26 de marzo de 2022

LAPSUS$. Grupo de hackers que tiene en vilo a las grandes tecnológicas. ¿Quien es?

 Las investigaciones apuntan a un joven de 16 años del Reino Unido como el cerebro de la banda, que ha atacado a empresas como Microsoft, Nvidia, Ubisoft, Samsung o Vodafone. La policía de Londres detuvo y soltó ayer a siete adolescentes sospechosos

En los últimos días los expertos en ciberseguridad no dejan de hablar de Lapsus$, un grupo de ciberdelincuentes que se ha ganado su reciente y siniestra fama a golpe de robo de datos en algunas de las más importantes empresas tecnológicas del mundo. Entre sus víctimas están Nvidia, Ubisoft, Vodafone, Samsung, Mercado Libre y Microsoft. Esta última confirmaba este martes que la banda, especializada en ciberataques con ransomware, le había robado 37 GB con código fuente de su navegador Bing y su asistente digital Cortana.

Sus acciones delictivas también han tenido como blanco a Okta, una empresa que ofrece servicios de verificación de identidad a terceras compañías, a uno de los mayores grupos de medios de comunicación de Portugal y al Ministerio de Salud de Brasil.

Aunque aún no está clara la motivación que hay detrás de sus ataques, todos de alto perfil, los expertos en ciberseguridad sospechan que se mueven por dinero y notoriedad. Su principal modus operandi es hackear grandes empresas, robar sus datos y amenazarles con publicarlos a menos que se les pague un rescate. Pero no siempre. A Nvidia, por ejemplo, no le pidieron dinero sino liberar el código fuente de los drivers de sus tarjetas gráficas y eliminar las restricciones que ha impuesto a la hora de usarlas para minar criptomonedas.

En lo que sí parecen avanzar las investigaciones es sobre quién o quienes están detrás de Lapsus$ y otros detalles acerca de su manera de operar. Este jueves Bloomberg informó de que cuatro expertos en ciberseguridad que investigan al grupo en nombre de las empresas atacadas estaban convencidos de que un adolescente de 16 años que vive con su madre cerca de Oxford (Inglaterra) es el cerebro detrás de Lapsus$. Y ello pese a que no le han podido vincular de manera concluyente con todos los hackeos reclamados por el grupo.

Los investigadores habían utilizado evidencias forenses de los ataques, así como información pública disponible para relacionar al joven, que se hace llamar “White” y “Breachbase” en la red, con la banda. Pero sospechaban que otro adolescente que reside en Brasil pertenece también al grupo, y daban por hecho que había más personas involucradas pues habían llegado a identificar siete cuentas únicas asociadas con Lapsus$.

Ayer por la tarde, la policía de Londres detuvo a siete adolescentes tras descubrir presuntas conexiones con este grupo. Según la BBC, que avanzó la noticia, los arrestados, con edades entre 16 y 21 años, fueron después puestos en libertad bajo investigación. La policía continúa con sus pesquisas.

El joven al que se acusa de ser el cerebro presuntamente ha amasado una fortuna de 14 millones de dólares. Según los investigadores que citaba Bloomberg, es tan rápido actuando que inicialmente pensaron que la actividad delictiva que estaban observando estaba automatizada.

Sin embargo, y pese a las habilidades demostradas por el grupo, parece que dar con estos jóvenes no ha sido demasiado complicado debido a que cuentan con una seguridad operativa deficiente. La propia Microsoft aseguró en su blog que a diferencia de la mayoría de los grupos [de ciberdelincuentes] que permanecen bajo el radar, Lapsus$ no parece esconder sus huellas.

Así, además de utilizar técnicas tradicionales de ingeniería social (tratando, por ejemplo, de engañar a empleados de empresas con llamadas telefónicas), “van tan lejos que incluso llegan a anunciar sus ataques en las redes sociales y a publicitar su intención de comprar credenciales de empleados de las organizaciones objetivo [para utilizarlas como puerta de entrada a los servidores de las compañías]”, dijo el gigante de Redmond.

Bloomberg también detalló que el hacker jefe adolescente ha tenido información personal, incluida su dirección e información sobre sus padres, publicada en la red. Mucha de esa información desvelada por hackers rivales. Además, el grupo de ciberdelincuentes compartía sus objetivos en un canal de Telegram que tiene más de 45.000 seguidores. Microsoft reconoció, de hecho, que pudo interrumpir la descarga de su código porque Lapsus$ habló de ello públicamente en Telegram antes de completar la descarga.

Esta falta de discreción que ha ayudado a acelerar en la investigación podría ser el fin de la banda. O no, pues el prolífico grupo de hackers tras Laspus$ parece tener su sede en América Latina. Y se desconoce cuántas personas lo componen. De momento, este miércoles el grupo informaba a través de su canal en Telegram que algunos de sus miembros tienen “vacaciones hasta el 30/3/22”. “Gracias por entendernos. Intentaremos filtrar cosas lo antes posible”, decía el mensaje.

El padre del joven cerebro del grupo le dijo a la BBC que su familia estaba muy preocupada y estaban tratando de mantenerle alejado de los ordenadores. El adolescente, cuyo nombre no ha sido desvelado por ser menor de edad, asiste a una escuela de educación especial en Oxford, pues según la cadena británica es autista. "Nunca había oído hablar de nada de esto hasta hace poco. Nunca ha hablado el de ningún hackeo, pero es muy bueno con los ordenadores y se pasa mucho tiempo con ellos. Siempre pensé que estaba jugando", añadió el padre.

MÚLTIPLES TÉCNICAS PARA LOGRAR EL BOTÍN

Soborno. Las técnicas utilizadas por los miembros de Lapsus$ para atacar sus objetivos son múltiples. Además de usar la ingeniería social, sobornando o engañando a los empleados de las organizaciones objetivo o de los socios de estas, también pagan a empleados o personas que tengan información privilegiada de las empresas para que les sirvan de puerta de entrada a los sistemas informáticos de las mismas.

Redes. Fuentes consultadas por krebsOnSecurity aseguran que este grupo de ciberdelincuentes ha estado reclutando personas con información privilegiada de las empresas a las que querían atacar a través de múltiples redes sociales desde al menos noviembre de 2021. El año pasado, en Reddit ofrecían a los empleados de AT&T, T-Mobile y Verizon hasta 20.000 dólares por semana para realizar “trabajos internos”.

Tarjeta SIM. Precisamente, el grupo ha utilizado en ocasiones la técnica de SIM swapping para obtener acceso a cuentas clave en las organizaciones objetivo. Esta consiste en robar la identidad de una persona duplicando su tarjeta SIM del móvil. Otras veces han instalado el malware de robo de contraseñas Redline o han recurrido a la búsqueda de credenciales expuestas en repositorios de código público.

Extorsión. Se cree que uno de los miembros de Lapsus$ estuvo involucrado en un ataque a Electronic Arts el año pasado. Los extorsionadores le exigieron un pago a cambio de no publicar 780 GB de código fuente.

Fuente: cincodias.elpais.com

MECANICA CUANTICA. Con un portátil, vulnera contraseña propuesta para evitar ataque por computación cuántica

 Los institutos tecnológicos buscan fórmulas para garantizar la seguridad ante el avance de los nuevos sistemas de procesamiento

La seguridad ante la próxima irrupción de la computación cuántica —Jian-Wei Pan, el mayor experto en esta ciencia de China, cree que “los mayores avances llegarán en solo cinco años”— es una de las grandes preocupaciones de todos los sistemas de protección del mundo. El Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de los Estados Unidos (NIST, por sus siglas en inglés) ha querido poner a prueba siete fórmulas de cifrado para averiguar su vulnerabilidad ante los nuevos sistemas de procesamiento. Ward Beullens, del centro de investigación IBM de Zúrich (Suiza), ha conseguido desvelar una clave encriptada en solo 53 horas y con un simple ordenador portátil.

El desafío llevó a siete modelos de encriptación al banco de pruebas. Se trataba de crear una técnica impenetrable para desarrollar fórmulas de transmisión invulnerables. El NIST recibió 69 propuestas, de las que solo llegaron a la final cuatro fórmulas de cifrado y tres de firma segura para la identificación y realización de transacciones financieras.

Uno de estos últimos tres modelos fue Rainbow, un sistema de firma que conlleva una clave secreta solo conocida por el usuario y que puede ser verificada por el destinatario. Ward Beullens descifró el sistema de acceso en poco más de un fin de semana y utilizando tan solo un ordenador portátil. Y es la segunda vez que Beullens lo consigue. Según afirma, “el ataque anterior también fue bastante severo y ya estaba claro que Rainbow no se estandarizaría”.

El investigador, autor de un estudio presentado en la Asociación Internacional para la Investigación Criptológica, explica: “Ambos ataques reducen el nivel de seguridad de la propuesta de Rainbow por debajo de los requisitos establecidos por el NIST. Sin embargo, nuestros ataques siguen siendo exponenciales y Rainbow se puede salvar aumentando los tamaños de los parámetros en una cantidad relativamente pequeña”.

En el análisis coinciden Ray Perlner y Daniel Smith-Tone, dos investigadores matemáticos involucrados en el proceso de estandarización del NIST, que analiza los sistemas candidatos para proporcionar seguridad contra la amenaza avanzada de las computadoras cuánticas. Según afirmaron ambos científicos en el NIST, antes del proceso de selección actual, “ninguno de los parámetros de Rainbow alcanza el nivel de seguridad reclamado”, pero admiten que son posibles pequeños cambios para que pueda cumplirlos.

No obstante, Dustin Moody, también del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología, cree que “el asalto a Rainbow ha sido probado y, ahora, es poco probable que el método sea elegido como el algoritmo de firma final”.

La computación cuántica es una carrera en paralelo a los problemas de seguridad que generará. Por un lado, esta ciencia presenta un enorme potencial. Según el físico de la Universidad de Sevilla Adán Cabello, “permitirá comprobar la física cuántica en regiones que eran inaccesibles hasta ahora”. Pero también suponen un riesgo. Para Mark Webber, de la Universidad de Sussex y autor principal de una investigación en AVS Quantum Science, “las computadoras cuánticas son exponencialmente más poderosas para romper muchas técnicas de cifrado que las computadoras clásicas”.

Webber advierte que los cifrados que utiliza Bitcoin (algoritmo de firma digital de curva elíptica) algún día serán vulnerables a un ataque de computación cuántica, aunque matiza: “Hoy en día, incluso la supercomputadora más grande nunca podría representar una amenaza seria”.

Un ordenador convencional actual utiliza como unidad básica de información el bit (que puede tomar dos valores). En un ordenador cuántico, la unidad básica es el bit cuántico, o qubit, que posee un número infinito de estados. Según explica Webber, hoy en día solo las computadoras cuánticas de última generación tienen entre 50 y 100 qubits y, de acuerdo con la investigación de su equipo, se precisarían hasta 300 millones de qubits físicos para vulnerar la seguridad de Bitcoin.

Aunque parezca inalcanzable, el investigador cuántico de Sussex advierte que los avances futuros pueden reducir aún más los requisitos por las mejoras tanto de los algoritmos cuánticos como de los protocolos de corrección de errores: “Hace cuatro años, estimamos que un dispositivo de iones atrapados necesitaría 1.000 millones de qubits físicos para romper el cifrado RSA [la encriptación utilizada para la mayoría de comunicaciones seguras], lo que requeriría un dispositivo de 100 por 100 metros. Ahora, con mejoras en todos los ámbitos, esto podría ver una reducción dramática a un área de solo 2,5 por 2,5 metros”.

Y para Bitcoin también será un problema. Según Webber, “la red Bitcoin podría realizar técnicas de cifrado cuánticas seguras, pero esto puede resultar en problemas de escalado de la red debido a un mayor requisito de memoria”.

Para Jian-Wei Pan, la seguridad tiene que ser un aspecto significativo del desarrollo de la computación cuántica, pero cree que esta última debe ser la prioridad: “Construir un ordenador cuántico prácticamente útil y tolerante a los fallos es uno de los grandes desafíos para el ser humano. Me preocupa más cómo y cuándo construiremos uno. El desafío más formidable para construir una computadora cuántica universal a gran escala es la presencia de ruido e imperfecciones. Necesitamos usar la corrección de errores cuánticos y operaciones tolerantes a fallos para superar el ruido y escalar el sistema”.

Fuente: El Pais.com

IA. La última frontera. Inteligencia Artificial frente a Redes neuronales. ¿Puede aprender la IA algo de su propia historia?

 El superordenador de ajedrez Deep Blue fue eclipsado por la revolución de las redes neuronales, pero, 25 años después, quizá no haya dicho su última palabra.

Para los interesados en la inteligencia artificial (IA), la derrota en 1997 del gran maestro, Garri Kasparov, sonó como una campana. Newsweek lo describió como "La última batalla del cerebro", otro titular se refirió a Kasparov como "el defensor de la humanidad". Si la IA lograba vencer al ajedrecista con la mejor mente del mundo, los ordenadores, con IBM a la cabeza, podrían derrotarnos en todo.

Eso no sucedió, por supuesto. De hecho, 25 años después, cuando miramos hacia atrás podemos contemplar que la victoria de Deep Blue no fue tanto un triunfo de la IA sino una especie de sentencia de muerte. Fue un punto culminante para la inteligencia informática de la vieja escuela, la ardua elaboración manual de interminables líneas de código, que pronto iba a ser eclipsada por una forma rival de IA: la red neuronal, y en especial, la técnica conocida como "aprendizaje profundo".

Cuando IBM empezó a trabajar para crear Deep Blue en 1989, la IA no estaba en su mejor momento. Esta disciplina había pasado por varios ciclos de altibajos: del ascenso vertiginoso al colapso humillante.

La razón por la que fallaban, lo sabemos ahora, es que los creadores de IA intentaban manejar el desorden de la vida cotidiana utilizando la lógica pura.  Se imaginaban que así lo hacían los seres humanos. Y por eso, los ingenieros escribían con suma paciencia una regla para cada decisión que su IA tenía que tomar.

La IA construida a través de las reglas hechas a mano era "frágil". Cuando se encontraba en una situación extraña, se rompía. A principios de la década de 1990, los problemas con los sistemas expertos provocaron otro invierno de la IA.

La victoria de Deep Blue fue el momento que mostró lo limitados que pueden ser los sistemas codificados a mano. IBM había gastado años y millones de euros desarrollando un ordenador para jugar al ajedrez. Pero que no podía hacer otra cosa.

"Esta IA no trajo avances que tuvieran un gran impacto en el mundo", señala Campbell. Realmente no descubrieron ningún principio de inteligencia, porque el mundo real no se parece al ajedrez. "Hay muy pocos problemas en los que, como en el ajedrez, toda la información necesaria para tomar la decisión correcta esté disponible. La mayoría de las veces hay incógnitas y aleatoriedad", añade Campbell.

Pero mientras Deep Blue hacía morder el polvo a Kasparov, un puñado de  brillantes investigadores rudimentarios jugaban en sus garajes con una forma de IA mucho más prometedora: la red neuronal.

En el caso de las redes neuronales, la idea no era, como con los sistemas expertos, escribir con suma paciencia las reglas para cada decisión que una IA tenía que tomar, sino que el entrenamiento y el refuerzo establecieran conexiones internas, en una aproximación a cómo se cree que aprende el cerebro humano.

La idea existía desde la década de 1950. Pero entrenar una gran red neuronal requería ordenadores ultrarrápidos, mucha memoria y una enorme cantidad de datos. Nada de eso estaba disponible entonces. Incluso en la década de 1990, las redes neuronales se consideraban una pérdida de tiempo.

"En esa época, la mayoría de las personas involucradas en la IA pensaban que las redes neuronales eran una tontería", afirma el profesor emérito de Ciencias de la Computación de la Universidad de Toronto (Canadá) y pionero en el campo Geoff Hinton. "Me decían que yo era un verdadero creyente y no como un halago”, añade.

Pero en la década de 2000, la industria informática evolucionó e hizo que las redes neuronales fueran viables. El deseo de los jugadores de videojuegos de tener gráficos cada vez mejores creó una enorme industria de unidades de procesamiento de gráficos ultrarrápidas, que resultaron ser perfectamente adecuadas para las redes neuronales. Al mismo tiempo, se producía la gran explosión de Internet que generó un torrente de imágenes y texto que se podían aprovechar para entrenar los sistemas.

A principios de la década de 2010, estos avances técnicos permitieron que Hinton y su equipo de verdaderos creyentes llevaran las redes neuronales a nuevas alturas. Ya podían crear redes con muchas capas de neuronas (que es a lo que se refiere "profundo" en "aprendizaje profundo"). En 2012, su equipo ganó cómodamente la competición anual Imagenet, donde las IA compiten para reconocer elementos en imágenes, y asombró al mundo de la informática. Las máquinas de autoaprendizaje por fin eran viables.

Diez años después de la revolución del aprendizaje profundo, las redes neuronales y sus habilidades de reconocimiento de patrones han conquistado todos los rincones de la vida cotidiana. Ayudan a Gmail a autocompletar las frases, a los bancos a detectar los fraudes, permiten que las apps de fotos reconozcan automáticamente los rostros y, en el caso de GPT-3 de OpenAI y Gopher de DeepMind, escriben largos ensayos que parecen escritos por personas y resumen textos. Incluso están cambiando la forma en la que se hace ciencia: en 2020, DeepMind presentó su IA AlphaFold2, que puede predecir cómo se plegarán las proteínas, una habilidad sobrehumana que puede ayudar a guiar a los investigadores a desarrollar nuevos medicamentos y tratamientos.

Mientras tanto, Deep Blue desapareció, sin dejar inventos útiles a su paso. Resultó que jugar al ajedrez no era una habilidad informática necesaria en la vida cotidiana. "Lo que al final mostró Deep Blue fueron los límites de intentar hacer todo manualmente", señala el fundador de DeepMind, Hassabis.

IBM intentó remediar la situación con Watson, otro sistema especializado diseñado para abordar un problema más práctico: hacer que una máquina responda a las preguntas. Usaba el análisis estadístico de inmensas cantidades de texto para lograr una comprensión del lenguaje que era, para su época, de vanguardia. Era más que un simple sistema si A, entonces B. Pero Watson apareció en un momento desafortunado: fue eclipsado por la revolución en el aprendizaje profundo, que trajo una generación de modelos de procesamiento de lenguaje mucho más matizados que las técnicas estadísticas de Watson.

El aprendizaje profundo ha derrotado a la IA de la vieja escuela precisamente porque, según indica la exprofesora de la Universidad de Stanford (EE UU) Daphne Koller, "el reconocimiento de patrones es increíblemente poderoso". Koller fundó y dirige Insitro, que utiliza las redes neuronales y otras formas de aprendizaje automático para investigar nuevos tratamientos farmacológicos. La flexibilidad de las redes neuronales, la amplia variedad de maneras en las que se puede usar el reconocimiento de patrones, es la razón por la que todavía no ha habido otro invierno de la IA. "El aprendizaje automático realmente ha aportado valor", según Koller, algo que las anteriores oleadas de auge de la IA nunca habían logrado, en su opinión.

Las fortunas invertidas en Deep Blue y en las redes neuronales muestran que durante mucho tiempo fuimos muy torpes a la hora de juzgar qué era lo difícil y qué era lo valioso en la IA. Durante décadas, se pensó que dominar el ajedrez sería importante porque es verdad que jugar al ajedrez a un alto nivel es complicado para los humanos. Pero el ajedrez resultó ser bastante fácil para los ordenadores, porque es muy lógico.

Lo que para los ordenadores era mucho más difícil de aprender fue el trabajo mental casual e inconsciente que hacen los humanos, como mantener una conversación animada, conducir un coche con mucho tráfico o descubrir el estado emocional de un amigo. Nosotros hacemos estas cosas con tanta facilidad que rara vez nos damos cuenta de lo complicado que es y de la cantidad de criterios confusos y en escala de grises que requieren. La gran utilidad del aprendizaje profundo consiste en captar los pequeños fragmentos de esta inteligencia humana sutil y única.

Aun así, no hay una victoria final en la inteligencia artificial. El aprendizaje profundo puede estar en lo más alto actualmente, pero también va acumulando duras críticas.

"Durante mucho tiempo, existió un entusiasmo tecno-chovinista con la IA y la idea de que resolvería todos los problemas", asegura Meredith Broussard, programadora, profesora de Periodismo de la Universidad de Nueva York y autora de Artificial Unintelligence. Pero, tal como ella y otros críticos han señalado, los sistemas de aprendizaje profundo a menudo se entrenan con datos sesgados y absorben esos sesgos. Las investigadoras Joy Buolamwini y Timnit Gebru descubrieron que tres sistemas de IA visual disponibles comercialmente eran terribles en analizar los rostros de mujeres de piel más oscura. Amazon entrenó una IA para examinar los currículums, para luego descubrir que clasificaba peor a las mujeres.

Aunque los científicos informáticos y muchos ingenieros de IA son conscientes de estos problemas de sesgo en la actualidad, no siempre están seguros de cómo lidiar con ellos. Además, las redes neuronales también son "enormes cajas negras", afirma Daniela Rus, una veterana de IA que actualmente dirige el Laboratorio de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial del MIT. Después de entrenar una red neuronal, su mecánica no es fácil de comprender ni siquiera por su propio creador. No está claro cómo llega a sus conclusiones, o cómo podría fallar.

"Durante mucho tiempo, existió un entusiasmo tecno-chovinista con la IA y la idea de que resolvería todos los problemas"

Rus cree que puede que no sea un problema confiar en una caja negra para una tarea “que no sea crítica para la seguridad”. Pero, ¿qué pasa con un trabajo de mayor riesgo, como la conducción autónoma? "Es bastante sorprendente que hayamos depositado tanta confianza y fe en ellos", opina Rus.

Aquí es donde Deep Blue tenía una ventaja. El estilo de la vieja escuela de reglas hechas a mano pudo haber sido frágil, pero era comprensible. La máquina era compleja, pero no era un misterio.

Irónicamente, ese viejo estilo de programación podría presenciar una especie de regreso, ya que los ingenieros y los científicos informáticos empiezan a enfrentarse ya a los límites de la coincidencia de patrones.

Los generadores de lenguaje, como GPT-3 de OpenAI o Gopher de DeepMind, pueden tomar algunas frases escritas y continuar escribiendo páginas de prosa convincente. Pero a pesar de esa imitación impresionante, Gopher "todavía no entiende realmente lo que escribe", señala Hassabis. "No en un sentido real".

De manera similar, la IA visual puede cometer terribles errores cuando se encuentra con un caso extremo. Algunos coches sin conductor se han estrellado contra los camiones de bomberos estacionados en las carreteras, porque en los millones de horas de vídeo en los que habían sido entrenados, nunca se habían encontrado con esa situación. Las redes neuronales tienen otra versión del mismo problema de "fragilidad".

Lo que la IA realmente necesita para avanzar, como muchos científicos informáticos indican, es la capacidad de conocer los hechos sobre el mundo y razonar sobre ellos. Un coche autónomo no puede basarse únicamente en la coincidencia de patrones. También debe tener el sentido común: saber qué es un camión de bomberos y por qué ver uno estacionado en una carretera significa peligro.

El problema es que nadie sabe muy bien cómo construir las redes neuronales capaces de razonar o usar el sentido común. El científico cognitivo y coautor de Rebooting AI, Gari Marcus, considera que el futuro de la IA requerirá un enfoque "híbrido": las redes neuronales para aprender los patrones, pero guiadas por una lógica previa codificada manualmente. En cierto sentido, esto fusionaría los aportes de Deep Blue con los del aprendizaje profundo.

Los defensores incondicionales del aprendizaje profundo no están de acuerdo. Hinton cree que las redes neuronales deberían, a largo plazo, ser perfectamente capaces de razonar. Al fin y al cabo, los seres humanos lo hacen, "y el cerebro es una red neuronal". Usar lógica codificada a mano le parece una locura; se encontraría con el problema de todos los sistemas expertos, que es que nunca se puede anticipar todo el sentido común que le queremos dar a una máquina. El camino a seguir, según Hinton, es continuar innovando en las redes neuronales, para explorar nuevas estructuras y nuevos algoritmos de aprendizaje que imiten con mayor precisión cómo funciona el cerebro humano.

Los informáticos están abordando el problema desde distintos enfoques. En IBM, el desarrollador de Deep Blue, Campbell, está trabajando en una IA "neuro-simbólica" que funciona un poco como propone Marcus. El laboratorio de Etzioni está comenzando a intentar desarrollar módulos de sentido común para IA que incluyan tanto las redes neuronales entrenadas como la lógica informática tradicional. El futuro se puede parecer menos a una victoria de uno de los dos modelos (Deep Blue o las redes neuronales), y más a un enfoque Frankenstein: los dos métodos unidos.

Debido a que resulta probable que la IA esté aquí para quedarse, ¿cómo viviremos con ella? ¿Acabaremos derrotados al final, como Kasparov contra Deep Blue, por unas IA mucho mejores en las tareas de pensamiento con las que no podremos competir?

El propio Kasparov no lo cree. Poco después de su derrota ante Deep Blue, decidió que luchar contra una IA no tenía sentido. La máquina "pensaba" de una manera fundamentalmente inhumana, utilizando matemáticas de fuerza bruta. Siempre tendría mejor poder táctico a corto plazo.

Entonces, ¿por qué competir? ¿Por qué no colaborar?

Después de jugar contra Deep Blue, Kasparov inventó el "ajedrez avanzado", donde las personas y el silicio trabajan juntos. Una persona juega contra otra, pero cada una también maneja un ordenador portátil que ejecuta un software de ajedrez, para ayudar en los posibles movimientos del juego.

Cuando Kasparov comenzó a organizar las partidas de ajedrez avanzadas en 1998, descubrió rápidamente algunas diferencias fascinantes en el juego. Curiosamente, los aficionados no profesionales superaban las expectativas con su clasificación. En una partida de jugadores con ordenadores portátiles en 2005, dos de ellos ganaron el primer premio, superando a varios grandes maestros.

¿Cómo pudieron vencer a las mentes superiores del ajedrez? Porque entendieron mejor cómo colaborar con los ordenadores. Sabían cómo explorar opciones rápidamente y cuándo aceptar o no una sugerencia del sistema. Algunas ligas aún organizan estos torneos de ajedrez avanzado.

Kasparov argumenta que así es precisamente cómo debemos abordar el mundo emergente de las redes neuronales.

"El futuro consiste en encontrar las formas de combinar las inteligencias humana y artificial para alcanzar nuevas alturas y lograr cosas que ninguno podría conseguir solo por su cuenta", señala el gran maestro de ajedrez en un correo electrónico.

Las redes neuronales se comportan de manera diferente a los motores de ajedrez, por supuesto, pero muchos expertos están totalmente de acuerdo con la visión de Kasparov de la colaboración entre los humanos y la IA. Hassabis de DeepMind ve a la IA como un camino a seguir para la ciencia, que guiará a las personas hacia nuevos avances. "Creo que vamos a notar un gran florecimiento", asegura. "Empezaremos a ver cómo desafíos científicos a la altura de Premios Nobel caen uno tras otro". La empresa de Koller, Insitro, utiliza la IA de manera similar, como una herramienta de colaboración para los investigadores. "Estamos jugando un juego híbrido entre humanos y máquinas", señala Koller.

¿Llegará el momento en el que podamos construir una IA tan similar a la inteligencia humana en su razonamiento que las personas realmente tendrían menos que ofrecer, y la IA se haría cargo de todo el pensamiento? Quizá. Pero ni siquiera los científicos consultados, en la vanguardia de este campo, se atreven a predecir cuándo ocurrirá eso, si es que sucede.

Así que pensemos en el regalo final de Deep Blue, 25 años después de su famosa partida. Tras su derrota, Kasparov vislumbró cuál será el fin del juego entre la IA y los humanos. "Nos convertiremos en gestores de algoritmos y los utilizaremos cada vez más para impulsar nuestra producción creativa y nuestras almas aventureras", asegura.

Fuente: MIT

23 de marzo de 2022

ESPAÑA. A río revuelto ganancia de pescadores.

 La democracia es igual que la fama, la reputación o el dinero, que cuesta mucho ganarlo y muy poco perderlo.

Todos los españoles unidos, no contra la guerra en Ucrania (que ha pasado a segundo término gracias a los transportistas autónomos) sino contra los precios del combustible y de los alimentos. ¿No se sabía que esto iba ocurrir con la guerra de Putin? ¿El gobierno de España tiene la culpa de esa guerra? ¿De verdad nos preocupa la democracia en Europa, o solo nuestro bolsillo?

España tiene problemas de abastecimiento, tras los iniciales paros patronales, propuestos por los transportistas autónomos, que se quejaban de trabajar a pérdidas (que nos llamaban vagos cuando los asalariados hacíamos huelgas porque no llegábamos a fin de mes) quizás ahora entiendan lo que significa no llegar a fin de mes, porque muchos asalariados llevamos trabajando a pérdidas toda la vida; y solo de vez en cuando, tras muchos años de estar así, parábamos una carretera, pero nunca todo un país y muchísimo menos, quitábamos de comer a nadie, bien fuesen personas o animales. Por qué cuando la derecha saca a los suyos a la calle paraliza el país, caiga quien caiga, pues además del cierre patronal de los señoritos autónomos de los camiones de 200.000 euros, me viene a la memoria cuando los controladores aéreos paralizaron todos lo vuelos y aislaron España del resto del mundo, e incluso creo recordar, que al igual que ahora, nadie fue a la cárcel.

¡Ojo! Solo lo hacen cuando gobierna la izquierda. Casualidad.

Ahora entendería, que al extremo que hemos llegado, todo el “pool de derechas” (unidos por los problemas que han conseguido generar en España) y lo celebrasen, por un trabajo bien hecho, junto a la prensa conservadora y delegados de transportistas, alrededor de una buena cena, como si fuesen una gran familia,…, mafiosa. Por que recuerdo a todos ustedes (y no me invento las cosas) que en las hemerotecas están las declaraciones de José Fernández, coordinador de Asturias y uno de los portavoces autorizados de la Plataforma Nacional de trasportistas, que defiende a Rusia y llama "nazi" al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, para de este modo, evitar culpar del aumento del coste del petróleo a Vladimir Putin.

Por otro lado, quiero añadir, que los datos aportados solo generan confusión sobre la actual situación de España, ya que ciertos no son, pues a la luz de los hechos lo que habría que preguntarse es los siguiente,

  1. ¿Por qué ha subido el precio del petróleo, del gas y de la electricidad?.
  2. ¿Cómo se consigue bajar el precio de los productos energéticos? ¿Existe un máximo de bajadas a nivel europeo? ¿Cuánto es la mínima fiscalidad de hidrocarburos e iva, en los combustibles por mandato europeo?
  3. ¿Quién tiene que autorizar dichas bajadas de precio?
  4. ¿Le conviene a España la normalización de relaciones con Marruecos a nivel particular? ¿Y en relación a sus aliados Occidentales?
  5. ¿Que saben los diputados de derechas de todo esto? ¿Se han documentado al respecto?
  6. En cualquier caso ¿para que están cobrando sus distinguidas señorías entonces?

Si las respuestas a estas cuestiones es, váyase a paseo señor, entonces es que tengo razón, y los diputados de derechas solo sirven para cobrar la nómina mensualmente y si procede, votar en el Parlamento provechosamente, salvo que se confundan de botón, digamos por daltonismo, vamos a dejarlo ahí.

Pero le manda huevos que diría uno de los suyos, que por cierto fue Presidente del Congreso, que cuando leí que Feijóo iba a hacer bueno a Casado, no pude por menos que soltar una carcajada, pero vaya que va a ser así. Además debo añadir, que el actual líder el PP, cada vez se parece más a una réplica de Ayuso, ¿o será al revés?. Bueno, lo que si es cierto, es que ambos dos, solo son imitadores de Abascal, que para desgracia de todos los españoles, progresan adecuadamente en ese sentido.

POSDATA

Los desacuerdos entre empresarios transportistas, respecto del precio de los portes de las  subcontratas, no son competencia del Gobierno del Estado.

Fuente: Redacción

20 de marzo de 2022

La invasión de Ucrania, mide las fortalezas y debilidades de las alianzas entre Rusia y China

 Pekín parece que saldrá vencedora de una relación en la que Moscú será cada vez más dependiente de su vecina del este, al margen de cómo termine la invasión.

Desde que el 4 de febrero los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de China, Xi Jinping, se reunieran en Pekín y firmaran un comunicado conjunto que elevaba la relación entre sus dos países al mayor nivel en 70 años, la segunda economía del mundo ha descrito así la amistad entre ambos gobiernos, emparejados por su deseo de forjar un frente ante el rival común, Estados Unidos. 
La guerra en Ucrania representa la primera prueba de fuego para la apuesta de China por esta amistad.

Occidente ha aumentado esta semana la presión sobre Pekín.

A los llamamientos de los los países europeos y los socios asiáticos como Singapur, para que utilice su influencia ante Moscú en un papel mediador, se han sumado las acusaciones de Washington, que sospecha que Pekín esté dispuesto a aportar ayuda económica y militar a Rusia.

La denuncia ha sido repetida el presidente de EE UU, Joe Biden, en su reunión telemática con Xi este viernes, en la que según la Casa Blanca ha reiterado “las implicaciones y consecuencias” de que China “apoye materialmente a Rusia mientras lanza ataques brutales contra ciudades y civiles ucranios”. No ha precisado qué tipo de consecuencias, o si podrían incluir sanciones contra Pekín que se sumen a las ya impuestas contra Rusia.

Pekín ha negado con contundencia que se plantee ayudar a Moscú, algo que elevaría el conflicto a niveles aún más peligrosos que ahora. Divulgar esa idea es “desinformación”, ha asegurado su Ministerio de Exteriores. En su réplica a Biden, Xi dibujaba a su país como una potencia amante de la paz al subrayar que “la crisis ucrania no es algo que nos guste ver” y que “el conflicto y la confrontación no le conviene a nadie”.

Desde el principio, China ha adoptado lo que define como una “neutralidad benévola”, una posición que desde Occidente se percibe como una ambigüedad escorada hacia Rusia. Envía señales a unos y otros con la aparente intención de evitar verse arrastrada al conflicto o graves consecuencias para su economía en momentos de crecimiento más débil. Evita calificar el ataque ruso de “invasión”, mientras se ha mostrado dispuesta a mediar en colaboración con la comunidad internacional y asegura que desempeña un “papel positivo” por la paz entre Kiev y Moscú.

La posición de China “no es tanto prorrusa como anti EE UU”, considera Alexander Gabuev, analista de las relaciones chino-rusas en el Centro Carnegie en Moscú. Pekín lee esta guerra siempre a través del prisma de su rivalidad con Estados Unidos (el gran eje geopolítico del siglo XXI) y “antepone sus intereses a absolutamente cualquier otra cosa”, explica.

Por tanto, apunta este experto, “China está diversificando sus apuestas”. De un lado, su amistad con Rusia es de “una importancia primordial”. Putin y Xi comparten una visión sobre los derechos humanos, el deseo de un nuevo orden global que les garantice un papel protagonista y el rechazo a EE UU y sus alianzas. Sus economías, intereses y áreas de influencia son casi perfectamente complementarias. Pero Pekín también pretende proteger su relación con Europa, un socio comercial más importante que Moscú y del que no desea que se alinee por completo con las posiciones de Washington. Tampoco quiere arriesgarse a que una cercanía excesiva a su socio estratégico le pueda reportar sanciones secundarias occidentales. Su idea, explica Gabuev, es “encontrar una manera de no ofender a Rusia y, al mismo tiempo, presentarse como una potencia benevolente”.

En ningún caso, ocurra lo que ocurra en la guerra o después de ella, Pekín dará la espalda a Rusia, consideran los expertos. China espera lograr grandes ventajas, tanto económicas (el 4 de febrero suscribió nuevos contratos para la compra de gas y petróleo rusos para los próximos 25 ó 30 años por 105.000 millones de euros) como en influencia en Moscú, en esta alianza de la que ya es el socio más importante.

“La capacidad de presión de China ya era grande, pero ahora es mucho más grande y lo será todavía más hacia el final del año”, cuando las sanciones occidentales ya estén haciendo todo su efecto, apunta Gabuev. Tanto si gana como si pierde la guerra, la economía rusa quedará muy debilitada. “Rusia no tendrá más remedio que vender a China su tecnología militar más sensible, y ofrecerle baratas sus materias primas, en yuanes. China podrá fijar el precio. Antes de la guerra, Moscú tenía otras opciones, pero esas opciones ahora han desaparecido”, señala.

                                                                                        EDITORIAL

Decía Chuchill que “el estadista piensa más en las próximas generaciones que en las próximas elecciones”, pero al líder ruso, según parece, no le preocupan dichas cuestiones (quizás por no sentirse concernido) puesto que ha mitad de partida, ya ha perdido las simultaneas que jugaba contra Estados Unidos, Europa y China.

Y al final de la guerra de Ucrania, que algún día acabará, Rusia estará arruinada y endeudada, y vendida al mejor postor, que no me cabe la menor duda, que China será. 

Y en mi opinión, finalmente, aunque el todopoderoso Putin salga ganando, los rusos, como siempre, saldrán perdiendo, pues, por mucha desinformación y cierre de fronteras que halla, los soldados muertos pesarán mucho en la opinión pública rusa, además del paro y el hambre, que tampoco se podrán ocultar. ¿Y que hará entonces el zar Putin, encarcelar a cien millones de sus compatriotas rusos, esclavizarlos tal vez o quizás algo peor?.

Fuente: El Pais.com

METAMORFOSIS. Vladímir Putin, de niño trasgresor a hombre implacable y tirano narcisista.

 El mundo contempla la brutalidad de la invasión de Ucrania ante la incredulidad de lo incomprensible y frente a la inabarcabilidad de la realidad, la ilogicidad del mundo prosoviético y de la conducta inhumana de un líder desatado, impensable en una sociedad civilizada del siglo XXI. 

Mucho se ha dicho y escrito sobre la salud mental, del líder ruso, y no cabe duda que motivos no faltan, dado que cada pocos años prepara un nuevo objetivo bélico, para luego lanzar su ejército, al objeto de dar cumplimiento a sus ansias de gloria y poder, aunque nunca coincidan con las necesidades del  pueblo ruso, de ahí la huida de cerebros y empresas de la Federación Rusa, que algunos ya lo cifran en 300.000 personas y 400 empresas, respectivamente.


Consideraciones de expolíticos y profesionales al respecto.

El expresidente François Hollande, que le trató ampliamente durante la invasión de Crimea y la guerra desatada en el Donbás en 2014, dijo hace pocos días a la prensa que no es locura, ni paranoia, sino que Putin responde a una lógica (su propia lógica) marcada por la determinación de sus ideas. “Putin solo entiende la relación de fuerza y cuando nada se le resiste, avanza”, explicó el exlíder francés.

Ciertamente Putin no es un enajenado, según fuentes consultadas al objeto de trazar su perfil psicológico. Y aunque no esté trastornado, si parece tener una acusada deriva autoritaria, de una personalidad labrada en el rigor y las dificultades, rígida en sus motivaciones y alimentada por décadas de un poder que ha ido convirtiendo en absoluto e incuestionable. Su concepción arbitraria de ese poder le ha llevado hasta el extremo de equiparar hoy su persona con el Estado, en palabras de Eva Borreguero, profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid.

Según Javier Solana, que fue alto representante de Exteriores de la UE y jefe de la OTAN,  Putin no es una persona conocible” y no te deja ver más de lo que quiere que veas”.

Breve monografía

Vladímir Vladímirovich Putin nació en 1952 en Leningrado (hoy San Petersburgo), hijo tardío de obreros humildes. Su padre trabajaba en una fábrica, su abuelo había sido cocinero y su bisabuelo, siervo en el campo, un historial común en esa Unión Soviética comunista nacida tras enterrar un zarismo feudal.

Se crio en una komunalka, ( pisos humildes de los tiempos comunistas) . De niño fue tan gamberro y “hooligan”, como él mismo reconocía, que no le admitieron en los pioneros (organización juvenil soviética). “Crecer en el patio era como vivir en la jungla”, dijo el propio Putin. Pelear hasta el final, golpear primero, sin marcha atrás, entre el culto a la fuerza y el poder de las bandas callejeras y la obligación de no mostrar jamás dudas morales ni el propio sufrimiento. Y más allá de la leyenda que haya podido construirse en torno a ese chico bajito y trasgresor de un Leningrado muy lejano a la fama intelectual y elitista de esta ciudad, reflejan el entorno en que creció.

Allí se mezcló con bandas de delincuentes hasta que, según testimonios recogidos en la miniserie documental de la BBC Putin, de espía a presidente, algo le salvó de la marginalidad: aprendió y se enganchó al yudo, un deporte en el que el KGB ojeaba y reclutaba a chicos. “Era un abusón y un pandillero y el deporte le salvó”, dice Alex Golfdarb, científico y activista ruso autor de Muerte de un disidente (Taurus), en el citado documental. “El yudo le sacó de la calle”.

Putin logró acabar los estudios y graduarse en Derecho, pero en el yudo y en los cursos que tomó para ser agente del KGB en San Petersburgo y en el Instituto Andrópov de Moscú debió aprender y labrar buena parte de las características que ha demostrado en su andadura: el hermetismo, la inexpresividad, el cálculo de oportunidades, el dominio absoluto y opacidad de lo íntimo, una frialdad que llega a amedrentar a sus interlocutores y esa máxima de las artes marciales que te enseña a utilizar y revertir la fuerza del rival contra sí mismo.

Y finalmente, tras ser reclutado por el KGB y pasar seis años en Dresde, la caída del Muro de Berlín le devolvió a su Leningrado natal. Anatoli Sobchak, entonces profesor en la Universidad Estatal (en la que había estudiado Putin), le acogió y le fichó luego como asesor cuando se convirtió en el primer alcalde democráticamente elegido de la ciudad, donde tuvo varios cargos, incluido vicealcalde, y según cuentan. Putin sabía siempre lo que hacer. Y supuestamente tal fue su éxito, a ojos del establishment (la clase dominante) pos-soviético que, en cuanto Sobchak perdió las elecciones en 1996, la Administración del presidente Yeltsin se lo llevó a Moscú.

Su ascenso ahí fue meteórico, desde la dirección de la Gestión de Bienes a responsable de Regiones, luego director del FSB (antiguo KGB, donde en su día había llegado a teniente coronel) en 1998, primer ministro en agosto de 1999 y, el 31 de diciembre de ese año, tras la dimisión de un Yeltsin alcoholizado y decrépito, presidente interino.

Reflexiones de distintas personalidades conocedoras del líder ruso

Había llegado a la cumbre política aunque no de manera casual pues, como dice Solana, saltó a Moscú a ayudar a Yeltsin, a arreglarle su salida sin represalias contra él y su familia y a organizarle, en pocas palabras, la mejor jubilación posible en su estado.

Gleb Pavlovsky, asesor en la campaña presidencial de Putin, cuenta en el citado documental que se hizo una encuesta entre los rusos sobre qué características debía tener un presidente y la mayoría había señalado a un personaje de cine: Stirlitz, el James Bond ruso.

José Manuel Durão Barroso, quien fue presidente de la Comisión Europea de 2004 a 2014, le conoció ampliamente porque compartió con él 25 intensas cumbres en múltiples lugares y todo tipo de situaciones, incluso alguna llamada intempestiva. “Es el líder que más he tratado fuera de la UE”, rememora ahora. Y recuerda sobre todo lo que llama “relámpagos, los estallidos de indignación” que entonces eran momentáneos en reuniones y cumbres por lo demás correctas. “Recuerdo una noche que nos llevó en su yate presidencial por el Volga tras una cena informal en Samara, era todo cordial, una noche magnífica y perfecta, incluso había luna llena. Y Merkel [excanciller alemana] le preguntó por el sabotaje a un gasoducto y estalló indignado, armó una buena”, cuenta Durão.

El portugués ha observado su evolución y cree que esos estallidos que entonces duraban instantes son los que ahora pueden prolongarse sin fin, como en el discurso del 22 de febrero previo a la invasión de Ucrania. “Cuando le vi, pensé que era exactamente la misma expresión, pero lo que antes era un estallido de un minuto ahora es una hora”.

El dirigente portugués cuenta que Putin tiene “un resentimiento, un revanchismo y una agresividad” con los que intenta “compensar su inseguridad de origen y de educación”. Porque ni es un intelectual ni demasiado culto y, además, no es carismático.

Dentro de Rusia, esa evolución la ha contemplado el periodista ruso Mikhail Zygar, que estos días contaba en The New York Times cómo el hombre que siempre fue “reservado y conspiranoico” ha entrado en una deriva de inaccesibilidad que le ha llevado a rodearse solo de “creadores de falsas doctrinas, impostores y calumniadores”.

Zygar, autor del libro All the Kremlin’s men (Todos los hombres del Kremlin), asegura que el presidente ha estado los dos últimos años recluido. En ese contexto, Putin “ha perdido interés en el presente y está obsesionado con el pasado”. Para verle, se ha rodeado de tales protocolos de cuarentena y aislamiento que recuerdan los comportamientos de emperadores o tiranos.

El Putin que yo conocí y traté hace 20 años ha cambiado”, cuenta Álvaro Gil-Robles, quien tuvo numerosas reuniones sobre la situación en Chechenia como comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa. “Entonces era una persona distante, lo que es lógico en muchos políticos, previsible en sus posiciones, pero se podía negociar con él y lo que se acordaba, no se movía. El de hoy lo desconozco completamente: esta brutalidad, esta crueldad no es el que yo conocí. Esto no quiere decir que fuera un angelito, ya tenía gestos autoritarios, pero no es el mismo”.

Gil-Robles y también Solana se refieren por ejemplo a esa escena de distanciamiento con Macron, al que sentó en la otra punta de una larga mesa en el Kremlin. “Cuando hablaba con él, estábamos en sendos sillones en torno a una mesita normal”, recuerda Ril-Robles. “No había esa agresividad, ese ego personal de quien se sienta solo en la mesa como un zar mientras los demás permanecen apartados. Así no le conocí yo”.

Entonces era alguien que calculaba, jugaba con qué cedía y qué conseguía a cambio, había un espacio para el diálogo y el entendimiento y así logramos crear, por ejemplo, la figura del defensor del pueblo en Chechenia o la reapertura de un juicio contra un militar violador. Eso hoy sería imposible”, asegura Gil-Robles.


El líder ruso de hoy, muestra perfil psicológico de rasgos determinados, según Jorge Sobral, catedrático de Psicología Criminal de la Universidad de Santiago de Compostela, aclara que no puede diagnosticar a Putin sin un análisis profesional, pero que el presidente ruso tiene (coincidiendo con otros profesionales) "un fuerte componente narcisista”. “Y el narcisismo”, dice, “es una degeneración de la autoestima cuando el yo se convierte en el eje de tu percepción de la realidad”. Por ello, Putin “ha puesto al servicio del narcisismo la mentira, la manipulación y la justificación de todos los medios para llegar al fin y lo que en psicología llamamos maquiavelismo”.

Otro de los elementos es la audacia, esa especie de valentía al servicio de sus finalidades, a veces perversas, la desinhibición absoluta como la que ha mostrado con los opositores encarcelados, los periodistas asesinados y ahora los ucranios. Que ya se vio en Eso se vio en la segunda guerra de Chechenia (primera de Putin, cuando aún era primer ministro), y en la exhibición de su fuerza en los asesinatos de disidentes como Litvinenko o Sripal cuando podían haber sido discretos. “Esta insensibilidad ante el dolor ajeno es típica de los tiranos”, prosigue Sobral.

Ahí engarza con esa lógica propia que mencionaba Hollande y con el diagnóstico más simple, pero certero, con que Biden sorprendió al mundo al inicio de su mandato cuando dijo: “Es un asesino”. Su “desconexión moral”, dice Sobral, le lleva a tergiversar el análisis de la realidad, a culpabilizar a la víctima, mismo truco de autoengaño que practican los agresores sexuales, los genocidas y los abusadores.

Es perfectamente posible que se lo crean y eso les hace todavía más peligrosos. Si te desconectas de la moral consensuada para crear tu propio universo moral, tienes el círculo perfecto para legitimar la barbarie”.

El resto de la historia es conocida: la deriva autoritaria, la forja de su propio universo moral y la insensibilidad ante el dolor ajeno o propio que describen los psicólogos le ha llevado hasta una invasión a Ucrania que nadie sabe dónde tendrá sus límites. Un Putin irreconocible en el que todos coinciden, y que a las pruebas de las guerras iniciadas por él, sin mediar provocación, nos remitimos.

Fuente: El Pais.com

19 de marzo de 2022

CIBERATAQUES. Alemania alerta del “riesgo considerable de ataque informático” a través de los programas de Kaspersky

 La Autoridad Federal de Seguridad Cibernética alemana, insta a compañías de infraestructuras críticas y a usuarios a evitar el uso de los antivirus de la compañía creada en Rusia. La firma niega cualquier vinculación con el Gobierno de Putin.

La Autoridad Federal de Seguridad Cibernética de Alemania (BSI, por sus siglas en alemán) ha instado este martes a compañías y usuarios a evitar el uso de los populares programas antivirus y de seguridad informática de la compañía Kaspersky, creada en Rusia en 1997. 

Según la agencia alemana, esta firma, que asegura contar con más de 400 millones de usuarios y 240.000 clientes corporativos en el mundo, supone “un riesgo considerable de un ataque informático exitoso”. Kaspersky lo niega y afirma: “Somos una empresa privada de ciberseguridad global y, como tal, no tenemos ningún vínculo con el Gobierno ruso ni con ningún otro”.

La BSI ha advertido este martes que la compañía tecnológica rusa “puede llevar a cabo operaciones ofensivas, puede verse obligada a atacar sistemas contra su voluntad, ser espiada como parte de una operación cibernética sin su conocimiento o ser mal utilizada como una herramienta para ataques contra sus propios clientes”.

La alerta de la Autoridad Federal de Seguridad Cibernética responde, según ha informado, al “proceder de las fuerzas militares y de inteligencia de Rusia, así como a las amenazas expresadas por la parte rusa en el curso del actual conflicto bélico contra la UE, la OTAN y Alemania”. La advertencia y recomendación de sustitución de sistemas de seguridad va dirigida especialmente a empresas y operadores de infraestructura crítica, que son “particularmente vulnerables”. El Aeropuerto de Múnich, uno de los mayores de Europa (50 millones de pasajeros, 100 aerolíneas y 250 destinos de 75 países antes de la pandemia) confió el pasado octubre su seguridad informática y la de sus datos al programa Kaspersky Threat Intelligence.

La popular empresa de seguridad ya fue vetada en 2017 por el entonces presidente de EE UU, Donald Trump, quien prohibió el uso de los programas de esta compañía en el Gobierno al considerar que es “vulnerable a la influencia del Kremlin”. Las cautelas se extendieron a las instituciones europeas.

La alerta alemana va en sintonía con las lanzadas por todas las agencias de ciberseguridad occidentales para que empresas e instituciones refuercen sus defensas en internet ante la guerra en Ucrania. A principios de marzo, las autoridades francesas emitieron una advertencia similar sobre el potencial de los programas de la compañía rusa. Sin embargo, la BSI va más allá al extender su recomendación sobre el uso de Kaspersky a usuarios particulares.

El pasado 1 de marzo, ante la invasión de Ucrania por parte de Rusia, el creador y director general de la compañía, Eugene Kaspersky, emitió un comunicado en el que afirmaba que “la guerra no es buena para nadie” y abogaba por “el diálogo pacífico como único instrumento posible para resolver los conflictos”. Kaspersky también ha rechazado las acusaciones de servir al Gobierno ruso o poder ser utilizada por el mismo.

Fuente: El Pais.com