20 de junio de 2026

OPINIÓN. De las prisas y esperas políticas.

En este mundo que nos ha tocado vivir, todo se hace deprisa y no hay espera posible. Sin embargo, en política, los tiempos existen y debieran ser respetados, pero en demasiadas ocasiones, esto no ocurre.

Tenemos el caso de España, que desde comienzos de la legislatura en 2023, donde resultó elegido Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, casi el mismo día que prestó juramento o promesa ante el Jefe del Estado, la jauría humana que representan Partido Popular y Vox, empezó la campaña —siguiendo las tesis del manual nazi de Goebbels—  de deshumanización y deslegitimación (es decir, de odio por resumir) contra el gobierno recién formado y principalmente contra el Presidente de todos los españoles, al objeto de desestabilizarle y finalmente derrocarle dando un golpe de Estado político, al cual como no, se han unido algunos policías y jueces que bien ya se han jubilado o están a punto de hacerlo. Ayudando unos y dictando otros, sentencias que pasarán a los anales de la historia, con resoluciones jurídicas que recuerdan mucho a las que se produjeron en tiempos de la dictadura, donde el lema era también “el que pueda hacer que haga”.

A mi entender, en ese contexto incluyo juicios como el del procés catalán y las investigaciones abiertas por la policía patriótica del PP de los gobiernos de Rajoy, contra Podemos, los juicios contra Begoña Gómez y David Sánchez (esposa y hermano  del Presidente del gobierno, respectivamente), el juicio  contra el exfiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, y recientemente, el que se sigue contra el expresidente Zapatero (en fase de instrucción) donde todos estos procesos judiciales tienen en común que son auténticas cacerías políticas-judiciales y prospectivas (prohibidos por ley) y que además, a base de retorcer la ley, son capaces de conseguir dar apariencia de verdad, no desde las pruebas físicas sino de los razonamientos lógicos. Pero ya decía Jaimito en un famoso chiste, donde hacía esta reflexión al respecto: señores, la lógica no existe porque yo toco los timbres de los portales, y no me llaman toca-timbres, me llaman “hijo puta”. Algo así le está pasando al Presidente del Gobierno, cuando toca el timbre de la conciencia ciudadana, avisando de la llegada del fascismo.

Después de esta larga introducción quiero ir al meollo de la cuestión que sería determinar el por qué, en una democracia hay que respetar los tiempos que marcan la Constitución, pues sino ya no sería una democracia. No sé si me explico.

Bueno, vamos a ver si poniendo un ejemplo me entienden. Si la Constitución Española dice que una legislatura debe durar 4 años desde su inicio, y que el único que tiene el privilegio para acortar su duración es el Presidente del gobierno, eso es así porque lo dice la Carta Magna. El resto de congresistas y senadores (a no ser que los primeros pongan una moción de censura en el Congreso de Diputados) solo les queda el recurso del pataleo, o dar un golpe de Estado judicial (que es lo que está ocurriendo) porque el líder de la oposición tiene claro que es la última bala que le queda, antes que le jubilen en su partido, y para su consuelo le diré al señor Feijóo, que estando jubilado no se vive tan mal. Y fíjese le diría más, que se vive aún mejor que trabajando, y si me apuran incluso le diría, que es mejor que optar a ganar unas elecciones generales (la erótica del poder está sobrevalorada) pues siempre existe la posibilidad que pierda, y entonces pasaría a la posteridad como otro candidato fracasado del PP que casi gobierna España.

CONCLUSIÓN

Pero lo peor lo he dejado para el final. Ya que concluyo este escrito reflexionando sobre el futuro del Partido Popular, muy necesario para la democracia española en modo centro-derecha, pero en la  versión de extrema derecha actual, solo puede conducir a una alianza entre PP y Vox (ya anticipada por el líder del partido popular) que conlleva la posterior desaparición del partido popular al integrarse todos ellos en el partido ultra, que bien pudiera derivar en un futuro "frente populista y/o fascista" que está por venir.

Quedando entonces el centro político, huérfano y desprotegido, que el PSOE bien pudiera aprovechar para intentar  captar esos valiosos votos, pues caso contrario, si se diese dicha situación, pobablemente la mayoría de estos votantes optarían por la abstención.

Fuente: Editorial.