5 de febrero de 2026

CLIMATOLOGÍA. De la relación del tren de borrascas que azota España, con la corriente en chorro y el cambio climático.

En los últimos años, los fenómenos meteorológicos extremos, han adquirido una presencia cada vez más habitual en el debate público y científico. 

       
  España, ejemplo de esa tendencia, en especial desde inicios de 2026, donde el país sufrió, inusual encadenamiento de borrascas de alto impacto.

En apenas cinco semanas, seis borrascas han azotado el territorio peninsular, provocando inundaciones, evacuaciones y graves daños materiales. 

Este fenómeno, lejos de ser casual, está estrechamente relacionado con la alteración de la corriente en chorro y con los efectos del cambio climático global.


La corriente en chorro o "jet stream" es un flujo de aire de gran velocidad que circula alrededor del hemisferio norte y que, en condiciones normales, actúa como una especie de autopista atmosférica que guía las borrascas atlánticas hacia el norte de Europa. Sin embargo, según explican expertos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), esta corriente se encuentra actualmente debilitada y muy ondulada. Una de las principales razones de este debilitamiento es el calentamiento acelerado del Ártico, provocado por las elevadas emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.


El calentamiento global reduce la diferencia de temperaturas entre el polo norte y el ecuador, un gradiente térmico esencial para que la corriente en chorro mantenga su fuerza y estabilidad. Cuando esta diferencia disminuye, la corriente deja de ser recta y se vuelve más sinuosa, generando grandes ondulaciones. Estas curvas favorecen la aparición de anticiclones persistentes en zonas inusuales, como el norte de Europa, que bloquean la circulación habitual de las borrascas y obligan a éstas, a desplazarse hacia el sur, impactando de lleno en la península ibérica.


Este bloqueo atmosférico explica por qué el anticiclón de las Azores no se encuentra en su posición habitual y por qué España ha recibido una cantidad de precipitaciones extraordinaria. Las cifras son reveladoras: en enero se registró un 85 % más de lluvia de lo normal, convirtiéndose en el mes de enero más lluvioso de los últimos veinticinco años. Además, el calentamiento de los océanos y de la atmósfera contribuye a que las masas de aire contengan más humedad, intensificando las lluvias y aumentando el riesgo de fenómenos extremos.


No obstante, estas situaciones han sido utilizadas por sectores negacionistas para cuestionar la existencia del cambio climático, argumentando que la presencia de episodios de frío extremo contradice el calentamiento global. Esta interpretación es errónea. Como señalan los científicos, las ondulaciones de la corriente en chorro permiten que masas de aire ártico desciendan hacia latitudes más bajas, provocando descensos puntuales de temperatura que no invalidan, sino que confirman, el desequilibrio del sistema climático (ver gráfico abajo)


En conclusión, el tren de borrascas que afecta a España no es un hecho aislado ni fortuito, sino una manifestación clara de la alteración de los patrones atmosféricos como consecuencia del cambio climático. 

La modificación de la corriente en chorro, el calentamiento del Ártico y el aumento de la humedad atmosférica forman parte de un mismo problema de fondo: el incremento global de las temperaturas debido a la actividad humana.

Comprender esta relación es fundamental para combatir la desinformación y para afrontar con mayor preparación los desafíos climáticos del presente y del futuro.

Fuente: El Diario.es