Y de la merecidas críticas (tanto internas como externas) a la política exterior del presidente estadounidense.
A
partir de estos hechos, es de resaltar tres ejes fundamentales: la legitimidad
democrática interna, el respeto al derecho internacional y las consecuencias
geopolíticas de una doctrina basada en la fuerza.
En
primer lugar, es de subrayar la fragilidad del respaldo interno a la
operación militar. El dato de que solo el 27% de los estadounidenses
aprueba el ataque revela una desconexión entre el liderazgo presidencial y una
parte significativa de la ciudadanía. Más aún, la crítica proviene no solo de
la oposición demócrata, sino también de figuras asociadas al movimiento que
llevó a Trump al poder bajo la consigna “America First”. La acusación de
incoherencia —haber prometido evitar nuevas guerras y terminar impulsando una
intervención directa— apunta a una tensión central: la contradicción entre el
aislacionismo retórico y el intervencionismo práctico. En democracia, la
legitimidad de la acción exterior no depende únicamente de la legalidad formal,
sino también del consentimiento político y social. Cuando ese consenso se
erosiona, la autoridad del líder se debilita.
En
segundo lugar, es cuestionable el marco jurídico de la operación. La
crítica al ninguneo de la ONU y del derecho internacional plantea un debate
clásico en las relaciones internacionales: ¿puede una potencia actuar
unilateralmente invocando su propia “moralidad” como límite? La arquitectura
jurídica surgida tras la Segunda Guerra Mundial, con la Carta de las Naciones
Unidas como pilar, establece restricciones claras al uso de la fuerza, salvo en
casos de legítima defensa o con autorización del Consejo de Seguridad. Ignorar
estos principios no solo afecta a la legalidad de una acción concreta, sino que
erosiona el sistema multilateral en su conjunto. Cuando los Estados más
poderosos desatienden las normas, envían el mensaje de que el derecho es
opcional, debilitando la credibilidad de las instituciones globales.
El tercer eje es el geopolítico, donde no es comparable la operación en Irán con intervenciones previas, como la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, de lo que surge la idea, de que no todos los escenarios son equivalentes.
Irán ocupa una
posición estratégica en Oriente Medio, con capacidad de influencia regional y
potencial para desestabilizar rutas energéticas clave. Un conflicto prolongado
podría tener repercusiones económicas globales y aumentar la polarización
internacional. Además, la muerte de soldados estadounidenses introduce un
elemento emocional y político que históricamente ha condicionado el apoyo
interno a las guerras.
En cuanto a la dimensión europea, es de señalar que la mayoría de gobiernos del continente se alinean con Washington y Tel Aviv, mientras que el Ejecutivo español reclama el cumplimiento del derecho internacional, no así PP y Vox, que se ponen de parte de los genocidas como no podría ser de otra manera.
Más allá de la
valoración ideológica, esta observación refleja una tensión estructural en la
política exterior europea: la dependencia estratégica respecto a Estados Unidos
frente a la aspiración de autonomía y defensa del multilateralismo. La posición
que adopten los partidos políticos nacionales ante este escenario revela sus
prioridades en materia de alianzas, seguridad y valores.
En conjunto, se dibuja un panorama de creciente militarización de la política exterior estadounidense, con múltiples frentes abiertos y una disposición explícita a utilizar la fuerza como instrumento principal de disuasión y reconfiguración del orden global.
Desde una perspectiva crítica, la cuestión
de fondo no es solo la conveniencia táctica de una operación concreta, sino el
modelo de liderazgo internacional que se está consolidando basado en: la
unilateralidad, la rapidez de acción y el desprecio por los mecanismos
colectivos de gobernanza.
En
resumen, esta conclusión invita a reflexionar sobre la relación entre poder
y derecho en el sistema internacional contemporáneo. La eficacia militar
puede producir resultados inmediatos, pero si se percibe como ilegítima o
ilegal, sus efectos a largo plazo pueden ser desestabilizadores.
El
desafío no es únicamente estratégico, sino normativo: preservar un orden
internacional en el que incluso las grandes potencias se sientan obligadas por
reglas comunes.
Sin
ese compromiso, el riesgo no es solo el desgaste de un presidente, sino la erosión
de los principios que sostienen la convivencia global.
Fuente: Público.es; elcolombiano.com
ANEXO I
ESQUEMA
COMPARATIVO
|
DIMENSIÓN |
DATOS
CLAVE |
ELEMENTOS
PRINCIPALES |
RIESGOS
/ CONSECUENCIAS |
|
1. Datos Políticos
(EE.UU.) |
Presidente: Donald
Trump |
- No consultó al
Congreso. - No compareció
públicamente tras el ataque. - Prometió no
iniciar nuevas guerras. - Críticas dentro
del movimiento MAGA. |
- Desgaste
electoral. - Posible pérdida
de control del Congreso. - Ruptura parcial
de su base política. |
|
Encuesta
Reuters/Ipsos |
- 27% aprueba los
ataques. - 43% en contra. - 29% indecisos. - 55% de
republicanos a favor. - 32% republicanos
en contra. |
- Polarización
creciente. - Cuestionamiento
del liderazgo. - Debate sobre uso
excesivo de la fuerza. |
|
|
Críticas internas |
- Señalamientos de
incoherencia con “America First”. - Rechazo por
muertes de soldados estadounidenses. |
- Fractura
ideológica en el Partido Republicano. |
|
DIMENSIÓN |
DATOS CLAVE |
ELEMENTOS
PRINCIPALES |
RIESGOS /
CONSECUENCIAS |
|
2. Datos Militares |
Ataque conjunto de Estados
Unidos y Israel contra Irán |
- Muerte del líder
supremo iraní. - 4 soldados
estadounidenses muertos. - Bombardeos en
territorio iraní. |
- Escalada
regional. - Represalias
iraníes. - Conflicto
prolongado. |
|
Otros frentes
activos |
- Siria
(infraestructura militar). - Irak (milicias
pro-iraníes). - Yemen (hutíes). - Nigeria (grupos
insurgentes). - Somalia
(Al-Shabaab). - Venezuela
(captura de Maduro). |
- Multiplicación de
escenarios bélicos. - Sobrecarga
estratégica. - Mayor exposición
militar global. |
|
|
Doctrina militar |
- Uso directo de la
fuerza como herramienta central. - Intervenciones
preventivas y ofensivas. |
- Aumento del
intervencionismo. - Costes humanos y
económicos. |
|
DIMENSIÓN |
DATOS CLAVE |
ELEMENTOS
PRINCIPALES |
RIESGOS /
CONSECUENCIAS |
|
3. Impacto
Internacional |
Derecho
internacional y ONU |
- Acusaciones de
actuación sin respaldo legal. - Desprecio hacia
el multilateralismo. |
- Erosión del
sistema internacional basado en normas. - Debilitamiento de
la ONU. |
|
Situación en Gaza |
- 75.000 civiles
muertos en Gaza.. |
- Acusaciones de
genocidio. - Crisis
humanitaria prolongada. |
|
|
Posición europea |
- Mayoría de
gobiernos alineados con EE.UU. e Israel. - Gobierno español
reclama cumplimiento del derecho internacional. |
- Tensiones
diplomáticas dentro de Europa. - Debate sobre
autonomía estratégica europea. |
|
|
Impacto económico |
- Riesgo sobre
rutas energéticas y comerciales (Mar Rojo y Golfo de Adén). |
- Aumento del
precio del petróleo. - Inestabilidad en
mercados globales. |
CONCLUSIÓN
COMPARATIVA
- Políticamente, el ataque genera desgaste
interno y fractura dentro del propio electorado republicano.
- Militarmente, amplía un mapa ya extenso de
intervenciones y aumenta el riesgo de escalada regional.
- Internacionalmente, cuestiona el respeto al derecho
internacional y tensiona el orden multilateral.
