26 de marzo de 2022

IA. La última frontera. Inteligencia Artificial frente a Redes neuronales. ¿Puede aprender la IA algo de su propia historia?

 El superordenador de ajedrez Deep Blue fue eclipsado por la revolución de las redes neuronales, pero, 25 años después, quizá no haya dicho su última palabra.

Para los interesados en la inteligencia artificial (IA), la derrota en 1997 del gran maestro, Garri Kasparov, sonó como una campana. Newsweek lo describió como "La última batalla del cerebro", otro titular se refirió a Kasparov como "el defensor de la humanidad". Si la IA lograba vencer al ajedrecista con la mejor mente del mundo, los ordenadores, con IBM a la cabeza, podrían derrotarnos en todo.

Eso no sucedió, por supuesto. De hecho, 25 años después, cuando miramos hacia atrás podemos contemplar que la victoria de Deep Blue no fue tanto un triunfo de la IA sino una especie de sentencia de muerte. Fue un punto culminante para la inteligencia informática de la vieja escuela, la ardua elaboración manual de interminables líneas de código, que pronto iba a ser eclipsada por una forma rival de IA: la red neuronal, y en especial, la técnica conocida como "aprendizaje profundo".

Cuando IBM empezó a trabajar para crear Deep Blue en 1989, la IA no estaba en su mejor momento. Esta disciplina había pasado por varios ciclos de altibajos: del ascenso vertiginoso al colapso humillante.

La razón por la que fallaban, lo sabemos ahora, es que los creadores de IA intentaban manejar el desorden de la vida cotidiana utilizando la lógica pura.  Se imaginaban que así lo hacían los seres humanos. Y por eso, los ingenieros escribían con suma paciencia una regla para cada decisión que su IA tenía que tomar.

La IA construida a través de las reglas hechas a mano era "frágil". Cuando se encontraba en una situación extraña, se rompía. A principios de la década de 1990, los problemas con los sistemas expertos provocaron otro invierno de la IA.

La victoria de Deep Blue fue el momento que mostró lo limitados que pueden ser los sistemas codificados a mano. IBM había gastado años y millones de euros desarrollando un ordenador para jugar al ajedrez. Pero que no podía hacer otra cosa.

"Esta IA no trajo avances que tuvieran un gran impacto en el mundo", señala Campbell. Realmente no descubrieron ningún principio de inteligencia, porque el mundo real no se parece al ajedrez. "Hay muy pocos problemas en los que, como en el ajedrez, toda la información necesaria para tomar la decisión correcta esté disponible. La mayoría de las veces hay incógnitas y aleatoriedad", añade Campbell.

Pero mientras Deep Blue hacía morder el polvo a Kasparov, un puñado de  brillantes investigadores rudimentarios jugaban en sus garajes con una forma de IA mucho más prometedora: la red neuronal.

En el caso de las redes neuronales, la idea no era, como con los sistemas expertos, escribir con suma paciencia las reglas para cada decisión que una IA tenía que tomar, sino que el entrenamiento y el refuerzo establecieran conexiones internas, en una aproximación a cómo se cree que aprende el cerebro humano.

La idea existía desde la década de 1950. Pero entrenar una gran red neuronal requería ordenadores ultrarrápidos, mucha memoria y una enorme cantidad de datos. Nada de eso estaba disponible entonces. Incluso en la década de 1990, las redes neuronales se consideraban una pérdida de tiempo.

"En esa época, la mayoría de las personas involucradas en la IA pensaban que las redes neuronales eran una tontería", afirma el profesor emérito de Ciencias de la Computación de la Universidad de Toronto (Canadá) y pionero en el campo Geoff Hinton. "Me decían que yo era un verdadero creyente y no como un halago”, añade.

Pero en la década de 2000, la industria informática evolucionó e hizo que las redes neuronales fueran viables. El deseo de los jugadores de videojuegos de tener gráficos cada vez mejores creó una enorme industria de unidades de procesamiento de gráficos ultrarrápidas, que resultaron ser perfectamente adecuadas para las redes neuronales. Al mismo tiempo, se producía la gran explosión de Internet que generó un torrente de imágenes y texto que se podían aprovechar para entrenar los sistemas.

A principios de la década de 2010, estos avances técnicos permitieron que Hinton y su equipo de verdaderos creyentes llevaran las redes neuronales a nuevas alturas. Ya podían crear redes con muchas capas de neuronas (que es a lo que se refiere "profundo" en "aprendizaje profundo"). En 2012, su equipo ganó cómodamente la competición anual Imagenet, donde las IA compiten para reconocer elementos en imágenes, y asombró al mundo de la informática. Las máquinas de autoaprendizaje por fin eran viables.

Diez años después de la revolución del aprendizaje profundo, las redes neuronales y sus habilidades de reconocimiento de patrones han conquistado todos los rincones de la vida cotidiana. Ayudan a Gmail a autocompletar las frases, a los bancos a detectar los fraudes, permiten que las apps de fotos reconozcan automáticamente los rostros y, en el caso de GPT-3 de OpenAI y Gopher de DeepMind, escriben largos ensayos que parecen escritos por personas y resumen textos. Incluso están cambiando la forma en la que se hace ciencia: en 2020, DeepMind presentó su IA AlphaFold2, que puede predecir cómo se plegarán las proteínas, una habilidad sobrehumana que puede ayudar a guiar a los investigadores a desarrollar nuevos medicamentos y tratamientos.

Mientras tanto, Deep Blue desapareció, sin dejar inventos útiles a su paso. Resultó que jugar al ajedrez no era una habilidad informática necesaria en la vida cotidiana. "Lo que al final mostró Deep Blue fueron los límites de intentar hacer todo manualmente", señala el fundador de DeepMind, Hassabis.

IBM intentó remediar la situación con Watson, otro sistema especializado diseñado para abordar un problema más práctico: hacer que una máquina responda a las preguntas. Usaba el análisis estadístico de inmensas cantidades de texto para lograr una comprensión del lenguaje que era, para su época, de vanguardia. Era más que un simple sistema si A, entonces B. Pero Watson apareció en un momento desafortunado: fue eclipsado por la revolución en el aprendizaje profundo, que trajo una generación de modelos de procesamiento de lenguaje mucho más matizados que las técnicas estadísticas de Watson.

El aprendizaje profundo ha derrotado a la IA de la vieja escuela precisamente porque, según indica la exprofesora de la Universidad de Stanford (EE UU) Daphne Koller, "el reconocimiento de patrones es increíblemente poderoso". Koller fundó y dirige Insitro, que utiliza las redes neuronales y otras formas de aprendizaje automático para investigar nuevos tratamientos farmacológicos. La flexibilidad de las redes neuronales, la amplia variedad de maneras en las que se puede usar el reconocimiento de patrones, es la razón por la que todavía no ha habido otro invierno de la IA. "El aprendizaje automático realmente ha aportado valor", según Koller, algo que las anteriores oleadas de auge de la IA nunca habían logrado, en su opinión.

Las fortunas invertidas en Deep Blue y en las redes neuronales muestran que durante mucho tiempo fuimos muy torpes a la hora de juzgar qué era lo difícil y qué era lo valioso en la IA. Durante décadas, se pensó que dominar el ajedrez sería importante porque es verdad que jugar al ajedrez a un alto nivel es complicado para los humanos. Pero el ajedrez resultó ser bastante fácil para los ordenadores, porque es muy lógico.

Lo que para los ordenadores era mucho más difícil de aprender fue el trabajo mental casual e inconsciente que hacen los humanos, como mantener una conversación animada, conducir un coche con mucho tráfico o descubrir el estado emocional de un amigo. Nosotros hacemos estas cosas con tanta facilidad que rara vez nos damos cuenta de lo complicado que es y de la cantidad de criterios confusos y en escala de grises que requieren. La gran utilidad del aprendizaje profundo consiste en captar los pequeños fragmentos de esta inteligencia humana sutil y única.

Aun así, no hay una victoria final en la inteligencia artificial. El aprendizaje profundo puede estar en lo más alto actualmente, pero también va acumulando duras críticas.

"Durante mucho tiempo, existió un entusiasmo tecno-chovinista con la IA y la idea de que resolvería todos los problemas", asegura Meredith Broussard, programadora, profesora de Periodismo de la Universidad de Nueva York y autora de Artificial Unintelligence. Pero, tal como ella y otros críticos han señalado, los sistemas de aprendizaje profundo a menudo se entrenan con datos sesgados y absorben esos sesgos. Las investigadoras Joy Buolamwini y Timnit Gebru descubrieron que tres sistemas de IA visual disponibles comercialmente eran terribles en analizar los rostros de mujeres de piel más oscura. Amazon entrenó una IA para examinar los currículums, para luego descubrir que clasificaba peor a las mujeres.

Aunque los científicos informáticos y muchos ingenieros de IA son conscientes de estos problemas de sesgo en la actualidad, no siempre están seguros de cómo lidiar con ellos. Además, las redes neuronales también son "enormes cajas negras", afirma Daniela Rus, una veterana de IA que actualmente dirige el Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial del MIT. Después de entrenar una red neuronal, su mecánica no es fácil de comprender ni siquiera por su propio creador. No está claro cómo llega a sus conclusiones, o cómo podría fallar.

"Durante mucho tiempo, existió un entusiasmo tecno-chovinista con la IA y la idea de que resolvería todos los problemas"

Rus cree que puede que no sea un problema confiar en una caja negra para una tarea “que no sea crítica para la seguridad”. Pero, ¿qué pasa con un trabajo de mayor riesgo, como la conducción autónoma? "Es bastante sorprendente que hayamos depositado tanta confianza y fe en ellos", opina Rus.

Aquí es donde Deep Blue tenía una ventaja. El estilo de la vieja escuela de reglas hechas a mano pudo haber sido frágil, pero era comprensible. La máquina era compleja, pero no era un misterio.

Irónicamente, ese viejo estilo de programación podría presenciar una especie de regreso, ya que los ingenieros y los científicos informáticos empiezan a enfrentarse ya a los límites de la coincidencia de patrones.

Los generadores de lenguaje, como GPT-3 de OpenAI o Gopher de DeepMind, pueden tomar algunas frases escritas y continuar escribiendo páginas de prosa convincente. Pero a pesar de esa imitación impresionante, Gopher "todavía no entiende realmente lo que escribe", señala Hassabis. "No en un sentido real".

De manera similar, la IA visual puede cometer terribles errores cuando se encuentra con un caso extremo. Algunos coches sin conductor se han estrellado contra los camiones de bomberos estacionados en las carreteras, porque en los millones de horas de vídeo en los que habían sido entrenados, nunca se habían encontrado con esa situación. Las redes neuronales tienen otra versión del mismo problema de "fragilidad".

Lo que la IA realmente necesita para avanzar, como muchos científicos informáticos indican, es la capacidad de conocer los hechos sobre el mundo y razonar sobre ellos. Un coche autónomo no puede basarse únicamente en la coincidencia de patrones. También debe tener el sentido común: saber qué es un camión de bomberos y por qué ver uno estacionado en una carretera significa peligro.

El problema es que nadie sabe muy bien cómo construir las redes neuronales capaces de razonar o usar el sentido común. El científico cognitivo y coautor de Rebooting AI, Gari Marcus, considera que el futuro de la IA requerirá un enfoque "híbrido": las redes neuronales para aprender los patrones, pero guiadas por una lógica previa codificada manualmente. En cierto sentido, esto fusionaría los aportes de Deep Blue con los del aprendizaje profundo.

Los defensores incondicionales del aprendizaje profundo no están de acuerdo. Hinton cree que las redes neuronales deberían, a largo plazo, ser perfectamente capaces de razonar. Al fin y al cabo, los seres humanos lo hacen, "y el cerebro es una red neuronal". Usar lógica codificada a mano le parece una locura; se encontraría con el problema de todos los sistemas expertos, que es que nunca se puede anticipar todo el sentido común que le queremos dar a una máquina. El camino a seguir, según Hinton, es continuar innovando en las redes neuronales, para explorar nuevas estructuras y nuevos algoritmos de aprendizaje que imiten con mayor precisión cómo funciona el cerebro humano.

Los informáticos están abordando el problema desde distintos enfoques. En IBM, el desarrollador de Deep Blue, Campbell, está trabajando en una IA "neuro-simbólica" que funciona un poco como propone Marcus. El laboratorio de Etzioni está comenzando a intentar desarrollar módulos de sentido común para IA que incluyan tanto las redes neuronales entrenadas como la lógica informática tradicional. El futuro se puede parecer menos a una victoria de uno de los dos modelos (Deep Blue o las redes neuronales), y más a un enfoque Frankenstein: los dos métodos unidos.

Debido a que resulta probable que la IA esté aquí para quedarse, ¿cómo viviremos con ella? ¿Acabaremos derrotados al final, como Kasparov contra Deep Blue, por unas IA mucho mejores en las tareas de pensamiento con las que no podremos competir?

El propio Kasparov no lo cree. Poco después de su derrota ante Deep Blue, decidió que luchar contra una IA no tenía sentido. La máquina "pensaba" de una manera fundamentalmente inhumana, utilizando matemáticas de fuerza bruta. Siempre tendría mejor poder táctico a corto plazo.

Entonces, ¿por qué competir? ¿Por qué no colaborar?

Después de jugar contra Deep Blue, Kasparov inventó el "ajedrez avanzado", donde las personas y el silicio trabajan juntos. Una persona juega contra otra, pero cada una también maneja un ordenador portátil que ejecuta un software de ajedrez, para ayudar en los posibles movimientos del juego.

Cuando Kasparov comenzó a organizar las partidas de ajedrez avanzadas en 1998, descubrió rápidamente algunas diferencias fascinantes en el juego. Curiosamente, los aficionados no profesionales superaban las expectativas con su clasificación. En una partida de jugadores con ordenadores portátiles en 2005, dos de ellos ganaron el primer premio, superando a varios grandes maestros.

¿Cómo pudieron vencer a las mentes superiores del ajedrez? Porque entendieron mejor cómo colaborar con los ordenadores. Sabían cómo explorar opciones rápidamente y cuándo aceptar o no una sugerencia del sistema. Algunas ligas aún organizan estos torneos de ajedrez avanzado.

Kasparov argumenta que así es precisamente cómo debemos abordar el mundo emergente de las redes neuronales.

"El futuro consiste en encontrar las formas de combinar las inteligencias humana y artificial para alcanzar nuevas alturas y lograr cosas que ninguno podría conseguir solo por su cuenta", señala el gran maestro de ajedrez en un correo electrónico.

Las redes neuronales se comportan de manera diferente a los motores de ajedrez, por supuesto, pero muchos expertos están totalmente de acuerdo con la visión de Kasparov de la colaboración entre los humanos y la IA. Hassabis de DeepMind ve a la IA como un camino a seguir para la ciencia, que guiará a las personas hacia nuevos avances. "Creo que vamos a notar un gran florecimiento", asegura. "Empezaremos a ver cómo desafíos científicos a la altura de Premios Nobel caen uno tras otro". La empresa de Koller, Insitro, utiliza la IA de manera similar, como una herramienta de colaboración para los investigadores. "Estamos jugando un juego híbrido entre humanos y máquinas", señala Koller.

¿Llegará el momento en el que podamos construir una IA tan similar a la inteligencia humana en su razonamiento que las personas realmente tendrían menos que ofrecer, y la IA se haría cargo de todo el pensamiento? Quizá. Pero ni siquiera los científicos consultados, en la vanguardia de este campo, se atreven a predecir cuándo ocurrirá eso, si es que sucede.

Así que pensemos en el regalo final de Deep Blue, 25 años después de su famosa partida. Tras su derrota, Kasparov vislumbró cuál será el fin del juego entre la IA y los humanos. "Nos convertiremos en gestores de algoritmos y los utilizaremos cada vez más para impulsar nuestra producción creativa y nuestras almas aventureras", asegura.

Fuente: MIT

23 de marzo de 2022

ESPAÑA. A río revuelto ganancia de pescadores.

 La democracia es igual que la fama, la reputación o el dinero, que cuesta mucho ganarlo y muy poco perderlo.

Todos los españoles unidos, no contra la guerra en Ucrania (que ha pasado a segundo término gracias a los transportistas autónomos) sino contra los precios del combustible y de los alimentos. ¿No se sabía que esto iba ocurrir con la guerra de Putin? ¿El gobierno de España tiene la culpa de esa guerra? ¿De verdad nos preocupa la democracia en Europa, o solo nuestro bolsillo?

España tiene problemas de abastecimiento, tras los iniciales paros patronales, propuestos por los transportistas autónomos, que se quejaban de trabajar a pérdidas (que nos llamaban vagos cuando los asalariados hacíamos huelgas porque no llegábamos a fin de mes) quizás ahora entiendan lo que significa no llegar a fin de mes, porque muchos asalariados llevamos trabajando a pérdidas toda la vida; y solo de vez en cuando, tras muchos años de estar así, parábamos una carretera, pero nunca todo un país y muchísimo menos, quitábamos de comer a nadie, bien fuesen personas o animales. Por qué cuando la derecha saca a los suyos a la calle paraliza el país, caiga quien caiga, pues además del cierre patronal de los señoritos autónomos de los camiones de 200.000 euros, me viene a la memoria cuando los controladores aéreos paralizaron todos lo vuelos y aislaron España del resto del mundo, e incluso creo recordar, que al igual que ahora, nadie fue a la cárcel.

¡Ojo! Solo lo hacen cuando gobierna la izquierda. Casualidad.

Ahora entendería, que al extremo que hemos llegado, todo el “pool de derechas” (unidos por los problemas que han conseguido generar en España) y lo celebrasen, por un trabajo bien hecho, junto a la prensa conservadora y delegados de transportistas, alrededor de una buena cena, como si fuesen una gran familia,…, mafiosa. Por que recuerdo a todos ustedes (y no me invento las cosas) que en las hemerotecas están las declaraciones de José Fernández, coordinador de Asturias y uno de los portavoces autorizados de la Plataforma Nacional de trasportistas, que defiende a Rusia y llama "nazi" al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, para de este modo, evitar culpar del aumento del coste del petróleo a Vladimir Putin.

Por otro lado, quiero añadir, que los datos aportados solo generan confusión sobre la actual situación de España, ya que ciertos no son, pues a la luz de los hechos lo que habría que preguntarse es los siguiente,

  1. ¿Por qué ha subido el precio del petróleo, del gas y de la electricidad?.
  2. ¿Cómo se consigue bajar el precio de los productos energéticos? ¿Existe un máximo de bajadas a nivel europeo? ¿Cuánto es la mínima fiscalidad de hidrocarburos e iva, en los combustibles por mandato europeo?
  3. ¿Quién tiene que autorizar dichas bajadas de precio?
  4. ¿Le conviene a España la normalización de relaciones con Marruecos a nivel particular? ¿Y en relación a sus aliados Occidentales?
  5. ¿Que saben los diputados de derechas de todo esto? ¿Se han documentado al respecto?
  6. En cualquier caso ¿para que están cobrando sus distinguidas señorías entonces?

Si las respuestas a estas cuestiones es, váyase a paseo señor, entonces es que tengo razón, y los diputados de derechas solo sirven para cobrar la nómina mensualmente y si procede, votar en el Parlamento provechosamente, salvo que se confundan de botón, digamos por daltonismo, vamos a dejarlo ahí.

Pero le manda huevos que diría uno de los suyos, que por cierto fue Presidente del Congreso, que cuando leí que Feijóo iba a hacer bueno a Casado, no pude por menos que soltar una carcajada, pero vaya que va a ser así. Además debo añadir, que el actual líder el PP, cada vez se parece más a una réplica de Ayuso, ¿o será al revés?. Bueno, lo que si es cierto, es que ambos dos, solo son imitadores de Abascal, que para desgracia de todos los españoles, progresan adecuadamente en ese sentido.

POSDATA

Los desacuerdos entre empresarios transportistas, respecto del precio de los portes de las  subcontratas, no son competencia del Gobierno del Estado.

Fuente: Redacción

20 de marzo de 2022

La invasión de Ucrania, mide las fortalezas y debilidades de las alianzas entre Rusia y China

 Pekín parece que saldrá vencedora de una relación en la que Moscú será cada vez más dependiente de su vecina del este, al margen de cómo termine la invasión.

Desde que el 4 de febrero los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de China, Xi Jinping, se reunieran en Pekín y firmaran un comunicado conjunto que elevaba la relación entre sus dos países al mayor nivel en 70 años, la segunda economía del mundo ha descrito así la amistad entre ambos gobiernos, emparejados por su deseo de forjar un frente ante el rival común, Estados Unidos. 
La guerra en Ucrania representa la primera prueba de fuego para la apuesta de China por esta amistad.

Occidente ha aumentado esta semana la presión sobre Pekín.

A los llamamientos de los los países europeos y los socios asiáticos como Singapur, para que utilice su influencia ante Moscú en un papel mediador, se han sumado las acusaciones de Washington, que sospecha que Pekín esté dispuesto a aportar ayuda económica y militar a Rusia.

La denuncia ha sido repetida el presidente de EE UU, Joe Biden, en su reunión telemática con Xi este viernes, en la que según la Casa Blanca ha reiterado “las implicaciones y consecuencias” de que China “apoye materialmente a Rusia mientras lanza ataques brutales contra ciudades y civiles ucranios”. No ha precisado qué tipo de consecuencias, o si podrían incluir sanciones contra Pekín que se sumen a las ya impuestas contra Rusia.

Pekín ha negado con contundencia que se plantee ayudar a Moscú, algo que elevaría el conflicto a niveles aún más peligrosos que ahora. Divulgar esa idea es “desinformación”, ha asegurado su Ministerio de Exteriores. En su réplica a Biden, Xi dibujaba a su país como una potencia amante de la paz al subrayar que “la crisis ucrania no es algo que nos guste ver” y que “el conflicto y la confrontación no le conviene a nadie”.

Desde el principio, China ha adoptado lo que define como una “neutralidad benévola”, una posición que desde Occidente se percibe como una ambigüedad escorada hacia Rusia. Envía señales a unos y otros con la aparente intención de evitar verse arrastrada al conflicto o graves consecuencias para su economía en momentos de crecimiento más débil. Evita calificar el ataque ruso de “invasión”, mientras se ha mostrado dispuesta a mediar en colaboración con la comunidad internacional y asegura que desempeña un “papel positivo” por la paz entre Kiev y Moscú.

La posición de China “no es tanto prorrusa como anti EE UU”, considera Alexander Gabuev, analista de las relaciones chino-rusas en el Centro Carnegie en Moscú. Pekín lee esta guerra siempre a través del prisma de su rivalidad con Estados Unidos (el gran eje geopolítico del siglo XXI) y “antepone sus intereses a absolutamente cualquier otra cosa”, explica.

Por tanto, apunta este experto, “China está diversificando sus apuestas”. De un lado, su amistad con Rusia es de “una importancia primordial”. Putin y Xi comparten una visión sobre los derechos humanos, el deseo de un nuevo orden global que les garantice un papel protagonista y el rechazo a EE UU y sus alianzas. Sus economías, intereses y áreas de influencia son casi perfectamente complementarias. Pero Pekín también pretende proteger su relación con Europa, un socio comercial más importante que Moscú y del que no desea que se alinee por completo con las posiciones de Washington. Tampoco quiere arriesgarse a que una cercanía excesiva a su socio estratégico le pueda reportar sanciones secundarias occidentales. Su idea, explica Gabuev, es “encontrar una manera de no ofender a Rusia y, al mismo tiempo, presentarse como una potencia benevolente”.

En ningún caso, ocurra lo que ocurra en la guerra o después de ella, Pekín dará la espalda a Rusia, consideran los expertos. China espera lograr grandes ventajas, tanto económicas (el 4 de febrero suscribió nuevos contratos para la compra de gas y petróleo rusos para los próximos 25 ó 30 años por 105.000 millones de euros) como en influencia en Moscú, en esta alianza de la que ya es el socio más importante.

“La capacidad de presión de China ya era grande, pero ahora es mucho más grande y lo será todavía más hacia el final del año”, cuando las sanciones occidentales ya estén haciendo todo su efecto, apunta Gabuev. Tanto si gana como si pierde la guerra, la economía rusa quedará muy debilitada. “Rusia no tendrá más remedio que vender a China su tecnología militar más sensible, y ofrecerle baratas sus materias primas, en yuanes. China podrá fijar el precio. Antes de la guerra, Moscú tenía otras opciones, pero esas opciones ahora han desaparecido”, señala.

                                                                                        EDITORIAL

Decía Chuchill que “el estadista piensa más en las próximas generaciones que en las próximas elecciones”, pero al líder ruso, según parece, no le preocupan dichas cuestiones (quizás por no sentirse concernido) puesto que ha mitad de partida, ya ha perdido las simultaneas que jugaba contra Estados Unidos, Europa y China.

Y al final de la guerra de Ucrania, que algún día acabará, Rusia estará arruinada y endeudada, y vendida al mejor postor, que no me cabe la menor duda, que China será. 

Y en mi opinión, finalmente, aunque el todopoderoso Putin salga ganando, los rusos, como siempre, saldrán perdiendo, pues, por mucha desinformación y cierre de fronteras que halla, los soldados muertos pesarán mucho en la opinión pública rusa, además del paro y el hambre, que tampoco se podrán ocultar. ¿Y que hará entonces el zar Putin, encarcelar a cien millones de sus compatriotas rusos, esclavizarlos tal vez o quizás algo peor?.

Fuente: El Pais.com

METAMORFOSIS. Vladímir Putin, de niño trasgresor a hombre implacable y tirano narcisista.

 El mundo contempla la brutalidad de la invasión de Ucrania ante la incredulidad de lo incomprensible y frente a la inabarcabilidad de la realidad, la ilogicidad del mundo prosoviético y de la conducta inhumana de un líder desatado, impensable en una sociedad civilizada del siglo XXI. 

Mucho se ha dicho y escrito sobre la salud mental, del líder ruso, y no cabe duda que motivos no faltan, dado que cada pocos años prepara un nuevo objetivo bélico, para luego lanzar su ejército, al objeto de dar cumplimiento a sus ansias de gloria y poder, aunque nunca coincidan con las necesidades del  pueblo ruso, de ahí la huida de cerebros y empresas de la Federación Rusa, que algunos ya lo cifran en 300.000 personas y 400 empresas, respectivamente.


Consideraciones de expolíticos y profesionales al respecto.

El expresidente François Hollande, que le trató ampliamente durante la invasión de Crimea y la guerra desatada en el Donbás en 2014, dijo hace pocos días a la prensa que no es locura, ni paranoia, sino que Putin responde a una lógica (su propia lógica) marcada por la determinación de sus ideas. “Putin solo entiende la relación de fuerza y cuando nada se le resiste, avanza”, explicó el exlíder francés.

Ciertamente Putin no es un enajenado, según fuentes consultadas al objeto de trazar su perfil psicológico. Y aunque no esté trastornado, si parece tener una acusada deriva autoritaria, de una personalidad labrada en el rigor y las dificultades, rígida en sus motivaciones y alimentada por décadas de un poder que ha ido convirtiendo en absoluto e incuestionable. Su concepción arbitraria de ese poder le ha llevado hasta el extremo de equiparar hoy su persona con el Estado, en palabras de Eva Borreguero, profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid.

Según Javier Solana, que fue alto representante de Exteriores de la UE y jefe de la OTAN,  Putin no es una persona conocible” y no te deja ver más de lo que quiere que veas”.

Breve monografía

Vladímir Vladímirovich Putin nació en 1952 en Leningrado (hoy San Petersburgo), hijo tardío de obreros humildes. Su padre trabajaba en una fábrica, su abuelo había sido cocinero y su bisabuelo, siervo en el campo, un historial común en esa Unión Soviética comunista nacida tras enterrar un zarismo feudal.

Se crio en una komunalka, ( pisos humildes de los tiempos comunistas) . De niño fue tan gamberro y “hooligan”, como él mismo reconocía, que no le admitieron en los pioneros (organización juvenil soviética). “Crecer en el patio era como vivir en la jungla”, dijo el propio Putin. Pelear hasta el final, golpear primero, sin marcha atrás, entre el culto a la fuerza y el poder de las bandas callejeras y la obligación de no mostrar jamás dudas morales ni el propio sufrimiento. Y más allá de la leyenda que haya podido construirse en torno a ese chico bajito y trasgresor de un Leningrado muy lejano a la fama intelectual y elitista de esta ciudad, reflejan el entorno en que creció.

Allí se mezcló con bandas de delincuentes hasta que, según testimonios recogidos en la miniserie documental de la BBC Putin, de espía a presidente, algo le salvó de la marginalidad: aprendió y se enganchó al yudo, un deporte en el que el KGB ojeaba y reclutaba a chicos. “Era un abusón y un pandillero y el deporte le salvó”, dice Alex Golfdarb, científico y activista ruso autor de Muerte de un disidente (Taurus), en el citado documental. “El yudo le sacó de la calle”.

Putin logró acabar los estudios y graduarse en Derecho, pero en el yudo y en los cursos que tomó para ser agente del KGB en San Petersburgo y en el Instituto Andrópov de Moscú debió aprender y labrar buena parte de las características que ha demostrado en su andadura: el hermetismo, la inexpresividad, el cálculo de oportunidades, el dominio absoluto y opacidad de lo íntimo, una frialdad que llega a amedrentar a sus interlocutores y esa máxima de las artes marciales que te enseña a utilizar y revertir la fuerza del rival contra sí mismo.

Y finalmente, tras ser reclutado por el KGB y pasar seis años en Dresde, la caída del Muro de Berlín le devolvió a su Leningrado natal. Anatoli Sobchak, entonces profesor en la Universidad Estatal (en la que había estudiado Putin), le acogió y le fichó luego como asesor cuando se convirtió en el primer alcalde democráticamente elegido de la ciudad, donde tuvo varios cargos, incluido vicealcalde, y según cuentan. Putin sabía siempre lo que hacer. Y supuestamente tal fue su éxito, a ojos del establishment (la clase dominante) pos-soviético que, en cuanto Sobchak perdió las elecciones en 1996, la Administración del presidente Yeltsin se lo llevó a Moscú.

Su ascenso ahí fue meteórico, desde la dirección de la Gestión de Bienes a responsable de Regiones, luego director del FSB (antiguo KGB, donde en su día había llegado a teniente coronel) en 1998, primer ministro en agosto de 1999 y, el 31 de diciembre de ese año, tras la dimisión de un Yeltsin alcoholizado y decrépito, presidente interino.

Reflexiones de distintas personalidades conocedoras del líder ruso

Había llegado a la cumbre política aunque no de manera casual pues, como dice Solana, saltó a Moscú a ayudar a Yeltsin, a arreglarle su salida sin represalias contra él y su familia y a organizarle, en pocas palabras, la mejor jubilación posible en su estado.

Gleb Pavlovsky, asesor en la campaña presidencial de Putin, cuenta en el citado documental que se hizo una encuesta entre los rusos sobre qué características debía tener un presidente y la mayoría había señalado a un personaje de cine: Stirlitz, el James Bond ruso.

José Manuel Durão Barroso, quien fue presidente de la Comisión Europea de 2004 a 2014, le conoció ampliamente porque compartió con él 25 intensas cumbres en múltiples lugares y todo tipo de situaciones, incluso alguna llamada intempestiva. “Es el líder que más he tratado fuera de la UE”, rememora ahora. Y recuerda sobre todo lo que llama “relámpagos, los estallidos de indignación” que entonces eran momentáneos en reuniones y cumbres por lo demás correctas. “Recuerdo una noche que nos llevó en su yate presidencial por el Volga tras una cena informal en Samara, era todo cordial, una noche magnífica y perfecta, incluso había luna llena. Y Merkel [excanciller alemana] le preguntó por el sabotaje a un gasoducto y estalló indignado, armó una buena”, cuenta Durão.

El portugués ha observado su evolución y cree que esos estallidos que entonces duraban instantes son los que ahora pueden prolongarse sin fin, como en el discurso del 22 de febrero previo a la invasión de Ucrania. “Cuando le vi, pensé que era exactamente la misma expresión, pero lo que antes era un estallido de un minuto ahora es una hora”.

El dirigente portugués cuenta que Putin tiene “un resentimiento, un revanchismo y una agresividad” con los que intenta “compensar su inseguridad de origen y de educación”. Porque ni es un intelectual ni demasiado culto y, además, no es carismático.

Dentro de Rusia, esa evolución la ha contemplado el periodista ruso Mikhail Zygar, que estos días contaba en The New York Times cómo el hombre que siempre fue “reservado y conspiranoico” ha entrado en una deriva de inaccesibilidad que le ha llevado a rodearse solo de “creadores de falsas doctrinas, impostores y calumniadores”.

Zygar, autor del libro All the Kremlin’s men (Todos los hombres del Kremlin), asegura que el presidente ha estado los dos últimos años recluido. En ese contexto, Putin “ha perdido interés en el presente y está obsesionado con el pasado”. Para verle, se ha rodeado de tales protocolos de cuarentena y aislamiento que recuerdan los comportamientos de emperadores o tiranos.

El Putin que yo conocí y traté hace 20 años ha cambiado”, cuenta Álvaro Gil-Robles, quien tuvo numerosas reuniones sobre la situación en Chechenia como comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa. “Entonces era una persona distante, lo que es lógico en muchos políticos, previsible en sus posiciones, pero se podía negociar con él y lo que se acordaba, no se movía. El de hoy lo desconozco completamente: esta brutalidad, esta crueldad no es el que yo conocí. Esto no quiere decir que fuera un angelito, ya tenía gestos autoritarios, pero no es el mismo”.

Gil-Robles y también Solana se refieren por ejemplo a esa escena de distanciamiento con Macron, al que sentó en la otra punta de una larga mesa en el Kremlin. “Cuando hablaba con él, estábamos en sendos sillones en torno a una mesita normal”, recuerda Ril-Robles. “No había esa agresividad, ese ego personal de quien se sienta solo en la mesa como un zar mientras los demás permanecen apartados. Así no le conocí yo”.

Entonces era alguien que calculaba, jugaba con qué cedía y qué conseguía a cambio, había un espacio para el diálogo y el entendimiento y así logramos crear, por ejemplo, la figura del defensor del pueblo en Chechenia o la reapertura de un juicio contra un militar violador. Eso hoy sería imposible”, asegura Gil-Robles.


El líder ruso de hoy, muestra perfil psicológico de rasgos determinados, según Jorge Sobral, catedrático de Psicología Criminal de la Universidad de Santiago de Compostela, aclara que no puede diagnosticar a Putin sin un análisis profesional, pero que el presidente ruso tiene (coincidiendo con otros profesionales) "un fuerte componente narcisista”. “Y el narcisismo”, dice, “es una degeneración de la autoestima cuando el yo se convierte en el eje de tu percepción de la realidad”. Por ello, Putin “ha puesto al servicio del narcisismo la mentira, la manipulación y la justificación de todos los medios para llegar al fin y lo que en psicología llamamos maquiavelismo”.

Otro de los elementos es la audacia, esa especie de valentía al servicio de sus finalidades, a veces perversas, la desinhibición absoluta como la que ha mostrado con los opositores encarcelados, los periodistas asesinados y ahora los ucranios. Que ya se vio en Eso se vio en la segunda guerra de Chechenia (primera de Putin, cuando aún era primer ministro), y en la exhibición de su fuerza en los asesinatos de disidentes como Litvinenko o Sripal cuando podían haber sido discretos. “Esta insensibilidad ante el dolor ajeno es típica de los tiranos”, prosigue Sobral.

Ahí engarza con esa lógica propia que mencionaba Hollande y con el diagnóstico más simple, pero certero, con que Biden sorprendió al mundo al inicio de su mandato cuando dijo: “Es un asesino”. Su “desconexión moral”, dice Sobral, le lleva a tergiversar el análisis de la realidad, a culpabilizar a la víctima, mismo truco de autoengaño que practican los agresores sexuales, los genocidas y los abusadores.

Es perfectamente posible que se lo crean y eso les hace todavía más peligrosos. Si te desconectas de la moral consensuada para crear tu propio universo moral, tienes el círculo perfecto para legitimar la barbarie”.

El resto de la historia es conocida: la deriva autoritaria, la forja de su propio universo moral y la insensibilidad ante el dolor ajeno o propio que describen los psicólogos le ha llevado hasta una invasión a Ucrania que nadie sabe dónde tendrá sus límites. Un Putin irreconocible en el que todos coinciden, y que a las pruebas de las guerras iniciadas por él, sin mediar provocación, nos remitimos.

Fuente: El Pais.com

19 de marzo de 2022

CIBERATAQUES. Alemania alerta del “riesgo considerable de ataque informático” a través de los programas de Kaspersky

 La Autoridad Federal de Seguridad Cibernética alemana, insta a compañías de infraestructuras críticas y a usuarios a evitar el uso de los antivirus de la compañía creada en Rusia. La firma niega cualquier vinculación con el Gobierno de Putin.

La Autoridad Federal de Seguridad Cibernética de Alemania (BSI, por sus siglas en alemán) ha instado este martes a compañías y usuarios a evitar el uso de los populares programas antivirus y de seguridad informática de la compañía Kaspersky, creada en Rusia en 1997. 

Según la agencia alemana, esta firma, que asegura contar con más de 400 millones de usuarios y 240.000 clientes corporativos en el mundo, supone “un riesgo considerable de un ataque informático exitoso”. Kaspersky lo niega y afirma: “Somos una empresa privada de ciberseguridad global y, como tal, no tenemos ningún vínculo con el Gobierno ruso ni con ningún otro”.

La BSI ha advertido este martes que la compañía tecnológica rusa “puede llevar a cabo operaciones ofensivas, puede verse obligada a atacar sistemas contra su voluntad, ser espiada como parte de una operación cibernética sin su conocimiento o ser mal utilizada como una herramienta para ataques contra sus propios clientes”.

La alerta de la Autoridad Federal de Seguridad Cibernética responde, según ha informado, al “proceder de las fuerzas militares y de inteligencia de Rusia, así como a las amenazas expresadas por la parte rusa en el curso del actual conflicto bélico contra la UE, la OTAN y Alemania”. La advertencia y recomendación de sustitución de sistemas de seguridad va dirigida especialmente a empresas y operadores de infraestructura crítica, que son “particularmente vulnerables”. El Aeropuerto de Múnich, uno de los mayores de Europa (50 millones de pasajeros, 100 aerolíneas y 250 destinos de 75 países antes de la pandemia) confió el pasado octubre su seguridad informática y la de sus datos al programa Kaspersky Threat Intelligence.

La popular empresa de seguridad ya fue vetada en 2017 por el entonces presidente de EE UU, Donald Trump, quien prohibió el uso de los programas de esta compañía en el Gobierno al considerar que es “vulnerable a la influencia del Kremlin”. Las cautelas se extendieron a las instituciones europeas.

La alerta alemana va en sintonía con las lanzadas por todas las agencias de ciberseguridad occidentales para que empresas e instituciones refuercen sus defensas en internet ante la guerra en Ucrania. A principios de marzo, las autoridades francesas emitieron una advertencia similar sobre el potencial de los programas de la compañía rusa. Sin embargo, la BSI va más allá al extender su recomendación sobre el uso de Kaspersky a usuarios particulares.

El pasado 1 de marzo, ante la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el creador y director general de la compañía, Eugene Kaspersky, emitió un comunicado en el que afirmaba que “la guerra no es buena para nadie” y abogaba por “el diálogo pacífico como único instrumento posible para resolver los conflictos”. Kaspersky también ha rechazado las acusaciones de servir al Gobierno ruso o poder ser utilizada por el mismo.

Fuente: El Pais.com

RUSIA. Putin, listo para lanzar el aislamiento del internet ruso del resto del mundo

Moscú está preparado para desconectar el país del ciberespacio global. Aunque oficialmente descarta aplicarlo de forma generalizada, el proyecto opera desde el viernes en las webs del Gobierno

Desde que se inició la invasión de Ucrania, corre el rumor de que Rusia podría decidir desconectarse del internet global. El lunes se filtraron unos correos firmados por el viceministro de Desarrollo Digital, Andréi Chernenko, en los que instaba a las agencias gubernamentales a tomar varias medidas para recolocar todas sus redes en territorio nacional antes del viernes. Ante el revuelo que causó la noticia, el Kremlin negó que planeara aislar el ciberespacio ruso del resto del mundo. No desmintió, en cambio, que vaya a hacerlo con las webs del Gobierno.

Moscú tiene la capacidad técnica para soltar amarras con el ciberespacio global. El proyecto de internet soberana, conocido como RuNet, fue habilitado legalmente en 2019 y ya se ha probado con éxito. RuNet permitiría que internet siga funcionando en el país, aunque reconduciendo todo el tráfico de datos a servidores nacionales controlados por autoridades estatales. Dicho de otra forma, el Kremlin decidiría qué se puede ver y qué no. A efectos prácticos, los rusos no podrían acceder a páginas de fuera del país.

Entre las medidas propuestas a las webs gubernamentales en los correos de Chernenko destacan tres. La primera, cambiar los alojamientos de sus servicios hospedados fuera del país a servidores nacionales; la segunda, borrar de sus webs todo el código JavaScript obtenido de fuentes externas; y la tercera, cambiar sus direcciones a servidores con el sistema de nombres de dominio (DNS) ruso. Esto último es lo que traduce los protocolos alfanuméricos de cada sitio de internet en nombres legibles que se puedan escribir en el navegador. En una red global no debería haber problema por estar firmado en otro lugar, pero en una que rompiese con el resto del mundo haría falta un DNS propio. Y esto es precisamente lo que suscitó el temor a la desconexión.

Cómo burlar la desconexión

Tanto la Sociedad para la Protección de internet como Roskomsvoboda han planteado a los ciudadanos “alternativas legales para desbloquear sitios web bloqueados”. Una es instalar en el móvil o en los navegadores del ordenador aplicaciones y extensiones VPN, redes privadas virtuales localizadas en otros países que reenvían el contenido de la web encriptado. Sin embargo, muchas de estas han sido eliminadas o multadas por las propias autoridades gracias a otra ley de 2018 que castiga a estos servicios por permitir el acceso a portales prohibidos. Aquel mismo año, el Gobierno impulsó otra norma que obligaba a los “servicios de diseminación de la información” a tener sus servidores en Rusia por si la policía tenía que acceder a sus mensajes.

Otra recomendación legal de las ONG es instalar una serie de aplicaciones que enmascaran la identificación del usuario (IP) y cifran la información en los intercambios de datos.

Las autoridades rusas prohibieron uno de estos servicios, como es Tor (*), en febrero del pasado año.

¿No era una VPN la panacea? Lamentablemente, no”, dice la organización de Klimarev. “Sin entrar en detalles técnicos, una VPN clásica es muy fácil de identificar y bloquear, pero hay otras herramientas que han demostrado su eficacia en China, Irán, Bielorrusia y otros países”, asegura la ONG.

La gran duda es si internet se abriría camino tras un apagón. “Si aíslan internet, no funcionará bien, aunque sí seguirán activos algunos servicios como los de los bancos, las transferencias, los pagos... Este tipo de compañías han duplicado su infraestructura en Rusia”, afirma Shárikov, de Roskomsvoboda. “Probablemente, habrá conexión con otros países. Si de pronto cierran internet, pienso que no todo el mundo podrá conectarse con el exterior, pero sí lo harán las personas que tengan algún conocimiento técnico”.


(*) INSTALACION DEL NAVEGADOR TOR

El uso de Tor Browser es bastante similar a cualquier otro navegador que uses habitualmente y puedes navegar por páginas de Internet superficial sin ningún problema, pero también podrás acceder a dominios.onion


Instalación para tablet o smartphone ANDROID

  1.  Ve a Google Play
  2. Busca “Tor Browser” o accede al enlace de descarga de Tor para Android
  3. Descarga en tu teléfono móvil
  4. Comienza a navegar de forma segura

Instalación en diferentes sistemas operativos 

  1.  Ve a la página de Tor Browser
  2. Elige tu sistema operativo
  3. Descarga el archivo en tu computador o dispositivo.
  4. Elige la carpeta de destino
  5. Instala siguiendo el proceso
  6. Ejecuta el navegador

Fuente: El Pais.com


INVASION RUSA. Ucrania planta cara a los espías con un sistema de reconocimiento facial

 La empresa estadounidense Clearview AI, investigada en seis países de la UE y multada en Italia, ofrece sus servicios a Kiev para detectar saboteadores rusos, reconocer cadáveres y reunir familias de refugiados.

Las urgencias justificadas de la guerra han llevado al Gobierno ucranio a decidir usar el sistema de reconocimiento facial de Clearview AI, una empresa estadounidense que arrastra demandas a ambos lados del Atlántico por recoger imágenes de la gente sin pedir permiso.

Según adelantó Reuters y ha confirmado este periódico, la compañía ofrece a Kiev acceso ilimitado a su herramienta desde el pasado sábado, así como entrenamiento gratuito al personal que lo vaya a manejar. El sistema, que es capaz de identificar a una persona a partir de una imagen, ya sea una fotografía o un fotograma de un vídeo, podría ser útil, dice Clearview AI, para detectar soldados rusos infiltrados, reconocer cadáveres o ayudar en la reunificación de familias de refugiados.

La startup no ha querido responder a este diario, sin embargo, sobre si planea extender la invitación de uso de su software a países fronterizos con Ucrania y miembros de la UE, como Polonia o Hungría. Estos dos Estados son conocidos por defender las aplicaciones policiales de reconocimiento facial y están concentrando buena parte del éxodo de refugiados que ha provocado la invasión.

Fuente: El Pais.com

XIAOMI 12 PRO. Nuevo buque insignia equipado con una triple cámara de 50 megapíxeles

 El móvil cuenta con una carga rápida para llenar la batería en solo 18 minutos

Xiaomi ha dado un paso adelante en la guerra de los megapíxeles para competir con los terminales más potentes del mercado. El nuevo Xiaomi 12 Pro, presentado este martes de forma global, está equipado con una triple cámara trasera de 50 megapíxeles. El tercer fabricante que más móviles vende en el mundo —solo por detrás de Apple y Samsung— ha apostado además por una carga ultrarrápida para llenar la batería del teléfono en solo 18 minutos.

El terminal es compatible con las redes 5G e incorpora el procesador Snapdragon 8 Gen 1, lo último de Qualcomm para la gama alta. Además, tiene 8 o 12 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento. Su batería es algo más pequeña que la de algunos de sus antecesores. De los 5.000 mAh del Xiaomi Mi 11T Pro se pasa a los 4.600 mAh. Desde la compañía aseguran que es suficiente para usar el dispositivo durante todo el día e incluso prometen “una vida libre de ansiedad por la batería”.

Los fabricantes tratan de hacer móviles que cada vez se carguen en menos tiempo. Por ejemplo, Oppo presentó en febrero el Oppo Find X5 Pro, un teléfono con una batería que se cargaba al 50% en unos 10 minutos y al 100% en poco más de media hora. El Xiaomi 12 Pro en teoría consigue aún más velocidad. Con un cargador de 120W, es posible cargar el móvil por completo en solo 18 minutos. El dispositivo también cuenta con soporte para carga inalámbrica de hasta 50 W y carga inalámbrica inversa de 10 W.

Xiaomi 12, el hermano pequeño del Xiaomi 12 Pro

La marca china también ha presentado este martes el Xiaomi 12, un móvil más compacto que, según la compañía, “se adapta perfectamente a la palma de la mano”. Este terminal mide 15,3 centímetros de alto, 7 centímetros de ancho y 8,1 milímetros de grosor. Además, pesa algo menos que su hermano mayor —180 gramos frente a los 205 gramos del Xiaomi 12 Pro—. La pantalla, de 6,3 pulgadas, cuenta con una tasa de refresco que alcanza los 120 Hz.

Aunque la cámara frontal también es de 32 megapíxeles y la principal, de 50 megapíxeles, el Xiaomi 12 es algo menos ambicioso en el apartado fotográfico: el sensor ultra gran angular es de 13 megapíxeles y el telefoto de cinco megapíxeles. El teléfono incorpora el mismo procesador, el Snapdragon 8 Gen 1. Pero en este caso tiene más variantes: de 8 o 12 GB de RAM y de 128 o 256 GB de almacenamiento.

La batería es de 4.500 mAh y la carga rápida, de 67W. Al igual que el Xiaomi 12 Pro, este móvil también es compatible con la carga inalámbrica de 50W y la carga inversa de 10W. Xiaomi destaca que ambos dispositivos aprovechan AdaptiveCharge, un algoritmo de carga inteligente que aprende y se adapta a los hábitos de carga, lo que supuestamente prolonga la vida de la batería.


 

Fuente: El Pais.com y  Xataka.com

TELEFONIA. Oppo Find X5 Pro. Carga ultrarrápida, media batería en 10 minutos

 El terminal mejora en la fotografía nocturna y prescinde de la cámara microscópica de su antecesor


OPPO ha puesto toda la carne en el asador para 2022, y los OPPO Find X5 Pro y OPPO Find X5 son su herramienta para conquistar la gama alta. La ambición en fotografía es mayor que nunca, firmando un acuerdo con Hasselblad, desarrollando su propia NPU para procesar imágenes y prometiendo importantes mejoras en los resultados finales de su cámara.


                                                        Rendimiento y batería

El Oppo Find X5 Pro es compatible con las redes 5G e incorpora el procesador de Qualcomm para la gama alta Snapdragon 8 Gen 1. Además, tiene 12 GB de memoria RAM y 256 GB de almacenamiento interno. El rendimiento del terminal es muy positivo en prácticamente todos los supuestos. Al ejecutar las aplicaciones no se ha experimentado ningún tipo de lag o retardo.

La batería es de 5.000 mAh —frente a los 4.500 mAh de su antecesor—. Con un uso normal del dispositivo, se alcanza la jornada completa. Oppo lleva años intentando crear la carga más rápida del mercado.

Vemos en figura a la derecha, la características del OPPO Find X5 Pro, el buque insignia de OPPO y firme candidato a mejor gama alta de 2022. Potencia, carga rápida de 80W y unas cámaras que prometen, comprobemos su hoja técnica.

 



Fuente: El Pais.com y Xataka.com