyes desde ciberataques o desinformación hasta la utilización de inmigrantes como arma, como se ha visto en Bielorrusia”, describe Andrea G. Rodríguez, investigadora en tecnologías emergentes en Cidob (Barcelona Centre for International Affairs).

“Los ciberataques forman parte del manual de estrategia de Moscú. Los usaron en 2008 en Georgia coincidiendo con la invasión y en 2014 en Ucrania para atacar infraestructuras energéticas y de comunicación”, incide Rodríguez.

En esta ocasión, el primer aviso llegó el 14 de enero, cuando Microsoft detectó un virus, WhisperGate, que se infiltró en varias webs gubernamentales. El modus operandi del ataque se parece mucho al de Voodoo Bear, un grupo organizado de hackers asociado a los servicios secretos rusos (FSB).

La semana pasada se registraron también ciberataques dirigidos a las webs del Ministerio de Defensa ucranio, a la del ejército y a las de bancos estatales. El jueves, coincidiendo con la invasión terrestre por parte de Rusia, varias webs del Gobierno ucranio dejaron de funcionar por culpa de un ataque de denegación de servicio que buscaba ahondar en el sentimiento de pánico de una población que ya teme por su vida. Ayer mismo, la firma de ciberseguridad CyberArk alertaba del peligro de Hermetic Wiper, el malware (software malicioso) que borra todos los datos del sistema que infecta, involucrado en los ciberataques dirigidos a las infraestructuras de Ucrania.

“Esperamos que se produzcan campañas masivas de desinformación por parte de ambos bandos del conflicto y podemos estar seguros de que los atacantes aprovecharán esta oportunidad para distribuir otro tipo de malware”, dice Luis Corrons, analista de seguridad de la firma de antivirus Avast. “También podemos prever la posibilidad de que se utilicen armas digitales para atacar las infraestructuras físicas a través de los ordenadores que las controlan, como ocurrió con Stuxnet”, añade.

Ataques de autoría difusa

Conocidos en el sector como APT (amenazas persistentes avanzadas, en sus siglas inglesas), los grupos como Voodoo Bear distan de ser un conjunto de piratas informáticos cuya motivación sea hacer el mal. Están muy bien organizados, a menudo tienen estructuras jerarquizadas similares a las de las empresas y, al estar extraoficialmente apoyados por Gobiernos, disponen de muchísimos recursos. Los suficientes como para armar estrategias de ataque en el mismo día en que se descubra una vulnerabilidad importante en un sistema que se quiera atacar (este tipo de ataques, acaso los más letales, se conocen como zero day exploits). Solo los servicios secretos de las grandes potencias, como la NSA de EE UU, las diferentes agencias del GRU ruso o el MI6 británico, tienen sobre el papel más capacidades que ellos.

Los servicios secretos occidentales tienen serias sospechas de que algunos países, como Rusia, China, Corea del Norte o Irán, patrocinan a algunas de las principales APT.  Solo meras sospechas porque el ciberespacio resulta prácticamente imposible demostrar la autoría de un ciberataque. Frecuentes son los ataques de falsa bandera, en los APT se hacen pasar por otras o incluso por hacktivistas. Entre estos últimos destacan Anonymous, un grupo heterogéneo y no organizado de hackers que ya le han declarado la guerra (cibernética) a Rusia.

“En el mundo de internet es complicadísimo saber de dónde vienen los ataques o quién está detrás de estos”, apunta Corrons, de Avast”. Un ordenador puede conectarse desde Barcelona a un servidor ubicado en Pakistán que pase por otro en las Seychelles para mandar software malicioso a Pekín. El rastro del ataque queda disuelto como una gota en el mar.

“Las APT se rastrean con pistas aportadas por los servicios de inteligencia, correlaciones de muestras, particularidades del código, reutilización de partes del mismo o estudio del modus operandi”, explica el hacker y analista de ciberseguridad Deepak Daswani. Resulta dificilísimo atribuirlos, pero todavía más ubicar geográficamente su origen. “Los servicios de inteligencia de los países sí que pueden tener información, pero no te enseñarán sus pruebas y te los tienes que creer: pueden tener también interés en marearte”, añade Corrons.

Otra de las ventajas de la ciberguerra es que se puede enmascarar como ciberdelincuencia: hay veces que las propias APT lanzan sus ataques bajo la forma de un ransomware (virus por el que se ofrece un rescate). Es lo que pasó por ejemplo con NotPetya, el virus que atacó en 2017 los sistemas de varias agencias gubernamentales ucranias y que luego se difundió por todo el mundo. “Normalmente, el ransomware mantiene una clave criptográfica con la que salvar los sistemas infectados a cambio de dinero. Los malos te infectan y luego piden un rescate. Pero en este caso no la hubo”, asegura Adam Meyers, responsable de inteligencia de CrowdStrike, que lleva años rastreando la actividad de algunas de las principales APT rusas.

Considerado uno de los ciberataques más exitosos y costosos de la historia, NotPetya se le atribuye a Voodoo Bear. Este grupo tiene una larga hoja de servicios en Ucrania. “La actividad nunca ha parado en los últimos años.

Las operaciones en el ciberespacio de Rusia forman parte de un abanico amplio de herramientas entre las que se incluyen operaciones de influencia, información y desinformación; acciones militares y presiones diplomáticas y financieras”, sostiene Meyers.

Ucrania, el eterno objetivo

En mayo de 2014, un mes después de que Rusia se anexionara Crimea, el grupo Voodoo Bear torpedeó infraestructuras energéticas y de transporte ucranias. En invierno de 2015, un software malicioso bloqueó el funcionamiento de varias centrales eléctricas, dejando sin energía (y sin opción de calentarse) a más 80.000 personas. Ucrania acusó a Rusia de estar detrás del ataque. Moscú rechazó tener nada que ver con ello.

Se produjeron ataques similares los dos siguientes años y en 2017 se elevó la apuesta con el lanzamiento de malware muy sofisticado. Además de NotPetya se detectaron otros virus, como FakeCry o BadRabbit, dirigidos a sabotear las redes de comunicaciones del país. “Con esos ataques fue la primera vez que detectamos que intentaron hacerse pasar por alguien distinto: un supuesto grupo de hacktivistas llamado FSociety, nombre tomado de la serie de televisión Mr Robot”, describe Meyers.

Hasta el momento no se han detectado ciberataques en el resto de Europa que pretendan influir en el escenario ucranio. “Hay y seguirá habiendo un aumento de la guerra cibernética en Europa”, asegura Zac Warren, director de ciberseguridad de la firma estadounidense Tanium. “Ataques como el de Oiltanking Deutschland”, dice en referencia al oleoducto alemán que el pasado 3 de febrero se vio obligado a interrumpir su actividad tras un ciberataque, “seguirán ocurriendo”. Aunque en este caso parece tratarse de ciberdelincuencia: su motivación es meramente económica.

La invasión terrestre de Ucrania cambia el escenario. Según fuentes conocedoras de la situación, el personal de instituciones de la UE relacionadas con la ciberseguridad ha sido alertado de que se preparen para recibir ciberataques en Europa. La Agencia de la UE para la Ciberseguridad (ENISA) y su homóloga estadounidense (CISA) ya han sacado alertas para que las empresas y las instituciones extremen las precauciones ante lo que pueda estar por venir. “Probablemente veamos una nueva ola de ciberataques en Ucrania dirigidos a cortar las comunicaciones en el país para obligar a que los líderes ucranios se rindan o abandonen Kiev”, opina Rodríguez, de Cidob.

Fuente: El Pais.com

CIBERSEGURIDAD. Gil Shwed: “Desde un ordenador se pueden inutilizar hospitales o dejar sin agua una ciudad”

 El consejero delegado de Check Point, una de las mayores empresas de ciberseguridad del mundo, destaca que la hiperconexión a internet, acelerada por la pandemia, ha disparado la cantidad y gravedad de las amenazas digitales

La entrevista se realizó antes de que Rusia desplegara tropas en Ucrania, pero pocas semanas después del ciberataque atribuido a grupos rusos contra agencias gubernamentales ucranias. Tanto el señor Shwed como su equipo declinaron hablar sobre este asunto al considerarlo “muy sensible”. Tampoco quisieron hacer comentarios tras iniciarse la ofensiva terrestre.

Pregunta. ¿Tenemos motivos para preocuparnos por la ciberseguridad?

Respuesta. Creo que hoy más que nunca, especialmente tras dos años de pandemia en la que nos hemos volcado en el mundo digital. Las fábricas, las infraestructuras críticas como el agua o la electricidad… todo está conectado y controlado por internet. Desde un ordenador remoto se pueden inutilizar hospitales, cambiar raíles de tren o cerrar las tuberías de suministro de agua de una ciudad. Y por supuesto también se puede acceder a nuestros datos personales: dónde he estado, con quién, mi historial médico, mis finanzas, etcétera. Nuestra vida entera está en peligro constante, sí. Y, a diferencia de en el mundo físico, en el digital es casi imposible localizar a los delincuentes: alguien puede atacar una infraestructura española desde Israel a través de servidores en otros lugares del mundo.

P. ¿Se presta suficiente atención a estos desafíos?

R. Necesitamos hacer más. Nosotros estamos desarrollando herramientas para combatir la quinta generación de ciberataques. La mayoría de organizaciones están todavía protegiéndose contra la cuarta, lo que ha hecho por ejemplo que en Alemania se secuestraran los sistemas de un hospital en plena pandemia y tuviera que volverse totalmente analógico para poder seguir funcionando.

P. ¿Qué es la quinta generación de ciberataques?

R. Hemos identificado una serie de patrones en los ataques de última generación. En primer lugar son polimórficos, nunca hay dos iguales, aunque a menudo se puedan parecer entre ellos. En segundo lugar, son multifactor. Antes alguien te atacaba la web y ya está; ahora el ataque puede empezar con una app de juegos que te descargues en el móvil que incorpore un malware [software malicioso] que se dirija a tus credenciales del periódico que lees también en el portátil para entrar en él y robar determinados datos que tengas en ese dispositivo. Eso nos lleva a su tercera característica: son muy difíciles de detectar y muy sofisticados. Hemos visto cómo un malware alteraba los químicos del agua en una potabilizadora. Envenenar a un país entero no es difícil.

P. ¿Cuál es su aproximación para defendernos ante este tipo de ataques?

R. Necesitamos protegernos contra los últimos ataques detectados hoy y contra los que sucedieron hace 20 años, que todavía nos pueden hacer daño. Pero también contra los que aún no hemos visto. Hay que proteger la web, el móvil, los servidores de las empresas, la nube y todos los aparatos conectados al internet de las cosas. Necesitamos una aproximación multivectorial, y eso pasa por tecnologías automáticas, apoyadas en inteligencia artificial. Aquí al final se trata de prevenir, no de disuadir. La policía la mayoría de las veces no para el crimen, sino que aparece cuando este ha sucedido. Eso sirve como disuasión, pero en el ciberespacio eso no funciona.

P. ¿Hasta qué punto creció la ciberdelincuencia con la pandemia?

R. Mucho. El año pasado el número de ataques aumentó un 60% en todo el mundo respecto al anterior. Y creo que las cifras irán a más. El crecimiento se explica por dos motivos. El primero es que el mundo está ahora mucho más conectado y es más dependiente todavía de internet. Durante la pandemia la gente ha dedicado entre un 70% y 90% de su tiempo a actividades online. Eso significa también que muchas cosas que antes estaban a salvo de internet ya no lo están. Las máquinas de muchas fábricas se controlaban y mantenían de forma manual; con la pandemia se han ido conectando para hacer el trabajo de forma remota. Hospitales, bancos, oficinas… Todos han dado acceso a sus trabajadores a cada vez más funcionalidades en remoto, y eso a su vez aumenta los vectores de ataque: si alguien entra en mi ordenador posiblemente pueda entrar también en los sistemas de la compañía en la que trabajo. Por otra parte, los hackers también han estado encerrados en casa y han tenido mucho tiempo para trabajar. Sus métodos han mejorado.

P. ¿Ha ayudado a alguna empresa a evitar el colapso en este tiempo?

R. Varias veces, aunque no puedo dar nombres. Por ejemplo, una importante empresa gubernamental que presta muchos servicios en su país nos pidió ayuda. Nuestro equipo investigó y detectó dos malwares distintos que estaban controlando esa organización y que llevaban meses en los sistemas. Paramos unos 90.000 intentos de intrusión en las siguientes horas, instalamos servidores críticos como sistema de email y limpiamos 8.000 ordenadores de la organización. No sabemos cuánta información robaron los hackers antes de nuestra intervención, pero sí que podían haberla llevado al colapso.

P. En los últimos años se ha disparado el uso y la popularidad de las criptomonedas. ¿Hasta qué punto son seguras?

R. No soy experto en este tema, pero hay que tener en cuenta que hay muchas criptomonedas que de por sí son timos. Dicho esto, aunque los algoritmos de encriptación de las monedas digitales son muy robustos, la parte débil son los monederos digitales: es ahí donde se concentran las acciones de los ciberdelincuentes. Por otra parte, las criptomonedas son uno de los motivos por los que el cibercrimen ha crecido tanto en los últimos tiempos, ya que permiten monetizar los ataques. Ahora los rescates de los ransomware [programas que bloquean los sistemas de un ordenador y los liberan previo pago de una suma de dinero] se pagan de manera muy sencilla.

P. ¿Cómo de sencillo es obtener en el internet oscuro una ciberarma [programas que explotan vulnerabilidades de otros programas]?

R. Es bastante fácil. Y esa es una de las grandes diferencias con el mundo físico: para un grupo terrorista es casi imposible tener acceso a un caza F-35 porque las armas más sofisticadas están sujetas a grandes controles, están identificadas, son extremadamente caras… En el ciberespacio ocurre exactamente lo contrario. Hay muchas redes en el internet oscuro donde puedes obtener ciberarmas a precio competitivo, algunas incluso de forma gratuita. Es una industria real. Incluso puedes pagar a otros por hacer el trabajo o compartir gastos y beneficios con organizaciones criminales que se ofrecen.

P. ¿Tienen constancia de que algún gobierno se haya hecho con ciberarmas?

R. Tratamos de no mezclarnos con los asuntos de los gobiernos, pero sí hemos visto grupos relacionados con las autoridades iraníes que trataban de acceder a recursos monitorizados por nuestros equipos de investigación. Por otra parte, todos los grandes países desarrollan sus propias ciberarmas.

P. Algunas compañías, como la israelí NSO Group, desarrollan software espía que se usa contra particulares. Explotan vulnerabilidades para colarse en sistemas ajenos, igual que los cibercriminales. ¿Su trabajo es enfrentarse también a empresas legales?

R. Me gustaría dejar claro que no estamos en la misma industria. Cuando nuestros investigadores descubren una vulnerabilidad no la explotan para hacer dinero, no la venden a terceros. Tenemos claro que queremos estar del lado de la seguridad. Lo primero que hacemos es notificarle la vulnerabilidad al dueño, le aportamos toda la información que hayamos reunido, les ayudamos a arreglar el problema y finalmente la publicamos.

Fuente: El País.com 

4 de marzo de 2022

GUERRA UCRANIA-RUSIA. El coste diario de la guerra para Rusia podría superar los 20 mil millones de dólares

 Las pérdidas directas de la guerra, incluida la pérdida detectable de equipo y personal militar, le costaron a Rusia casi 7 mil millones de dólares en los primeros 5 días según la investigación realizada por los comités asesores

Se declaró que el coste diario de la guerra lanzada por Rusia contra Ucrania el 24 de febrero podría superar los 20 mil millones de dólares para la administración de Moscú.

En la noticia publicada por la empresa de consultoría en línea incluyó la investigación realizada por los comités asesores Center for Economic Recovery y EasyBusiness y la consultora Civitta, en la que se calculó el coste de la guerra Rusia-Ucrania para la economía rusa.

De acuerdo con la investigación, las pérdidas directas de la guerra, incluida la pérdida detectable de equipo y personal militar, le costaron a Rusia casi 7 mil millones de dólares en los primeros 5 días.

El estudio informó hubo una pérdida de equipo de  4,2 mil millones de dólares.

Además, los investigadores señalaron que la escala de la movilización, incluyendo logística, personal, municiones, combustible, lanzamiento de cohetes, costará más dinero cada día, y añadieron que el coste diario de la guerra para Rusia puede superar los 20 mil millones de dólares, a medida que aumente la escala de la invasión.

En el estudio, se subrayó que esta situación significaría una alta inflación y un bajo poder adquisitivo para los ciudadanos rusos comunes, y la pobreza incrementaría en el país.

EDITORIAL

 A ver, aunque soy de letras, si el coste diario de la guerra para Rusia es 20 mil millones de dólares ó 17 mil millones de euros, según el excomandante de defensa de Ucrania, Riho Terras , en 10 días a mi salen 200 mil millones de dólares ó 170 mil millones de euros, que son más de la mitad de las reservas, incluidas las de oro, de la Federación Rusa, evidentemente, una vez descontadas la parte de las mismas, bloqueadas por las sanciones de Occidente por la invasión ilegal de Ucrania.

Entonces, si continúa el conflicto otros 10 días más, a mí no me salen las cuentas, a no ser que alguien les preste dinero para seguir la guerra, a razón por día entre, 20 mil millones de dólares y 17 mil millones de euros, por supuesto. 

Fuente: trt.net.tr

ONU. Aprueba investigar a Rusia por posibles violaciones de derechos humanos.

 La Organización de las Naciones Unidas, aprobó hoy, se inicien investigaciones sobre posibles violaciones de derechos humanos por parte de la Federación de Rusia, durante su invasión de Ucrania, a través de una comisión de expertos, la primera que el Consejo de Derechos Humanos aprueba para Europa y contra un miembro permanente del Consejo de Seguridad.

La histórica decisión se tomó en una votación donde Rusia sufrió una nueva derrota en el plano diplomático, ya que de los 47 países miembros del Consejo, sólo la propia Rusia y Eritrea votaron en contra de la resolución con la que se crea esta comisión, e incluso países como Venezuela, Cuba o China se abstuvieron.


Fuente: Efe.com

Boris Johnson apela al Consejo de Seguridad de la ONU tras un incendio en la planta nuclear de Zaporiyia en Ucrania

 El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, ha asegurado este viernes que pedirá una reunión especial del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en las próximas horas tras un incendio en la planta nuclear de Zaporiyia, en Ucrania.

Johnson ha tomado esta decisión tras mantener una reunión con el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, según ha informado la oficina de prensa del Gobierno de Reino Unido.

Asimismo, ha hecho hincapié en que las acciones imprudentes del presidente ruso, Vladimir Putin, "podrían amenazar directamente la seguridad de toda Europa" y que el Reino Unido "hará todo lo posible para garantizar que la situación no se deteriore aún más".

La petición de la reunión especial del Consejo de Seguridad que pedirá Johson ocurre en el marco de un bombardeo ruso que ha provocado un incendio en la noche de este jueves en la central nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa, a orillas del río Dniéper.

Fuente: Europa Press.es

GUERRA RUSIA-UCRANIA. El ejército de Putin bombardea la planta nuclear más grande de Europa en Ucrania y tras incendiarla se hace con su control.

 Las fuerzas rusas se hicieron este viernes con el control de la planta nuclear de Zaporiyia, la más grande de Europa y ubicada en el sureste de Ucrania, tras atacarla y generar con ello un incendio que ya fue controlado.

De acuerdo al Ministerio de Exteriores ucraniano, el ataque dejó varios "muertos y heridos".

Las autoridades de la central anunciaron que, tras la preocupación inicial, la seguridad nuclear de está garantizada.

Asimismo, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) observó que los equipos esenciales de la planta nuclear están en funcionamiento y que la radiación se mantiene en niveles normales, pero señaló que permanece en "modo de respuesta total las 24 horas del día, los siete días de la semana".

La central nuclear de Zaporiyia tiene seis reactores, de los cuales solo el número cuatro estaba funcionando al 60% en el momento del ataque, de acuerdo a la OIEA.


"Hemos sobrevivido a una noche que pudo haber parado el curso de la historia, la historia de Ucrania, la historia de Europa", les dijo el presidente Volodymyr Zelensky a sus compatriotas en un discurso televisado en la mañana de este viernes, después de que las autoridades confirmaran que la situación en la central es por el momento segura.

El ataque pudo haber causado una destrucción equivalente "a seis Chernóbils", dijo, y añadió que Rusia sabía lo que hacía al arremeter directamente contra la central, por lo que lo tachó de un "acto de terrorismo de un nivel inaudito".

"¿Cómo es esto posible? ¿No luchamos juntos contra las consecuencias de la catástrofe de Chernobyl en 1986?", dijo Zelensky después en su mensaje televisado, dirigiéndose esta vez a los ciudadanos rusos, a quienes urgió a tomar las calles y reivindicar ante su gobierno que "quieren vivir".

"La radiación no sabe dónde está Rusia. La radiación no conoce las fronteras de nuestro país", zanjó, y agregó que está en contacto con los líderes mundiales, quienes están "conmocionados".

Por su parte, en Ministerio de Defensa de Rusia culpó del ataque a los "saboteadores ucranianos" sin ofrecer ninguna evidencia, y tildó el acto de "provocación monstruosa".

Reacciones

De hecho, las reacciones internacionales ante los sucesos en torno a la planta de Zaporiyia no se hicieron esperar.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, instó a Moscú a detener sus actividades militares en esa zona. Más tarde, en un mensaje de Twitter la Embajada de EE.UU. en Kiev dijo que "es un crimen de guerra atacar una central nuclear".

Mientras, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, señaló que los "horribles ataques" de Rusia "deben cesar de inmediato".

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, dijo que el ataque "irresponsable" podría "amenazar directamente la seguridad de toda Europa" y añadió que solicitará una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el viernes, para "aumentar la presión sobre la maquinaria de guerra de Putin".

Los tres líderes hablaron por teléfono con el presidente de Ucrania, quien acusó a Rusia de recurrir al "terrorismo nuclear" y de querer repetir el desastre de Chernóbil de 1986.

"Si hay una explosión, es el fin de todo. El fin de Europa", dijo.

Movimientos diplomáticos

Entretanto, negociadores rusos y ucranianos acordaron el jueves organizar corredores humanitarios para evacuar a civiles.

Zelensky pidió además un cara a cara con su homólogo ruso porque dice que es la única vía para poner fin a la guerra.

Putin insiste en que la invasión se está desarrollando "según el plan".

Por su parte, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, advirtió que "lo peor está por llegar", después de hablar con el mandatario ruso, al que dijo que ve dispuesto a tomar el control de "todo Ucrania".

Bajas en ambos bandos

Las ciudades de Járkiv, Chernihiv y Mariúpol permanecen bajo control ucraniano, de acuerdo con el Ministerio de Defensa de Ucrania, a pesar de sufrir intensos asedios en los últimos días.

En Chernihiv, al menos 33 personas murieron y 18 fueron heridas el jueves durante los bombardeos, según el servicio de emergencias ucraniano.

El Ministerio de Defensa ruso admitió la muerte de 498 de sus soldados hasta el miércoles.

Mientras, la Presidencia de Ucrania informó de 9.000 víctimas en el lado ruso, sin especificar cuántos son los heridos y cuántos los muertos.

Varias estimaciones anunciadas desde el lado ucraniano cuantifican miles de militares entre muertos y heridos, con al menos 2.000 civiles fallecidos, aunque los números no han sido verificados de forma independiente.


Un millón de refugiados


Según Naciones Unidas, más de un millón de personas han huido de Ucrania en la primera semana de conflicto.

"En solo siete días hemos sido testigos del éxodo de un millón de refugiados de Ucrania a los países vecinos", dijo el jueves el alto comisionado de la ONU para los refugiados (Acnur), Filippo Grandi, a través de Twitter.

Más de la mitad de refugiados se han dirigido a Polonia y algunos miles ya han llegado a terceros países, como República Checa, donde existe una importante comunidad ucraniana.

"Hasta que no se pare el conflicto, los ucranianos van a seguir huyendo", señaló Grandi, quien reiteró las perspectivas de que esta crisis pueda provocar hasta 4 millones de refugiados.

La UE y Estados Unidos anunciaron este jueves medidas de protección especial para los ucranianos que huyen de la guerra o, en el caso de EE.UU., para los que están ya en ese país.

Fuente: BBC.com

LEGISLACION. 2017 Año histórico de la Activación del "Crimen de Agresión"

 En las primeras horas del 15 de diciembre de 2017, los Estados Partes al Estatuto de Roma decidieron activar la jurisdicción de la Corte Penal Internacional sobre el cuarto "Crimen de Agresión", que se unen a los otros tres ya activos, a saber, "Crímenes de lesa humanidad",  "Crímenes de guerra" y "Crimen de genocidio"

 

Por primera vez desde los juicios post-2°Guerra Mundial en Nuremberg y Tokio, una corte internacional será capaz de llevar ante la justicia de forma individual a los líderes que lleven a cabo guerras agresivas.

“La Coalición felicita a todos los que han luchado por la activación de este cuarto crimen de la CPI y espera que se fortalezca el sistema del Estatuto de Roma y el orden global basado en el Estado de derecho”. William R. Pace, coordinador de la Coalición por la CPI.

"La activación de la jurisdición de la CPI sobre el crimen de agresión fue un regalo para toda la humanidad. La Corte defiende la conciencia y la compasión, y se opone al odio y la violencia". Jutta F. Bertram-Nothnagel, representante permanente ante la ONU y la CPI-AEP de la Union Internationale des Avocats.

Tres datos sobre el crimen de agresión

  • Se enfoca en los principales responsables: Los líderes.
  • Se aplica a los individuos, no a los Estados.
  • Es el cuarto crimen que podrá ser juzgado en la CPI.

El tratamiento del crimen de agresión continúa

La resolución sobre el crimen de agresión fue adoptada luego de 10 días de intensas negociaciones diplomáticas que duraron hasta las primeras horas del 15 de diciembre de 2017. Los Estados miembros de la CPI lograron definir el crimen en la conferencia de revisión en Kampala en el año 2010, su activación quedó a cargo de la 16° AEP.

Sin embargo, surgió una división entre los Estados, por un lado unos creían que una vez que se lograra superar las 30 ratificaciones la jurisdicción debía aplicar a todos los Estados miembros de la CPI, por otro, algunos defendían que la misma debía aplicar solo a aquellos Estados que habían aceptado la jurisdicción de la Corte sobre el crimen.

La resolución adoptada finalmente entró en vigor el 17 de julio de 2018—la fecha del 20° aniversario del tratado fundacional de la CPI—para los Estados miembros de la CPI que habían ratificado el Estatuto de Roma y las enmiendas sobre el crimen de agresión. También estableció que la CPI no tendrá jurisdicción sobre los Estados miembros de la CPI, o sus nacionales, que no hayan ratificado estas enmiendas en el caso de un remisión estatal o de una investigación por proprio motu (iniciada por la Fiscal de la CPI). 

Sin embargo, y esto es lo relevante, los jueces de la CPI mantienen su independencia a la hora de procesar cuestiones jurisdiccionales y las remisiones del Consejo de Seguridad de la ONU no tienen limitaciones jurisdiccionales.

La nueva presidente de PGA, la Sra. Margareta Cederfelt, MP (Suecia)

“Estas atrocidades masivas incluyen guerras de agresión que han caracterizado algunos de los eventos más trágicos en la historia reciente, y generalmente llevan a la comisión de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad e incluso genocidio. La decisión de hoy de la Asamblea de los Estados Partes de la CPI de activar la jurisdicción de la Corte sobre el crimen de agresión refuerza el compromiso de la Comunidad Internacional para poner fin a la impunidad por los crímenes más serios bajo el derecho internacional.”

La agresión fue uno de los cuatro crímenes listados en el Estatuto de Roma cuando el tratado fue adoptado en 1998. Sin embargo, la finalización de su definición y de sus disposiciones de jurisdicción quedó a la espera de nuevas negociaciones. En 2010, los Estados miembros de la CPI adoptaron una definición, las condiciones de activación y la jurisdicción para el crimen de agresión, estas últimas fueron actualizadas por la AEP en 2017.

EDITORIAL

Permítanme una apreciación personal. El Consejo de Seguridad de la ONU no puede estar maniatado por el país agresor, caso de la Federación de Rusia, por tener derecho a veto.   

Por ello, con el mayor respeto posible, vuelvo a dirigirme a la Organización de las Naciones Unidas, remitiéndome a la petición efectuada en fecha anterior, encomendándoles a la misma, vuelvo a realizar de nuevo la solicitud, para, en virtud de los artículos 5 y 6 de la Carta de las Naciones Unidas, pedir la expulsión o suspensión del citado país, según corresponda, tanto de la Asamblea de las Naciones Unidas, como del Consejo de Seguridad de la ONU.

Más información

Fuente: Coalicion por la Corte Penal Internacional

3 de marzo de 2022

OPINION. Un tribunal internacional para Putin, please.

No es posible apaciguar al dictador ruso: Chechenia, Georgia, Crimea y ahora toda Ucrania. Pues que recoja lo sembrado y la comunidad internacional lo juzgue  personalmente por este crimen tan horrible.

 Autor: Pillipppe Sands (*)

La decisión del presidente Vladímir Putin de atacar Ucrania es la mayor amenaza a la que se enfrenta el orden internacional creado a partir de 1945 sobre la idea del Estado de derecho, el principio de autodeterminación para todos los pueblos y la prohibición de usar la fuerza. No es la primera vez que Rusia ha emprendido acciones militares en los territorios que quiere ocupar ahora.

En septiembre de 1914 tomó la ciudad de Leópolis y obligó a decenas de miles de habitantes a huir hacia el oeste, entre ellos mi abuelo, que tenía 10 años. La Unión Soviética volvió a por otra tajada en septiembre de 1939, y de nuevo en el verano de 1944, y en esa ocasión se hizo con el control de la ciudad y lo conservó hasta que Ucrania obtuvo la independencia, en 1991.

Por consiguiente, el uso del poder militar ruso en estas zonas no es desconocido, aunque los acontecimientos de la semana pasada hayan causado conmoción entre los europeos que han vivido durante tres generaciones sin experimentar una agresión militar de semejante dimensión.

La historia no desaparece sin más, y los recuerdos se reavivan con facilidad. Una de las cosas que son diferentes hoy es que existen normas para protegernos de este tipo de acciones, consagradas en la Carta de Naciones Unidas, lo más parecido que tenemos a una constitución internacional.

Putin hizo añicos los compromisos fundamentales de la Carta de Naciones Unidas 


En su discurso televisado alegó una serie de motivos extravagantes para la invasión: una Gran Rusia, una falsa Ucrania, una Ucrania nazi, un genocidio que se está cometiendo contra la población de etnia rusa, etcétera. Son justificaciones que ya conocemos, similares a las que marcaron la estrategia nazi en 1938 en Múnich y las esperanzas de Slobodan Milosevic a propósito de una Gran Serbia.


Putin ha hecho su apuesta confiando en que Occidente ni pestañee. 

Tras los fracasos de las potencias occidentales, que incluyen una guerra ilegal y fallida en Irak y el reciente desmoronamiento de la voluntad política en Afganistán, además de la aceptación del dinero de los oligarcas y la dependencia del gas ruso, Putin espera que no tengan el valor necesario para hacerle frente. Quizá tenga razón, pero esa apuesta es un desafío muy grave, que no puede abordarse solo con sanciones y medidas financieras.

Se necesita mucho más, y cuanto antes. 

Ante un ílicito semejante como es la violación tan flagrante de las normas, es lícito emprender acciones conjuntas para proteger Ucrania y los derechos fundamentales de su población, con el suministro de material militar, medidas para impedir que Rusia utilice su aviación y, en última instancia, con soldados sobre el terreno para imponer zonas seguras, trazar límites e impedir que Rusia los atraviese.

También hay que tener en cuenta la cuestión de la criminalidad, aunque las etiquetas de ese tipo no me hacen muy feliz. El uso de la fuerza militar por parte de Putin es un crimen de agresión, una guerra ilegal, un concepto que se creó en Núremberg con el nombre de “crímenes contra la paz”.

Las imágenes espantosas que hemos visto parecen mostrar que hay ataques dirigidos contra la población civil, lo cual constituye un crimen de guerra, y bien podría ser también contra la humanidad (un concepto legal cuyo origen, como el del término genocidio, se remonta precisamente a la ciudad de Leópolis). La Corte Penal Internacional —hija del Tribunal de Núremberg— tiene competencia sobre algunos de los crímenes cometidos en territorio ucranio (los crímenes de guerra y de lesa humanidad, pero no el de agresión). Los rusos están sujetos a su jurisdicción, y el hecho de que Putin sea presidente no le confiere inmunidad. El fiscal de la CPI, Karim Khan, está facultado para abrir una investigación formal y, si las pruebas lo avalan y los jueces lo autorizan, proceder a la acusación y al enjuiciamiento.

Sin embargo, la CPI tiene una laguna, ya que su jurisdicción aún no se extiende al crimen de agresión perpetrado en el territorio de Ucrania, entonces,

 ¿Por qué no crear un tribunal penal internacional dedicado a investigar a Putin y sus acólitos por este crimen?

Después de todo, fue un jurista soviético, Aron Trainin, quien hizo gran parte del trabajo de campo para introducir los “crímenes contra la paz” en el derecho internacional. Como ha señalado Francine Hirsch en su libro Soviet Judgment at Nuremberg, fueron en gran medida las ideas de Trainin las que convencieron a estadounidenses y británicos para que se incluyeran los “crímenes contra la paz” en el Estatuto de Núremberg y en los autos de acusación contra los alemanes enjuiciados.

Putin conoce muy bien todo lo relacionado con Núremberg: su hermano mayor murió cuando tenía dos años en el sitio de Leningrado, y él da la impresión de ser un defensor de la famosa sentencia de 1946. Hace tres años reprendió al Parlamento Europeo por poner en duda las conclusiones del Tribunal: que el origen de todo aquel horror estuvo en la “traición de Múnich”, que permitió la anexión de territorios checos con la vana esperanza de apaciguar a Hitler.

No es posible apaciguar a Putin. Chechenia, Georgia, Crimea y ahora toda Ucrania. Y así sucesivamente. Que recoja lo que ha sembrado, incluido el legado de Núremberg. Que se le investigue personalmente por este crimen tan espantoso.

(*) Pillipppe Sands es catedrático de Derecho en University College, Londres, y autor de Calle Este-Oeste. Sobre los orígenes de “genocidio” y “crímenes contra la humanidad".

Fuente: El Pais.com

GUERRA UCRANIA-RUSIA. Tras la toma de Jersón, un convoy de buques se dirige a Odesa

 Rusia ha dado un importante paso en su obsesión de ocupar  el litoral del mar Negro en dirección hacia Odessa y después hacia el oeste, hasta llegar al enclave separatista moldavo de Transnistria. Se ha cumplido ya una semana en guerra y no parece cerca el final.

Una columna de blindados rusos están cada vez más cerca de Kiev, los bombardeos a ciudades claves como Járkov, en el este, no cesan y Jersón, de 290.000 habitantes al sur, donde ninguno de los monumentos de la imagen quedan en pie, tras el paso de la sangrienta maquinaria de guerra  rusa, y que finalmente  ha sido  conquistada. Tras esta primera victoria, prosiguen su ofensiva en ciudades del este como Járkov o Mariúpol.

Además, Rusia ha reconocido 490 muertos en sus filas, mientras que el presidente ucraniano dice que son 9.000.

La agencia de refugiados de la ONU, ACNUR ha informado de que al menos un millón de refugiados han huido de Ucrania, desarraigadas por esta guerra sin sentido, cuando se cumplen ya una semana desde que el pasado jueves el presidente ruso, Vladimir Putin, anunciara una operación militar en el país.

Para hoy está prevista la segunda ronda de negociación entre las delegaciones rusas y ucranianas en suelo bielorruso, en vistas a un eventual alto el fuego en esta guerra.

Fuente: Abc.es

ONU. Su Asamblea General condena por mayoría absoluta la invasión rusa de Ucrania

La resolución, con 141 votos favorables de los 193 Estados miembros, no tiene carácter vinculante pero muestra el aislamiento internacional de Moscú.


Tras dos días en los que se han podido escuchar los discursos de 117 de sus 193 países miembros, la Asamblea General extraordinaria de la ONU ha votado una resolución de condena de la invasión rusa de Ucrania que insta a Moscú a retirarse inmediatamente y sin condiciones del país vecino. 

La iniciativa obtuvo 141 votos a favor, cinco en contra (Bielorrusia, Corea del Norte, Eritrea, Rusia y Siria) y 35 abstenciones (los otros 12 países, entre ellos Venezuela, no asistieron a la sesión) y, aunque no tiene carácter vinculante, muestra el total aislamiento de Rusia en la comunidad internacional. La decisión de celebrar esta sesión extraordinaria del plenario de la organización ―la undécima en toda su historia y la primera desde 1982, tras la invasión de los Altos del Golán― fue la manera de superar el veto de Rusia a una resolución similar en el Consejo de Seguridad, órgano ejecutivo de la ONU.

El texto adoptado es una condena en duros términos (aunque utiliza el término “deplora”) de “la agresión de Rusia contra Ucrania” y una muestra del compromiso “con la soberanía, la independencia, la unidad y la integridad territorial de Ucrania, incluidas sus aguas territoriales”. En la península de Crimea está la base de la flota rusa del mar Negro. La resolución exige que Rusia “deje inmediatamente de recurrir al uso de la fuerza contra Ucrania” y “retire inmediata, completamente y sin condiciones todas sus fuerzas militares” del país vecino. También deplora la alerta nuclear declarada por el presidente Vladímir Putin, una mención ausente en la resolución del Consejo de Seguridad que Rusia vetó el viernes.

Aunque la resolución adoptada por la Asamblea no sea ejecutiva, sí cartografía la postura de la comunidad internacional con respecto a la guerra y, sobre todo, a Rusia, “donde un dictador europeo quiere restaurar la antigua gloria del pasado”, en palabras de la embajadora de EE UU ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, que subrayó que Rusia se está preparando para “incrementar la brutalidad” de su ofensiva contra Ucrania.

Cerró el turno de oradores el embajador ucranio, Sergii Kislitsia, que no ahorró detalles al describir la barbarie que sufre su país, como el bombardeo de zonas residenciales o del memorial del Holocausto de Babi Yar en Kiev. “El objetivo de Rusia no es solo la ocupación, sino el genocidio” de los ucranios, aseguró. “Es muy fácil firmar la Carta de la ONU en tiempos de paz. Pero es nuestro deber confirmarla e implementarla en tiempos de guerra. Por favor, respeten la Carta de la ONU, respeten a su secretario general”, instó entre aplausos Kislitsia, que agradeció a los Estados miembros la acogida de refugiados.

La primera réplica fue la de su homólogo ruso, Vasili Nebenzia, desde su asiento, sin subir al atril de los oradores. Nebenzia repitió el argumentario del Kremlin: “La negativa [de Moscú] a apoyar el proyecto de resolución de hoy es un voto a favor de una Ucrania pacífica y libre de radicalismo y neonazismo”. Lo siguieron los representantes de Serbia y Siria. El primero dio la sorpresa al anunciar el apoyo de su país, tradicional aliado de Rusia, a la resolución “y a la integridad territorial de los Estados miembros”, una clara alusión al contencioso con Kosovo. El embajador de Siria calificó la resolución de “propaganda política” e “hipocresía” que “interfiere en los asuntos internos de un país”, y anunció su voto en contra.

Fuente: El Pais.com 

ANONYMOUS. Publica documento demostrativo de que invasión a Ucrania se aprobó el 18/02/2022

 En dicho documento se indica que el inicio de la invasión estaba previsto para el 20 de febrero y duraría hasta el 6 de marzo, lo que confirmaría que Putin tenía planteada una operación rápida.

La organización Anonymous ha publicado un documento filtrado que, presuntamente, procedería de las Fuerzas Armadas de Rusia por el que la invasión de Ucrania fue aprobada por la Federación el día 18 de enero de 2022.

Leaked document from Russian troops showing war against Ukraine was approved on 18th January, and initial plan to seize Ukraine starting 20th Feb to 06th March pic.twitter.com/4zsZD9i0R4

— Anonymous (@YourAnonNews) March 2, 2022

Ver imagenes y leer toda la conversación en twitter

En dicho documento se indica que el inicio de la invasión estaba previsto para el 20 de febrero y duraría hasta el 6 de marzo, lo que confirmaría que Putin tenía planteada una operación rápida.

Los documentos filtrados contienen, además, mapas y esquemas sobre cómo ejecutar la invasión.

Por otro lado, a lo largo de estos días se ha indicado desde distintos ámbitos que el discurso de Vladimir Putin en el que anunciaba el inicio de la invasión a Ucrania, traducido en el eufemismo «operación militar especial», podría haber sido grabado el 21 de febrero de 2022, tres días antes de que las tropas rusas entraran en Ucrania.

Fuente: Diario16.com