31 de diciembre de 2020

CORONAVIRUS. "La vacuna de la COVID-19 está preparada para un virus que muta continuamente"

 El investigador de Fisabio explica las razones científicas por las que este nuevo linaje no parece afectar a los sueros contra el coronavirus, pero en cambio podría suponer un colapso en el sistema sanitario si se comprueba que aumenta la transmisibilidad

Si conocemos que existe una variante del coronavirus en el Reino Unido que puede ser más contagiosa, pero no más virulenta, es gracias a la secuenciación genómica. España era líder en esta disciplina mucho antes de la pandemia, lo que ha permitido que sus equipos contasen con las herramientas y la experiencia necesaria para enfrentarse al SARS-CoV-2 y estudiar sus efectos en la población, incluidos los de la nueva mutación.

Entre estos grupos, uno de los más veteranos es el que encabeza Fernando González-Candelas en la fundación Fisabio desde hace 20 años. También fueron los primeros del mundo en detectar en marzo dos variantes diferentes del nuevo coronavirus en Valencia. Desde entonces, se han registrado 3.600 mutaciones en todo el planeta y 39 solo en España.

Candelas, catedrático en Genética en la Universidad de Valencia, explica la importancia de la secuenciación genómica para hacer un cribado de estos linajes y detectar los más peligrosos. Pero también para no caer en alarmismos a la hora de hablar del surgido en el Reino Unido y del que ya se han encontrado 17 casos en nuestro país. Laa entrevista se realizó con anterioridad a ese descubrimiento.

Empezando por lo básico. ¿Qué es la secuenciación genómica?

Consiste en obtener la secuencia de todos los nucleótidos del genoma de un organismo. Todos los genomas tienen su base en el ADN o en el ARN, como estos virus. Nucleótido tras nucleótido, en miles o millones dependiendo del organismo, conforman el genoma. A su vez, es el conjunto de instrucciones básicas para que los organismos funcionen y se puedan reproducir de manera fiel.

En el caso del SARS-CoV-2, el genoma tiene casi 30.000 nucleótidos. Lo que hacemos para secuenciarlos es aplicar instrumentos de biología molecular que lo hacen de manera casi automática, y así conseguimos la sucesión de letras -que nosotros traducimos a cuatro (A, C, G y U)- que conforman el genoma. En el caso de un virus es sencillo, pero para el genoma de otros organismos la cosa se vuelve más complicada.

En la base de datos GISAID hay registradas más de 3.600 mutaciones del virus del SARS-CoV-2. ¿Las únicas que preocupan a la comunidad científica son las que se han encontrado en el Reino Unido?

Hay dos o tres razones por las que las mutaciones pueden ser preocupantes. Por un lado, las que hacen que el virus sea más virulento, es decir que sea más patógeno o que aumente la letalidad. De esas no se ha encontrado todavía ninguna. Otro grupo interesante de mutaciones son las que hacen que el virus sea más infeccioso o se transmita mejor, y de estas parece que sí hay alguna. No es una evidencia rotunda, porque los datos son complicados de obtener y de valorar, pero posiblemente sea una de las que aparecen en la cepa británica. ¿Esto es importante? Pues relativamente.

Lo que se ha visto en Reino Unido, donde los datos todavía son muy preliminares y no están claros, es que aumenta la transmisibilidad muy poco (un 0,4). Por lo tanto, no podemos decir que se haya modificado el curso de la epidemia. El miedo que existe con la variante inglesa es que esa mutación se propague mucho y aumente el ritmo de contagio, porque eso afecta al número de personas infectadas, al número de personas hospitalizadas y al número de fallecimientos. El colapso del sistema sanitario puede ocurrir mucho antes. Pero es una posibilidad. No está todavía confirmado ni demostrado que sea así.

¿Qué puede suponer para la pandemia que esta variante ya se esté propagando por el mundo?

No es descartable que el virus tenga una mayor transmisibilidad, pero la conducta de las personas puede contribuir sustancialmente a ello. Si le pilla en el momento oportuno, como ha ocurrido en Reino Unido, pues se dispara. Esa variante del virus ya está en muchos otros países y no se está comportando con la misma transmisibilidad que allí. Por tanto, la contribución intrínseca del linaje inglés quizá no sea tan grande. No quiere decir que no tenga algo que ver, pero no es decisivo.

Tengo la seguridad de que esa variante va a estar ya en muchos sitios, porque ha estado circulando por el Reino Unido durante semanas y la mayoría de los países no han impuesto restricciones a las personas que venían de allí. Con lo cual, algunas lo habrán llevado, porque así es como se ha ido expandiendo el coronavirus en casi todo el mundo.

La cepa inglesa no se está transmitiendo en otros países de la forma que lo ha hecho en Reino Unido.

Y en el caso de encontrar esta mutación en España, ¿qué pasos habría que seguir para estudiarla y evitar que se descontrole?

Habría que hacer estudios virológicos y serológicos para entender el impacto real de las variantes, de los cuales nosotros no nos encargamos. No tenemos ni la preparación, ni la infraestructura, ni el conocimiento necesario para ello. Una cosa es secuenciar y hacer predicciones sobre cuál va a ser el comportamiento del virus frente a la vacuna, por ejemplo, y otra cosa es que sean los resultados reales.

Esos experimentos sirven para demostrar si los cambios a nivel epidemiológico o de aumento de la transmisibilidad se deben a las variantes del virus. Podría ser que aumente la transmisión por la falta de medidas de seguridad o el comportamiento de la población, y que al virus le haya pillado en medio y haya aumentado mucho su frecuencia. Pero no necesariamente es porque el virus sea distinto.

¿A qué se debe que la variante del Reino Unido haya mutado 17 veces? ¿Qué tiene que pasar para que el coronavirus mute de forma tan múltiple?

Aún no lo sabemos. Es difícil verificar una hipótesis porque, sin una máquina del tiempo, solo podemos especular sobre cómo ha pasado. Se ha visto que en pacientes inmunodeprimidos, cuyo sistema inmunitario no funciona, que presentan una infección persistente de COVID-19 y que han sido tratados con una terapia experimental de anticuerpos mono o policlonales, el virus puede cambiar de manera parecida a la de la variante inglesa. Lo que no sabemos aún es si ha tenido más éxito porque es mejor "infectador" o si solo ha estado en el sitio oportuno y en el momento oportuno, cuando han empezado a dispararse allí los contagios.

Estos cambios genómicos afectan a la espícula del virus. ¿Por qué lo hace más preocupante y más contagioso, pero que no más virulento?

La proteína espícula está expuesta en el exterior del virus y forma esa corona solar que le da el nombre de coronavirus. Esta proteína es importantísima porque sus cambios pueden afectar tanto a la infección del virus como a la eficiencia de las vacunas. Al ser una parte muy visible para el sistema inmunitario, ya que es con lo que el virus se va pegando a las células que quiere infectar, nuestra respuesta inmunitaria se dirige sobre decenas de sus antígenos. Normalmente se produce un anticuerpo dirigido a cada uno de ellos.

Si el virus acumula muchas mutaciones -no las que hay ahora, que son pocas- cabe la posibilidad de que las vacunas desarrolladas para las variantes no mutantes ya no reconozcan los mismos antígenos. Que las llaves no funcionen porque las cerraduras han cambiado. El miedo es que eso pueda suceder y para eso, mediante la secuenciación genómica, llevamos un seguimiento de si el virus muta y cómo muta.

¿Cómo se observa si una mutación presenta escape vacunal?

Es un poco complicado. Se hacen ensayos poniendo antígenos mutantes y anticuerpos juntos y viendo si se produce reacción de aglutinación. Lo que pasa es que eso es laborioso. Lo más normal es que se haga una aproximación mediante los programas de ordenador adecuados. Se coloca la mutación, se hace una predicción de la estructura secundaria y se ve si el cambio es importante y si puede afectar o no al escape vacunal.

Pero quiero recalcar que el escape vacunal se tiene que producir sobre muchos epítopos (las zonas de un antígeno que interactúan con los anticuerpos), no sobre uno o dos, porque las vacunas que se están desarrollando se dirigen a decenas de ellos simultáneamente.

¿Esa sería la razón científica por la que no parece que las mutaciones vayan a afectar a las vacunas?

Eso es. No es otra. En las vacunas de ARN mensajero, como la de de Moderna o Pfizer, se sintetiza la proteína completa, y como veíamos antes tiene muchos antígenos. Por lo tanto, lo normal es que la persona vacunada desarrolle anticuerpos frente a todos esos antígenos, no frente a uno solo.

Los que desarrollan las vacunas contra la COVID-19 saben que los virus mutan continuamente y están preparadas para ello. Por eso no las dirigen frente a un único epítopo, eso es muy peligroso y enseguida falla. Siendo una respuesta inmunitaria policlonal, con muchos clones de anticuerpos, no parece que la vacuna vaya a dejar de funcionar si se producen cambios en uno o dos antígenos.

Quienes desarrollan las vacunas contra la COVID-19 saben que los virus mutan continuamente y están preparadas para ello.

Si el virus mutase mucho más de lo que lo ha hecho hasta ahora, ¿sería más sencillo cambiar la composición de la vacuna que empezar desde cero?

Claro. Porque ya sabríamos qué parte del virus habría que cambiar. Sucedería si se encontrasen mutaciones que cambian la conformación de determinados epítopos. Si por ejemplo son ocho, bastaría con cambiar la composición de esos ocho. La tecnología actual permite hacerlo y la gente que se dedica a hacer las vacunas lo tendría ahora más fácil.

Entonces, a nivel epidemiológico y ciudadano, ¿cómo se debe reaccionar ante la noticia de la nueva cepa?

Yo creo se está despertando una alarma a nivel de la calle que no está justificada. No es que nos vayamos a olvidar en epidemiología, en vigilancia o en salud pública de lo que hay. Pero una cosa es eso y otra cosa es que la gente tenga pánico a una variante inglesa que si les afectase les provocaría exactamente lo mismos síntomas. Ya es bastante mala la COVID-19 sin mutación como para que nos preocupemos por esto. No hay cambios relevantes ni significativos que afecten a las personas infectadas.

En mi opinión, es un poco contraproducente levantar un sentimiento de alarma que no se corresponde con lo que en realidad está ocurriendo. Lo cual no quiere decir que no haya que vigilarlo. Son dos cosas distintas.

A pesar de todas estas mutaciones, ¿se puede decir que el coronavirus sigue mutando mucho menos que la gripe?

Es que son los dos niveles de mutación diferente. Nosotros decimos que el virus muta menos que la gripe porque la probabilidad de que se produzca un cambio en una posición concreta del genoma cada vez que se replica, es mucho menor en este virus que en de la gripe, la hepatitis o el VIH. Eso es la tasa de mutación. Lo cual no quiere decir que no se produzca, solo que lo hace con menos probabilidad.

Ahora, hagámonos una idea de cuántas personas están infectadas por este virus. Cuántos virus se producen en cada persona cada día y la posibilidad infinita que eso ofrece para que se produzcan mutaciones. Ese número no es fácilmente imaginable. Cada día se producen todas las mutaciones posibles, pero no todas son viables para el virus. Las que no lo son se pierden inmediatamente. No le suman ni le quitan nada. Por lo tanto, algunas de esas se detectan y otras no. La gran mayoría de ellas pasan desapercibidas.

Cada día se producen todas las mutaciones posibles, pero no todas son viables para el virus. Las que no lo son se pierden inmediatamente, por lo que no le suman ni le quitan nada

¿Se detectan mejor las variantes que son más peligrosas?

Claro. A medida que pase el tiempo veremos más y más mutaciones. Por eso ahora ya hay 3.600, porque llevamos once meses secuenciando virus. Es posible que algunas de esas mutaciones en determinadas circunstancias, bajo determinada presión de selección y en un determinado paciente, tengan efectos positivos para del virus. Esas son las peligrosas, porque son las negativas para el ser humano. Y esas son las que hay que vigilar y estudiar con detalle si tienen o no tienen efectos con los experimentos que comentaba. Sabemos que el 95% no va a tener efectos, pero hay que vigilar de cerca el 5% restante. En el caso de 3.600, son más de 100 mutaciones. No nos podemos despistar.

¿De dónde consigue su equipo las muestras de los pacientes infectados para secuenciar la COVID-19?

Nosotros trabajamos con muestras del virus sobrantes de los diagnósticos de la PCR. Es faena añadida a la que ya hacen los laboratorios de microbiología de diagnóstico, que es lo esencial. Nuestro punto de partida es la misma muestra, pero trabajamos de forma diferente a ellos. En lugar de analizar las tres posiciones concretas del virus que les permite diagnosticar y que se hace de forma más rápida, nosotros amplificamos y secuenciamos todo el genoma del virus.

¿Cómo lo hacemos? Con el sobrante de las muestras de los hospitales. ¿Qué sucede? Que nos los remiten cuando pueden, porque están saturados, van muy apurados de trabajo y la nuestra es una tarea adicional. Eso nos complica bastante obtener las muestras. Además, se le une que el número de personas dedicadas a la secuenciación genómica es pequeño en nuestro país. Somos los hermanitos pobres.

Entonces, cuando se habla de que España es segundo líder europeo por detrás de Reino Unido, ¿no se refiere en recursos?

En recursos no somos de los que más tienen, ni mucho menos. Lo que pasa es que esto lo hacemos desde ya hace mucho tiempo, cuando no había coronavirus y no se sabía. En mi equipo de investigación llevamos 20 años. Así que adaptarnos y aprender a hacerlo con este virus no nos ha costado nada y, es más, nos ha facilitado el poder montar un consorcio y poner de acuerdo a grupos de trabajo con los cuales ya habíamos trabajado previamente. Contábamos con esa ventaja: una maquinaria humana y una infraestructura material en funcionamiento para este tipo de problemas.

Fuente: El Diario.es

20 de diciembre de 2020

EXPOLIO FISCAL. Reino Unido, Holanda, Luxemburgo y Suiza responsables del 50% de las pérdidas fiscales anuales

  La entidad Tax Justice calcula que se pierde cada segundo en un paraíso fiscal el equivalente al salario anual de una enfermera

Los países están perdiendo un total de más de 358.000 millones de euros en impuestos no recaudados cada año debido al abuso de las rebajas a los impuestos empresariales y a la evasión de impuestos privados. Según la organización Tax Justice, lo que dejan de ingresar los países es el equivalente a casi 34 millones de salarios anuales de enfermeras, o el salario anual de una enfermera cada segundo.

El estudio de Tax Justice, publicado junto con Public Services International, revela cuánto dinero público deja de ganar cada país debido al abuso fiscal de algunos países, e identifica a los más responsables de las pérdidas del resto. El método es analizar los datos facilitados por las corporaciones multinacionales a las autoridades fiscales y publicados recientemente por la OCDE.

Después de casi dos décadas de campañas, la OCDE ha puesto los datos a disposición del público por primera vez en julio de 2020, si bien se ha hecho después de que los datos de las corporaciones multinacionales fueran añadidos y anonimizados, explica Tax Justice.

De los 358.000 millones de euros en impuestos que se pierden cada año en los paraísos fiscales mundiales, el informe señala que 205.000 millones de euros se pierden directamente por abuso de impuestos de sociedades por parte de corporaciones multinacionales, y 153.000 millones, por evasión fiscal privada.

Según Tax Justice, "las corporaciones multinacionales pagaron miles de millones menos en impuestos de lo que deberían al trasladar 1,16 billones de beneficios de los países donde se generaron a los paraísos fiscales, donde las tasas de impuestos corporativos son extremadamente bajas o inexistentes. Los evasores de impuestos privados pagaron menos al depositar más de 10 billones en activos financieros en el extranjero".

Los países más pobres, los más afectados

"Si bien los países de ingresos más altos pierden más impuestos debido al abuso fiscal mundial, las pérdidas fiscales tienen consecuencias mucho mayores en los países de ingresos más bajos", afirma el estudio.

Los países de ingresos más altos pierden en total más de 320.500 millones cada año, mientras que los países de bajos ingresos pierden 37.500 millones, sostiene Tax Justice. Sin embargo, las pérdidas fiscales de los países de ingresos más bajos "equivalen a casi el 52% de sus presupuestos de salud pública, mientras que las pérdidas fiscales de los países de ingresos más altos equivalen al 8% de sus presupuestos sanitarios".

Del mismo modo, los países de ingresos más bajos "pierden el equivalente al 5,8% de los ingresos fiscales totales que suelen recaudar al año debido al abuso fiscal mundial, mientras que los países de ingresos más altos pierden el 2,5% de media".

El mismo patrón de desigualdad global también es visible cuando se comparan regiones en el norte y el sur. América del Norte y Europa pierden en impuestos más de 79.700 millones y más de 154.300 millones, respectivamente, según el estudio; mientras que América Latina y África pierden más de 36.000 millones y de 22.700 millones, respectivamente.

Sin embargo, las pérdidas fiscales de América del Norte y Europa "equivalen al 5,7% y el 12,6% de los presupuestos de salud pública de las regiones, respectivamente, mientras que las pérdidas fiscales de América Latina y África equivalen al 20,4% y 52,5% de los presupuestos de la salud pública".

La responsabilidad de los países ricos

Al evaluar qué países son los más responsables de los abusos fiscales mundiales, el informe de Tax Justice muestra que los mayores facilitadores son los países ricos, "y no los países que aparecen en la lista negra de paraísos fiscales de la UE ni las pequeñas islas de palmeras del imaginario popular".

Así, los países de más ingresos "son responsables del 98% de las pérdidas fiscales, más de 351.500 millones de euros en impuestos perdidos cada año, mientras que los países de ingresos más bajos son responsables del 2%, lo que les cuesta a los países unos 7.000 millones de euros en impuestos perdidos cada año".

Las cinco jurisdicciones más responsables de las pérdidas fiscales, según la investigación, son: el territorio británico de Caimán (responsable del 16,5% de las pérdidas fiscales globales, equivalente a más de 58.700 millones); el Reino Unido (10%; más de 35.800 millones); los Países Bajos (8,5% ; más de 30.200 millones); Luxemburgo (6,5%; más de 22.600 millones) y Estados Unidos (5,53%; más de 19.300 millones).

Los países miembros del G20, que se reunieron el pasado fin de semana en una cumbre son responsables, según el informe, "del 26,7% de las pérdidas fiscales mundiales", calcula Tax Justice, lo que les cuesta a los países más de 95.600 millones de euros en impuestos perdidos cada año. Los propios países del G20 también pierden más de 243.300 millones de euros cada año".

La red del Reino Unido

La jurisdicción que causa a los países la mayoría de las pérdidas fiscales globales es el territorio británico de ultramar de las Islas Caimán, que es responsable de que otros países pierdan más de 58.700 millones de euros en impuestos cada año.

Sin embargo, las Islas Caimán son solo una jurisdicción que pertenece a la red de territorios de ultramar y dependencias de la corona británica, donde el Reino Unido tiene plenos poderes para imponer o vetar la legislación y donde el poder de nombrar a funcionarios gubernamentales clave recae en Londres. "Conocida como la telaraña del Reino Unido", afirma Tax Justice, "la extensa investigación ha documentado las formas en que esta red de jurisdicciones opera como una red de paraísos fiscales que facilitan el abuso fiscal corporativo y privado, en cuyo centro se encuentra la City de Londres: la telaraña del Reino Unido es responsable del 37,4% de todas las pérdidas fiscales sufridas por países de todo el mundo, lo que cuesta a los países más de 134.200 millones de euros en impuestos perdidos cada año".

El "eje de la evasión fiscal", responsable del 50% de las pérdidas

El Corporate Tax Haven Index 2019 había calculado que el Reino Unido, junto con su red de territorios de ultramar, Luxemburgo, Suiza y los Países Bajos eras responsables de la mitad del riesgo mundial de abusos de impuestos corporativos, y acuñaba la etiqueta "eje de evasión fiscal".

Tax Justice relataba en abril de 2020 que el eje de la evasión fiscal le cuesta a la UE más de 22.650 millones en impuestos perdidos cada año únicamente de las corporaciones multinacionales estadounidenses que operan en la UE.

Y el informe de ahora confirma que el eje de la elusión fiscal es responsable de más del 47,6% de las pérdidas fiscales por los abusos del impuesto de sociedades. Y cuando se añaden las pérdidas fiscales por la evasión fiscal privada, "el eje de la evasión fiscal es responsable del 55% de todas las pérdidas fiscales sufridas, lo que cuesta al resto de países del planeta cerca de 199.000 millones de euros en impuestos perdidos cada año".

El análisis de las jurisdicciones en la lista negra de paraísos fiscales de la UE demostró que el grupo es responsable de solo el 1,72% de las pérdidas fiscales globales, lo que cuesta a los países más de 5.900 millones de euros en impuestos perdidos al año. En cambio, los Estados miembros de la UE son responsables del 36% de las pérdidas fiscales globales, lo que supone más de 129.200 millones de euros en impuestos perdidos cada año.

Tax Justice critica que "la lista negra de la UE ignore los principales paraísos fiscales mientras se centra en jurisdicciones que son secretas pero que juegan un papel insignificante en la economía global. Dos jurisdicciones incluidas en la lista negra de la UE, Palau y Trinidad y Tobago, aunque no cooperaron con las regulaciones fiscales internacionales, no crearon pérdidas fiscales observables para otros países".

Por otro lado, el territorio británico de las Islas Caimán, incluido brevemente en la lista negra entre febrero y octubre de 2020,, es responsable de la mayor parte de las pérdidas fiscales (16,5% de las pérdidas fiscales globales, lo que equivale a más de 58.720 millones de euros al año). Tax Justice sostiene que el hecho de que se considere que Caimán cumple con las normas fiscales internacionales a pesar de ser el mayor facilitador mundial del abuso fiscal global "es una prueba de que las normas fiscales internacionales actuales no son adecuadas para su propósito".

Fuente: El Diario.es

ESPAÑA, LA EUTANASIA, Y LAS 6 VECES QUE PP VOTÓ CONTRA EL PROGRESO SOCIAL

 Eutanasia, aborto, divorcio, matrimonio entre personas del mismo sexo, igualdad, ley antitabaco y hasta el carnet de conducir por puntos.

Este jueves el Congreso de los Diputados aprobaba la Ley Orgánica para la regulación de la Eutanasia con los únicos votos en contra de los diputados de PP y Vox. De esta manera, la votación final salía adelante con 198 votos a favor, 138 en contra y dos abstenciones. Una iniciativa que enseguida daba la vuelta al mundo. No en vano España se convertía en el sexto país del mundo que ampara la muerte digna, tras Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo, Colombia y Canadá.

Una histórica votación que salía adelante pese al Partido Popular. Nuevamente los populares volvían a dar la espalda al progreso y se quedaban solos junto a la extrema derecha en el ‘no’. De hecho, los azules se han posicionado hasta en seis ocasiones en contra del progreso. Seis veces que sin embargo, España ha seguido avanzando.

En este sentido, en 2010 el Gobierno, entonces presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, logró sacar adelante la Ley 2/2010 de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo con 184 votos a favor, 158 en contra y una abstención. Una votación en la que el PP se en bloque votó en contra.

Asimismo, los populares tampoco votaron en 2007 a favor de la Ley de Igualdad. Sin embargo, en esta ocasión, el PP no votó en contra, sino que optó por la abstención, siendo el único grupo que no apoyó la iniciativa. Una norma que contemplaba, entre otras cosas,  permiso exclusivo de paternidad de 15 días, además de establecer la paridad en las listas electorales.

Un año antes, el PP votó en contra de la ley antitabaco que prohibía fumar en lugares de trabajo o en centros culturales. Una norma que en 2010 se extendió, prohibiendo fumar en cualquier tipo de uso colectivo.

Sin embargo, si hay una ley que explica a la perfección la histórica negativa del PP al progreso es la del matrimonio entre personas del mismo sexo. Un proyecto de ley que fue aprobado por el Consejo de Ministros el 1 de octubre –entonces gobernaba Zapatero-. El Congreso validó el texto el 21 de abril de 2005. Sin embargo, el Senado (donde los populares tenían mayoría absoluta) rechazó la ley, volviendo a mandarla a la Cámara Baja. Finalmente, el 30 de junio de 2005 se aprobó definitivamente, con 187 votos a favor, 147 en contra (PP y Unió Democràtica de Catalunya) y cuatro abstenciones.

No obstante, el PP siguió en su cruzada contra la norma, y después de su aprobación en el Congreso, los populares presentaron un recurso contra la ley ante el Tribunal Constitucional. Un recurso que se resolvería años más tarde, en concreto el 6 de noviembre de 2012, cuando ocho magistrados votaron a favor de la constitucionalidad del matrimonio homosexual, y tres se posicionaran en contra.

Por último, el 22 de junio de 1981 Alianza Popular, que en 1989 se refundaría como Partido Popular, votó en contra de la ley de divorcio. Cabe destacar que entonces el voto era secreto, pero los resultados de la misma prueban que los diputados de AP y algunos de UCD votaron en contra de la norma, mientras que la otra mitad de UCD unía sus votos junto a PSOE y PCE para sacar adelante la iniciativa.

EDITORIAL

Las derechas españolas, como siempre, al lado de Iglesia y poderosos, contra las políticas sociales, cambio climático, utilización de energías renovables, vacunación obligatoria, y cualquier otra cosa que decida el Gobierno del Estado. Eso sí, los domingos toca manifestación, la de hoy es para que el dinero de los impuestos de todos, se utilice para pagar los colegios privados, de los hijos de los blancos ricos.

Vaya oposición que tenemos en España, lo bueno es que así nunca volverán a gobernar el país,  lo malo, pues que tenemos que aguantar los  continuos exabruptos, que intentan ser intimidatorios,  llegados por tierra, mar y aire, de los muy demócratas y doctos señores de las derechas, curtidos en mil batallas en el arte del negacionismo absoluto de la escuela orwelliana.

Fuente: El Plural.com

REINO UNIDO. Detecta nueva cepa del SARS-COV-2 de contagio acelerado.

 Confinamiento total en Londres y el sureste del país. Así lo ha anunciado el primer ministro británico, Boris Johnson, este sábado tras rebasarse el total de dos millones de contagios y detectar una nueva cepa de contagio acelerado.

"No podemos seguir con las Navidades tal y como lo teníamos planeado", ha declarado en rueda de prensa, donde ha anunciado estas medidas "con mucha tristeza".

Londres y el sureste del país entran así en el llamado "nivel 4", que cierra efectivamente las zonas afectadas, obliga a los residentes a quedarse en sus domicilios salvo limitadas excepciones, cierra las instalaciones de ocio y servicios no esenciales e impone el trabajo desde casa salvo circunstancia inapelable, ha explicado el primer ministro.

Estas restricciones se revisarán el próximo 30 de diciembre, día en que el Gobierno se pronunciará sobre una posible extensión para salvar, en la medida de lo posible, la última semana navideña.

Más de medio millar de fallecidos en un día

En las últimas 24 horas Reino Unido ha registrado 27.052 nuevos contagios y otros 534 fallecimientos, lo que eleva el total de afectados a más de dos millones(2.004.219) y el de muertes a 67.065.

Fuente: El Plural.com

COVID PERSISTENTE. Hallan restos del virus en el tracto digestivo tres meses después de la infección

 Un estudio llevado a cabo en Nueva York (EE.UU) en pacientes que han padecido Covid-19 ha revelado que persisten restos del virus SARS-CoV-2 en diferentes puntos del intestino delgado tres meses después de que se detectara la infección, cuando los pacientes están asintomáticos y dan negativo en pruebas PCR. 

Los resultados del estudio, disponible como preprint, puede ser un primer paso para hallar respuestas a lo que se ha denominado como Covid persistente, pacientes que hasta seis meses después de padecer la enfermedad siguen teniendo numerosos síntomas.

Un estudio en Nueva York revela que persisten restos del virus SARS-CoV-2 en el intestino delgado en pacientes con PCR negativa de Covid-19

“Es un punto de partida muy interesante”, señala a iSanidad la Dra. Pilar Rodríguez Ledo, vicepresidenta de SEMG y responsable de una investigación en España sobre los pacientes con Covid persistente, un problema que afecta mayoritariamente a mujeres jóvenes. La capacidad del virus de quedar escondido en otros tejidos “es algo que todos sospechamos, aunque quizá la primera prueba contundente que aparece es este estudio”. En este sentido, el Dr. Luis Enjuanes, codirector de una de las vacunas en las que trabaja el CSIC, ya señaló que los restos del virus acantonados pueden ser la razón de algunos de los casos que se han catalogado como reinfecciones.

La investigación de Nueva York estudió la evolución de la inmunidad de los anticuerpos específicos del SARS-CoV-2 en 87 pacientes evaluados en diferentes momentos, el último, seis meses después de la infección. Los investigadores comprobaron cómo evolucionaban, de manera particular, las células B a lo largo de los meses. Y vieron en los análisis cómo se mantenían en el tiempo los anticuerpos IgA frente a la espícula del virus (los RBD). De los 87 pacientes, 38 señalaron que seguían padeciendo síntomas atribuibles al Covid-19. Todos dieron negativo al virus en pruebas PCR basadas en saliva, ya que este método está aprobado en Estados Unidos.

Los investigadores hallaron restos del virus en la mitad de los pacientes que se sometieron a biopsias del tracto digestivo

Entre tres y cuatro meses después del inicio de la infección, catorce voluntarios se sometieron a biopsias del tracto gastrointestinal superior e inferior para su análisis. Los resultados de estas muestras revelaron restos del virus en siete de los voluntarios, pese a que sus PCR con muestras nasofaríngeas, realizadas a la vez que las biopsias, daban negativo. Se hallaron viriones del SARS-CoV-2 y proteína ACE2 y N del virus en el íleon, el duodeno y en enterocitos intestinales. Los investigadores concluyen que la evolución que detectan en las células B después de la infección es la respuesta a la persistencia del antígeno.

¿Qué supone este estudio? En primer lugar que el virus “puede permanecer acantonado en el tubo digestivo y puede estar presente en algún otro tejido”, pero “deja de ser detectado con las pruebas habituales como la PCR con muestra orofaríngea”, explica la Dra. Rodríguez Ledo. Esta es la primera hipótesis con la que trabajaba desde hace un tiempo la investigadora. Destaca que el SARS-CoV-2 es un virus “con un tropismo muy importante, sobre mucosas, tanto oral como del resto digestivo, y también sabemos que tiene una afinidad especial por el sistema neurológico”, afirma.

Dra. Rodríguez Ledo: “restos del virus puede permanecer acantonado en el tubo digestivo y en algún otro tejido”

“Esto no quiere decir que el virus persista de forma infectante, como cuando estaba en la mucosa orofaríngea y causaba el cuadro agudo. Pueden persistir fragmentos del virus que sean suficientes para desencadenar una cascada inflamatoria crónica de alteraciones inmunológicas que tome por sí misma suficiente entidad como para seguir produciendo los síntomas de una forma multiorgánica”, explica la doctora, como segunda hipótesis de trabajo.

En su opinión, la evolución de las células B memoria que detectan los investigadores en el artículo, así como la persistencia de los anticuerpos IgA frente al SARS-CoV-2, puede ser causada por esos fragmentos del virus acantonado en tejidos. No son capaces de ser infectivos, pero sí suficientes como para que la inmunidad celular y humoral “produzca una serie de marcadores de inflamación crónica; alteraciones inmunológicas responsables de esa diversidad de síntomas”.

“Restos del virus pueden ser suficientes para desencadenar alteraciones inmunológicas que sigan produciendo síntomas de Covid-19 una forma multiorgánica”

La investigación de la Dra. Rodríguez Ledo mostró en una encuesta a 2.120 pacientes que tuvieron Covid-19 en la primera ola que el 85% de ellos presentaban una gran variedad de síntomas (hasta 200, se recogieron en la encuesta) hasta seis meses después de la infección. De ellos, el 79% son mujeres con una edad media de 43 años. Las consecuencias de esta sintomatología resultaba en muchos casos incapacitante para las tareas del día a día. Por eso, estas pacientes reclamaban más investigación, para hallar respuestas y tratamientos.

“De un modo otro tiene que haber explicación para que, básicamente, mujeres sanas tengan una persistencia de síntomas que no tienen otro tipo de pacientes. Esa explicación puede ser por alteraciones inmunológicas más propias de las mujeres como por alteraciones hormonales. Todavía hay muchas personas que piensan que los síntomas que tienen se explican única y exclusivamente por el estado de ansiedad. No se trata de eso. Tenemos que ser sinceros y honestos con la ciencia y con nosotros mismos y reconocer que no sabemos de esta enfermedad”, afirma la vicepresidenta de SEMG.

Fuente:isanidad.com

CORONAVIRUS. El virus SARS-COV-2 de la Covid19 infecta el cerebro a través de la nariz

 Los resultados aclaran el origen de los síntomas neurológicos que afectan a más de un tercio de los pacientes

El virus SARS-CoV-2 puede acceder al cerebro a través de la mucosa olfativa y una vez allí infecta distintas regiones del sistema nervioso, según una investigación del hospital universitario Charité de Berlín presentada ayer en la revista Nature Neuroscience .

Los resultados aclaran el origen de los síntomas neurológicos que afectan a más de un tercio de los pacientes con Covid y que incluyen alteraciones del olfato y del gusto, mareos y cefaleas. Pueden explicar también los ictus que se dan en algunos casos graves, ya que los investigadores han identificado restos del virus en vasos sanguíneos del cerebro.

Los investigadores no descartan que el virus también pueda llegar al cerebro a través de la sangre

La infección del sistema nervioso podría agravar los daños cardiorrespiratorios de la enfermedad, añaden los autores del trabajo, que han encontrado material vírico en el centro neurológico que controla la respiración y la actividad cardíaca, situado en el bulbo raquídeo.

La investigación se ha basado en las autopsias de 33 pacientes fallecidos en los hospitales universitarios de Gotinga y de Berlín. Las imágenes de microscopía electrónica revelan por primera vez partículas víricas íntegras en la mucosa olfativa, situada en la parte superior de las fosas nasales, que contiene células nerviosas y que conecta la nariz al cerebro.

“Una vez dentro de la mucosa olfativa, el virus parece utilizar conexiones neuroanatómicas, como el nervio olfatorio, para llegar al cerebro”, declara Frank Heppner, codirector de la investigación, en un comunicado del hospital Charité.

Los investigadores no descartan que el virus también pueda llegar al cerebro a través de la sangre. Sin embargo, en trece pacientes han buscado restos del virus en las arterias carótidas -que son las arterias principales que irrigan el cerebro- y solo los han encontrado en uno de ellos.

Fuente: La Vanguardia.com

CORONAVIRUS. "No puedo leer libros y olvido palabras": la 'niebla mental' que afecta a enfermos de COVID persistente

 Hay personas que sufren pérdidas de memoria, confusión o dificultad para concentrarse meses después de haber pasado la infección. Aún se desconoce el origen exacto de estas afecciones, por lo que pacientes y científicos ponen el foco en la necesidad de seguir investigando

— Cansancio, malestar o dolores de cabeza: una media de 36 síntomas fluctuantes atenazan durante más de seis meses a estos pacientes

Uge Díez se contagió en marzo de coronavirus y todavía hoy tiene síntomas, entre ellos, pérdidas de memoria y confusión.

"No recuerdo conversaciones con gente que acabo de tener o confundo letras al escribir". Uge Díez Moreno se contagió de coronavirus al comienzo de la primera ola. Probablemente en el hospital en el que trabaja de enfermera, el 12 de Octubre de Madrid, que a mediados de marzo aplicaba lo más parecido a una 'medicina de catástrofe'. Nueve meses después, su vida es otra. A pesar de que su PCR diera negativo en abril, sigue teniendo síntomas, algunos de los cuales afectan a su capacidad de recordar o concentrarse. "Se me olvidan palabras comunes como gafas, llaves, televisión... Es como que no las encuentro en mi cerebro", explica.

Uge forma parte del pequeño porcentaje de personas que sufre la llamada 'COVID persistente'. Sus pruebas no detectan la infección activa, pero su cuerpo responde como si siguiera ahí. El paciente tipo es una mujer de 43 años, exactamente la edad que tiene ella, y algunos refieren alteraciones cognitivas como las que relata Uge: pérdidas de memoria, confusión, dificultad para concentrarse, para evocar palabras o para prestar atención...Es lo que se conoce como "niebla mental", y así la llaman las investigaciones internacionales que están empezando a estudiarlo. Aún no hay certezas sobre qué lo provoca exactamente, pero a quien lo sufre le altera profundamente su vida diaria.

"Conocemos esta enfermedad desde hace poco más de ocho meses, por lo que nos queda mucho por saber, especialmente del pronóstico a largo plazo. En relación con síntomas de COVID persistente, algunos pueden estar relacionados con secuelas producidas por la neumonía inicial, pero la mayoría tienen una causa que hoy en día es desconocida", explica David Pérez Martínez, Jefe de Servicio de Neurología del 12 de Octubre. Posiblemente, apunta, se trate de un "síndrome complejo" que al carecer de información suficiente "sobre la fisiopatología del virus" es imposible "definir claramente".

Silvia Soler, de 55 años, descuelga el teléfono desde su casa de Casteldefels (Barcelona) y su voz suena afónica. Aún no se ha recuperado de esta secuela que le dejó el coronavirus en marzo y que pasó con "fatiga, dolor de cabeza, febrícula, faringitis, dolores musculares, aftas en la boca, pérdida del gusto y el olfato...Menos tos, tuve de todo", señala. En varias ocasiones acudió al hospital, pero en plena pandemia y con los servicios sanitarios saturados, los médicos decidieron no ingresarla. A los 89 días le hicieron una PCR que resultó negativa, y tampoco la prueba de serología detectó anticuerpos. Ella, como Uge, es una de las integrantes de la plataforma LongCovidACTS, en la que se ha organizado los pacientes de 'COVID persistente' de todos los puntos de España.

En la vida de esta barcelonesa hay días mejores y peores, pero cuando se despierta "con esa sensación de niebla mental" le cuesta mucho esfuerzo levantarse y planificar el día. En su caso, los síntomas neurológicos tardaron en manifestarse, y no aparecieron hasta junio. Si no se anota en un papel lo que tiene que hacer, se olvida: "Me he dejado cosas cociéndose en la cocina que se han quemado o guardado cosas en sitios que no encuentro. Soy filóloga y me cuesta horrores escribir un texto y buscar en el cajón de las palabras por así decirlo", describe. Cuando está cansada, los síntomas empeoran. "Antes caminaba, hacía deporte, esquí, tenía vida social...Ahora hago algo de ejercicio porque tengo que hacerlo".

"Como si me hablara en otro idioma"

"Siempre digo que es como si te apagaran y te encendieran el cerebro. No pasa constantemente, pero es como un interruptor que cuando se enciende deriva en todo esto... Llevo ocho años con el mismo coche y a veces me olvido de a qué botón tengo que darle para ver la gasolina que queda. No puedo leerme un libro. A veces me pasa que es como si me estuvieran hablando en otro idioma y me cuesta pensar o relacionar cosas. Todo va asociado como a una especie de mareo, no de equilibrio, sino como una nebulosa...", intenta definir Uge, que tiene también otros síntomas como visión borrosa, acidez o cefaleas. La diarrea, por ejemplo, no ha permanecido. "Se alternan, es como una montaña rusa. Me levanto todos los días diciendo: 'bueno, ¿hoy qué toca?' Desgraciadamente me he casi acostumbrado".

Los estudios sobre la "niebla mental", que afecta a personas que estuvieron gravemente enfermas e ingresadas y a otras que pasaron el coronavirus de forma más leve, no han hecho más que empezar. Pero los científicos barajan algunas hipótesis: "Pueden ser debido a distintas causas, por eso es fundamental seguir investigando. Sabemos que el virus produce fenómenos vasculares y puede que esto acabe provocando pequeñas lesiones cerebrales que dan lugar a estos síntomas. Otra opción es que se produzcan por el propio dolor de cabeza crónico", explica Jesús Porta, vicepresidente de la Sociedad Española de Neurología. También existe la posibilidad de que el virus afecte directamente al cerebro, que "viaje por los nervios y alcance el sistema nervioso central", ilustra el neurólogo, pero "es algo absolutamente excepcional".

Beatriz Fernández se reincorporó a su empleo en una multinacional el pasado mes de agosto. Llevaba sin trabajar desde marzo, cuando se contagió de coronavirus. Aunque hoy en día sigue teniendo síntomas como dolores musculares, pinchazos por el cuerpo o alteraciones gástricas, la "niebla mental" se disipó hace un tiempo. "Al mes y pico de estar en activo comencé a poder funcionar normalmente, no sé si por la actividad del cerebro o por qué...", dice. Sin embargo, venía de una época "en la que tienes la sensación de que la mitad de tu cerebro está apagado. En mi trabajo estoy acostumbrada a llevar veinte temas a la vez, pero llegó un punto que tenía que apuntar todo y estaba muy lenta". Durante este tiempo, cuenta, intentó leerse un libro –Permafrost, de Eva Baltasar–, pero no fue capaz. "Leía una página y tenía que volver hacia atrás". Un día llegó a meter el mando de la televisión en la nevera "y buscarlo durante horas". Es lo que llaman en el colectivo, con un toque de humor, "covidadas".

Fuente: El Diario.es

ESPAÑA. Mapa del coronavirus: 48.926 muertos y más de 1,7 millones de contagiados

 El nuevo coronavirus SARS-CoV-2, que provoca la enfermedad conocida como COVID-19, deja ya 1.797.236 casos en España y 48.926 muertos, según el último balance del Ministerio de Sanidad y tras un reajuste en los datos por parte de la institución. 

Son 11.815 casos y 149 fallecidos notificados en las últimas 24 horas. Por tercer día consecutivo la incidencia supera la barrera de los 200 diagnosticados por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días hasta situarse en 214,12.

La cifra de recuperados hasta el 18 de mayo es de 150.376 personas, pero el número de casos activos no puede facilitarse, dado que el organismo aún no ha actualizado esta información. Además, los informes diarios ofrecen el número de decesos en los últimos siete días (789).

Sanidad reportó un cambio metodológico el 4 de noviembre, como ya hizo en mayo, dejando fuera a 2.000 fallecidos, y reajustando de nuevo un mes después. A partir de ese momento, se incluyen contagios, hospitalizaciones, ingresos y decesos con pruebas diagnósticas positivas de infección activa (PDIA) que, según en el momento de la pandemia, respondieran a la definición de caso. El organismo, además, ha dejado de aportar datos a partir "de información notificada de forma agregada, menos precisa, con riesgo de duplicados y falta de variables de interés".

Cuatro niveles de alerta

El Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha un sistema de indicadores que establece cuatro niveles de alerta a partir de una serie de indicadores clave, entre los que se incluyen la incidencia acumulada de casos a siete y 14 días, la positividad de las pruebas diagnósticas y la ocupación hospitalaria en planta y UCI. A partir de estas variables, se define si una comunidad autónoma se encuentra en una situación de riesgo extremo, alto, medio o bajo, o bien si se encuentra bajo condiciones de la llamada "nueva normalidad".

Fuente: rtve.es



28 de noviembre de 2020

CORONAVIRUS. España registra mayores focos de contagio en residencias de ancianos

España ha alcanzado 1.628.208 casos y 44.668 muertos con coronavirus desde que empezó la pandemia, tras sumar 10.853 nuevos casos y 294 muertos en el último día, la cifra de fallecidos más baja desde el pasado 19 de noviembre. La incidencia se sitúa en 244 casos por cada 100.000 habitantes en los últimos 14 días. En todo el mundo son más de 61,1 millones de casos y más de 1,4 millones de muertos.

Las residencias de ancianos son el ámbito con mayor número de fallecidos y de contagios. En la última semana se han detectado 94 nuevos brotes en estos centros que han generado 2.013 casos, una media de 21,4 casos por cada brote, lo que las convierte en el entorno más infeccioso, más que los hospitales.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha anunciado los 15 grupos de población que recibirán las dosis de las vacunas contra la COVID-19 de manera progresiva y por orden de prioridad.

Además, el rey Felipe VI ha dado negativo en la prueba PCR que se le ha practicado este viernes para detectar si tenía la COVID-19, aunque permanecerá en cuarentena preventiva de diez días que inició el pasado lunes, han informado fuentes de la Casa Real.

La otra ola del coronavirus. Crecen los pacientes con daños neurológicos

Mujer de 43 años, que lleva más de 185 días con síntomas persistentes de COVID-19 tras haber sido contagiada de la enfermedad en la primera ola de la pandemia. Es el perfil más frecuente de los enfermos de COVID Persistente, según la Encuesta lanzada por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y los colectivos de afectados LONG COVID ACTS entre el 13 de julio y el 14 de octubre de este año.

En la encuesta se han registrado hasta un total de 200 síntomas persistentes que fluctúan en el tiempo, con una media de 36 síntomas por persona. Los síntomas más frecuentes, según el porcentaje de cada síntoma en relación al total de respuestas (1.834), son cansancio/astenia (95,91%); malestar general (95,47%); dolores de cabeza (86,53%); bajo estado de ánimo (86,21%); dolores musculares o mialgias (82,77%); falta de aire o disnea (79,28%); dolores articulares (79,06%); falta de concentración/déficit atención (78,24%); dolor de espalda (77,70%); presión en el pecho (76,83%); ansiedad (75,46%); febrícula (75%); tos (73,2%); fallos de memoria (72,63%); dolor en el cuello/en las cervicales (71,32%); diarrea (70,83%); dolor torácico (70,12%); palpitaciones (69,85%); mareos (69,36%); y hormigueos en las extremidades o parestesias (67,28%).

Como puede observarse, muchos de esos síntomas tienen que ver con aspectos neurológicos. Pacientes incapaces de concentrarse, desorientados, con lagunas de memoria u otro tipo de problemas que se recogen en torno al término 'niebla mental' y que trae de cabeza a los expertos porque en ocasiones se manifiestan con posterioridad y son persistentes. 

HOSPITALES RESPIRAN ALIVIADOS TRAS CAÍDA DE CONTAGIOS

“En los hospitales empezamos a ver el efecto de la caída de la incidencia”. Germán Peces Barba, vicepresidente de la Sociedad Española de Neumología Separ y médico de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid cuenta aliviado que, en estos momentos, la ocupación de camas por enfermos con covid en su centro es “un tercio de la que había en septiembre”. Es el efecto de la reducción de los casos de covid en la población que comenzó el 9 de noviembre, después de que se decretara un estado de alarma el 25 de octubre y las comunidades implantaran cada una un abanico de medidas para frenar una incidencia que llegó ese día a 529,43 casos por 100.000 habitantes en 14 días (este viernes estaba en 307,3).

EL virus recula en España. Los decesos bajan de 300 al día por vez primera en una semana

A las camas hospitalarias y de UCI la mejoría ha llegado más tarde, después de una especie de estabilización de dos semanas. Del 2 al 19 de noviembre la ocupación por covid estuvo por encima del 15%, con un pico del 17,28% el 9 de noviembre. Este viernes estaba en el 11,95%. No había estado por debajo del 12% desde el 22 de septiembre. Entre el pasado viernes 20 y este viernes 27, todas las comunidades, Ceuta y Melilla han reducido significativamente este indicador. Solo se ha quedado estable en Canarias, en el 4,08%, el mejor dato de España.

En intensivos también hay una mejoría, pero menor. “Las UCI están muy llenas, aunque no saturadas”, afirma de su hospital Peces Barba. “Sí que se nota el descenso”, dice Pedro Rascado, intensivista del Hospital Clínico de Santiago y miembro de la sociedad científica Semicyuc. “Y eso que aquí, en Galicia, el pico de la segunda ola ha sido menor”, añade. Este viernes, la proporción de camas de hospital ocupadas por pacientes covid en su comunidad era del 5,58% y el de las UCI era el 12,43%.

En el total del país, la ocupación de las UCI ha pasado en siete días del 31,02% al 28,64%. El impacto de la caída de los casos es menor, y todavía en Baleares, Extremadura y el País Vasco este parámetro no ha empezado a bajar.



















































































Fuente: rtve.es; el país.com; ministerio de sanidad; semg.es