14 de mayo de 2020

PANDEMIA. El coronavirus ataca a traición a quien se deja.

¿Por qué el coronavirus está afectando de manera tan desigual a unos países y a otros? ¿O por qué en Alemania, Singapur o Corea del Sur han podido contener la primera oleada? ¿Y por qué, en el otro extremo, Estados Unidos, Rusia y Brasil son ahora los tres países donde más se extiende la epidemia?
Si se detienen a pensarlo, verán que hay patrones comunes en los dos grupos. A los países que mejor han parado el golpe, el coronavirus no les pilló desprevenidos. Todos lo trataron desde el principio como una amenaza potencialmente grave.
El coronavirus se aprovecha de quienes lo subestiman
Singapur y Corea lo esperaban desde hacía años, porque habían sufrido brotes graves del SARS y del MERS y sabían que antes o después llegaría otro coronavirus. En Alemania, el hoy famoso Christian Drosten, uno de los máximos expertos mundiales en este tipo de virus, vio venir la tormenta y desarrolló a mediados de enero el primer test del mundo de detección del SARS-CoV-2.
En España, por sacrificar su sistema de investigación en nombre de la austeridad, no tuvo igual capacidad de reacción. Gracias Sr. Rajoy y gracias Sra. Merkel.
¿Pero qué tienen en común los países donde el coronavirus más se ha extendido?
 Un analfabetismo del riesgo, eso es lo que les une. La incapacidad de valorar el riesgo correctamente. En España y en Italia estábamos convencidos a principios de febrero que aquí no habría ningún Wuhan. Que, si llegaba algún caso aislado, nuestro sistema sanitario, tan elogiado en los discursos y tan recortado en los presupuestos, lo controlaría. En aquel momento aún no sabíamos que quienes contraen la infección pueden contagiar a otros antes de tener síntomas, al igual que los asintomáticos. Y pensábamos que el nuevo coronavirus se comportaría como el del SARS, que sólo se transmite después de que hayan aparecido los síntomas. Pero no pongamos excusas. Nos equivocamos. Aprendimos la lección por la vía dura.
Otros países se resisten aún a aprenderla.
¿Qué tienen en común Rusia, Brasil y EE.UU. para haberse convertido ahora en grandes campos de expansión de la Covid-19? El negacionismo de sus líderes. Vladímir Putin rectificó tarde, porque quería celebrar las elecciones del 26 de abril que debían cronificarle en el poder; cuando se dio cuenta de que debía suspenderlas, el virus ya había tomado Moscú. Donald Trump y Jair Bolsonaro no han rectificado. Y del mismo modo que negar el cambio climático lo agrava, porque impide tomar medidas para combatirlo, negar la gravedad del coronavirus favorece su propagación.
No sólo en Estados Unidos y en Brasil. También en España.
En cualquier lugar donde haya un líder político que subestime el coronavirus, que quiera precipitarse en la desescalada en nombre de la economía, lo estará ayudando a encontrar nuevas víctimas. Porque, si algo hemos aprendido de este virus, es que ataca a traición. No es un orco como el virus del ébola, que viene de frente mostrando toda su agresividad. El coronavirus es un Gollum. Ataca a quienes lo subestiman y se dejan abusar.
EDITORIAL
Así que cuidado con las concentraciones del Barrio Salamanca en Madrid, y las manifestaciones en mercedes de Vox, que dentro de 15 días sabremos las consecuencias, que no se yo si van a ayudar mucho a pasar a la fase I, más bien lo contrario, pero bueno, los expertos están en el Gobierno de la Comunidad de Madrid y en su Ayuntamiento, que si mal no recuerdo, son los mismos que llamaban asesino al Presidente del Gobierno Pedro Sánchez, por consentir las manifestaciones por los derechos de la mujer del 8M, porque claro, como es bien sabido, la extrema derecha no contagia coronavirus, sino que difunde efluvios de amor, por supuesto.
    Otra pequeña duda, ¿la Ley no es igual para todos? Pues si lo es, ¿porque  entonces la policía no ha identificado a todos estos manifestantes que incumplen el "Estado de Alarma" en fase 0 y les han puesto una denuncia como Dios manda? ¿Cumplen órdenes del Alcalde de Madrid tal vez? 
Por cierto, creo que el personal sanitario de toda España y especialmente los de Madrid, están muy interesados en darles las gracias a todos ustedes, de una manera bastante efusiva, según me han comentado.
Fuente: laVanguardia.com

PANDEMIA. Propagación «silenciosa» del coronavirus. ¿Por qué?

Un estudio de la Universidad de Princeton analiza si la diseminación asintomática puede ser una estrategia evolutiva exitosa del nuevo virus SARS-CoV-2
Un asilo de ancianos de Washington se infectó con coronavirus. Se confirmaron 167 positivos de Covid-19, entre los que había 101 residentes, 50 miembros del personal sanitario y 16 visitantes del centro. Murieron 34 ancianos, si bien 7 no mostraron ningún síntoma a pesar de contraer el virus. Algo parecido ocurrió cuando se hicieron pruebas a 397 personas de un refugio para gente sin hogar en Boston: después de hacer test a los asintomáticos, las pruebas mostraron que había un 36% de positivos en SARS-CoV-2 aparentemente sanos. Un porcentaje similar revelaron las pruebas que se realizaron a los ciudadanos japoneses evacuados desde Wuhan: alrededor del 30% de los infectados no mostraban síntomas. Y un estudio italiano preliminar señala que este porcentaje se podría elevar hasta el 43% de los positivos en términos generales. Los pacientes asintomáticos son, a la vez, alivio y preocupación en las estrategias contra la pandemia global del coronavirus. Pero, ¿qué significan a nivel microscópico? ¿Puede ser el propio plan evolutivo del Covid-19 para expandirse más y mejor entre la población humana?
Esta es la teoría que barajan investigadores de la Universidad de Princeton (EE. UU.), que acaban de publicar los resultados en la revista « Proceedings of the National Academy of Sciences». En concreto, expusieron pros y contras de la propagación «silenciosa» del coronavirus en base a dos teorías: ¿la transmisión asintomática permite que el virus infecte a un mayor número de personas? ¿O es la falta de síntomas la que, eventualmente, disminuye la propagación y reduce la supervivencia del SARS-CoV-2 a largo plazo?
«Por varias razones, una etapa asintomática podría proporcionar ciertos beneficios al patógeno», explica Bryan Grenfell, biólogo de Princeton y uno de los autores de la investigación. «Con la crisis de Covid-19, la importancia de esta fase asintomática se ha vuelto extremadamente relevante». Sobre todo, de cara a evaluar las posibles medidas para acabar con este patógeno.
La naturaleza se abre paso
Igual que ocurre con organismos más complejos, los virus pueden evolucionar por selección natural. La mutación genera nuevas variantes y, si estos cambios benefician la transmisión del patógeno, entonces esa cepa del virus se extenderá. De hecho, las enfermedades más virulentas a menudo son menos mortales, ya que el fallecimiento del huésped de manera rápida y sin posibilidad de contagiar a mucha gente no favorece su expansión.
«La evolución viral implica una compensación entre el aumento de la tasa de transmisión y el mantenimiento del huésped como base de propagación», afirma Simon Levin, profesor de Princeton en Ecología y Biología Evolutiva. «Las especies que utilizan esta compensación de manera más efectiva desplazarán a otras en la población».
El «juego» entre patógeno y huésped
Para comprenderlo, hay que pensar en una suerte de «juego» entre patógeno y huésped, en el que la supervivencia es la meta final y la evolución la herramienta para hacerse con la victoria. Así, los asintomáticos serían una ventaja a corto plazo para el virus, ya que las estrategias de la sociedad huésped a la que infectan (en este caso, la especie humana) son difíciles de implementar: las personas infecciosas que carecen de síntomas tienden a seguir con normalidad su vida, entrando en contacto con mucha gente susceptible de ser contagiada. En contraste, una persona que desarrolla fiebre y tos puede ser más propensa a aislarse, por ejemplo, al quedarse en casa y no ir al trabajo.
Pero también hay inconvenientes: las personas sin síntomas pueden generar menos partículas infecciosas y, por lo tanto, contagiar de forma más limitada con un estornudo violento o una tos fuerte. Esto significa que la transmisión general podría reducirse con el tiempo.
Los investigadores utilizaron modelos de enfermedades para explorar las compensaciones entre estos escenarios. De hecho, esta investigación se realizó antes de que el nuevo coronavirus apareciera en escena. Chadi Saad-Roy, primer autor de la investigación, usó la gripe como modelo de una infección que puede no mostrar síntomas y que además tuviera una incidencia significativa. «Me preguntaba por qué la gripe asintomática surgía en la evolución y es así como formulamos un modelo simple para tratar de entender por qué la evolución favorecería ese comportamiento», afirma Saad-Roy.
Síntomas variables e inexistentes
Los patógenos pueden exhibir una variedad de comportamientos que contribuyen a su propagación. Algunos virus, como el VIH, se extienden antes de mostrar síntomas. Otros se transmiten a la vez que aparecen los síntomas, como la viruela. La mayoría probablemente emplean una combinación de ambas, como se ha demostrado con la gripe o el nuevo coronavirus.
Para estudiar el efecto de la transmisión asintomática, el equipo realizó modificaciones a un modelo matemático estándar de cómo una enfermedad se propaga a través de una población. El modelo divide a la población en individuos susceptibles, infectados y recuperados. Además, a los infectados los dividieron a su vez en dos etapas: en la primera, los investigadores podrían variar el nivel de los síntomas en ninguno, algunos y significativos. En la segunda, los individuos son completamente sintomáticos. El equipo se centró no solo en el efecto de la variación de los síntomas en la propagación de la enfermedad, sino también en las consecuencias evolutivas de mostrar niveles variables de síntomas en la primera etapa.
Fuente: Abc.es

PANDEMIA. Virus mutantes versus Coronavirus mutantes

Una publicación reciente sugería que el SARS-CoV-2 había mutado a una forma “más agresiva”. La palabra “mutación” es un clásico de terror en cualquier enfermedad infecciosa: la cepa mutante, la amenaza de Andrómeda.
Los virus mutan constantemente y la inmensa mayoría de estas mutaciones son inocuas. El material genético del coronavirus es RNA. Cuando los virus RNA realizan copias de su propio material genético (proceso denominado replicación) carecen de un sistema de corrección de errores y por ello producen virus defectuosos. Son los virus mutantes. La mayoría de estas mutaciones son indiferentes o causan desventajas con respecto al virus original. Los virus con mutaciones indiferentes pueden circular sin producir apenas cambios en el tipo de infección que causan. Si las mutaciones son perjudiciales, estos virus dejarán de circular fácilmente y con el tiempo serán eliminados por selección natural. El SARS-CoV-2 es bastante estable: más de 13.000 virus analizados y apenas dos mutaciones al mes desde marzo. La lentitud en mutar es en este caso una característica favorable para nosotros.
Aunque la mutación refuerce al virus para sobrevivir o para transmitirse mejor, es poco probable que produzca variaciones radicales en el curso de una epidemia. La capacidad de infectar más o menos y la gravedad de la enfermedad están bajo el control de múltiples genes. El coronavirus responsable del SARS causa una enfermedad grave que obliga a los pacientes a permanecer en cama hospitalizados, y por ello se transmite menos eficazmente de persona a persona. En el otro extremo tenemos los coronavirus responsables del resfriado común, que apenas causan síntomas o estos son muy leves, por lo que no alteran especialmente el patrón de contacto entre personas infectadas y no infectadas, transmitiéndose fácilmente.
Hay varios tipos de SARS-CoV-2 circulando. Los tres principales se denominan A, B y C. Los tipos A y C se observan más en Europa y América. El tipo B es más frecuente en Asia. Se pueden identificar subgrupos de virus que en ocasiones permiten seguir la pista a su origen y relacionarlo con una epidemia concreta, como las de Wuhan (China) o Lombardía (Italia).
Otro estudio genético del SARS-CoV-2 indica que muy probablemente ya circulaba desde finales del 2019 y que, tras los casos iniciales en China, se extendió muy rápidamente por todo el mundo sin que fuese detectado a tiempo.
Fuente: laVanguardia.com

CORONAVIRUS. España registra un ascenso de fallecimientos hasta los 217 en las últimas 24 horas

España ha registrado 217 muertes con coronavirus en el último día. Es la primera vez que el dato sube de la barrera de los 200 fallecimientos tras cinco jornadas consecutivas por debajo de esa cifra. En total, 27.321 personas han muerto con COVID-19 desde el inicio de la pandemia.
El número de nuevos contagios confirmados por prueba PCR en las últimas 24 horas se eleva a 506, un número que también es superior a los de los días anteriores: el miércoles se registraron 439 casos nuevos y el martes, 426. Desde que llegó el coronavirus a España se han contabilizado 229.540 casos diagnosticados mediante esta prueba. Si se suman los confirmados con test de anticuerpos, el total asciende a 272.646
Tabla de datos
La tabla siguiente, además de mostrar los datos del coronavirus en España por Autonomías, presentan unos cálculos estadísticos, basados en la letalidad del SARS-COV-2 estimada entre 0,6% y 3,5% (según nuevo estudio publicado en Science de Stephen M. Kissler y su equipo de investigadores de la Harvard TH Chan School of Public Health), así como los referidos a una letalidad para la población en general entre 0,3% y 1% (procedente del Ministerio de Sanidad), que identifican los probables casos por coronavirus no detectados.
Además, añado una última fila con nuevo cálculo sumando al total de decesos en España, los 9.000 ancianos fallecidos, residentes en Geriátricos con síntomas COVID-19 sin confirmar.
Evidentemente los datos indicados no están validados por la comunidad científica, por lo que deben tomarse con la debida prudencia.
(*) Datos confirmados a las 21,00 horas del día anterior (Ministerio Sanidad)
Fuente: elDiario.es

13 de mayo de 2020

CORONAVIRUS. España registra un leve repunte hasta los 176 fallecidos en las últimas 24 horas

La epidemia de covid-19 se ha cobrado en las últimas 24 horas 184 vidas y ha infectado a 439 personas.
Son cifras muy similares a las del día anterior, una estabilidad en los datos que se refleja en prácticamente todos los indicadores y que no alteran la tendencia a la baja que se viene observando desde hace semanas.
En total, 27.104 personas han fallecido por el coronavirus y 228.691 han sido diagnosticadas con pruebas PCR, las más fiables. Según este marcador, España ya no es el país con más casos de Europa; Rusia la ha superado, con 232.243.
Tabla de datos
La tabla siguiente, además de mostrar los datos del coronavirus en España por Autonomías, presentan unos cálculos estadísticos, basados en la letalidad del SARS-COV-2 estimada entre 0,6% y 3,5% (según nuevo estudio publicado en Science de Stephen M. Kissler y su equipo de investigadores de la Harvard TH Chan School of Public Health), así como los referidos a una letalidad para la población en general entre 0,3% y 1% (procedente del Ministerio de Sanidad), que identifican los probables casos por coronavirus no detectados.
Además, añado una última fila con nuevo cálculo sumando al total de decesos en España, los 9.000 ancianos fallecidos, residentes en Geriátricos con síntomas COVID-19 sin confirmar.
Evidentemente los datos indicados no están validados por la comunidad científica, por lo que deben tomarse con la debida prudencia. 
(*) Datos confirmados a las 21,00 horas del día anterior (Ministerio Sanidad)
Fuente: ElPais.com

PANDEMIA. Solo un 5% de la población española ha pasado ya el coronavirus

El estudio de seroprevalencia muestra "gran variabildad" entre provincias: hay zonas con más de un 10% de la población con anticuerpos y otras con apenas un 1%
Solo un 5% de la población española ha pasado ya la COVID-19 y, por lo tanto, ha desarrollado inmunidad al coronavirus, según la primera oleada el estudio de seroprevalencia ENE-COVID desarrollado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), dependiente del Ministerio de Sanidad y del de Ciencia. El trabajo de campo del estudio, el de mayor magnitud que se ha hecho en España de este tipo, comenzó el pasado 27 de abril. Esa estimación supone que unas 2.230.000 personas han superado la enfermedad en esta ola de la pandemia.
La directora del Centro Nacional de Epidemiología, Marina Pollán, ha destacado la "gran variabilidad geográfica" que ha presentado este estudio, que "en grandes números, se puede extrapolar" al conjunto de la población. Hay zonas con más de un 10% de su población que han tenido contacto con el SARS-Cov2 y otras con apenas un 1%. No hay diferencias sustanciales entre hombres y mujeres, aunque sí se ha observado una prevalencia menor (entre el 1 y el 3%) en niños de entre 0 y 9 años. Las provincias donde más población ha pasado la enfermedad son Madrid, Guadalajara, Segovia, Cuenca, Albacete, Ciudad Real y Soria que se mueven entre el 10 y el 15%. De hecho, Soria lidera el porcentaje con un 14,2%. 
En una segunda banda, entre el 5 y el 10% de su población afectada, se sitúan León, Palencia, Zamora, Burgos, Salamanca, Ávila, Valladolid, Toledo, Álava, Zaragoza, Navarra y Barcelona. Ya por debajo de la media nacional están Cáceres, Huesca, Teruel, Bizkaia, La Rioja, Lleida, Málaga y Jaén. El resto se mueven entre el 0 y el 3% de su población que presentan anticuerpos de inmunoglobulina G tras superar la COVID-19.
Un cuarto (el 26%) de todos los que han dado positivo en las pruebas de anticuerpos han pasado la enfermedad sin síntomas. Esta es una de las claves para  explicar el estallido súbito de la enfermedad en algunos países, como pasó en España en febrero: el número de asintomáticos y su capacidad de contagio. El estudio también indica que casi la mitad (el 46%) de aquellos que refirieron anosmia (la pérdida del olfato) presentaron anticuerpos para el coronavirus, la característica más común. Illa estaba acompañado en la presentación, además de por la doctora Pollán, por la directora del ISCIII, Raquel Yotti, por el secretario general de Sanidad, Faustino Blanco, y por el ministro de Ciencia, Pedro Duque.
Fuente: elDiario.es

12 de mayo de 2020

PANDEMIA. “Merkel olvida el regalo que todos dimos a Alemania por su quiebra”

Ante la postura insolidaria de la canciller para la crisis de la pandemia, la secretaria de Políticas Sociales de UGT, Mari Carmen Barrera, recuerda que “en 1953 el FMI perdonó el 62% de 38.800 millones de deuda y los países víctimas de los nazis renunciaron a reclamar daños”
Merkel sigue impasible a la tragedia del coronavirus.
Merkel no cede y el plan anticrisis de la UE ante el coronavirus choca con Alemania. Ante esta situación, la secretaria de Políticas Sociales de UGT, Mari Carmen Barrera, recuerda a la canciller -a través de un tuit- que ““en 1953 el FMI perdonó el 62% de 38.800 millones de deuda y los países víctimas de los nazis renunciaron a reclamar daños”.
Además, Barrera pone de manifiesto también que nunca un país tuvo, como fue Alemania, “un tratamiento tan favorable nunca”:
🔈#MERKEL OLVIDA EL REGALO QUE TODOS DIMOS A ALEMANIA POR SU QUIEBRA:
📌EN 1953 FMI PERDONÓ EL 62% DE 38.800 MILL DE DEUDA
📌LOS PAÍSES VÍCTIMAS DE LOS NAZIS RENUNCIARON A RECLAMAR POR LOS DAÑOS
📌NINGUN PAÍS OBTUVO UN TRATAMIENTO TAN FAVORABLE NUNCA.HTTPS://T.CO/SVP1TGS8GZ
— Mari Carmen Barrera (@mcarmenbarrera) May 11, 2020
Sin embargo, hoy Angela Merkel no recuerda el pasado. De hecho, la Comisión Europea no descarta iniciar un expediente de infracción contra Berlín.
De hecho, la resistencia del Gobierno de Merkel a cualquier fórmula que no lleve a endeudar más a los países más afectados por la pandemia, como es el caso de España, y el reciente varapalo del Tribunal Constitucional alemán a la intervención del BCE para rebajar las primas de riesgo, aboca sin remedio a una profunda recesión en países como el nuestro.
Ante esta postura de Alemania, es bueno recordar al mundo, y especialmente a Europa, que el Acuerdo sobre la deuda externa alemana de 1953 o Acuerdo de Londres de 1953, consistió en la quita o anulación de parte de la deuda externa alemana en un 62,6%; tanto las deudas contraídas en el período de entreguerras (Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial) como las deudas resultantes de la postguerra -fin de la Segunda Guerra Mundial– por parte de 25 países acreedores.
Fuente: Diario 16.com

ESPAÑA. Obligará a guardar cuarentena de 14 días a viajeros internacionales desde el 15 de mayo

Podrán desplazarse para ir a centros sanitarios, comprar comida, fármacos o bienes de primera necesidad, pero tendrán que hacerlo obligatoriamente con mascarilla
Los viajeros que vengan a España desde el extranjero deberán guardar cuarentena los 14 días siguientes a su llegada, según una orden del Ministerio de Sanidad publicada este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE), que será efectiva a partir del próximo viernes, 15 de mayo, y estará vigente durante el estado de alarma y sus posibles prórrogas. Habrá excepciones: entre otros, los trabajadores transfronterizos o los profesionales sanitarios que se dirijan a ejercer su actividad laboral.
España sigue así la estela de gran parte de sus vecinos europeos, que han venido estableciendo periodos de cuarentena de 14 días a los viajeros que entran en sus territorios. En España, esta medida se ha venido aplicando a las autorizaciones excepcionales otorgadas para las repatriaciones de españoles y residentes en España procedentes de Italia. Ahora se hará con todo viajero internacional, salvo algunas excepciones.
Según argumenta el Gobierno en esta orden, "la favorable evolución de la situación epidemiológica" en España y el inicio de la desescalada "hacen preciso reforzar las medidas de control, de tal forma que teniendo presente la distribución mundial del virus y en base al principio de precaución, se considera necesario aplicar a las personas que procedan del extranjero la necesidad de realizar una cuarentena durante 14 días".
Desplazamientos por motivos de fuerza mayor
Durante este periodo de cuarentena, los viajeros que vengan a España deberán permanecer en su domicilio o alojamiento, debiendo limitar sus desplazamientos a la adquisición de alimentos, productos farmacéuticos y de primera necesidad; asistencia a centros, servicios y establecimientos sanitarios, y otros desplazamientos por motivos de fuerza mayor o situación de necesidad. En todos ellos será obligatorio el uso de mascarilla.
De igual manera, la orden establece que se deberán observar todas las medidas de higiene y/o prevención de la transmisión de la enfermedad provocada por el coronavirus, en especial a lo que se refiere a contacto con convivientes.
Las autoridades sanitarias podrán contactar con las personas en cuarentena para realizar su seguimiento. En todo caso, ante la aparición de síntomas como fiebre, tos, dificultad respiratoria, malestar general u otros síntomas de caso sospechoso de Covid-19, las personas en cuarentena "deberán contactar por teléfono con los servicios sanitarios mediante los números habilitados por las comunidades autónomas, indicando que se encuentran en cuarentena por proceder del extranjero", señala la orden
Excepciones: trabajadores transfronterizos y tripulación
De todas estas medidas quedan exceptuados los trabajadores transfronterizos, transportistas y las tripulaciones, así como los profesionales sanitarios que se dirijan a ejercer su actividad laboral, siempre que no hayan estado en contacto con personas diagnosticadas de Covid-19.
Las agencias de viaje, los tour operadores y compañías de transporte deberán informar a los viajeros de estas medidas al inicio del proceso de venta de los billetes con destino en el territorio español.
En el caso de los viajes en avión, las compañías aéreas deberán facilitar el formulario de salud pública para localizar a los pasajeros (Passenger Location Card), que deberá portar el viajero a su llegada a España.
Fuente: elPais.com

CORONAVIRUS. Falta de un gen en pangolín puede ser clave para la vacuna humana contra Covid-19

Un estudio señala que esta variante evolutiva puede dar pistas de por qué este animal no desarrolla síntomas de la enfermedad
De la misma forma que un detector de humo hace saltar una alarma, ciertos genes avisan a las defensas cuando un virus ingresa en el cuerpo de un ser vivo, desencadenando una respuesta inmune en la mayoría de los mamíferos. Esto es justamente lo que pasa con el nuevo coronavirus y, de hecho, se ha observado que este hecho puede empeorar la enfermedad al provocar una «tormenta perfecta» que provoca la inflamación de los tejidos; sin embargo, hay un animal al que esto no le ocurre: el pangolín. El hallazgo se hace ahora mucho más relevante al encontrarse relacionado con la forma en la que el nuevo SARS COV 2, que está afectando a millones de personas en todo el mundo, se propagó probablemente de los murciélagos a la especie humana: muchos estudios apuntan a que los pangolines podrían ser el portador intermedio de la enfermedad. Pero, ¿por qué a ellos no les afecta del mismo modo que a nosotros? Los genes pueden tener la clave.
El estudio, publicado en la revista « Frontiers in Immnunology» recoge que, a pesar de carecer de estos genes que avisan de que el virus ha ingresado en su organismo, los pangolines son capaces de tolerar la enfermedad y no tener síntomas por algún tipo de mecanismo desconocido. Y esta ventaja evolutiva puede suponer la diferencia a la hora no solo de encontrar la respuesta a esta pregunta en estos animales, sino en la vacuna humana contra el Covid-19.
Un sistema inmune particular
Como principal «sospechoso» de ser el animal transmisor de la enfermedad a las personas, los científicos analizaron su genoma, comparándolo con el de otros mamíferos incluidos gatos, perros, ganado y, por supuesto, humanos. «Nuestro trabajo muestra que los pangolines han sobrevivido a través de millones de años de evolución sin un tipo de defensa antiviral que es utilizada por todos los demás mamíferos», explica Leopold Eckhart, de la Universidad de Medicina de Viena en Austria y coautor del estudio. «Otras investigaciones sobre pangolines descubrirán cómo logra sobrevivir a las infecciones virales, y esto podría ayudar a diseñar nuevas estrategias de tratamiento para las personas con infecciones virales».
En humanos, el coronavirus puede causar una respuesta inmune inflamatoria llamada tormenta de citoquinas, que luego empeora los resultados y puede llevar incluso a la muerte. La supresión farmacéutica de la señalización génica, sugieren los autores, podría ser una posible opción de tratamiento para casos severos de Covid-19. Es decir, anular la respuesta inmune del individuo como hacen los pangolines de forma natural podría ser la clave, como han apuntado otros experimentos.
Sin embargo, Eckhart advierte que tal remedio podría abrir la puerta a infecciones secundarias. «El principal desafío es reducir la respuesta al patógeno mientras se mantiene un control suficiente del virus», apunta. Un sistema inmunitario hiperactivo puede ser apaciguado «al reducir la intensidad o al cambiar el momento de la reacción de defensa».
Pangolines como punto de partida
Si bien el estudio identificó diferencias genéticas entre pangolines y otros mamíferos, no investigó el impacto de esas diferencias en la respuesta antiviral. Es decir, se centró en la respuesta de esta especie con respecto al Covid-19 y no estudió los efectos con otros virus diferentes.
Además, los científicos aún no entienden cómo los pangolines sobreviven al coronavirus sin consecuencias, solo que su falta de estos dos genes de señalización podría tener algo que ver en que sean simples portadores. Eckhart agrega que otro gen, RIG-I, que también actúa como un sensor contra los virus, debe estudiarse más a fondo, ya que podría ser la respuesta defensiva contra los coronavirus.
Por lo tanto, este estudio es solo un punto de partida para entender mejor las características de esta nueva amenaza, la respuesta de los cuerpos de los mamíferos y las opciones para atajar el mal.
Fuente: ABC.es

CORONAVIRUS. Candidatos a vacuna que se están investigando en España

En ABC han hablado con investigadores que trabajan en los proyectos más prometedores para desarrollar un fármaco que acabe con la pandemia de la COVID-19
En este momento existen ocho candidatos a vacuna más adelantados, que ya están siendo probados en humanos, y otros 100 que ya se están probando en animales, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En España, varios laboratorios con gran experiencia en el desarrollo de vacunas están trabajando para frenar la COVID-19. Ninguno ha avanzado todavía a la fase de ensayos en humanos, pero un candidato ya ha empezado a probarse en animales. No obstante, y aunque no están tan avanzados como otros proyectos en el extranjero, sigue siendo posible que alguno de ellos sea el que obtenga la vacuna más segura, eficaz o barata de producir.
Los candidatos a vacuna que se están desarrollando en España se basan en diferentes tecnologías. Cada una de ellas tiene unas ventajas y unos inconvenientes que podrían definir cómo se pondrá fin a la pandemia del coronavirus, de una vez por todas. ABC ha hablado con algunos de los científicos que trabajan en los laboratorios que buscan la vacuna en nuestro país.
ÍNDICE
  1. El grupo de Luis Enjuanes: crear un coronavirus atenuado
  2. El grupo de Mariano Esteban: el virus vaccinia como vehículo
  3. El grupo de Vicente Larraga: ADN para «enseñar» al sistema inmune
  4. El grupo de José Martínez Costas: proteínas para despertar la inmunidad
  5. Otros grupos españoles tras la vacuna
1.-El grupo de Luis Enjuanes: crear un coronavirus atenuado
  • Tipo de vacuna: virus atenuado, que no se disemina, construido por medio de ingeniería genética
  • Objetivo de la respuesta inmune que generaría: toda la partícula viral
  • Ventajas: en teoría produciría una respuesta inmune completa y duradera
  • Inconvenientes: el proceso de desarrollo es largo y ha de superar muy exigentes pruebas de seguridad
  • Fecha más próxima: el candidato se podría probar en ratones transgénicos en septiembre u octubre
El grupo del Laboratorio de Coronavirus, dirigido por Luis Enjuanes e Isabel Sola, en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), está trabajando en el candidato español a vacuna que podría generar la respuesta inmune más completa y duradera.
Los investigadores buscan crear un coronavirus atenuado, es decir, un microorganismo muy similar al virus SARS-CoV-2 pero que carece de capacidad de infectar o de producir enfermedad. A través de modernas técnicas de ingeniería genética, que permiten desactivar los genes de virulencia, crean una «copia» inofensiva del coronavirus para preparar al sistema inmune para responder ante el enemigo real.
«Lo primero que queremos conseguir es una copia sintética del virus», ha explicado a ABC Sonia Zúñiga, investigadora que trabaja en este candidato a vacuna y con décadas de experiencia en coronavirus. «Digamos que ya casi lo tenemos», ha añadido.
Los investigadores de este laboratorio fueron los primeros del mundo en modificar el genoma de un coronavirus, en este caso un virus que no infectaba a humanos, en el año 2000. Son pioneros en crear unas herramientas de genética reversa, que permiten manipular los genes de estos virus para investigarlos o crear copias atenuadas. (Se habla de genética reversa porque «traducen» el material genético del virus, en forma de ARN, en ADN, para poder manipularlo y producir nuevas copias del virus, dándole la vuelta al proceso natural).
Gracias a eso, hasta ahora ya habían acumulado mucha experiencia y habían creado versiones no infectivas del SARS (muy similar al SARS-CoV-2 y que causó una epidemia en 2003) y del MERS (que causó otra epidemia en 2012).
¿Por qué usar virus atenuados?
«Los virus atenuados, al ser virus completos, se presentan como un virus normal, así que en principio generan una respuesta inmune más completa, equilibrada y prolongada que la que dan vacunas basadas en un solo componente (como una proteína del virus)», ha dicho Zúñiga. Sin embargo, ha destacado, la duración de la inmunidad que dé la vacuna dependerá de cuánto dure la inmunidad generada por el propio virus SARS-CoV-2, especialmente en las mucosas respiratorias, donde suele ser más breve.
Otro punto clave es la seguridad. Al consistir la vacuna en un virus atenuado, se ha de evitar que pueda diseminarse por su cuenta o hacerse más infectivo: «Una vacuna basada en un virus atenuado requiere muchos más controles y medidas adicionales de seguridad para que no se pueda diseminar, de ahí que el principal inconveniente de este tipo de vacuna es el tiempo que tarda en desarrollarse». En este caso, además, están trabajando en reforzar las medidas de seguridad para que su candidato reciba aprobación para ser probado en ensayos con humanos.
En este laboratorio están avanzando en varios frentes más. Están usando la genética reversa para crear distintos coronavirus atenuados y están evaluando el papel de la aplidina y de otros compuestos como tratamientos contra el coronavirus. Además, están evaluando la eficacia de anticuerpos monoclonales frente al coronavirus en colaboración con varios grupos de investigación europeos y están investigando el funcionamiento del coronavirus durante la infección en colaboración con el grupo de Adolfo García Sastre, codirector de la Escuela de Medicina de Icahn en el Monte Sinaí, en Nueva York.
Según Zúñiga, en septiembre u octubre podrían comenzar los ensayos con el candidato a vacuna en ratones transgénicos, modificados para expresar el receptor (de nombre ACE2) que el coronavirus emplea para atacar las células humanas.
«Estamos muy lejos de otras vacunas», ha concluido Sonia Zúñiga. «Por ejemplo, la vacuna del grupo de Mariano Esteban, en el CNB-CSIC, está bastante más adelantada. Pero como científica no lo veo como una carrera, lo importante es que una vacuna se pueda usar si hay un próximo brote».
2.- El grupo de Mariano Esteban: el virus vaccinia como vehículo
  • Tipo de vacuna: vector o vehículo viral, el virus Vaccinia Modificado de Ankara (MVA)
  • Objetivo de la respuesta inmune que generaría: proteína S o espícula del coronavirus
  • Ventajas: el vehículo (MVA) se ha usado con éxito en otros candidatos a vacuna y es fácil de producir
  • Inconvenientes: la inmunidad frente a la viruela podría disminuir su eficacia
  • Fecha más próxima: los ensayos de seguridad en ratones de laboratorio comenzaron la primera semana de mayo y podrían extenderse tres o cuatro meses
Una vacuna es un fármaco capaz de emular la infección de un patógeno, con el objetivo de que el organismo prepare sus defensas para cuando se produzca la amenaza real. Ya hemos visto que un virus atenuado, que no puede diseminarse pero que se presenta completo al sistema inmune, puede cumplir esta función.
Pero en la batalla contra el SARS-CoV-2 otra forma de lograrlo es conseguir que las células humanas produzcan uno de los componentes que este virus tiene en su exterior: apenas una porción, que resulta inofensiva pero que puede «alertar» al sistema inmune. Uno de estos componentes es la proteína S o proteína de la espícula, una gran complejo molecular a través del cual el virus reconoce a las células humanas y logra infectarlas. Es casi como la llave que abre la cerradura de las células humanas para poder atacarlas.
Un virus introduciendo genes de otro
En el Laboratorio de Poxvirus y Vacunas del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), dirigido por Mariano Esteban, tratan de conseguir que las células humanas produzcan esta proteína S (la llave), para conseguir una vacuna. Para lograrlo, usan un «mensajero» para llevar las instrucciones genéticas necesarias hasta las células humanas: otro virus.
Este virus es una cepa altamente atenuada del virus vaccinia, que carece de capacidad de replicarse y de producir más partículas virales, y que se denomina virus Vaccinia Modificado de Ankara o MVA.
«Nuestra ventaja es que utilizamos un vector (el MVA) que ya está aprobado para uso en humanos, por parte de las agencias reguladoras americana y europea», ha explicado Juan García Arriaza, investigador en el laboratorio de Mariano Esteban que ha estado impulsando el desarrollo de este candidato a vacuna desde enero. La causa de que esté aprobado es que «fue utilizado como vacuna frente a la viruela durante la campaña de erradicación de dicha enfermedad en los años 70», según ha comentado.
Por eso, hoy se sabe que el MVA es un virus muy seguro y que no replica en células humanas. Pero tiene más ventajas: «Además se manipula de forma sencilla, tiene un bajo coste de producción y es estable térmicamente, sin necesidad de refrigeración, lo que es importante por ejemplo en países tropicales. Por otro lado es un vector viral muy inmunogénico, capaz de activar de forma muy robusta tanto la producción de anticuerpos, como la activación de células T».
Usado en zika, SIDA o hepatitis C
Todo esto hace que el MVA sea un vector idóneo. De hecho, en el laboratorio de Mariano Esteban este vector se han empleado y probado ya en muchos candidatos vacunales frente a varias enfermedades humanas, como SIDA, hepatitis C, chikungunya, ébola, y zika, entre otras. En el caso del SIDA, uno de estos candidatos basado en el MVA entró en ensayos clínicos, mientras que en las otras enfermedades otros candidatos mostraron una alta inmunogenicidad y eficacia en ensayos en ratones o macacos.
Sin embargo, dado que el MVA fue empleado como vacuna frente a la viruela en los años 70, aquellas personas a las que se suministró esta vacuna podrían tener inmunidad frente a este candidato a vacuna, «lo cual pudiera disminuir la respuesta inmunitaria frente al coronavirus». ha explicado García Arriaza. «Es algo, que habría que evaluar», ha adelantado.
En teoría, una vacuna que usa la proteína S como diana generaría una inmunidad menos duradera que la proporcionada por un virus atenuado, que tiene como diana toda la partícula vírica. Pero Juan García Arriaza recuerda que la mayoría de las vacunas que se están desarrollando para frenar al coronavirus utilizan la proteína S como diana y que, además, hay formas de aumentar su inmunogenicidad, como suministrar dosis sucesivas de vacuna o combinarla con otras, aprovechando así la seguridad que da usar el MVA.
Experimentos en ratones en curso
Según ha dicho el investigador, los experimentos en ratones empezaron la semana pasada: «Ahora pretendemos analizar la inmunogenicidad de la vacuna, es decir cómo se activa el sistema inmunitario tras la vacunación», ha aclarado. Está previsto que estos ensayos se extiendan unos dos meses.
Ya en verano, quizás a partir de julio, García Arriaza comenzaría los estudios en unos ratones transgénicos susceptibles a la infección por coronavirus, puesto que están modificados para expresar el receptor ACE2 que el coronavirus reconoce para entrar en las células humanas. Ahí, evaluarán «si el candidato vacunal es capaz de proteger frente a la infección».
Más adelante, si los resultados fueran positivos, habría que hacer estudios en otros animales «susceptibles a ser infectados por el coronavirus y de reproducir los síntomas de la enfermedad, como hámsters, hurones o macacos», según ha dicho el científico. Ya han iniciado conversaciones para ir avanzando en este camino.
Por otro lado, dado que el MVA ya se ha utilizado en ensayos clínicos, García Arriaza espera que se agilicen los trámites necesarios para producir la vacuna en condiciones GMP (del inglés, «Good Manufacturing Practices») y conseguir la aprobación de su vacuna por parte de la Agencia Española del Medicamento. De ser así, los viales de la vacuna estarían listos para empezar los ensayos clínicos este año.
3.- El grupo de Vicente Larraga: ADN para «enseñar» al sistema inmune
  • Tipo de vacuna: vector plasmídico (un plásmido es una pequeña cadena circular de ADN)
  • Diana: proteína S, o espícula del coronavirus, y otras
  • Ventajas: es fácil de desarrollar y se podría producir en España rápidamente
  • Inconvenientes: este tipo de vacuna nunca ha sido aprobado en humanos hasta ahora
  • Fecha más próxima: el estudio está en etapas tempranas pero las pruebas en ratones podrían comenzar este verano
En el grupo de Mariano Esteban se usa un virus para introducir las instrucciones genéticas necesarias para producir la proteína S del coronavirus en las células humanas, de forma que esta gran molécula «alerte» al sistema inmune. Otra forma de hacerlo es introducir estas instrucciones genéticas sin necesidad de usar un virus. Por ejemplo, esto se puede lograr usando un plásmido, una cadena circular de ADN.
Esta es la aproximación empleada por el grupo de Vicente Larraga, jefe del Laboratorio de Parasitología Molecular del Centro de Investigaciones Biomédicas (CIB-CSIC) Margarita Salas, con más de 20 años de experiencia en el desarrollo de vacunas.
«Hemos desarrollado un vector plasmídico: es una molécula sintética de ADN circular capaz de introducirse en una célula de mamífero, llegar hasta el núcleo e integrar un gen (normalmente de un antígeno del agente infeccioso que se quiere combatir) que nosotros introducimos en ella para que sea expresada la proteína de forma natural por la célula», ha explicado Vicente Larraga a ABC. En este caso, como ya hemos dicho, este antígeno es la proteína S de la espícula, la «llave» con la que el virus entra en las células.
Muy rápido de producir en España
En opinión de este investigador, este tipo de candidato a vacuna tiene la gran ventaja de que «es rápido y fácil de producir». De hecho, ha considerado que si se obtuvieran resultados positivos en experimentos con animales, «los problemas adicionales de producción industrial estarían ya casi resueltos, con lo que se produciría un avance de meses en las pruebas en humanos».
Este avance podría ser notable, si el candidato diera buenos resultados: «Ya tenemos el plásmido desarrollado con la empresa CZvaccines, del grupo Zendal, la única empresa española con permiso para producir vacunas», ha comentado Larraga.
Esto es posible porque el grupo de Vicente Larraga ya tiene desarrollada una vacuna frente a otro agente infeccioso, la Leishmania, en perros, donde ha obtenido una eficacia superior al 65%.
Eficaz sin cadena de frío
Además, Larraga ha comentado que se podría aumentar el número de dosis producidas por el plásmido, abaratando los costes de la producción, y que este candidato no necesitaría mantener la cadena de frío, lo que sería fundamental «para su transporte y distribución en zonas de dificil acceso en paises en vías de desarrollo».
Un problema que pueden tener los candidatos basados en plásmidos de ADN es que todavía no se han empleado en ninguna vacuna aprobada en humanos. Sin embargo, en otros laboratorios sí que se han hecho pruebas en humanos con estos vectores en una vacuna frente al SARS (el coronavirus que causó la epidemia de 2003).
En este momento, los investigadores están en una etapa temprana del desarrollo de la vacuna, en la que están introduciendo en los plásmidos varios genes de proteínas del virus SARS-CoV-2 relacionadas con la infectividad. Después de completar esta etapa, harán pruebas en células de riñón de mono para analizar si estas instrucciones genéticas permiten producir proteínas, entre ellas la proteína S. Si todo va bien, «quizás podamos empezar los experimentos de eficacia y seguridad en ratones en verano», ha comentado el investigador.
4.- El grupo de José Martínez Costas: proteínas para despertar la inmunidad
  • Tipo de vacuna: proteína recombinante
  • Diana: proteína S, o espícula del coronavirus, y otras
  • Ventajas: segura y muy barata y rápida de producir
  • Inconvenientes: algunas proteínas pueden ser difíciles de producir
  • Fecha más próxima: los estudios en ratones podrían empezar en junio
Algunas de las vacunas de las que hemos hablado se basan en darles instrucciones genéticas a las células humanas para que produzcan una de las proteínas del coronavirus. Pero se puede hacer algo más directo: introducir las proteínas del virus en las células. El problema en este caso es «fabricarlas» en el laboratorio.
El equipo de José Manuel Martínez Costas, en el Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CIQUS) de la Universidad de Santiago de Compostela, lleva años trabajando en un sistema capaz de producir las proteínas «in vitro» para luego introducirlas en las células y activar la respuesta inmune.
«Consiste en hacer que cualquier tipo de célula, ya sean bacterias, levaduras o células de insectos, produzca microesferas de proteínas», ha explicado a ABC este investigador. «Las propias células introducen en esas esferas antígenos virales, en este caso algunas proteínas del SARS-CoV-2 (que pueden activar la respuesta del sistema inmune)».
«Barato y rápido»
Estas esferas se pueden purificar fácilmente y al ser inyectadas, o quizás al ser inhaladas, podrían ejercer su papel de activar la respuesta inmune y conferir protección frente al coronavirus.
Además, la gran ventaja de este sistema es que es «muy barato y rápido de producir», en opinión del investigador. Por otra parte, resulta estable y no requiere mantener la cadena de frío, lo que es crucial en países tropicales, por ejemplo, ni añadir adyuvantes, otros compuestos que estimulan la respuesta inmune: las propias microesferas cumplen esa función.
En el lado negativo, el investigador ha explicado que alguna de las proteínas del virus podría ser difícil de producir por estos métodos.
Martínez Costas ha recalcado que en este momento tendrán que «probar con tres o cuatro proteínas diferentes, y en distintas combinaciones», hasta obtener el candidato más eficaz.
Experiencia en lengua azul y peste
Ya tienen experiencia: «Desarrollamos este sistema hace tiempo, y ensayamos con éxito en modelos animales, candidatos a vacuna para el virus de la lengua azul, la peste equina africana y cáncer, con un modelo de melanoma en ratón», ha detallado.
Los investigadores ya están obteniendo algunas de las microesferas, y esperan que en un par de semanas ya puedan enviarlas para hacer ensayos en animales de laboratorio, que se llevarán a cabo en el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA) de Valdeolmos (Madrid).
5.- Otros grupos españoles tras la vacuna
Los grupos de los que hemos hablado representan a algunos de los equipos de investigadores que más tiempo llevan desarrollando un candidato a vacuna para la COVID-19, pero no son los únicos.
El Fondo COVID-19, lanzado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) en marzo, ha impulsado varios proyectos no mencionados hasta ahora para desarrollar una vacuna: en la Universidad Ramón Llull (basado en una vacuna de microARN); en la Universidad de Santiago, donde se estudia perfeccionar unos vectores peptídicos que podrían servir más adelante para estudiar otro candidato; en la Fundación Miguel Servet-Navarra Biomed, donde trabajan en plataformas de desarrollo de vacunas contra el SARS-CoV-2, para mejorar la ingeniería de posibles vacunas; en el Instituto de Investigación Biomédica Augusto PI i Sunyer (IDIBAPS), donde otro proyecto investiga un candidato basado en microARN; en el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, donde se investiga un vector basado en plásmidos.
Además, el grupo del investigador Carlos Martín Montañés, de la Universidad de Zaragoza, investiga si un candidato a vacuna para la tuberculosis, llamado MTBVAC, puede tener un efecto protector frente a la COVID-19 en macacos. Por último, un potente consorcio entre investigadores de la Fundación Lucha Contra el Sida, IrsiCaixa y el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol, entre otros, buscan otro candidato a vacuna, y piden colaboración a través de la web.
Fuente: ABC.es

CORONAVIRUS. España registra un repunte con 176 fallecidos en las últimas 24 horas

El coronavirus continúa aumentando la cifra de casos en España. Hasta el momento se han registrado 238.030 personas contagiadas.
La cifra de personas que han muerto a causa del virus ha ascendido hasta los 26.920 fallecidos.
El ministerio de Sanidad ha desvelado en las cifras oficiales, que se han confirmado 176 fallecidos en las últimas 24 horas.
El apartado positivo son las altas, España ya ha registrado 138.980 pacientes curados del coronavirus.
Tabla de datos
La tabla siguiente, además de mostrar los datos del coronavirus en España por Autonomías, presentan unos cálculos estadísticos, basados en la letalidad del SARS-COV-2 estimada entre 0,6% y 3,5% (según nuevo estudio publicado en Science de Stephen M. Kissler y su equipo de investigadores de la Harvard TH Chan School of Public Health), así como los referidos a una letalidad para la población en general entre 0,3% y 1% (procedente del Ministerio de Sanidad), que identifican los probables casos por coronavirus no detectados.
Además, añado una última fila con nuevo cálculo sumando al total de decesos en España, los 9.000 ancianos fallecidos, residentes en Geriátricos con síntomas COVID-19 sin confirmar.
Evidentemente los datos indicados no están validados por la comunidad científica, por lo que deben tomarse con la debida prudencia.
(*) Datos confirmados a las 21,00 horas del día anterior (Ministerio Sanidad)
Fuente: ElPlural.com