20 de febrero de 2026

El poder de los Algoritmos en la opinión pública. El experimento político de la red social X (antes Twitter)

Hace más de tres años que Elon Musk adquirió la red social entonces conocida como Twitter, rebautizándola como X.

Pero el cambio de nombre, apenas fue la manifestación visible que ocultaba una transformación más profunda: la reorganización de la experiencia informativa de millones de usuarios a través de un rediseño algorítmico

La introducción de la pestaña “Para ti” en enero de 2023, que prioriza contenidos según criterios algorítmicos en lugar de un orden cronológico, marcó un punto de inflexión en la forma en que se distribuye y consume la información política en la plataforma.

 Un estudio publicado en Nature sugiere que esta modificación no es neutral: el feed algorítmico(*) empuja a los usuarios hacia posturas políticas más conservadoras.

El hallazgo no puede analizarse de manera aislada. Las redes sociales han transformado radicalmente la vida pública contemporánea. Según datos del Pew Research Center, la cuarta parte de los adultos estadounidenses declara que las redes sociales constituyen su principal fuente de noticias.

En una democracia de más de 330 millones de habitantes, esto implica que decenas de millones de ciudadanos construyen su percepción del mundo político a partir de contenidos mediados por algoritmos. En este contexto, la arquitectura digital deja de ser una cuestión técnica para convertirse en un asunto político de primer orden.

El estudio liderado por Ekaterina Zhuravskaya, de la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales (EHESS), se basó en un experimento de campo con casi cinco mil usuarios estadounidenses activos en 2023. Durante siete semanas, los participantes fueron asignados aleatoriamente a utilizar el feed cronológico(**) o el algorítmico. Los resultados muestran que quienes usaron el sistema algorítmico no solo interactuaron más con la plataforma, sino que también adoptaron prioridades políticas más conservadoras y tendieron a seguir más cuentas de activistas de derecha.

Es significativo que los cambios no supusieran una alteración radical de la identidad partidista —los demócratas siguieron considerándose demócratas y los republicanos, republicanos—, sino un desplazamiento en las prioridades y percepciones dentro de ese marco ideológico. Se observaron variaciones en actitudes hacia investigaciones penales relacionadas con Donald Trump y en opiniones sobre la guerra en Ucrania. El efecto, por tanto, no fue una conversión política abrupta, sino una modulación gradual de la agenda mental de los usuarios.

Uno de los hallazgos más relevantes es que la exposición inicial al algoritmo tiene efectos persistentes. Cambiar posteriormente al feed cronológico apenas modificó las actitudes ya moldeadas. Esto sugiere que los algoritmos no solo organizan la información presente, sino que contribuyen a estructurar marcos interpretativos duraderos

En términos democráticos, la implicación es profunda: la infraestructura digital puede intervenir en la formación de preferencias políticas con una eficacia sostenida y silenciosa.

Además, el impacto de X no se limita a sus usuarios directos. La plataforma funciona como un nodo central donde interactúan periodistas, líderes políticos y responsables institucionales. Lo que se debate en ella se amplifica en medios tradicionales, debates parlamentarios y otras redes. De esta manera, el sesgo algorítmico se proyecta sobre la agenda pública general, incluso entre quienes no utilizan la red social. La influencia es cuantitativa y cualitativa pues afecta a la definición de qué temas importan y cómo se interpretan.

El estudio también apunta a un fenómeno inquietante: el algoritmo tiende a relegar a medios de comunicación tradicionales mientras amplifica voces más activistas y polarizadas

En un contexto de alta crispación política —como el vivido en Estados Unidos en 2023—, este sesgo puede intensificar dinámicas de confrontación. Si las voces más activas y polarizadoras pertenecen a un determinado espectro ideológico, el algoritmo, orientado a maximizar interacción, tenderá a potenciarlas. La lógica comercial de la atención se entrelaza así con la lógica política de la polarización.

No obstante, los propios investigadores advierten que los resultados dependen del contexto específico en que se realizó el experimento. En otros sistemas políticos o en periodos menos polarizados, la dirección del efecto podría variar. Sin embargo, la constante identificada —la capacidad del diseño algorítmico para moldear actitudes y prioridades— parece trascender el caso concreto.

En última instancia, el estudio ofrece una advertencia rigurosa sobre la plasticidad de las actitudes políticas frente a la arquitectura digital. Los algoritmos no son meros intermediarios neutrales pues configuran el entorno informativo en el que se forman las opiniones.

 En la era de las plataformas, el poder no solo reside en quién habla, sino en cómo se distribuyen las voces. Y ese “cómo” —codificado en líneas de programación invisibles para el usuario— puede tener consecuencias políticas de largo alcance.

La transformación de Twitter en X simboliza, así, un cambio más amplio en la ecología de la información pública. El debate ya no se limita a la libertad de expresión o la moderación de contenidos, sino que se extiende al diseño mismo de los sistemas que organizan la conversación colectiva

En ese terreno técnico y aparentemente neutral e inofensivo,  se juega una parte decisiva del futuro democrático.


(*) Un feed algorítmico.- Es un flujo de contenido personalizado que utiliza sistemas de inteligencia artificial para determinar qué publicaciones ves y en qué orden aparecen.

(**) Un feed cronológico.- Muestra el contenido simplemente por hora de publicación, el algorítmico prioriza lo que considera más relevante para ti basándose en miles de señales.

Más información

Ekaterina Zhuravskaya et al. "The political effects of X’s feed algorithm". Nature (2026).

https://www.nature.com/articles/s41586-026-10098-2

Fuente: Publico.es