El economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas señala que Estados Unidos “está pagando los aranceles” y ve una “gran oportunidad” para Venezuela. Y además confirma que España crece por mano de obra, y también ha mejorado en productividad.
Sin embargo, en la actualidad, ese mismo orden se ve tensionado por un giro proteccionista impulsado desde Washington, particularmente durante la Administración de Donald Trump.
Las reflexiones del economista jefe del FMI,
Pierre-Olivier Gourinchas, permiten analizar las consecuencias de este cambio
de rumbo y sus implicaciones para Estados Unidos, Europa, España y economías en
crisis como Venezuela.
Uno de los ejes centrales del análisis de Gourinchas es el impacto de la guerra comercial y el uso de los aranceles como herramienta de presión política y económica. El economista advierte que los aranceles no deben utilizarse como un arma, ya que generan distorsiones y riesgos sistémicos para la economía global.
La historia ofrece un precedente claro: tras la Gran Depresión, el auge del proteccionismo y las represalias comerciales hundieron el comercio internacional y agravaron la crisis económica mundial.
Y aunque en el
corto plazo el comercio global ha mostrado resiliencia —gracias a la
adaptabilidad del sector privado y a la reconfiguración de las cadenas de
suministro—, Gourinchas subraya que los efectos negativos se acumulan a largo
plazo en forma de pérdida de eficiencia y aumento de costes.
En este contexto, resulta especialmente relevante su
afirmación de que, en última instancia, es Estados Unidos quien “está pagando
los aranceles”. Los datos indican que estos funcionan como un impuesto interno,
elevando los precios de los productos y contribuyendo a una inflación
persistente que preocupa a los consumidores estadounidenses. Si bien otros factores, como el
auge tecnológico, la política fiscal expansiva y la bajada de tipos por parte
de la Reserva Federal, han compensado parcialmente estos efectos, el FMI alerta
de que políticas que estimulan excesivamente la demanda pueden comprometer la
estabilidad macroeconómica a medio plazo.
Ligado a esta cuestión aparece un segundo elemento clave:
la independencia de los bancos centrales. Gourinchas defiende con firmeza que
la credibilidad de estas instituciones es esencial para mantener ancladas las
expectativas de inflación. La experiencia reciente, en contraste con la
inflación de los años setenta, demuestra que una política monetaria creíble
permite reducir la inflación sin provocar recesiones profundas. Cualquier
intento de injerencia política, como los dirigidos a la Reserva Federal, podría
erosionar esa confianza y generar mayor volatilidad, inestabilidad
macroeconómica y menor crecimiento.
El análisis del economista jefe del FMI también aborda la
aparente resiliencia del capitalismo ante choques recientes como la pandemia,
la crisis energética, la guerra en Ucrania o las tensiones comerciales. Aunque
reconoce que ha existido una resistencia notable, especialmente en los mercados
emergentes, advierte contra una lectura complaciente. Esta resiliencia ha sido
posible gracias a políticas económicas más sólidas y a un despliegue
excepcional de estímulos fiscales, equivalentes a economías de guerra. Sin
embargo, este margen de actuación no es ilimitado: muchos países carecen hoy
del espacio fiscal necesario para responder con la misma intensidad a una nueva
crisis.
En el caso de la eurozona, Gourinchas reconoce un
crecimiento moderado pero señala un problema estructural de fondo: el bajo
crecimiento potencial y la brecha creciente de productividad respecto a Estados
Unidos. Esa situación no se debe a factores externos, sino a limitaciones
internas, como la fragmentación del mercado único y la falta de integración de
los mercados de capitales. Europa, pese a su elevado nivel de ahorro, no logra
canalizarlo de forma suficiente hacia la innovación y el desarrollo de empresas
tecnológicas de alto crecimiento, lo que lastra su competitividad a largo
plazo.
Dentro de la eurozona, destaca a España como un caso moderadamente positivo. Donde el crecimiento reciente se ha apoyado, tanto en el aumento de la mano de obra —impulsado en parte por la inmigración— como en una mejora de la tasa de empleo y, de forma creciente, en la productividad.
El FMI también observa en España signos de convergencia con otras economías europeas y un crecimiento
potencial superior a la media de la zona euro. No obstante, también anticipa
una moderación del crecimiento en los próximos años y subraya la necesidad de
seguir invirtiendo en productividad para sostener el progreso económico.
Finalmente, no se puede dejar al margen, la situación actual de
Venezuela, descrita por Gourinchas como un colapso económico profundo. La
combinación de emigración masiva, inflación extrema, bajos ingresos públicos y
problemas de deuda ha devastado la economía del país. Aun así, el economista
introduce una nota de cauteloso optimismo: cuando existe voluntad política para
emprender reformas, la estabilización puede lograrse con relativa rapidez. En
ese sentido, el FMI se muestra dispuesto a apoyar un eventual proceso de
recuperación si se dan las condiciones políticas necesarias.
En resumen, las reflexiones del economista jefe del FMI, dibujan un panorama global marcado por tensiones comerciales, desafíos estructurales y una resiliencia que no debe darse por sentada.
El retorno al proteccionismo amenaza los fundamentos del orden económico internacional, mientras que la estabilidad futura depende de instituciones creíbles, políticas responsables y reformas orientadas a la productividad y la innovación.
En este
escenario incierto, tanto las economías avanzadas como las emergentes se enfrentan a la necesidad de reforzar sus bases internas para sostener el crecimiento y
evitar errores del pasado.
Fuente: Redacción y El
País.com
CONCLUSIÓN
Como ha quedado dicho, las anteriores reflexiones proceden del economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas. Pero que sabrá este señor frente a los excelsos conocimientos de los genios económicos de PP y Vox, representados por Aznar, Ayuso, Feijóo, Abascal, Juan Bravo, Miguel Ángel Rodriguez, y el resto de la cuadrilla.
Otro palito de los Organismos Internacionales para los del "España está quebrada".
Fuente:
Redacción
