15 de marzo de 2026

ESPAÑA. Efectos de la guerra en Oriente Próximo, en la política española.

 La derecha española, representada por el Partido Popular, aparentemente se ha partido en dos, los radicales, más favorables a la guerra de Irán y los menos extremistas, contrarios a la misma, así como a los crímenes de guerra, tanto en Irán como en el Líbano y Gaza.

La guerra iniciada por Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo ha tenido consecuencias que van más allá del escenario internacional. 

En España, este conflicto ha generado un intenso debate político que afecta especialmente al Partido Popular (PP), situado en una posición compleja ante el discurso del Gobierno de Pedro Sánchez. El Ejecutivo ha adoptado una postura clara de rechazo al conflicto bajo el lema “No a la guerra”, apelando al respeto del derecho internacional y a la condena de los ataques que afectan a la población civil en lugares como Irán y Gaza. Esta postura coloca al principal partido de la oposición en una encrucijada: respaldar implícitamente las acciones de Washington y Tel Aviv o alinearse con el discurso de legalidad internacional defendido por el Gobierno.

La dirección nacional del PP, liderada por Alberto Núñez Feijóo desde la sede de Génova, ha optado en gran medida por una estrategia de confrontación con el Ejecutivo. Desde finales de febrero, el partido ha criticado las posiciones del Gobierno y ha evitado respaldar las condenas a los ataques que diversos sectores consideran contrarios al derecho internacional. Esta postura se enmarca en una dinámica política de oposición sistemática al discurso del Ejecutivo. Sin embargo, dentro del propio partido existen matices y divergencias que reflejan tensiones internas sobre cómo abordar el conflicto.

Uno de los sectores más firmemente alineados con la política exterior de Estados Unidos e Israel está representado por figuras del ala dura, como la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, o el expresidente del Gobierno José María Aznar. Ambos han manifestado en distintas ocasiones su cercanía ideológica y política con posiciones cercanas al trumpismo y al sionismo político. En el caso de Ayuso, sus recientes viajes a Estados Unidos y su participación en actos internacionales vinculados a medios y organizaciones proisraelíes refuerzan esta imagen. La dirigente madrileña ha defendido públicamente sus relaciones con Estados Unidos e Israel, afirmando que no se avergüenza de mantener dichos vínculos.

José María Aznar, por su parte, mantiene desde hace años una relación estrecha con organizaciones internacionales de apoyo al Estado de Israel. En 2010 fundó la iniciativa Friends of Israel Initiative, una plataforma internacional destinada a promover el respaldo político y diplomático a Israel. Este tipo de iniciativas, junto con su papel durante la guerra de Irak a comienzos del siglo XXI, han consolidado su perfil como uno de los líderes europeos más firmemente alineados con la política exterior estadounidense en la región.

Sin embargo, la aparente unidad que intenta proyectar la dirección nacional del Partido Popular se ha visto cuestionada por algunos dirigentes autonómicos. Varios “barones” regionales han empezado a mostrar posiciones más matizadas o directamente críticas con la intervención militar. El caso más visible es el del presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, quien ha señalado públicamente que los ataques sobre Irán parecen carecer del respaldo de la legalidad internacional. Su posicionamiento resulta especialmente significativo al producirse en un contexto electoral, donde el margen de maniobra política suele ser más limitado.

Otros líderes autonómicos también han adoptado discursos más prudentes. El presidente de Galicia, Alfonso Rueda, ha valorado positivamente algunas iniciativas del Gobierno destinadas a mitigar los efectos del conflicto, al tiempo que mantiene críticas hacia Pedro Sánchez. De forma similar, el president de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, ha apostado por una solución diplomática para resolver la crisis, aunque sin renunciar a cuestionar la actuación del Ejecutivo central. Incluso dentro del partido existen voces que han condenado con anterioridad la violencia en la región, como la presidenta de Extremadura, María Guardiola, quien ha denunciado el sufrimiento de la población civil en Gaza.

Estas diferencias reflejan un debate más amplio dentro del Partido Popular sobre su posicionamiento en política internacional. Mientras algunos dirigentes mantienen una línea de fuerte alineamiento con Estados Unidos e Israel, otros consideran más conveniente adoptar una postura centrada en la defensa del derecho internacional y la búsqueda de soluciones diplomáticas. El conflicto en Oriente Próximo, por tanto, no solo tiene repercusiones geopolíticas, sino que también actúa como un factor que evidencia tensiones internas dentro de la política española.

En conclusión, la guerra en Oriente Próximo ha reavivado en España el debate sobre la política exterior, el derecho internacional y el papel de los partidos políticos ante conflictos internacionales. La postura del Gobierno bajo el lema “No a la guerra” ha obligado al Partido Popular a posicionarse en un terreno delicado, donde conviven la confrontación política con el Ejecutivo y las divergencias internas entre sus propios dirigentes. Estas tensiones muestran cómo los conflictos internacionales pueden tener un impacto directo en la dinámica política nacional, revelando diferencias estratégicas y discursivas dentro de los propios partidos de derechas.

Fuente: El Plural.com