1 de mayo de 2026

Reporteros Sin Fronteras denuncia acciones intimidatorias del entorno de Ayuso y del juez Peinado contra la prensa

“Las tensiones políticas se trasladan al poder judicial: no solo hay políticos que denuncian a periodistas por revelación de secretos o atentados al honor, también hay jueces”, apunta la organización internacional en su último informe, donde relata un “clima de lawfare” contra los medios de comunicación.

La libertad de prensa constituye uno de los pilares fundamentales de cualquier democracia consolidada. Sin embargo, en los últimos años, este principio se ha visto progresivamente erosionado en distintos países, entre ellos España. El informe de 2026 de Reporteros Sin Fronteras (RSF) pone de manifiesto una tendencia preocupante: la creciente polarización política están haciendo indistinguible la frontera entre información y opinión, al tiempo que se intensifican las presiones judiciales y políticas contra los profesionales de la comunicación.

En primer lugar, la polarización política aparece como un factor central en la degradación del ecosistema mediático. Según RSF, este fenómeno no solo afecta al debate público, sino que también contamina directamente la labor informativa. Los medios, en lugar de actuar como intermediarios neutrales entre los hechos y la ciudadanía, se ven cada vez más influenciados por posicionamientos ideológicos. Esto provoca una pérdida de credibilidad y dificulta que la ciudadanía acceda a información objetiva y contrastada.

En el caso de España, la situación resulta especialmente significativa. El país ha descendido del puesto 23 al 29 en la clasificación mundial de libertad de prensa, reflejando un deterioro tanto en términos absolutos como comparativos. La relatora de RSF en España, Edith Rodríguez Cachera, advierte de un aumento de las denominadas “demandas judiciales intimidatorias”, también conocidas como prácticas de *lawfare*. Estas acciones legales no buscan necesariamente ganar en los tribunales, sino generar presión económica y psicológica sobre los periodistas y medios.

Diversos casos recientes ilustran esta dinámica. Desde el entorno de Isabel Díaz Ayuso, se han producido amenazas directas contra periodistas, especialmente tras la publicación de investigaciones sobre su pareja, Alberto González Amador. El papel de su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, ha sido particularmente polémico, con mensajes intimidatorios y la difusión de datos personales de periodistas. Estas acciones no solo vulneran la ética democrática, sino que contribuyen a crear un clima de miedo y autocensura.

A estas presiones políticas se suman las procedentes del ámbito judicial. El juez Juan Carlos Peinado ha protagonizado actuaciones controvertidas al amenazar con querellas y exigir indemnizaciones a medios por informaciones o entrevistas críticas. El hecho de que estas acciones provengan de figuras del poder judicial agrava la situación, ya que refuerza la percepción de que los periodistas pueden ser perseguidos desde múltiples frentes institucionales.

RSF interpreta estas prácticas como intentos deliberados de “silenciar e intimidar” a la prensa, especialmente a medios digitales de tamaño medio, que cuentan con menos recursos para hacer frente a largos procesos judiciales. Este contexto genera una “pesadilla ideológica y económica” que puede condicionar las líneas editoriales y limitar la independencia informativa.

Por otro lado, el informe también subraya problemas estructurales del sistema mediático español. La alta concentración del mercado audiovisual en grandes grupos como Atresmedia, Mediaset y RTVE reduce la pluralidad efectiva, mientras que los medios públicos autonómicos agrupados en la FORTA no están exentos de posibles injerencias políticas. Aunque la prensa escrita y digital mantiene mayor diversidad, sufre una precariedad económica creciente que la hace más vulnerable a presiones externas.

Además, el clima social hacia el periodismo se ha deteriorado notablemente. La polarización y la radicalización han alimentado un aumento del ciberacoso y de los ataques físicos y verbales a periodistas. RSF señala especialmente el papel de sectores vinculados a la extrema derecha, como Vox, cuyos “agitadores” han protagonizado episodios de hostigamiento en ruedas de prensa y redes sociales. Figuras como Vito Quiles o Bertrand Ndongo ejemplifican una forma de actuación que desdibuja los límites del periodismo y fomenta la confrontación directa con otros profesionales.

Finalmente, aunque el Gobierno de Pedro Sánchez ha propuesto medidas para mejorar la transparencia y reforzar la regulación del sector, RSF advierte que muchas de estas iniciativas podrían no materializarse debido a la inestabilidad parlamentaria. Asimismo, persisten asignaturas pendientes, como la reforma de la llamada “ley mordaza” o la despolitización efectiva de los órganos directivos de los medios públicos.

En conclusión, el informe de RSF dibuja un panorama complejo y preocupante para la libertad de prensa en España. La combinación de polarización política, presiones judiciales, precariedad económica y hostilidad social configura un entorno cada vez más adverso para el ejercicio del periodismo. Ante esta situación, resulta imprescindible reforzar los mecanismos de protección a los periodistas, garantizar la independencia de los medios y promover una cultura democrática que valore la información rigurosa como un bien público esencial.

Esperemos que también, el Consejo General del Poder Judicial tome medidas al respecto, porque gracias a los jueces estrella, España ya está en los últimos puestos de  Europa en ese sentido.

Fuente: El Diario.es