El estudio incluye comparativa entre ambos países de las probables consecuencias para la población, derivadas de los riesgos extremos detectados.
Además, en el anexo IV, se analiza el impacto geopolítico de la guerra de Israel y EE.UU. contra Irán.
INTRODUCCIÓN
En tiempos de guerra, los
gobiernos tienden a justificar medidas excepcionales bajo el argumento de la
supervivencia nacional. Sin embargo, esas mismas medidas pueden generar efectos
persistentes sobre la convivencia, las instituciones y la vida cotidiana.
Este
estudio examina aportaciones potencialmente positivas y riesgos para
la población asociados a ese tipo de gobernanza en escenarios como los de Israel
y Rusia, para luego comparar consecuencias derivadas de riesgos
extremos, con una moraleja final.
I. Aportes positivos. Seguridad, movilización y “orden” en la vida
cotidiana
1)
Cohesión y movilización social bajo amenaza
En
conflictos prolongados, los gobiernos de línea dura pueden impulsar,
- movilización
nacional (servicio
militar, voluntariado, apoyo logístico);
- narrativa
de unidad (“defensa
de la patria”);
- priorización
operativa de
recursos para inteligencia, protección civil y defensa.
Bajo
ciertos marcos, la población puede percibir que el gobierno “responde con
decisión”, reduciendo incertidumbres iniciales en momentos críticos. En Israel,
por ejemplo, la gestión de seguridad en contextos de ataques y riesgos reales
ha sido una prioridad histórica; políticas con énfasis en disuasión y control
de amenazas pueden traducirse en sensación de control ante emergencias.
En
Rusia, un discurso de “restauración” y seguridad estatal suele enmarcarse como
una forma de contención de amenazas externas; en algunos sectores, esto se
traduce en mayor estabilidad percibida o en claridad sobre objetivos
estratégicos.
2)
Rapidez decisional y enfoque en “resultados”
Las
coaliciones radicales suelen,
- reducir
deliberaciones prolongadas,
- concentrar
competencias en seguridad,
- ejecutar
medidas con velocidad.
En
contextos bélicos, esa rapidez puede derivar en resultados visibles:
reforzamiento de infraestructuras críticas, cambios en sistemas de defensa, o
implementación más rápida de políticas de emergencia.
3)
Protección focalizada de determinados grupos
Algunos
gobiernos endurecidos tienden a concentrar recursos en quienes consideran
“prioridad nacional”,
- comunidades
fronterizas,
- personal de
fuerzas de seguridad,
- víctimas
directas y zonas de riesgo.
Esto
puede traducirse en planes de protección más intensos para segmentos
específicos, y en mejoras materiales (refugios, asistencia, compensaciones) aunque existan controversias sobre el acceso o criterios de selección.
II. Riesgos para la población civil: de la seguridad a la erosión de
libertades y de la guerra a la polarización.
1)
Militarización de la política y lógica de “enemigo”
Uno
de los riesgos centrales es que la seguridad deje de ser un medio y pase a ser
una identidad política total. En ese marco,
- se criminaliza
la disidencia,
- se asume que
“cualquier oposición” es amenaza,
- se tolera un
mayor nivel de presión social.
En
contextos como Israel y Rusia, donde la confrontación es intensa, este riesgo
se vuelve especialmente delicado: cuanto más se aplica una lógica binaria
(lealtad/deslealtad), más difícil es que existan contrapesos democráticos o
mediaciones sociales.
2)
Restricciones a derechos civiles y libertad de expresión
En
escenarios de guerra, gobiernos radicales de derecha con frecuencia impulsan o
endurecen medidas como las siguientes,
- limitaciones a
medios y periodistas,
- restricciones
a organizaciones civiles,
- vigilancia
ampliada,
- leyes más
severas contra “propaganda” o “falta de patriotismo”.
Aunque algunas restricciones pueden justificarse por seguridad, como estas,
- El desplazamiento del criterio.- De proteger contra amenazas reales, a limitar la crítica general y el debate público.
- La consecuencia social.- Autocensura, debilitamiento del espacio público y mayor distancia entre ciudadanía e instituciones.
3)
Aumento del autoritarismo y debilitamiento institucional
Cuando
el poder se concentra —en el Ejecutivo, en el aparato de seguridad o en
coaliciones disciplinadas— se produce,
- menor control
judicial,
- menor
transparencia administrativa,
- riesgo de
arbitrariedad.
En contexto bélico, la opacidad suele expandirse: el costo de equivocarse o abusar se “justifica” como daño colateral inevitable.
4) Discriminación y “política de fronteras internas”
Otro
riesgo es que la radicalidad identitaria se traduzca en,
- políticas más
severas contra minorías,
- restricciones
migratorias o de residencia,
- diferenciación
de ciudadanía o acceso a servicios.
Esto puede exacerbar tensiones preexistentes: en sociedades ya fragmentadas, el conflicto externo se “refleja” como conflicto interno.
5) Normalización de la violencia y daño humano persistente
En
guerra, especialmente con dinámicas de represalia y seguridad absoluta, aumenta
el riesgo de,
- daños a
población civil,
- desplazamientos,
- trauma
prolongado,
- destrucción de
tejidos comunitarios.
Incluso si la intención declarada es proteger, el impacto acumulado puede ser muy severo.
III. Riesgos extremos y consecuencias: Comparativa entre Israel y
Rusia
Para
comparar, conviene distinguir tipos de riesgo extremo y cómo se vuelven
consecuencias sociales.
A)
Riesgo extremo 1: “Guerra total” contra el enemigo (interno y externo)
ISRAEL (en contextos de conflicto prolongado y alta amenaza):
- Tendencia a
justificar controles y restricciones con el argumento de seguridad.
- Existe presión
para que la crítica sea percibida como deslealtad, especialmente en
momentos de escalada.
RUSIA (en el contexto de una guerra sostenida y altamente controlada):
- Se observa un
patrón más fuerte de limitación del debate público sobre la guerra.
- La disidencia
puede enfrentar costos legales y sociales más altos.
Consecuencia
comparada:
- En
ambos casos aumenta la censura indirecta.
- En
Rusia el riesgo de “cerrar” el espacio público suele ser mayor, por la
magnitud del control institucional; en Israel, el debate interno existe
con más intensidad, aunque sufre presiones en fases de máxima tensión.
B)
Riesgo extremo 2: Erosión de contrapesos y opacidad estatal
ISRAEL:
- Hay
instituciones robustas comparativamente, pero en guerra la rendición de
cuentas puede complicarse.
- La
opinión pública puede confrontar decisiones, generando un contrapeso
social parcial.
RUSIA:
- La
estructura de control tiende a reducir más el margen de auditoría pública.
- La
opacidad crece por razones estratégicas, y ello suele dificultar verificar
impactos y corregir abusos.
Consecuencia
comparada:
- Mayor
dificultad para documentar, investigar y corregir abusos.
- Menor
capacidad de la ciudadanía para influir en decisiones estratégicas.
ISRAEL:
- En escaladas,
el daño civil y el desplazamiento aparecen como consecuencia central del
conflicto.
- También se
generan impactos psicológicos colectivos y rupturas del tejido social
local.
RUSIA:
- En un
escenario de guerra prolongada, el riesgo de normalización de pérdidas se
extiende territorialmente.
- El costo
humanitario y la movilidad forzada se vuelven parte de la vida cotidiana
en regiones afectadas.
Consecuencia
comparada:
- En
ambos casos hay trauma, pérdida material y rupturas comunitarias.
- Rusia
tiende a presentar un patrón más “masivo” y sostenido en el
tiempo/espacio; Israel presenta picos intensos con acumulación de efectos
en áreas cercanas y bajo asedio.
ISRAEL:
- Tensiones
entre sectores dentro de la sociedad y entre comunidades.
- Posibles
efectos de endurecimiento hacia ciertos grupos bajo el paraguas de
seguridad.
RUSIA:
- El
discurso identitario y el alineamiento con el Estado suelen reforzarse.
- La
polarización puede traducirse en presión social contra quienes cuestionan
la narrativa oficial.
Consecuencia
comparada:
- En
ambos casos crece la desconfianza social y el aislamiento de quienes no
encajan en la “lealtad” esperada.
- Esto puede volver crónicos los conflictos internos incluso después de la fase militar más intensa.
IV. Síntesis. ¿ Cuando los aportes positivos superan los riesgos?
Una
forma útil de determinarlo correctamente, es evaluar el balance bajo tres criterios:
- Temporalidad.- Medidas de emergencia pueden
tener sentido si son limitadas y revisables. El problema
aparece cuando se vuelven permanentes.
- Proporcionalidad
y control.- Si persisten los contrapesos (judiciales, mediáticos, legislativos) y mecanismos de
rendición de cuentas, los riesgos disminuyen.
- Impacto
civil.- Cuando la
lógica de “seguridad absoluta” incrementa el daño a civiles, el costo
social termina superando cualquier beneficio político.
En contextos como Israel y Rusia, se observa que los aportes (orden, movilización, sensación de respuesta) pueden coexistir con riesgos graves: censura, polarización, discriminación, opacidad y deterioro de la protección civil.
Cuando un gobierno radicaliza su marco de enemigo y reduce contrapesos, el
sistema tiende a producir consecuencias extremas que perduran
más allá del frente de guerra: fractura institucional, trauma social y
normalización de prácticas excepcionales.
RESUMEN
Los gobiernos de orientación radical en contextos bélicos, pueden aportar algún beneficio como, mayor movilización, rapidez, cohesión y enfoque en seguridad, que en fases iniciales, parecen responder con eficacia a la amenaza. No obstante, los riesgos (que sobrepasan con mucho a los beneficios) tienen fuerte tendencia a escalar: militarización de la política, limitación de derechos, opacidad institucional, polarización y mayor probabilidad de daño civil.
Comparando Israel y Rusia, los patrones comunes incluyen el fortalecimiento de marcos de seguridad y el estrechamiento del espacio para el disenso político en escaladas.
La diferencia principal suele encontrarse en el grado de control del debate público y la opacidad institucional:
- Rusia muestra con frecuencia un cierre más profundo del espacio crítico;
- Israel en cambio, conserva en mayor medida canales de debate aunque bajo presión creciente.
Finalmente,
la lección común es clara: en guerra, la seguridad puede ser necesaria, pero si
se vuelve totalizante y sin contrapesos, el precio para la población (en pérdida de derechos, cohesión social y bienestar humano) termina siendo demasiado alto.
Fuente:
Medios digitales.
CONCLUSIÓN
Sobre la Rusia de Putin señalar, que desde el inicio de la invasión a Ucrania, se estima que ha provocado unas bajas militares ucranianas que oscilan entre 500.000
y 600.000 víctimas en total (incluyendo muertos, heridos y desaparecidos), según informes de
inteligencia occidentales y think tanks como el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).
Por otra parte añadir, que las bajas
militares rusas se estiman que están entre 1.200.000 y 1.360.000 víctimas en total
(incluyendo muertos y heridos) desde el inicio de la invasión a gran escala
en febrero de 2022, de acuerdo con los informes de la OTAN y de los servicios
de inteligencia occidentales.
Es decir, entre los dos
bandos, el total se acerca a los dos millones de víctimas provocadas por el
fanatismo y la barbarie imperialista de Putin que considera a Rusia merecedor de sentarse a la mesa
con las grandes potencias, Estados Unidos y China. Pero ya veremos si
le dejan los propios rusos, que ya empiezan a sentir por la guerra, la escasez y la subida de
precios, en los supermercados rusos.
Y respecto a la última guerra de Israel contra Gaza, iniciada en octubre de 2023, destacar su magnitud, duración
e impacto regional, superando ampliamente a los enfrentamientos
anteriores.
Es necesario recordar que Netanyahu, presuntamente, engañó a Trump para que atacase a Irán mientras él se dedicaba a destruir Líbano, con la excusa de que ahí tenía su base la organización terrorista Hezbolá. Aunque Israel aprovechó antes para atacar a Siria y después a Irán, que se sepa, tampoco está allí Hitbulá.
Solo en los ataques
desde 2023, ha provocado un genocidio en Palestina, y miles de víctimas entre Líbano, Siria e Irán, que en total (entre muertos, heridos y desaparecidos) muy probablemente hayan superado el
cuarto de millón de víctimas (250.000 personas)
La Corte Penal Internacional (CPI) ha emitido órdenes de detención contra Vladímir Putin y Benjamín Netanyahu por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. Y para ambos dos, bien podría servir la misma frase “estos son mis principios y si no les gusta, tenemos bombas atómicas".
Esto es la locura por bandera, y el futuro que le espera a la humanidad.
Más información
- Ver en Anexo I.- Detalle de la comparativa entre ambas naciones
- Ver en Anexo II.- Resumen de guerras de Israel con Gaza, bajo mandato de Netanyahu
- Ver en Anexo III.- Resumen de guerras de Rusia, bajo mandato de Putin. Y detalle del desarrollo y consecuencias de su invasión a Ucrania.
- Ver Anexo IV.- Análisis del impacto geopolítico de la guerra de Israel y EE.UU. contra Irán.
Fuente: Redacción
ANEXO I
Cuadro comparativo entre Israel y Rusia (gobiernos de línea dura en contexto bélico)
(Enfoque
en aportes percibidos, riesgos y consecuencias derivadas de “riesgos extremos”
de seguridad)
|
DIMENSIÓN |
ISRAEL |
RUSIA |
|
Contexto bélico / seguridad |
Conflicto de alta intensidad y
prolongado en ciertas áreas; prioridad fuerte en disuasión y respuesta. |
Guerra sostenida y altamente controlada
a nivel narrativo y estatal; prioridad totalizante de la seguridad/orden. |
|
Aportes positivos percibidos |
- Sensación de respuesta ante amenazas. - Movilización y protección focalizada
(seguridad y emergencias). - Debates públicos sobre seguridad (en
fases menos críticas). |
- Mayor cohesión “defensiva” en torno al
Estado. - Ejecución rápida de políticas de
guerra. - Mensaje de continuidad y control
estatal. |
|
Riesgos: militarización de la política |
Puede aumentar durante escaladas:
oposición y crítica pueden interpretarse como falta de lealtad, pero
persisten debates internos. |
Tendencia más marcada a tratar disenso
como amenaza; mayor subordinación de lo político a lo bélico. |
|
Riesgos: libertades civiles y expresión |
En contexto de guerra puede haber
restricciones y presión (autocensura), con espacio de debate todavía
relevante en algunos sectores. |
Restricción más amplia y persistente del
espacio público crítico; costos mayores para disidentes y prensa crítica. |
|
Riesgos: contrapesos institucionales |
Existe un marco institucional que puede
limitar abusos, aunque se tensiona con el estado de excepción y la seguridad. |
Contrapesos más débiles en la práctica;
auditoría pública e independencia tienden a reducirse. |
|
Riesgos: opacidad y rendición de cuentas |
Puede haber investigación y debate,
aunque con límites durante la guerra y por temas de seguridad. |
Mayor opacidad: verificación
independiente y rendición de cuentas pueden ser más difíciles. |
|
Riesgo extremo: cierre del disenso
(“enemigo interno”) |
En picos de tensión, el “enemigo” puede
definirse más ampliamente y aumentar la estigmatización; el debate no
desaparece del todo. |
Riesgo extremo más alto: desacuerdo
frecuente tratado como deslealtad o sabotaje; aumenta el aislamiento de
críticos. |
|
Riesgo extremo: daño a civiles y
desplazamiento |
Impacto humanitario fuerte en áreas
afectadas por escaladas; afectación y trauma local pueden ser intensos. |
Riesgo sostenido territorialmente por
duración/expansión del conflicto en zonas afectadas; impactos continuos y
masivos. |
|
Riesgo: discriminación / tensiones
internas |
Tensiones entre comunidades y sectores;
pueden intensificarse bajo el paraguas de la “seguridad”. |
Tendencia más fuerte a reforzar
alineamiento con la narrativa oficial; presión social contra minorías o
posturas no conformes. |
|
Consecuencia social más probable |
Polarización y autocensura en fases
críticas, con posibilidad de debate y corrección parcial si hay contrapesos
activos. |
Polarización con fuerte reducción del
disenso; persistencia del “clima de excepción” y dificultad para corregir
abusos. |
|
Resultado probable si el riesgo escala |
Persisten algunos canales de debate,
pero se endurece la lógica de seguridad y aumenta el costo de la crítica. |
Se consolida un entorno de control más
estricto: menos espacio público, más opacidad y mayor dificultad para
ver/mitigar abusos. |
ANEXO II
Resumen de guerras y grandes operaciones militares de ISRAEL durante los
gobiernos de Benjamín Netanyahu
Netanyahu ha sido primer ministro en varios períodos (1996-1999,
2009-2021 y desde 2022). Las guerras más relevantes asociadas a sus mandatos
ocurrieron principalmente durante sus gobiernos desde 2009.
|
Año |
Conflicto |
Adversario
principal |
Resultado
inmediato |
|
2012 |
Operation
Pillar of Defense |
Hamas
y otros grupos de Gaza |
Alto
el fuego mediado por Egipto |
|
2014 |
2014
Gaza War |
Hamas
y grupos armados palestinos |
Alto
el fuego tras 50 días de combates |
|
2021 |
2021
Israel–Palestine crisis |
Hamas
y Palestinian Islamic Jihad |
Cese
de hostilidades tras 11 días |
|
2023-
hasta el presente |
Gaza
War |
Hamas
y posteriormente otros actores regionales |
Conflicto
aún en desarrollo (con distintos altos el fuego temporales) |
Durante los gobiernos de
Netanyahu, Israel ha librado cuatro grandes conflictos con Gaza (2012,
2014, 2021 y desde 2023). El patrón general ha sido:
· Escalada
de ataques con cohetes o acciones armadas desde Gaza.
· Respuesta
militar israelí de gran intensidad.
· Alto
el fuego temporal sin una solución política definitiva.
· Persistencia
del conflicto israelí-palestino.
La guerra iniciada en octubre de 2023 destaca por su magnitud, duración e impacto regional, superando claramente a los enfrentamientos anteriores.
ANEXO III
Resumen de la guerras de RUSIA bajo el mandato de Putin (del 2000 hasta el
presente)
Desde que Vladimir Putin
llegó al poder en 1999-2000, Rusia ha participado en varios conflictos armados
importantes. Algunos ocurrieron dentro de Rusia, otros en estados vecinos y
otros más lejos de sus fronteras.
|
Conflicto |
Fechas |
Lugar |
Objetivos
declarados |
Resultado
principal |
|
Segunda
Guerra de Chechenia |
1999–2009
(fase principal hasta 2000) |
Chechenia |
Combatir
separatistas y terrorismo |
Rusia
restableció el control sobre Chechenia |
|
Guerra
de Georgia |
Agosto
2008 |
Georgia |
Proteger
a Osetia del Sur y Abjasia |
Victoria
militar rusa; reconocimiento de territorios separatistas |
|
Intervención
en Siria |
Desde
2015 |
Siria |
Apoyar
al gobierno sirio contra grupos rebeldes y yihadistas |
Consolidación
del gobierno de Assad y expansión de la influencia rusa |
|
Guerra
del Donbás (apoyo separatistas) |
2014–2022 |
Este
de Ucrania |
Protección
de poblaciones ruso-parlantes según Moscú |
Conflicto
congelado hasta la invasión de 2022 |
|
Anexión
de Crimea |
2014 |
Crimea |
Integración
de Crimea en Rusia |
Rusia
tomó control del territorio; ampliamente considerada ilegal por gran parte de
la comunidad internacional |
|
Invasión
a gran escala de Ucrania (*) |
2022–actualidad |
Ucrania |
"Desmilitarización"
y "desnazificación" según el Kremlin |
Guerra
en curso con grandes pérdidas humanas y económicas |
(*) Invasión rusa a gran escala de Ucrania (desde 2022 hasta el presente)
Inicio
El 24 de febrero de 2022
Rusia inició una invasión a gran escala de Ucrania.
Objetivos anunciados
por Rusia
· "Desmilitarización"
de Ucrania.
· "Desnazificación"
de Ucrania.
· Protección
de las regiones separatistas.
Desarrollo principal
· Ataque
inicial sobre múltiples frentes.
· Fracaso
del intento de tomar rápidamente Kiev.
· Contraofensivas
ucranianas en 2022.
· Guerra
de desgaste desde 2023.
Consecuencias
· Cientos
de miles de bajas militares entre ambos bandos según diversas estimaciones.
· Millones
de desplazados.
· Amplias
sanciones occidentales contra Rusia.
· Reconfiguración
de la seguridad europea.
· Ingreso
de Finlandia en OTAN y adhesión posterior de Suecia.
Balance general del
periodo Putin
Principales
características
· Uso
recurrente de la fuerza militar para defender intereses estratégicos rusos.
· Intervención
en el espacio postsoviético (Chechenia, Georgia y Ucrania).
· Proyección
militar fuera de la antigua URSS (Siria).
· Modernización
significativa de las fuerzas armadas rusas.
· Creciente
confrontación con Occidente desde 2014 y especialmente desde 2022.
Impacto geopolítico
Las guerras bajo Putin
han transformado la posición internacional de Rusia: consolidaron su influencia
en algunas regiones, pero también provocaron sanciones económicas, aislamiento
diplomático parcial y un deterioro profundo de las relaciones con gran parte de
Europa y Norteamérica.
ANEXO IV
Impacto
geopolítico de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán
El impacto geopolítico
de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán (iniciada el 28 de
febrero de 2026 con la campaña Operation Epic Fury) está reconfigurando
el orden mundial, fracturando el comercio energético global y acelerando la
competencia entre superpotencias. La escalada militar, que incluyó la
muerte del Líder Supremo Alí Jamenei y el posterior ascenso de su hijo Mojtaba
Jamenei, ha llevado a la región y al mundo a una volatilidad sin precedentes.
A continuación se
detallan los principales impactos geopolíticos a nivel internacional:
1. Shock energético y
parálisis de rutas globales
- Bloqueo del Estrecho de Ormuz.- La parálisis de este punto
crítico, por donde transita entre el 20% y el 25% del petróleo mundial, ha
retirado del mercado más de 10 millones de barriles diarios, provocando el
mayor desajuste de suministro registrado en la historia.
- Disrupción logística.- El cierre de Ormuz y los ataques de represalia de las milicias del Eje de la Resistencia (como los hutíes) han paralizado también la ruta del Mar Rojo y el Canal de Suez, disparando los costes de los fletes marítimos y los seguros internacionales.
- Impacto inflacionario.- Aunque EE. UU. cuenta con independencia energética gracias al shale oil (petróleo de esquisto) los precios globales del crudo Brent se han disparado. Esto ha generado presiones inflacionarias masivas en Occidente y crisis de suministro de combustible en países asiáticos, que son altamente dependientes.
2. Alineamientos
regionales y erosión de la seguridad
- Coordinación táctica sin
precedentes.- Las
monarquías del Golfo Pérsico —como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes
Unidos(EAU ó UAE)— se han visto arrastradas a una estrecha coordinación operativa con
EE. UU. e Israel ante los ataques con drones y misiles iraníes.
- Fragilidad estructural.- A pesar de esta cooperación,
existe un profundo resentimiento y frustración entre los líderes árabes
por los daños colaterales a sus infraestructuras civiles y nucleares —como
la central de Barakah en la U.A.E.—, debilitando la influencia a largo
plazo de Washington sobre sus aliados históricos.
- Guerra subsidiaria total.- El conflicto ha encendido de
forma directa otros frentes regionales, provocando la invasión israelí del
sur de Líbano contra Hezbollah y ataques cruzados en Irak, Siria y Yemen.
3. Reordenamiento de las Grandes Potencias
(China y Rusia)
- China toma ventaja económica.- Pekín observa el conflicto con
cautela, pero aprovecha el aislamiento y las sanciones impuestas a Teherán
para profundizar sus lazos económicos, asegurando la compra de crudo iraní
a precios con grandes descuentos. Además, EE.UU. busca controlar indirectamente
los flujos energéticos que abastecen a la economía china.
- Rusia y la distracción de
Occidente.- El
conflicto en Oriente Medio ha desviado recursos militares y la atención
estratégica de la OTAN y de EE.UU., disminuyendo la presión directa sobre
el frente de Europa del Este y permitiendo a Moscú fortalecer su retórica
y alianzas euroasiáticas.
4. Debilitamiento de la diplomacia y el
multilateralismo
- Pérdida de credibilidad de EE.UU. .- Críticos
internacionales y analistas equiparan esta ofensiva unilateral con los
errores estratégicos de la invasión de Irak en 2003, señalando la falta de
un plan de estabilización democrática.
- Negociaciones bajo fuego.- Aunque se han alcanzado
memorandos de entendimiento temporales y altos el fuego precarios
(mediados por actores como Pakistán), la persistencia de la violencia
militar dificulta un acuerdo nuclear vinculante y duradero, dejando el
acceso al Estrecho de Ormuz condicionado a fines políticos y rompiendo la
previsibilidad del derecho internacional del mar.
Fuente: Medios Digitales
