17 de febrero de 2026

INTELIGENCIA ARTIFICIAL. De los pros, contras, y futuro de la IA: Resúmenes, Noticias y Novedades.

Predecir la IA nunca ha sido tan difícil como ahora, porque hay tres incógnitas que impiden descubrir ese futuro

A veces, la IA parece un asunto candente más, sobre el que escribir, pero luego se escucha a la gente hablando de casos duros, difíciles de explicar y resolver.
Como los de psicosis inducida por chatbots (programa informático diseñado para simular conversaciones humanas, ya sea por texto o voz, permitiendo a los usuarios interactuar con servicios digitales). Y también culpan a los centros de datos del aumento de los precios de la electricidad o se preguntan si los niños deberían tener acceso sin restricción a la IA y en ese caso, por qué se les permite acceder a redes sociales que utilizan la IA, para desnudar mujeres. 
 En otras palabras, la gente está alarmada, pues parece que la IA tiene el don de la obicuidad y está en todas partes, pero no siempre se obtienen resultados favorables para la ciudadanía. 

Por ello, inevitablemente la opinión pública ha cambiado respecto a los inicios de la IA que parecía todo de color rosa, pues la inteligencia artificial ya está produciendo todos estos efectos en cadena, pero si la tecnología mejora, ¿qué sucederá después?

Primero, desconocemos si los modelos de lenguaje (LLMs) de gran tamaño, seguirán volviéndose incrementalmente más inteligentes en el futuro cercano. Dado que esta tecnología en particular, es la que sostiene prácticamente todo el entusiasmo y la ansiedad actuales en torno a la IA, impulsando todo, desde los compañeros de IA hasta los agentes de atención al cliente, su ralentización sería un asunto importante.

En segundo lugar, la IA es enormemente impopular entre el público general. He aquí solo un ejemplo: hace casi un año, Sam Altman, de OpenAI, apareció junto al presidente Trump para anunciar con entusiasmo un proyecto de 500.000 millones de dólares (unos 465.570 millones de euros) para construir centros de datos por todo Estados Unidos con el fin de entrenar modelos de IA cada vez más grandes. Ninguno de los dos pareció prever, o importarles, que muchos estadounidenses se opondrían firmemente a que se construyeran esos centros cerca de sus comunidades. Un año después, las grandes tecnológicas libran una dura batalla para ganarse la opinión pública y seguir construyendo. ¿Lo lograrán?

La respuesta de los legisladores ante esta frustración es terriblemente confusa. Trump ha complacido a los directores ejecutivos de Silicon Valley al intentar convertir la regulación de la IA en una cuestión federal en lugar de estatal, y ahora las empresas tecnológicas esperan plasmar esto en la ley. Pero el grupo de personas que quiere proteger a los niños de los chatbots abarca desde legisladores progresistas en California hasta la Comisión Federal de Comercio, cada vez más alineada con Trump, cada uno con motivos y enfoques distintos.

Y entonces surgen las siguientes preguntas sobre la tercera incógnita:

  1. ¿Podrán los políticos dejar a un lado sus diferencias y contener (regular) a las empresas de IA?
  2. No será que se está usando la IA para cosas objetivamente buenas, como mejorar la salud, acelerar descubrimientos científicos o comprender mejor el cambio climático?

Bueno… más o menos. El machine learning, una forma más antigua de IA, se ha utilizado durante mucho tiempo en todo tipo de investigaciones  científicas. Una de sus ramas, llamada deep learning, forma parte de AlphaFold, una herramienta de predicción de proteínas galardonada con el Nobel que ha transformado la biología. Los modelos de reconocimiento de imágenes están mejorando en la identificación de células cancerosas.

Pero el desempeño de los chatbots basados en modelos de lenguaje más recientes es más modesto. Tecnologías como ChatGPT son bastante buenas para analizar grandes cantidades de investigación y resumir lo que ya se ha descubierto. Pero algunos informes muy llamativos sobre supuestos “hallazgos” de estos modelos, como resolver un problema matemático previamente sin solución, eran falsos. Estos sistemas pueden ayudar a los médicos con diagnósticos, pero también pueden alentar a las personas a auto diagnosticarse sin consultar a un profesional, a veces con resultados desastrosos.

Y respecto la pregunta anterior  sobre regulación de la IA, mencionada en la tercera incógnita, posiblemente Trump dijese, que si eso, ya tal. Y además, quizás añadiese, que no le parece muy bien (es decir, bastante mal) que la UE regule la IA sin su consentimiento, por aquello del daño al bolsillo de las tecnológicas (que si mal no recuerdo, son productos o servicios, made in USA) no por los derechos humanos, evidentemente. 

Fuente: MIT Technology Review

IA. El fantasma de la sustitución en nuevos modelos de Inteligencia Artificial

Es difícil valorar correctamente las repercusiones de este posible cambio sobre, el mercado laboral, la economía, la educación, y en general, de la sociedad en la que vivimos.

El desarrollo de los modelos de lenguaje de inteligencia artificial ha ido tan ligado a los mercados financieros que hace difícil discernir el humo bursátil del fuego tecnológico. El lanzamiento de ChatGPT primero, y la carrera posterior de las grandes tecnológicas por lanzar y actualizar los suyos, no se pueden entender sin tener en cuenta las ingentes necesidades de capital que requieren los centros de datos. La tecnología precisaba de la fiebre bursátil para desarrollarse al ritmo que sus promotores, con los bolsillos llenos, exigían, al igual que sus propios accionistas. Ello derivó en situaciones a veces grotescas, como el lanzamiento de varias plataformas de creación de vídeo enfocadas al meme, a veces repugnantes, como la sexualización de menores por parte de Grok modelo de inteligencia artificial desarrollado por xIA, propiedad de Elon Musk y a veces preocupantes, como los deepfakes (*) .

Pobres réditos para una tecnología que no solo prometía cambiar el mundo, sino que ha requerido inversiones sin precedentes. El debate sobre la burbuja ha sido, y es, pertinente a la luz del volumen de gastos y, también, del rendimiento esperado. Pero el ajuste de los modelos está moviendo la brújula financiera, y el impacto se puede notar pronto a pie de calle. Los nuevos modelos han cambiado los memes por tareas propias de trabajadores especializados, como programación informática, redacción de textos legales o análisis de datos. Los mercados han tomado nota de ello, con fuertes caídas en empresas cuyo modelo de negocio está supuestamente amenazado.

Pero, de concretarse las expectativas actuales, la disrupción puede ser mucho más abultada, y traumática, en el mercado laboral. El temor a la sustitución de empleos de oficina por modelos de IA especializados se ha extendido como una mancha de aceite en las últimas semanas, espoleado tanto por las masivas caídas en determinadas empresas como por las alertas de algunos directivos dentro y fuera del sector tecnológico.

No hay que tomar al pie de la letra los movimientos de unas Bolsas que siempre tienden a reaccionar en exceso. Pero si la IA pasa de ser una máquina que lee y redacta (bien) textos para poder realizar tareas específicas, de complejidad media y a la velocidad de la luz, el elenco de puestos potencialmente amenazados da un salto tanto en cantidad como en espectro. Es extremadamente difícil subestimar las repercusiones de este posible cambio sobre el mercado laboral, la economía, la educación y, en general, la sociedad en la que vivimos. 

Aunque algunos se aventuran a decir, que en buena lógica, las profesiones de cuello blanco serán las más perjudicadas. Veremos.

(*) Deepfakes.- Son falsas imágenes, videos o audios, que han sido editados o bien generados por medio de la IA, referidos a  personas reales o inexistentes.

Fuente: CincoDias.com

IA. Centros de datos hiperescalables: prodigio técnico y conflicto democrático

Como el corazón de la revolución de la inteligencia artificial se alzan los centros de datos a hiperescala.  

Cual catedrales contemporáneas de acero, aluminio y hormigón, donde miles de chips especializados trabajan en paralelo para procesar volúmenes colosales de información. 

Infraestructuras capaces de consumir cientos de megavatios-hora, extenderse por millones de metros cuadrados y conectar cientos de miles de GPU de alta gama, cada una con un coste que puede superar los 30.000 euros/dólares. 

Desde el punto de vista técnico, constituyen una maravilla de la ingeniería moderna. Desde el punto de vista social, se han convertido en uno de los símbolos más visibles —y más controvertidos— del poder de la industria tecnológica.

La magnitud del fenómeno no es menor sino mayor, que diría Rajoy. 

En Estados Unidos, el auge de estas instalaciones ha sido tan acelerado que algunos analistas sostienen que la inversión en centros de datos está apuntalando sectores enteros del mercado bursátil. 

El propio presidente de EE.UU. compareció junto al CEO de OpenAI para anunciar una inversión privada de 500.000 millones de dólares destinada a ampliar esta infraestructura crítica. 

La señal es inequívoca, la IA no es solo una promesa tecnológica, sino que se ha convertido, en prioridad estratégica nacional.

Y, sin embargo, la reacción ciudadana dista mucho del entusiasmo institucional.

Las razones del rechazo son múltiples y, en buena medida, racionales. El consumo energético masivo exige ampliar infraestructuras que repercuten en los consumidores. En algunos casos, como el proyecto de Meta en Wyoming, la demanda prevista supera la de todos los hogares del estado juntos. 

A ello se suman preocupaciones ambientales, como uso intensivo de agua, dependencia de fuentes contaminantes y el zumbido constante que acompaña a estas instalaciones, como autopista de tráfico permanente. Incluso la promesa de empleo resulta limitada, pues una vez concluida la construcción, la operación cotidiana requiere relativamente pocos trabajadores.

Pero junto a estos argumentos tangibles, existe una dimensión emocional más profunda. Los centros de datos representan físicamente una transformación tecnológica que muchos perciben como incontrolable

La inteligencia artificial se integra de manera creciente en servicios cotidianos, desde buscadores hasta herramientas de productividad. Aunque alguien decida no usar aplicaciones basadas en IA, es probable que interactúe con sistemas que la incorporan. La sensación de pérdida de agencia —que el cambio se produce sin consentimiento ni consulta a la ciudadanía— alimenta la resistencia.

Hoy en día, no se puede frenar el avance de la IA global, pero quizá se pueda impedir la construcción de un centro de datos en el propio municipio.

En el fondo, el conflicto en torno a los centros de datos hiperescalables, revela una tensión estructural entre innovación y legitimidad democrática

La IA promete curar enfermedades, aumentar la productividad y generar nuevas formas de conocimiento. Pero esas promesas conviven con costos ambientales, económicos y sociales distribuidos de manera desigual. 

Cuando las comunidades sienten que no participan en la toma de decisiones ni en los beneficios, la resistencia emerge como forma de reclamar voz.

El desafío no es puramente tecnológico, sino político. Si la IA ha de convertirse en infraestructura básica de la sociedad, su desarrollo no puede depender únicamente de incentivos fiscales y capital privado. Requiere transparencia sobre consumo energético y de agua, mecanismos equitativos de financiación de la red eléctrica y una participación ciudadana real en los procesos de planificación.

Los centros de datos a hiperescala son, sin duda, prodigios de nuestra era. Pero su legitimidad dependerá menos de la potencia de sus GPU que de la capacidad de nuestras instituciones para integrar innovación y justicia distributiva. 

De lo contrario, cada nuevo complejo levantado será no solo una hazaña de ingeniería, sino también un recordatorio tangible de una brecha creciente entre quienes diseñan el futuro digital y quienes deben convivir con sus cimientos físicos.

Fuente: MIT Technology Review

IA. OpenAI toma ventaja en el sector de la Inteligencia Artificial,  al absorber a la popular OpenClaw y fichar a su creador.

Golpe de efecto de Sam Altman frente a Anthropic. El acuerdo llega en plena negociación para la nueva ronda de financiación

OpenAI ha dado un importante zarpazo a sus competidores en el mundo de la inteligencia artificial (IA). Su consejero delegado, Sam Altman, ha anunciado que el creador del agente viral de IA (*) OpenClaw, Peter Steinberger, se ha unido a la creadora de ChatGPT. Con este movimiento, el directivo se adelanta a otros rivales como Anthropic, xAI, empresa de Elon Musk creadora de Grok, y Alphabet, aspirantes también a quedarse con la start-up. OpenClaw se mantendrá como una fundación con un proyecto de código abierto, bajo el paraguas de OpenAI.

Peter Steinberger se une a OpenAI para impulsar la próxima generación de agentes personales. Es un genio con ideas increíbles sobre el futuro de los agentes inteligentes que interactúan entre sí para hacer cosas muy útiles para las personas. Esperamos que esto se convierta rápidamente en un elemento central de nuestra oferta de productos. OpenClaw se sustentará como un proyecto de código abierto que OpenAI seguirá apoyando. El futuro será extremadamente multiagente, y para nosotros es importante apoyar el código abierto como parte de ello”, ha afirmado Altman en un mensaje en la red social X.

Anteriormente denominado Clawdbot y Moltbot, OpenClaw fue lanzado el mes pasado por el citado desarrollador de software austriaco Peter Steinberger. Su popularidad ha aumentado, en parte gracias a la atención en redes sociales, a medida que consumidores y empresas se han ido volcando hacia productos que pueden completar tareas, tomar decisiones y actuar de forma autónoma en nombre de los usuarios sin necesidad de una guía humana constante.

OpenClaw se ha extendido con gran velocidad en China y puede combinarse con modelos de lenguaje desarrollados en ese mismo país, como DeepSeek, y configurarse para funcionar con aplicaciones de mensajería chinas mediante configuraciones personalizadas. El conocido buscador chino Baidu también planea ofrecer a los usuarios de su principal aplicación para smartphones acceso directo a OpenClaw.

Algunos investigadores están preocupados por la transparencia de OpenClaw y las ciberamenazas que podría provocar la posibilidad de que los usuarios lo modifiquen prácticamente a su antojo.

(*) Agente IA.- Es un sistema de software avanzado capaz de percibir su entorno, razonar, planificar y ejecutar acciones autónomas para alcanzar objetivos específicos con mínima intervención humana.

Fuente: El País.com

INTELIGENCIA ARTIFICIAL. La francesa Doctrine compra Maite.ai y lleva su IA jurídica a España

La ‘start-up’ española ofrece sus servicios a más de 2.000 clientes, entre abogados, grandes despachos, departamentos corporativos y administraciones públicas

Doctrine, una de las principales compañías europeas del ámbito de la inteligencia artificial (IA) del ámbito jurídico, ha cerrado la adquisición de Maite.ai, una de las mayores start-ups españolas del sector, que está experimentando un fuerte crecimiento, con grupos como la estadounidense Harvey AI y la italiana Lexroom, que tienen planes de expansión en España. Los términos financieros de la transacción no se han publicado.

Fundada en 2024, Maite.ai se ha consolidado como una de las referencias nacionales en IA jurídica en España, según señala Doctrine, que añade que, en 2025, la firma española multiplicó su ARR (ingresos recurrentes anuales) por 20 y ahora da servicio a más de 2.000 clientes, incluyendo abogados independientes, grandes despachos, departamentos legales corporativos y administraciones públicas.

La empresa señala que Maite.ai es un copiloto de IA avanzado que cubre todo el flujo de trabajo jurídico aprovechando la legislación y la jurisprudencia, así como la documentación privada cargada por sus usuarios. Según la firma, esta tecnología ha demostrado un nivel excelente de precisión, logrando una tasa de éxito del 99 por ciento en el examen de acceso a la judicatura española.

Fuente: Cinco Días.com

IA. Reino Unido utiliza la inteligencia artificial para fines civiles y militares.

El Reino Unido, como ejemplo de la aplicación de la IA en fines civiles y del empleo de los Agentes IA militares  para fines defensivos (ver Anexos, III y IV).

El Reino Unido se ha encontrado en un momento decisivo en el que la inteligencia artificial (IA) deja de ser una promesa futurista para convertirse en un instrumento estratégico con aplicaciones científicas y militares. 

La reciente duplicación de la inversión en proyectos de “científicos de IA” por parte de la Advanced Research and Invention Agency (ARIA), junto con la presentación del programa Bastión Atlántico para fortalecer la defensa submarina frente a Rusia, revela una apuesta integral por situarse en la vanguardia tecnológica. Ciencia y defensa, dos ámbitos históricamente vinculados al progreso y al poder estatal, convergen hoy bajo el impulso de sistemas autónomos capaces de transformar la manera en que se investiga y se protege la soberanía nacional.

No obstante, el entusiasmo se combina con cautela. Estudios recientes han mostrado que los agentes basados en grandes modelos de lenguaje pueden desviarse de los objetivos originales o proclamar éxitos prematuros. La autonomía plena todavía enfrenta limitaciones técnicas y epistemológicas. En este sentido, la estrategia de ARIA —financiación limitada en tiempo y recursos— funciona también como experimento institucional: evaluar qué es realmente vanguardia y qué es exageración mediática. La agencia reconoce que no espera premios Nobel inmediatos, pero sí una aceleración significativa del ritmo científico.

Paralelamente, el Reino Unido traslada la innovación basada en IA al terreno de la defensa. El programa Bastión Atlántico responde a la creciente preocupación por la actividad submarina rusa en el Atlántico Norte. La protección de cables y gasoductos submarinos se ha convertido en prioridad estratégica, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania. Bajo el liderazgo del ministro de Defensa, John Healey, el proyecto apuesta por sensores inteligentes capaces de detectar submarinos y por una fuerza naval híbrida que combine IA con buques y aeronaves avanzadas. La tecnología, en este caso, no busca ampliar el conocimiento, sino preservar la seguridad y la infraestructura crítica.

Ambas iniciativas —científica y militar— comparten una misma lógica: la automatización como multiplicador de capacidades humanas

En la ciencia, significa acelerar descubrimientos y reducir tiempos muertos; en la defensa, ampliar el alcance de vigilancia y respuesta. Sin embargo, también plantean interrogantes éticos y estratégicos.

¿Hasta qué punto delegar decisiones experimentales o militares en sistemas autónomos altera la responsabilidad humana? ¿Cómo evitar que la carrera tecnológica derive en una escalada geopolítica más intensa?

El Reino Unido parece asumir que la única opción viable es liderar en lugar de reaccionar. 

Prepararse para un escenario en el que la IA acelere drásticamente la investigación científica o redefina el equilibrio militar, es para sus autoridades, una cuestión de previsión estratégica

La apuesta no garantiza éxitos inmediatos, pero sí posiciona al país en el centro de una transformación que promete redefinir tanto el laboratorio como el campo de batalla. 

En esa convergencia entre conocimiento y poder, la IA se perfila no solo como herramienta, sino como actor principal y estructural del siglo XXI.

Fuente: MIT Technology Review y Europa Press


ANEXO I 

Introducción a la Inteligencia Artificial (resumen)



1) ¿Qué es la Inteligencia Artificial?

La Inteligencia Artificial (IA) es la disciplina de la informática que desarrolla sistemas capaces de realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana, como:

·       Aprender de datos

·       Razonar y tomar decisiones

·       Comprender lenguaje natural

·       Reconocer imágenes

·       Resolver problemas

2) Principales Áreas de la IA

2.1 Aprendizaje Automático (Machine Learning – ML).- Subcampo de la IA que permite a los sistemas aprender a partir de datos sin ser programados explícitamente.

Tipos principales:

  • Aprendizaje supervisado
  • Aprendizaje no supervisado
  • Aprendizaje por refuerzo

2.2 Aprendizaje Profundo (Deep Learning).- Subárea del ML basada en redes neuronales artificiales con múltiples capas.

Aplicaciones:

  • Visión por computadora
  • Reconocimiento de voz
  • Procesamiento de lenguaje natural

2.3 Procesamiento del Lenguaje Natural (NLP).- Permite a las máquinas comprender y generar lenguaje humano.

Ejemplos:

  • Chatbots
  • Traducción automática
  • Análisis de sentimiento

3) Modelos Fundamentales en la IA Moderna

3.1 Modelos de Lenguaje (Language Models).- Modelos entrenados para predecir y generar texto.

LLM (Large Language Models).- Son modelos de lenguaje de gran tamaño entrenados con enormes volúmenes de datos.

Ejemplos destacados:

·       GPT-4

·       Claude

·       Gemini

Características principales:

·       Comprensión contextual avanzada

·       Generación de texto coherente

·       Capacidad multimodal (texto, imagen, código en algunos casos)

3.2 Modelos Multimodales.- Modelos capaces de procesar distintos tipos de datos simultáneamente:

·       Texto

·       Imagen

·       Audio

·       Video

Permiten aplicaciones como asistentes visuales o análisis combinado de información.

4) Agentes de Inteligencia Artificial

¿Qué es un Agente IA?

Un Agente IA es un sistema que:

  1. Percibe su entorno
  2. Toma decisiones
  3. Actúa para alcanzar un objetivo

Componentes de un agente:

  • Percepción (sensores o entradas de datos)
  • Modelo interno (razonamiento/LLM)
  • Planificación
  • Acción (ejecución de tareas)
  • Retroalimentación

Tipos de agentes:

  • Reactivos simples
  • Basados en modelos
  • Basados en objetivos
  • Basados en utilidad
  • Agentes autónomos con LLM

5️) Arquitectura Moderna de Sistemas IA

Un sistema actual basado en LLM puede incluir:

  • Modelo base (LLM)
  • Sistema de recuperación de información (RAG)
  • Memoria (corto y largo plazo)
  • Herramientas externas (APIs, bases de datos)
  • Orquestador o framework de agentes

6) Conceptos Técnicos Clave

  • Datos de entrenamiento
  • Tokens
  • Parámetros
  • Fine-tuning
  • Prompt Engineering
  • Embeddings
  • Vector databases

7) Aplicaciones de la IA

  • Asistentes virtuales
  • Automatización empresarial
  • Diagnóstico médico
  • Vehículos autónomos
  • Generación de contenido
  • Sistemas de recomendación

8) Retos y Consideraciones Éticas

  • Sesgos en datos
  • Privacidad
  • Seguridad
  • Explicabilidad
  • Impacto laboral
  • Regulación

Resumen Conceptual Final

La IA moderna se estructura en capas:

  1. Base matemática y estadística
  2. Machine Learning
  3. Deep Learning
  4. Modelos fundacionales (LLM y multimodales)
  5. Agentes inteligentes que usan estos modelos
  6. Sistemas completos integrados en aplicaciones reales

ANEXO II

Agentes IA con fines civiles

 



1️) ¿Qué es un Agente IA Civil?

Un agente de Inteligencia Artificial civil es un sistema autónomo o semiautónomo que:

  1. Percibe información del entorno
  2. Procesa datos y razona
  3. Toma decisiones
  4. Ejecuta acciones para cumplir objetivos específicos

Su finalidad es mejorar servicios, optimizar procesos y apoyar a las personas, no generar daño.

2) Componentes Fundamentales

Un agente IA civil suele integrar:

 Percepción

  • Sensores
  • Cámaras
  • Datos digitales
  • Texto o voz

Modelo Cognitivo

  • Machine Learning
  • Deep Learning
  • Modelos de Lenguaje (LLM)
  • Sistemas de razonamiento

Toma de Decisiones

  • Algoritmos de planificación
  • Optimización
  • Predicción

Acción

  • Respuestas digitales
  • Automatización física (robots)
  • Recomendaciones

3) Tipos de Agentes IA Civiles

3.1 Asistentes Virtuales.- Sistemas que interactúan en lenguaje natural.

Ejemplos:

·       Alexa

·       Google Assistant

·       ChatGPT

Aplicaciones:

·       Atención al cliente

·       Educación

·       Soporte técnico

3.2 Agentes en Salud

Aplicaciones:

·       Diagnóstico asistido

·       Análisis de imágenes médicas

·       Seguimiento de pacientes

·       Predicción de riesgos

Beneficio: mejora precisión y reduce tiempos de atención.

3.3 Agentes en Transporte

Ejemplo destacado:

·       Tesla (sistemas de conducción asistida)

Aplicaciones:

·       Vehículos autónomos

·       Optimización de tráfico

·       Logística inteligente

3.4 Agentes Financieros

Aplicaciones:

·       Detección de fraude

·       Trading algorítmico

·       Evaluación de crédito

·       Asesoría financiera automatizada

3.5 Agentes en Industria (Industria 4.0)

·       Mantenimiento predictivo

·       Robots colaborativos (cobots)

·       Optimización de producción

·       Control de calidad automatizado

3.6 Agentes Educativos

·       Tutores inteligentes

·       Plataformas adaptativas

·       Evaluación automática

·       Personalización del aprendizaje

4️) Arquitectura Moderna de un Agente IA Civil

Un sistema típico puede incluir:

·       LLM o modelo especializado

·       Base de datos vectorial

·       Memoria (contexto corto y largo plazo)

·       Integración con APIs externas

·       Módulo de seguridad y control

5️) Beneficios Sociales

·       Mayor eficiencia

·       Reducción de errores humanos

·       Acceso democratizado a servicios

·       Automatización de tareas repetitivas

·       Apoyo a la toma de decisiones

6️) Riesgos y Desafíos

·       Sesgos algorítmicos

·       Privacidad de datos

·       Dependencia tecnológica

·       Desplazamiento laboral

·       Seguridad informática

Organismos como la Organización de las Naciones Unidas y la Unión Europea trabajan en marcos regulatorios para el uso responsable de la IA.

7️) Tendencias Futuras

·       Agentes autónomos personales

·       IA multimodal integrada

·       Agentes colaborativos entre sí

·       IA explicable (XAI)

·       Integración con IoT y ciudades inteligentes

CONCLUSIÓN

Los agentes IA para fines civiles representan una transformación estructural en la economía y la sociedad. Su impacto se orienta a:

  • Optimizar procesos
  • Mejorar la calidad de vida
  • Aumentar productividad
  • Apoyar decisiones humanas

La clave está en equilibrar innovación con regulación y ética.


ANEXO III

Agentes IA con fines civiles (para Medicina  e Investigación)

Los agentes de Inteligencia Artificial (IA) en sanidad y salud se están consolidando en 2026 como sistemas autónomos capaces no solo de procesar información, sino de realizar tareas complejas, tomar decisiones basadas en datos y mejorar la eficiencia operativa y clínica.

A diferencia de los chatbots tradicionales, estos agentes pueden integrarse con sistemas hospitalarios para gestionar flujos de trabajo de principio a fin.

Casos de uso y aplicaciones principales (2026):

  • Asistencia Clínica y Diagnóstico:
    • Documentación Ambiental.- Agentes que escuchan la conversación médico-paciente y generan automáticamente notas clínicas (SOAP) en el registro médico electrónico, reduciendo el desgaste del personal.
    • Apoyo al Diagnóstico.- Herramientas que analizan imágenes médicas (radiografías, resonancias) con alta precisión (hasta 98% en algunos casos) y sintetizan evidencia científica en tiempo real para ayudar a los médicos.
    • Monitorización de Pacientes.- Agentes conectados a dispositivos portátiles (wearables) que rastrean condiciones crónicas y alertan sobre riesgos, como Alzheimer o diabetes.
  • Gestión Administrativa y Operativa:
    • Atención al Paciente 24/7.- Chatbots avanzados que gestionan citas, responden preguntas frecuentes, hacen seguimiento de tratamientos y triaje preliminar.
    • Optimización Hospitalaria.- Sistemas autónomos que gestionan el flujo de pacientes, la asignación de camas, la programación de personal y el inventario, reaccionando dinámicamente a picos de demanda.
    • Ciclo de Ingresos.- Automatización de la verificación de seguros y preautorizaciones.
  • Investigación y Desarrollo.-
    • Descubrimiento de fármacos.- Análisis rápido de compuestos para predecir efectividad.
    • Ensayos Clínicos.- Optimización del diseño y reclutamiento de participantes. 

Herramientas y Tecnologías Destacadas (2025-2026):

  • Google DeepMind e IBM Watson.- Líderes en extracción de datos y razonamiento clínico.
  • ClinicalKey AI.-  Utilizado como compañero para residentes y especialistas.
  • AMIE (Articulate Medical Intelligence Explorer).-  Sistema de Google que combina razonamiento clínico y empatía conversacional.
  • Plataformas de automatización.- Abridge (transcripción) y herramientas de desarrollo como Claude (para crear agentes a medida).

Beneficios y Tendencias.- La adopción de la "IA agéntica" permite reducir costes operativos, disminuir el tiempo de documentación en más de una hora diaria por proveedor y mejorar la precisión diagnóstica. El año 2026 marca un hito debido a la madurez tecnológica, la adopción de IA híbrida y la necesidad de integrar agentes autónomos para la eficiencia del sistema.

Retos Éticos y Técnicos.- A pesar de sus ventajas, los modelos de IA médica pueden cometer errores graves en un porcentaje notable de casos, por lo que la supervisión humana sigue siendo crucial. La seguridad de los datos, la interoperabilidad y el cumplimiento normativo son fundamentales.


ANEXO IV

Agentes IA con fines militares 

 Los agentes de Inteligencia Artificial aplicados al ámbito militar son sistemas capaces de percibir el entorno, analizar información, tomar decisiones y ejecutar acciones en contextos bélicos o de defensa.

Su desarrollo combina avances en:

  • Aprendizaje Automático
  • Visión por Computadora
  • Sistemas Autónomos
  • Modelos de Lenguaje (LLM)
  • Robótica

1) Qué es un Agente IA Militar?

Un agente IA militar es un sistema autónomo o semiautónomo diseñado para:

  1. Detectar amenazas
  2. Analizar escenarios tácticos
  3. Tomar decisiones estratégicas o tácticas
  4. Ejecutar acciones (digitales o físicas)

Puede operar en:

  • Tierra
  • Aire
  • Mar
  • Ciberespacio
  • Espacio

2) Tipos de Agentes IA en la Guerra

2.1 Drones Autónomos

Vehículos aéreos no tripulados capaces de:

  • Identificar objetivos
  • Navegar sin piloto humano
  • Coordinarse en enjambres

Ejemplo histórico:

  • MQ-9 Reaper

2.2 Sistemas de Defensa Automatizados

Sistemas que detectan y neutralizan amenazas entrantes en tiempo real.

Ejemplo:

  • Iron Dome

2.3 Enjambres Autónomos (Swarm AI)

Grupos coordinados de drones o robots que actúan colectivamente sin control humano directo.

Aplicaciones:

  • Saturación de defensas
  • Reconocimiento masivo
  • Ataques coordinados

2.4 Agentes de Ciberdefensa y Ciberataque

Sistemas autónomos que:

  • Detectan intrusiones
  • Responden a ataques en redes
  • Automatizan guerra cibernética

Operan con análisis de datos en tiempo real y aprendizaje continuo.

2.5 Sistemas de Apoyo a la Decisión Militar

IA que asiste a comandantes en:

  • Simulación de escenarios
  • Predicción de movimientos enemigos
  • Optimización logística
  • Planificación estratégica

Algunos integran modelos avanzados como:

  • GPT-4
  • Claude

(Generalmente adaptados y entrenados en entornos cerrados de defensa.)

3) Niveles de Autonomía

  1. Human-in-the-loop El humano autoriza la acción
  2. Human-on-the-loop El sistema actúa pero el humano supervisa
  3. Human-out-of-the-loop Sistema completamente autónomo

El último nivel es el más controvertido.

4) Componentes Técnicos

Un agente IA militar puede incluir:

  • Sensores (radar, cámaras, satélites)
  • Sistemas de visión computacional
  • Redes neuronales profundas
  • Algoritmos de planificación
  • Sistemas de navegación autónoma
  • Comunicación en red segura

5) Ventajas Estratégicas

  • Mayor velocidad de decisión
  • Operación en entornos peligrosos
  • Reducción de bajas humanas
  • Capacidad de análisis masivo de datos

6️) Riesgos y Dilemas Éticos

 Problemas principales:

  • Armas autónomas letales (LAWS)
  • Errores de identificación de objetivos
  • Escalada automática de conflictos
  • Hackeo o manipulación de sistemas
  • Responsabilidad legal

Organismos como:

  • Organización de las Naciones Unidas han debatido la regulación de armas autónomas.

7️) Tendencias Futuras

  • Integración de IA generativa en planificación militar
  • Guerra algorítmica
  • Sistemas completamente autónomos
  • Combate entre enjambres de IA
  • Automatización de la guerra cognitiva (información y desinformación)

REFLEXIÓN FINAL

Los agentes IA militares para la defensa y/o  la guerra representan una transformación profunda del conflicto armado:

  • Cambian la velocidad de la guerra
  • Reducen intervención humana directa
  • Plantean riesgos éticos y geopolíticos sin precedentes

La pregunta central ya no es si se usarán, sino cómo se regularán y controlarán.


ANEXO V

Agentes IA militares. Ejemplos

RECORDATORIO.  Los agentes IA militares, son sistemas de software diseñados con niveles de autonomía para planificar, razonar y ejecutar tareas estratégicas. A diferencia de los programas tradicionales, estos agentes pueden adaptarse a entornos dinámicos en el campo de batalla. 

Ejemplos destacados de Agentes  IA en Defensa

  • Asistentes Estratégicos y Generativos:
    • Gonzalo (España).- Es un modelo de lenguaje propio del Ejército de Tierra español diseñado para operar en local (sin internet) para garantizar la soberanía y seguridad de los datos militares.
    • Uso de Modelos Comerciales Adaptados.- El Pentágono ha explorado el uso de modelos como Claude (Anthropic) en redes clasificadas para procesar archivos y apoyar el pilotaje de drones. China también integra modelos como DeepSeek para tareas de inteligencia y análisis de datos.
  • Sistemas Autónomos de Selección de Objetivos:
    • Lavender (Israel).- Utilizado por las Fuerzas de Defensa de Israel para procesar datos de vigilancia masivos y generar listas de objetivos sospechosos con mínima intervención humana inicial.
    • Project Maven (EE. UU.).- Un sistema pionero del Departamento de Defensa que emplea algoritmos de visión computacional para identificar automáticamente objetos de interés en imágenes capturadas por drones.
  • Agentes de Ciberdefensa y Toma de Decisiones:
    • Scale AI & Indra.- Compañías que desarrollan agentes autónomos para la toma de decisiones tácticas y la gestión del ciberespacio, permitiendo respuestas a ciberataques a velocidades que superan la capacidad humana.
  • Sistemas de Armas y Drones con IA:
    • Drones Autónomos en Ucrania/Rusia.- Ambos bandos emplean IA para localizar objetivos y pilotar en entornos donde las señales de GPS están bloqueadas por interferencias electrónicas.
    • Sistemas Centinela y Defensivos.- Armas estacionarias en las fronteras de Corea del Sur e Israel que pueden detectar y disparar de forma autónoma, y sistemas como el Iron Dome (Cúpula de Hierro) que calculan trayectorias de interceptación en milisegundos.

Áreas de aplicación principales

Categoría

Funciones clave

Logística

Predicción de fallos en vehículos y optimización de suministros.

Inteligencia

Análisis masivo de señales de radar, audio y video.

Medicina Militar

Triaje automático y asistencia predictiva en salud para soldados en combate.


EJEMPLOS  prácticos de Agentes IA militares (supuestamente empleados por Israel en la guerra de Oriente medio)

Israel no utiliza un único agente de IA, sino un ecosistema de sistemas especializados integrados en sus operaciones militares y de inteligencia. Estos sistemas permiten desde la identificación masiva de objetivos hasta el seguimiento en tiempo real.

Los principales sistemas presuntamente identificados son:

  • Lavender.- Es un sistema de base de datos impulsado por IA diseñado para identificar a sospechosos de pertenecer a grupos como Hamás o la Yihad Islámica Palestina. Se estima que ha llegado a marcar hasta 37.000 objetivos potenciales basándose en patrones de comportamiento.
  • The Gospel (Habsora).- A diferencia de Lavender, que se enfoca en personas, este sistema se especializa en la identificación automática de estructuras y edificios (centros de mando, almacenes o túneles) para recomendar objetivos de bombardeo a gran escala.
  • Where's Daddy? (¿Dónde está papá?).- Un sistema de rastreo automatizado diseñado para alertar a las fuerzas militares cuando un objetivo identificado llega a su domicilio. Su propósito es facilitar ataques en entornos residenciales.
  • Maven.- Un sistema de análisis de datos de vigilancia, vinculado a tecnologías de empresas como Palantir, que procesa grandes volúmenes de información captada por drones y otros sensores para el reconocimiento de objetivos. 

Colaboración Tecnológica

El desarrollo de estas capacidades, lógicamente se apoya, en infraestructura de grandes tecnológicas globales como:

  • Microsoft, que proporcionaría  servicios de nube avanzada y herramientas de IA (incluyendo modelos de OpenAI) utilizados para transcripción, traducción y operaciones de rescate.
  • Google y Amazon, que a través del Proyecto Nimbus, quizás suministre servicios de nube y herramientas de IA, a gobierno y ejército israelí.
  • Palantir, que posiblemente mantenga una asociación estratégica con Israel, al que podría proporcionar sistemas de análisis de datos de inteligencia, aplicados directamente en conflictos.

Fuente: Redacción


15 de febrero de 2026

OPNIÓN. Consecuencias para la ciudadanía del negacionismo de derechas radicales, en la política global, continental y nacional, respecto a: Derechos Humanos, Justicia Social, Tratamientos médicos y Vacunas.

El auge de la derecha radical en la política contemporánea ha reconfigurado debates públicos en múltiples escalas —global, continental y nacional—, especialmente en torno al negacionismo.

Este fenómeno no se limita a la negación de hechos históricos, sino que abarca el rechazo a consensos científicos, la relativización de violaciones de derechos humanos y la deslegitimación de políticas de justicia social.

Las consecuencias de estas posturas impactan de forma directa en la ciudadanía, debilitando la cohesión social, erosionando la confianza institucional y poniendo en riesgo la salud pública y la dignidad humana.

Uno de los ejes más visibles del negacionismo de la derecha radical ha sido la reinterpretación o negación de hechos históricos traumáticos. En Europa, sectores vinculados al partido alemán Alternative für Deutschland han minimizado la memoria histórica vinculada al nazismo, mientras que en América Latina se observan discursos que relativizan crímenes cometidos durante dictaduras militares, como la encabezada por Augusto Pinochet en Chile. Cuando se banalizan estos hechos, no solo se hiere la memoria de las víctimas y sus familiares, sino que se debilitan los consensos democráticos construidos tras procesos de transición y reconciliación. La negación histórica erosiona el compromiso colectivo con el “nunca más” y abre la puerta a la repetición de prácticas autoritarias. 

En España tenemos la mayoritaria  oposición/negación de PP y Vox, a la Ley de Memoria Histórica, que tiene como función principal reconocer y ampliar los derechos de las personas que, sufrieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, así como promover la memoria democrática.

En el ámbito de la justicia social y los derechos humanos, el negacionismo adopta la forma de rechazo a la existencia de desigualdades estructurales. Movimientos asociados a líderes como Jair Bolsonaro o Donald Trump han cuestionado políticas de acción afirmativa, programas de igualdad de género o iniciativas de protección ambiental, argumentando que constituyen “ideologías” o amenazas a la soberanía nacional. Esta retórica tiende a polarizar a la ciudadanía, promoviendo la idea de que los derechos de unos se obtienen a costa de otros. Como resultado, se debilita la noción universal de derechos humanos y se refuerzan discursos de exclusión hacia minorías étnicas, migrantes o comunidades LGBTQ+.

El negacionismo científico alcanzó su punto más crítico durante la pandemia de COVID-19. La desconfianza hacia tratamientos médicos, vacunas y medidas sanitarias fue promovida por sectores políticos que minimizaron la gravedad del virus o difundieron información no respaldada por evidencia. En Brasil, por ejemplo, el gobierno de Jair Bolsonaro adoptó una postura escéptica frente a las vacunas en los primeros momentos de la crisis, lo que generó confusión y retrasos en la respuesta sanitaria. En Estados Unidos, declaraciones del entonces presidente Donald Trump cuestionando recomendaciones científicas contribuyeron a la politización de medidas básicas como el uso de mascarillas. Las consecuencias fueron tangibles: menor adherencia a campañas de vacunación, aumento de la mortalidad y debilitamiento de la confianza pública en instituciones sanitarias. 

También en este caso, en España tenemos un buen ejemplo en Madrid, donde (además de hacerse regalos de medallas entre negacionistas, y por supuesto beberse las botellas de lejía de rigor) durante la pandemia, con premeditación y alevosía, se dejó morir, a 7.291 personas, en las residencias de mayores de Madrid, sin asistencia médica, gracias a los protocolos de la vergüenza, lo cual en mi opinión, sería homicidio imprudente del Gobierno de la Comunidad de Madrid, y por tanto, la Presidenta Ayuso sería cómplice de los mismos.

A nivel mundial, el negacionismo también afecta la cooperación internacional. La salida temporal de Estados Unidos del Acuerdo de París durante la administración de Donald Trump simbolizó un repliegue frente a consensos globales sobre el cambio climático. Esta postura no solo impacta en políticas ambientales, sino que transmite a la ciudadanía un mensaje de desconfianza hacia la ciencia y los organismos multilaterales. En el plano regional y local, esa desconfianza puede traducirse en resistencia a regulaciones ambientales, debilitando la protección de recursos naturales y afectando la calidad de vida de comunidades vulnerables.

En el ámbito local, el negacionismo se manifiesta en decisiones sobre educación, salud, memoria histórica y vivienda. Gobiernos municipales o estatales, pueden eliminar contenidos educativos sobre diversidad o dictaduras pasadas, restringir presupuestos para políticas sociales, o desmantelar programas de atención a poblaciones vulnerables. Estas acciones generan un efecto acumulativo: la ciudadanía pierde espacios de diálogo plural, disminuye la capacidad crítica frente a la desinformación y se profundiza la fragmentación social. 

Y como no, en España, los discursos negacionistas también atacan la Justicia Social, cuando deslegitiman el derecho a disponer de una vivienda asequible, constitucionalmente admitido, pues debido a políticas neoliberalistas, de las Comunidades Autónomas gobernadas por el Partido Popular, que mayoritariamente, allá donde gobiernan, se oponen a aplicar la Ley de Vivienda (destacando la beligerancia ideológica de la Presidenta Ayuso de la Comunidad de Madrid) y como resultado, los más desfavorecidos e incluso trabajadores en activo y jubilados o pensionistas, se convierten en "sin techo" al no poder pagarse una vivienda digna, debido  a los elevados precios  actuales del alquiler, y no digamos de la compra, que en muchas ciudades quedan en exclusiva para los millonarios, pues se pagan al contado

En síntesis, el negacionismo promovido por sectores de derecha radical tiene profundas consecuencias para la ciudadanía. Afecta la memoria colectiva, debilita la justicia social, pone en riesgo la vigencia de los derechos humanos y compromete la eficacia de respuestas ante crisis:  sanitarias, ambientales y de la vivienda

Más allá de las diferencias ideológicas legítimas en democracia, la negación sistemática, de derechos,  hechos comprobados y consensos básicos, erosiona los fundamentos mismos de la convivencia democrática

Frente a ello, el fortalecimiento de la educación crítica, la transparencia institucional y el respeto por la evidencia científica se vuelve esencial para preservar que las sociedades sigan siendo abiertas, inclusivas y resilientes.

Fuente: Revista Ambienta.org

OPINIÓN. Consecuencias en la ciudadanía del negacionismo climático político de la derecha radical, en la política mundial, regional y local.

 El negacionismo climático político impulsado por sectores de la derecha radical se ha convertido en un fenómeno con profundas repercusiones sociales, institucionales y culturales.


 No se trata únicamente de una discrepancia científica, sino de una estrategia ideológica que cuestiona consensos internacionales, debilita políticas públicas y reconfigura la relación entre ciudadanía y Estado. Sus efectos se observan en distintos niveles —mundial, regional y local— y afectan tanto la calidad democrática como la capacidad de las sociedades para enfrentar una de las crisis más complejas del siglo XXI.

A nivel mundial, el negacionismo climático ha tensionado los acuerdos multilaterales diseñados para mitigar el calentamiento global, como el Acuerdo de París. Cuando líderes de gran influencia política cuestionan la evidencia científica o minimizan la urgencia del problema, el impacto no se limita a sus fronteras nacionales. Durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos, por ejemplo, la retirada temporal del país del Acuerdo de París, o más recientemente, ha puesto fin oficialmente a las limitaciones federales sobre los gases de efecto invernadero al revocar la llamada «declaración de peligro» (endangerment finding) dictamen técnico aprobado en 2009 por la Agencia de Protección Ambiental (EPA), enviando una señal inequívoca,  del debilitamiento del compromiso climático global. Este tipo de decisiones refuerza la desconfianza ciudadana en la cooperación internacional y normaliza discursos que presentan la transición ecológica como una amenaza económica o identitaria.

En el plano regional (continental), particularmente en Europa y América Latina, el negacionismo ha alimentado polarizaciones sociales profundas. En Brasil, durante el gobierno de Jair Bolsonaro, la minimización de la deforestación en la Amazonía y la confrontación con organismos ambientales generaron tensiones tanto internas como internacionales. La ciudadanía se vio dividida entre quienes percibían la agenda ambiental como una imposición extranjera y quienes la entendían como una defensa de derechos colectivos y del patrimonio natural. Este conflicto debilitó la confianza en las instituciones ambientales y en la producción científica local, exponiendo a comunidades vulnerables a mayores riesgos.

En el ámbito local, las consecuencias son aún más tangibles. Cuando gobiernos municipales, autonómicos o nacionales, adoptan posturas negacionistas, se reducen presupuestos para prevención de desastres, adaptación climática y educación ambiental. La ciudadanía, especialmente en zonas costeras o rurales, queda más expuesta a fenómenos extremos sin herramientas suficientes para mitigarlos, caso de Dana Valenciana donde el negacionismo climático de PP y Vox, causó 230 muertos. Y eso, señor Feijóo, si se podía haber evitado, y por ello, en mi opinión,  es homicidio imprudente del Gobierno de la Comunidad Valenciana, que no hizo nada por ayudar a esos ciudadanos, y usted mismo es cómplice, porque sabiéndolo, ocultó durante un año la realidad de lo allí ocurrido. 

 Además, el discurso negacionista suele ir acompañado de una retórica anti-élite y anti-ciencia que erosiona la credibilidad de universidades, organismos técnicos y medios de comunicación. Esto genera un clima de desinformación donde proliferan teorías conspirativas y se debilita la deliberación pública informada.

Otro efecto relevante es la transformación del debate democrático. El negacionismo climático no solo discute políticas concretas, sino que pone en cuestión los criterios mismos de verdad y evidencia. Cuando sectores políticos desacreditan sistemáticamente los informes científicos, se produce una crisis epistemológica que afecta a la ciudadanía: se diluye la capacidad colectiva de distinguir entre opinión e información verificada. Esta dinámica contribuye a la fragmentación social y al auge de identidades políticas construidas en oposición a consensos técnicos.

Sin embargo, también han surgido reacciones ciudadanas significativas. Movimientos juveniles, organizaciones ambientales y redes comunitarias han fortalecido su activismo frente al retroceso institucional. La resistencia al negacionismo ha impulsado nuevas formas de participación política y ha renovado el debate sobre justicia climática, equidad intergeneracional y responsabilidad estatal. Paradójicamente, la negación política del cambio climático ha activado una conciencia social más amplia en ciertos sectores, evidenciando que la disputa no es solo ambiental, sino también cultural y democrática.

En conclusión, el negacionismo climático de la derecha radical tiene consecuencias que trascienden la política ambiental. Afecta la cooperación internacional, profundiza la polarización regional, debilita políticas locales de adaptación y erosiona la confianza ciudadana en la ciencia y las instituciones

En última instancia, pone en juego la calidad de la democracia y la capacidad de las sociedades para actuar colectivamente ante desafíos globales

La respuesta ciudadana —informada, crítica y participativa— será determinante para contrarrestar estos efectos y sostener un proyecto político orientado al bienestar común y la sostenibilidad.

Fuente: Real Instituto Elcano.org

14 de febrero de 2026

De la guerra en la sombra de Rusia y del desafío de la disuasión europea.

 La OTAN debiera escalar para luego poder desescalar

 

Desde la invasión de Ucrania, el conflicto con Rusia ha dejado de ser un enfrentamiento localizado para convertirse en una confrontación estratégica más amplia. 

Ucrania constituye el frente abierto y visible, pero el objetivo del Kremlin parece ir más allá: derrotar a una coalición de adversarios que incluye a toda Europa y a las figuras de la oposición rusa refugiadas en su territorio.

En este contexto, Moscú ha desplegado una campaña sostenida de agresión encubierta dentro de las fronteras de la OTAN, transformando lo que antes se describía como “operaciones híbridas” en acciones cada vez más cinéticas. 

Así emerge lo que puede denominarse una guerra en las sombras: una sucesión de ataques físicos y sabotajes diseñados para degradar al adversario sin cruzar el umbral que desencadenaría una respuesta militar abierta.

La lista de incidentes atribuidos a Rusia en territorio europeo no deja de crecer

Drones vinculados a Moscú han obligado al cierre de aeropuertos en Bélgica, Dinamarca, Alemania y Noruega, provocando la movilización de aviones militares. En Polonia, la caída de drones rusos ha causado daños materiales. En el mar Báltico, buques asociados a Rusia han arrastrado anclas sobre cables submarinos, interrumpiendo conexiones energéticas y de telecomunicaciones vitales. Artefactos explosivos han afectado redes ferroviarias y depósitos logísticos, mientras que altos ejecutivos de la industria de defensa europea han sido blanco de intentos de asesinato. Varios exiliados rusos en Europa, menos afortunados, han perdido la vida en circunstancias sospechosas.

Estas acciones reflejan una lógica estratégica clara. El Kremlin, liderado por Vladímir Putin, se percibe a sí mismo en una guerra existencial contra Occidente. Desde esta perspectiva, el apoyo europeo a Kiev, las sanciones económicas y la protección ofrecida a disidentes rusos forman parte de un mismo desafío integrado al poder del régimen. Por ello, Moscú no separa la invasión de Ucrania de los ataques encubiertos en Europa: los concibe como frentes de una única confrontación.

Sin embargo, Rusia recurre a la agresión en la sombra precisamente porque teme un enfrentamiento militar directo con un adversario más poderoso. Al actuar por debajo del umbral convencional de la guerra, explota la inercia y la ambigüedad occidentales. Los gobiernos europeos suelen tardar en detectar los ataques, atribuirlos con certeza y calibrar su importancia estratégica. Cuando finalmente reaccionan, lo hacen mediante sanciones limitadas, restricciones de visado o condenas diplomáticas que apenas alteran los cálculos del Kremlin. El tratamiento de sabotajes y ataques como meros asuntos criminales —en lugar de como desafíos de seguridad colectiva— debilita el vínculo entre acción y consecuencia, erosionando así la disuasión.

Existe, desde luego, una razón para esta prudencia: evitar la escalada hacia una guerra total. Europa procura no validar la narrativa rusa de que ya se encuentra en guerra directa con la OTAN. No obstante, la ambigüedad tiene un coste. Cada respuesta tibia aumenta la tolerancia al riesgo de Moscú, ampliando el margen de maniobra para nuevas acciones encubiertas. Investigaciones recientes del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos y del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales señalan que los incidentes de guerra en la sombra rusa en Europa casi se triplicaron entre 2023 y 2024, tras un aumento aún mayor el año anterior. La tendencia es inequívoca: la ausencia de consecuencias contundentes incentiva la intensificación.

El peligro radica en el error de cálculo. Un dron podría derribar accidentalmente un avión civil; un ciberataque podría paralizar un hospital o un sistema energético en pleno invierno. Si cientos de personas murieran en territorio de un miembro de la OTAN, la presión para una respuesta militar sería inmensa. Una campaña diseñada para evitar la guerra abierta podría, paradójicamente, desencadenarla.

Ante esta realidad, los enfoques tradicionales —basados en resiliencia, gestión de crisis y sanciones legalistas— resultan insuficientes. La disuasión efectiva exige que el agresor perciba costes crecientes y previsibles. Para ello, la OTAN debería establecer umbrales claros que activen consultas formales bajo el Artículo 4 siempre que esté amenazada la seguridad de un miembro o su integridad territorial. Estas consultas no deberían ser excepcionales, sino la norma frente a agresiones en la sombra.

Asimismo, Europa necesita un menú de respuestas creíbles y coordinadas: operaciones de inteligencia y ciberseguridad que desmantelen redes rusas; sanciones dirigidas a degradar capacidades militares reales; interdicciones marítimas y aéreas contra activos vinculados a operaciones encubiertas; e incluso respuestas militares proporcionadas cuando vidas o infraestructuras críticas estén en peligro. La ambigüedad estratégica puede preservarse en los detalles operativos, pero la magnitud potencial de las represalias debe ser comprensible para el liderazgo ruso.

Finalmente, la eficacia de esta estrategia dependerá de la rapidez y coherencia en la atribución y respuesta. Ello exige un intercambio de inteligencia más profundo entre aliados y una coordinación que involucre directamente a ejércitos y servicios de inteligencia, no solo a agencias policiales. En un contexto en que el compromiso estadounidense con la seguridad europea podría fluctuar, la responsabilidad de liderazgo recae cada vez más en el propio continente.

El éxito europeo no se medirá únicamente por la firmeza de sus condenas ni por el número de sanciones impuestas, sino por su capacidad para restaurar la disuasión. Si la guerra en las sombras continúa encontrando solo reprimendas leves, Moscú interpretará que el campo sigue abierto. Pero si cada acto encubierto conlleva consecuencias claras, rápidas y costosas, el Kremlin se verá obligado a recalibrar sus riesgos.

En ese delicado equilibrio entre firmeza y contención se juega no solo la seguridad de Europa, sino también la posibilidad de evitar que la sombra se convierta en guerra abierta.

 Más información

Informe de la CEPA      "Guerra sin fin: la guerra en la sombra de Rusia”

Fuente: CEPA

Del Estados Unidos y China, al borde de la ruina. A la última oportunidad para salir del abismo

Desde la década de 2010, la relación entre  EE.UU. y China, ha transitado de la cautela estratégica a una rivalidad estructural.

Lo que comenzó como competencia económica dentro de un orden internacional compartido, ha evolucionado hacia una lógica de confrontación preventiva, donde cada parte percibe a la otra no solo como competidor, sino como amenaza existencial a su legitimidad política, sus valores fundamentales y su proyección global. Esta transformación no ha sido producto exclusivo de choques externos; responde también a dinámicas internas: presiones políticas, narrativas nacionalistas, burocracias de seguridad en expansión y ansiedades profundas sobre el declive relativo y el estatus internacional.

La consecuencia más preocupante de esta deriva es la consolidación de una hostilidad que se retroalimenta. En el plano militar, la disuasión se ha vuelto más compleja e incierta.

La modernización nuclear, el desarrollo de capacidades en el espacio, el ciberespacio y la inteligencia artificial, así como el incremento de incidentes navales y aéreos en el Pacífico occidental, configuran un entorno donde el error de cálculo podría desencadenar una escalada difícil de contener.

La historia ofrece advertencias claras: la colisión aérea de 2001 cerca de Hainan o el bombardeo de la embajada china en Belgrado en 1999 demuestran que los accidentes, en contextos de alta desconfianza, pueden adquirir dimensiones estratégicas imprevisibles. En la coyuntura actual, un incidente similar podría tener consecuencias mucho más graves.

En el ámbito económico, la interdependencia que alguna vez fue considerada un ancla de estabilidad se percibe ahora como vulnerabilidad. Desde la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio en 2001, ambas economías experimentaron un crecimiento notable y una transformación estructural profunda. Sin embargo, los costos distributivos internos —desempleo industrial en el noreste chino y en el medio oeste estadounidense— alimentaron narrativas políticas que hoy legitiman controles de exportación, políticas industriales defensivas y reajustes de cadenas de suministro. 

El lenguaje de la “disociación” y la “reducción de riesgos” refleja una decisión estratégica: aceptar pérdidas económicas a corto plazo con tal de reducir dependencias consideradas peligrosas. Esta erosión del pilar económico no solo debilita la relación bilateral, sino que fragmenta el mercado global y aumenta la incertidumbre sistémica.

La dimensión cultural y académica tampoco ha quedado al margen. La disminución de intercambios estudiantiles, la sospecha hacia investigadores y periodistas, y las restricciones institucionales han reducido los espacios de comprensión mutua. Cuando los lazos interpersonales se erosionan, la política exterior tiende a reinterpretarse en términos civilizatorios, elevando el conflicto del terreno de los desacuerdos pragmáticos al de las identidades incompatibles. En ese contexto, cualquier gesto de conciliación puede ser percibido como debilidad interna.

Sin embargo, la historia demuestra que la rivalidad no es un destino inevitable. A comienzos de la década de 1970, líderes como Mao Zedong y Richard Nixon reconocieron que la confrontación permanente era demasiado costosa. Su decisión de reabrir canales de diálogo transformó la estructura estratégica global y permitió décadas de cooperación pragmática. Hoy, aunque el contexto internacional es distinto y más multipolar, subsiste una ventana de oportunidad similar: la fatiga estratégica, las necesidades económicas internas y una opinión pública menos entusiasta ante la confrontación podrían favorecer una estabilización.

Un punto crítico es la cuestión de Taiwán. La creciente militarización del estrecho convierte este tema en el principal foco de riesgo. No obstante, incluso allí existen márgenes para la desescalada si ambas partes reiteran compromisos que reduzcan la incertidumbre: insistir en soluciones pacíficas, evitar cambios unilaterales del statu quo y restablecer mecanismos de comunicación militar directa. En contextos de alta tensión, las palabras y las señales importan tanto como las capacidades materiales.

La normalización no implica ignorar la competencia ni aspirar a una hegemonía compartida que excluiría a terceros. Implica, más bien, reconocer la realidad de la multipolaridad y aceptar que ambas potencias deben coexistir dentro de un mismo sistema internacional. Esto requiere reducir aranceles cuando sea posible, reabrir consulados cerrados por represalias, flexibilizar restricciones académicas y restaurar conversaciones estratégicas regulares. Son medidas modestas, pero pueden reconstruir la confianza mínima necesaria para gestionar la rivalidad sin que derive en conflicto abierto.

El riesgo actual no radica tanto en una guerra deliberada como en una accidental, alimentada por percepciones distorsionadas y presiones domésticas. Cuando cada parte exagera la amenaza del otro o subestima su propia vulnerabilidad, la probabilidad de error aumenta. En un mundo donde ambas potencias concentran capacidades nucleares y peso económico sin precedentes, las consecuencias de una escalada serían globales: paralización institucional, descuido de amenazas comunes como el cambio climático y debilitamiento del crecimiento mundial.

La lección central es que la competencia no debe convertirse en un fin en sí misma. Si China y Estados Unidos organizan todas sus estrategias en torno a la enemistad, el sistema internacional entrará en una fase de inseguridad crónica y prosperidad menguante. Pero si aprovechan la actual coyuntura para redefinir su relación sobre bases más realistas —competencia gestionada, comunicación constante y cooperación selectiva— podrán evitar que la historia se repita en forma de una nueva guerra fría.

La decisión no es meramente estratégica; es generacional. Quienes vivieron los costos humanos de la confrontación del siglo XX saben que la hostilidad sostenida se infiltra en las aulas, en las familias y en las aspiraciones personales. Evitar que otra generación crezca bajo la sombra permanente de la rivalidad nuclear exige liderazgo político deliberado y memoria histórica. La ventana es estrecha, pero aún está abierta. Aprovecharla determinará no solo el futuro de Pekín y Washington, sino la estabilidad del orden global en su conjunto.

Fuente: Foreing Affairs

11 de febrero de 2026

POLITICA ESPAÑOLA. Oportunidad histórica y estratégica de crear un Frente Amplio a la izquierda del PSOE, para que todos juntos, puedan competir con garantías, con el equivalente Frente de derechas de PP y Vox.

La propuesta abierta anunciada por Gabriel Rufián, en sintonía con el llamamiento de Yolanda Díaz a construir un “programa de mínimos” en la izquierda, ha reactivado un debate central en la política española contemporánea: la necesidad de articular un espacio político unitario a la izquierda del PSOE.   

 
Como suele decirse, la ocasión la pintan calva (sabio es el refranero español). 

Y más allá de nombres, listas o liderazgos personales, el planteamiento apunta a una cuestión estructural: cómo maximizar la representación política de un electorado, porque pese a contar con millones de votos, se ve sistemáticamente penalizado por el sistema electoral español.

Las elecciones generales del 23 de julio de 2023 dejaron una paradoja evidente. Las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE —Sumar y las formaciones que la integraron, junto a ERC, Bildu, BNG o Adelante Andalucía— obtuvieron alrededor de cuatro millones de votos, uno de cada seis sufragios válidos emitidos. Sin embargo, esa base electoral se tradujo únicamente en 45 escaños, una representación claramente inferior a su peso real en votos. La causa principal fue el llamado efecto D’Hondt (ver abajo Anexo I), un sistema proporcional imperfecto que castiga especialmente a las candidaturas fragmentadas en provincias pequeñas y medianas, donde los restos de voto acaban beneficiando, de facto, al Partido Popular o a VOX.

Desde esta constatación, la hipótesis de un Frente Amplio —aunque todavía sin una marca política definida— abre tres escenarios posibles, todos ellos positivos desde la lógica de la eficiencia electoral.

El primero, el escenario mínimo, parte de una premisa sencilla pero contundente: no sumar nuevos votos, sino concurrir unidos. Solo con los cuatro millones de votos ya existentes, la superación de las barreras provinciales permitiría transformar los restos en entre 10 y 14 escaños adicionales, elevando la representación hasta una horquilla de 55 a 59 diputados. Este resultado convertiría automáticamente a este espacio en la tercera fuerza política del país, incluso teniendo en cuenta el crecimiento que las encuestas auguran a VOX.

El segundo escenario, considerado conservador pero realista, contempla una movilización adicional del 10 al 12% del electorado. Este crecimiento podría provenir de la abstención juvenil, de votantes desencantados del PSOE o de antiguos apoyos de Podemos que no acudieron a las urnas en 2023. Alcanzar entre 4,9 y 5 millones de votos supondría obtener entre 61 y 68 escaños, consolidando un bloque de izquierdas estructural en la política española. En términos de gobernabilidad, este escenario permitiría revalidar un gobierno de coalición progresista sin necesidad de depender de fuerzas nacionalistas como Junts o Coalición Canaria, e incluso sin una movilización extraordinaria del voto socialista.

Más aún, una izquierda unificada y con vocación federal facilitaría una legislatura más estable. La posibilidad de acuerdos a largo plazo entre el PSOE y este nuevo bloque permitiría abordar cuestiones enquistadas, como la financiación autonómica o las tensiones territoriales, desde una perspectiva menos coyuntural y más estructural.

El tercer escenario, el de fuerte movilización, exige un esfuerzo político mayor: una campaña clara, un liderazgo coral y la superación de las desavenencias internas entre las fuerzas que hoy conforman Sumar y su relación con Podemos. En este caso, el Frente Amplio podría crecer hasta los 5,3 o 5,5 millones de votos, un 20% más que su base actual, traduciéndose en entre 70 y 75 escaños. El crecimiento sería especialmente significativo en territorios como Andalucía, la Comunidad Valenciana o Madrid, mientras que en Cataluña y el País Vasco el aumento sería más moderado, aunque reforzaría la solidez del espacio.

Un elemento clave del análisis es identificar quién pierde los escaños que gana esta izquierda unificada. Los datos del 23J muestran que el principal beneficiario de la fragmentación fue el Partido Popular, que obtuvo entre 7 y 9 escaños gracias a los restos de voto de la izquierda. VOX también se benefició, al igual que el propio PSOE en menor medida. En los escenarios de movilización moderada o fuerte, el ajuste mecánico del sistema electoral revertiría esta situación: el PP perdería hasta 19 escaños, VOX hasta 9 y el PSOE hasta 13, sin que medie un trasvase ideológico, sino simplemente una corrección de la distorsión representativa.

Desde el punto de vista de la dinámica de campaña, la aparición de un Frente Amplio tendría además un efecto bilateral claro. VOX tendería a replegarse en un discurso nacionalista español centralista frente a un bloque de izquierdas de carácter federal, mientras que el PSOE concentraría su confrontación directa con el PP, poniendo el foco en los logros económicos, sociales e internacionales del gobierno. Esta polarización doble ha demostrado históricamente beneficiar al PSOE, al tiempo que permite a su izquierda defender posiciones más avanzadas en materia social y territorial.

En definitiva, la propuesta de unificar el espacio a la izquierda del PSOE no es solo una cuestión de aritmética electoral, aunque los números sean elocuentes. Se trata de una oportunidad política para corregir una anomalía representativa, fortalecer la estabilidad institucional y redefinir el eje del debate político en España. En un contexto de crecimiento de la extrema derecha y de fragmentación del sistema de partidos, la unidad de la izquierda federal aparece no como una aspiración idealista, sino como una estrategia racional y necesaria para sostener y profundizar un proyecto progresista de país.

EDITORIAL

En mi opinión, el PP trabaja activamente en favor de los intereses de Vox, para ambos, acabar con la democracia española, empleándose a fondo para ello, dentro y fuera de España, con denuncias contra Gobierno de España ante Instituciones españolas y de la UE, por medio de su arsenal ideológico fascista.

Pero en el pecado está la penitencia, y de seguir así, el partido popular desaparecerá o bien se convertirá en un partido político residual, al ser fagocitado por Vox.

Y además toda España, muy probablemente se convierta en una Autocracia, a no ser que se aproveche la oportunidad histórica aquí expuesta, que a mi entender es la única que queda. Ésta tiene la peculiaridad que los partidos que formen parte de esta coalición bien sea, política o electoral, servirá para presentarse conjuntamente a las elecciones generales, con la diferencia que si la coalición es electoral, ésta desaparecerá una vez celebrados los comicios electorales correspondientes, recuperando los partidos que conformaban dicha coalición, todos sus derechos de representatividad a todos los niveles.

POSDATA

Por cierto, ahora que los jarrones chinos también hablan y por lo que se entiende, más parece que, o bien no dicen lo que piensan o bien no piensan lo que dicen, a juzgar por la terminología fascista empleada para defender sus ideas, e insultar a los votantes de sus respectivos partidos.

Más información

El Plural.es   Frente amplio propuesto por Rufián sería tercera fuerza política en España (análisis)

Fuente: Redacción y El Plural.es 

ANEXO I

¿Cómo se reparten los escaños o concejales según el método D'Hondt?

El método D’Hondt es el sistema que se utiliza para repartir los escaños o concejales entre las candidaturas de forma proporcional al número de votos obtenidos.

Como ejemplo vamos a simular un Parlamento o Ayuntamiento de 8 escaños o concejales a, repartir entre 6 candidaturas que llamaremos A, B, C , D, E y F.

En primer lugar ordenamos los resultados electorales de mayor a menor y se calcula el porcentaje de cada uno sobre el total de votos válidos, teniendo en cuenta los votos en blanco.

Para evitar una excesiva fragmentación de la cámara o la corporación, se descartan las candidaturas que no lleguen a un porcentaje mínimo de votos. En el caso de las elecciones generales este umbral es el 3% de los votos. En las elecciones locales, el porcentaje mínimo es el 5%. 

Se construye una tabla con tantas columnas como número de escaños o concejales a distribuir, completando cada columna con el número de votos de cada candidatura dividido por 1, 2, 3… hasta completarla.

Los escaños o concejales se asignan a los 8 coeficientes más altos, en orden decreciente.

En caso de empate, el escaño o concejal se asignará a la candidatura con mayor número de votos totales. Si estos también coinciden, se asignará por sorteo, y el resto de empates de forma alternativa.

El reparto de escaños o concejales queda de la siguiente forma:

  • Candidatura A. 4 escaños o concejales
  • Candidatura B. 2 escaños o concejales
  • Candidatura C. 1 escaño o concejal
  • Candidatura D. 1 escaño o concejal

EJEMPLO DEL FUNCIONAMIENTO DEL MÉTODO D´HONDT


















































En resumen, en este ejemplo sobre 480.000 votos válidos, se perderían 72.000 votos de los partidos E y F, que si estos partidos fuesen de izquierdas, supondrían una gran perdida y perjuicio, para la causa social española, de izquierdas y centro izquierdas, porque derechas y ultraderechas, ni están ni se les espera, para dichos menesteres.

10 de febrero de 2026

ONU. Del “efecto Palestina” y de la deriva de las democracias liberales, caracterizado por la vigilancia extrema, el apartheid y la complicidad global

 Las reflexiones de Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas para Palestina, trascienden con mucho el marco del conflicto palestino-israelí.

En su libro “Cuando el mundo duerme” y en las declaraciones recogidas en entrevistas, Albanese plantea una tesis profundamente incómoda para las sociedades occidentales: Palestina, no es una excepción trágica del orden internacional, sino su espejo más nítido

Lo que ocurre allí no solo revela la naturaleza colonial, violenta y segregacionista del proyecto israelí, sino también la deriva de las democracias liberales contemporáneas hacia modelos de control, vigilancia y exclusión.

Uno de los ejes centrales de su análisis es la caracterización de Israel como un proyecto colonial de asentamiento. Lejos de interpretaciones que reducen la cuestión palestina a un conflicto étnico o religioso, Albanese subraya que Israel opera mediante una lógica colonial clásica: apropiación sistemática de tierras, control de recursos, demolición de viviendas, desplazamiento forzado y violencia estructural contra la población autóctona. Todo ello se sostiene a través de un régimen de apartheid, entendido no como consigna política, sino como un concepto jurídico preciso que describe la institucionalización de la segregación racial y la dominación de un grupo sobre otro.

En los territorios palestinos ocupados, esta realidad se concreta en la coexistencia de dos sistemas legales: uno civil para los colonos israelíes y otro militar para los palestinos. La ley, lejos de ser neutral, se convierte en un instrumento de dominación. Los colonos actúan con impunidad, mientras la población palestina carece de acceso real a la justicia. Según Albanese, esta estructura no solo configura un crimen contra la humanidad, sino que forma parte de una política estatal orientada a la destrucción del pueblo palestino como sujeto colectivo, lo que ella define abiertamente como genocidio.

Sin embargo, uno de los aportes más inquietantes de Albanese es su insistencia en que este sistema no podría sostenerse sin una red global de complicidades.

Israel no actúa en aislamiento.

Cuenta con el respaldo político, económico, militar y diplomático de numerosos Estados y grandes corporaciones. La Unión Europea, primer socio comercial de Israel, y Estados Unidos, su principal aliado estratégico, desempeñan un papel clave en la normalización de estos crímenes. A ello se suma la colaboración de empresas tecnológicas y de vigilancia que se benefician de una industria de seguridad cuyos productos han sido “probados” sobre la población palestina.

Consecuencias del respaldo políltico

Este punto conecta con una de las advertencias más contundentes de la relatora: la “israelización” de las democracias liberales. Israel se presenta como un modelo exportable de gobernanza securitaria, donde la vigilancia masiva, el control poblacional y la suspensión de derechos se justifican en nombre de la seguridad.

Albanese sostiene que muchas democracias occidentales avanzan hacia este modelo, en el que amplios sectores —personas pobres, migrantes, comunidades racializadas— quedan formalmente dentro del sistema democrático, pero materialmente excluidos de sus derechos. La democracia, así, se vacía de contenido y se convierte en un privilegio para unos pocos.

Solo nos queda la Sociedad Civil y la Solidaridad Internacional

Frente a este panorama, Albanese reivindica el papel de la sociedad civil y la solidaridad internacional. Denuncia la indiferencia como una forma de complicidad y sostiene que “ver sin actuar” equivale a consentir la injusticia.

En este sentido, destaca el caso de España como ejemplo de una ciudadanía políticamente madura, capaz de presionar a sus instituciones, defender la libertad académica y articular redes de apoyo al pueblo palestino. Esta movilización contrasta con la deriva autoritaria observada en otros países europeos, donde se restringen las protestas y se criminaliza la solidaridad con Palestina.

El llamado “efecto Palestina” resume esta idea: las injusticias que sufren los palestinos no son ajenas al resto del mundo, sino que resuenan en luchas locales por la vivienda, la igualdad, los derechos laborales o la libertad de expresión. Palestina se convierte así en un símbolo global de resistencia frente a un sistema ultracapitalista y securitario que normaliza la guerra como estado permanente.

En este contexto, el movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) adquiere una relevancia central. Para Albanese, no se trata solo de una estrategia política, sino de una “gramática de acción” que devuelve diligencias a las personas comunes. Elegir qué consumir, qué instituciones apoyar y qué relaciones aceptar se convierte en una forma concreta de resistencia ética frente a la ocupación, el apartheid y el genocidio.

Conclusión

Finalmente, la relatora advierte que el mundo se encuentra en una encrucijada histórica. El respaldo internacional a planes como la explotación inmobiliaria de Gaza tras la devastación revela, a su juicio, un grado alarmante de decadencia moral y jurídica del orden global. O bien se produce una ruptura profunda con las prácticas que han permitido esta situación, o el futuro será más violento, más desigual y más autoritario para todos.

En definitiva, el mensaje de Francesca Albanese es tan duro como esperanzador. Pues por una parte reconoce nuestra fragilidad, pero por otra, nuestra capacidad colectiva de transformación. Como el movimiento de las alas de las mariposas de la teoría del caos, la acción conjunta de millones de personas puede desatar la tormenta necesaria, una tormenta de justicia, que ponga fin, no solo a la injusticia en Palestina, sino también a un sistema global basado en la barbarie, la exclusión, la violencia y la impunidad.

Fuente: Redacción y El Diario.es

9 de febrero de 2026

ELECCIONES EN ARAGÓN 2026. Segundo golpe al PP de Feijóo, segundo éxito de Vox, segundo revés al PSOE de Sánchez

Una victoria amarga y un tablero político más polarizado en Aragón

Las elecciones autonómicas anticipadas en Aragón han dejado un panorama político marcado por la paradoja: el Partido Popular gana, pero está más debilitado; el Partido Socialista pierde, pero no desaparece; y Vox emerge como el gran vencedor estratégico.

Lejos de clarificar la gobernabilidad, los comicios han profundizado la fragmentación parlamentaria y han reforzado a la extrema derecha, cuestionando las estrategias electorales tanto del PP como del PSOE.

El adelanto electoral impulsado por Jorge Azcón, con el aval de la dirección nacional del PP y de su líder Alberto Núñez Feijóo, perseguía un objetivo claro: reducir o eliminar la dependencia de Vox y alcanzar una mayoría suficiente para gobernar en solitario o con apoyos regionalistas. El resultado, sin embargo, ha sido el contrario. El PP no solo no ha crecido, sino que ha retrocedido respecto a 2023, perdiendo dos escaños y alrededor de 15.000 votos. Aunque sigue siendo la fuerza más votada, queda lejos de la mayoría absoluta y se ve obligado a pactar con un Vox mucho más fuerte que antes.

Este hecho convierte la victoria popular en una “victoria amarga”. La aritmética parlamentaria refuerza a Vox como actor imprescindible para la gobernabilidad de Aragón y le otorga una capacidad de presión política inédita. El crecimiento del partido de Santiago Abascal —que duplica su representación, pasando de 7 a 14 diputados— no es solo un éxito electoral, sino un síntoma de un electorado de derechas más radicalizado y de un voto de castigo que no se canaliza hacia el PP, sino hacia opciones más extremas.

El PSOE, por su parte, sufre un duro revés al caer a su suelo histórico con 18 escaños. La estrategia de Pedro Sánchez de situar a ministros al frente de candidaturas autonómicas no ha dado los frutos esperados en Aragón, como tampoco lo hizo en Extremadura. La candidatura de Pilar Alegría no logra frenar la sangría de votos ni contener el avance de la derecha, y el partido paga tanto el desgaste del Gobierno central como la falta de arraigo territorial de una candidata con poco tiempo para consolidarse ante el electorado aragonés.

Sin embargo, el retroceso socialista no beneficia de manera homogénea al PP. Parte de ese descontento se traduce en el crecimiento de fuerzas alternativas. Destaca especialmente la Chunta Aragonesista, que duplica sus escaños y capitaliza una parte del voto progresista desencantado. Este auge del aragonesismo de izquierdas contrasta con la desaparición de Podemos y del PAR, evidenciando una recomposición del espacio político tanto a izquierda como en el ámbito regionalista.

El resultado global confirma una tendencia preocupante: el bloque de la derecha se consolida y amplía su base electoral. Si en 2023 PP y Vox sumaban el 47% de los votos, ahora alcanzan el 52%, lo que indica un desplazamiento ideológico del electorado y una creciente normalización de la extrema derecha como socio de gobierno. Esta realidad contradice el relato del PP de que los adelantos electorales debilitan a Vox; más bien, parecen reforzarlo.

CONCLUSIÓN

Las elecciones aragonesas evidencian el fracaso de las estrategias electorales basadas en el cálculo táctico a corto plazo. El PP gana, pero gobierna más condicionado que nunca; el PSOE pierde, pero mantiene espacio para reconstruirse; y Vox consolida su papel como árbitro político. El resultado no aporta estabilidad ni claridad, sino que profundiza la polarización y deja a Aragón ante un futuro político más dependiente de pactos incómodos y equilibrios frágiles.

Una victoria que, lejos de cerrar una etapa, abre interrogantes inquietantes sobre la gobernabilidad y la deriva del sistema político autonómico.

Fuente: Redacción.

DERECHA ESPAÑOLA. Entre la irresponsabilidad democrática y el error estratégico

   

El PP de victoria en victoria hasta la derrota final,  que conlleva la nueva reconfiguración de la derecha española, empujado por el declive del Partido Popular y el auge de Vox.

  La polarización y el discurso catastrofista, favorecen el voto a Vox, como ha quedado demostrado en las últimas dos elecciones autonómicas.

La política española ha experimentado en la última década una profunda transformación, especialmente en el espacio de la derecha. El declive relativo del Partido Popular (PP), fuerza hegemónica del centro-derecha desde la Transición, y el auge de Vox, un partido de derecha radical surgido en 2013, reflejan cambios sociales, ideológicos y estratégicos que han reconfigurado el sistema de partidos. Este fenómeno no puede explicarse por una sola causa, sino por la convergencia de crisis internas del PP, nuevas demandas del electorado y un contexto político marcado por la polarización.

Durante décadas, el PP logró aglutinar bajo un mismo paraguas a conservadores, liberales y sectores de la derecha más dura. Sin embargo, esta “coalición amplia” comenzó a resquebrajarse a partir de la crisis económica de 2008. La gestión del gobierno de Mariano Rajoy, percibida por muchos votantes como tecnocrática, distante y poco ideológica, generó desafección tanto entre electores moderados como entre los más conservadores. A ello se sumaron los numerosos casos de corrupción —como la trama Gürtel o los papeles de Bárcenas— que erosionaron la credibilidad moral del partido y debilitaron su autoridad como referente del orden y la estabilidad.

En paralelo, el contexto político español se vio sacudido por el desafío independentista catalán, especialmente a partir del referéndum de 2017. Para una parte del electorado de derechas, la respuesta del PP fue considerada insuficiente o excesivamente prudente. Este sentimiento de frustración abrió un espacio político que Vox supo aprovechar para ocuparlo con un discurso contundente, centrado en la defensa de la unidad nacional, el recentralismo del Estado y una crítica frontal al autonomismo. Vox ofrecía claridad ideológica y un lenguaje directo en un momento en que muchos votantes percibían ambigüedad y tibieza en el PP.

El auge de Vox también debe entenderse en el marco de tendencias más amplias en Europa, donde partidos de derecha radical han capitalizado el malestar social, el miedo a la inmigración y el rechazo a ciertas agendas culturales progresistas. En España, Vox incorporó estos elementos a su discurso, cuestionando el feminismo institucional, las políticas de memoria histórica y lo que denomina “consenso progre”. Este posicionamiento le permitió movilizar a votantes que se sentían culturalmente desplazados o silenciados en el debate público.

Por su parte, el PP ha oscilado entre dos estrategias: competir con Vox endureciendo su discurso o presentarse como una fuerza moderada y de gobierno frente a los extremos. Esta ambivalencia ha dificultado la recuperación de su antigua centralidad. Cuando el PP adopta posiciones más duras, corre el riesgo de legitimar a Vox y reforzar su marco ideológico; cuando apuesta por la moderación, puede perder apoyos entre quienes buscan confrontación y firmeza. El resultado ha sido una fragmentación del voto de derechas que contrasta con la antigua hegemonía popular.

CONCLUSIÓN

En resumen, el declive del PP y el auge de Vox no son fenómenos aislados, sino partes de un mismo proceso de transformación del sistema político español. La crisis de representación, los escándalos de corrupción, el conflicto territorial y la polarización cultural han erosionado el monopolio del PP sobre la derecha y han permitido la emergencia de una alternativa más radical. El futuro de este espacio político dependerá de si el PP logra redefinir un proyecto coherente y atractivo o si la fragmentación se consolida como una característica estructural de la derecha en España, que podría derivar en la desaparición del partido popular, fagocitado por Vox.

Fuente: Redacción