Dramáticos hechos ocurridos estos últimos días en Venezuela -luego en Estados Unidos- han suscitado intenso debate sobre si gobierno de Donald Trump actuó legalmente al derrocar por la fuerza al presidente Nicolás Maduro.
Maduro ha negado
rotundamente ser el líder de un un cártel del narcotráfico y ha acusado a
Estados Unidos de utilizar su "guerra contra las drogas" como
pretexto para intentar derrocarlo y apoderarse de las vastas reservas
petroleras de Venezuela.
El derecho internacional
generalmente prohíbe el uso de la fuerza, salvo en circunstancias
excepcionales, como la autorización del Consejo de Seguridad de la ONU o la
legítima defensa, que entiendo, ambas excepciones no son de aplicación en este caso.
La justifcación
Horas después de los
ataques estadounidenses contra Venezuela y la captura de Maduro, funcionarios
de la administración Trump intentaron justificar la operación basándose en las
acusaciones penales emitidas por la justicia en Nueva York.
La acción se presentó
como un asunto de aplicación de la ley interna, como defensa propia contra el
"narcoterrorismo".
A la cabeza de esta
iniciativa estaba la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, quien publicó
en X que Maduro y su esposa "pronto se enfrentarían a todo el peso de la
justicia estadounidense en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses".
Durante una conferencia
de prensa el sábado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y
el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos,
declararon que la incursión fue una acción llevada a cabo en nombre y a petición
del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Presentar la operación
de esta manera también podría ser un intento de disipar la preocupación por la
falta de aprobación del Congreso de EE.UU. antes de los ataques contra
Venezuela y la detención de Maduro.
Esto podría convertirse
en un asunto espinoso para la administración Trump. Por ley, el presidente
necesita de dicha aprobación si se trata de una operación militar
estadounidense contra Venezuela, algo a lo que Donald Trump aludió el sábado al
decir que su país gobernaría Venezuela durante un tiempo ahora que Maduro había
sido derrocado.
En noviembre, la jefa de
gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, declaró a la revista Vanity Fair que
los ataques terrestres en Venezuela requerirían la aprobación del Congreso,
pero a finales de ese mismo mes, Trump contradijo públicamente esta afirmación.
Ante las críticas de que
se había engañado al Congreso, Rubio declaró el sábado que los legisladores
estadounidenses no habían sido informados antes de la operación porque la
incursión era "básicamente una función de aplicación de la ley" en lugar
de un acto de guerra, y que el "Departamento de Guerra apoyó al
Departamento de Justicia" para llevarla a cabo.
Para enfatizar su
argumento, calificó a Maduro de "fugitivo de la justicia
estadounidense".
Según analistas, las
acusaciones de narcotráfico no cumplen los requisitos para justificar una
respuesta militar por parte de Estados Unidos como la que se vio en Venezuela.
El gobierno de Trump
también podría ampararse en la Ley de Poderes de Guerra, que permite al
presidente iniciar acciones militares de corta duración por hasta 60 días —con
30 días adicionales para la retirada— sin la aprobación previa del Congreso,
siempre y cuando se notifique en un plazo de 48 horas.
Según este marco legal,
el presidente podría alegar autoridad para lanzar el ataque contra Venezuela
sin previo aviso al Congreso. Sin embargo, los legisladores estadounidenses aún
pueden votar de forma bipartidista para restringir o poner fin a cualquier
acción militar posterior. Se espera una votación en los próximos días.
Escepticismo legal
A pesar de esto, algunos
expertos han expresado su consternación por lo que significan los
acontecimientos de este fin de semana para el derecho internacional y el orden
basado en normas, y han puesto en duda la base legal de las acciones de
Washington contra Venezuela.
Los analistas afirman
que el narcotráfico y la violencia de las pandillas, que fueron los motivos
esgrimidos por la administración Trump para justificar su intervención en
Venezuela, se consideran actividades delictivas y no cumplen con el estándar
internacional aceptado de un conflicto armado que justificaría una respuesta
militar.
En la conferencia de
prensa del sábado, Trump también culpó a Venezuela de robar activos petroleros
estadounidenses. Dijo que Washington los recuperaría cuando controlara
Venezuela, sin ofrecer detalles.
"No se puede decir
que se trató de una operación policial y luego afirmar que ahora necesitamos
gobernar el país", declaró a la agencia de noticias Reuters Jeremy Paul,
profesor de la Universidad Northeastern en Estados Unidos, especializado en
derecho constitucional. "Simplemente no tiene sentido".
El profesor Marc Weller,
de Chatham House en Londres, afirma que el uso de la fuerza como medio de
política nacional está prohibido por el derecho internacional, a menos que sea
"en respuesta a un ataque armado o... para rescatar a una población bajo
amenaza inminente de exterminio". También se necesita un mandato de la
ONU, añade.
"Claramente,
ninguno de estos requisitos se cumple en la operación armada de Estados Unidos
contra Venezuela", escribe. "El interés de Estados Unidos en reprimir
el narcotráfico o las afirmaciones de que el gobierno de Maduro era, en esencia,
una empresa criminal, no ofrecen ninguna justificación legal".
El precedente de Panamá
Algunos analistas
sugieren que Trump y su círculo íntimo han tomado en consideración los
acontecimientos de Panamá en 1989-1990 como modelo o justificación para la
destitución de Maduro.
El impopular líder
militar de facto de Panamá, Manuel Noriega, fue derrocado tras una intervención
militar de la administración del entonces presidente George H. W. Bush y
trasladado a Estados Unidos para ser juzgado por cargos de narcotráfico.
Los expertos afirman que
existen similitudes evidentes, incluyendo los esfuerzos de Washington por
asegurar el acceso al Canal de Panamá hace 35 años y a los campos petrolíferos
de Venezuela en la actualidad, pero que también persisten diferencias notables.
Entonces, como ahora,
Washington se basó en la justificación de la legítima defensa, alegando un
peligro inminente para los intereses estadounidenses antes de derrocar a
Noriega, afirma el profesor Weller.
Según analistas como el
exdiplomático estadounidense John Feeley (quien habló con la radio NPR en
Estados Unidos), la diferencia más obvia entre ambos casos es que la oposición
popular en Panamá estaba preparada para asumir el poder tras la destitución de
Noriega y se produjo una transición democrática duradera. Además, las tropas
estadounidenses abandonaron el país poco después.
Los comentarios de Trump
durante el fin de semana sugieren que este no es el caso en Venezuela, donde no
hay una oposición preparada para tomar el relevo.
¿Y ahora qué?
El siguiente paso obvio
ahora es que se celebre un juicio contra Maduro, independientemente de los
medios controvertidos y polémicos que se utilizaron para trasladarlo de
Venezuela a Nueva York.
Según el profesor
Weller, los tribunales estadounidenses siguen la llamada doctrina Ker-Frisbie:
no importa cómo se lleve a un sospechoso ante un tribunal estadounidense; el
juicio puede continuar, incluso si se produce tras "una intervención
armada ilegal o un secuestro", siempre y cuando el sospechoso no haya sido
sometido a torturas graves durante el proceso.
Algunos analistas
también afirman que si Estados Unidos no afronta consecuencias por sus acciones
en Venezuela, podría haber repercusiones muy graves para otros conflictos
latentes a nivel mundial, sobre todo teniendo en cuenta que la capacidad de la
ONU para mantener un orden internacional basado en normas se ve claramente
cuestionada.
CONCLUSIÓN
Al Presidente Donald Trump,
no le para nadie, ni jueces ni fiscales, ni siquiera el Congreso o el Senado de EE.UU.. Y estoy seguro que, incumpliendo la Constitución estadounidense, se auto impondrá a si mismo, la pesada carga de presentarse a un tercer mandato, quizás con la excusa que como los mandatos
no son seguidos, no cuentan, alegando además, necesitar más tiempo para echar migrantes
y comunistas del país, que tienen menos que España, según informan, los pijo-lindos
de la extrema derecha española en redes sociales.
Por otra parte, se dice a este lado del charco, que las motivaciones del mencionado ataque a Venezuela, tienen su origen en la necesidad de lanzar una cortina de humo, para ocultar escándalos sexuales —surgidos de la publicación de documentos gráficos, que hasta ahora habían estado ocultos— que dañan la reputación del actual Presidente estadounidense, Donald Trump, cuando este mismo año se van a celebrar elecciones de medio mandato.
Ver Anexo I con la inmensa riqueza que esconde el subsuelo de Venezuela, con la que Trump espera aliviar las maltrechas cuentas de la economía de Estados Unidos.
POSDATA
Los medios de comunicación conservadores, prefieren alinearse con PP y Vox, que defienden el golpe de Estado que EEUU ha dado en Venezuela, secuestrando al Presidente de dicho país, antes que aplaudir la valentía del Presidente del Gobierno español, al denunciar la ilegalidad que supone el ataque a la soberanía del gobierno de Venezuela.
Por cierto, ser presidente en ejercicio, en el derecho internacional implica la inmunidad del mismo, que prohíbe su detención y enjuiciamiento en cualquier Estado democrático.
Espero que todos ellos reflexionen al respecto, porque ahora el Presidente Trump va a por Groenlandia, y representantes de su gobierno ya han dicho, que prefieren comprarlo a tener que utilizar la fuerza como en Caracas, sin importarles lo más mínimo, que dicho territorio forme parte del Reino de Dinamarca, y por tanto de la Unión Europea. Además este país también pertenece a la OTAN, a la que entiendo sigue perteneciendo EEUU. Entonces, si el ejército estadounidense invadiese Groenlandia, estarían atacando la soberanía nacional de un aliado europeo. Esto es de locos.
Con aliados así, Europa ya no necesita enemigos.
Fuente: msn.com
ANEXO I
El gran botín
venezolano, un coloso petrolero venido a menos pero con millonarios recursos
naturales.
A las mayores reservas de
crudo del planeta se suman importantes yacimientos de oro y diamantes, entre
otros
1. Venezuela: un gigante
petrolero en declive
- Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo,
con más de 300.000 millones de barriles, concentradas
principalmente en la Faja Petrolera del Orinoco.
- A pesar de esta riqueza, el país atraviesa un colapso económico sin
precedentes, producto del deterioro de su industria energética y de
una prolongada mala gestión .
2. Producción petrolera
actual y causas del desplome
- La producción actual ronda un millón de barriles diarios, muy
por debajo de:
- Los niveles de los años noventa.
- Los grandes productores actuales (Estados Unidos, Arabia Saudí,
Rusia).
- Las principales causas del declive son:
- Falta crónica de inversión.
- Dificultades para importar insumos clave.
- Obsolescencia tecnológica.
- Pérdida de personal cualificado.
3. Importancia
estratégica del crudo venezolano
- El petróleo venezolano es pesado y ácido, esencial para:
- Producción de gasóleo.
- Fabricación de asfalto.
- Su escasez ha contribuido al encarecimiento del gasóleo, junto con:
- El embargo a Venezuela.
- Las sanciones a Rusia.
- Históricamente, refinerías estadounidenses lo han utilizado para
mezclarlo con crudo ligero.
- Actualmente:
- China es el principal comprador.
- Chevron es la única petrolera estadounidense operando en el país.
4. Escenarios futuros
tras el arresto de Maduro
Escenario 1:
Inestabilidad política prolongada
- Falta de confianza de las petroleras internacionales.
- Ausencia de inversiones significativas.
- Mayor deterioro del sector energético.
Escenario 2: Transición
tutelada por EE. UU.
- Posible levantamiento de sanciones.
- Regreso de grandes petroleras estadounidenses.
- Incremento potencial de producción de hasta 500.000 barriles
diarios.
- Aun así, la recuperación se retrasaría entre 5 y 8 años.
5. Obstáculos
estructurales a la recuperación
- Infraestructura deteriorada (puertos, ductos, refinerías).
- Escasez de mano de obra especializada.
- Control militar de la industria en los últimos años.
- Incertidumbre política que desalienta inversiones.
- Riesgo de que la recuperación llegue cuando la demanda mundial de
combustibles fósiles ya esté en declive.
6. Un país rico en
recursos, pero empobrecido
Además del petróleo,
Venezuela cuenta con abundantes recursos minerales:
- Oro (entre los mayores volúmenes de América Latina).
- Diamantes y piedras preciosas (especialmente en el Estado Bolívar).
- Hierro (Decimosegunda posición a nivel mundial en reservas).
- Bauxita (Decimoquinta posición a nivel mundial en reservas).
- Minerales estratégicos:
- Coltán
- Níquel
- Fosfato (fertilizantes)
- Feldespato (vidrio)
7. Intereses
geopolíticos y ofensiva estadounidense
- Antes del ataque, Maduro habría ofrecido a EE. UU. acceso preferente
al sector petrolero a cambio de garantías de seguridad.
- Washington habría planteado un posible exilio, que Maduro rechazó.
- Tras el fracaso de las negociaciones, EE. UU. autorizó el ataque que
culminó con:
- Arresto de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
- Encarcelamiento en Nueva York.
8. El interés económico
de Estados Unidos
- Aunque el ataque se justificó oficialmente por la lucha contra el
narcotráfico, EE. UU. no oculta su interés económico.
- Trump afirmó:
- Que EE. UU. invertirá miles de millones en la industria petrolera
venezolana.
- Que esas inversiones generarán beneficios tanto para Venezuela como
para empresas estadounidenses.
- Todo ello ocurre en un contexto de transición energética global,
que pone en duda la rentabilidad a largo plazo del negocio petrolero.
Fuente: El País.com

