18 de febrero de 2022

NSA. Otro día en la oficina, con muchos matemáticos y datos recolectados al descuido

Primera entrevista desde que está al frente de la Dirección de Investigación de la NSA, Gil Herrera destaca los desafíos de la computación cuántica, de la ciberseguridad y de la tecnología, que la inteligencia estadounidense debería dominar para proteger el futuro y seguir espiando

Aunque su trabajo es muy científico, Gil Herrera tiene una misión casi mística: mirar hacia el futuro y luego darle forma, al nivel de una extraña física cuántica e inextricables teoremas matemáticos, en beneficio de Estados Unidos.

Herrera es el nuevo jefe de la Dirección de Investigación de la Agencia de Seguridad Nacional de EE. UU. (NSA, por sus siglas en inglés). La dirección, como el resto de la NSA, tiene una doble misión: proteger los sistemas estadounidenses y espiar al resto del mundo. Su presupuesto es confidencial, otro secreto entre tantos, pero la NSA es una de las agencias de espionaje más grandes del mundo, y la dirección de Herrera es el mayor departamento interno de investigación y desarrollo de la comunidad de inteligencia de EE. UU. Esta dirección debe encontrar soluciones a problemas que aún no son reales, en un mundo que todavía no existe.

En su primera entrevista desde su nombramiento, Herrera destaca la tecnología y las amenazas en las que se centrará su grupo. Sus prioridades muestran cuánto están cambiando los objetivos de la NSA, equilibrando su trabajo de vigilancia de los grupos terroristas con una valoración de lo rápido que ha cambiado el panorama geopolítico en los últimos años. Herrera explica por qué el auge de las nuevas tecnologías, tanto en forma de amenaza como de oportunidad, es el tema central que debe afrontar su grupo.

Toma el timón en un momento en el que la agencia se enfrenta a nuevos retos. El mundo bipolar de la Guerra Fría pertenece a los libros de Historia. El rápido giro de Estados Unidos como superpotencia solitaria ha terminado. El nuevo mundo es más desordenado, definido por una era emergente de competición por el poder entre naciones como Estados Unidos, China y Rusia. Mientras tanto, la NSA todavía se está recuperando de una serie de filtraciones publicadas hace nueve años sobre los programas de vigilancia a nivel global y nacional que desencadenaron una tormenta de críticas y llamamientos a la reforma y cambiaron la percepción del estadounidense medio sobre la NSA. Las empresas que habían colaborado con la NSA se retiraron avergonzadas y furiosas. También cambió la forma en la que opera.

Herrera afirma: "Estamos en el punto en el que debemos comenzar a centrarnos más en los adversarios más grandes, más sofisticados, que no necesariamente utilizan servicios comerciales. Estos adversarios tienen sus propios servicios y crean su propia tecnología. Así que, como Dirección de Investigación, debemos responder. Tenemos que proporcionar las tecnologías que nos permitan analizar las enormes cantidades de información que recibimos y ayudar a monitorear los tipos de sistemas que están surgiendo como resultado de la gran competición por el poder".

El ritmo del cambio tecnológico se está acelerando y se está volviendo menos predecible.

"Cada vez que hay ese tipo de cambio, se vuelve complejo", admite Herrera. "Cada generación de tecnología presenta sus nuevos desafíos".

Por ejemplo, la dirección de Herrera ha dedicado importantes recursos para dominar la computación cuántica, la tecnología que tiene el potencial de descifrar el cifrado utilizado para proteger los datos confidenciales en el mundo digital de hoy y de mañana. Varios países poderosos, empresas y universidades están invirtiendo en la tarea de construir un ordenador cuántico suficientemente potente para funcionar exponencialmente más rápido que los ordenadores actuales.

"La gran competición por el poder impulsa la agenda", resalta Herrera. "Cambia el tipo de tecnología y el acceso que necesitamos. La tecnología cuántica y 5G son parte de eso".

La dirección ha estado a la vanguardia de la investigación en la computación cuántica desde 1995, inmediatamente después del descubrimiento del algoritmo de Shor, que mostró cómo los ordenadores cuánticos pueden factorizar números exponencialmente más rápido que los ordenadores convencionales, que es exactamente el tipo de trabajo necesario para descifrar el cifrado.

Las huellas de la dirección aparecen ahora en forma de una investigación fundamental que avanza en el campo e incluso dentro de los ordenadores más avanzados construidos en las gigantescas empresas tecnológicas. La carrera muy publicitada por construir el mejor ordenador cuántico del mundo es una prueba de esto: tanto Google como IBM usan el mismo componente básico en sus máquinas para crear un comportamiento cuántico, conocido como transmon qubits, que fue inventado bajo el patrocinio de esta dirección de la NSA. Históricamente, la NSA ha sido el mayor inversor individual de la investigación académica en la computación cuántica, asegura Herrera.

Herrera no quiere hablar de los detalles sobre los que se centra su dirección, pero, cuando se le pregunta sobre los desafíos de espiar en un mundo de rápido avance técnico, señala el surgimiento de 5G en todo el mundo; esta tecnología trae sus propios nuevos retos para recopilar la inteligencia, según explica. Monitorear 5G con éxito requiere una comprensión profunda de lo que lo hace fundamentalmente diferente de sus predecesores: mayor velocidad, menor variedad, más nodos de distribución, diferentes protocolos de datos.

Comprender lo que sucederá en el mundo de mañana requiere un dominio de los elementos que lo definirán.

La futura historia

La Dirección de Investigación de la NSA proviene de la Cámara Negra, el primer grupo de descifradores de código en Estados Unidos, que tenían la tarea de espiar las últimas tecnologías, como el telégrafo. El grupo existió desde 1919 hasta 1929 y decodificó más de 10.000 mensajes de una docena de países, según el libro de James Bamford publicado en 2001 Body of Secrets: Anatomy of the Ultra-Secret National Security Agency. Además del innovador trabajo criptoanalítico, el grupo tuvo éxito con la ayuda de vigilancia de empresas estadounidenses como Western Union, que podían proporcionar a los nuevos espías estadounidenses comunicaciones confidenciales para que las examinaran.

La Cámara Negra se cerró en medio de un escándalo cuando el secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Stimson, descubrió que el grupo espiaba tanto a los aliados estadounidenses como a los enemigos. El incidente presagió el Comité Church de 1975, que investigó los abusos de vigilancia por parte de las agencias de inteligencia estadounidenses, y las filtraciones de Snowden de 2013, que expusieron las enormes capacidades de vigilancia electrónica que desencadenaron una reacción global.

Apenas ocho meses después del cierre de la Cámara Negra, ante la perspectiva de una capacidad de espionaje paralizada en el cada vez más inestable mundo de la década de 1930, EE. UU. reformó ese esfuerzo con el Servicio de Inteligencia de Señales del Ejército. Una de las tres personas que trabajaban con los registros antiguos de la Cámara Negra, uno de los fundadores del SIS, que según Bamford se mantuvo en secreto para el Departamento de Estado de EE. UU., fue el matemático Solomon Kullback.

Kullback tuvo un papel decisivo en descifrar los códigos japoneses y alemanes antes y durante la Segunda Guerra Mundial, y luego dirigió el departamento de investigación y desarrollo de la recién formada Agencia de Seguridad Nacional. En un año, ese departamento se convirtió en la dirección como la conocemos hoy en día: un espacio distinto para la investigación que no se ve interrumpido por el trabajo diario de la agencia.

"Es importante tener una organización de investigación, aunque fuera impulsada por una misión, para pensar más allá de una crisis", considera Herrera, aunque añade que la dirección dedica una parte de su trabajo a la "crisis del día". Cuenta con un programa denominado 'científicos de guardia', que permite a los analistas de misiones de la NSA (que se enfrentan a desafíos técnicos mientras analizan la información) pedir ayuda por correo electrónico para acceder a cientos de científicos.

Mirando hacia adelante

Pero la mayor parte del trabajo de la dirección es imaginar las tecnologías que están varias generaciones por delante de lo que tenemos actualmente. Funciona casi como una pequeña universidad técnica de élite, organizada en torno a cinco departamentos académicos (Matemáticas, Física, Ciberseguridad, Informática e Ingeniería Eléctrica), cada uno con entre 100 y 200 personas.

El departamento de Ciberseguridad defiende la seguridad nacional del Gobierno federal y la base militar-industrial del país. Es el departamento de más alto nivel, y deliberadamente. En los últimos cinco años, la NSA, que antes se mantenía en la sombra, se ha vuelto más transparente y activa en la ciberseguridad. Ha lanzado avisos públicos y proyectos de investigación que antes habrían sido un anatema para una organización cuya existencia ni siquiera se reconoció hasta 20 años después de su fundación.

En la actualidad, los productos de investigación de la NSA, como Ghidra, la sofisticada y gratuita herramienta de ingeniería inversa que ayuda en la disección técnica de las herramientas de hackeo, así como otros softwares, son populares, fiables y se usan en todo el mundo. Sirven como poderosas herramientas de ciberseguridad, de reclutamiento y de relaciones públicas, todo en uno.

El departamento de Física, que había dirigido Herrera, gestiona docenas de laboratorios que realizan la mayor parte del trabajo en ciencias de la información cuántica, pero tiene un cometido mucho más amplio que eso. A medida que los avances en la potencia informática bruta amenazan con ralentizar y detener 60 años de crecimiento informático predeciblemente rápido, sus físicos están explorando nuevos materiales y arquitecturas informáticas novedosas para impulsar la próxima generación de informática hacia un futuro menos predecible, exactamente el tipo de tarea que la dirección tenía cuando se lanzó.

Mientras tanto, el departamento de Ingeniería Eléctrica ha estado analizando detalladamente la física y la ingeniería de las redes de telecomunicaciones desde que surgió internet. Además de los problemas relacionados con 5G, también aborda todas las facetas del mundo digital, desde los cables submarinos hasta las comunicaciones por satélite.

Algunas perspectivas en el horizonte no encajan muy bien en ningún departamento en particular. El trabajo en inteligencia artificial y aprendizaje automático del departamento de Ciencias de la Computación, por ejemplo, abarca las misiones de ciberseguridad y el trabajo de análisis de datos con los matemáticos.

Herrera plantea varias veces la posibilidad de que la dirección necesite desarrollar mayores capacidades y comprensión de campos que avanzan rápidamente, como la biología sintética. La NSA no es la única en este sentido: los líderes militares chinos se han referido a la biotecnología como una prioridad para la defensa nacional.

El responsable resalta: "Gran parte de la competición en el mundo ya no es militar. La rivalidad militar se acelera, pero también hay difusión de otras tecnologías, como las biologías sintéticas, que son francamente alarmantes. El papel de la investigación es ayudar a la NSA a comprender cuál será el impacto de esas tecnologías. No sé cuánto nos involucraremos realmente, pero estas son las áreas que tenemos que vigilar".

Finalmente, el departamento de Matemáticas, el más antiguo, es único. Herrera describe las matemáticas como el principal trabajo definitorio de la dirección. La NSA es el mayor empleador de matemáticos del país, y esta Dirección cuenta con algunos de los mejores. Prácticamente todos los demás departamentos sufren por tener que competir con las empresas de tecnología y los altos salarios disponibles en el sector privado. El departamento de matemáticas no tiene ese problema, según Herrera. Silicon Valley suele valorar más a los desarrolladores de software que a los matemáticos.

El departamento de Matemáticas, a menudo junto con el de informática, ayuda a abordar uno de los problemas más interesantes de la NSA: el de big data. A pesar de las críticas de la sociedad sobre la vigilancia masiva, la NSA se enfrenta al desafío de recopilar cantidades tan extremas de datos que, además de los problemas legales y éticos, puede ser casi imposible examinarlos todos para encontrar todo lo que sea valioso. La NSA considera ese "gran acceso y colección" del que habla internamente como un logro pero también con su propio conjunto de problemas. El campo de la ciencia de datos tiene como objetivo resolverlos.

"Todos piensan que sus datos son los más desordenados del mundo, y tal vez se deba a que se recogen de personas que no quieren que los tengamos, sinceramente", admitió la antecesora de Herrera en la NSA, la científica informática Deborah Frincke, durante una conferencia que tuvo lugar en 2017 en la Universidad de Stanford (EE. UU.). "El adversario no habla claramente en inglés con declaraciones agradables en un micrófono y, si no podemos entenderlo, envíenos una declaración más clara".

Una de las tareas eternas de la dirección sigue siendo dar sentido a las enormes cantidades de datos poco claros, a menudo robados, en cientos de idiomas e incluso en los formatos más técnicos.

En la era digital, uno de los principales objetivos del espionaje sería la capacidad de decodificar datos importantes que actualmente están protegidos por un fuerte cifrado. Es por eso por lo que los matemáticos e informáticos de la Dirección de Investigación diseñan y descifran los algoritmos criptográficos para algunos de los sistemas más sensibles del mundo.

La creación y el descifrado de códigos es la base del trabajo al que se dedica la dirección porque, cuando la NSA mira hacia el futuro, lo que ve es un mundo cada vez más digital lleno de datos. Su capacidad para protegerlo y también vigilarlo ayudará a definir la rivalidad entre las grandes potencias durante mucho tiempo.

"En el futuro, los superpoderes se crearán o se destruirán en función de la fuerza de sus programas criptoanalíticos", se explicó en un documento de 2007 de la NSA. "Es el precio de admisión para que EE. UU. mantenga el acceso y el uso sin restricciones del ciberespacio".

"La Dirección de Investigación existe para hacer posible esa misión", concluye Herrera. "Desde los átomos hasta los sistemas, investigamos con la misión en mente".

Fuente:  newtechnologyreview.es

13 de febrero de 2022

EUROPA. Batalla por la soberanía energética

 La crisis ucraniana ha dejado al descubierto el flanco más débil de la economía europea en el momento de la transición hacia un modelo descarbonizado, por la ausencia de una soberanía energética europea, lo cual implícitamente utiliza Moscú en sus exigencias sobre Ucrania.

El compromiso con la transición ecológica ha obligado a Europa a migrar hacia otras fuentes menos contaminantes que el carbón. Pero al no disponer todavía de infraestructura energética verde suficiente, los vientos de guerra en Ucrania han traído consigo escasez de gas, materia prima clave de su sistema energético, cuyo grifo se abre y cierra desde Rusia.

La región ha recortado en un 42,7% la producción de electricidad basada en hidrocarburos sólidos respecto a la media de las dos décadas anteriores; quedando a expensas de la generación renovable (dependiente del clima) y, en particular, de las “energías de transición” como el gas, un mercado dominado por jugadores oportunistas como Rusia, y donde aparecen duros competidores como China e India. ¿ Y será Europa capaz de alcanzar la soberanía energética?

Por su flexibilidad y menor nivel de emisiones, el gas es la fuente más accesible para economías altamente dependientes del carbón como Alemania. Hoy por hoy, este combustible genera alrededor del 20% de la producción eléctrica europea, según Eurostat. En España la producción a partir de gas representó alrededor del 27% del sistema eléctrico en 2021, y en enero se alcanzó el 33,5% del total, según datos de Red Eléctrica.

El problema es que Europa no tiene gas, y que el mercado mundial está sujeto a una elevada tensión. La reactivación económica en el último tramo de la pandemia puso de manifiesto este delicado equilibrio: las disrupciones del suministro de gas natural licuado (GNL) estadounidense a mediados de año se unieron a un aumento en la demanda generada por la descarbonización de gigantes como China o, en mucha menor medida, India, dando como resultado una fuerte subida de precios desde verano. La disminución del suministro ruso ligada a la crisis ucraniana ha terminado de cuadrar una tormenta perfecta, que ha disparado los precios del gas y el coste de la energía eléctrica.

El precio de los futuros del gas en el mercado neerlandés, referente europeo, refleja esta alocada carrera: de los 20 euros por megawatio en marzo pasó a 40 en agosto,  volvió a duplicarse en septiembre hasta los 80 y, tras moderarse en noviembre, llegó a un pico de 166 el 21 de diciembre, desde el que ha caído un 50%. Aun así está un 300% por encima de la media de 2020, y no se normalizará hasta 2024, de acuerdo con las cifras de los futuros a más largo plazo de Intercontinental Exchange.

Los socios europeos son conscientes de su situación, hasta el punto de que la agencia Eurostat dispone de un indicador específico para la "dependencia energética" de los 27. De media, el 57,5% de la energia que consume el bloque es de origen extracomunitario. Italia lidera la lista entre los países más grandes de la UE, con un 73,4%, seguida de España con un 67,9% y Alemania con un 63,6%. Francia es el único de los gigantes europeos que se encuentra por debajo de la media, con un 44,4%, en parte gracias a su abastecimiento nuclear.

Esta dependencia tiene importantes matices en función de la fiabilidad de la fuente de suministro y de la concentración de las importaciones. Exportadores como Argelia, Noruega o Rusia, que dominan el mercado europeo, tienen diferentes grados de influencia en cada país dependiendo del peso de sus envíos en cada respectivo mix energético. Así mismo, el nivel de interconexión con el sistema de gas europeo o el acceso al mercado del GNL, que proviene principalmente Estados Unidos y Oriente Medio, son factores que pueden mitigar o empeorar el impacto de los flujos del mercado.

Gas, el as en la manga de Rusia

En este contexto, la concentración de varias decenas de miles de soldados e ingentes cantidades de material miltar ruso en la frontera ucraniana solo ha aumentado la presión energética sobre Europa, que ahora se traslada al plano geopolítico. El Kremlin maneja alrededor del 40% del suministro de gas europeo a través de la empresa estatal Gazprom, y ha utilizado esta "arma del gas" para presionar al bloque y alejarlo de las ex repúblicas soviéticas, su histórica área de influencia.

Según la Agencia Internacional de Energía, Moscú ha reducido en un 25% interanual los envíos de gas a la región durante el último trimestre de 2021. Este movimiento solo se podría explicar por su agenda política, afirma la institución, ya que en el contexto de los precios altos del gas mantener el suministro habría generado una jugosa rentabilidad para las exportaciones rusas.

Los recortes rusos se han dado esencialmente en dos de las cuatro rutas empleadas: el gasoducto “Yamal-Europa”, que atraviesa Bielorrusia y Polonia para llegar a Alemania, y el corredor ucraniano, que conecta Rusia con los países al sur de Alemania. Específicamente, este corredor ha pasado de movilizar alrededor del 45% de los envíos rusos en 2019 a cerca del 20% en 2022, según los datos del Ministerio de Energía de Ucrania.

El Kremlin tiene más influencia sobre algunos países que sobre otros. En Alemania, la principal economía del bloque, las importaciones rusas suponen entre un 60% y un 65% del total del gas consumido, mientras que en Italia ronda el 40%. En países como Austria la dependencia es tal que el Gobierno incluso ha advertido sobre posibles apagones ante la caída en el suministro. España y Francia, no obstante, están en una situación diferente. Aunque siguen siendo vulnerables ante las subidas de precio del mercado, las importaciones africanas protegen a sus sistemas ante las turbulencias rusas. Tan solo un 10,5% del suministro de la península, cuyo principal proveedor es Argelia, proviene de Rusia. Para los franceses, esta cifra se mantiene cerca del 17%.

La disminución de los flujos también se da en el contexto de un nivel anormalmente bajo en las reservas de gas europeas, que a principios de febrero se encuentran a un 35% de su capacidad, en contraste con el 48% en estas fechas de 2021, según datos de la agencia Gas Infrastructure Europe. De acuerdo con Fatih Birol, jefe de la Agencia Internacional de Energía, este déficit está principalmente localizado en los depósitos alimentados por Gazprom, que ha elegido recortar sus envíos al mínimo estipulado en los contratos, incluso en un entorno de precios estratosféticos.

El Gobierno de Vladimir Putin ha promovido intensamente la aprobación del Nord Stream 2, la vía gemela del gasoducto báltico Nord Stream, que sin paradas intermedias permitirá duplicar las exportaciones directas a Alemania. El proyecto, que ha costado en torno a 9.500 millones de euros y fue financiado al 50% por empresas europeas como Shell, Engie, y las alemanas OMV y Uniper, permitirá redirigir los envíos rusos sin cruzar el territorio de las exrepúblicas soviéticas. Fuentes del Gobierno ucraniano han indicado a Cinco Días que su utilización podría representar un ahorro de alrededor de 1.500 millones de dólares anuales en derechos de tránsito que el gigante paga por el paso de sus exportaciones a través de Ucrania.

El futuro del gasoducto, sin embargo, permanece incierto precisamente a causa de la concentración de tropas rusas en la frontera ucrania. Si bien el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, aseguró el 31 de enero que la aprobación del ducto se encuentra suspendida por "ir en contra de la legislación europea", nada garantiza que en el mediano plazo no se pueda retomar. En este sentido, los ucranianos temen que su posible aprobación incline la balanza geopolítica a favor de Rusia: “Si se aprueba el Nord Stream 2 no solo perderíamos el dinero, sino que afectaría nuestra seguridad. El gas hace que la Unión Europea mantenga un ojo sobre Ucrania y si eso se pierde Rusia podría ganar terreno”, ha advertido a este diario Aliona Osmolovska, asesora del ministerio de energía de Ucrania.

El riesgo de suministro, en todo caso, ha sido mitigado por la llegada de metaneros cargados de gas natural licuado, atraídos por la alta rentabilidad del mercado europeo. Este reequilibrio ha calmado los nervios en el mercado, y los precios del gas en el mercado neerlandés han caído en un 55,2% desde el último pico el 21 de diciembre. El suministro de gas por barco implica la necesidad de enfriar en origen el gas natural para que pase al estado líquido, transportarlo en barcos especiales y convertirlo de nuevo en gas natural en destino. Alemania o Austria, que no cuentan con terminales de GNL, solo pueden acceder a estas importaciones por medio de la red europea de gasoductos. España, por el contrario, es uno de los países con más capacidad de regasificación.


El consumidor español contempla atónito cómo el cóctel económico y geopolítico ha elevado un 72% la factura regulada de la luz en 2021, según el INE, a pesar de la escasa dependencia de gas ruso. Es, precisamente, la subida del precio del gas en el mercado internacional lo que ha desatado la subida de la tarifa, y gracias también al particular mecanismo de fijación de precios en la electricidad.

Así, el precio del mercado mayorista (donde operan empresas generadoras, comercializadoras y grandes consumidores) depende de la tecnología más cara que se use para cubrir la demanda diaria: si la nuclear y las renovables pueden hacerlo, el precio será bajo porque sus costes son menores. Pero si hay que usar gas natural o carbón, el precio lo fijarán estas tecnologías más caras. Además, en España el precio de la electricidad en este mercado mayorista se traslada directamente a la factura de los consumidores acogidos al mercado regulado. Un mecanismo que se ha tornado endiablado este 2021 y que explica la inusual atención que España presta al otrora mercado mayorista, pese a que la restricción del gas ruso apenas afecte directamente a España.

Un futuro, dos visiones

Líderes y legisladores europeos han insistido en la necesidad de diversificar. Recientemente, la comisaria europea de energía, Kadri Simson, viajó a Azerbaiyán para negociar un posible aumento de las exportaciones de gas desde este país que permitirían depender menos de Rusia. Asimismo, el alto representante de la Unión Europea para asuntos exteriores, Josep Borrell indicó este lunes que la prioridad inmediata del bloque es diversificar las fuentes de energía y los flujos de gas para evitar interrupciones en el suministro y "garantizar que los mercados energéticos mundiales sean líquidos, competitivos y bien abastecidos".

A la cabeza de la cruzada contra la dependencia, se ha situado la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, quien ha insistido en la urgencia de que Europa consiga la soberanía energética por medio de la transición ecológica. Una meta que no solo contribuirá a frenar el cambio climático, sino que aumentará la resiliencia energética del bloque.

De acuerdo con la Comisión Europea, lograr este objetivo supondría que Europa produzca la totalidad de su propia energía, cortando su dependencia de suministros externos y protegiéndose de posibles interrupciones y de la volatilidad de los precios del gas. También sería un gran ahorro económico: lograr los objetivos de reducción de emisiones en 2030 supondría una caída de más del 25% en las importaciones de combustibles fósiles, y de alcanzarse la neutralidad climática para 2050, el bloque ahorraría hasta tres billones de euros.

Sin embargo, el cómo lograrlo ha generado división entre los socios. Si bien Bruselas considera que ni el gas ni la energía nuclear son energías neutras a nivel climático, ha decidido defender su papel como "actividades de transición" para alcanzar el objetivo de una economía descarbonizada en 2050. La Comisión Europea ha propuesto a principios de febrero que ambas fuentes se consideren dentro de la taxonomía verde del Ejecutivo comunitario, un sistema que pretende orientar las inversiones en la transición ecológica.

¿Qué supone que la energía nuclear sea verde?


Algunos países Europeos, entre ellos España, han alzado la voz contra la decisión. El Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) ha considerado que la inclusión en la propuesta final de taxonomía o clasificación de la Comisión Europea (CE) del gas y la energía nuclear puede distraer fondos e inversiones que podrían destinarse en la "dirección correcta", las energías renovables, como la eólica o la solar.

En esta misma línea, la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) ha transmitido su rechazo a esta etiqueta propuesta por Bruselas, al considerar que no se cumplen los criterios medioambientales para que el gas y la nuclear califiquen como inversiones sostenibles. “En la fase crítica que atravesamos a nivel global hacia la transición energética, esto podría restar inversiones que permitan el avance de la energía renovable, sería un error muy importante”, ha señalado Rafael Benjumea, Presidente de UNEF. En concreto, según Benjumea, esta decisión podría frenar la inversión en almacenamiento, hidrógeno verde y fotovoltaica, fundamentales para permitir una mayor flexibilidad en la gestión de la demanda energética.

La tendencia apunta a que en el medio plazo Europa se alejará del gas. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) cree que la demanda de gas en el bloque caerá este año un 4%, en un contexto marcado por la fuerte tensión en el mercado con unos precios históricamente elevados y una reducción de los suministros por gasoducto que llegan desde Rusia. En su informe trimestral sobre el mercado del gas publicado a finales de enero, se estima que el consumo de gas en Europa caerá en 2022 a 527.000 millones de metros cúbicos, frente a los 552.000 millones de 2021, y se acercará a los 522.000 millones de 2020, un año en que se había vivido un severo hundimiento por la crisis del Covid.

Por el contrario, visualiza un futuro optimista a medio plazo para otras energías. La AIE cree que el hidrógeno sin emisiones podría llegar a ser competitivo en el horizonte de 2030 en países con muchos recursos renovables, impulsado por una reducción significativa en sus costes de producción. Según el informe Global Hydrogen Review publicado a finales de enero, la demanda de hidrógeno a nivel global en 2020, fue de 90 millones de toneladas, utilizado sobre todo en la industria química y las refinerías; un dato que para 2030 podría crecer hasta 105 millones de toneladas.

Este optimismo es secundado por la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), una institución que asegura que el rápido crecimiento de la economía del hidrógeno mundial puede producir importantes cambios geoeconómicos y geopolíticos. Impulsado por la urgencia climática y los compromisos de los países con respecto a la producción de cero emisiones netas, IRENA estima que el hidrógeno representará hasta el 12% del uso de energía en el mundo para 2050.

“El hidrógeno se apalanca claramente en la revolución de las energías renovables, de modo que el hidrógeno verde se presenta como una solución radical para alcanzar la neutralidad climática sin comprometer el crecimiento industrial y el desarrollo social”, ha señalado Francesco La Camera, director general de IRENA.

Sin embargo, a corto plazo, Bruselas se conforma con “aceptar soluciones imperfectas”, en palabras de la comisaria de Servicios financieros, Mairead McGuinnes, al anunciar la polémica taxonomía verde que complace las peticiones de Francia y Alemania. Pero más allá de que esta reforma vea la luz verde, en lo que sí coinciden los 27 es en la urgencia de abandonar la dependencia de Rusia, que ha pasado en las últimas semanas de ser un socio energético a un potencial enemigo bélico. Tras un 2021 de crisis energética, la Unión Europea ha entendido que el gas es su arma de doble filo.

Fuente: cincodias.elpais.com

TECNOLOGÍA. La UE quiere producir el 20% de los chips del mundo entero y ganar autonomía.

 La Comisión Europea teme la debilidad geopolítica frente a Moscú y Pekín que le supone su dependencia de mercados asiáticos para componentes vitales en todo tipo de productos electrónicos, desde coches hasta móviles.

La UE quiere superar la debilidad que le genera depender tanto de la producción de chips y semiconductores, y además, en plena guerra fría con China y Rusia. Así, la Comisión Europea ha anunciado este martes sus planes para convertir a la UE en una potencia de semiconductores frente a EEUU. La UE quiere producir el 20% de los chips del mundo de aquí a 2030, lo cual supone cuadriplicar su producción de semiconductores en solo ocho años.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, reconoce que la llamada ley europea de chips incluye mecanismos de ayuda estatal para destinar dinero público a lugares de producción concretos.

La norma, no obstante, reúne unos 11.000 millones de euros extraídos de las partidas presupuestarias existentes, por lo que dependerá en gran medida de las propuestas de los países miembros, a los que se suman otros 30.000 previstos en otras partidas comunitarias o estatales, hasta un total de 43.000.

Y todo ello para competir con los más de 50.000 millones de dólares anunciados por EEUU, como adelantaba El Mundo, lo cual pasa por la construcción de grandes fábricas robotizadas, "megafabs", como dice la Comisión Europea.

Con este plan la UE busca impulsar la fabricación de diminutos semiconductores que sirven para todo tipo de productos electrónicos, desde automóviles hasta teléfonos inteligentes. "Asegurar el suministro en los chips más avanzados se ha convertido en una prioridad económica y geopolítica”, afirma el comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton.

En efecto, los microchips parecen ser el puente a la prosperidad del siglo XXI, y la mayor parte de su producción se encuentra en Asia, lo que ha dejado expuestos a los fabricantes de la UE a cuellos de botella masivos durante el último año.

Los fabricantes de automóviles –la mayoría de los europeos, alemanes, el país de la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, y franceses, el país de Breton– afirman haber tenido miles de millones en pérdidas por verse obligados a detener la producción a causa de la escasez de chips.

Y lo que teme la UE es que los chips se conviertan en armas geopolíticas a medida que se intensifica la guerra fría entre China y Estados Unidos.

Alrededor del 50% de los microchips de todo el mundo y hasta el 95% de los chips más avanzados provienen de Taiwán, según Politico. Y el estatus político y jurídico de la isla con respecto a China crea inquietud en Bruselas.

"Al mejorar la seguridad de su cadena de suministro y mediante su capacidad para diseñar y producir semiconductores potentes y eficientes en el uso de los recursos, la UE está contribuyendo al reequilibrio de la cadena de suministro mundial de semiconductores", dice Bruselas: "Europa tendrá como objetivo construir asociaciones equilibradas de semiconductores con países de ideas afines [EEUU. Canadá, Reino Unido, etc]. El objetivo de estas alianzas sería cooperar en iniciativas de interés mutuo y garantizar la continuidad del suministro en tiempos de crisis. Al mismo tiempo, la UE debe estar preparada para posibles cambios repentinos en la situación política o crisis imprevistas, que podrían amenazar la seguridad del suministro de la UE. La ley de chips de la UE brindaría a la UE los medios necesarios para abordar tales situaciones y, en última instancia, para garantizar la resiliencia general de Europa".

El reglamento propuesto por la Comisión Europea debe ser debatido ahora por el Parlamento Europeo y el Consejo –los Gobiernos–, para llegar a un acuerdo antes de convertirse en norma.

Fuente: El Diario.es

DeepMind. Desarrolla un sistema de inteligencia artificial capaz de programar de forma creativa

 La compañía de Google enfrentó su herramienta a una serie de desafíos complejos y obtuvo resultados similares a los de los ‘hackers’ e ingenieros que participaron en la competición

DeepMind, la puntera compañía inglesa de desarrollo de sistemas de inteligencia artificial (IA) adquirida por Google en 2014, presentó AlphaCode, una herramienta capaz de escribir código a nivel competitivo. El mérito del programa es haber conseguido un nivel de eficacia y creatividad en la resolución de problemas comparable a la media de programadores humanos, algo nunca antes logrado.

No es el primer sistema capaz de programar: Copilot, de Microsoft, ya demostró el año pasado que podía programar de forma solvente. Sin embargo, este sistema fue acusado de aprovechar partes de código disponibles en GitHub, el repositorio de código abierto con el que fue entrenado.

La forma de operar de AlphaCode, según aseguran sus responsables, es más creativa. También copia código de otros, pero a niveles similares a los que lo hacen cualquier programador. El sistema se apoya en las llamadas redes neuronales profundas, el modelo más aplicado en el avance del aprendizaje automático o deep learning. Esta rama de la inteligencia artificial pone a trabajar al mismo tiempo a varias capas de sistemas de IA y los conecta entre sí, tratando de imitar en la medida de lo posible el funcionamiento de las neuronas del cerebro humano. En este caso, AlphaCode se entrenó con montones de ejemplos de código sacados también de GitHub y de la competición de hackers Codeforces. Cuando se le expone un problema complejo, el sistema de DeepMind elabora una cantidad masiva de soluciones distintas para luego seleccionar las diez mejores.

Los desarrolladores de AlphaCode decidieron probar su sistema en una competición (la mencionada Codeforces) con programadores e ingenieros, en la que se presenta una serie de problemas y luego se puntúa las respuestas aportadas por los participantes. Los resultados fueron muy buenos: se probó en diez rondas y se dieron cuenta de que el programa sacaba una puntuación que se situaba en la media de la obtenida por los humanos. Quedó entre el 54% de los que mejor lo hicieron de los 5.000 participantes. “Es la primera vez que un sistema computacional consigue un nivel tan competitivo en una competición para programadores de élite”, subrayan desde DeepMind.

“Los problemas a los que se enfrentó no los había visto antes el modelo durante su entrenamiento. Solucionar de forma creativa estos desafíos requiere una combinación de pensamiento crítico, lógica, algoritmos, programación y entendimiento del lenguaje natural”, añaden los desarrolladores de la herramienta.

AlphaCode está lejos de poder ser usado en otros campos que no sean la programación competitiva: su terreno es el de la investigación. “Sin embargo, el uso de sistemas de generación de código en aplicaciones presenta muchas oportunidades para programadores”, asegura el español Oriol Vinyals, investigador principal de DeepMind, director de investigación en aprendizaje profundo de la compañía londinense y responsable del programa AlphaCode . “Muchas de las herramientas que se han desarrollado a través de investigación, como los compiladores, han ayudado a los programadores a pensar a un nivel más alto de abstracción para poder así centrar sus esfuerzos en la función del programa, en vez del código en sí”, añade el experto.

La máquina vence al jugador

DeepMind consiguió fama mundial en 2016 gracias a AlphaGo, un sistema desarrollado por la compañía que fue capaz de ganar a Lee Sedol, campeón surcoreano de Go y uno de los mejores jugadores del mundo. Go es un juego de origen chino en el que la intuición desempeña un papel clave considerado mucho más complejo que el ajedrez. AlphaGo no solo derrotó 4 a 1 al gran campeón, sino que para hacerlo inventó jugadas nunca antes vistas por los expertos.

Un año después, en 2017, hizo otra demostración de músculo con AlphaZero, un programa que derrotó al mejor software de ajedrez que había en ese momento. Para que lo lograra bastó que sus creadores le enseñaran las reglas del juego y le dejaran practicar consigo mismo durante tan solo cuatro horas.

En 2019, otra de sus creaciones, AlphaStar, derrotó 10 a 1 a los mejores jugadores del mundo de StarCraft II, un popular videojuego de estrategia en tiempo real. El desafío era especialmente complejo porque en este juego, en el que dos o más jugadores tienen que desarrollar una pequeña economía de guerra y un ejército con el que aplastar a los demás, cada uno solo ve la parte del mapa en la que tiene a sus unidades. Es decir, la máquina no sabe qué está haciendo el contrincante y por tanto debe tomar decisiones basadas en la intuición.

Fuente: El Pais.com

IA. Método pionero para diseñar algoritmos éticos y responsables

 Empresas españolas colaborarán para poner en marcha sistemas de inteligencia artificial socialmente aceptables

Partiendo de la base que un algoritmo informático es un conjunto de instrucciones definidas, ordenadas y acotadas para resolver un problema, realizar un cálculo o desarrollar una tarea. En programación, un algoritmo supone el paso previo a ponerse a escribir el código.

Dos empresas españolas de referencia en el sector se han propuesto diseñar sistemas de inteligencia artificial que cumplan esos estándares en los llamados ámbitos de alto impacto (salud, empleo, educación, seguridad, servicios sociales o justicia). Se trata de Eticas, especializada en auditar algoritmos, y la desarrolladora de software Sngular. Ambas firmas emplearán una metodología pionera, inédita en este país, que ralentizará los tiempos de entrega, ya que se evaluarán y tratarán de pulir los posibles efectos negativos del sistema desde antes de que se ponga en marcha, pero que garantizará unos resultados más limpios.

¿Cómo lo harán? La idea de fondo es aportar una visión más amplia de la que tiene un ingeniero, que no necesariamente está formado para entender el contexto en el que se va a aplicar una herramienta que tenga impacto social. Eso se consigue con equipos multidisciplinares. Se necesitan ingenieros, claro, pero también trabajadores sociales, juristas o filósofos. “Para construir un edificio hacen falta arquitectos, albañiles, electricistas, fontaneros… No se le puede confiar todo el trabajo al electricista. En la tecnología de alto impacto lo estamos haciendo”, ilustra Gemma Galdon, consejera delegada de Eticas.

La UE es consciente de que los algoritmos de alto impacto necesitan ser mirados con lupa. Bruselas prepara una directiva que, previsiblemente, contemplará medidas de supervisión para los sistemas de IA que se apliquen a actividades especialmente sensibles, aquellas en las que se debe exigir un margen de error algorítmico mínimo. Si finalmente se incluyen medidas coercitivas, posiblemente las tecnológicas empiecen a dedicarle más tiempo y recursos a pensar qué posibles externalidades negativas pueden propiciar sus algoritmos.

En España, la Secretaría de Estado para la Digitalización y la Inteligencia Artificial trabaja en la confección de la Agencia de Evaluación de Algoritmos. Este organismo, creado por una petición expresa de Más País para apoyar los presupuestos de 2022 (aunque la secretaría de Estado tenía ya previsto desarrollar un ente similar), se encargará de clasificar el riesgo que presenten los algoritmos y tendrá capacidad sancionadora.

La intención de Eticas y Sngular es desarrollar de cero algoritmos que cumplan con creces esos estándares. Para ello combinarán la auditoría con el diseño técnico. “Cuando hacemos una auditoría algorítmica analizamos todo el ciclo de vida del algoritmo, desde la elección de las bases de datos del entrenamiento hasta la implementación de un sistema algorítmico”, explica Galdon. “Tenemos hasta 20 puntos de identificación de sesgos e ineficiencias y hacemos pruebas en cada uno de ellos para asegurar que no se produzcan. Cuando identificamos esas ineficiencias las subsanamos, intervenimos incorporando datos sintéticos y normas dentro de los algoritmos para asegurar que esa disfunción, ineficiencia o sesgo no se reproduce”.

Un algoritmo ético, paso a paso

Un ejemplo demasiado común de los sesgos de los que habla Galdon es la discriminación de las mujeres por parte de los sistemas algorítmicos. “Es el caso del ámbito bancario: como históricamente las mujeres no hemos sido las representantes económicas de las familias, en las bases de datos de entrenamiento de los algoritmos bancarios estamos infrarrepresentadas”, indica la experta.

Tras ese estudio previo entraría en acción Sngular. Esta tecnológica, que debutó en Bolsa a finales de año y que instauró el teletrabajo por defecto entre sus 900 empleados, se ocuparía del desarrollo técnico del sistema de IA. “Trabajar con Eticas nos aportará poder aplicar metodologías muy enfocadas en la privacidad y en todos esos aspectos regulatorios que se están empezando a contemplar, algo en lo que nosotros cojeamos”, dice Nerea Luis, responsable de IA de Sngular.

No existe una forma perfecta de diseñar un algoritmo, pero sí está claro cuál es el proceso que debería seguirse. Para Galdon, primero debería definirse bien el problema que se quiere abordar. El siguiente paso debería ser entender cuáles son los puntos de datos que pueden ayudar a resolverlo. “Hay un ejemplo del que se ha hablado bastante: un algoritmo de priorización hospitalaria que se había entrenado con datos financieros porque lo desarrolló una compañía de seguros. A menudo se usan los datos que se tienen y no los que se necesitan. ¿Qué podemos hacer? Conocer bien cuáles son los datos que me permiten tomar una buena decisión y seleccionar los inputs adecuados”.

Después de la selección, otro reto importante es ver si hay sesgos históricos en esos datos. Por ejemplo, si hay infrarrepresentación de algún colectivo: mujeres, hombres, personas no blancas, niños, mayores, habitantes de ciertas zonas, etcétera. “Las capas de discriminación que nos podemos encontrar dentro de los algoritmos son muchísimas; identificarlas es clave para poder mitigarlas”, subraya Galdon. “Por ejemplo, si sabemos que nuestra base de datos tiene condicionantes históricos que podrían llevar al algoritmo a tomar decisiones injustas sobre esos perfiles, tenemos mecanismos para solventar eso. Pero si no lo hemos identificado, ese problema no se solventa y el sesgo se reproducirá”.

Fuente: El Pais.com

TELEFONIA. ¿Qué es mejor Android o IOS?

La batalla que confronta a los dispositivos de iOS —el sistema operativo de Apple— y a los de Android —el de Google— lleva años dividiendo a los consumidores, que defienden su elección con vehemencia. Android e iOS son prácticamente equivalentes en lo relativo a las funciones que ofrecen, pero son muchos los que se plantean: ¿Realmente uno de ellos es objetivamente superior al otro?

¿Cuál es más fácil e intuitivo de utilizar?

El 9 de enero de 2007 Steve Jobs anunció uno de sus más esperados one more thing (una cosa más), expresión con la que solía dar pie a la presentación de un producto sorpresa en los eventos de Apple. Había nacido el iPhone original. Este dispositivo fue el primero en emplear una interfaz de usuario que revolucionaría por completo la industria de la telefonía: la eliminación del teclado físico y la incorporación de la pantalla multitáctil como única forma de relacionarse con el teléfono. Google tardó unos meses en reaccionar con el lanzamiento del HTC Dream y de Android 1.0, un modelo que marcó el inicio de una guerra descarnada que se mantiene hasta nuestros días.

Después de estos años en los que han podido probarse y analizarse los modelos de ambas compañías, ¿qué plataforma supera a la otra en lo relativo a la relación del usuario con su dispositivo? Lo cierto es que no hay una gran curva de aprendizaje al saltar de una a otra, puesto que ambas emplean la interfaz que universalizó el primer iPhone, pero la interpretación de esta forma de relacionarse es distinta en cada caso. Parece que sí hay acuerdo al considerar que iOS es un entorno más cerrado y Android, una plataforma más abierta: “Android juega con cierta ventaja al permitir que cada marca pueda desarrollar su propia interfaz completamente diferenciada de las del resto y añadir tantas opciones de personalización como desee”, explica Christian Collado, de Andro4all. “Ofrece al usuario un abanico de opciones mucho más amplio”, insiste.

En lo que respecta al rendimiento, “Android permite cambiar el launcher (lanzador, que sirve para personalizar las aplicaciones y los iconos, por ejemplo), lo que resulta una ventaja a nivel estético, pero una desventaja en el aspecto técnico, porque puede provocar algunos problemas de rendimiento cuando hay alguna app pesada que afecta al rendimiento del propio sistema y genera unos pequeños retrasos que en ocasiones se notan en dispositivos Android”, explica el locutor de podcast y formador Julio César Fernández.

¿Es realmente más seguro un iPhone?

Los ciberataques promovidos a través de programas maliciosos o de los engaños conocidos como phishing, en los que los delincuentes se hacen pasar por entidades o personas de confianza, se han disparado en los últimos meses, y la mala noticia es que esta tendencia no tiene visos de cambiar. Así las cosas, y considerando que el móvil es la puerta de entrada a cuentas corrientes, fotografías y demás información personal, conocer cuál es el estado de la seguridad de cada plataforma resulta fundamental. Apple lleva por bandera la seguridad y el respeto a la privacidad y, de hecho, son notorios sus enfrentamientos con las autoridades para salvaguardarlas. Ahora bien, ¿es realmente más seguro un iPhone que un Android de última generación?

“Android arrastra una mala fama en este terreno, pero la diferencia no es tan acusada en la actualidad”, explica Alexandra Guerrero, cofundadora de El Output. No obstante, aclara que iOS es más seguro “por la arquitectura del sistema”, aunque es algo que no percibe el usuario, ya que Android “está cada día más blindado”. Con todo, Apple juega con una ventaja clave en este terreno: gestiona hardware (soporte físico) y sistema operativo de forma simultánea. Esto resulta determinante en materia de seguridad: si se encuentra una vulnerabilidad en la plataforma, la actualización que la resuelve se distribuirá entre todos los iPhone del mundo en un tiempo récord. En Android, el parche para resolver el problema se aplicará con mayor dificultad entre los modelos que tengan las versiones requeridas del sistema operativo.

Collado advierte: “El principal problema de Android en este sentido está en la fragmentación: hay un gran número de dispositivos Android con versiones del sistema antiguas o con parches de seguridad desactualizados, más vulnerables a las brechas, que se han ido subsanando con cada actualización”. Aunque aclara que, al ser notablemente mayor el número de usuarios con Android en el mercado, “es normal que suelan reportarse más casos de amenazas dirigidas a la plataforma de Google que a la de Apple”. En cualquier caso, los expertos coinciden en que no hay una plataforma que sea 100 % segura.

“Cualquier sistema operativo es susceptible de ser atacado y comprometido”, advierte Fernández, quien, no obstante, incide en que “Apple realiza actualizaciones de seguridad tanto para iOS 15 como para iOS 12, dando cobertura a dispositivos con ocho años de vida o más, mientras que el compromiso de los fabricantes con los modelos de Android es menor, por lo que algunos no reciben actualizaciones de seguridad ni de sistema más allá de 24 o 36 meses”.

Con móviles de última generación, es casi una cuestión de preferencias

Elegir un ganador en esta ‘‘guerra’' es realmente complicado porque cada plataforma dispone de unas características específicas que gustan a un nicho de mercado específico. Apple ofrece a sus usuarios un ecosistema de dispositivos de enorme valor añadido, como los AirPods, el Apple Watch o el iPad. La compañía ha logrado, con el transcurso de los años, llevar su marca al terreno de los sentimientos y posicionarse como una referencia ‘aspiracional’, con lo que alcanza un índice de retención muy elevado entre los consumidores. Sin embargo, la libertad que ofrece Google en su sistema operativo permite que los fabricantes creen modelos mucho más sofisticados en términos de diseño y fuera del corsé de los californianos. Un buen ejemplo de esto lo encontramos en los distintos modelos plegables en el mercado, como los de Samsung, o los dispositivos con una pantalla secundaria en el exterior.

El grueso del público al que se dirige el iPhone no aprecia esa aparente falta de innovación como una desventaja, sino como un punto a favor, ya que no debe aprender prácticamente nada nuevo al cambiar de modelo. Desde el punto de vista de los desarrolladores, tampoco hay un ganador claro. Pedro Santos, desarrollador de Android de Todoist (el popular gestor de tareas), explica que ambas plataformas “han ido convergiendo en términos técnicos y de herramientas”, haciendo que su programación sea una cuestión de “preferencia personal”. Los modelos actuales de teléfono inteligente de ambos sistemas compiten de tú a tú en prácticamente todos los aspectos y debe ser el comprador quien valore la variedad de modelos, lo nutrido del ecosistema y, por descontado, el desembolso económico.

Fuente: El Pais.com

SUPERCOMPUTACIÓN. La Universidad de Granada pone en marcha un superordenador que realiza en 24 horas operaciones que requerían 25 años

 El ordenador ‘Albaicín’ permite la ejecución de modelos más precisos y complejos, así como simulaciones de mayor resolución

La investigación actual depende en gran medida de la capacidad de realizar procedimientos y simulaciones de cálculo intensivo que hace tiempo dejaron de poder hacerse en ordenadores normales. La ciencia requiere de supercomputadores que, en realidad, son potentes infraestructuras de computación en red con cientos de núcleos trabajando a la vez y realizando operaciones simultáneas a velocidad de vértigo. La Universidad de Granada (UGR) ha puesto en marcha el supercomputador bautizado como Albaicín, una bestia de 822 teraflops de rendimiento –un teraflop equivale a un millón de millones de operaciones por segundo– que según ha anunciado este martes su rectora, Pilar Aranda, está a disposición de más de 125 grupos de investigación y 500 científicos de la UGR y de las otras universidades públicas andaluzas.

El encendido de este nuevo supercomputador, que ha supuesto una inversión de algo más de 1,2 millones de euros, va a permitir a la comunidad científica no solo reducir significativamente el tiempo de espera de sus investigaciones, sino ampliar las líneas de investigación que hasta ahora, al requerir el proceso de datos de forma masiva, no se podían hacer en la universidad granadina. Así lo ha explicado la rectora: “Llegaremos a ámbitos a los que antes nos era imposible. Y no solo la UGR sino otras universidades andaluzas, porque queremos ser ejemplo de colaboración universitaria”. No es esta, sin embargo, la primera incursión de la UGR en la supercomputación. Según ha detallado Begoña del Pino Prieto, delegada de Universidad Digital y profesora de Arquitectura y Tecnología de Computadores, la institución puso originalmente en marcha su servicio de supercomputación hace 30 años.

De hecho, Albaicín es la tercera supercomputadora de la UGR y el avance tecnológico ha permitido un incremento de potencia significativo. La nueva máquina multiplica por 200 la velocidad de trabajo respecto a la primera, de 2007, y por 20 la capacidad de la segunda, de 2013. Jesús Rodríguez Puga, informático jefe del Servicio de Sistemas de Investigación y Supercomputación de la UGR, ha ejemplificado la capacidad de trabajo de Albaicín: “Los 9.520 núcleos son capaces de reducir a tan solo 24 horas procedimientos científicos de altísima complejidad que podrían llegar a durar 25 años”.

Blanca Biel, investigadora de Física Atómica Molecular y Nuclear de la UGR, ha explicado que su trabajo en nanotecnología, “que se basa, en gran parte, en simulaciones de materiales de escala atómica, requiere de cálculos muy complejos que solo pueden realizarse en máquinas con una gran potencia que hasta ahora tardaban tres y cuatro semanas en realizarse y que, con Albaicín, se podrán completar en menos de un día más o menos”.

Supercomputación y estrategia de futuro

Begoña del Pino ha apuntado que la supercomputación es un “elemento decisivo para impulsar la investigación, la innovación, la transferencia de alto nivel y la formación especializada, ejes estratégicos para la UGR”. Enrique Herrera, vicerrector de Investigación y Transferencia e investigador altamente citado en Ingeniería y Ciencia de computadores, ha contado que “no hay investigación de alto nivel sin infraestructuras de investigación que permitan incrementar la capacidad de computación y resolución de procedimientos y simulaciones complejas”.

Herrera opina que esta nueva infraestructura permitirá a la UGR afrontar los retos estratégicos que se han marcado y que, en este ámbito, son: “Convertir Granada y su universidad en sede de la Agencia Nacional Reguladora de Inteligencia Artificial, acoger el proyecto IFMIF-DONES [que busca una nueva fuente de energía para el futuro, inagotable y respetuosa con el medio ambiente] y poner en marcha el Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial AILab Granada, un proyecto conjunto de UGR , INDRA y Google que busca llevar el abrir el uso de la inteligencia artificial al tejido empresarial”.

El vicerrector ha anunciado también que la puesta en marcha de Albaicín es un paso más en una estrategia en supercomputación que aspira a servir, no solo a grupos de investigación nacionales, sino también a “la trasferencia e innovación para dar soluciones de computación dedicada a problemas concretos de la sociedad”. “Con el tiempo”, ha concluido, “nos gustaría dar servicio de supercomputación también a las estrategias innovadoras que surjan en empresas o instituciones públicas que requieran de este tipo de supercomputadores”.

Fuente: El Pais.com

TELEFONIA. Google Pixel 6 y Pixel 6 Pro. Salto de calidad en imagen para convertirse en el rey de la fotografía

 El gigante tecnológico lanza en España dos móviles que estrenan diseño y su propio procesador

Conclusiones tras las pruebas realizadas al Pixel 6 Pro.


Se trata del móvil más potente de Google, cuyo precio parte de los 899 euros. Es bastante grande, puesto que mide 16,3 centímetros de alto, 7,5 de ancho y 8,9 milímetros de grosor, y pesa 210 gramos. El diseño de la parte trasera es muy llamativo: una gran franja horizontal negra que agrupa las cámaras sobresale notablemente y atraviesa el terminal en la parte superior. La pantalla es de 6,7 pulgadas y tiene ligeras curvaturas en sus laterales. Su tasa de refresco alcanza los 120 Hz —al igual que la de gran parte de los móviles de gama alta en el mercado—. Este parámetro hace referencia a la cantidad de veces que la pantalla se actualiza por segundo. Por lo tanto, cuanto más alto sea, más suaves son los movimientos entre pantallas. Aunque también se consume más batería. La experiencia al usar el terminal ha resultado fluida en todos los supuestos. Para competir con los buques insignia de fabricantes como Apple, Samsung u Oppo, Google ha mejorado el hardware de sus cámaras y ha hecho una fuerte apuesta por la fotografía computacional. El sensor principal, de 50 megapíxeles, tiene un estabilizador óptico de imagen y captura hasta un 150% más de luz que su antecesor —el del Pixel 5—. El teléfono más ambicioso de Google incorpora, además, un ultra gran angular totalmente nuevo de 12 megapíxeles y un teleobjetivo de 48 megapíxeles con un zoom óptico de cuatro aumentos. La cámara frontal es de 11,1 megapíxeles.

Cuando hay luz, todas las fotografías tienen, en general, un gran nivel de detalle, colores intensos y un buen rango dinámico. Normalmente, las cámaras de los móviles suelen sufrir más en condiciones de baja luminosidad, pero desde hace algunos años una de las prioridades de Google es potenciar las cámaras en este tipo de ambientes. Y lo ha hecho bastante bien. De noche, las capturas con el sensor principal mantienen un buen nivel de detalle y apenas tienen ruido. Como suele ser habitual, con el gran angular se pierde un poco de calidad, pero los resultados siguen siendo buenos.

Borrar a personas de las fotos

Una de las herramientas más curiosas —y probablemente soñada por muchos instagramers— de la cámara de los nuevos Pixel es el borrador mágico. Con él, es posible hacer desaparecer como por arte de magia a cualquier persona u objeto que estropee una foto. En general, funciona bastante bien. Al utilizar la herramienta, el móvil reconoce a los protagonistas de la imagen y sugiere borrar a las personas que pasean a lo lejos. El usuario también puede escoger manualmente lo que desea eliminar.

En el apartado fotográfico, también es destacable el modo movimiento, que incluye dos opciones para aportar dinamismo a las fotos. La primera, llamada toma de acción, permite hacer fotos de una persona, un animal o un vehículo mientras se mueve y hacer que destaque sobre un fondo borroso. La segunda, bautizada como exposición larga, está pensada para captar el movimiento. Aunque este último modo puede resultar interesante para hacer capturas artísticas o fotografiar cascadas o el ajetreo de una ciudad, precisa de algo de práctica por parte del usuario para conseguir buenos resultados.

Las cámaras incorporan también una tecnología denominada tono real. “Desde hace décadas, las cámaras se han diseñado para fotografiar pieles claras y este sesgo se ha infiltrado en muchos algoritmos y productos visuales digitales modernos”, afirman desde la compañía, situada en Mountain View. En teoría, los nuevos móviles de Google pueden recrear cualquier tono de piel de forma más fidedigna.

El Pixel 6 Pro estrena procesador: el Tensor Flow, que es el primer chip desarrollado por la compañía. Además, cuenta con 12 GB de RAM y 128, 256 o 512 GB de almacenamiento. En el día a día, el rendimiento ha sido el esperado de un móvil de gama alta. No se ha producido ningún tipo de retardo o lag al ejecutar las aplicaciones. La batería es de 5.000 mAh y cuenta con carga rápida de 30W. Con un uso normal del móvil, normalmente alcanza el día completo, pero con un uso muy intensivo, puede quedarse algo corta.

Google Pixel 6, el hermano pequeño a un precio más asequible

El Google Pixel 6 Pro no llega solo; le acompaña su hermano pequeño, el Pixel 6, que parte de un precio de 649 euros. Ambos terminales comparten procesador y diseño, aunque el Pixel 6 es algo más pequeño. Su pantalla es de 6,4 pulgadas y tiene una tasa de refresco de 90 Hz —frente a la de 6,7 pulgadas y 120 Hz del Pixel 6 Pro—. En el apartado fotográfico, el Pixel 6 también es un poco menos ambicioso. Aunque tiene una cámara principal de 50 megapíxeles y un gran angular de 12 megapíxeles, carece de teleobjetivo. Su cámara frontal es de ocho megapíxeles. El móvil también es compatible con las redes 5G y está equipado con el procesador Tensor Flow. Además, tiene 8 GB de RAM, 128 o 256 GB de almacenamiento y una batería de 4.614 mAh.

Fuente: El Pais.com