1 de marzo de 2015

STOP. No me mean hackeado.

El supuesto "hackeo" a Telegram, no es un ataque basado en una debilidad en el protocolo de cifrado o una implementación defectuosa en el cliente que permita a un servidor controlado por el atacante explotarla. La técnica usada para acceder a los mensajes es general, de libro, se resume en un solo párrafo.
Envías a un objetivo un enlace que explota una vulnerabilidad en el navegador, estableces un canal, elevas privilegios y ya eres root. Listo, ya puedes acceder a cualquier rincón del sistema, memoria, disco, tarjeta, etc. con el añadido extra de que si se trata de un terminal móvil inteligente casi te aseguras una conexión persistente. O más fácil todavía, empaquetas todo eso en una aplicación maliciosa y se la regalas a tu objetivo, listo, ya tienes lo que necesitas.
Es fácil caer en ese fallo de concepto. No se trata de un ataque a una aplicación concreta, se trata de un compromiso total del sistema, una vez eres root se acabó el juego, no hay nada más después.
La intención del desafío de los Durov no era esa. Los mensajes se encuentran en dos estados distintos, en tránsito o en reposo. El supuesto ataque se apoya en el acceso a la información en reposo, esto es en disco o en la RAM, pero el reto estaba en acceder y descifrar u obtener la información en tránsito de dos clientes. El truco para justificar el post es ese "ataques activos". Esa definición tan abierta puede dar pie a interpretar el todo vale y en esa posición no hay ningún solo sistema o aplicación que se sostenga sola, todas caen, al final es una cuestión de tiempo.
Más información:
·         $200,000 to the hacker who can break Telegram  https://telegram.org/crypto_contest
·         MTProto Mobile Protocol https://core.telegram.org/mtproto
·         $300,000 for Cracking Telegram Encryption https://telegram.org/blog/cryptocontest
·         Crypto Contest Ends https://telegram.org/blog/cryptocontest-ends
Fuente: Hispasec