La economía de los países más desarrollados cerró 2025 con un balance de claroscuros, en un entorno global marcado por tensiones comerciales e incertidumbre política.
El
dato anual supone un repunte muy superior al 1,2% de 2024 y al 1,1% de 2023,
con una moderada recuperación tras años de crecimiento anémico. Este avance se
produce en un contexto global donde la expansión económica mundial también
muestra señales de fatiga. Los informes semestrales del organismo han
anticipado que el crecimiento global se estabilizó alrededor del 3,2% en 2025,
tras varias revisiones a la baja en el año debido a la persistencia de barreras
comerciales —agravadas con la guerra comercial desatada por el presidente de
Estados Unidos, Donald Trump— y condiciones financieras más estrictas que han
frenado la inversión y el comercio internacional.
El
panorama mundial estuvo condicionado por tensiones comerciales sostenidas,
ajustes en las cadenas de suministros y un entorno de política monetaria
cautelosa. En varios países desarrollados, el crecimiento empresarial continuó
siendo débil, con una inversión empresarial menor que en periodos anteriores,
un factor que la OCDE ha identificado como una amenaza para la sostenibilidad
del crecimiento económico a medio plazo. De ahí que en sus últimas previsiones,
el organismo hiciera un llamamiento para que los mercados se mantengan abiertos
y no se detengan los flujos comerciales internacionales.
Estos
tropezones en materia económica se dejaron sentir con mayor fuerza en el cierre
de año, según constatan las estadísticas publicadas este jueves. De los 24
países con datos disponibles para el cuarto trimestre, solo diez aceleraron su
crecimiento frente al periodo anterior, cinco registraron contracciones y siete
vieron cómo su dinamismo se atenuaba. La buena noticia es que, a diferencia de
2024, cuando siete economías cerraron con tasas negativas, en 2025 todos los
países de la OCDE con datos disponibles terminaron el año con crecimiento del
PIB, un signo de que la desaceleración global fue menos severa de lo temido por
los analistas.
En
el contexto regional, la Unión Europea y la zona euro mostraron una trayectoria
de convergencia en el tramo final del año, ambas con un crecimiento del 0,3% en
el cuarto trimestre. Para el conjunto de la Unión, este dato supuso una ligera
desaceleración frente al 0,4% alcanzado en el tercer trimestre, mientras que la
zona euro logró mantener su ritmo de expansión estable en comparación con el
periodo anterior. A pesar de este leve enfriamiento trimestral, el balance
anual confirma una recuperación sólida de la actividad en el Viejo Continente.
La zona euro ha crecido un 1,5% respecto a 2024 y en el conjunto de la Unión
Europea, un 1,6%. España ha sido clave en este buen desempeño, al registrar un
avance del PIB del 0,8% en el último trimestre del año, gracias al consumo y la inversión. Esto ha permitido que la economía nacional creciera en
2025 un 2,8% interanual, según los datos publicados por el Instituto Nacional
de Estadística (INE).
Dentro
del club de las grandes economías (G-7), la evolución también fue desigual.
Alemania e Italia destacaron en el tramo final del año, con un crecimiento
trimestral del 0,3%, impulsado por un repunte del consumo interno tanto de
hogares como del sector público. En Italia, también la inversión privada aportó
un impulso adicional al dinamismo económico. Por el contrario, Francia frenó su
ritmo hasta el 0,2% en el cuarto trimestre, en buena medida porque muchas
empresas vendieron mercancía acumulada en almacenes en lugar de aumentar la
producción, lo que restó impulso a la actividad. Canadá fue la economía con
peor desempeño entre las potencias, con una contracción del 0,1% tras un
trimestre anterior sólido.
Japón,
que había mostrado signos de contracción en el tercer trimestre, volvió a
terreno positivo con un avance del 0,1% impulsado por la inversión, mientras
que el Reino Unido apenas creció un 0,1% por segundo trimestre consecutivo. Los
datos de Estados Unidos para el último trimestre no estaban completos al cierre
del informe, pero diversos economistas encuestados por Bloomberg prevén una
desaceleración del PIB en el cuarto trimestre que, pese a todo, seguiría
resistiendo a las trabas arancelarias de Trump.
Fuente: El Pais.com
