La
historia reciente de la medicina oncológica puede dividirse en un antes y un
después de las terapias CAR-T.
Hoy, un nuevo avance
sugiere que esa revolución podría extenderse, por fin, a los tumores sólidos,
responsables de más del 90% de los cánceres.
La
terapia CAR-T —siglas en inglés de Chimeric Antigen Receptor T-cell— (ver Anexo I) consiste
en extraer células T del propio paciente, modificarlas genéticamente para que
reconozcan una proteína específica presente en las células cancerosas y
reintroducirlas en el organismo con una capacidad amplificada de destrucción
tumoral. Este enfoque alcanzó notoriedad gracias a los trabajos pioneros del
inmunólogo francocanadiense Michel Sadelain y del estadounidense Carl June,
quienes sentaron las bases de una estrategia que cambiaría la hematología
moderna. Ambos fueron reconocidos recientemente con el Premio Fronteras de la
Fundación BBVA por su contribución decisiva al desarrollo de estas terapias.
El
éxito inicial se debió, en gran medida, a la identificación de una diana clara:
la proteína CD19, presente en la superficie de muchas células malignas de la
sangre. Sin embargo, esta precisión se convirtió en una limitación cuando los
investigadores intentaron trasladar la estrategia a tumores sólidos como los de
mama, pulmón, colon o páncreas. Estos cánceres no expresan CD19 y, además,
presentan una complejidad biológica mayor: son heterogéneos, generan barreras
físicas que impiden la entrada de las células T y pueden incluso inactivarlas
dentro del microambiente tumoral. Durante dos décadas, estos obstáculos
frustraron los intentos de replicar en tumores sólidos el éxito alcanzado en la
sangre.
El
nuevo estudio liderado por Sadelain en la Columbia University propone un cambio
de enfoque. En lugar de la proteína CD19, el equipo ha dirigido su atención
hacia CD70, una molécula presente en más de 20 tipos de tumores sólidos. Aunque
CD70 ya era conocida por la comunidad científica, los ensayos previos habían
fracasado porque parecía expresarse solo en una fracción de las células
tumorales. La hipótesis que cambió el rumbo surgió de la investigadora Sophie
Hanina: quizá CD70 estaba en todas las células cancerosas, pero en niveles tan
bajos que escapaban a la detección de los CAR-T convencionales.
Para
poner a prueba esta intuición, el equipo desarrolló en 2022 una versión
ultrasensible de la terapia, denominada HIT, capaz de reconocer cantidades
ínfimas de CD70. Los resultados, publicados en la revista Science, son
contundentes en modelos animales: erradicación completa de tumores humanos de
páncreas, ovario y riñón implantados en ratones de laboratorio. Se trata de una
demostración de concepto robusta, realizada con células T humanas frente a
injertos tumorales derivados de pacientes, lo que refuerza su relevancia
preclínica.
No obstante, la prudencia sigue siendo obligada. “Nunca se puede predecir la eficacia que tendrá en humanos”, advierte Sadelain. El salto del ratón al paciente requiere ensayos clínicos costosos y complejos, para los cuales aún no se ha conseguido la financiación necesaria. Además, persisten interrogantes fundamentales. 1)¿Podría esta estrategia afectar a células sanas que expresen CD70 en niveles bajos?; 2)¿Se mantendrá la eficacia en el entorno biológico mucho más complejo del cuerpo humano?
El inmunólogo Manel Juan, del Hospital Clínic
de Barcelona, ha calificado el estudio como “excelente”, aunque subraya la
necesidad de analizar con detalle posibles efectos adversos fuera del
tumor.
La dimensión económica añade otra capa de complejidad. Un tratamiento CAR-T industrial puede alcanzar los 300.000 euros por paciente.
En España, el Sistema
Nacional de Salud financia cinco CAR-T comerciales para tumores hematológicos,
desarrollados por compañías como Gilead Sciences, Novartis, Janssen
Pharmaceuticals y Bristol Myers Squibb, además de dos alternativas académicas
impulsadas por la sanidad pública. Extender estas terapias a tumores sólidos
implicaría no solo un reto científico, sino también financiero y organizativo.
La
historia del primer paciente tratado con CAR-T, Bill Ludwig, en 2010, simboliza
la dimensión humana de esta revolución. Desahuciado por una leucemia avanzada,
recibió el tratamiento experimental como último recurso y logró una remisión
completa que marcó un hito en la medicina contemporánea. Ese precedente
demuestra que lo que hoy es experimental puede convertirse mañana en estándar
terapéutico.
El avance hacia una CAR-T ultrasensible dirigida contra CD70 no garantiza aún una cura para los tumores sólidos, pero sí redefine los límites de lo posible.
Si los resultados en humanos replicaran siquiera una parte de la eficacia observada en ratones, la oncología podría enfrentarse a una nueva transformación histórica.
Como toda innovación disruptiva, el camino estará lleno de incertidumbres científicas, riesgos clínicos y debates éticos.
Sin
embargo, el principio que guía esta línea de investigación es claro. "Convertir
las propias defensas del paciente en el arma más precisa contra el cáncer".
Fuente: El País.com
ANEXO I
¿En qué consiste la terapia CAR-T?
Fue desarrollada por
investigadores como Michel Sadelain y Carl June, y ha revolucionado el
tratamiento de algunas leucemias y linfomas.
Paso a paso:
- Extracción de células T.- Se extrae sangre del paciente y
se aíslan las células T (un tipo de glóbulo blanco).
- Modificación genética.- En el laboratorio, se modifican
para que expresen un receptor artificial (CAR) que reconoce una proteína
específica del tumor.
- Multiplicación.- Estas células modificadas se
expanden hasta obtener millones.
- Reinfusión.- Se vuelven a introducir en el
paciente por vía intravenosa, como si fuera una transfusión.
- Ataque al tumor.- Las células CAR-T reconocen y
destruyen las células cancerosas.
Es un tratamiento
“viviente” porque las células modificadas pueden seguir activas dentro del
cuerpo durante meses o incluso años.
¿Es
doloroso?
En general, no es un
tratamiento doloroso en sí.
- La extracción de sangre puede ser
algo incómoda, similar a una donación.
- La infusión es como un suero
intravenoso.
- No implica cirugía.
Sin embargo, pueden
aparecer síntomas físicos importantes después de la infusión, que pueden
ser molestos o intensos.
¿Es
peligroso?
Puede serlo, por eso se
administra en hospitales especializados.
Posibles Efectos Secundarios
- Síndrome de liberación de
citoquinas (SLC).- Es
el efecto adverso más frecuente.
Puede provocar:
- Fiebre alta
- Bajadas de tensión
- Dificultad respiratoria
En casos graves puede requerir UCI, aunque hoy se controla mejor que hace años.
2.Toxicidad neurológica
Puede causar:
- Confusión
- Dificultad para hablar
- Convulsiones (raro)
- Riesgo de infecciones.- Como afecta al sistema inmunitario, puede debilitar las defensas temporalmente.
Entonces… ¿vale la
pena?
En muchos casos sí. Para
algunos pacientes con leucemias o linfomas resistentes a todo lo demás, ha
supuesto la diferencia entre la vida y la muerte.
Eso sí:
- Se usa principalmente en cánceres
de la sangre.
- Aún se está investigando para
tumores sólidos.
- Requiere selección cuidadosa del
paciente.
Fuente: Clínica Mayo

