"La categoría más importante dentro del retail en
Estados Unidos es la compra de alimentos, y esta categoría es la que se ha
visto menos afectada por la tecnología". El que habla es Jeff Jordan,
partner del fondo de capital riesgo Andreessen Horowitz, que acaba de liderar
una ronda de 44 millones de dólares en la startup americana Instacart.
Instacart es una app que permite a los usuarios hacer
la compra desde su móvil, pero con una diferencia importante con respecto a
otros competidores. Se pueden comprar productos de supermercados diferentes y
los encargados de hacer y entregar las compras son los miembros de la propia
comunidad de Instacart.
Esto supone una ventaja significativa en comparación
con cómo otras empresas del sector operan. Al depender de la comunidad y de
compradores-repartidores, Instacart no se ve obligada a mantener una gran
estructura de personal ni grandes centros de distribución y logística. "En
Instacart se aprovechan de un gran número de personas que ya tienen un coche y
un smartphone", comenta Jordan en declaraciones a TechCrunch.
Esta aplicación del modelo P2P (peer-to-peer) al
consumo está disponible ya en 10 ciudades americanas y sus creadores esperan
llegar a 17 a finales de 2014. Hasta el momento han conseguido más de 55 millones
de dólares de capital riesgo y ha atraído la atención de los principales fondos
de inversión que operan en Estados Unidos.
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