Progresividad en frío, entre el silencioso aumento de la carga Fiscal sobre los trabajadores y las necesidades de financiación del estado de bienestar
INTRODUCCIÓN
Lo hizo, en gran
medida, de forma automática y silenciosa, al calor del aumento de los precios.
Así lo constata la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos
(OCDE) en su informe Taxing Wages 2025, publicado este miércoles.
Este
fenómeno, conocido técnicamente como progresividad en frío, aparece cuando los
salarios nominales suben para intentar compensar o aliviar el encarecimiento de
la vida. En esos casos, cuando los tramos del impuesto y las deducciones se
mantienen inalterados, el trabajador termina saltando a un escalón impositivo
superior o pagando un porcentaje mayor de su sueldo sin que su poder
adquisitivo real mejore en la misma proporción.
En
tiempos de inflación, existe una paradoja económica que afecta profundamente a
millones de trabajadores: mientras que los salarios nominales aumentan para
compensar el encarecimiento de la vida, la presión fiscal se incrementa de
manera automática y casi imperceptible. Los datos recientemente publicados por
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su
informe Taxing Wages 2025 revelan que España no escapa de esta tendencia
preocupante, que afecta a la mayoría de las economías avanzadas del mundo.
La Progresividad en Frío: Definición y
Mecanismo
La progresividad en frío constituye una distorsión del sistema tributario que ocurre cuando los tramos impositivos y las deducciones no se ajustan al ritmo de la inflación.
En principio, cualquier sistema tributario progresivo debería
mantener constante la carga fiscal relativa incluso cuando los salarios
nominales aumentan para compensar la inflación. Sin embargo, cuando esta
actualización no se produce, sucede algo paradójico: el trabajador salta
automáticamente a escalones impositivos superiores sin que su poder adquisitivo
real haya mejorado proporcionalmente.
En
el caso español durante 2025, este mecanismo operó con precisión. Aunque los
salarios brutos aumentaron un 3,8% —superando la inflación del 2,6%— en
apariencia mejorando el poder de compra en 1,2 puntos porcentuales, el tipo
impositivo medio se incrementó un 1,5%, absorbiendo casi completamente esta
ganancia. El trabajador español, entonces, ganó la batalla nominal contra la
inflación pero perdió la batalla real en términos de poder adquisitivo después
de impuestos.
La Cuña Fiscal: Un Indicador Revelador
Este indicador representa la diferencia
entre lo que cuesta al empleador contratar un trabajador (salario bruto más
cotizaciones empresariales) y lo que el empleado recibe realmente (salario neto
tras impuestos y cotizaciones). Expresado como porcentaje de los costes
laborales totales, este indicador revela el impacto real de la fiscalidad sobre
el trabajo.
En
España, la cuña fiscal para un trabajador soltero con salario medio alcanzó el
41,4% en 2025, un aumento de 0,3 puntos respecto al año anterior. Esta cifra es
especialmente significativa cuando se compara con la media de la OCDE, situada
en el 35,1%. Esta brecha de 6,3 puntos porcentuales posiciona a España entre
los países desarrollados con mayor presión fiscal sobre el trabajo, lo que
plantea preguntas pertinentes sobre la competitividad del mercado laboral
español y sobre la equidad del sistema tributario.
Dentro
de este incremento de 0,3 puntos, el IRPF contribuyó con 0,25 puntos, mientras
que las cotizaciones sociales a cargo de la empresa añadieron 0,05 puntos. Este
último componente incluye el impacto del Mecanismo de Equidad Intergeneracional
(MEI), una cotización adicional destinada a sostener las pensiones, que el
informe de la OCDE identifica específicamente como factor de encarecimiento
laboral. Así pues, la solución a problemas de sostenibilidad pensional termina
siendo trasladada, al menos parcialmente, a través de mayores costes laborales.
Una Tendencia Global con Variantes Locales
España
no constituye una excepción aislada. La OCDE constata que en 24 de los 38
países miembros la carga impositiva aumentó durante 2025, marcando el cuarto
año consecutivo de esta tendencia. Sin embargo, las magnitudes varían
considerablemente según la jurisdicción.
El
Reino Unido experimentó el incremento más drástico dentro del bloque de la
OCDE, con 2,45 puntos porcentuales adicionales. Este aumento se explica,
precisamente, por la congelación de los umbrales del impuesto sobre la renta
mientras los salarios nominales continuaban creciendo. Estonia registró un
incremento de 1,94 puntos, mientras que Alemania experimentó un aumento de 1,34
puntos. En contraste, la media de la OCDE se mantuvo más moderada, con
incrementos de tan solo 0,15 puntos.
Este
fenómeno global refuerza una conclusión importante: la progresividad en frío no
es resultado de decisiones tributarias deliberadas e inmediatas de los
gobiernos, sino más bien el resultado de la inercia institucional o de la falta de voluntad política, de no actualizar regularmente los
parámetros del sistema tributario. Es un impuesto escondido, pero no menos
efectivo.
La Estructura Tributaria Española: Pesos y
Contrapesos
Un
análisis más detallado del sistema tributario español revela una estructura
compleja, donde diferentes componentes contribuyen de manera desigual a la cuña
fiscal. Las cotizaciones de la Seguridad Social pagadas por la empresa
representan el 23,4% de los costes laborales totales, una cifra
significativamente superior a la media de la OCDE del 13,5%. Esta diferencia de
casi 10 puntos porcentuales refleja una característica estructural del modelo
español: la financiación del sistema de bienestar social descansa
proporcionalmente más en las cotizaciones empresariales que en otros países
desarrollados.
El
IRPF, con un peso del 13,1% en España, se sitúa ligeramente por debajo de la
media de la OCDE (13,4%), lo que sugiere que el mayor diferencial en la cuña
fiscal obedece principalmente a las cotizaciones empresariales más que al
impuesto sobre la renta personal. Finalmente, las cotizaciones del propio
trabajador representan el 5% en España, cifra inferior a la media de la OCDE
(8,1%), indicando que una menor proporción de la financiación del sistema recae
directamente sobre los empleados.
El Impacto Redistributivo Debilitado en Rentas Altas
Una
característica particularmente distintiva del sistema español es el tratamiento
diferenciado de las rentas altas a través del efecto de los topes de
cotización. Mientras que en muchos países las aportaciones a la Seguridad
Social crecen indefinidamente con el salario, en España existe un techo máximo
fijado en 58.914 euros anuales para 2025. A partir de este umbral, el tipo
marginal de las cotizaciones cae repentinamente.
Esta
disposición tiene consecuencias redistributivas importantes: el sistema pierde
fuerza progresiva precisamente donde más podría contribuir a la redistribución
de rentas. Mientras que un trabajador con salario medio soporta una cuña fiscal
del 41,4%, la progresión se ralentiza significativamente para rentas por encima
del tope de cotización. Aunque el aumento hasta el 46,2% para el 167% del
salario medio sugiere que la progresividad del IRPF compensa parcialmente, la
estructura general tiende a debilitar la capacidad redistributiva del sistema
en su extremo superior.
CONCLUSIÓN
La
progresividad en frío representa un desafío silencioso pero sustancial para las
democracias fiscales modernas. En el caso español, el informe de la OCDE 2025
revela que el sistema tributario no logró adaptarse al ritmo de la inflación,
resultando en un aumento automático de la carga fiscal sobre los trabajadores.
Mientras que un trabajador español que obtuvo un aumento salarial del 3,8% en
2025 podría haber esperado una mejora del poder adquisitivo de 1,2 puntos
respecto a la inflación del 2,6%, el incremento del 1,5% en el tipo impositivo
medio erosionó prácticamente completamente esa ganancia.
La
cuña fiscal española del 41,4%, significativamente superior a la media de la
OCDE, refleja una presión tributaria estructuralmente elevada sobre el trabajo,
en la cual las cotizaciones empresariales de la Seguridad Social juegan un
papel determinante. Aunque el sistema incorpora mecanismos para proteger a los
trabajadores con rentas bajas y promueve la progresividad en los primeros
escalones, también genera acantilados fiscales perjudiciales y debilita su
capacidad redistributiva en las rentas altas debido a los topes de cotización, que quizás sea una forma de compensar los topes de cotización para los trabajadores que superan los
Para
abordar estos desafíos, los legisladores españoles deberían considerar
actualizaciones regulares de los parámetros tributarios para prevenir la
progresividad en frío, revisiones de los acantilados fiscales que penalizan el
aumento de ingresos, y un análisis crítico del equilibrio entre la presión
fiscal sobre el trabajo y la sostenibilidad de los sistemas de bienestar
social. Solo mediante intervenciones deliberadas y trasparentes en materia
tributaria pueden evitarse estos aumentos fiscales implícitos que debilitan
tanto el consenso fiscal como la equidad del sistema.
Fuente: El Economista.es

